
En el corazón de Euskadi, en el norte de España, a pocos minutos en coche de Bilbao y, abriendo la puerta a la Reserva de Urdaibai se encuentra Gernika. La ciudad es algo más que un emplazamiento hermoso, interesante o agradable, ya que en ella tuvieron lugar los bombardeos de la Guerra Civil Española. Estos, en esencia, adelantaron las barbaridades que vendrían después, con masacre de población civil inocente incluida. Gernika es, también, conocida internacionalmente por el famoso cuadro homónimo de Pablo Picasso, uno de los mayores representantes del cubismo, hoy custodiado en una sala del Museo Reina Sofía de Madrid. ¿Solo tienes un día para disfrutar del emplazamiento? Entonces, apunta y organízate que hay mucho que ver en Gernika. Estos son los 5 magníficos que no te puedes perder:
Gernika es un lugar marcado por la tradición, ya que aquí se reunían desde antiguo los representantes de los pueblos del Señorío de Bizkaia bajo una democracia participativa muy simple, directa y justa. El lugar exacto de estos encuentros, en un principio, y como es tan normal en este tipo de comunidades, era al abrigo de un vetusto y fuerte roble situado en un repecho elevado. Hoy, el árbol vencido por el tiempo, se guarda en un templete. A pocos metros crece saludable uno de sus nietos, vigilando la tribuna exterior de la Casa de Juntas.

Todo está cercano: el roble más viejo, el nuevo y la Casa de Juntas, lugar de reunión de los representantes del señorío. Se puede acceder a la sala general y a las adyacentes reconvertidas en un pequeño museo con objetos curiosos, como las bolas de plata para las votaciones. Tampoco te puedes perder el gigantesco mural de Gustavo de Maeztu, titulado Lírica y religión, situado en la sala conocida como de la Vidriera.
Justo al lado, a la derecha, se encuentra la zona verde más amplia de Gernika de la que poco o nada habría que reseñar si no fuera porque aquí se encuentran esculturas monumentales de artistas de la talla de Henry Moore o Eduardo Chillida, el mismo que dejó su estremecedor Peine del Viento en una punta de la bahía de La Concha de San Sebastián.
Este imponente templo se encuentra a cuatro pasos, literal, y en frente de la Casa de Juntas. Es sobrio tanto por fuera como por dentro. Se inició en el siglo XV que responde a la mayoría de las características de la arquitectura gótica y no ha sufrido demasiados añadidos posteriores. Solo es accesible en horario de cultos religiosos.
También se encuentra a tres pasos del Árbol de Gernika. Va explicando la historia del pueblo vasco con documentos originales, facsímiles, libros, retratos y objetos diversos. No es apto para niños muy pequeños, ya que su interés radica en la historia y, para ello, hay que leer mucho.
Más interactivo y adecuado para los pequeños y las familias es el también vecino Museo de la Paz con actividades lúdicas para todos y en el que se intenta fomentar una cultura del entendimiento, la concordia y el conocimiento de la diversidad. El protagonista de este emplazamiento es el conocido cuadro de Picasso.
Gernika tiene buenos servicios, cafeterías, restaurantes y lugares de ocio. Los lunes cierran los museos (que son de pago), pero hay un concurrido y surtido mercado con productos de alimentación de calidad extrema, ropa o calzado. Aparte de todo esto que tienes que ver en Gernika el lugar es punto de destino de los gastrónomos locales y foráneos. También se encuentra a corta distancia de otros puntos interesantes del Euskadi como Lekeitio o el Castro de Arraola.
Fotos y textos por Candela Vizcaíno

Que a la Costa del Sol se va para la playa, para el sol, para disfrutar de sus beach clubs con ambiente exquisito, para las fiestas hasta el amanecer… Así que todos estos planes, que son muchos cuando tratamos con las vacaciones, eclipsan todo lo que hay que ver en Marbella y alrededor. Porque, ¿sabías que en plena Milla de Oro hay un museo de arte espléndido con obras de artistas internacionales de primer nivel? ¿Te has dado una vuelta por su casco histórico al estilo de los pueblos blancos andaluces? ¿Te atreves con un kayak o iniciarte en el paddle surf aprovechando las aguas calmas del Mediterráneo. Pues todo esto y más tienes que ver en Marbella y también hacer si eres de los afortunados que puedes estar más de una semana en la zona.
Porque, aparte de buenísimos, son gratis. El destino se asocia a fiestas infinitas, a discotecas, a champán recorriendo noches cálidas con pandillas vestidas de blanco a orilla del mar. Y quizás ni siquiera lleguemos a acertar que tiene mucho más y ese mucho más (en primer lugar) son sus museos. Te dejo los tres principales.
Se encuentra en plena Milla de Oro en un edificio impoluto con suelos brillantes de mármol. El acceso es gratuito y la colección permanente es apabullante, ya que la exposición luce obras de grandes representantes del surrealismo sobre todo. Aquí te encontrarás trabajos de artistas latinoamericanos (su especialidad), pero también esculturas de Dalí, lienzos de Miró, Chagall, Bacon…
{gallery}Museo Ralli Marbella{/gallery}
Centrado en las artes gráficas del siglo XX con propuestas de artistas españoles y buenas exposiciones temporales. Está muy bien representado el informalismo español y la agenda está repleta de actos, talleres y encuentros para todos los públicos. Están muy enfocados al público infantil. Se encuentra en pleno Casco Antiguo donde el aparcamiento se hace un poco difícil, especialmente en temporada alta.
Tiene una colección pequeña con estas miniaturas vegetales cuya técnica es oriunda de Japón. Las especies son mediterráneas.
Porque no solo tiene uno (que es lo que cabía esperar de un destino con mar) sino que podemos disfrutar de tres, rodeados de tiendas, cafeterías y restaurantes.
Se abre al Paseo Marítimo y está flanqueado por bulevares con esculturas contemporáneas. Si eres una familia viajera, aquí tienes, además, una escuela de vela y de actividades acuáticas para los peques con campamentos semanales en los meses de verano. Los restaurantes y las tiendas se amontonan mirando al mar.
Es el más pequeño de los tres. Lo mejor es su playa (una de las más recomendables de Marbella) junto a las instalaciones. La playa tiene una zona nudista y está repleta de buenos beach clubs con hamacas y restaurantes.
{gallery}Que ver en Marbella Puerto Banus{/gallery}
Es uno de los destinos imprescindibles que ver en Marbella y, además, su silueta blanca repleta de enormes yates es la mejor representación de la localidad. Se inauguró en 1970, cuando el pueblo se abría al turismo internacional de élite. El proyecto no pudo ser más acertado, ya que se hizo una intervención respetuosa con la tradición mediterránea. Alrededor de la dársena se levantaron viviendas de blanco impoluto mirando al mar. En los bajos se sucedían los restaurantes y las tiendas con ropa local. Hoy, Puerto Banús mira a yates de gran calado, de súper lujo y propiedad de las familias más ricas sobre la Tierra. Las tiendas tradicionales han dado paso a la grandes firmas internacionales que lucen sus mejores escaparates: Valentino, Hermés, Louis Vuitton, La Perla, Salvatore Ferragamo, Dior, Gucci, Dolce & Gabanna… Entre bolsos que sobrepasan los mil euros abren sus puertas bares, pubs (con música en directo), cafeterías, heladerías o restaurantes con todo tipo de cocina y decorados dramáticamente. Y todo ello salpicado de Ferraris y deportivos exclusivos. Para terminar pronto: Puerto Banús es, hoy por hoy, el epítome de la ostentación.

Si bien los coches de gran cilindrada aparcados junto a la bocana con yates relucientes nos da una cara que ver en Marbella. La otra se concentra en su casco antiguo. Caminando desde el primer puerto y cruzando una avenida concentrada de tráfico, se accede a otro mundo, a uno que nos recuerda que estamos en Andalucía. Alrededor de la Plaza de los Naranjos, Marbella se extiende por calles sinuosas, estrechas y sin salida a veces. La construcción tradicional (en poca altura y de blanco inmaculado) se ha mantenido. Y todo este espacio es un canto a la tradición de los patios (cuya apoteosis artística se encuentra en la vecina Córdoba) con sus macetas de colores brillantes y flores olorosas. Naranjos, fuentes, recuerdos del flamenco y muchas mesas en las plazas para tomar o comer nos sumergen en esa parte alegre de Andalucía. También te anoto que un paisaje semejante (o incluso mejor) también tienes que ver en Estepona, la localidad vecina, con una maravillosa Ruta de la Poesía vertebrando la totalidad de su casco viejo.
Porque a Marbella se va por las compras, por la fiesta o los conciertos en cualquier parte y también a sus playas. El litoral no se prodiga ni con arena dorada ni con grandes olas. Sin embargo, se compensa con la limpieza del mismo y con el amontonamiento de servicios de todo tipo. La gran mayoría son de guijarros oscuros e, incluso de piedras en dirección a Estepona. Ahora bien, no tendrás ningún problema para acceder a los múltiples beach club con hamacas sobre la arena y cocina exquisita inspirada en cualquier rincón del planeta. Otra opción a la hora de disfrutar de la brisa del mar es recorrer la senda litoral de Málaga. Está casi terminada por la parte de Estepona, pero te vas a encontrar tramos importantes en San Pedro de Alcántara (pedanía de Marbella) o la zona de Guadalmina. Por cierto, esta última playa quizás sea la más adecuada para pasar un día tumbados al sol sin pensar en nada.
Allá por los años setenta, cuando el antiguo pueblo de pescadores se convirtió en destino favorito de la aristocracia europea, Marbella se llenó con campos de golf. Era el deporte, junto con el tenis, solicitado por los visitantes de esas épocas. Así siguió durante varias décadas hasta que empezó a irrumpir un nuevo perfil que demandaba (y demanda) aventuras diferentes. Al calor de esta nueva ola, han surgido empresas que, desde distintos puntos (algunas se concentran en Puerto Banús), ofertan paddel surf, kayak, moto de agua, navegación con embarcaciones pequeñas… Es una opción que hacer en Marbella para las familias con niños crecidos o adolescentes en busca de nuevas emociones. Recuerda que la Senda Litoral está preparada para el ciclismo, los patines, running o, simplemente, caminar.
Y no solo de moda, complementos o perfumería de las casas de la pasarela internacional sino también de otros productos. Eso sí, los amantes de la ropa de alto nivel lo tienen fácil ya que la oferta (súper concentrada en Puerto Banús) es apabullante. Por otro lado, los veraneantes con viviendas de lujo también han facilitado los emprendimientos alrededor de la decoración de interiores. Por eso, también es fácil encontrar anticuarios, mercados de loza local o tiendas de muebles con propuestas exquisitas. Aunque había buenas galerías de arte, en los últimos años han ido cerrando algunas firmas.
1.- Empiezo con las cosas gastronómicas y no voy a dar ningún nombre. ¿Por qué? Sencillamente porque la oferta es tan amplia y la competencia tan grande que da igual donde te sientes y el estilo que elijas para disfrutar a base de bien. Salvo excepciones, todo está buenísimo y es del más alto nivel. Aunque lo normal (que todo dependerá de cada carta en concreto) es que los platos no sean desorbitados, si hay un exceso de precio (para los parámetros baratos andaluces) en las bebidas. Te vas a encontrar restaurantes italianos en Puerto Banús, marisquerías al lado del mar, parrillas argentinas conforme te adentras en la montaña de Sierra Blanca, restaurantes con muchas estrellas Michelin, como el del chef local Dani García, firmas de comida rápida, puestos callejeros, locales tradicionales y propuestas internacionales…
2.- Marbella fue creciendo alrededor de la llamada Milla de Oro, entre el Hotel Marbella Club, junto al Puente Romano, y Los Monteros. Allí se concentraban ricos vividores internacionales con artistas de relumbrón cuando todos buscaban una eterna primavera (hoy perdida por el cambio climático) y fiestas infinitas. A raíz de aquí se fue ampliando la oferta pero todos con un denominador común: el lujo. Tanto es así que lo que predomina son los cinco estrellas o los cuatro estrellas dando poco espacio para alguna opción más económica. Mi selección (totalmente personal) para aquellos que no tengan tantos posibles para este despliegue brillante son: el Barceló Marbella, el Hotel Fuerte Marbella, el Don Carlos Marbella (un cinco estrellas con precios contenidos en temporada baja), el Hotel Guadalmina a pie de playa… En los últimos años, además, puedes encontrarte apartamentos y casas (también villas) gestionadas por particulares. Recuerda que Marbella, a pesar de ser un destino de sol, “está abierta” todo el año y son pocos los hoteles, restaurantes y tiendas que cierran en invierno.
Si esta lista de los imprescindibles que ver en Marbella se queda corta, aún puedes organizar una excursión a Ronda, cuna de bandoleros y viajeros románticos, o atreverte con las pasarelas colgantes del Caminito del Rey o, incluso, pasaporte en mano, atravesar hacia Gibraltar o Tánger.
Fotos y texto por Candela Vizcaíno

Eclipsada por la fama (pasada) de Marbella con sus fiestas infinitas y sus personajes de la jet set (desde aristócratas ociosos hasta artistas de renombre), esta localidad malagueña ofrece más que el consabido paquete de sol y playa. Por eso es conocida y ello a pesar de que buena parte de sus playas tienen un acceso difícil de piedra, guijarros o arena gorda. Dicho esto, las opciones de diversión, ocio o descanso son variadas y para todos los gustos posibles: desde el que tiene como objetivo ponerse (o seguir) en forma hasta el que va al son del último tema de moda. Como hay mucho que ver en Estepona te he dejado esta lista de diez imprescindibles para todos los públicos y especialmente para familias que buscan el deporte, la naturaleza, la vida lenta y la posibilidad de zambullirse en un pueblo auténtico de Andalucía.
{gallery}Que ver en Estepona senda litoral{/gallery}
El proyecto es tan ambicioso que, en un principio, parecía descabellado. Consiste en unir de punta a punta toda la provincia de Málaga con una senda asfaltada o con tablas o con arena o con cualquier otro material. Los requisitos son que vaya bordeando el mar, que sea sinuosa, transitable al máximo, cuidada y rodeada de plantas resistentes a la salinidad y la os vientos. Y en Estepona (con la excepción de algunos pocos tramos) casi se ha conseguido. Se trata de kilómetros y kilómetros preparados para montar en bici, para patinar, para correr o para caminar escuchando el murmullo del mar a un lado y, al otro, deleitándote con cuidados jardines privados. Los puntos de acceso son múltiples y aquí la agresividad de los coches queda olvidada. Desde cualquier recodo, en días despejados, puedes ver, a lo lejos, Gibraltar, con su peñón mirando a África, y las montañas marroquíes del Atlas. El lugar está repleto de público de todo pelaje (incluso mascotas) buscando aire limpio, sol y brisa.
{gallery}Que ver en Estepona ruta de la poesia{/gallery}
De distinto tenor es esta nueva propuesta situada en el mismísimo casco antiguo que conserva todo el sabor auténtico de los pueblos andaluces. Y todo ello a pesar de que el municipio se ha extendido con sucesivas oleadas inmobiliarias. En la primera, que arranca en los años ochenta, se hicieron edificios horrorosos que hoy no resisten la más mínima mirada amable. A partir de la segunda (ya bordeando el siglo XXI) se extendió hacia Marbella con urbanizaciones de lujo, primero, y de súper lujo últimamente. El resultado de esto último ha sido una nueva Milla de Oro donde nadie sabe quién se refugia tras los amplios ventanales con vistas al Mediterráneo.
A pesar de ese amor por el ladrillo, el centro histórico conserva la esencia más auténtica que ver en Estepona. Aquí las calles peatonales empedradas están flanqueadas por viviendas humildes, sencillas, pequeñas, encaladas de blanco rabioso y engalanadas con macetas. Calles en las que lucen las begoñas en flor y plantas crasas aireadas por pequeñas plazas a tope de especies vegetales diversas. El rumor de las fuentes se confunde con el bullicio del gentío que se agolpa en cafeterías o que buscan una prenda de diseño en sus tiendas. Paseando por estas calles, que nos recuerdan a esas de Córdoba que ha merecido la protección de la Unesco, te encuentras pequeños poemas, fragmentos escritos, retazos de palabras que van acompañando al caminante en busca de alimento para el espíritu. Algunos rincones llevan nombre propio y nos nombra a Góngora, a la saeta, a Francisco Umbral…
Que no todo va a ser caminar y hay que dar reposo al cuerpo y al alma. No hay que buscar mucho, ya que las plazas (de las Flores, de Santa Ana…) se encuentran a cada trecho. Guíate por la Torre del Reloj que vigilia la localidad y es epicentro de la misma. Los locales están cuidados sin perder la esencia de un pueblo abierto a todos. En los últimos tiempos, además, han proliferado restaurantes con todo tipo de propuestas culinarias más allá de la dieta mediterránea también protegida por la Unesco. Son mayoría los cafés y tiendas de ropa con modelos sueltos de lino o ramio para lucir un elegante outfit playero.
{gallery}Que ver en Estepona ruta de los murales{/gallery}
La propuesta fue institucional y consistía en invitar a artistas plásticos muralistas o grafiteros a engalanar algunas fachadas del centro o de los barrios colindantes. Muy pronto aceptaron el reto que aún sigue vivo con obras repartidas por distintas calles y avenidas que te vas a encontrar a cada paso. La ruta es oficial y existen guías locales que adentran al interesado en los entresijos de esta peculiar propuesta artística inspirada en las pinturas de corte político de lo que un día fue el Muro de Berlín (hoy East Side Gallery).
Puedes encontrar distintas rutas (algunas gratuitas) en el siguiente enlace.
Es pequeño sin la ostentación del vecino Puerto Banús, pero el antaño puerto pesquero ha sabido reconvertirse en uno recreativo de una forma bastante honesta. Como en el vecino Paseo Marítimo la oferta es amplia en cuanto a restaurantes, cafeterías o tiendas. Y, además, en los últimos años, emprendimientos privados ponen a disposición de los amantes del mar paseos privados (bastante económicos por cierto) que te acercan a esta línea de costa. Te dejo el link aquí para que no te pierdas. Bordeando urbanizaciones escondidas entre jardines tropicales se asoman las antiguas torres de vigilancia contra los piratas. Han quedado algunas, no tantas como en la provincia de Cádiz (imprescindibles la que da la bienvenida a la Playa del Palmar o las que delimita la Playa de La Barrosa), pero sí un buen puñado de ellas. La que ha recibido más mimo es la Torre Bermeja (cuya foto encabeza el artículo) junto a los restos de una antigua villa romana y rodeada de un césped cuidado con vistas a Gibraltar.
{gallery}Que ver en Estepona Selwo{/gallery}
En los confines del municipio se encuentra este parque zoológico inmenso con animales salvajes en semi libertad de todas las especies y de ecosistemas tropicales o de África. Sorprenden los grandes mamíferos, los felinos y la variedad de aves. Existe la posibilidad de alojamiento en cabañas organizadas al estilo de un poblado de la sabana decoradas en tonos ocres y con las comodidades occidentales modernas. Si te vas a permitir el capricho, no escojas las que están en alto ya que tendrás que caminar un poquito o tomar un tren que te acerque a la zona de mayor concentración de especies. Alrededor de un lago artificial se despliegan los baños, las tiendas y los restaurantes haciéndote creer que estás en la naturaleza salvaje.
La experiencia está completa si te animas a pasar una noche entre leones, cebras, jirafas, elefantes y leopardos como si estuvieras en la sabana. También se puede visitar el parque de ida y vuelta, sin pernoctar. Tienes los tickets aquí.
Que con todas estas propuestas se nos olvida que Estepona es un emplazamiento de playa, de sol, de veraneo y de diversión. Los mejores puntos para adentrarse en el mar se concentran entre la Urbanización Cancelada y el Hotel Kempinski, uno de los de más lujo de toda España. Aún así hay que ir buscando las zonas que no tengan piedras o que no hayan sido invadidas por las algas (que estos son los efectos colaterales del cambio climático). La brújula para guiarte en Google Maps son los nombres de restaurantes. Porque en los espacios donde es más placentero el baño plantan sus palapas, sombrillas y chambaos chiringuitos con zona de hamacas y música en directo al caer la tarde. Un ejemplo es la Playa del Saladillo que en verano instala una zona recreativa en el mar para pequeños y mayores. Y otra es la Playa del Velerín protegida por la torre homónima, con punto de socorrismo, restaurante y baños.
https://www.youtube.com/watch?v=S_NDkPYI8lo
Se encuentra en el Paseo Marítimo y no tiene pérdida ya que su cúpula de cristal se levanta sobre la cota del mar. Aquí se han concentrado cientos y cientos de orquídeas que conviven en un espacio artificial verde que recrea los distintos ecosistemas donde viven estas plantas. Contrariamente a la creencia popular, las orquídeas son comunes en distintos hábitats y se adaptan a condiciones climáticas adversas. Es perfecto para los amantes de la jardinería y para las familias con niños.
Afortunadamente quedó atrás el turismo mayoritario que iba a la playa a tumbarse al sol por la mañana e ir de fiesta por la noche. Queda, ¡claro está! pero le ha salido un competidor: el de la vida sana. Y más allá de todos estos puntos que ver en Estepona, la localidad y toda la línea de costa es perfecta para mover el cuerpo y alimentarse con platos sanos mientras te oxigenas con el aire salino del mar. Por la senda litoral puedes hacer ciclismo, running, patinaje… y van en aumento los emprendimientos que inician a los neófitos en deportes de agua. Alejándose de las corrientes del Estrecho de Gibraltar, las aguas calmas del Mediterráneo se prestan al kayak, al sup, al paddle surf e, incluso, al surf con viento favorable. Hay más opciones si sales de Estepona y te acercas a Marbella (a menos de veinte minutos en coche dependiendo del tráfico), ya que aquí el mar sereno y sin apenas corrientes se presta a estas actividades con mayor seguridad.
Tienes más opciones deportivas en el siguiente enlace.
Y todo ello sin contar que toda la costa nació como destino para el turismo de élite internacional en una época en la que los deportes de moda eran otros. La aristocracia viajera de lo últimos setentas y ochentas buscaban practicar el golf o el tenis, los deportes de las clases altas de aquellos años. Así que toda la línea de costa está salpicada con instalaciones para estas disciplinas diseñadas por deportistas de renombre internacional.
Con más tiempo y ganas hay que acercarse hasta Gibraltar, punto de discordia por siglos entre Reino Unido y España. Hoy es un emplazamiento libre de impuestos ajeno, a veces, a las leyes financieras internacionales. Adentrarse en sus calles es viajar a un pueblo típico inglés con sus pubs y tiendas con productos ingleses. Puedes comprar alcohol y tabaco a menor precio. Eso sí, hay que preguntar antes la cantidad permitida para que no te detenga en el control de acceso la Guardia Civil acusándote de contrabando. ¡Vamos que la aventura estaría completa! Recuerda que no se puede acceder a Gibraltar si no llevas pasaporte en vigor y que en La Línea hay un aparcamiento inmenso donde dejar el coche. Al centro se accede cruzando las pistas del aeropuerto.
Si te sabe a poco esta lista con todo lo que hay que ver en Estepona, hacer y disfrutar, no te puedes perder Puerto Banús. Cuando Marbella era un pequeño pueblo agrícola y pesquero de poco menos de 10.000 habitantes en los años sesenta, aterriza aquí la élite aristocrática europea. Llega atraída por un micro clima privilegiado, una especie de eterna primavera atrapada entre la montaña de Sierra Blanca y los vientos suaves mediterráneos. Y con ellos se construye un puerto pequeño, blanco, accesible y coqueto al estilo de los de la Costa Azul. Nace Puerto Banús donde atracan yates cada vez mayores, se sitúan restaurantes con las cartas progresivamente más exquisitas y plantan sus escaparates las firmas de las pasarelas internacionales. Puerto Banús ha ido perdiendo ese carácter íntimo con el que nació, cuando la Costa del Sol giraba alrededor del Marbella Club, el Puente Romano y las villas propiedad de gentes con muchos apellidos. Aún así, es un imprescindible para recorrerse a pie y escandalizarse (¿o no?)con la ostentación desde todas las perspectivas posibles.
Todo esto y más tienes que ver en Estepona o en sus alrededores, aunque faltan algunos nombres. Apunta Sotogrande y su ambiente exquisito (ya en la provincia de Cádiz), Casares, Benahavís en la montaña y sus restaurantes gastronómicos, Mijas, el pueblo de los burros-taxi, o Ronda, el destino de los viajeros románticos europeos.
Fotos y texto por Candela Vizcaíno

A Olite hay que ir en Julio y, a ser posible, durante la segunda quincena del mes. A lo largo de esas dos semanas, esta bella ciudad de Navarra, en otro tiempo capital del reino, vibra con su Festival de Teatro Clásico. Este se celebra en un emplazamiento inmejorable: en uno de los patios del Palacio Real. Pero, vayamos por partes que se ha dado mucha información en muy poco espacio y mucho que ver en Olite.
Olite está en la zona media de Navarra, al Sur de Pamplona y a unos cuantos kilómetros de la capital. Aunque sus orígenes se remontan al siglo VII con una vaga referencia a una villa de raigambre goda, el esplendor de esta hermosa localidad comienza en el siglo XV, cuando Carlos III de Navarra (conocido como El Noble) y su esposa Leonor de Trastámara mudan la corte desde Estella (cuya palacio ha sido reconvertido en un museo dedicado al pintor local Gustavo de Maeztu) a Olite. Allí se hacen construir un magnífico castillo al estilo de los que se levantaban en Francia e instalan la corte.

Anque no se conserva ni un solo mueble ni objeto decorativo original, disfruta de unas vistas inmejorables y la construcción en sí (sobre todo el jardín interior de la reina) es de una serena belleza. Visita obligada merece el patio dominado por una vieja morera. El Castillo de Olite fue construido con anterioridad a los impresionantes palacios del Valle del Loira aunque no tiene nada que ver con Chambord o Cheverny, ya que este es muchísimo más modesto. Aún así tiene cierto parecido, aunque es menor en tamaño y más discreto en lujo y comodidades, con el de Amboise. Recuerdo que aquí está enterrado uno de los principales artistas del Renacimiento italiano: Leonardo da Vinci.
El viajero no tendrá que andar mucho para disfrutar de la zona monumental de Olite, ya que lo más interesante está literalmente uno al lado del otro. Y cuando digo literalmente es que es literalmente. El palacio (centro neurálgico señalado desde la entrada de la localidad) está prácticamente adosado a la iglesia de arquitectura gótica de Santa María la Real, rodeada por un extraño pórtico con delicadas arcadas y junto al templo, se encuentra el Parador de Turismo (no recomendable para viajeros exigentes, ya que exhala un aire triste y rancio). Y junto al Parador, se encuentra el Centro de Atención al visitante con una exposición sobre los vinos de Navarra.
Los aficionados al teatro clásico tienen una cita con este festival que se viene celebrando desde hace un par de décadas. Durante dos semanas, se representan obras del repertorio de los mejores autores españoles del Barroco con una puesta en escena única: el Castillo de Olite. La página web del lugar, publicita, con bastante anterioridad, los títulos en escena y permite comprar las entradas online, algo necesario en esta época tecnológica. Las obras de Lope de Vega, Calderón de la Barca y de los dramaturgos del Siglo de Oro siempre se encuentran en cartel.
Si no te es posible asistir a este evento cultural, en la plaza central, allí donde se concentran las tascas, restaurantes y las oficinas del Ayuntamiento, un sótano perfectamente acondicionado mantiene una exposición permanente con dos temáticas distintas y un solo hilo conductor. El nexo de unión son los trajes.
Se exponen modelos (magníficamente confeccionados y diseñados) del atrezzo de algunas obras que se han representado en el Festival junto a recreaciones (inspiradas en obras perteneciente a la pintura renacentista europea) de la ropa usada en la época de mayor esplendor de esta villa real. La idea es hacernos viajar al pasado, al siglo XV, cuando la Reina Leonor mantenía su corte con músicos y juglares llegados de Francia.
Aunque hay mucho que ver en Olite, una sola mañana bastará para disfrutar tranquilamente y recorrer cada rincón de esta bella localidad navarra.
Fotos y texto por Candela Vizcaíno

La historia de la creación de Sancti Petri, el espacio dentro del municipio de Chiclana de la Frontera donde se ubica la playa La Barrosa, comenzó a finales del siglo XX. Por entonces, existían los grandes centros turísticos ganados a la naturaleza a golpe de hormigón (y un poquito de espíritu destructivo y especulador también). La Barrosa aún permanecía salvaje debido a los vientos que no eran del gusto del turista familiar y tranquilo de la época. La promoción de la zona surgió desde el Ayuntamiento y el objetivo era respetar el espacio natural sin acosar con construcciones asfixiantes y, a la par, crear riqueza por el método de colocar un punto en el mapa turístico. Nació así Sancti Petri o Nuevo Sancti Petri, ya que el viejo se considera que es el castillo que se encuentra mar adentro.
Al día del hoy, La Barrosa se ha convertido en la meca del turismo de lujo de Cádiz (un destino que, además, está de moda) compitiendo con los clásicos de la Riviera italiana, Marbella o la misma Costa Azul. Y eso sin que existan núcleos urbanos de gran entidad como los nombres que dejo a continuación. Su éxito reside en ese respeto al espacio natural con construcciones de calidad (lee lujo), de baja altura, desperdigadas entre jardines y naturaleza y siempre en segunda línea. Y en la primera no hay ladrillo, extremo este fundamental para la comprensión de lo que estamos hablando.
1.- Esta línea de costa tiene casi 20 kilómetros formando un cuarto de luna hacia tierra adentro. Está delimitada por dos antiguas torres de vigilancia contra piratas: Barro Colorao, a un lado y Torre del Puerco, al otro. Este último punto es aún más salvaje y además pegan un poquito más los vientos.
2.- Y decir Playa de La Barrosa, a pesar de sus clubs de playa y hoteles de lujo, es nombrar lo mejor del surf en Cádiz, en clara competencia con el emplazamiento vecino: Playa del Palmar de Vejer y su ambiente en extremo contrario (hippie y bohemio). Aunque no hay tantas escuelas, sí hay centros para iniciarse en este deporte o para alquilar el material. Las olas no son tan altas, pero sí son adecuadas en el caso de principiantes.

3.- La Barrosa de Sancti Petri no solo ofrece naturaleza respetada o servicios de alto nivel sino que también alardea de tener una punto mágico situado tierra adentro y mirando hacia el castillo de Sancti Petri. Aunque la construcción actual es moderna, la leyenda (sin aval de los expertos arqueológicos) sitúa aquí el Templo de Hércules y la tumba del héroe de la literatura griega y latina. En la actualidad, al islote solo es accesible vía barco y para desembarcar se necesita permiso. Este espacio casi místico está a continuación de la Torre Barro Colorao y resguarda al pueblo con una muralla natural. Aquí hay que venir a contemplar la puesta de sol, una de las más espectaculares del sur de Europa, especialmente en los meses de otoño.
4.- Los accesos están señalizados y el aparcamiento es posible en la calle, aunque el lugar (especialmente en temporada alta) se llena hasta arriba de coches con familias que van a pasar el día. Sancti Petri y el desarrollo de la Playa de la Barrosa estuvo concebido para el turismo de hotel que poco o nada se movería de aquí y se equivocaron totalmente. Una vez levantadas todas las infraestructuras, es destino de las poblaciones cercanas tierra adentro. Y eso hace que el acceso, a veces, sea complicado.
Es uno de los sitios de referencia para quedarse, para estar y para disfrutar gracias a los maravillosos alojamientos que hay desplegados a lo largo de su línea de costa. Además estos, no solo ofrecen restauración de calidad, llegando a la excelencia como el Alevante del chef Michelin Ángel León en el Hotel Meliá, sino que en la agenda se anuncian conciertos y actividades. Por eso es el sitio perfecto para montar el cuartel general y desde aquí es posible disfrutar con excursiones de media mañana o de tarde.
1.- A media hora se encuentra Jerez de la Frontera, Medina Sidonia o Vejer de la Frontera, en la lista de los pueblos más bonitos de Cádiz. Cádiz capital con todos su recuerdos de su pasado liberal y los restos de civilizaciones antiguas, también se sitúa a unos cuantos kilómetros.
2.- Desde el mismo puerto salen pequeñas embarcaciones que organizan excursiones al Castillo de Sancti Petri. Especialmente recomendable es la opción al atardecer.
3.- Aparte del surf que tantos adeptos atrapa, también puedes alquilar el material para hacer kayac o paddel surf.
4.- Muy cerca de la Playa de la Barrosa se localizan las playas vírgenes más bonitas de Cádiz, como las situadas en Tarifa o la fotogénica Bolonia, con las ruinas de Baelo Claudia, un asentamiento romano, a orillas del mar.
5.- También es posible tomar un tour por Doñana o adentrarse en las bodegas no solo de Jerez de la Frontera sino también de Sanlúcar de Barrameda. Sevilla, dependiendo del tráfico, se encuentra a hora y media.
Te he dejado este link con las actividades y excursiones desde la Playa La Barrosa.
1.- En cuanto a las cosas de comer, en esta línea de costa puedes encontrarte desde chiringuitos sencillos (siempre con un toque elegante) que sirven platos básicos de pescado o sardinas asadas hasta el renombrado Alevante. Abundan los espacios con club de playa, hamacas y camas balinesas en los que se proponen recetas a base de atún (especialidad de la zona) o mediterráneas. En los últimos años se han incorporado a las cartas platos inspirados (o copiados) de la cocina sudamericana como el ceviche peruano o las opciones con tintes asiáticos.
2.- En la Playa La Barrosa se encuentran espacios tan originales como el Cuartel del Mar, un restaurante elegante y novedoso (con galería de arte y exposiciones) adaptado a partir de instalaciones militares junto a la Torre del Puerco. Y en el otro extremo, en Barro Colorao, se encuentra otro nombre imprescindible: Atenas Playa con conciertos al atardecer.
3.- Si lo tuyo es poner los pies en la arena con la elegancia y comodidad que dan las camas balinesas y sus cócteles, anota otros tres: Vavá Playa, Nova Sunset Club y La Loma. ¡Y no son los únicos!
No te vas a encontrar hostales o sitios con pocas estrellas. Lo mínimo que despecha el sitio son algunos hoteles boutiques organizados con mimo y elegancia. Lo demás son una explosión de estrellas y lujo. No son todos los que hay pero sí son mis favoritos, aunque la selección, como cualquier otra, es personal.
1.- Casagrande - La Barrosa es un hotel boutique decorado con un gusto exquisito a escasos metros de la playa.
2.- El Hipotels Barrosa Palace & Spa, a igual que el Iberostar Selección Andalucía Playa, ambos de cinco estrellas, se encuentran en primera línea y están abiertos todo el año.
3.- El Royal Hideaway Sancti Petri exhibe el galardón de mejor hotel de playa de Europa y el Gran Meliá Sancti Petri es uno de los imprescindibles de la cadena.
4.- Hipotels Barrosa Park y su hermano Hipotels Barrosa Garden, ambos de cuatro estrellas están diseñados para las familias con niños pequeños.
5.- Y el Aldiana Club Andalusien ofrece formato Todo Incluido con un maravilloso club de playa en tonos blancos azules.
En definitiva, la Playa La Barrosa en Sancti Petri es el destino de calidad de la costa de Cádiz y uno de los más deseados en los últimos años.
Fotos y texto por Candela Vizcaíno

Se escapó del turismo masivo de los setenta, ochenta e, incluso, noventa por el viento. Es tan intenso a veces que no es (no era) del gusto de los veraneantes y playeros de aquella época. Así, lo que se suponía que era un problema se ha convertido en su bendición. Quizás por eso o por otras razones, la Playa del Palmar de Vejer se encuentra en estado casi salvaje, sin apenas edificaciones (ni altas ni bajas) y rodeada de campos de girasoles o de pastos para el ganado. Hasta aquí se llega por una carretera que da acceso a lo largo de su línea de costa y es obligado ralentizar el coche. El regalo es una visión de otra época, más natural, más bohemia, más distendida. Pero no todo es línea de costa, mar, aire y naturaleza, por si todo ello fuera poco.
Enumero:
1.- No te esperes sitios de club de playa, construcciones y asfaltos. El llamado paseo marítimo es simplemente una pequeña calle necesaria para el acceso a los vehículos, tan estrecha que, a veces, hay que parar para no chocarse con el de enfrente. Todo lo demás es tierra y arena.
2.- Chiringuitos y restaurantes, muchos, muchísimos, uno detrás de otro, con decoración sencilla, bohemia o incluso un poco hippie. Las reservas se hacen complicadas en temporada alta a partir de las tres de la tarde. Así que es obligada la previsión. Aparte del maravilloso atún de la almadraba que se prepara de mil maneras distintas o de las sardinas asadas, en los últimos años se han puesto de moda las recetas tipo wok o poke inspirados en la cocina oriental.
3.- Decir Playa del Palmar es nombrar lo mejor del surf en Cádiz. Entre restaurante y chiringuito se van espaciando las escuelas, muy buenas todas, que ofrecen clases colectivas o individuales, alquiler de material, venta de productos o asesoramiento. Hay donde elegir e, incluso, puedes hacerlo online con antelación para asegurarte plaza. La actividad o la iniciación en este deporte es la mejor manera de aprovechar el verano para las familias con niños crecidos y/o adolescentes.
Si tienes interés, te dejo este link con actividades de surf en la Playa del Palmar de Vejer
4.- Otro punto a su favor son las tiendas, mercados y mercadillos abiertos en temporada alta con ropa suelta, playera y colorida. Abundan los puestos con pulseras, collares o colgantes realizados en piel, bolsos de paja, chanclas y vestidos vaporosos de seda y/o algodón. También te puedes decorar la piel con henna o hacerte las uñas.
5.- Esta línea de costa está protagonizada en parte por las torres vigías que servían para avistar embarcaciones amigas y enemigas. En la Playa del Palmar hay una de ellas, muy bien conservada y rodeada por rocas donde no está permitido el baño aunque sí el acceso. Al bajar la marea puedes encontrar cangrejos y otros crustáceos. La siguiente torre es, nada más y nada menos, que el Faro de Trafalgar.
6.- Entre escuelas de surf, mercadillos y chiringuitos hay espacios para aparcar al aire libre, en zona de tierra y sin sombra. El precio por día es bastante económico y además, está tan cerca de la playa que podrás bajar los bártulos sin problemas.
7.- Y la última pata de este trocito de paraíso va de la mano de la naturaleza y de los restaurantes que se desperdigan a lo largo de su paseo marítimo. La naturaleza nos da una de las mejores puestas de sol del mundo. Los bares, a la par que la carta de cócteles o del servicio de cena, compiten por poner en cartel el mejor concierto o al Dj más puntero, siempre al caer la tarde. Aquí sí es necesario reservar, que tal es el calibre de la experiencia que todos quieren probar.
8.- El ambiente en general es de gente joven, bohemia y amante del surf y de los deportes al aire libre. Aunque hay algunos servicios, estos están pensados para aquellos que disfrutan con cierta “incomodidad”, la de la naturaleza en estado puro.
En esta línea no sorprende que las pocas construcciones que existen en este pedacito de mundo se reduzcan a un puñado de casas bajas, pequeñas y construidas a veces con materiales desmontables. Al parecer la actividad inmobiliaria aquí no está permitida. Esto es lo que da este carácter tan especial, tan salvaje, como el que tienen las playas más bonitas de Cádiz. Pertenece al municipio de Vejer de la Frontera del que dista apenas veinte minutos en coche. Como es reconocido como uno de los pueblos más bonitos de Cádiz, es una opción para montar el campamento base.
2.- No hay hoteles en la Playa del Palmar ni de una ni de cinco estrellas. Apenas puedes encontrar un par de hostales como El Alférez con uno de los mejores restaurantes de la zona. Tiene habitaciones sencillas y limpias sin más pretensiones. Los hoteles (algunos tan de lujo que se encuentran entro los mejores de Europa) se concentran en la vecina Sancti Petri, a lo largo de la Playa de la Barrosa, que merece artículo aparte. En coche y dependiendo del tráfico, está a unos quince minutos.
https://www.youtube.com/watch?v=oMnfGykotu4
3.- Muy cerca puedes encontrar el Kampaoh El Palmar con un servicio básico de glamping y alquiler de autocaravanas o campers muy chulas, preparadas para vivir a tope la experiencia surfista.
4.- Lo único que puedes encontrar para pernoctar en la Playa del Palmar son alojamientos básicos tipo apartamentos o casas rurales, la mayoría de ellas gestionados por particulares. Eso sí, a pesar de la sencillez, los precios en temporada alta no son baratos. La zona congrega a bastante personal amante del surf y la demanda es siempre mucho mayor que la oferta. De todos modos, es la mejor manera de disfrutar de este cachito de mundo con propiedad olvidándote del coche. Te dejo este link si estás buscando apartamentos en El Palmar.
En definitiva, en un lugar de ese Cádiz que tanto enamora se encuentra la Playa del Palmar perteneciente al municipio de Vejer de la Frontera, uno de los pueblos blancos más bonitos y espectaculares. No solo te espera el sol, la arena o el viento sino también surf y la posibilidad de su aprendizaje, mercadillos de artesanías, ambiente joven, restaurantes con conciertos al atardecer y puestas de sol que se quedarán no solo en la retina sino también en el alma.
Fotos y texto por Candela Vizcaíno

Pegada a la frontera portuguesa, tan aislada en comunicaciones que, en ocasiones, sus infraestructuras ocupan las portadas de los periódicos y sumida en la tradición… esto y más es la región. Por eso, no es de extrañar que los pueblos más bonitos de Extremadura estén en la lista de los más hermosos no solo de España sino de Europa. Aquí te vas a encontrar localidades congeladas en el tiempo, piscinas naturales, cascadas de agua fresca, parques naturales que dan cobijo a especies protegidas (cigüeñas, buitres…), bellos edificios renacentistas y festejos estremecedores por su fuerza expresiva.
Tanto es así que incluso la llaman la pequeña Sevilla por su carácter alegre y por la importancia de los festejos taurinos en la localidad. A Zafra se va a recorrerse sus restaurantes, bares y tabernas en torno a dos plazas: la Chica y la Grande. Los soportales que la rodean acogen las mesas repletas siempre de familias degustando los buenos productos de la tierra: el cerdo (blanco), los embutidos, los dulces en fritura envueltos en azúcar y canela o miel, los vinos de la Tierra de Barros… Imponente e imprescindible es el alcázar de los duques de Feria hoy reconvertido en parador. Su fotogénico y estructurado patio fue diseñado por Juan de Herrera y no hace falta que te alojes (ni tomarte un café siquiera) para poder acceder a él.
Escondida entre montes, se llega por una carretera solitaria abrazada por encinas y alcornoques. La localidad se encarama en un monte y hasta lo más alto tienes que subir. Una vez allí comprenderás su historia entre guerrera, religiosa e intelectual. A lo lejos destacan las altas torres de sus iglesias siguiendo el estilo barroco. Alguna que otra capilla ha sido desacralizada y reconvertida en restaurante y en su castillo aún resuenan los ecos de la prisión de los últimos templarios de España. Si Jerez de los Caballeros es uno de los pueblos más bonitos de Extremadura no es menos interesante su historia ligada al auge y caída de los templarios. Allí fueron pasados a cuchillo, decapitados y sus cuerpos arrojados desde lo más alto de la torre cumpliendo la orden de su aniquilación y exterminio. Desde ese día recibe el calificativo de Sangrienta.
{gallery}Jerez Caballeros{/gallery}
Hoy se sabe que sus supuestos crímenes no llegaron a ser tal y su persecución hasta la muerte en hoguera de sus miembros fue una gran operación de marketing para despojarlos de posesiones y poder. Liquidada la orden se inició la leyenda templaria. Y esta fue de tal calibre que, al día de hoy, existen asociaciones que se dicen herederas de su espíritu. Es tal el amor que tienen que incluso mandan a algunos de sus miembros a rezar por las almas de los hermanos asesinados en el pasado.
“Non nobis, Domine, non nobis, sed Nomini Tuo Da Gloriam”
“No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre sea dada la gloria”
Y quizás por eso, toda la localidad destila del bello estilo manuelino, el arte portugués más característico, heredero del arte barroco. Es española desde 1801 y exhibe al visitante contemporáneo un museo, un castillo y varias iglesias con interiores más que interesantes. Por señalar un solo punto, en la Iglesia de Santa María del Castillo se puede admirar un árbol genealógico de la Virgen María.
{gallery}Merida{/gallery}
Es uno de los pueblos más bonitos de Extremadura aunque su belleza es radicalmente distinta al ambiente medieval o renacentista que en nuestra mente asemejamos a esta parte de mundo. Lo que tienes que ver en Mérida puede calificarse como el mejor conjunto histórico artístico de arte romano después de la mismísima Ciudad Eterna o de Pompeya. Bautizada (por un pueblo pagano) como Emérita Agusta, en la margen de la Vía de la Plata, la ruta que conectaba (y aún conecta) Cádiz con Gijón, hoy podemos admirar los reflejos del fulgor del pasado. No te puedes perder el Museo Romano de Mérida con una impresionante colección de esculturas y mosaicos de grandes dimensiones, el Templo de Diana, el Acueducto de los Milagros, el Puente Romano y su teatro y anfiteatro. En su escena, aún se celebran actualmente obras clásicas, antiguas o modernas en un festival veraniego que congrega a lo mejor del gremio.

Porque la capital de provincia, con casi cien mil habitantes, conserva un reducto medieval atrapado en las brumas de los siglos tras sus murallas. Recuperada para la causa cristiana en 1229, el rey Alfonso IX de León dotó de privilegios a la plaza en cuanto a los tributos a pagar. Gracias a esto, muy pronto se llenó de artesanos y comerciantes y, un poco más tarde, de aristócratas. La pujanza económica se materializó en maravillosas casas y palacios con torres elevadas al cielo. Tanto fue la exhibición de narcisismo que los Reyes Católicos, siempre cuidando con celo su poderío, en 1477 mandaron desmochar todos los torreones. Se salvó uno, el de la Casa de los Cáceres-Ovando, hoy conocido como el de las Cigüeñas, ya que estas aves (muy comunes en Extremadura) anidan en él.
Todo lo que tienes que ver en Cáceres lo puedes recorrer en una tarde (con sus reflejos naranjas) o una mañana. Las calles empedradas arropan a los edificios construidos en piedra que aún conservan los blasones de las antiguas casas nobiliarias. Algunos se pueden visitar, como la Casa de los Golfines, otros han sido reconvertidos en sedes administrativas, en museos, en hoteles, en paradores, en restaurantes… Paseando por sus calles nada nos recuerda a la modernidad y el espíritu del pasado se mantiene intacto.
{gallery}Museo Helga de Alvear{/gallery}
Quizás por eso, sorprende -cuando llegas al final de sus límites- el nuevo Museo Helga de Alvear en el que participan todas las administraciones de la región. En un edificio con aires minimalistas y del brutalismo suave, se han insertado 145 obras donadas por la galerista-coleccionista. Autores vivos de renombre internacional (como Ai Weiwei) se codean en este espacio con Pablo Picasso o Kandinsky y Klee, dos de los más importantes representantes del expresionismo. Es de visita obligada y gratuita.

De la Edad Media procede la devoción de la Virgen Negra cuya imagen se custodia en el Monasterio de Guadalupe, hoy Patrimonio de la Humanidad. Llegó a ser tal su importancia que en unos cuantos metros cuadrados se concentraban varios hospitales, una botica dedicada a la fitoterapia, capillas, una biblioteca con valiosos libros medievales y estancias repletas de obras de arte. Hoy, la antigua judería conserva el sabor de antaño y algunas viviendas se han reconvertido en tiendas o exquisitas carnicerías donde se venden las deliciosas morcillas de Guadalupe. Se sirven y se toman cocidas. Al monasterio solo se accede mediante visita guiada y en el vecino parador puedes reposar cuerpo y mente en su sereno patio con naranjos.
De aquí salió Francisco Pizarro rumbo a las cumbres de Perú y Francisco Orellana para descubrir a ojos europeos el gran Amazonas. Hoy, la localidad rinde tributo a sus grandes paisanos con referencias a los mismos en todos sus rincones. Si bien el recorrido comienza en la Plaza Mayor en la que son protagonistas la escultura del conquistador y la Iglesia de San Martín, alrededor se despliegan las casas solariegas realizadas siguiendo el estilo renacentista. Algunas están abiertas al público como el Palacio de Orellana Toledo, otras han sido reconvertidas en museos o en sedes administrativas. Hay mucho más que ver en Trujillo como su alcazaba árabe utilizada para el rodaje de series de éxito tal cual Juego de Tronos. Hasta allí se llega por una red de intrincadas y rompepiernas callejuelas.
Rodeada por piscinas naturales, pozas, cascadas, balnearios, castañares, puentes y pueblos con la típica arquitectura tradicional, la Vera es una de las comarcas de Extremadura favoritas de los viajeros con niños. Aquí se viene a disfrutar de la contundente gastronomía local, a relajarse en la naturaleza y admirar su rico patrimonio, como el Monasterio de Yuste, retiro último del emperador Carlos V. Jarandilla es el punto de inicio de una ruta que te va a llevar por Guijo de Santa Bárbara, Cuacos del Yuste, Jaráiz de la Vera o Valverde de la Vera. El viaje estará perfecto si se hace en coche, en una lista de los pueblos más bonitos de Cáceres.
Encajonada en la Sierra de Gata, la localidad quedó olvidada durante décadas y, andando el tiempo este punto es lo que ha contribuido a su belleza. Es tal que es considerado uno de los pueblos más bonitos de España y de Europa. Además, este aislamiento propició una lengua propia que hoy solo la hablan unas 6.000 personas. Interés filológico aparte, es uno de los muchos pueblos tradicionales de la zona especialmente recomendable su visita en otoño e, incluso, en invierno cuando se cubre de nieves. Eso sí, hay que prever con antelación el estado de las carreteras que aquí no llegan (afortunadamente, según se mire) las grandes autopistas.
Desde el Mirador del Ambroz (el río que atraviesa la localidad) se divisa el Puente de la Fuente Chiquita y en dirección al casco antiguo se encuentra el barrio judío más que bien conservado. A Hervás se viene para disfrutar de sus museos originales, como el de la Moto y el Coche Clásico o el dedicado al escultor del siglo XX Pérez Comendador, pero también a empaparse de sus naturaleza. Alrededor del pueblo se despliegan rutas de senderismo que llevan a parajes de gran belleza o a cascadas como la Chorrera.
En esta lista de los pueblos más bonitos de Extremadura faltan algunos nombres imprescindibles como Plasencia, puerta de entrada a Monfragüe o Granadilla, en ruinas por la construcción de un embalse o Baños de Sotomayor con su balneario de origen romano o Robledillo de Gata o Valencia de Alcántara… Son nombres que también hay que anotar para disfrutar de una región extrema (como su nombre indica) en todos los sentidos y, en parte, aun desconocida para el viajero contemporáneo.
Fotos y texto por Candela Vizcaíno

Viajar es llegar a sitios desconocidos para el alma inquieta. Y si bien, en los últimos años, se han ido incorporado lugares olvidados, aún quedan calles y caminos por recorrer. En esta línea están los pueblos más bonitos de Cáceres que no se agotan en esta lista. La provincia extremeña más al norte nos ofrece localidades congeladas en el tiempo cuando todo sucedía despacio y al ritmo de la naturaleza. Por eso, son cada vez más los que van en busca de su patrimonio histórico, en algún caso, con el aval de la Unesco, sus piscinas naturales, sus parques que son refugio de aves y una rica y contundente gastronomía en torno al cerdo como rey de la mesa.
Hay mucho que ver en Cáceres a pesar de estar comprimido en un espacio reducido. Aunque la capital de la provincia se acerca a los cien mil habitantes, su casco medieval (uno de los mejores de Europa, junto a Tallín y Praga) es fascinante y, a la par, abarcable. Desde la Plaza Mayor porticada y repleta de tiendas, restaurantes o cafés, se accede a pie por la escalinata situada junto a la Torre de la Estrella. Esta es la principal entrada al recinto amurallado. Allí hay que olvidar las prisas y recorrerse los palacios renacentistas abiertos al público (como el de los Golfines, el de los Solís, el de los Carvajal o de los Cáceres-Ovando). Algunas de estas casas solariegas han sido reconvertidas en restaurantes, hoteles, centros administrativos o museos (como el provincial). A pesar de este cambio de uso, todas estas viviendas, que nos hablan de un pasado de esplendor cuando la ciudad bullía con comerciantes y artesanos, se mantienen intactas e impolutas retrotrayendo al viajero a siglos pasados. Quizás por eso, sorprende aún más el flamante y novedoso Museo Helga de Alvear con obras contemporáneas de rabiosa actualidad.
Es maravilloso en otoño y, especialmente en invierno, cuando caen las nieves sobre sus tejados de pizarra. Con apenas 100 habitantes en el censo, aquí se viene para disfrutar de la naturaleza de alrededor como la piscina natural de la Descargamaría, la cascada denominada el Chorritero de Ovejuela o el Chorro de los Ángeles acondicionado con pasarelas.
Rodeado de castañares, rutas de senderismo y fuentes naturales, el lugar es destino favorito en otoño cuando el barrio judío adquiere un cariz especial. De aquí no hay que irse sin visitar el Museo de la Moto y el Coche Clásico o el Museo Pérez Comendador-Leroux con esculturas del artista del siglo XX oriundo de la localidad. Las familias con niños van a disfrutar también del Centro de Interpretación del Ferrocarril situado en una antigua estación de tren.
También hay mucho que ver en Trujillo de donde salieron para el Nuevo Mundo Francisco Pizarro (conquistador de Perú) o Francisco de Orellana (descubridor a los ojos europeos del río Amazonas). Alrededor de la Plaza Mayor y la Iglesia de Santa María también se desperdigan las casas nobiliarias hoy con otros usos. Aunque te hayas olvidado del gimnasio, hay que subir a su antiguo castillo a través de las intrincadas calles que nos hablan de un pasado remoto sin coches y sin prisas. Como Los Berruecos, Trujillo ha sido escenario privilegiado para la serie de éxito Juego de Tronos.
El dialecto quedó congelado en el tiempo en uno de los pueblos más bonitos de Cáceres, de España y de Europa a decir de los viajeros entendidos. Y este hecho no es de extrañar ya que se encuentra en el corazón de la Sierra de Gata con comunicaciones complejas hasta hace unas cuantas décadas. Como en la mayoría de las localidades de la zona, hay que perderse por su entramado de callejuelas con casas de tres plantas que servían de pocilga, granero y vivienda.
Que así se llama el entramado de tuberías que recorre la localidad y que sirve para el riego de las huertas y, en el pasado, para limpieza. Construido utilizando soportales (que resguardan del frío y el calor), sorprende su arquitectura tradicional de casas con maderas vistas en tres niveles. Valverde de la Vera (cuna también del afamado pimentón) es el pueblo de Los Empalaos, la tradicional procesión que tiene lugar en la madrugada del Jueves al Viernes Santo y que estremece por su fuerza expresiva.
Desde Trujillo y siguiendo la carretera que te adentra por una sierra deshabitada llegamos hasta Guadalupe y su monasterio (hoy Patrimonio de la Humanidad por la Unesco) fundado en 1340. Aquí se custodia la virgen negra encontrada por un pastor y cuya devoción se exportó al Nuevo Mundo. Lugar de peregrinación, hubo un tiempo que contó con varios hospitales, botica, laboratorio, biblioteca… Hoy la vieja judería convive con los fieles y curiosos que se acercan al templo católico o a hacer compras en sus exquisitas carnicerías donde se oferta la afamada morcilla que se toma cocida.
Último retiro del Emperador Carlos V, la localidad está rodeada de piscinas naturales y de rutas de senderismo como la de El Trabuquete. El Parador es punto de encuentro para degustar la rica cocina local con patatas, migas, cochinillo, cabrito y dulces de canela. Y no solo es uno de los pueblos más bonitos de Cáceres sino que también nos seduce con una fiesta muy especial: Los Escobazos que se celebra el 7 de diciembre (normalmente se puede aprovechar el puente Inmaculada-Constitución). En la Plaza Mayor se dan cita al caer la noche los lugareños con escobas de retamas encendidas que dan paso a un jinete que porta el estandarte de la Virgen. La celebración tiene un origen incierto y se atisban reminiscencias paganas. Te he dejado vídeo por si te animas a visitar uno de los pueblos más bonitos de Cáceres en ese día tan especial.
Y sus rutas para disfrutar tanto de la berrea del ciervo como del vuelo de los buitres. A pesar de estar rodeada de este apabullante espacio natural, la localidad exhibe una belleza burguesa con casas solariegas y dos catedrales, la vieja, siguiendo la arquitectura románica y la nueva comenzada bajo las características del gótico y rematada en estilo barroco.
Situada en un alcor, fue elegida para los árabes para edificar una alcazaba en el siglo XI. Anexada a la causa cristiana en 1160 por Fernando II de León se convirtió en una plaza importante durante la Reconquista. Al estar en el paso de la Vía de la Plata (la ruta que une Cádiz con Gijón de sur a norte), se transformó en una auténtica fortaleza. La villa pasó de herencia en herencia con gran importancia durante la Edad Media. Acabada la Reconquista comenzó su declive. Y a mediados del siglo XX, los pocos habitantes que quedaban en Granadilla fueron obligados a abandonar sus casas debido a la construcción de un embalse que nunca ha llegado a anegar el pueblo. Para intentar remediar el desaguisado anterior, el pueblo está hoy protegido y en proceso de reconstrucción.
Termino diciendo que esta selección de los pueblos más bonitos de Cáceres es totalmente personal y habrá quién proponga otros nombres. Honestamente, es difícil elegir entre tanta localidad detenida en el tiempo, piscinas naturales, gargantas, cascadas e, incluso, balnearios naturales como los de Baños de Montemayor con aguas medicinales.
Fotos y texto por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

Aunque su población alcanza casi los cien mil habitantes, lo que tienes que ver en Cáceres está reducido a un apabullante casco antiguo que se ha quedado paralizado (literal) en el tiempo. Una vez te has adentrado por este espacio empedrado, entenderás los porqués de su declaración como Patrimonio de la Humanidad. Eso fue en 1986 y hoy en día es considerada una de las mejores ciudades medievales amuralladas europeas, compitiendo con Tallín y Praga.
En 1229 Alfonso IX de León recuperó la plaza para la causa cristiana tras los asentamientos musulmanes y judíos. Con el fin de desplazar a la población local, se le ocurrió nombrar la plaza de libre comercio. Este sistema especial en cuanto a los impuestos, hizo que, muy pronto se repoblara con comerciantes de la lana, artesanos de todo tipo y, un poco más tarde, con miembros de la aristocracia. La pujante riqueza hizo que cada uno de sus vecinos levantara casas, palacios o talleres a cada cual más hermoso, grande y majestuoso. Todo ello contribuyó a abigarrar la ciudad medieval con bellos edificios a los que se sumaban iglesias y templos religiosos. Todo eso tienes que ver en Cáceres, ya que alguno está abierto al público, otros han sido reconvertidos en museos y muchos de ellos se utilizan como sedes administrativas u hoteles de lujo donde vivir pausadamente como antes.
Sin embargo, la vanidad y el espíritu narcisista de sus habitantes fue cortada (literal) de raíz por los Reyes Católicos, siempre ojo avizor para no perder poder. Por eso, las altas torres que se levantaban rivalizando unas con otras fueron desmochadas (demolidas) dando a Cáceres un aspecto más mundano. Eso sucedió en 1477 y, a pesar del desbarajuste, aún se siguieron construyendo palacios y edificios siguiendo las características de la arquitectura renacentista. El declive llegó después y si bien entrando en siglo XVII, con el Barroco español pisando fuerte, en Cáceres pasó de puntillas. La ciudad quedó casi abandonada y olvidada sin cambio alguno hasta bien entrada el siglo XX que se recuperó con los grandes movimientos turísticos.
1.- El recorrido es bastante sencillo y no tiene pérdida. Eso sí, ten en cuenta que, aunque pueden acceder algunos vehículos de abastecimiento, el tráfico está vetado. Así que lo mejor es que dejes el coche aparcado en uno de los múltiples parkings que hay alrededor y te dispongas a hacer piernas. ¡Y a subir escaleras!
2.- A la ciudad medieval se accede por la Plaza Mayor con uno de sus lados porticado y repleta de bares, restaurantes y tiendas de souvenirs. Aquí puedes parar para degustar la consistente gastronomía regional a base de buenos embutidos, productos del cerdo y vinos más que honestos.
3.- La entrada se encuentra en la escalera empedrada junto al Arco de la Estrella y la torre homónima. Es una de las últimas construcciones de la ciudad medieval y fue concebida por Manuel de Larra Churriguera. Sin embargo, la torre es anterior, del siglo XV.

4.- La Casa de los Golfines de Abajo es uno de los palacios más hermosos y representativos de la historia de Cáceres. Es del siglo XV y, al día de hoy, está abierto a su visita al público.
5.- Casa y torre de Carvajal también de acceso al público. Tiene un bello jardín de inspiración árabe a igual que se torre circular.
6.- Palacio episcopal y Concatedral de Santa María, en la misma plaza. La iglesia tiene las características de la arquitectura gótica aunque no abandona el estilo románico. En ella se venera la talla del siglo XIV del llamado Cristo Negro.
7.- Perdiéndonos por las laberínticas calles en cuesta de Cáceres llegamos a la Casa del Sol o de los Solís también de estilo renacentista.
8.- De la escabechina de torres demolidas ordenada por los Reyes Católicos se salvó la Casa de los Cáceres-Ovando, hoy conocida como la Torre de las Cigüeñas por dar cobijo a estas aves que se pueden ver por toda la provincia. Ha sido reconvertida en sede administrativa militar.
9.- El Museo Provincial de Cáceres ocupa dos casas aristocráticas: la Casa de los Caballos y la Casa de las Veletas. Las mismas habían sido levantadas sobre los restos de la alcazaba árabe de la que se mantiene su aljibe.

10.- Una vez traspasas todos los límites de las murallas de la ciudad aristocrática y renacentista, no te puedes perder el recién inaugurado Museo Helga de Alvear de rabiosa actualidad contrastando con las viejas piedras que sí o sí tienes que ver en Cáceres. El luminoso edificio del arquitecto Emilio Tuñón Álvarez ha sido concebido exprofeso para albergar 145 obras cedidas por la coleccionista y galerista Helga de Alvear a la ciudad. Están implicadas económicamente administración local, provincial y autonómica. Aquí se puede disfrutar de obras de artistas vivos como el reconocido Ai Weiwei o Louise Bourgeois. También están representados creadores de las vanguardias históricas como Kandinsky o Klee, principales representantes del expresionismo o Pablo Picasso. De entrada gratuita, es un imperdible que ver en Cáceres.
La última batalla de Juego de Tronos con su derroche de efectos especiales (dragones incluidos), extras y artistas fue rodada en este espectacular lugar situado en Malpartida de Cáceres a pocos kilómetros de la capital de provincia. El paisaje natural que hoy podemos disfrutar está conformado por grandes rocas de granito salpicado por lagos y ríos de poco caudal.
También escenario de película, de aquí salieron para el Nuevo Mundo, Francisco Pizarro, conquistador de Perú y bautizando con “Trujillos” buena parte de Sudamérica. En la localidad también nació Francisco Orellana quien daría cuenta a los europeos de la existencia del Amazonas. Hay mucho que ver en Trujillo y por eso le he dedicado un reportaje individual. El centro neurálgico de la localidad es la Plaza Mayor también atestada de restaurantes, cafeterías y tiendas. Aquí se encuentra el Palacio del Marqués de la Conquista y la Iglesia de Santa María de la Mayor. Disfrutando de sus callejuelas renacentistas se llega hasta el castillo, antigua alcazaba árabe.
El monumental emplazamiento amurallado y rodeado por el Jerte, aún celebra su mercado medieval puntual cada martes desde el siglo XII. Y es uno de los pocos puntos de España con dos catedrales, la vieja lleva el sello de las características de la arquitectura románica y la nueva tiene elementos del siglo XVI y del arte barroco. Desde aquí puedes aventurarte hacia la Garganta de los Infiernos cuyo último tramo hay que recorrerlo a pie, pero, sin lugar a dudas, merece la pena por la belleza de sus pozas y cascadas.
A corta distancia desde Plasencia se encuentra uno de los emplazamientos naturales más importantes de España. Se puede llegar en coche hasta el mismo mirador con vistas a la peña de los buitres, refugio de estas aves en el sur de Europa.
La carretera de montaña (aunque en bastante buen estado) sale de Trujillo y nos adentra por un maravilloso paisaje de las Villuercas y los Íbores repleto de plantas medicinales. Guadalupe gira en torno a su monasterio que guarda la imagen de la Virgen Negra. Fue fundado en 1340 tras encontrarse la imagen por un pastor. Tras el hallazgo, y en los últimos años de la reconquista, los sucesivos reyes regaron con prebendas y abundancia material a la localidad. Por eso fue posible una escuela de gramática, una maravillosa biblioteca, el desarrollo de una botica, hospitales… Así hasta que Guadalupe se convirtió en centro de peregrinación. El nombre se llevó al Nuevo Mundo y continúo su desarrollo a la par que su devoción. En 1808, las tropas napoleónicas arrasaron con todo lo que había, resurgiendo de sus cenizas un siglo después. Hoy se pueden realizar visitas guiadas para admirar la sala capitular con sus enormes manuscritos miniados (de entre los más bellos de los libros medievales conservados), la sacristía, el museo de los bordados, el claustro gótico o la capilla de San Jerónimo con obras de Zurbarán. A su alrededor se despliega la judería con sus casas con soportales hoy reconvertidas en tiendas de cerámica y carnicerías gourmets donde se venden la afamada morcilla de Guadalupe. Se toma cocida y la sirven en todos los restaurantes de la zona, incluido el del Parador (junto al monasterio) con un bello patio con fuentes y naranjos.
1.- Los transportes públicos en toda Extremadura son tan deficientes que, de vez en cuando, hasta copan las entradas de los periódicos. Por eso, lo mejor es acercarse en coche. Aunque el casco histórico, imprescindible que ver en Cáceres, es peatonal, sí hay buenos aparcamientos en los aledaños. Los otros puntos de los alrededores a la capital reseñados aquí, tienen una circulación más fluida.
2.- En cuanto a la gastronomía, esta es consistente al máximo y muy sencilla. Destacan los productos del cerdo (blanco) y las carnes en guiso de cordero o cabrito. Los embutidos alcanzan el punto de delicatessen especialmente en la ya nombrada morcilla de Guadalupe. También son típicos algunos dulces realizados en fritura con envoltura de miel o con una mezcla de azúcar y canela. Los mejores vinos proceden de la vecina Tierra de Barros y algunos han alcanzado bastante fama.
Tanto el casco antiguo de la capital como desperdigados por toda la provincia nos encontramos con maravillosos hoteles, buena parte de ellos reconvertidos desde casas señoriales. No es de extrañar en un emplazamiento caracterizado por la aristocracia del pasado y el olvido de la historia reciente. En alguno de ellos, la experiencia es completa con salones antiguos o vistas al paisaje de alrededor. La selección a continuación es personal y no está completa.
1.- Parador de Cáceres, en pleno corazón de callejuelas renacentistas del casco histórico, tiene un delicioso patio ajardinado usado como restaurante y con el aval de la red nacional.
2.- Hospes Palacio de Arenales, en las afueras y el único cinco estrellas de la provincia. Reconvertido desde un palacio olvidado de la otrora poderosa familia de los Golfines, lo mejor es su piscina con vistas infinitas y al peculiar paisaje de los nidos de cigüeñas. La experiencia al atardecer en el restaurante anexo, alcanza la categoría de sublime.
3.- NH Collection Cáceres Palacio de Oquendo, en pleno centro y con acuerdo con uno de los parkings aledaños, rehabilitado con gusto y elegancia.
4.- El Eurostar Palacio de Santa Marta, se encuentra en la misma Plaza Mayor de Trujillo y dispone de una pequeña piscina en la azotea con vistas a las torres de la localidad. El precio es muy competitivo.
5.- También en esta localidad se ha rehabilitado el único palacio del mundo con puerta y ventana de esquina cuyo origen data del siglo XVI. Los interiores están decorados para Instagram y dispone de piscina y jardín. Es el Palacio Chaves Hotel.

6.- Junto al monasterio, se encuentra el Parador de Guadalupe, reconvertido desde un antiguo hospital con un jardín fascinante y vistas (desde algunas habitaciones) a los tejados de la localidad.
Y si todo esto que tienes que ver en Cáceres y sus alrededores no es suficiente, también hay que detenerse en sus tiendas de cerámica tradicional para llevarse algún capricho a casa. Y así, con el recuerdo, estirar el viaje.
Fotos y texto por Candela Vizcaíno

Las familias viajeras ya saben que algunos destinos son más adecuados para disfrutar con los peques o adolescentes (quizás más complicado que cuando son pequeños). En España, aparte de los nombres consabidos con parques temáticos, nos encontramos ciudades como Sevilla o Madrid que son perfectas para esas merecidas vacaciones. Valencia con niños es el último vértice de ese triángulo que puede hacer de estos días jornadas perfectas. ¿Por qué? Porque la Ciudad del Turia asomada al Mediterráneo nos ofrece playas inmensas, naturaleza amable, museos interactivos e interesantes y lugares que con, un tour adecuado despertarán la curiosidad de los más pequeños. Y todo ello sin mencionar la fiesta del fuego y la vida de las fallas.
Es lo primero que tienes que ver o visitar ya que este emplazamiento tan futurista que es escenario de anuncios publicitarios, cortos y películas les va a encantar a jóvenes y mayores. ¡Y no solo por su arquitectura original y bien conseguida! El lugar fue protagonista de una profunda intervención a finales del siglo XX cuando se ordenó y urbanizó el cauce y los márgenes del río Turia. Como daba sustos constantes con sus crecidas descontroladas se soterró y sobre él se levantó una zona verde que termina en esta auténtica isla de las ciencias para disfrutar de forma interactiva. ¿Qué vas a encontrar aquí?
1.- El Oceonogràfic, es uno de los mejores de Europa. Aquí viven y se pueden observar una importante cantidad de animales marinos convenientemente distribuidos y alojados según su hábitat natural. También reside una importante colonia de aves. El Oceonogràfic es la insignia de la Valencia con niños ya que el espacio está impecablemente cuidado, además de ser enorme y de disponer de tiendas de regalos y restaurantes. Llega con tiempo para las distintas exhibiciones especialmente la de los delfines. Y… párate en el túnel donde se pasean con parsimonia la colonia de tiburones. Si quieres paladearlo como se merece, vas a necesitar un día completo.

2.- El Museo de la Ciencia está justo al lado y los contenidos están diseñados a través de talleres interactivos.
3.- El Hemisfèric es un cine en 3D e IMAX.
4.- El Palau de les Arts Reina Sofia ofrece espectáculos diversos de artes escénicas especialmente de creadores contemporáneos.
5.- Si vas en una temporada que no coincida con las fallas, tampoco te puedes perder el Museo Fallero con una exhibición de las “plantás” que se salvaron los últimos años, rodeadas de objetos y explicaciones sobre la festividad. Está a la misma altura pero cruzando la avenida.
6.- Los más pequeños quizás quieran divertirse y pararse en el Parque Gulliver, en la misma línea ganada al Turia. El protagonista de esta zona de recreo es una inmensa instalación representando al conocido incansable Gulliver atrapado y apresado por liliputenses. El acceso al personaje novelesco se hace por un sistema de escalada y cuerdas.
Desafortunadamente, no hay ninguno dedicado a Sorolla pero sí algunos temáticos muy interesantes que se encuentran cercanos al casco antiguo o rodeando las demolidas murallas. De especial interés son:
7.- De entrada gratuita, el Museo de Bellas Artes de Valencia con algunas obras del gran Goya y artistas locales que siguieron las principales características del impresionismo tras haber pasado por París.
8.- Casa Museo de Mariano Benlliure con una buena programación familiar.
9.- Museo de la Prehistoria de Valencia.
10.-Centro del Carmen Cultura Contemporánea.
Como hemos llegado a ese emplazamiento futurista que es la Ciudad de las Artes y las Letras quizás se nos olvide que como plaza de importancia existe desde la Edad Media. Tanto es así que cobra un papel protagonista en las aventuras de uno de los héroes nacionales españoles, Rodrigo Díaz de Vivar cuya vida quedo reflejada en la gran obra del mester de juglaría el Cantar del Mío Cid.
11.- De las antiguas plazas del mercado poco queda, pero sí tenemos otra joya antigua que ha sabido ocupar (y con creces su lugar). Se trata del Mercado Central levantado en hierro, cristal, ladrillo y azulejos siguiendo el estilo art noveau. Ha sufrido una importante reforma y es uno de los mercados más bonitos de Europa. Puedes incluso llevarte fruta y otras deliciosas viandas.
12.- Solo hay que caminar unos cuantos pasos para toparte con la Loja de la Seda, un edificio levantado en el gótico tardío con una sala original de columnas en espiral que hoy ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad. Servía como administración e intermediación entre los comerciantes locales y foráneos.
13.- Catedral y el conocido como Miguelete también se encuentra en el mismo entorno. La primera piedra data de 1262 y tiene tres puertas de distintas épocas. La principal es de estilo barroco. Más antigua es la gótica que alberga el Tribunal de las Aguas que sigue en funcionamiento desde la Edad Media dirimiendo las dispuestas entre los agricultores. Además del conocido Miguelete, un campanario del siglo XV, la Catedral de Valencia guarda una reliquia del cristianismo, el mismísimo Santo Grial.
14.- Si quieres seguir pateando Valencia con niños, hacer compras o tomar un café, los mejores sitios son la Plaza de la Reina y la del Ayuntamiento.
15.- Es difícil olvidarse de las kilométricas playas de arena dorada que la rodean. Por eso, es otro punto a tener en cuenta. Las más conocidas son las del Cabañal (cuyo barrio con casas al estilo modernista está siendo recuperado) y la de la Malvarrosa con espectáculos en verano.
16.- Y dejamos para el último lugar la gran joya natural de Valencia y uno de los espacios de mayor valor ecológico de Europa: la Albufera. En esencia, es un lago separado del mar por una mínima lengua de tierra. Los márgenes pantanosos se aprovechan por el hombre para el cultivo de arroz y por las aves migratorias para descanso. De aquí surgió una de las delicias gastronómicas nacionales: la paella.
1.- Bien es verdad que en las últimas décadas Valencia ha atesorado una buena cantidad de estrellas de la prestigiosa Guía Michelín. Sin embargo, las familias viajeras querrán algunas alternativas más populares para los pequeños. La oferta es casi infinita y no solo por las grandes cadenas de comida rápida sino por los buenos establecimientos locales con elaboraciones propias.
2.- En cuanto a los hoteles en Valencia, también puedes elegir apartamentos de toda índole en los puntos estratégicos. A mí me gusta especialmente el Ramírez Flats Valencia.
Y por si esto fuera poco, Valencia mantiene una línea de ferry’s con las distintas islas baleares. Salen del puerto a diario y te acercan a Ibiza, Mallorca o Menorca. Como ves, si vas a Valencia con niños, tiene mucho que ofrecerte.
Por Candela Vizcaíno