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Diez representantes y artistas del cubismo más importante

Diez representantes y artistas del cubismo más importante

 

Fue uno de los movimientos más revolucionarios dentro de lo que se denomina vanguardias históricas (a las que pertenecen idearios estéticos tan dispares como el futurismo, la abstracción o el dadaísmo). Quiere hacer romper por los aires la representación misma de los objetos negando la tercera dimensión buscada en pintura desde el Renacimiento. Tanto el cubismo sintético como el analítico está relacionado con los avances técnicos y de ingeniería de principios de siglo. El mundo conocido se tambalea tanto con el desarrollo de la fotografía o el cine, la Teoría de la relatividad de Einstein y, ¡cómo no!, el avance del psicoanálisis de Freud. Hago a continuación un esbozo de los 10 representantes del cubismo fundamentales para comprender el movimiento. 

No están todos los que son porque algunos artistas que, con posterioridad, realizaron una obra tan dispare al movimiento no están reflejados en la lista. Este es el caso, por citar solo uno, de Diego Rivera, quien es reconocido como muralista pero que se inició en el movimiento cubista. 

1.- Pablo Picasso, el más reconocido artista del cubismo

No es que sea el más insigne artista de este movimiento de vanguardia sino que más bien es el artista del siglo XX por excelencia. Nacido en Málaga en 1881, acabó sus días en Mougins, en 1973. En su larga carrera artística evolucionó desde un estilo clásico a más no poder (“La visita del médico”, por poner un caso) hasta convertirse en un genio artístico aún no superado.  

Pronto salió de su Málaga natal, por aquel entonces una ciudad provinciana que poco podía aportar. Tras pasar por una Barcelona que se abría al mundo, se instala en París en 1904. La capital de Francia llevaba décadas siendo el ombligo del mundo y así seguiría hasta bien entrada la década de los sesenta. El genio de Picasso, el más señero de entre los representantes del cubismo, estaba en el lugar y el momento adecuado. 

En 1907 pinta “Las señoritas de Avignon”, la obra que inaugura el movimiento cubista. Con ella revoluciona los cánones clásicos al deformar conscientemente la realidad y el cuerpo humano obligándolo a colocarlo en una perspectiva inédita hasta entonces. La geometría (herededa de Cezane) y el acercamiento a las obras primitivas africanas (una de las características del Cubismo) rompe con cualquier atisbo de tradición.  

En 1912 creó el que se considera el primer collage cubista y permaneció en el movimiento hasta 1916 para evolucionar hacia otras fórmulas artísticas.  

2.- María Blanchard, una de las artistas del cubismo que hay que conocer

Eclipsada injustamente (por un mal entendido concepto de género), María Blanchard es una de las máximas representantes del Cubismo junto con Picasso. Nacida en Santander en 1881 y perteneciente a la clase alta, vivió toda su existencia aquejada de una personalidad acomplejada por algunos defectos físicos. A igual que el genio de Picasso, a la cántabra pronto se le quedó pequeña su tierra natal y también emigró hacia París, donde murió tempranamente en 1932. Nació como María Gutiérrez Blanchard y su formación temprana se realizó en Madrid siguiendo las líneas del academicismo imperantes en la época. 

Su obra se caracteriza por la sobriedad, el quietismo y en ella está siempre presente un halo triste (el mismo que sufría la artista). Observamos un poso de pérdida, de melancolía, de ingreso en otros mundos. Sus obras muestran una extraña luz proveniente de colores de las gamas de los. azules que le otorgan unos puntos metálicos. 

Abandona el movimiento en 1919 y se centra en plasmar escenas de la vida cotidiana, interiores en los que son protagonistas niños o miembros de la familia. 

3.- Jorge Braque, entre el fauvismo y el cubismo

Conocido por su aportación al fauvismo, el movimiento artístico de los salvajes, nace en 1882 y muere en 1963. El francés abraza  la nueva estética en 1910 y se convierte en uno de los representantes del cubismo más importantes. No se conforma con crear obras en el que la perspectiva se ha distorsionado y las formas se han manipulado de manera extrema. Introduce en sus cuadros materiales (que hasta bien entrado el siglo XX) eran desconocidos en el lienzo. Inserta en sus lienzos arena, papel, madera e, incluso, piedras. La Primera Guerra Mundial, que acaba con tantas vidas (se llevó por delante casi por completo los autores del futurismo, por poner un caso), dejó huellas en el artista. Y no solo psíquicas ya que fue herido de gravedad. A partir de esta fecha su obra se vuelve sobria, como un objeto que nos lleva hacia el otro lado de la existencia y con un carácter incluso místico.  

4.- Juan Gris, uno de los fundamentales representantes del cubismo 

Nacido en Madrid en 1887, también ve la necesidad de emigrar a Francia. Allí se encuentra con Picasso quien le introdujo en las posibilidades expresivas del movimiento convirtiéndose en uno de los máximos representantes del cubismo. Muere de manera temprana en 1927 en la localidad de Boulogne sur Seine y ha pasado a la historia, especialmente, por su faceta de dibujante. Nunca llegó a la deconstrucción formal de otros artistas del movimiento, pero sus naturalezas muertas e interiores se encuentran entre lo más granado del movimiento. En 1917, tras finalizar la guerra, se embarca en una serie de obras en las que son protagonistas los personajes conocidos como Pierrots. Compagina su tarea artística con el diseño de atrezzo y decorados para teatros y ballets.  Los más conocidos son los que realizó para el bailarín ruso Diaghilev, una de las estrellas del momento.  De Juan Gris son las palabras “no es el cuadro el que debe coincidir con el objeto sino el objeto el que debe hacerlo con el cuadro”. 

5.- Fernand Léger, el impresionista que evolucionó a las vanguardias 

Sus fuentes de inspiración fueron los impresionistas y, especialmente, Cézanne. Nació en 1881 y para 1955 ya había abandonado este mundo. Su obra, al contrario que el resto de los integrantes del movimiento, se caracteriza por un colorido explosivo que le otorga un movimiento muy particular a pesar de su impronta geométrica. Al estallar la Primera Gran Guerra comienza a realizar obras en las que los objetos cotidianos son los protagonistas. Compagina su quehacer artístico con decorados para teatro, murales, vidrieras e, incluso, investiga con las posibilidades de la cerámica.  

En 1940 se traslada a los Estados Unidos confiriendo a su producción un sentido más realista centrándose en las figuras humanas en momentos de actividad. 

6.- André Lothe, entre la tradición y la modernidad

Nacido en Burdeos en 1885, acabó sus días en 1965 en un París que dejaba de ser el centro del universo artístico. Se inició en los postulados del fauvismo y su incursión en el cubismo no fue plena. Estuvo siempre interesado por las posibilidades expresivas del arte africano (las máscaras fueron una constante en el movimiento) así como en el sentido simbólico de la luz y la sombras.  

En 1922 abre una escuela y su labor artística se ve relegada a sus tareas de docente, investigador, escritor y ensayista.  

7.- Robert Delaunay, del Impresionismo y el fauvismo al cubismo

Se integra en el movimiento en 1909 con un peculiar trabajo sobre el color (de hecho su obra anterior se puede catalogar como impresionista y fauvista). Elimina cualquier indicio de perspectiva tradicional y se centra en las posibilidades expresivas de las formas. Enamorado de España, crea decorados para los ballets rusos de Diaghilev en Madrid.  

Abandona el movimiento en 1930 para integrarse en el surrealismo, el movimiento artístico que más influencia ha generado en el siglo XX, siendo el sustrato de casi todos los que llegaron después. 

8.- Albert Gleizes, el difusor teórico del movimiento

Nace en París en 1881 y muere en Aviñón en 1953. Es el autor del primer ensayo sobre el movimiento en el que desgrana las características de una obra cubista: Sobre el cubismo y los mejores medios para comprenderlo, dotándolo de bases teóricas y estéticas. Su idea era que el movimiento se convirtiera en una ciencia. Sin embargo, pronto abandona esa idea para evolucionar hacia postulados cercanos hacia la abstracción. También manifestó interés por el arte sacro. 

9.- Alexander Archipenko,  el escultor del cubismo

Nacido en Kiev en 1887, acabó sus días en Nueva York en 1964. Por entonces, la ciudad estaba empezando a eclipsar a la París pujante de principios del siglo XX. No obstante, vivió en París entre 1908-1920 justo cuando el cubismo se desarrollaba. Sus obras gustan de la geometría y de la arista. Más tarde comenzó a crear obras con mezcla de materiales diversos en el que la contraposición es la característica. 

10.- Jean Metzinger, autor de Sobre el cubismo

Junto con Gleizer escribe la obra Sobre el cubismo. Aunque realizó una obra ingente, no llega a la altura expresiva de otros representantes del cubismo. 

Todos estos artistas fueron innovadores a más no poder, rebeldes incluso. Sus propuestas fueron radicales, tanto que echaron por los aires el academicismo de salón que imperaba por entonces. Se adentran por terrenos desconocidos donde el realismo da paso a otras formas expresivas que beben de fuentes ajenas al arte por entonces.  

Por Candela Vizcaíno

 

 

 

 

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