Qué hacer y qué ver en Sevilla más allá de sus monumentos famosos

Sevilla en verano

Sevilla en verano

©Candela Vizcaíno

 

20 ideas para disfrutar de Sevilla a tope ya haga sol o llueva, en plan romántico o familiar, si vienes con tiempo o con un fin de semana apretado.

Decir Sevilla es invocar el sur más auténtico. Es decir del sol y del aroma del azahar. Decir Sevilla es decir de la alegría. Es decir del gentío en la calle hasta altas horas de la madrugada. Es decir de su famosa Semana Santa. Es decir del colorido de su feria (dos semanas después del Domingo de Resurrección). Es conjurar los sentimientos del amor. Algo tiene la ciudad que a todos seduce, como Roma, la eterna, la de las mil fuentes. Pero, ¿qué ver en Sevilla en unos cuantos días? Desde la capital del sur, donde me encuentro, te lo cuento. Anota:

Qué ver en Sevilla: 10 monumentos de Sevilla imprescindibles

1.- La Giralda

Es el alminar más famoso de la cristiandad. De pasar a llamar a la oración a la población musulmana medieval se convirtió, en el Renacimiento, en torre católica coronada por la veleta más coqueta de Europa: el Giraldillo. Hoy, puedes acceder (previo pago) atravesando las rampas para admirar los tejados del vecino Barrio Santa Cruz o puedes esperar al revuelo de palomas. Eso sucede cada vez que suenan sus campanas. A primeras horas de la mañana (a las nueve un día laborable que no hace falte que madrugues mucho), el emplazamiento está casi desierto y la experiencia se te va a quedar pegada en el alma.

2.- La Catedral

Y no hace falta alejarte mucho (porque están adosadas una a la otra) para disfrutar del empaque de la Catedral, la tercera más grande de la cristiandad. Si el interior es majestuoso, el Patio de los Naranjos, antiguo lugar de abluciones de la Mezquita donde se asienta, es visita imprescindible.

3.- El Archivo de Indias

A cuatro pasos (literal) se encuentra el tercer monumento de Sevilla (junto con Catedral-Giralda y Alcázar) calificado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Un edificio clásico de líneas renacentistas y sobriedad pétrea guarda la más completa colección de documentos relacionados con el Nuevo Mundo (América) del planeta. Cerrado hasta hace pocos años al público general, hoy realiza exposiciones diversas.

4.- El Alcázar de Sevilla

¿Y qué ver en Sevilla que nos diga de su pasado mozárabe? Tienes que dirigirte hacia la Puerta de los Leones, entrada hacia el majestuoso Alcázar de Sevilla. Era el siglo IX y los árabes ya llevaban en la Ciudad del Río Grande más de un siglo. El entonces emir Abd-al-Rahman II necesita un castillo defensivo y, a la par, no quería renunciar a los lujos, comodidades e, incluso, necesidades que requiere una corte. Al principio, se levantaron estancias sencillas, sobrias y pequeñas, pero, durante los llamados Reinos de Taifas, se fue ampliando sobremanera. Fue el sibarita Banu Abbad el que transformó el lugar en el palacio majestuoso que hoy (casi) conocemos y que sirvió de inspiración, nada más y nada menos, que para La Alhambra de Granada. Patios con yeserías, inscripciones del Corán, fuentes cantarinas y jardines con plantas exóticas se levantaron para la aristocrática corte musulmana.

Más tarde, el Rey Don Pedro llamó a los mejores artesanos del lugar para embellecerlo según la cosmovisión mozárabe. Y en pleno Renacimiento se colocaron azulejos de la vecina Triana a la par que se levantaban jardines siguiendo los modelos de los italianos.

Desgraciadamente el palacio quedó abandonado a su suerte hasta que la visión y escritos de los viajeros del Grand Tour (ingleses sobre todo) hicieron que las autoridades locales volvieran hacia la joya que siempre fue. Hoy es de visita imprescindible.

5.- La fotogénica y cinematográfica Plaza de España

Como lo es también la cercana (a través de los Jardines de Murillo y/o Barrio Santa Cruz) Plaza de España, la más fotografiada de Europa. ¿Qué ver en Sevilla que no diga de la alegría y la luz de la Ciudad del Guadalquivir mejor que esta plaza en semi círculo? La verdad que pocos monumentos de Sevilla (a excepción de la Giralda) pueden hacerle sombra en lo que a fama se refiere. De acceso gratuito y fácil, es una obra proyectada por Aníbal González, en el estilo regionalista versión sureña y andaluza del Modernismo.

6.- El Parque de María Luisa

Y si los azulejos y alegría de la Gran Plaza de España no fuera suficiente para el viajero ávido de la belleza alegre de la capital andaluza, aún queda el Parque de María Luisa al completo. Coge la senda de los plátanos hacia la Plaza de América y para en la Glorieta de los Patos o la dedicada a Gustavo Adolfo Bécquer, el poeta romántico en lengua española por excelencia y nacido en Sevilla. De menor empaque, la Plaza de América está flanqueada por dos museos: el de Arte y Costumbres y el Arqueológico.

7.- Las setas de Sevilla, el lugar de moda de la capital

Fue un despropósito contemporáneo muy criticado en su momento y en la actualidad. Pero es que Sevilla es así. Por un lado da su opinión con acritud casi pero, al tiempo, ocupa esos espacios que, en principio, no les gusta con total naturalidad, como si siempre hubieran estado allí. Y eso es lo que ha hecho con las Setas (situadas en la zona de la Encarnación) y cuyo nombre “legal” es Metropol Parasol. Hoy es una de los emplazamientos favoritos de la gente joven para concentrarse sin ningún orden ni concierto los fines de semana.

8.- La Torre del Oro

Vigilando el río y acompañada por unas cuantas palmeras se encuentra la Torre del Oro, una de los amarres del antiguo puerto renacentista. Aunque tiene un pequeño museo naval en su interior, lo mejor es disfrutar de su estampa solitaria en el soleado Paseo de Colón.

9.- El Barrio de Santa Cruz

Y de las Setas a la Torre del Oro, volvemos (porque está en el entorno de Catedral-Giralda, Archivo de Indias y Alcázar) al literario Barrio Santa Cruz. Es peatonal y está repleto de pequeñas tiendas de todo tipo, alguna galería de arte y/o librería de viejo y, especialmente, tabernas, bares, baretos, cafeterías y restaurantes de todo tipo. Fotogénicas a más no poder son las plazas con fuentes cantarinas. En el entorno del Barrio de Santa Cruz también hay un hamman (moderno) realizado a modo de los baños árabes clásicos.

10.- El Museo de Bellas Artes de Sevilla

Y todos los que se preguntan qué ver en Sevilla se olvidan de la tercera pinacoteca de España en tamaño y calidad: el Museo de Bellas Artes. Está un poco alejado de la parte turística pero rodeado de tiendas y en plena zona comercial. Aquí encontrarás obras de Murillo, Zurbarán, Velázquez y los artistas regionalistas de finales del siglo XIX. El edificio en sí ya es una obra de arte.

La Sevilla oculta en 5 emplazamientos más

Pero la gran capital de la luz y la alegría gusta de la magia y de lo oculto. Si los monumentos de Sevilla más conocido no fueran suficientes, hay otros menos famosos pero, no por ello, menos hermosos que el viajero con más tiempo va a disfrutar.

11.- El Hospital de los Venerables Sacerdotes

En pleno Barrio Santa Cruz se alza la Fundación Focus Abengoa, antiguo Hospital de los Venerables Sacerdotes sin familia que aquí venían a pasar sus últimos días al abrigo de la caridad. Si tienes la suerte de coincidir con algún concierto de órgano, no te pierdas la experiencia porque va a ser memorable. Aunque si la agenda se retuerce, siempre podrás disfrutar de sus pequeñas pero magníficas exposiciones o de la fuente redonda y escalonada de su patio central.

12.- La Casa de Pilatos

Es una de las mejores residencias palaciegas del sur de España. Está realizada en una mezcla de Renacimiento y mudéjar reinventado. Los primeros trabajos se realizaron en el siglo XV y sus patios son de una sobriedad y belleza sobresaliente. Parte de las esculturas que adornan el patio central procede de las vecinas ruinas romanas de Itálica. Los Duques de Medinaceli, propietarios de la Casa, subvencionaron las excavaciones arqueológicas de este asentamiento. A cambio de su financiación pudieron llevarse las mejores obras que se desenterraron. Sí, es algo inconcebible hoy en día, pero bastante normal en la época (principios del siglo XX).

13.- Casa Palacio de la Condesa de Lebrija

Es también de titularidad privada y está adornada, igual que la Casa de Pilatos, con mosaicos y esculturas traídas de Itálica por el mismo método de intercambio financiero-cultural. Se encuentra en el entorno de la Calle Cuna, de raigambre comercial (buenas firmas de moda local). El precio de la entrada es bastante excesivo, aunque la visita merece la pena.  

14.- El Tesoro del Carambolo

Una copia de este ajuar en oro se encuentra en el Museo Arqueológico de Sevilla situado en la Plaza de América (Parque de María Luisa). El original, por razones de seguridad (versión oficial) pero, en verdad, por motivos políticos (versión oficiosa local), se encuentra en una caja de seguridad.

Hallado por casualidad por unos obreros en 1958 en un cerro a las afueras de Sevilla, en un principio se adscribió como tartésico. Tantas ganas había de encontrar indicios del legendario rey Argantonio de la antigua Tartessos que, sin más estudio, se pensó que era el ajuar de tan mítico monarca. Sin embargo, la ciencia que es tozuda en sus investigaciones, al día de hoy, considera que es de raigambre fenicia. ¡Y que las joyas más que pertenecer a un rey se colocaban a los animales que se ofrecían en sacrificio en el templo! La diosa fenicia Astarté, la misma que propiciaba la fecundidad (descendencia y cosechas) era la destinataria de tan excelso tesoro. En 1958, se olvidaron que siglos atrás las cosas divinas (por ser las que auguraban lo importante y lo imperecedero) estaban por delante de las profanas (por ser mudables). La entrada al Museo Arqueológico es gratuita para los miembros de la UE. La copia es tan auténtica y está tan bien hecha que no hay diferencia entre el original y la imitación, palabra de quien ha visto los dos.

15.- Palacio de Dueñas

Es la última residencia palaciega sevillana abierta al público. Famosa por ser la morada de la mediática y carismática Duquesa de Alba, hoy se puede visitar su planta baja con sus colecciones de objetos, obras de arte y muebles antiguos. Se encuentra un poco apartada del circuito, pero los fans de Doña Cayetana o de Antonio Machado (que el poeta nació aquí, recordemos) no se la van a perder.

Qué hacer en Sevilla con estas cinco ideas más

Giralda, Plaza de España, arte por doquier, palacios de infarto, campanas al vuelo, azahar (solo a principios de primavera), bares y paseos… todo eso es la Ciudad del Guadalquivir. Aparte de lo que hay que ver, te dejo estos consejos para disfrutar aún más.

16.- Un paseo en coche de caballos

Es casi imprescindible y es bastante barato en comparación con otras ciudades europeas. No tengas cuidado que los precios ya que están a la vista, al público y controlado. Aún así, pregunta lo que quieras que los cocheros responden con amabilidad y prácticamente solo en español. Las paradas más importantes están situadas: 1) Puerta de Jerez, salida de la boca del metro y fachada con el imponente Hotel Alfonso XIII, 2) Entrada Norte de la Plaza de España y 3) Plaza Virgen de los Reyes, la que da acceso a Catedral-Giralda (por un lado), Barrio Santa Cruz (por otro) y Alcázar (por otro). Te las vas a encontrar seguro, por tanto. ¡No te puedes ir de Sevilla sin pasar por aquí!  

17.- Hacia Sanlúcar de Barrameda a través del río

Junto a la Torre del Oro salen barcos de pequeño calado que dan un paseo por el Río Guadalquivir de distinta duración. Algunos ofrecen cenas y/o almuerzos en ciertos horarios y llegan hasta la desembocadura, en la vecina Sanlúcar de Barrameda.

18.- Isla Mágica para grandes y pequeños

Es el parque de atracciones de Sevilla. Abren de primavera a otoño sus atracciones al lado del río y ambientadas como si un puerto pirata se tratara. Consulta la web oficial porque en ciertos puedes disfrutar de ofertas tentadoras.

19.- Ópera en el Teatro de la Maestranza

La temporada va de octubre a junio y entre lírica y lírica se ofrecen conciertos de música clásica, zarzuela o espectáculos para el público infantil. Muy cerca se encuentra el Teatro Lope de Vega donde también se programa flamenco y producciones de obras clásicas.

20.- Compras de cerámica alrededor del Mercado de Triana

El famoso barrio de Triana se encuentra al otro lado del Río Guadalquivir y su acceso más fácil es a través del puente homónimo diseñado por Eiffel. Sí el mismo que el de la torre. En la otra punta se encuentra la capilla de la Virgen del Carmen y el mercado más famoso, colorido y ruidoso de Sevilla. Está construido sobre la antigua prisión de la Inquisición cuyas ruinas son visitables. En los alrededores aún hay comercios que realizan cerámica exclusiva en loza local. Las piezas son versátiles y bastante baratas.

¿Y esto es todo lo que hay qué ver en Sevilla? No… hay más porque esta ciudad donde la luz es mágica vive todo el año, se levanta con el sol y duerme hasta muy tarde. Es normal encontrar mesa a las 10:30 de la noche en cualquier restaurante y comenzar la fiesta de madrugada. Entre la Puerta de Jerez y la Plaza Nueva te puedes encontrar mimos, músicos callejeros, artistas de todo tipo que buscan ganarse el sustento diario compitiendo con terrazas que esquivan, a veces, los naranjos.

Estoy aquí casi siempre. ¡Pregúntame!

Fotos y textos por Candela Vizcaíno

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