Características de la arquitectura gótica

Características de la arquitectura gótica

 

A mediados del siglo XII la sociedad europea en su conjunto comienza un profundo proceso de transformación a todos los niveles. Se abandona progresivamente el sistema social medieval dividido en clases estancas y se avanza hacia el desarrollo de las ciudades. Los señores feudales, enfrascados en guerras fratricidas constantes, van perdiendo poder en favor de reyes que van aglutinando territorios a la par que acaparan más y más poder. Ni que decir tiene que esto no sale gratis y las guerras se siguen sucediendo mientras aumentan de forma exponencial las intrigas palaciegas. Las principales características de la arquitectura gótica no pueden entenderse sin esta base política y social. La monarquía, a través de impuestos, se dedica a acumular riquezas que pueden invertirse (o malgastarse) en empresas más ambiciosas.  

Y un ejemplo de esta capacidad de promoción promovida por una financiación ambiciosa son las enormes catedrales que surgen por media Europa a partir del siglo XIII. Esos medios humanos, económicos y de saber solo son posibles con estados centralizados que aglutinan no solo poder sino también recursos. Para mantenerse, además, se financian empresas que muestren el orgullo de pertenecer a una nación determinada. De la lealtad a los señores feudales se pasa, por tanto, al patriotismo. Y este se manifiesta en las muestras de arquitectura gótica que predomina por toda Europa con avances técnicos nunca ensayados hasta entonces.  

Las 3 principales características de la arquitectura gótica en su relación con el entorno socio económico 

1.- Hablar de gótico es decir catedral y esta no se entiende sin el desarrollo de las ciudades en detrimento de la vida en el campo. Con los nuevos burgos aparecen profesiones de artesanos que, poco a poco, van dejando la dependencia servil de los señores. Aparecen los oficios independientes y nuevas profesiones que dan un empujón al conocimiento de la realidad cotidiana. Paralelamente, se fundan las primeras universidades que, tímidamente, irán acogiendo ideas nuevas o retomarán la cultura clásica. Bolonia fue fundada en 1088 y los estatutos redactados en 1317. Las primeras aulas de Salamanca se abrieron 1218. Estos datos son fundamentales para entender las grandes obras de ingeniería que supusieron las catedrales góticas.  

2.- Todo este tímido movimiento cultural, social y político no solo desembocó en empresas de capital importancia como los descubrimientos marítimos y la imprenta (que inauguran el Renacimiento) sino en un avance del conocimiento entendido de manera general. Los constructores de catedrales tenían formación matemática, técnica y filosófica suficiente para levantar estos grandiosos emprendimientos. Además, la rivalidad de los señores feudales de la primera Edad Media había desembocado en los enfrentamientos nacionales con los reyes a la cabeza. Las guerras siguen (y seguirán hasta el día de hoy) pero también la competición por demostrar mayor riqueza o poderío. Y esta es una de las primeras características de la arquitectura gótica. Debía verse (como la de Burgos) desde lejos destacando de entre los tejados de palacios, casas humildes o talleres. 

3.- La altura del gótico responde a ese deseo narcisista, por un lado, pero también a intenciones espirituales. El objetivo que se perseguía al entrar en estos espacios era mostrar la grandeza de Dios. Se obligaba al fiel (ya fuera rey o plebeyo) a mirar hacia arriba. Además, los largos pasillos por los que se filtraba la luz de las vidrieras creaban (y crean) un efecto sobrecogedor sobre el visitante que, en definitiva, lo introduce en la grandiosidad, ya sea la terrena de los reyes o la espiritual de la iglesia.  

Características de la arquitectura gótica con respecto a la técnica

4.- Si una de las características de la arquitectura románica, la primera creada en la Edad Media, era la tosquedad o rusticidad, el gótico da un cambio radical. Todo es gracia, altura, movimiento, amontonamiento de belleza y no hay un centímetro de estas construcciones que no esté trabajado o diseñado. Aunque el espíritu didáctico continúa este se va separando poco a poco (debido a un mayor grado de alfabetización de la población) y ahora se busca la belleza y una emoción (entendida como movimiento) en el alma y el espíritu. 

La elevación como una de las características del gótico

5.- La primera de las características de la arquitectura gótica reside en una innovación que no era tal sino más bien una transformación. La tosca bóveda de la arquitectura romana (tomada a su vez del arte etrusco) se va complicando conforme avanza los siglos hasta llegar a la bóveda de crucería ojival. Esta está formada por sucesivos arcos homónimos que, a su vez, se conforman con la unión de dos más. Este entrecruzamiento de arcos se rematan en el centro (el cual recibe el nombre de clave de bóveda) que permite un aligeramiento de la techumbre. La bóveda de crucería ojival, además, se sostiene por altas y estilizadas columnas que permiten dividir el peso de forma proporcional. En algunos templos, como el de Amiens, se ha dado una vuelta de tuerca más ya que estas columnas se agrupan en grupos proporcionando mayor altura y estilización.  

5.- Aunque hay algunas catedrales que siguen con la forma de cruz latina de la primera Edad Media, los nuevos templos góticos buscan la repetición tanto en la sucesión de las distintas bóvedas. Esta técnica ofrece una sensación de amplitud nunca antes ensayada en Europa. El Doumo de Milán, ejemplo maravilloso del gótico tardío, se diseñó sobre cinco naves paralelas cada una con sus puertas. En la mayoría de las catedrales góticas, a lo largo de la nave central se van sucediendo las distintas capillas que se decoran suntuosamente con mármoles, esculturas, frescos, retablos o maderas labradas. Toda esta obra ingente requiere de una mano de obra especializada y centrada en trabajos que llevaban décadas comprometiendo los recursos de los distintos pueblos.  

6.- Los anchos muros del románico se aligeran constituyendo uno de las principales características de la arquitectura gótica, ya que, por un lado, se apoyan en arbotantes ligeros que se decoran en forma de hojas, de roleos o de figuras simbólicas sustituyendo los toscos contrafuertes anteriores. Esta técnica, celosamente guardada por los mejores arquitectos y maestros de obras, se repite en las torres, cúspides y pináculos que se diseñan para que aporten una altura extra a la que ya de por sí tiene la nave. El avance de las matemáticas, el conocimiento de la geometría y de los materiales hace que los gremios se agrupen para continuar perpetuando este saber. De esta época son los inicios de la masonería, que funcionaba como una mezcla de hermandad y de lobby de poder. 

7.- Al encontrar los puntos exactos que sustentan las bóvedas y diseñar columnas (o grupos de ellas) que soportaran este peso, los muros pueden aligerarse y abrirse. Las pequeñas ventanas de la arquitectura anterior se convierten en enormes vidrieras multicolores en las que se narran historias bíblicas o simbólicas. El efecto emocional se multiplica al aportar una luz especial (especialmente en ciertas horas) a la penumbra de estas grandes construcciones. Recordemos que la luz eléctrica que hoy ilumina (dramática y teatralmente) estos monumentos son (literal) de las últimas décadas. 

8.- A igual que sucede con el arte románico, la escultura es protagonista ya que se coloca con devoción en todos y cada uno de los rincones de estas catedrales bien formando grupos en los distintas capillas o altares como en la construcción misma. En el Doumo de Milán (aunque el proyecto se concluyó en pleno siglo XX) no hay un solo centímetro sin que esté adornado con algún grupo realizado en precioso mármol blanco. Si bien la función didáctica continúa, ya no se niega un objetivo meramente estético. Aún hay que educar a un pueblo mayoritariamente iletrado pero también hay que atraparlo emocionalmente con estas construcciones que participan a partes iguales de la devoción religiosa y de la vanidad terrenal.  

Las catedrales que mejor responden a las características de la arquitectura gótica 

Aunque prácticamente no hay ciudad europea que en la época fuera importante que no tuviera su catedral, nos vamos a detener en tres especialmente: Burgos, Amiens y la apabullante de Milán. No podemos olvidar la tristemente famosa y dañada Notre Dame de París, la de San Esteban de Viena, la de Colonia, la de Canterbury… Si ciudades como Madrid no tienen una catedral gótica es porque en la época no fueron emplazamientos de importancia política, social o económica.  

Catedral de Amiens

1.- La catedral de Amiens en Francia 

La primera piedra se puso en 1220 y las obras duraron décadas. Es una de las primeras y de las más sencillas ya que mantiene la planta de cruz latina que caracterizaba la arquitectura anterior. Las bóvedas de crucería se sostienen sobre grupos de estilizadas columnas aportando elegancia a todo el recinto. La fachada está aligerada con grupos sucesivos de arcos en forma de ojiva que, además, están decorados con hojas y elementos inspirados en el mundo vegetal. Las torres se quedaron sin terminar. 

Catedral de Burgos 

2.- La catedral de Burgos en España, bello ejemplo del gótico

Aunque las obras terminaron en el siglo XVIII, el planteamiento, los planos y la estructura es totalmente gótica. La primera piedra se colocó en 1221 y es una de las más bellas de España (y del mundo) ya que su diseño es completamente armónico sin añadidos posteriores que deforman la proporción (como le sucede, por poner un caso, a la de Sevilla). Le siguen en importancia la de León y la de Toledo. Y, aunque la de Santiago de Compostela tiene elementos góticos, la intervención en este templo crucial en la historia de la cristiandad ha sido de tal envergadura que responde a una amalgama de estilos. La fachada de la catedral de Burgos está profusamente decorada con pináculos, arcos, rosetones, vidrieras y esculturas de gran belleza y calidad. 

 Duomo de Milán

3.- El apabullante Doumo de Milán 

Responde al último gótico, al flamígero, y es uno de las últimas de las grandes catedrales góticas. La primera piedra se puso en 1386, cuando la Edad Media daba sus últimos coletazos en todos los aspectos. De hecho fue posible gracias al mecenazgo y la intervención de la poderosa familia Visconti, apoyada por la rica burguesía que ya se agolpaba en Milán (y que hoy en día se ha transformado en poder financiero que gusta de la ostentación en todo orden de cosas terrenales). El Doumo de Milán ocupa uno de los lados de la plaza central y sobre ella se despliega la fachada profusamente adornada con esculturas en mármol. La armonía llega a su forma conformada por una nave central más alta coronada por la imagen de la Virgen. Alrededor de ella se despliegan cuatro pasillos más, dos a cada lado. Cada uno tiene sus puertas que han sido terminadas en el siglo XX y toda la construcción está adornada con vidrieras, arbotantes, gárgolas o esculturas que de por sí se deben estudiar aparte. Una de las características de la arquitectura gótica (presente en la de Milán) es que ya abandona completamente la función didáctica. Por supuesto, las escenas y la narración pertenecen a la Biblia, al Nuevo Testamento o la simbología cristiana pero no se renuncia a la emoción de la belleza. Con este templo la historia del arte se desliza hacia el Renacimiento que descubre el mundo pagano de dioses con personalidades tremendamente humanas.  

La historia y las características de la arquitectura gótica se explica por ese avance del mundo burgués que vive en las ciudades, por el alejamiento de la sociedad feudal y por el acaparamiento de riquezas en muy pocas manos. Las lealtades a los señores y la vida monástica va quedando atrás y se abre el mundo de las calles de las ciudades con sus gremios, sus universidades y el patriotismo nacional. 

 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

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