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Barroco español | características, arte, cultura

Barroco español | características, arte, cultura

 

Decir que el Barroco español fue un movimiento cultural y artístico desarrollado durante el siglo XVII es, sencillamente, quedarnos cortos. Esta estética (bien definida y reconocible por sus excesos y torsiones) caracterizó una época en la que todo era extremo: desde las desigualdades sociales hasta la explosión de todas las artes (especialmente la literatura y el teatro) pasando por un concepto de entender el mundo que casi ha calado en el carácter español. 

El siglo XVII es en toda Europa una época caracterizada por la crisis. Esta es en todos los órdenes. A las pestes, epidemias y hambrunas se sucedían las guerras. La nefasta administración de los gobiernos acabaron por rematar una situación terrible que desembocó en la pérdida de población, retroceso en la esperanza de vida y un importante estado de abatimiento psicológico por decirlo con palabras amables. España no es que sea ajena a esta situación que se da en Francia, Inglaterra o Alemania es que, en el país estas circunstancias son tan graves que tardará siglos en recuperarse de este estado de postración y pérdida. En España se participa de todas las características del Barroco europeo y, además, se agrandan o magnifican.  

Situación histórica durante el Barroco español

Pero, ¿qué ocurre en España para que no sea suficiente pestes, hambrunas y guerras a lo hora de calificarlo en un país en crisis? Y sucede ese poema de Quevedo que comienza con “Miré los muros de la patria mía y termina con 

“y no hallé cosa en que poner los ojos

que no fuese recuerdo de la muerte”

Sencillamente, la muerte se había instalado en todos los ámbitos de la sociedad y era, incluso, vista como una salida a tenor de la situación en la que se encontraban los habitantes de este plano. 

Mientras en el resto de Europa la burguesía pujante va desplazando progresivamente a la rancia aristocracia imponiendo sus criterios, en España se da, incluso, marcha atrás en este avance social. Aunque la llamada Contrarreforma es un tema más complejo que este, en esencia, puede definirse como el triunfo del Antiguo Régimen sobre uno nuevo antes incluso de que asomara tímidamente la cabeza. Durante el Barroco español el país se encierra sobre sí mismo por temor a las nuevas ideas por parte de la clase dominante. Cualquier novedad era perseguida con acierto y saña (incluso con la muerte). Si en Europa se ensayaban tímidos intentos por instalar una monarquía parlamentaria, en España se afianza el poder de la rancia aristocracia y de la monarquía absoluta. 

Además, los reinados de Felipe III (1598-1621), Felipe IV (1621-1665) y Carlos II (1665-1700) estuvieron dominados por una progresiva decadencia.  Fue tanta que el último, que ha pasado a la historia con el sobrenombre de “El hechizado”. Fue tanta que esos muros de los que habla Quevedo se desmoronan así en el exterior como en el interior. Dentro con una crisis y una desigualdad quizás mayor que en la Edad Media, con la merma de la población y además con una falta de actividad económica tan tremenda que da lugar a un ejército de mendigos, harapientos y pícaros. En el exterior, se suceden derrotas tras derrotas perdiendo en 1659 con el fin de la Guerra de los Treinta Años su hegemonía europea y poniendo las bases para la emancipación de los países de ultramar.  

Más apuntes sobre la situación social y política durante el Barroco español 

La aristocracia, acaparadora de las tierras y los bienes de producción, no se preocupa por poner esas fuentes económicas en funcionamiento. Esto da lugar a una migración interna desde los pueblos hasta las ciudades que no estaban preparadas para acoger a tanta población. Los sistemas de alcantarillado y las viviendas son tan deficientes que familias y aventureros malviven como pueden. Por si esto fuero poco (la pérdida de la más mínima responsabilidad social por parte de la nobleza), se persigue cualquier idea innovadora o se coarta el espíritu emprendedor. El resultado es miseria al límite.  

Para paliar esta situación recurren a un placebo, a una fuente de entretenimiento que mantuviera a las masas alejadas de ideas revolucionarias. Y la misma elite que se niega a crear riqueza gasta su superávit en lujo. Así se crean y se levantan enormes palacios al estilo de Versalles, se decoran profusamente iglesias y se sufragan obras de teatro, tantas que nunca en la historia de la literatura se habían producido de tal calidad que en el Barroco español.  

La decadencia en el Barroco español como una de sus características principales

Este estado de crisis y postración haría mella en todos los aspectos de la cultura de la época que se impregnaría con un pensamiento oscuro que iba más allá del pesimismo.  Hay autores (como Eugenio D’Ors y J.A. Maravall) que afirman que la cultura de lo barroco se da en todos los tiempos de crisis. Esto es, aunque el Barroco español tal como lo estudiamos hoy se desarrolló en el siglo XVII, cada época compleja y complicada da una cultura barroca. Esta estaría caracterizada por los excesos, la oscuridad, el pesimismo y la representación del lado oscuro de la humanidad.  

Aunque en Europa la nobleza hace sus maniobras para conservar el poder y los sectores críticos de la intelectualidad son perseguidos (recordemos Galileo), sin embargo, estos encuentran acomodo en otros emplazamientos. Además, la burguesía logra ir abriéndose paso creando emprendimientos económicos y con ellos nuevos cambios sociales. Hay también un espacio para la crítica, aunque sea en sociedades más o menos privadas o secretas. 

Sin embargo, en España nada de esto fue posible. Se hizo una persecución atroz de cualquier novedad y se persiguió con saña cualquier investigación científica, hecho diferencial u opinión crítica. Si a eso se añada una economía en la que se no tuvo en cuenta a las clases populares el resultado fue un auténtico desastre.  

Otras características del Barroco español

Durante todo el Siglo XVII sobresalen las artes de todo tipo y, especialmente, la literatura alcanza cotas de calidad casi irrepetibles. Ante la situación, los escritores tienen la opción de servir a la palabra a través del teatro o bien con un estilo individual que pudiera describir la situación alrededor. Enumero las principales características del Barroco español, las cuales comparte con el europeo, aunque en este caso se vieron agrandadas y alargadas en el tiempo. 

1.- Como el mundo presente es tan aterrador y tan poco acogedor hay una huida hacia los otros lados. Esos son la muerte y su liberación, la vida contemplativa, o la expresión de la angustia íntima. 

2.- La tristeza y la oscuridad impregnan la poesía pero también encontramos obras satíricas de todo tipo en el que hay una velada protesta.  

3.- Tampoco se olvida la evasión hacia mundos imaginados que quieren ser posibles en los que se trabaja con la estética pura.  

4.- Si por algo se caracteriza el Barroco español es por mantener un hilo temático en casi todas sus obras que gira en torno al desengaño. Se muestra la distancia entre aquello que se imagina o se anhela y la cruda realidad. En este punto hay que recordar que buena parte de los autores de la época que han pasado al canon sufrieron exilio o persecución.  

5.- La vida, por tanto, se ve como una lucha, como un valle de lágrimas, como un camino de espinas y solo se alcanzará la liberación con la muerte. Aquí entra la mística con su visión del mundo. 

Seguimos con más características del Barroco español 

6.- En el Barroco español todo es entendido como fugaz, el tiempo se diluye y pasa rápido. No hay espacio para la juventud o la felicidad. A poco que nos paremos nos alcanza la vejez, el oprobio o la muerte. Y aunque ahora te roce la juventud, como expresó magistralmente Góngora, 

“se vuelva, mas tú y ello juntamente!

en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada”

7.- También hay una sensación de vivir en las sombras, como en un teatro, como si la materia no tuviera consistencia. La “vida es sueño y los sueños son”. En el Barroco español se vivía como en un desgarramiento constante entre la realidad y las veladuras de la imaginación.  

8.- En lugar de rebelarse con esta situación, los intelectuales y artistas de la época se acomodaron a la situación, como si nada pudiera hacerse permaneciendo en una actitud contemplativa, mística o ascética. 

9.- Todo se vuelve oscuro, desde el pensamiento hasta la pintura, retorcido, rebuscado y recargado. El Barroco español muestra la estética del horror vacui.  

10.- Hay un espíritu dramático, que no pasional, en todo lo que se hace. La muerte acecha, el olvido está esperando detrás de la puerta. No hay nada que indique que se pueda tentar los pliegues de la felicidad. Todo ello se transparenta en la política, en la arquitectura, en la pintura y en la literatura. 

Y no podemos olvidar en un resumen muy resumido del Barroco español que…  

En literatura el Barroco español dio dos corrientes diferenciadas: culteranismo y conceptismo. La primera de ella, abanderada por Góngora, lleva la palabra a su máximo expresión con un estilo suntuoso, recargado, repleto de tropos y de giros rebuscados. El culteranismo de Quevedo, sin dejar de lado ese lado oscuro y en sombras de la época, se aferra a un estilo despojado de artificio superfluo para centrarse en la fuerza de la expresión.  

Si en literatura los libros hablan de la rivalidad Góngora-Quevedo, en pintura el rey es Diego Velazquez, pintor de corte que dejó para la posteridad los retratos de estos reyes y su familia que hundían cada vez más a España en la miseria. Como es característico del Barroco español lo hizo con una técnica soberbia pero en la que se ven esas sombras emocionales que invadía la época e, incluso, en algunas obras hay una velada crítica al sistema. 

En arquitectura se levantaron soberbios edificios de corte palaciego o iglesias que se embellecieron suntuosamente. En Sevilla, por entonces puerto de salida para América, se encuentran algunos ejemplos más que notables de este arte recargado, rebuscado, que celebra la muerte y la fugacidad de una vida en la que no se encuentra ni una pizca de felicidad o de sentido.  

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Por Candela Vizcaíno

 

 

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