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El neoclasicismo fue el primer movimiento estético de la Ilustración o del también llamado Siglo de las Luces. Y esto no fue más que el siglo XVIII, aunque las décadas finales cambió su carácter para dar paso al Romanticismo. Centrado en Europa, especialmente en Gran Bretaña, Francia y Alemania, sus ecos también llegaron a España donde no arraigó del todo debido a las particulares condiciones socioeconómicos del país. Dentro de las características del neoclasicismo nos encontramos con un apogeo de la razón (de manera exacerbada incluso) en detrimento de cualquier otra forma de conocimiento en línea con el Discurso del método de Descartes, obra publicada en 1637 y que supuso un antes y un después en la historia de la filosofía.  

Cada época tiene sus libros y el Siglo de la Luces y el neoclasicismo, como primer movimiento estético, tiene los suyos. Fundamentales son Principia (1687) donde Isaac Newton propone su afamada teoría de la gravedad y sienta las bases para la mecánica de fluidos. Importantes son Ética de (1677) de Spinoza, las obras de Kant y la Encyclopèdie de Diderot y D´Alambert que se publicarían a lo largo del siglo XVIII. Este compendio del saber fue tan fundamental que puede considerarse incluso el origen de Internet con sus artículos de conocimiento, como pretende ser este. 

 

10 primeras características del neoclasicismo

1.- La razón se convierte en el centro de todos los estudios ya sean académicos, científicos, de divulgación o artísticos. Se niega cualquier otro camino para acceder al saber que no provenga de la parte cerebral. Por tanto, quedan invalidados obras místicas, líricas, sentimentales o fantasiosas. 

2.- En este sentido, solo es asumible aquello que puede ser comprobado, negando cualquier opción lírica, dramática o mística. No es de extrañar, por tanto, que sea en esta época cuando se afiance el periodismo o los estudios de crítica en detrimento de cualquier otra fórmula creativa o género artístico.   A igual qu el realismo literario, una de las características del neoclasicismo es la necesidad de llegar a la verdad ya sea por comprobación o por imitación. El resultado, al negar cualquier opción de conocimiento o comunicación proveniente del inconsciente o de eso que llamamos corazón, son obras tremendamente frías.  

4.- En arquitectura nos encontramos estructuras simétricas con una fuerte inspiración de los modos romanos o griegos que se ven especialmente en los edificios con altas columnas. Sin embargo, no tomaron los mitos o formas expresivas de la literatura griega clásica. Estos edificios son hoy reconocidos bibliotecas, academias, museos o centros de investigación. De esta época son también los jardines a la francesa estructurados al máximo y delineados al extremo con una geometría que no se da nunca de forma natural. 

5.- Una de las características del neoclasicismo es un panteísmo vinculado a la naturaleza. Esto es, sin llegar al ateísmo extremo sus representantes creían en un dios universal presente en todas las cosas y de fácil comunicación de manera personal sin necesidad de estructuras eclesiásticas o sacerdotales.  

6.- Por tanto, y si ese dios sin norma inserto en todas las cosas no necesita intermediarios, hay una clara actitud anticlerical y contra todo lo que tuviera que ver con los modos y las formas eclesiásticas.  

7.- Las obras de arte, ya fueran piezas de mobiliario, edificios o de literatura tenían que seguir un orden estricto y visible. La belleza radicaba en ese orden, negando, a la par, cualquier fuente tanto de felicidad como de conocimiento proveniente del caos.  

8.- Una de las características del neoclasicismo es su fe ciega en el progreso humano y esto es fruto del auge de una burguesía positiva y pujante que se enfrenta a los estamentos de poder ya establecidos. En definitiva, hay un choque entre las nuevas clases económicas contra la rancia aristocracia y el clero anquilosado.  

9.- Esto conlleva un estado de opinión que acabaría en las primeras revoluciones sociales (lee Revolución Francesa) y la aniquilación (incluso literal como sabemos) de la monarquía en algunos países europeos. 

10.- En el orden espiritual, el neoclasicismo se centra en la vida en el planeta Tierra, en el aquí y en el ahora, en la felicidad y progreso presentes. Por tanto, niega cualquier premio o existencia de  vida futura. Ello también implica un deseo de educación de las clases más desfavorecidas,  cuyo índice de analfabetismo en aquellos momentos superaba el 70% y en países como España o Rusia este porcentaje era, incluso, más elevado.  

Otras 10 características del neoclasicismo 

11.- Todos estos movimientos van a propiciar un desplazamiento desde los ámbitos rurales hacia las incipientes urbes donde se instalan talleres y fábricas. Eso va a generar necesidades que se traducen en un nuevo urbanismo con avenidas soleadas, eliminando murallas y poniendo las bases de un saneamiento básico. En otras manifestaciones artísticas (pintura o literatura) hay un gusto por tipos urbanitas, por problemas que suceden en las ciudades y las tramas o temas se desarrollan en estos emplazamientos. 

12.- Los intelectuales se reúnen en tertulias, cafés o casinos donde debaten sobre todo tipo de temas. Eran favoritos los de política y los incipientes intentos por crear un sistema liberal donde se priorizara la enseñanza y la instrucción de todos los estratos de población. Además, se desarrollan hermandades más o menos secretas, como la masonería, que intentan hacer ver sus ideas de fraternidad y progreso en los nuevos medios de comunicación que surgen en las grandes ciudades. 

13.- Aunque en cada país estas ideas calaron de distinta manera, sí tenían una filosofía pan-universal. Esto es, para los artistas, políticos o filósofos del neoclasicismo el ser humano es el mismo sea cual sea su lugar de origen. Esto que es aceptado hoy en día, era una novedad en aquella época.  

14.- Estas características del neoclasicismo hacen que las obras de arte sean muy estructuradas, lineales, sin ese punto de corazón que venía desde antiguo. Son obras que se generan con un fin educativo casi con el fin de remover conciencias (cerebrales más bien) más que de emocionar.

15.- Por eso, apenas se desarrolla la poesía o el teatro en literatura. Asistimos a un avance de la crítica, del ensayo, del periodismo, de las fórmulas de cartas que, de alguna manera u otra, tienen un fin divulgativo o informativo más que artístico.  

16.- En arquitectura, se levantan edificios enormes para albergar las emergentes academias, centros científicos o de estudios. Se hacen emulando la tradición clásica o romana en un intento por convertir estos nuevos emplazamientos en templos laicos donde un público cada vez más amplio se forme y aprenda.  

17.- Otra de las características del neoclasicismo es que pretendían emular o realizar las obras siguiendo unos patrones, como si de recetas se trataran. Ni que decir tiene que al negar cualquier punto de creatividad o de genio artístico, estas son planas, frías y pocas han sobrevivido a los embates del tiempo. 

18.- Por primera vez en la historia se busca alcanzar la felicidad en el ámbito físico, esto es en el aquí y el ahora. Sin embargo, para ello no se recurre al conocido hedonismo de los antiguos sino más bien a una fuerza de voluntad que vendría de ese espíritu positivo burgués y, tampoco hay que negarlo, del poder de la educación racional. La anímica o inconsciente, recuerdo de nuevo, estaba totalmente negada.  

19.- Se busca la perfección en cualquier ámbito de la vida a través de la sobriedad. Esta es una de las características del neoclasicismo más evidente especialmente en arquitectura. 

20.- Por tanto, se niega cualquier artificio, barroquismo, palabra de más, florituras o adornos superfluos. Todo tiene que estar ordenado,  limpio y sin más añadidos para alcanzar un fin. Esto, ni que decir tiene, pone la creatividad casi entre rejas ensalzando un modelo imitativo que, a la postre, se agotó enseguida.  

El neoclasicismo fue un movimiento estético que surgió tras el Barroco, y por tanto, negaba los excesos (en todos los sentidos) de la época. Promulgaba una sociedad ilustrada que no se perdiera en las ilusiones de la fantasía, lo que no se conoce o no puede demostrarse. Y a la par, deseaba una fraternidad universal que se alcanzaría tras un período en el que se primara la instrucción tanto en la técnica como en las ciencias. El movimiento, a mitad del siglo XVIII, comenzó a cambiar parte de esas características del neoclasicismo que hemos visto para dar paso al prerromanticismo. 

 

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Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

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El arte es lo que queda cuando todo ha pasado. Es lo inmutable dentro del cambio. Es la belleza en un mundo en caos. El arte es parte importante de este sitio. Intentamos comprenderlo. 

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El neoclasicismo fue el primer movimiento estético de la Ilustración o del también llamado Siglo de las Luces. Y esto no fue más que el siglo XVIII, aunque las décadas finales cambió su carácter para dar paso al Romanticismo. Centrado en Europa, especialmente en Gran Bretaña, Francia y Alemania, sus ecos también llegaron a España donde no arraigó del todo debido a las particulares condiciones socioeconómicos del país. Dentro de las características del neoclasicismo nos encontramos con un apogeo de la razón (de manera exacerbada incluso) en detrimento de cualquier otra forma de conocimiento en línea con el Discurso del método de Descartes, obra publicada en 1637 y que supuso un antes y un después en la historia de la filosofía.  

Cada época tiene sus libros y el Siglo de la Luces y el neoclasicismo, como primer movimiento estético, tiene los suyos. Fundamentales son Principia (1687) donde Isaac Newton propone su afamada teoría de la gravedad y sienta las bases para la mecánica de fluidos. Importantes son Ética de (1677) de Spinoza, las obras de Kant y la Encyclopèdie de Diderot y D´Alambert que se publicarían a lo largo del siglo XVIII. Este compendio del saber fue tan fundamental que puede considerarse incluso el origen de Internet con sus artículos de conocimiento, como pretende ser este. 

 

10 primeras características del neoclasicismo

1.- La razón se convierte en el centro de todos los estudios ya sean académicos, científicos, de divulgación o artísticos. Se niega cualquier otro camino para acceder al saber que no provenga de la parte cerebral. Por tanto, quedan invalidados obras místicas, líricas, sentimentales o fantasiosas. 

2.- En este sentido, solo es asumible aquello que puede ser comprobado, negando cualquier opción lírica, dramática o mística. No es de extrañar, por tanto, que sea en esta época cuando se afiance el periodismo o los estudios de crítica en detrimento de cualquier otra fórmula creativa o género artístico.   A igual qu el realismo literario, una de las características del neoclasicismo es la necesidad de llegar a la verdad ya sea por comprobación o por imitación. El resultado, al negar cualquier opción de conocimiento o comunicación proveniente del inconsciente o de eso que llamamos corazón, son obras tremendamente frías.  

4.- En arquitectura nos encontramos estructuras simétricas con una fuerte inspiración de los modos romanos o griegos que se ven especialmente en los edificios con altas columnas. Sin embargo, no tomaron los mitos o formas expresivas de la literatura griega clásica. Estos edificios son hoy reconocidos bibliotecas, academias, museos o centros de investigación. De esta época son también los jardines a la francesa estructurados al máximo y delineados al extremo con una geometría que no se da nunca de forma natural. 

5.- Una de las características del neoclasicismo es un panteísmo vinculado a la naturaleza. Esto es, sin llegar al ateísmo extremo sus representantes creían en un dios universal presente en todas las cosas y de fácil comunicación de manera personal sin necesidad de estructuras eclesiásticas o sacerdotales.  

6.- Por tanto, y si ese dios sin norma inserto en todas las cosas no necesita intermediarios, hay una clara actitud anticlerical y contra todo lo que tuviera que ver con los modos y las formas eclesiásticas.  

7.- Las obras de arte, ya fueran piezas de mobiliario, edificios o de literatura tenían que seguir un orden estricto y visible. La belleza radicaba en ese orden, negando, a la par, cualquier fuente tanto de felicidad como de conocimiento proveniente del caos.  

8.- Una de las características del neoclasicismo es su fe ciega en el progreso humano y esto es fruto del auge de una burguesía positiva y pujante que se enfrenta a los estamentos de poder ya establecidos. En definitiva, hay un choque entre las nuevas clases económicas contra la rancia aristocracia y el clero anquilosado.  

9.- Esto conlleva un estado de opinión que acabaría en las primeras revoluciones sociales (lee Revolución Francesa) y la aniquilación (incluso literal como sabemos) de la monarquía en algunos países europeos. 

10.- En el orden espiritual, el neoclasicismo se centra en la vida en el planeta Tierra, en el aquí y en el ahora, en la felicidad y progreso presentes. Por tanto, niega cualquier premio o existencia de  vida futura. Ello también implica un deseo de educación de las clases más desfavorecidas,  cuyo índice de analfabetismo en aquellos momentos superaba el 70% y en países como España o Rusia este porcentaje era, incluso, más elevado.  

Otras 10 características del neoclasicismo 

11.- Todos estos movimientos van a propiciar un desplazamiento desde los ámbitos rurales hacia las incipientes urbes donde se instalan talleres y fábricas. Eso va a generar necesidades que se traducen en un nuevo urbanismo con avenidas soleadas, eliminando murallas y poniendo las bases de un saneamiento básico. En otras manifestaciones artísticas (pintura o literatura) hay un gusto por tipos urbanitas, por problemas que suceden en las ciudades y las tramas o temas se desarrollan en estos emplazamientos. 

12.- Los intelectuales se reúnen en tertulias, cafés o casinos donde debaten sobre todo tipo de temas. Eran favoritos los de política y los incipientes intentos por crear un sistema liberal donde se priorizara la enseñanza y la instrucción de todos los estratos de población. Además, se desarrollan hermandades más o menos secretas, como la masonería, que intentan hacer ver sus ideas de fraternidad y progreso en los nuevos medios de comunicación que surgen en las grandes ciudades. 

13.- Aunque en cada país estas ideas calaron de distinta manera, sí tenían una filosofía pan-universal. Esto es, para los artistas, políticos o filósofos del neoclasicismo el ser humano es el mismo sea cual sea su lugar de origen. Esto que es aceptado hoy en día, era una novedad en aquella época.  

14.- Estas características del neoclasicismo hacen que las obras de arte sean muy estructuradas, lineales, sin ese punto de corazón que venía desde antiguo. Son obras que se generan con un fin educativo casi con el fin de remover conciencias (cerebrales más bien) más que de emocionar.

15.- Por eso, apenas se desarrolla la poesía o el teatro en literatura. Asistimos a un avance de la crítica, del ensayo, del periodismo, de las fórmulas de cartas que, de alguna manera u otra, tienen un fin divulgativo o informativo más que artístico.  

16.- En arquitectura, se levantan edificios enormes para albergar las emergentes academias, centros científicos o de estudios. Se hacen emulando la tradición clásica o romana en un intento por convertir estos nuevos emplazamientos en templos laicos donde un público cada vez más amplio se forme y aprenda.  

17.- Otra de las características del neoclasicismo es que pretendían emular o realizar las obras siguiendo unos patrones, como si de recetas se trataran. Ni que decir tiene que al negar cualquier punto de creatividad o de genio artístico, estas son planas, frías y pocas han sobrevivido a los embates del tiempo. 

18.- Por primera vez en la historia se busca alcanzar la felicidad en el ámbito físico, esto es en el aquí y el ahora. Sin embargo, para ello no se recurre al conocido hedonismo de los antiguos sino más bien a una fuerza de voluntad que vendría de ese espíritu positivo burgués y, tampoco hay que negarlo, del poder de la educación racional. La anímica o inconsciente, recuerdo de nuevo, estaba totalmente negada.  

19.- Se busca la perfección en cualquier ámbito de la vida a través de la sobriedad. Esta es una de las características del neoclasicismo más evidente especialmente en arquitectura. 

20.- Por tanto, se niega cualquier artificio, barroquismo, palabra de más, florituras o adornos superfluos. Todo tiene que estar ordenado,  limpio y sin más añadidos para alcanzar un fin. Esto, ni que decir tiene, pone la creatividad casi entre rejas ensalzando un modelo imitativo que, a la postre, se agotó enseguida.  

El neoclasicismo fue un movimiento estético que surgió tras el Barroco, y por tanto, negaba los excesos (en todos los sentidos) de la época. Promulgaba una sociedad ilustrada que no se perdiera en las ilusiones de la fantasía, lo que no se conoce o no puede demostrarse. Y a la par, deseaba una fraternidad universal que se alcanzaría tras un período en el que se primara la instrucción tanto en la técnica como en las ciencias. El movimiento, a mitad del siglo XVIII, comenzó a cambiar parte de esas características del neoclasicismo que hemos visto para dar paso al prerromanticismo. 

 

Otros estudios de cultura en este portal

 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

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De todos las historias de la cultura mexicana (que son muchas) una de ellas ha traspasado todo tipo de fronteras. Y esta es la leyenda de La Llorona. Este personaje mítico, símbolo universal, se ha convertido, por sí mismo, en hipotexto. Y explico la palabreja. Esto es, por ella misma es protagonista de otras manifestaciones culturales ya sean películas (aparece incluso un trasunto en la afamada película Coco), canciones (recordemos la versión magistral de Chavela Vargas), pinturas, personajes… La Llorona, además, no solo ha superado los avatares del tiempo (ya que este personaje se conoce desde hace siglos) sino también del espacio. La Llorona y su leyenda ya es conocida en emplazamientos distintos al país en el que nace: México. ¿Te atreves a conocer su cruel verdad? 

¿Quién es la protagonista de la leyenda de La Llorona y cómo se representa?

A La Llorona se le representa como una mujer joven, delgada, de pelo largo hasta la cintura, con un vestido que le cubre todo el cuerpo, con un velo en la cara, en tonos negruzcos y/o azulados… Se la ve en los alrededores de los ríos y en las calles solitarias al anochecer.  Espanta a todo el que se cruza con ella y no solo por su aspecto físico, si no fuera suficiente para insuflarnos pavor. Y es que la imagen susurra o grita (según las versiones) un “!Ay de mí!” o un “¡Ay de mis hijos!” con una voz lastimera que se nos antoja salida de una cueva oscura. Esto es, la protagonista de esta leyenda tiene todos los rasgos de un fantasma auténtico. Pero, ¿qué ocurrió para que una señora bella se convirtiera en un espectro de tal calibre?  

La triste y cruel leyenda de La Llorona 

Cuentas las crónicas que la protagonista de la leyenda de La Llorona vivió en los primeros años de la época colonial, justo cuando los primeros españoles llegaron a tierras mexicanas. Con ellos llegó el historiador Bernal Díaz del Castillo, el mismo que escribió Historia verdadera de la conquista de Nueva España, obra que está en el origen de la conocida leyenda negra española. A ese mundo pertenecía la joven protagonista de La Llorona, una hermosa indígena enamorada a más no poder (hasta el capricho obsesivo o pasional) de un caballero castellano (luego se demostró que no era tal). Con él inició una convivencia vista con malos ojos por ambas culturas. Pero el amor de la mujer era tan grande que no tuvo inconveniente en tener con su amado dos hijos (un niño y una niña, según las versiones apócrifas).  Mientras tanto, las promesas de matrimonio por parte del hombre eran aplazadas sistemáticamente hasta que un día algo pasó que La Llorona comprendió que la boda no se iba a celebrar jamás.  

Eso que pasó difiere de las versiones. Hay quienes dicen que el caballero volvió a España y en su tierra se desposó con una dama noble. Otros que, sencillamente, dijo que no a las demandas de matrimonio de nuestra protagonista. Otros que la humillación fue aún mayor y que ese casamiento se celebró en tierras mexicanas (siendo la novia una joven noble) a la vista de La Llorona. Si nos atenemos a esta versión,  con ese acto el caballero español puso en evidencia el desprecio del amor de La Llorona. Además, los pequeños nacidos de esta unión se quedarían en un limbo legal pasando a ser considerados bastardos, y, por tanto, sin derechos. No hace falta que recuerde aquí que un acto de esta envergadura en aquella época significaba condenar a la indigencia total a madre y vástagos.  La leyenda de La Llorona continúa con la locura de la joven al verse ninguneada de tal manera por su amado. Ésta presa de resentimiento por lo sucedido, ira, odio y dolor se dirige al río cercano para consumar una cruel venganza.  Allí, sin escuchar los susurros de madre, asesina a sus niños inocentes. 

¿Qué pasó después en la leyenda de La Llorona para que esta se convirtiera en un espectro aterrador? 

Al darse cuenta del crimen que había cometido (o castigada por fuerzas divinas), la joven se arroja a las aguas y allí se deja morir en un intento falaz por purgar sus actos. Pero su pecado fue demasiado grave. Y La Llorona no podía descansar en paz en vista de los actos horrendos que había cometido. Por eso, fue condenada al lamento eterno, a revivir una y otra vez su acción abominable sin posibilidad ni de redención ni de perdón. Sin descanso solo queda la opción del infierno o de habitar el mundo de los espectros. Fue así como se convirtió en un fantasma que aterroriza a todos los que se cruzan por la noche en las calles solitarias y en los márgenes de los ríos.  Con su presencia aterradora nos recuerda y nos previene sobre los peligros de los celos, la ira y las pasiones sin sentido. 

El origen de la leyenda de La Llorona

Aunque el mito pertenece a la cultura mexicana, hay versiones similares en buena parte de Hispanoamérica. Tenemos investigaciones que nos sitúan a este personaje mucho más atrás en el tiempo de la época colonial con mitos antiguos que se remontan a la época aztecas o, incluso, a leyendas precolombinas muy anteriores. Si a esto unimos que las narraciones de la madre que mata, por celos, odio o venganza hacia el padre, a sus propios hijos se encuentra en la literatura griega o en la Biblia, la Llorona es un mito que supera el tiempo. Esto es, la mujer que asesina a sus hijos está inmersa en el inconsciente colectivo universal. 

La leyenda de la Llorona y el símbolo universal de la madre tóxica 

Simbolizaría, por tanto, el pecado más abominable e iría más allá de la madre tóxica tal como se la conoce hoy en día. Sus actos van contra toda naturaleza al matar a su progenie, que son el trasunto de ella misma. La Llorana se convertiría así en una madre que, llevada por la ira, nunca ha sentido amor por el padre, solo pasión. A la par su espíritu de narcisista es incapaz de ver aquello de bueno que a ella misma le pertenece: sus hijos. 

Como el pecado es tan grande, el delito tan aterrador que supera un asesinato normal (si así puede calificarse al robo de la vida a un ser humano), la única salida posible es convertirse en un espectro. Por tanto, la leyenda de La Llorona pone ante nosotros lo más terrible y las sombras más oscuras que pueden llegar a habitar en nuestro interior. Por eso, nos previene contra nosotros mismos, contra el mal que se agazapa en un alma que no se trabaja. La Llorona s más que un psicópata. Es alguien que se mueve por pasiones sin pararse a pensar en las consecuencias de sus actos. 

La leyenda de la Llorona en otros países y culturas 

Esa madre que mata, por despecho, a sus hijos, que castiga al padre y, por ende, a ella misma, es el trasunto de lo más destructivo que habita en el ser humano. Por eso, con toda probabilidad la leyenda de la Llorona tenga su origen en un mujer despechada por su compañero sentimental y no en un asesinato común como apuntan otras versiones. Esto es, si los pequeños murieron por enfermedad o en manos de terceras personas es normal el dolor de La Llorona y sus actos, por supuesto, no tienen por qué ser castigados. Es más, ella merece nuestra compasión. Sin embargo, a resbalarse hacia lo más profundo de la oscuridad humana, La Llorona se alza no ya como una leyenda local sino como un arquetipo universal. Por eso, ella tuvo que cometer el acto más abominable que pueda ejecutar un ser humano. 

Su grito desgarrador de pena sin límites, angustia sin consuelo y quizás de remordimiento se ha echo un hueco en las leyendas universales que han traspasado el tiempo. Tanto nos recuerda lo que nunca debemos hacer bajo ningún concepto que La Llorona (a pesar de ser un ser aterrador) no es demasiado popular en Halloween. Le tenemos un respeto mayor que a zombis y asesinos con ínfulas de carnicero. Quizás sea porque, en el fondo, sabemos que este tipo de seres no existen en realidad y, sin embargo, el mal que nos pone cara a cara la leyenda de La Llorona está dentro de nosotros. Y es mejor dejarlo quieto. ¡Por si acaso!  

En la leyenda de La Llorona, la madre aparece siempre en soledad. Sus hijos no la acompañan. Está inmersa en una búsqueda eterna e insaciable. Por eso, este personaje es utilizado para atemorizar a los pequeños que se portan mal. Ella busca a sus retoños y quizás algún día se lleve a cualquier niño que satisfaga momentáneamente sus ansias de maternidad verdadera. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla 

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De todos las historias de la cultura mexicana (que son muchas) una de ellas ha traspasado todo tipo de fronteras. Y esta es la leyenda de La Llorona. Este personaje mítico, símbolo universal, se ha convertido, por sí mismo, en hipotexto. Y explico la palabreja. Esto es, por ella misma es protagonista de otras manifestaciones culturales ya sean películas (aparece incluso un trasunto en la afamada película Coco), canciones (recordemos la versión magistral de Chavela Vargas), pinturas, personajes… La Llorona, además, no solo ha superado los avatares del tiempo (ya que este personaje se conoce desde hace siglos) sino también del espacio. La Llorona y su leyenda ya es conocida en emplazamientos distintos al país en el que nace: México. ¿Te atreves a conocer su cruel verdad? 

¿Quién es la protagonista de la leyenda de La Llorona y cómo se representa?

A La Llorona se le representa como una mujer joven, delgada, de pelo largo hasta la cintura, con un vestido que le cubre todo el cuerpo, con un velo en la cara, en tonos negruzcos y/o azulados… Se la ve en los alrededores de los ríos y en las calles solitarias al anochecer.  Espanta a todo el que se cruza con ella y no solo por su aspecto físico, si no fuera suficiente para insuflarnos pavor. Y es que la imagen susurra o grita (según las versiones) un “!Ay de mí!” o un “¡Ay de mis hijos!” con una voz lastimera que se nos antoja salida de una cueva oscura. Esto es, la protagonista de esta leyenda tiene todos los rasgos de un fantasma auténtico. Pero, ¿qué ocurrió para que una señora bella se convirtiera en un espectro de tal calibre?  

La triste y cruel leyenda de La Llorona 

Cuentas las crónicas que la protagonista de la leyenda de La Llorona vivió en los primeros años de la época colonial, justo cuando los primeros españoles llegaron a tierras mexicanas. Con ellos llegó el historiador Bernal Díaz del Castillo, el mismo que escribió Historia verdadera de la conquista de Nueva España, obra que está en el origen de la conocida leyenda negra española. A ese mundo pertenecía la joven protagonista de La Llorona, una hermosa indígena enamorada a más no poder (hasta el capricho obsesivo o pasional) de un caballero castellano (luego se demostró que no era tal). Con él inició una convivencia vista con malos ojos por ambas culturas. Pero el amor de la mujer era tan grande que no tuvo inconveniente en tener con su amado dos hijos (un niño y una niña, según las versiones apócrifas).  Mientras tanto, las promesas de matrimonio por parte del hombre eran aplazadas sistemáticamente hasta que un día algo pasó que La Llorona comprendió que la boda no se iba a celebrar jamás.  

Eso que pasó difiere de las versiones. Hay quienes dicen que el caballero volvió a España y en su tierra se desposó con una dama noble. Otros que, sencillamente, dijo que no a las demandas de matrimonio de nuestra protagonista. Otros que la humillación fue aún mayor y que ese casamiento se celebró en tierras mexicanas (siendo la novia una joven noble) a la vista de La Llorona. Si nos atenemos a esta versión,  con ese acto el caballero español puso en evidencia el desprecio del amor de La Llorona. Además, los pequeños nacidos de esta unión se quedarían en un limbo legal pasando a ser considerados bastardos, y, por tanto, sin derechos. No hace falta que recuerde aquí que un acto de esta envergadura en aquella época significaba condenar a la indigencia total a madre y vástagos.  La leyenda de La Llorona continúa con la locura de la joven al verse ninguneada de tal manera por su amado. Ésta presa de resentimiento por lo sucedido, ira, odio y dolor se dirige al río cercano para consumar una cruel venganza.  Allí, sin escuchar los susurros de madre, asesina a sus niños inocentes. 

¿Qué pasó después en la leyenda de La Llorona para que esta se convirtiera en un espectro aterrador? 

Al darse cuenta del crimen que había cometido (o castigada por fuerzas divinas), la joven se arroja a las aguas y allí se deja morir en un intento falaz por purgar sus actos. Pero su pecado fue demasiado grave. Y La Llorona no podía descansar en paz en vista de los actos horrendos que había cometido. Por eso, fue condenada al lamento eterno, a revivir una y otra vez su acción abominable sin posibilidad ni de redención ni de perdón. Sin descanso solo queda la opción del infierno o de habitar el mundo de los espectros. Fue así como se convirtió en un fantasma que aterroriza a todos los que se cruzan por la noche en las calles solitarias y en los márgenes de los ríos.  Con su presencia aterradora nos recuerda y nos previene sobre los peligros de los celos, la ira y las pasiones sin sentido. 

El origen de la leyenda de La Llorona

Aunque el mito pertenece a la cultura mexicana, hay versiones similares en buena parte de Hispanoamérica. Tenemos investigaciones que nos sitúan a este personaje mucho más atrás en el tiempo de la época colonial con mitos antiguos que se remontan a la época aztecas o, incluso, a leyendas precolombinas muy anteriores. Si a esto unimos que las narraciones de la madre que mata, por celos, odio o venganza hacia el padre, a sus propios hijos se encuentra en la literatura griega o en la Biblia, la Llorona es un mito que supera el tiempo. Esto es, la mujer que asesina a sus hijos está inmersa en el inconsciente colectivo universal. 

La leyenda de la Llorona y el símbolo universal de la madre tóxica 

Simbolizaría, por tanto, el pecado más abominable e iría más allá de la madre tóxica tal como se la conoce hoy en día. Sus actos van contra toda naturaleza al matar a su progenie, que son el trasunto de ella misma. La Llorana se convertiría así en una madre que, llevada por la ira, nunca ha sentido amor por el padre, solo pasión. A la par su espíritu de narcisista es incapaz de ver aquello de bueno que a ella misma le pertenece: sus hijos. 

Como el pecado es tan grande, el delito tan aterrador que supera un asesinato normal (si así puede calificarse al robo de la vida a un ser humano), la única salida posible es convertirse en un espectro. Por tanto, la leyenda de La Llorona pone ante nosotros lo más terrible y las sombras más oscuras que pueden llegar a habitar en nuestro interior. Por eso, nos previene contra nosotros mismos, contra el mal que se agazapa en un alma que no se trabaja. La Llorona s más que un psicópata. Es alguien que se mueve por pasiones sin pararse a pensar en las consecuencias de sus actos. 

La leyenda de la Llorona en otros países y culturas 

Esa madre que mata, por despecho, a sus hijos, que castiga al padre y, por ende, a ella misma, es el trasunto de lo más destructivo que habita en el ser humano. Por eso, con toda probabilidad la leyenda de la Llorona tenga su origen en un mujer despechada por su compañero sentimental y no en un asesinato común como apuntan otras versiones. Esto es, si los pequeños murieron por enfermedad o en manos de terceras personas es normal el dolor de La Llorona y sus actos, por supuesto, no tienen por qué ser castigados. Es más, ella merece nuestra compasión. Sin embargo, a resbalarse hacia lo más profundo de la oscuridad humana, La Llorona se alza no ya como una leyenda local sino como un arquetipo universal. Por eso, ella tuvo que cometer el acto más abominable que pueda ejecutar un ser humano. 

Su grito desgarrador de pena sin límites, angustia sin consuelo y quizás de remordimiento se ha echo un hueco en las leyendas universales que han traspasado el tiempo. Tanto nos recuerda lo que nunca debemos hacer bajo ningún concepto que La Llorona (a pesar de ser un ser aterrador) no es demasiado popular en Halloween. Le tenemos un respeto mayor que a zombis y asesinos con ínfulas de carnicero. Quizás sea porque, en el fondo, sabemos que este tipo de seres no existen en realidad y, sin embargo, el mal que nos pone cara a cara la leyenda de La Llorona está dentro de nosotros. Y es mejor dejarlo quieto. ¡Por si acaso!  

En la leyenda de La Llorona, la madre aparece siempre en soledad. Sus hijos no la acompañan. Está inmersa en una búsqueda eterna e insaciable. Por eso, este personaje es utilizado para atemorizar a los pequeños que se portan mal. Ella busca a sus retoños y quizás algún día se lleve a cualquier niño que satisfaga momentáneamente sus ansias de maternidad verdadera. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla 

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En apariencia, el pueblo japonés es inflexible y reacio a cualquier influencia del exterior. Pero eso solo es en apariencia. De hecho, en el País del Sol Naciente conviven sin ningún problemas varias religiones. Desde el shinto o sinto (local) hasta el cristianismo pasando por el budismo y el taoísmo (que no pueden considerarse religiones en sí). Para la cultura japonesa la naturaleza  por sí misma (y simplificando mucho) es una entidad divina. Los ríos, las montañas, las piedras o los árboles tienen carácter sagrado. Es como la manifestación de lo otro en la tierra. Por eso ponen tanto cuidado en los ritos y tradiciones que se celebran (en la gran mayoría de los casos) en un espacio natural. Y en estos emplazamientos tienen lugar estas cinco leyendas japonesas de terror o de miedo. 

De los bosques, de los ríos, de las montañas, de la bruma o de la lluvia surgen seres míticos, personajes fantásticos, a medio camino entre la divinidad y el folclore que forman parte tanto del Japón tradicional como del más tecnológico. Las representaciones de estas divinidades se encuentran en los libros, pero también en las calles o en los rincones de cualquier templo o jardín. Forman parte, además, de costumbres, de tradiciones y de fiestas muy arraigadas. Hoy te traigo cinco que son imprescindibles: 1) Yuki-onna o la Reina de las Nieves, 2) Kitsuné, el zorro embaucador, 3) Inari o los duendes burlones, 4) los peligrosos tengus de las montañas y 5) el oni, el ogro peligroso que te conduce hacia tu lado oscuro. 

¿Nos damos una vuelta por una mínima parte de la cultura japonesa con estos cinco seres míticos?

1.- Yuki-onna, la Reina de las leyendas japonesas de las nieves y las tempestades

Narraciones hay que nos describen a esta hermosa, enigmática y seductora divinidad entrando en las puertas traseras de las casas, en las encrucijadas o confundiendo a viandantes en lugares apartados. Sin embargo, Yuki-onna, es uno de los seres míticos vinculados a las montañas (que en Japón tienen un fuerte carácter sagrado).

yuki onna

Es un espíritu poco definido, transformable, versátil, que se aparece en las cumbres nevadas cuando hay ventiscas o cuando la naturaleza se pone difícil. No hay yamabushi (practicantes de shugendô, ejercicios de mejoramiento espiritual en las cimas montañosas) que no haya bajado a los valles diciendo que no se ha encontrado con alguna. Yuki-onna seduce con su canto y adormece a su víctima hasta dejarla convertida en un trozo de hielo.

Personaje de la cultura japonesa, su origen se remonta a la antigua China, donde existe una reina terrible que pone a prueba el corazón de todo aquel que se atreve a adentrarse en una montaña. Aunque hay quienes la describen como una anciana contrahecha, coja, tuerta y fea, la mayoría de los yamabushi que se han encontrado con ella hablan de una belleza tan arrebatadora que es imposible no sucumbir a sus cantos y encantos.  Las leyendas japonesas la describen de líneas estilizadas, piel como nácar, belleza casi imposible, largo pelo sedoso y tan misteriosa que el montañero que con ella se topa no puede resistirse y, al pronto, quiere formar una unión con tan bella reina. El precio a pagar por tal arrogancia y temeridad es la confusión (al ir tras ella), el cansancio, el agotamiento, la caída, el enfriamiento del corazón, la conversión en hielo y, por tanto, la muerte por congelación.

¿Cómo es Yuki-Onna, la protagonista de las leyendas japonesas de las nieves?

Los que han vencido a este ser mitológico de la cultura japonesa la describen con un largo kimono de color blanco suave, sedoso y transparente y de apariencia humana. Parece que flota por la nieve y no deja huellas. Solo se descubre que no pertenece al mundo de los mortales cuando se la mira a los ojos. Si se logra enfrentarse cara a cara porque Yuki-onna aparece, desaparece, se confunde con la nieve, con las nubes, con las ventiscas. El humano la sigue, la persigue. Cree que la atrapado, que la puede besar y al pronto solo tiene escarcha en sus manos. Se vuelve loco por tanta belleza hasta que se olvida del camino, cae por un precipicio o abatido en el frío. Es así como Yuki-onna se va alimentando de los corazones convertidos en hielo.

Hay quienes tienen más suerte y Yuki-onna muestra un cierto apego por ellos y esta Reina de las Nieves (la más enigmática de todos los seres míticos de Japón) lo ayuda a encontrar el camino perdido.  La fría vengadora se conmueve ante los corazones cálidos, fuertes y valientes permitiendo que salgan de la montaña. Sin embargo, solo a partir de la era Meiji (que comienza en 1868) Yuki-onna demostró esta faceta. Con anterioridad era una figura despiadada.

De entre todos los seres mitológicos es uno de los que más popularidad tiene y lo encontramos en relatos de todo tipo, incluso de occidentales como el de Lafcadio Hearn, recogido en su volumen de 1904 Kwaidan. Narraciones y estudios de hechos curiosos del Japón. También tiene notable éxito entre los creadores de manga y en el cine. Cito, por ejemplo, Los sueños de Akira Kurosawa (1990) o Kwaidan (1965) de Misaki Kobayasi. En los videojuegos  aparece en La Leyenda de Zelda para Nintendo, por poner solo un caso.

2.- Kitsuné, el zorro de las leyendas japonesas mensajero de los dioses

KitsuneAunque se confunde a veces con Inari, el dios de las cosechas en Japón, Kitsuné tiene su identidad propia. Su origen se encuentra en los seres mitológicos del panteón budista, ya que tiene parecidos con Dakinite, la cual es una bodhisattva (iluminada) femenina que lleva como mascota un zorro.  Sin embargo, el zorro ha aparecido en la cultura japonesa como símbolo de la transgresión, de lo prohibido y, también de los seres que se atreven a cruzar las fronteras; esto es, a ir de un mundo a otro. 

En las leyendas japonesas Kitsuné aparece en los días de niebla o cuando hay lluvia, en los atardeceres de otoño y primavera. Hay que tener cuidado con las zonas pantanosas o los márgenes de los ríos porque el astuto Kitsuné es peligroso y te puede llevar a terrenos nos deseados. Es uno de los seres mitológicos que se aparecen a aquellos que se atreven a poner en cuestión el orden establecido. Los que inician su propio camino de búsqueda, al margen de la sociedad, necesitan la protección de Kitsuné.

De todos los seres míticos de la cultura japonesa es uno de los que más aparecen en estatuas y dibujos, ya que ponen en alerta a los fieles sobre la peligrosidad de embarcarse en caminos pocos hollados.

3.-Las leyendas japonesas que tienen como protagonista al invisible Inari, el dios de las cosechas de Japón

Es el protector del arroz, de los caminos, de los mercaderes, de los que tienen que recorrer distancias. Es también el responsable de la fertilidad, el que pone de acuerdo al resto de los seres míticos para que haya prosperidad. Es un ente invisible, de muy difícil representación que no se sabe si pertenece al panteón budista, sintoísta o del Tao. Por si acaso, se le reza y se le pide protección porque, a pesar de que es benefactor, también hace de las suyas.  Es una entidad animista muy unida a los genios locales y familiares. Su nombre significa “semilla, arroz, sagrado” .  Pertenece a los seres mitológicos calificados como kami. Es como una especie de dios vacío que se adopta desde niño al que se acude para solicitar todo tipo de dones.

Es originario de Kyoto, de las montañas de los tres picos (Toyokawa). Es inclasificable y escurridizo. Por eso, no se debe enfadar. A veces, se vale de los zorros, de Kitsuné, para hacer llegar sus mensajes a los hombres. En la cultura japonesa se recurre a Inari para pedir prosperidad económica. 

4.- Las leyendas japonesas sobre los tengu, los duendes de la cultura japonesa

En Japón, existe desde antiguo una costumbre que consiste en escalar una montaña no solo por el mero placer deportivo, sino también, como ejercicio de iniciación. El rito, necesario para ejercer como sacerdote local, es conocido con el nombre de shugendô y entraña peligros diversos. 

seres mitologicosA los inherentes del lugar (frío, falta de aire, nieve, tormentas, aludes, escasez de provisiones y cansancio) se une la presencia de Yuki-onna y de los tengu, una especie de duendecillos que complican aún más, si cabe, el ascenso. Los tengu, además, no residen exclusivamente en las montañas, ya que, como los duendes occidentales, habitan en todos los rincones posibles. 

Las leyendas japonesas lo describen con facilidad para el enfado y la cólera. En cualquier momento puede entender que el mortal está invadiendo su territorio y se valdrá de mil argucias para confundirlo, aterrarlo y hacer que tenga una accidente. Por eso hay que ser precavidos cuando se suben montañas o se adentra en espacios conocidos, aunque los tengus también hacen trastadas en el ámbito doméstico.

Tienen el don de la invisibilidad, la fortaleza para mover piedras, la liviandad para poder volar, desaparecen y aparecen en un instante. Confunden con sus risas. Se transforman en animales salvajes o en seductoras figuras femeninas.

Son seres mitológicos pero no son kami. Así que no se les reza. Son demonios con los que se negocian favores o, en último extremo que no hagan mucho daño al común de los mortales. Aparecen en las montañas, por supuesto, pero también en otros emplazamientos llegando a ser personajes imprescindibles de la cultura japonesa. Son demonios burlones propensos a la burla y confundir a los mortales. Estos seres mitológicos son también frecuentes en el teatro Nô de Japón y se representan con las máscaras de un intenso color rojo (que señalan la ira) y con una enorme nariz (como Pinocho, aluden a la mentira o  la confusión). Forman parte de las leyendas japonesas de terror más conocidas.  

5.- Las leyendas japonesas de terror con el oni, representación de todo lo malo que hay en el ser humano

OniEl oni japonés es el correlato oriental de los ogros de Occidente, aunque su personalidad es de una complejidad más aterradora. Cuando aparece en escritos y esculturas lleva un pelo largo muy revuelto, enormes dientes abiertos que le otorgan un aspecto brutal, garras terminadas en uñas afiladas, la piel de un tono rojo, morado o azul brillante y, para rematar, siempre luce unos cuernos retorcidos. Semidesnudo, no se separa de su garrote de hierro dispuesto a multiplicar su fuerza con ese instrumento. 

Su hábitat natural son las profundidades del averno de donde sale para atemorizar a todo mortal que se ponga en su camino. Por eso, se les atribuye casi todos los males que sobre el planeta Tierra hay, desde desastres naturales hasta disturbios sociales. En el Ise Monogatari o Romance de Ise (siglo X) y el Heike monogatari (Romance de Heike) se les representa como caníbal y con la posibilidad de transformarse en prácticamente cualquier cosa.

Se le identifica con lo que está fuera del sistema, lo que amenaza para pervertir, con el enemigo, con el manipulador. Se reviste, a veces, de impronta sexual. Es, en definitiva, el símbolo de los monstruos interiores. Es el demonio de aquellos que se dejan seducir por el lado instintivo, fácil, carnal, peligroso, problemático y destructor.

Es seductor pero no como Yuki-onna. Es más brutal y, se va empapando de todo lo malo de la sociedad. Así, de todos los seres míticos de la cultura japonesa, es el Oni el que cada vez más se va situando en el polo más negativo del hombre. Cada vez se le representa más brutal, sádico y aniquilador, mientras que, en siglos pasados, aún siendo negativo, mantenía un cierto aire de misterio. Al día de hoy es transparente en toda su maldad. Son los seres mitológicos más frecuentes en las leyendas japonesas de terror que aún hoy perduran. 

La figura del oni mediante esculturas es muy común en los exteriores japoneses. Actúa casi como advertencia, de manera aleccionadora de los peligros de resbalarse por el lado oscuro del alma.

Si viajas por Japón veras estos seres mitológicos representados de mil maneras distintas.

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Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

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En apariencia, el pueblo japonés es inflexible y reacio a cualquier influencia del exterior. Pero eso solo es en apariencia. De hecho, en el País del Sol Naciente conviven sin ningún problemas varias religiones. Desde el shinto o sinto (local) hasta el cristianismo pasando por el budismo y el taoísmo (que no pueden considerarse religiones en sí). Para la cultura japonesa la naturaleza  por sí misma (y simplificando mucho) es una entidad divina. Los ríos, las montañas, las piedras o los árboles tienen carácter sagrado. Es como la manifestación de lo otro en la tierra. Por eso ponen tanto cuidado en los ritos y tradiciones que se celebran (en la gran mayoría de los casos) en un espacio natural. Y en estos emplazamientos tienen lugar estas cinco leyendas japonesas de terror o de miedo. 

De los bosques, de los ríos, de las montañas, de la bruma o de la lluvia surgen seres míticos, personajes fantásticos, a medio camino entre la divinidad y el folclore que forman parte tanto del Japón tradicional como del más tecnológico. Las representaciones de estas divinidades se encuentran en los libros, pero también en las calles o en los rincones de cualquier templo o jardín. Forman parte, además, de costumbres, de tradiciones y de fiestas muy arraigadas. Hoy te traigo cinco que son imprescindibles: 1) Yuki-onna o la Reina de las Nieves, 2) Kitsuné, el zorro embaucador, 3) Inari o los duendes burlones, 4) los peligrosos tengus de las montañas y 5) el oni, el ogro peligroso que te conduce hacia tu lado oscuro. 

¿Nos damos una vuelta por una mínima parte de la cultura japonesa con estos cinco seres míticos?

1.- Yuki-onna, la Reina de las leyendas japonesas de las nieves y las tempestades

Narraciones hay que nos describen a esta hermosa, enigmática y seductora divinidad entrando en las puertas traseras de las casas, en las encrucijadas o confundiendo a viandantes en lugares apartados. Sin embargo, Yuki-onna, es uno de los seres míticos vinculados a las montañas (que en Japón tienen un fuerte carácter sagrado).

yuki onna

Es un espíritu poco definido, transformable, versátil, que se aparece en las cumbres nevadas cuando hay ventiscas o cuando la naturaleza se pone difícil. No hay yamabushi (practicantes de shugendô, ejercicios de mejoramiento espiritual en las cimas montañosas) que no haya bajado a los valles diciendo que no se ha encontrado con alguna. Yuki-onna seduce con su canto y adormece a su víctima hasta dejarla convertida en un trozo de hielo.

Personaje de la cultura japonesa, su origen se remonta a la antigua China, donde existe una reina terrible que pone a prueba el corazón de todo aquel que se atreve a adentrarse en una montaña. Aunque hay quienes la describen como una anciana contrahecha, coja, tuerta y fea, la mayoría de los yamabushi que se han encontrado con ella hablan de una belleza tan arrebatadora que es imposible no sucumbir a sus cantos y encantos.  Las leyendas japonesas la describen de líneas estilizadas, piel como nácar, belleza casi imposible, largo pelo sedoso y tan misteriosa que el montañero que con ella se topa no puede resistirse y, al pronto, quiere formar una unión con tan bella reina. El precio a pagar por tal arrogancia y temeridad es la confusión (al ir tras ella), el cansancio, el agotamiento, la caída, el enfriamiento del corazón, la conversión en hielo y, por tanto, la muerte por congelación.

¿Cómo es Yuki-Onna, la protagonista de las leyendas japonesas de las nieves?

Los que han vencido a este ser mitológico de la cultura japonesa la describen con un largo kimono de color blanco suave, sedoso y transparente y de apariencia humana. Parece que flota por la nieve y no deja huellas. Solo se descubre que no pertenece al mundo de los mortales cuando se la mira a los ojos. Si se logra enfrentarse cara a cara porque Yuki-onna aparece, desaparece, se confunde con la nieve, con las nubes, con las ventiscas. El humano la sigue, la persigue. Cree que la atrapado, que la puede besar y al pronto solo tiene escarcha en sus manos. Se vuelve loco por tanta belleza hasta que se olvida del camino, cae por un precipicio o abatido en el frío. Es así como Yuki-onna se va alimentando de los corazones convertidos en hielo.

Hay quienes tienen más suerte y Yuki-onna muestra un cierto apego por ellos y esta Reina de las Nieves (la más enigmática de todos los seres míticos de Japón) lo ayuda a encontrar el camino perdido.  La fría vengadora se conmueve ante los corazones cálidos, fuertes y valientes permitiendo que salgan de la montaña. Sin embargo, solo a partir de la era Meiji (que comienza en 1868) Yuki-onna demostró esta faceta. Con anterioridad era una figura despiadada.

De entre todos los seres mitológicos es uno de los que más popularidad tiene y lo encontramos en relatos de todo tipo, incluso de occidentales como el de Lafcadio Hearn, recogido en su volumen de 1904 Kwaidan. Narraciones y estudios de hechos curiosos del Japón. También tiene notable éxito entre los creadores de manga y en el cine. Cito, por ejemplo, Los sueños de Akira Kurosawa (1990) o Kwaidan (1965) de Misaki Kobayasi. En los videojuegos  aparece en La Leyenda de Zelda para Nintendo, por poner solo un caso.

2.- Kitsuné, el zorro de las leyendas japonesas mensajero de los dioses

KitsuneAunque se confunde a veces con Inari, el dios de las cosechas en Japón, Kitsuné tiene su identidad propia. Su origen se encuentra en los seres mitológicos del panteón budista, ya que tiene parecidos con Dakinite, la cual es una bodhisattva (iluminada) femenina que lleva como mascota un zorro.  Sin embargo, el zorro ha aparecido en la cultura japonesa como símbolo de la transgresión, de lo prohibido y, también de los seres que se atreven a cruzar las fronteras; esto es, a ir de un mundo a otro. 

En las leyendas japonesas Kitsuné aparece en los días de niebla o cuando hay lluvia, en los atardeceres de otoño y primavera. Hay que tener cuidado con las zonas pantanosas o los márgenes de los ríos porque el astuto Kitsuné es peligroso y te puede llevar a terrenos nos deseados. Es uno de los seres mitológicos que se aparecen a aquellos que se atreven a poner en cuestión el orden establecido. Los que inician su propio camino de búsqueda, al margen de la sociedad, necesitan la protección de Kitsuné.

De todos los seres míticos de la cultura japonesa es uno de los que más aparecen en estatuas y dibujos, ya que ponen en alerta a los fieles sobre la peligrosidad de embarcarse en caminos pocos hollados.

3.-Las leyendas japonesas que tienen como protagonista al invisible Inari, el dios de las cosechas de Japón

Es el protector del arroz, de los caminos, de los mercaderes, de los que tienen que recorrer distancias. Es también el responsable de la fertilidad, el que pone de acuerdo al resto de los seres míticos para que haya prosperidad. Es un ente invisible, de muy difícil representación que no se sabe si pertenece al panteón budista, sintoísta o del Tao. Por si acaso, se le reza y se le pide protección porque, a pesar de que es benefactor, también hace de las suyas.  Es una entidad animista muy unida a los genios locales y familiares. Su nombre significa “semilla, arroz, sagrado” .  Pertenece a los seres mitológicos calificados como kami. Es como una especie de dios vacío que se adopta desde niño al que se acude para solicitar todo tipo de dones.

Es originario de Kyoto, de las montañas de los tres picos (Toyokawa). Es inclasificable y escurridizo. Por eso, no se debe enfadar. A veces, se vale de los zorros, de Kitsuné, para hacer llegar sus mensajes a los hombres. En la cultura japonesa se recurre a Inari para pedir prosperidad económica. 

4.- Las leyendas japonesas sobre los tengu, los duendes de la cultura japonesa

En Japón, existe desde antiguo una costumbre que consiste en escalar una montaña no solo por el mero placer deportivo, sino también, como ejercicio de iniciación. El rito, necesario para ejercer como sacerdote local, es conocido con el nombre de shugendô y entraña peligros diversos. 

seres mitologicosA los inherentes del lugar (frío, falta de aire, nieve, tormentas, aludes, escasez de provisiones y cansancio) se une la presencia de Yuki-onna y de los tengu, una especie de duendecillos que complican aún más, si cabe, el ascenso. Los tengu, además, no residen exclusivamente en las montañas, ya que, como los duendes occidentales, habitan en todos los rincones posibles. 

Las leyendas japonesas lo describen con facilidad para el enfado y la cólera. En cualquier momento puede entender que el mortal está invadiendo su territorio y se valdrá de mil argucias para confundirlo, aterrarlo y hacer que tenga una accidente. Por eso hay que ser precavidos cuando se suben montañas o se adentra en espacios conocidos, aunque los tengus también hacen trastadas en el ámbito doméstico.

Tienen el don de la invisibilidad, la fortaleza para mover piedras, la liviandad para poder volar, desaparecen y aparecen en un instante. Confunden con sus risas. Se transforman en animales salvajes o en seductoras figuras femeninas.

Son seres mitológicos pero no son kami. Así que no se les reza. Son demonios con los que se negocian favores o, en último extremo que no hagan mucho daño al común de los mortales. Aparecen en las montañas, por supuesto, pero también en otros emplazamientos llegando a ser personajes imprescindibles de la cultura japonesa. Son demonios burlones propensos a la burla y confundir a los mortales. Estos seres mitológicos son también frecuentes en el teatro Nô de Japón y se representan con las máscaras de un intenso color rojo (que señalan la ira) y con una enorme nariz (como Pinocho, aluden a la mentira o  la confusión). Forman parte de las leyendas japonesas de terror más conocidas.  

5.- Las leyendas japonesas de terror con el oni, representación de todo lo malo que hay en el ser humano

OniEl oni japonés es el correlato oriental de los ogros de Occidente, aunque su personalidad es de una complejidad más aterradora. Cuando aparece en escritos y esculturas lleva un pelo largo muy revuelto, enormes dientes abiertos que le otorgan un aspecto brutal, garras terminadas en uñas afiladas, la piel de un tono rojo, morado o azul brillante y, para rematar, siempre luce unos cuernos retorcidos. Semidesnudo, no se separa de su garrote de hierro dispuesto a multiplicar su fuerza con ese instrumento. 

Su hábitat natural son las profundidades del averno de donde sale para atemorizar a todo mortal que se ponga en su camino. Por eso, se les atribuye casi todos los males que sobre el planeta Tierra hay, desde desastres naturales hasta disturbios sociales. En el Ise Monogatari o Romance de Ise (siglo X) y el Heike monogatari (Romance de Heike) se les representa como caníbal y con la posibilidad de transformarse en prácticamente cualquier cosa.

Se le identifica con lo que está fuera del sistema, lo que amenaza para pervertir, con el enemigo, con el manipulador. Se reviste, a veces, de impronta sexual. Es, en definitiva, el símbolo de los monstruos interiores. Es el demonio de aquellos que se dejan seducir por el lado instintivo, fácil, carnal, peligroso, problemático y destructor.

Es seductor pero no como Yuki-onna. Es más brutal y, se va empapando de todo lo malo de la sociedad. Así, de todos los seres míticos de la cultura japonesa, es el Oni el que cada vez más se va situando en el polo más negativo del hombre. Cada vez se le representa más brutal, sádico y aniquilador, mientras que, en siglos pasados, aún siendo negativo, mantenía un cierto aire de misterio. Al día de hoy es transparente en toda su maldad. Son los seres mitológicos más frecuentes en las leyendas japonesas de terror que aún hoy perduran. 

La figura del oni mediante esculturas es muy común en los exteriores japoneses. Actúa casi como advertencia, de manera aleccionadora de los peligros de resbalarse por el lado oscuro del alma.

Si viajas por Japón veras estos seres mitológicos representados de mil maneras distintas.

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Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

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El realismo literario es el movimiento artístico que se extiende por Europa (especialmente España, Francia, Inglaterra o Rusia) durante la segunda mitad del siglo XIX. Es una época de profundos cambios sociales y de mentalidad. Una pujante burguesía se hace con el poder económico a la par que hay una polarización extrema de la riqueza. El proletariado sin derechos va creciendo conforme avanza el siglo. La ciencia, la filosofía y la técnica producen notables avances con obras señeras como el Manifiesto comunista (1818-1883) de Marx y Engels, el Origen de las especies de Charles Darwin en 1859 o el Sistema de filosofía positiva de Compte en 1850. Todo ello lleva a un transfondo cultural en el que prima el empirismo, la razón y la objetividad como meta. Ni que decir tiene que todos estos condicionantes influyen en las características del realismo literario.  

Aunque, en un principio, el realismo surge como una evolución del Romanticismo literario, muy pronto se convertirá en una reacción. En este sentido, será normal el rechazo, como indicaré al final de este texto, al idealismo, a la ensoñanción, a la fantasía, a los mundos imaginarios y a todas aquellas características del Romanticismo que se consideraban poco objetivas. 

1.- Hay una preponderancia del género novelístico sobre cualquier otro

Los autores del realismo literario desdeñan casi de plano la poesía por considerarla un género propenso al idealismo, al lirismo y contraria a esa deseo de constatar la realidad que es una de las características del realismo literario principales. Aunque se producen algunas obras de teatro, se olvida casi del todo el drama. A finales del siglo XIX el género que predomina es la novela con autores que han entrado en el canon universal y que forman parte de lo más granado de la literatura universal de todos los tiempos. Dostoyevski, Tolstói, Balzac, Flaubert, Dickens o Benito Pérez Galdós en España son los nombres imprescindibles de este movimiento literario.  

2.- El artista es un testigo de la realidad y su deseo es reproducirla fielmente

Sin ensoñación, sin imaginación, sin mundos de fantasmas y aparecidos tan propios del Romanticismo, el realismo literario se centra en el aquí y el ahora, en las vidas de los tipos psicológicos contemporáneos. Es esa realidad que quieren llevar a la obra con la ambición de un cronista o un periodista.  

3.- Por eso una de las características del realismo literario es la documentación de los hechos

Para ello, el novelista no tenía empacho en ponerse a estudiar enfermedades con sus síntomas y remedios, en visitar emplazamientos del extra-radio, en conocer las condiciones de las clases desfavorecidas… Y todo ello, teniendo en cuenta que la mayoría de los autores del realismo literario pertenecían a la élite burguesa e, incluso, aristocrática. Hay un gusto por aquellos que se encuentran en una encrucijada, por los desfavorecidos, por los que no tienen más opción.  

4.- Se tiende a largas descripciones pormenorizadas de los ambientes

Para conseguir adentrar al lector en este mundo desconocido a veces para quien gustaba de estas obras no hay empacho en hacer gala de larga descripciones. Estas son pormenorizadas, al detalle, largas, claras y dedicadas a cualquier objeto o situación. Así se describen hasta la extenuación desde los interiores de las viviendas, los vestidos o cualquier esenario posible. Esto lleva a crear largas novelas en las que no se da opción al lector a ningún tipo de idea imaginativa. 

5.- Una de las características del realismo literario es el énfasis en la psicología de los personajes

Si las descripciones de paisajes, situaciones o escenarios son prolijas y abundantes, lo mismo sucede con los personajes. Estos se describen en toda su complejidad psicológica y también físicas. El detalle es de tal calibre que el realismo literario fue capaz de levantar tipos psicológicos tan bien descritos y planteados que sirvieron como base de los análisis del inconsciente que se llevaron a cabo décadas posteriores. Si cada obra tiene su personaje, por la hondura y la influencia que ha realizado en la literatura posterior, tengo que destacar a la Madame Bovary de Flaubert quizás como el cenit de la literatura realista del siglo XIX. 

6.- Las novelas quieren ser un reflejo de la sociedad y los tipos de la época 

Otra de las características del realismo literario es ese afán por ser un compendio de todas las personalidades y situaciones de la época. Los autores se enfrascan en hacer verdaderas enciclopedias de todas las personalidades posibles desde el avaro que no sabe vivir hasta la señorita caprichosa que desperdicia cualquier oportunidad de crecimiento. Hay un gusto por las personalidades cercanas al psicópata a la par que por sus víctimas. Son frecuentes también la narrativa centrada en familias tóxicas,  como la afamada Ana Karenina. Si estos nombres y términos pertenecen a la última década del siglo XX, las características ya estaban formuladas en las obras del realismo literario más de un siglo antes. Y, de hecho, la psicología posterior ha utilizado estos personajes para describir caracteres, disfunciones psicológicas e, incluso, dolencias que hoy se tratan con fármacos o con profundas terapias.  

7.- Sobriedad de la prosa como una de las características del realismo literario

No hay concesión a la metáfora, al barroquismo,  a la sintaxis rebuscada. En estas obras la sobriedad es una característica tanto que, a veces, abruma. Se describen situaciones complicadas en toda su crudeza y fealdad incluso sin dar pie alguno (de manera deliberada) a cualquier tipo de plurisignificación, aunque esta siempre está presente en la obra literaria.  

 

8.- El autor pretende remover conciencias y poner de manifiesto los males de la época

Y los escritores se empeñan en este realismo que bautiza al movimiento porque ven la única vía para cambiar la sociedad. En este sentido, si bien abandonan el papel de demiurgo (el que ve lo que los demás no ven) es para tomar la antorcha del revolucionario. Las obras del realismo literario quieren ser un detonante del cambio social que ven necesario en vistas a la polaridad de la sociedad en ricos y pobres. También se han visto en ellas un sustrato ideológico de las revoluciones posteriores. 

9.- Una de las características del realismo literario es la reacción contra el idealismo

A veces incluso de una manera agresiva. El escritor tiene una función social y, para ello, no puede apartarse de aquello que ve o puede contrastar. No se trata de crear mundos posibles a la manera clásica donde la fantasía da rienda suelta. Todo lo contrario, hay que recoger la realidad tal cual se presenta. Por eso hay una afinidad con la temática  cotidiana, los ambientes contemporáneos, las problemáticas de la gente corriente.  

10.- Las mejores obras son las que tratan los temas del momento

Son las que se enfrascan en el nihilismo del egoísta, en los males de incipiente lucha de clases, en los horrores de la guerra, en la soledad de los nuevos habitantes de las insalubres ciudades.. Son frecuentes los temas alrededor de dudas y contradicciones de una época que quería ser luz y avance pero, a la par, ofrecía grandes sombras y espejismos.  

Si bien estas son las principales características del realismo literario, el estilo, los personajes y las formas serán propias, ni que decir tiene, de cada obra. El movimiento creó grandes títulos que al día de hoy, pertenecen al canon. Son, por citar algunas, Crimen y castigo de Dostoyevski, Oliver Twist o el corto Cuento de Navidad de Dickens, la citada Madame Bovary, Las ilusiones perdidas de Balzac o La Regenta de Clarin. Ni que decir tiene que no están todas las que son, pero sí son las imprescindibles de cualquier biblioteca. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla 

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El realismo literario es el movimiento artístico que se extiende por Europa (especialmente España, Francia, Inglaterra o Rusia) durante la segunda mitad del siglo XIX. Es una época de profundos cambios sociales y de mentalidad. Una pujante burguesía se hace con el poder económico a la par que hay una polarización extrema de la riqueza. El proletariado sin derechos va creciendo conforme avanza el siglo. La ciencia, la filosofía y la técnica producen notables avances con obras señeras como el Manifiesto comunista (1818-1883) de Marx y Engels, el Origen de las especies de Charles Darwin en 1859 o el Sistema de filosofía positiva de Compte en 1850. Todo ello lleva a un transfondo cultural en el que prima el empirismo, la razón y la objetividad como meta. Ni que decir tiene que todos estos condicionantes influyen en las características del realismo literario.  

Aunque, en un principio, el realismo surge como una evolución del Romanticismo literario, muy pronto se convertirá en una reacción. En este sentido, será normal el rechazo, como indicaré al final de este texto, al idealismo, a la ensoñanción, a la fantasía, a los mundos imaginarios y a todas aquellas características del Romanticismo que se consideraban poco objetivas. 

1.- Hay una preponderancia del género novelístico sobre cualquier otro

Los autores del realismo literario desdeñan casi de plano la poesía por considerarla un género propenso al idealismo, al lirismo y contraria a esa deseo de constatar la realidad que es una de las características del realismo literario principales. Aunque se producen algunas obras de teatro, se olvida casi del todo el drama. A finales del siglo XIX el género que predomina es la novela con autores que han entrado en el canon universal y que forman parte de lo más granado de la literatura universal de todos los tiempos. Dostoyevski, Tolstói, Balzac, Flaubert, Dickens o Benito Pérez Galdós en España son los nombres imprescindibles de este movimiento literario.  

2.- El artista es un testigo de la realidad y su deseo es reproducirla fielmente

Sin ensoñación, sin imaginación, sin mundos de fantasmas y aparecidos tan propios del Romanticismo, el realismo literario se centra en el aquí y el ahora, en las vidas de los tipos psicológicos contemporáneos. Es esa realidad que quieren llevar a la obra con la ambición de un cronista o un periodista.  

3.- Por eso una de las características del realismo literario es la documentación de los hechos

Para ello, el novelista no tenía empacho en ponerse a estudiar enfermedades con sus síntomas y remedios, en visitar emplazamientos del extra-radio, en conocer las condiciones de las clases desfavorecidas… Y todo ello, teniendo en cuenta que la mayoría de los autores del realismo literario pertenecían a la élite burguesa e, incluso, aristocrática. Hay un gusto por aquellos que se encuentran en una encrucijada, por los desfavorecidos, por los que no tienen más opción.  

4.- Se tiende a largas descripciones pormenorizadas de los ambientes

Para conseguir adentrar al lector en este mundo desconocido a veces para quien gustaba de estas obras no hay empacho en hacer gala de larga descripciones. Estas son pormenorizadas, al detalle, largas, claras y dedicadas a cualquier objeto o situación. Así se describen hasta la extenuación desde los interiores de las viviendas, los vestidos o cualquier esenario posible. Esto lleva a crear largas novelas en las que no se da opción al lector a ningún tipo de idea imaginativa. 

5.- Una de las características del realismo literario es el énfasis en la psicología de los personajes

Si las descripciones de paisajes, situaciones o escenarios son prolijas y abundantes, lo mismo sucede con los personajes. Estos se describen en toda su complejidad psicológica y también físicas. El detalle es de tal calibre que el realismo literario fue capaz de levantar tipos psicológicos tan bien descritos y planteados que sirvieron como base de los análisis del inconsciente que se llevaron a cabo décadas posteriores. Si cada obra tiene su personaje, por la hondura y la influencia que ha realizado en la literatura posterior, tengo que destacar a la Madame Bovary de Flaubert quizás como el cenit de la literatura realista del siglo XIX. 

6.- Las novelas quieren ser un reflejo de la sociedad y los tipos de la época 

Otra de las características del realismo literario es ese afán por ser un compendio de todas las personalidades y situaciones de la época. Los autores se enfrascan en hacer verdaderas enciclopedias de todas las personalidades posibles desde el avaro que no sabe vivir hasta la señorita caprichosa que desperdicia cualquier oportunidad de crecimiento. Hay un gusto por las personalidades cercanas al psicópata a la par que por sus víctimas. Son frecuentes también la narrativa centrada en familias tóxicas,  como la afamada Ana Karenina. Si estos nombres y términos pertenecen a la última década del siglo XX, las características ya estaban formuladas en las obras del realismo literario más de un siglo antes. Y, de hecho, la psicología posterior ha utilizado estos personajes para describir caracteres, disfunciones psicológicas e, incluso, dolencias que hoy se tratan con fármacos o con profundas terapias.  

7.- Sobriedad de la prosa como una de las características del realismo literario

No hay concesión a la metáfora, al barroquismo,  a la sintaxis rebuscada. En estas obras la sobriedad es una característica tanto que, a veces, abruma. Se describen situaciones complicadas en toda su crudeza y fealdad incluso sin dar pie alguno (de manera deliberada) a cualquier tipo de plurisignificación, aunque esta siempre está presente en la obra literaria.  

 

8.- El autor pretende remover conciencias y poner de manifiesto los males de la época

Y los escritores se empeñan en este realismo que bautiza al movimiento porque ven la única vía para cambiar la sociedad. En este sentido, si bien abandonan el papel de demiurgo (el que ve lo que los demás no ven) es para tomar la antorcha del revolucionario. Las obras del realismo literario quieren ser un detonante del cambio social que ven necesario en vistas a la polaridad de la sociedad en ricos y pobres. También se han visto en ellas un sustrato ideológico de las revoluciones posteriores. 

9.- Una de las características del realismo literario es la reacción contra el idealismo

A veces incluso de una manera agresiva. El escritor tiene una función social y, para ello, no puede apartarse de aquello que ve o puede contrastar. No se trata de crear mundos posibles a la manera clásica donde la fantasía da rienda suelta. Todo lo contrario, hay que recoger la realidad tal cual se presenta. Por eso hay una afinidad con la temática  cotidiana, los ambientes contemporáneos, las problemáticas de la gente corriente.  

10.- Las mejores obras son las que tratan los temas del momento

Son las que se enfrascan en el nihilismo del egoísta, en los males de incipiente lucha de clases, en los horrores de la guerra, en la soledad de los nuevos habitantes de las insalubres ciudades.. Son frecuentes los temas alrededor de dudas y contradicciones de una época que quería ser luz y avance pero, a la par, ofrecía grandes sombras y espejismos.  

Si bien estas son las principales características del realismo literario, el estilo, los personajes y las formas serán propias, ni que decir tiene, de cada obra. El movimiento creó grandes títulos que al día de hoy, pertenecen al canon. Son, por citar algunas, Crimen y castigo de Dostoyevski, Oliver Twist o el corto Cuento de Navidad de Dickens, la citada Madame Bovary, Las ilusiones perdidas de Balzac o La Regenta de Clarin. Ni que decir tiene que no están todas las que son, pero sí son las imprescindibles de cualquier biblioteca. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla 

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El realismo literario fue un movimiento estético centrado casi exclusivamente en la novela con un fuerte carácter de denuncia social.  No podemos entenderlo sin el contexto socio-económico de la época. En este sentido, el capitalismo comenzaba a dar sus primeros frutos a costa de una clase desfavorecida de trabajadores sin ningún tipo de protección. Por tanto, las plusvalías recaían íntegramente en una pujante burguesía dueña de centros de producción y de extracción. A la par, asistimos a un conservadurismo político, al colonialismo en África o Asia…

Una población deseosa de abandonar las hambrunas del campo se agolpan en las grandes urbes en busca de trabajo en inmensas fábricas. Las desigualdades son patentes, escandalosas y a la orden del día. Eso lo saben estos 10 autores del realismo literario, un puñado de escritores de entre lo más granado de las letras internacionales que levantan obras colosales con un punto de denuncia evidente. Y ello a pesar de que ellos provienen, en su inmensa mayoría, de la élite económica y social.  

1.- Stendhal, el más exquisito de entro los autores del realismo literario  

De familia burguesa y con una cuidada formación tanto militar como humanística, no solo escribió novelas en la línea del realismo literario sino también ensayos y biografías. Nació en 1783 en Grenoble y murió en París en 1842 tras, al parecer sufrir un derrame cerebral. Es uno de los ilustres habitantes del Cementerio de Montmatre. Aquí se quedó para la eternidad como buena parte de su obra. Reconocido especialmente por Rojo y negro (1830) y La cartuja de Parma (1839), sus novelas hacen gala de un estilo conciso, limpio y sin concesión al adorno.  Fue uno de los primeros autores del realismo literario que se enfrascó en el análisis psicológico pormenorizado y detallado de la personalidad de sus personajes. Para estos escritores, la literatura tenía que cumplir una función de cambio y mejora social. Por tanto, la única manera de empezar este camino es reconociendo los vicios y virtudes de los tipos anímicos individuales. Estos se trasladan a la novela con una precisión nunca tratada hasta entonces.

2.- Balzac, el más prolífico de los autores del realismo literario

Nace en Tours en 1799 en una familia en la que se reconoce un desapego emocional importante. Todo ello condicionaría (como es natural en cualquier individuo) la vida futura de uno de los autores más importantes del realismo literario. Hasta su muerte en París a la edad de 51 años por una gangrena, Balzac haría de su vida un maratón de actividad tanto en el plano literario como empresarial. Aunque en este último aspecto no le fue bastante bien y vivió siempre acosado por deudas y compromisos, en la faceta artística levantó una obra ingente. Era su intención, y así lo expresó, en alguna que otra ocasión, dejar reflejados todos y cada uno de los tipos psicológicos que se desplegaban a su alrededor. Y, en buena manera casi lo consiguió. Sus personajes son descritos de una forma exhaustiva sin escatimar detalles de su personalidad, la cual se refleja en sus actos y en la trama misma de la novela. Si bien la lista de obras publicadas (tanto en el formato novela como cuento) es larguísima, dejo aquí algunos títulos de uno de los más prolíficos autores del realismo literario. 

  • Eugenia Grandet (1834)
  • Papá Goriot (1834) 
  • Las ilusiones perdidas (1837-1843)
  • La prima Bette (1846)
  • El primo Pons (1847) 

 

3.- Flaubert, el creador de Madame Bovary 

Nacido en Ruan en 1821, sus primeros años pasan en su ciudad natal sin pena ni gloria aunque se inició a una edad muy temprana en la literatura. A pesar de ser un estudiante mediocre, se muda a París para estudiar derecho aunque pronto regresa a su preciosa propiedad normanda en la Croisset donde acabaría sus días. De él se conoce un solo amor, con la poeta Louise Colet. Quedan cartas apasionadas y tormentosas publicadas a su muerte.  Pero el tranquilo Flaubert ha pasado a la historia por levantar la grandiosa Madame Bovary donde se empeña en poner la palabra justa para crear arte y belleza a lo grande. En la obra levanta no solo el perfil psicológico de una Madame Bovary aburrida en busca de emociones intensas sino de todos los personajes de la obra. Por ella sola ha entrado en el parnaso del realismo literario y de las letras universales.  

4.- Fiódor Dostoyevski, el genio de entre los autores del realismo literario 

Aquejado de epilepsia, de un fuerte sentimiento de culpa, arrastrando problemas emocionales del clan familiar… nada de ello fue un obstáculo para crear una de las obras más sublimes de la literatura universal. Nacido en 1821 de padres terratenientes, la temprana muerte de su madre dejó a nuestro autor a cargo de un padre indolente, alcoholizado e iracundo. Fue tan mal progenitor que el escritor deseó su muerte para librarse de su violencia verbal y física. Eso fue muy pronto y, según cuenta la leyenda, fue asesinado por sus criados al obligarlo a beber vodka. Sea como fuere, uno de los más grandes autores del realismo literario y de la literatura de todos los tiempos comenzó a formar parte de círculos nihilistas y contrarios al régimen zarista. Por esta causa fue encarcelado y condenado a muerte en 1849. Afortunadamente, la pena fue conmutada por cinco años de trabajos forzados en Siberia. La delicada salud del escritor (tanto mental como física) se resintió notablemente. En 1854, gracias a una amnistía, recuperó la libertad, sus títulos y el permiso para publicar sus obras. Se casa y se convierte al cristianismo. De ideas pacifistas e inmerso en el delirante sistema feudal de almas (esclavos o siervos) y señores de la última Rusia zarista, todas esas contradicciones la plasmó en sus grandes obras. Murió en 1881 con el reconocimiento de crítica y público. Imprescindibles son las siguientes obras: 

  • Humillados y ofendidos (1861)
  • Crimen y castigo (1866)
  • El jugador (1866)
  • El idiota (1868-1869)
  • Los hermanos Karamázov (1879-1880) 

5.- León Tolstoi, el escritor ruso incansable

Todo en uno de los autores del realismo literario más universales es contradictorio y grandioso. Nació en 1828 y vivió hasta los 82 años. Perteneciente a la rica aristocracia terrateniente de Rusia, llegó a ejercer (por capricho) el oficio de zapatero. Aunque fue un pacifista convencido, se le acusa de violento en el hogar. Aparte de levantar una obra grandiosa en todos los aspectos también fue un precursor del modo de vida vegetariano y hasta podría decir que ecológico. Tuvo trece hijos y una larga lista de obras publicados. Imprescindibles son las que siguen: 

  • Guerra y Paz (1865-1869)
  • Anna Karenina (1875-1877)
  • Resurrección (1879)

6.- Charles Dickens, quien mejor describió la miseria 

De distinto origen fue uno de los más grandes autores del realismo literario en lengua inglesa. Nacido en 1812, su familia era de clase media-baja. Tanto es así que el escritor no comenzó a recibir una formación reglada hasta la edad de 9 años. Sus orígenes sencillos hace que comience a trabajar de oficinista. De carácter profundamente espiritual, muy pronto comenzó a publicar sus primeras obras por entregas en los periódicos de la época cosechando gran éxito de público y crítica. Si por algo se caracterizó durante su vida fue por su vitalidad y energía en todos los ámbitos tanto en el cotidiano como en el social. Adquirió pronto gran fama y llegó incluso a desempeñarse como editor de sus propias obras. Fundamentales son las que siguen:  

  • Oliver Twist (1837-1839)
  • Cuento de Navidad (1843)
  • David Copperfield (1849-1850)
  • Tiempos difíciles (1854)
  • Grandes esperanzas (1860-1861)

7.- William Thackeray el más desconocido de entre los autores del realismo literario

Nació en La India en 1811 donde su padre estaba destinado. Quedó huérfano a la edad de cinco años y su madre, al parecer enamorada de otro hombre, lo mandó a Inglaterra para que estudiara en un internado. Ni que decir tiene que este desafecto tan terrible hizo mella en el carácter del escritor quien siempre aparece retratado de manera seria. Al heredar la gran fortuna de su padre, intentó algunos negocios fallidos. Comenzó a escribir en 1840 y también cosechó una gran fama con sus obras. Dotado de un fino humor satírico, es conocido actualmente por La feria de las vanidades publicada en 1847. 

8.- Benito Pérez Galdós, uno de los grandes de la literatura española

De uno de los más grandes artífices de las letras españolas se puede decir de todo. Nacido en Canarias en 1843, de una familia militar, estudió en Madrid donde desarrollaría toda su carrera literaria y política. Más que como Diputado a Cortes fue un revolucionario en el ámbito de las letras. Con él finaliza el largo periodo del Romanticismo literario en España creando una obra ingente desde todos los puntos de vista. Como buen autor del realismo literario nos presenta unos personajes ambivalentes que describe con gran soltura psicológica. Si bien su obra es larga hasta la extenuación casi cabe destacar las siguientes: 

  • Doña Perfecta (1876)
  • Marianela (1878)
  • La de Bringas (1884)
  • Fortuna y Jacinta  (1886-1887)
  • Miau (1888)
  • Torquemada en la hoguera (1889)
  • Tristana (1992)
  • La loca de la casa (1992)
  • Misericordia (1997)
  • Episodios nacionales (1872-1912)

Murió en 1920 en su casa de Madrid aquejado de una ceguera irreversible y, al parecer, pobre y olvidado por los poderes públicos a pesar de la fama cosechada en vida.  

9.- Emilia Pardo Bazón, la feminista de entre los autores del realismo literario 

Y para ser instruida y feminista en la época había que pertenecer a la aristocracia rica, tal cual nuestra protagonista que nace en La Coruña en 1851 y sigue a Galdós en la tumba un año después, en 1921. Y fue precisamente su familia la que se empeñó en formarla con una educación completa en literatura, filosofía e historia cuando las muchachas de clase alta de aquellos años recibían una formación a todas luces deficiente. ¡Y no digamos ya las pertenecientes al resto de estamentos sociales!  Gracias a esta educación exquisita y a la libertad que da la cultura y el dinero, Emilia Pardo Bazán no solo fue una escritora sobresaliente sino también una ferviente feminista defensora a ultranza de la instrucción femenina, cuando incluso las propias mujeres negaban esta posibilidad.  De sus obras hay que destacar: 

  • Los pazos de Ulloa (1886-1887)
  • Insolación (1889)
  • Morriña (1889)

10.- Leopoldo Alas “Clarín” y La Regenta

Porque esta es la obra con la que ha pasado a la historia el escritor y jurista Leopoldo Alas que se hacía llamar “Clarín”. Nacido en Zamora en 1951, acaba sus días en Oviedo en 1901, trasunto de la Vetusta de su mejor obra, La Regenta, con la que ha entrado en el canon de las letras españolas y se erigió en uno de los autores del realismo literario en lengua española fundamentales. 

La lista pudiera ser más larga aunque estos son los diez autores del realismo literario principales. Solo destacar al poeta Theodore Fontane de las letras alemanas donde el movimiento no arraigó con la fuerza de Francia, España o Inglaterra. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla 

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El realismo literario fue un movimiento estético centrado casi exclusivamente en la novela con un fuerte carácter de denuncia social.  No podemos entenderlo sin el contexto socio-económico de la época. En este sentido, el capitalismo comenzaba a dar sus primeros frutos a costa de una clase desfavorecida de trabajadores sin ningún tipo de protección. Por tanto, las plusvalías recaían íntegramente en una pujante burguesía dueña de centros de producción y de extracción. A la par, asistimos a un conservadurismo político, al colonialismo en África o Asia…

Una población deseosa de abandonar las hambrunas del campo se agolpan en las grandes urbes en busca de trabajo en inmensas fábricas. Las desigualdades son patentes, escandalosas y a la orden del día. Eso lo saben estos 10 autores del realismo literario, un puñado de escritores de entre lo más granado de las letras internacionales que levantan obras colosales con un punto de denuncia evidente. Y ello a pesar de que ellos provienen, en su inmensa mayoría, de la élite económica y social.  

1.- Stendhal, el más exquisito de entro los autores del realismo literario  

De familia burguesa y con una cuidada formación tanto militar como humanística, no solo escribió novelas en la línea del realismo literario sino también ensayos y biografías. Nació en 1783 en Grenoble y murió en París en 1842 tras, al parecer sufrir un derrame cerebral. Es uno de los ilustres habitantes del Cementerio de Montmatre. Aquí se quedó para la eternidad como buena parte de su obra. Reconocido especialmente por Rojo y negro (1830) y La cartuja de Parma (1839), sus novelas hacen gala de un estilo conciso, limpio y sin concesión al adorno.  Fue uno de los primeros autores del realismo literario que se enfrascó en el análisis psicológico pormenorizado y detallado de la personalidad de sus personajes. Para estos escritores, la literatura tenía que cumplir una función de cambio y mejora social. Por tanto, la única manera de empezar este camino es reconociendo los vicios y virtudes de los tipos anímicos individuales. Estos se trasladan a la novela con una precisión nunca tratada hasta entonces.

2.- Balzac, el más prolífico de los autores del realismo literario

Nace en Tours en 1799 en una familia en la que se reconoce un desapego emocional importante. Todo ello condicionaría (como es natural en cualquier individuo) la vida futura de uno de los autores más importantes del realismo literario. Hasta su muerte en París a la edad de 51 años por una gangrena, Balzac haría de su vida un maratón de actividad tanto en el plano literario como empresarial. Aunque en este último aspecto no le fue bastante bien y vivió siempre acosado por deudas y compromisos, en la faceta artística levantó una obra ingente. Era su intención, y así lo expresó, en alguna que otra ocasión, dejar reflejados todos y cada uno de los tipos psicológicos que se desplegaban a su alrededor. Y, en buena manera casi lo consiguió. Sus personajes son descritos de una forma exhaustiva sin escatimar detalles de su personalidad, la cual se refleja en sus actos y en la trama misma de la novela. Si bien la lista de obras publicadas (tanto en el formato novela como cuento) es larguísima, dejo aquí algunos títulos de uno de los más prolíficos autores del realismo literario. 

  • Eugenia Grandet (1834)
  • Papá Goriot (1834) 
  • Las ilusiones perdidas (1837-1843)
  • La prima Bette (1846)
  • El primo Pons (1847) 

 

3.- Flaubert, el creador de Madame Bovary 

Nacido en Ruan en 1821, sus primeros años pasan en su ciudad natal sin pena ni gloria aunque se inició a una edad muy temprana en la literatura. A pesar de ser un estudiante mediocre, se muda a París para estudiar derecho aunque pronto regresa a su preciosa propiedad normanda en la Croisset donde acabaría sus días. De él se conoce un solo amor, con la poeta Louise Colet. Quedan cartas apasionadas y tormentosas publicadas a su muerte.  Pero el tranquilo Flaubert ha pasado a la historia por levantar la grandiosa Madame Bovary donde se empeña en poner la palabra justa para crear arte y belleza a lo grande. En la obra levanta no solo el perfil psicológico de una Madame Bovary aburrida en busca de emociones intensas sino de todos los personajes de la obra. Por ella sola ha entrado en el parnaso del realismo literario y de las letras universales.  

4.- Fiódor Dostoyevski, el genio de entre los autores del realismo literario 

Aquejado de epilepsia, de un fuerte sentimiento de culpa, arrastrando problemas emocionales del clan familiar… nada de ello fue un obstáculo para crear una de las obras más sublimes de la literatura universal. Nacido en 1821 de padres terratenientes, la temprana muerte de su madre dejó a nuestro autor a cargo de un padre indolente, alcoholizado e iracundo. Fue tan mal progenitor que el escritor deseó su muerte para librarse de su violencia verbal y física. Eso fue muy pronto y, según cuenta la leyenda, fue asesinado por sus criados al obligarlo a beber vodka. Sea como fuere, uno de los más grandes autores del realismo literario y de la literatura de todos los tiempos comenzó a formar parte de círculos nihilistas y contrarios al régimen zarista. Por esta causa fue encarcelado y condenado a muerte en 1849. Afortunadamente, la pena fue conmutada por cinco años de trabajos forzados en Siberia. La delicada salud del escritor (tanto mental como física) se resintió notablemente. En 1854, gracias a una amnistía, recuperó la libertad, sus títulos y el permiso para publicar sus obras. Se casa y se convierte al cristianismo. De ideas pacifistas e inmerso en el delirante sistema feudal de almas (esclavos o siervos) y señores de la última Rusia zarista, todas esas contradicciones la plasmó en sus grandes obras. Murió en 1881 con el reconocimiento de crítica y público. Imprescindibles son las siguientes obras: 

  • Humillados y ofendidos (1861)
  • Crimen y castigo (1866)
  • El jugador (1866)
  • El idiota (1868-1869)
  • Los hermanos Karamázov (1879-1880) 

5.- León Tolstoi, el escritor ruso incansable

Todo en uno de los autores del realismo literario más universales es contradictorio y grandioso. Nació en 1828 y vivió hasta los 82 años. Perteneciente a la rica aristocracia terrateniente de Rusia, llegó a ejercer (por capricho) el oficio de zapatero. Aunque fue un pacifista convencido, se le acusa de violento en el hogar. Aparte de levantar una obra grandiosa en todos los aspectos también fue un precursor del modo de vida vegetariano y hasta podría decir que ecológico. Tuvo trece hijos y una larga lista de obras publicados. Imprescindibles son las que siguen: 

  • Guerra y Paz (1865-1869)
  • Anna Karenina (1875-1877)
  • Resurrección (1879)

6.- Charles Dickens, quien mejor describió la miseria 

De distinto origen fue uno de los más grandes autores del realismo literario en lengua inglesa. Nacido en 1812, su familia era de clase media-baja. Tanto es así que el escritor no comenzó a recibir una formación reglada hasta la edad de 9 años. Sus orígenes sencillos hace que comience a trabajar de oficinista. De carácter profundamente espiritual, muy pronto comenzó a publicar sus primeras obras por entregas en los periódicos de la época cosechando gran éxito de público y crítica. Si por algo se caracterizó durante su vida fue por su vitalidad y energía en todos los ámbitos tanto en el cotidiano como en el social. Adquirió pronto gran fama y llegó incluso a desempeñarse como editor de sus propias obras. Fundamentales son las que siguen:  

  • Oliver Twist (1837-1839)
  • Cuento de Navidad (1843)
  • David Copperfield (1849-1850)
  • Tiempos difíciles (1854)
  • Grandes esperanzas (1860-1861)

7.- William Thackeray el más desconocido de entre los autores del realismo literario

Nació en La India en 1811 donde su padre estaba destinado. Quedó huérfano a la edad de cinco años y su madre, al parecer enamorada de otro hombre, lo mandó a Inglaterra para que estudiara en un internado. Ni que decir tiene que este desafecto tan terrible hizo mella en el carácter del escritor quien siempre aparece retratado de manera seria. Al heredar la gran fortuna de su padre, intentó algunos negocios fallidos. Comenzó a escribir en 1840 y también cosechó una gran fama con sus obras. Dotado de un fino humor satírico, es conocido actualmente por La feria de las vanidades publicada en 1847. 

8.- Benito Pérez Galdós, uno de los grandes de la literatura española

De uno de los más grandes artífices de las letras españolas se puede decir de todo. Nacido en Canarias en 1843, de una familia militar, estudió en Madrid donde desarrollaría toda su carrera literaria y política. Más que como Diputado a Cortes fue un revolucionario en el ámbito de las letras. Con él finaliza el largo periodo del Romanticismo literario en España creando una obra ingente desde todos los puntos de vista. Como buen autor del realismo literario nos presenta unos personajes ambivalentes que describe con gran soltura psicológica. Si bien su obra es larga hasta la extenuación casi cabe destacar las siguientes: 

  • Doña Perfecta (1876)
  • Marianela (1878)
  • La de Bringas (1884)
  • Fortuna y Jacinta  (1886-1887)
  • Miau (1888)
  • Torquemada en la hoguera (1889)
  • Tristana (1992)
  • La loca de la casa (1992)
  • Misericordia (1997)
  • Episodios nacionales (1872-1912)

Murió en 1920 en su casa de Madrid aquejado de una ceguera irreversible y, al parecer, pobre y olvidado por los poderes públicos a pesar de la fama cosechada en vida.  

9.- Emilia Pardo Bazón, la feminista de entre los autores del realismo literario 

Y para ser instruida y feminista en la época había que pertenecer a la aristocracia rica, tal cual nuestra protagonista que nace en La Coruña en 1851 y sigue a Galdós en la tumba un año después, en 1921. Y fue precisamente su familia la que se empeñó en formarla con una educación completa en literatura, filosofía e historia cuando las muchachas de clase alta de aquellos años recibían una formación a todas luces deficiente. ¡Y no digamos ya las pertenecientes al resto de estamentos sociales!  Gracias a esta educación exquisita y a la libertad que da la cultura y el dinero, Emilia Pardo Bazán no solo fue una escritora sobresaliente sino también una ferviente feminista defensora a ultranza de la instrucción femenina, cuando incluso las propias mujeres negaban esta posibilidad.  De sus obras hay que destacar: 

  • Los pazos de Ulloa (1886-1887)
  • Insolación (1889)
  • Morriña (1889)

10.- Leopoldo Alas “Clarín” y La Regenta

Porque esta es la obra con la que ha pasado a la historia el escritor y jurista Leopoldo Alas que se hacía llamar “Clarín”. Nacido en Zamora en 1951, acaba sus días en Oviedo en 1901, trasunto de la Vetusta de su mejor obra, La Regenta, con la que ha entrado en el canon de las letras españolas y se erigió en uno de los autores del realismo literario en lengua española fundamentales. 

La lista pudiera ser más larga aunque estos son los diez autores del realismo literario principales. Solo destacar al poeta Theodore Fontane de las letras alemanas donde el movimiento no arraigó con la fuerza de Francia, España o Inglaterra. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla 

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Los grandes temas que son principales características del Romanticismo (idealismo, espíritu rebelde, inconformismo…) da paso a mitad del siglo XIX a un cambio radical en literatura. El realismo literario nace, a la par, como una contestación del movimiento anterior, el Romanticismo literario, y, también, ante un deseo de plasmar la vida cotidiana circundante. Como no podemos entender esta nueva forma literaria (con un fuerte predominio de la novela) sin conocer sus condicionantes, lo anoto a continuación.   

Contexto histórico del realismo literario

La burguesía no es ya una clase nueva en pugna con la rancia aristocracia sino, más bien, la única dominante. Por tanto, sus postulados e intereses se van imponiendo de forma progresiva y arrolladora. En estas décadas queda asentada totalmente la revolución industrial y con ella el proletariado, mano de obra sin derechos y sin rumbo que alimenta un incipiente capitalismo. De los abusos y vida miserable de estas personas, en primera instancia, se va a nutrir la novela para, a la vez, crear arte sin olvidar un punto de denuncia (aunque esta no es como la entendemos hoy). 

La burguesía va progresivamente acaparando riquezas y por tanto, poder y cultura. Junto con la aristocracia antigua se apropia de bienes (de todo tipo) y recursos. Son los mismos que ocupan puestos de responsabilidad en fábricas, plazas en las aulas universitarias y se ponen a recorrer el mundo en los modernos (para la época) trenes de viajeros. 

Este afán por apropiarse de bienes materiales les lleva, por un lado, a aceptar gobiernos conservadores y también a enfrascarse en las colonias. En África y Asia instalan centros de producción que abastecen la necesidad de materias primas que se necesitan en Europa. 

Para hacer frente a este panorama socio-económico surge, por un lado, en 1864 la primera Internacional de Trabajadores que será el germen de revueltas, huelgas salvajes y, a la postre revoluciones. Y, por el otro lado, se van desarrollando los primeros movimientos independentistas en América, África y Asia. 

Contexto cultural del realismo literario

Cada época gusta de reaccionar contra la anterior dando un bandazo hacia posiciones contrarias a las mantenidas hasta entonces. Así el realismo literario reacciona contra el idealismo del Romanticismo abrazando el positivismo y el método empírico. En este sentido, para los protagonistas intelectuales del realismo nada puede ser aceptado si no se ha demostrado previamente. Por eso, cualquier otra afirmación que se salga de esta premisa entra en la clasificación de la ensoñación. La obra de cabecera de estos literatos fue Sistema de filosofía positiva de Compte, libro que publicado en 1850, justo cuando empieza el movimiento realista.  

Otra fecha clave para entender el pensamiento cultural de la época es el Manifiesto comunista de Marx y Engels que vio la luz en 1848. El Capital de Marx se editaría un poco después, en 1867. La perspectiva filosófica cambia ahora radicalmente. La tarea de los pensadores no sería etérea o descriptiva de la realidad. El intelectual tiene la obligación de cambiar y de transformar el mundo ya que es el más apto para darse cuenta de sus disonancias y contradicciones. De aquí se promueven las revoluciones posteriores que luchan por eliminar de un plumazo la burguesía y las llamadas clases extractivas de la riqueza. 

En 1859 aparece otra obra fundamental para el pensamiento de la época y, por supuesto, para el posterior. Se trata de El origen de las especies de Charles Darwin donde propone su teoría de la evolución. Con ella abre otro frente de confrontación. Esta vez es con los estamentos religiosos y su visión bíblica de la humanidad. 

10 características del realismo literario 

Con todos estos condicionantes en el aire no es de extrañar que el novelista se erija en una especie de rebelde con la función de movilizar las masas. La temática del realismo literario, por otro lado, siempre presenta una confrontación entre los oprimidos y los opresores, entre los que disponen de recursos y libertad contra los que están condenados a la miseria. Entresaco 10 características del realismo literario para poder entenderlo con mayor claridad: 

1.- El novelista ya no es un demiurgo (alguien que ve lo que nadie ve) sino un testigo de la realidad. 

2.- Los autores se posicionan a favor de las clases desfavorecidas en los retratos y caracterizaciones de sus personajes. 

3.- No hay lugar para el sueño o el lirismo. Se pretende una comprobación de la obra literaria casi en la estela del periodismo, que empieza, por otro lado, a adquirir importancia en la época. Era frecuente que incluso se documentaran sobre el terreno para dar más realismo y verosimilitud a la obra. 

4.- El afán de los autores del realismo es retratar la sociedad con toda su crudeza y detalles. Por eso, toma fuerza las descripciones prolijas, largas y exhaustivas hasta el cansancio. 

5.- Los personajes son descritos también desde un punto de vista anímico, espiritual o de caracteres. Con ello, el realismo literario va a abrir la puerta a la moderna psicología que arrolla el pensamiento nada más comenzar el siglo XX. 

6.- Hay un gusto por los escenarios urbanos, por los conflictos dentro de las fábricas, por los personajes que se agolpan en las afueras en condiciones miserables. 

7.- Por otro lado, la naturaleza es descrita con afán científico. 

8.- Nacen las primeras editoriales modernas y tal como las conocemos hoy en día, con un promotor que se encarga de la impresión y marketing de las obras. Por tanto, el escritor, de alguna manera u otra, está condicionado por la aceptación de sus obras. 

9.- Con el auge del periodismo y las gacetas, algunos creadores del realismo literario compaginan su labor como periodista o publican sus obras por capítulos en estos medios. 

10.- Hay un protagonismo indiscutible de la novela frente a otro género artístico.  

Autores del realismo literario

El movimiento fue principalmente europeo. De Francia destacamos tres: 

1.-Stendhal (1783) 1842). Nacido como Henri Beyle está considerado como uno de los principales autores del realismo literario por su agudo análisis interior que lleva a cabo de sus personajes. Su capacidad de indagación psicológica consiguió que pudierea plasmar personajes contradictorios, oscuros anímicamente, tanto que muchos caen en la línea narcisista. Sus complejos protagonistas dan nombre, incluso, a síndromes o cuadros médicos por lo minucioso de la descripción que realizó el novelista.  

2.- Balzac (1799-1850) creó una obra extensa hasta la extenuación englobada en lo que denominó “La comedia humana”. Artista complejo, de vida azarosa y condicionado por malas decisiones personales y empresariales, su legado artístico aún sigue vivo. Inicia su ingente producción literaria con una finalidad de utilidad casi: la de describir y poner nombre a todas las personalidades en cualquier clase social de la época. El resultado fue una obra que aún hoy en día puede servir para explicar caracteres atípicos por lo minucioso, prolijo y profundo de su escritura. 

3.- Flaubert (1821-1880). Si Balzac y Stendhal querían indagar en la personalidad humana hasta llegar a la célula casi, esto lo consiguió Gustave Flaubert con su novela Madame Bovary, obra cumbre de la literatura de todos los tiempos.   

4.- Fiodor Dostoyevsky (1821-1881) no solo es uno de los grandes escritores de la literatura rusa sino también de la occidental de todos los tiempos. Sus personajes son presentados con una minuciosidad psicológica y con un retrato de personalidad tan complejo que aún al día de hoy su obra sigue totalmente viva. Sus novelas están ambientadas en el ocaso de la Rusia zarista que acabaría abruptamente con las revoluciones de principio del siglo XX.  

5.- León Tolstói (1828-1910) es otro de los grandes autores del realismo ruso con una ingente producción que denota un espíritu inasequible al desaliento.  

6.- Uno de los grandes autores del realismo literar en Inglaterra fue Charles Dickens (1812-1870)  el cual retrata la sociedad victoriana de la época con una crudeza terrible poniendo en evidencia los males de la socidad,  a la par que se detiene en desmenuzar los peores vicios del ser humano. 

7.- De entre los autores del realismo ingleses no nos podemos olvidar de Tackeray (1811-1863) con una amplia obra que compaginó con su faceta de periodista. 

8.- Benito Pérez Galdós (18431920) es, quizás, el más insigne representante del realismo literario español. A igual que sus colegas franceses, su afán era dejar consignado un retrato al natural de la sociedad de la época con todos sus tipos psicológicos posibles. Fue designado para el Premio Nobel de Literatura y, además, fue miembro de la Real Academia de la Lengua. 

9.- Emilia Pardo Bazán (1851-1921) con una obra más cercana al naturalismo y en la que apreciamos tintes de un incipiente femenismo. De clase aristocrática (fue condesa), para ella (y para todas nosotras) era fundamental que las mujeres recibieran la misma instrucción que los hombres. Recuerdo que, en la época, las universidades eran eminentemente masculinas y la formación académica de las niñas y chicas era, a todas luces, deficiente, sesgada y encaminada simplemente al ámbito privado y del hogar. Ni que decir tiene que Pardo Bazán pudo desarrollar una actividad literaria e intelectual debido a sus orígenes aristocráticos. 

10.- Leopoldo Alas “Clarín” (1852-1901), el cual forma parte del canon español. Recibió formación como jurista y también trabajó en la incipiente crítica literaria de la prensa diaria. 

En Alemania, los autores evitaron los grandes temas conflictivos que son una de las características del realismo literario principales. Por eso, la novela no llega a tener la gran importancia que en España, Francia o en Inglaterra. En estas tierras el movimiento se convirtió en el llamado realismo poético cuyo mayor representante es Theodore Fontane (1819-1898). 

Obras del realismo literario 

Enumero únicamente algunos de los títulos de los autores del realismo reseñados con anterioridad

1.- Stendhal

Rojo y negro (1830)

La cartuja de Parma (1839) 

2.- Balzac

La piel de zapa (1831)

Eugenia Grandet (1834)

Papá Goriot (1834) 

Las ilusiones perdidas (1837-1843)

La prima Bette (1846)

El primo Pons (1847)

3.-  Flaubert

Madame Bovary (1857)

4.- Fiódor Dostoyevski

Humillados y ofendidos (1861)

Crimen y castigo (1866)

El jugador (1866)

El idiota (1868-1869)

Los hermanos Karamázov (1879-1880)

5.-León Tolstói

Guerra y Paz (1865-1869)

Anna Karenina (1875-1877)

Resurrección (1879)

6.- Charles Dickens

Oliver Twist (1837-1839)

Cuento de Navidad (1843)

David Copperfield (1849-1850)

Tiempos difíciles (1854)

Grandes esperanzas (1860-1861)

7.- Tackeray

La feria de las vanidades (1847) 

8.- Benito Pérez Galdós

Doña Perfecta (1876)

Marianela (1878)

La de Bringas (1884)

Fortuna y Jacinta  (1886-1887)

Miau (1888)

Torquemada en la hoguera (1889)

Tristana (1992)

La loca de la casa (1992)

Misericordia (1997)

Episodios nacionales (1872-1912)

8.- Emilia Pardo Razón

Los pazos de Ulloa (1886-1887)

Insolación (1889)

Morriña (1889)

9.- Leopoldo Alas “Clarín”

La Regenta (1884-1885)

Si por algo se caracterizó el realismo literario fue por dar a luz novelas psicológicas donde se ponen en evidencia todo tipo de personajes.

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla 

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Los grandes temas que son principales características del Romanticismo (idealismo, espíritu rebelde, inconformismo…) da paso a mitad del siglo XIX a un cambio radical en literatura. El realismo literario nace, a la par, como una contestación del movimiento anterior, el Romanticismo literario, y, también, ante un deseo de plasmar la vida cotidiana circundante. Como no podemos entender esta nueva forma literaria (con un fuerte predominio de la novela) sin conocer sus condicionantes, lo anoto a continuación.   

Contexto histórico del realismo literario

La burguesía no es ya una clase nueva en pugna con la rancia aristocracia sino, más bien, la única dominante. Por tanto, sus postulados e intereses se van imponiendo de forma progresiva y arrolladora. En estas décadas queda asentada totalmente la revolución industrial y con ella el proletariado, mano de obra sin derechos y sin rumbo que alimenta un incipiente capitalismo. De los abusos y vida miserable de estas personas, en primera instancia, se va a nutrir la novela para, a la vez, crear arte sin olvidar un punto de denuncia (aunque esta no es como la entendemos hoy). 

La burguesía va progresivamente acaparando riquezas y por tanto, poder y cultura. Junto con la aristocracia antigua se apropia de bienes (de todo tipo) y recursos. Son los mismos que ocupan puestos de responsabilidad en fábricas, plazas en las aulas universitarias y se ponen a recorrer el mundo en los modernos (para la época) trenes de viajeros. 

Este afán por apropiarse de bienes materiales les lleva, por un lado, a aceptar gobiernos conservadores y también a enfrascarse en las colonias. En África y Asia instalan centros de producción que abastecen la necesidad de materias primas que se necesitan en Europa. 

Para hacer frente a este panorama socio-económico surge, por un lado, en 1864 la primera Internacional de Trabajadores que será el germen de revueltas, huelgas salvajes y, a la postre revoluciones. Y, por el otro lado, se van desarrollando los primeros movimientos independentistas en América, África y Asia. 

Contexto cultural del realismo literario

Cada época gusta de reaccionar contra la anterior dando un bandazo hacia posiciones contrarias a las mantenidas hasta entonces. Así el realismo literario reacciona contra el idealismo del Romanticismo abrazando el positivismo y el método empírico. En este sentido, para los protagonistas intelectuales del realismo nada puede ser aceptado si no se ha demostrado previamente. Por eso, cualquier otra afirmación que se salga de esta premisa entra en la clasificación de la ensoñación. La obra de cabecera de estos literatos fue Sistema de filosofía positiva de Compte, libro que publicado en 1850, justo cuando empieza el movimiento realista.  

Otra fecha clave para entender el pensamiento cultural de la época es el Manifiesto comunista de Marx y Engels que vio la luz en 1848. El Capital de Marx se editaría un poco después, en 1867. La perspectiva filosófica cambia ahora radicalmente. La tarea de los pensadores no sería etérea o descriptiva de la realidad. El intelectual tiene la obligación de cambiar y de transformar el mundo ya que es el más apto para darse cuenta de sus disonancias y contradicciones. De aquí se promueven las revoluciones posteriores que luchan por eliminar de un plumazo la burguesía y las llamadas clases extractivas de la riqueza. 

En 1859 aparece otra obra fundamental para el pensamiento de la época y, por supuesto, para el posterior. Se trata de El origen de las especies de Charles Darwin donde propone su teoría de la evolución. Con ella abre otro frente de confrontación. Esta vez es con los estamentos religiosos y su visión bíblica de la humanidad. 

10 características del realismo literario 

Con todos estos condicionantes en el aire no es de extrañar que el novelista se erija en una especie de rebelde con la función de movilizar las masas. La temática del realismo literario, por otro lado, siempre presenta una confrontación entre los oprimidos y los opresores, entre los que disponen de recursos y libertad contra los que están condenados a la miseria. Entresaco 10 características del realismo literario para poder entenderlo con mayor claridad: 

1.- El novelista ya no es un demiurgo (alguien que ve lo que nadie ve) sino un testigo de la realidad. 

2.- Los autores se posicionan a favor de las clases desfavorecidas en los retratos y caracterizaciones de sus personajes. 

3.- No hay lugar para el sueño o el lirismo. Se pretende una comprobación de la obra literaria casi en la estela del periodismo, que empieza, por otro lado, a adquirir importancia en la época. Era frecuente que incluso se documentaran sobre el terreno para dar más realismo y verosimilitud a la obra. 

4.- El afán de los autores del realismo es retratar la sociedad con toda su crudeza y detalles. Por eso, toma fuerza las descripciones prolijas, largas y exhaustivas hasta el cansancio. 

5.- Los personajes son descritos también desde un punto de vista anímico, espiritual o de caracteres. Con ello, el realismo literario va a abrir la puerta a la moderna psicología que arrolla el pensamiento nada más comenzar el siglo XX. 

6.- Hay un gusto por los escenarios urbanos, por los conflictos dentro de las fábricas, por los personajes que se agolpan en las afueras en condiciones miserables. 

7.- Por otro lado, la naturaleza es descrita con afán científico. 

8.- Nacen las primeras editoriales modernas y tal como las conocemos hoy en día, con un promotor que se encarga de la impresión y marketing de las obras. Por tanto, el escritor, de alguna manera u otra, está condicionado por la aceptación de sus obras. 

9.- Con el auge del periodismo y las gacetas, algunos creadores del realismo literario compaginan su labor como periodista o publican sus obras por capítulos en estos medios. 

10.- Hay un protagonismo indiscutible de la novela frente a otro género artístico.  

Autores del realismo literario

El movimiento fue principalmente europeo. De Francia destacamos tres: 

1.-Stendhal (1783) 1842). Nacido como Henri Beyle está considerado como uno de los principales autores del realismo literario por su agudo análisis interior que lleva a cabo de sus personajes. Su capacidad de indagación psicológica consiguió que pudierea plasmar personajes contradictorios, oscuros anímicamente, tanto que muchos caen en la línea narcisista. Sus complejos protagonistas dan nombre, incluso, a síndromes o cuadros médicos por lo minucioso de la descripción que realizó el novelista.  

2.- Balzac (1799-1850) creó una obra extensa hasta la extenuación englobada en lo que denominó “La comedia humana”. Artista complejo, de vida azarosa y condicionado por malas decisiones personales y empresariales, su legado artístico aún sigue vivo. Inicia su ingente producción literaria con una finalidad de utilidad casi: la de describir y poner nombre a todas las personalidades en cualquier clase social de la época. El resultado fue una obra que aún hoy en día puede servir para explicar caracteres atípicos por lo minucioso, prolijo y profundo de su escritura. 

3.- Flaubert (1821-1880). Si Balzac y Stendhal querían indagar en la personalidad humana hasta llegar a la célula casi, esto lo consiguió Gustave Flaubert con su novela Madame Bovary, obra cumbre de la literatura de todos los tiempos.   

4.- Fiodor Dostoyevsky (1821-1881) no solo es uno de los grandes escritores de la literatura rusa sino también de la occidental de todos los tiempos. Sus personajes son presentados con una minuciosidad psicológica y con un retrato de personalidad tan complejo que aún al día de hoy su obra sigue totalmente viva. Sus novelas están ambientadas en el ocaso de la Rusia zarista que acabaría abruptamente con las revoluciones de principio del siglo XX.  

5.- León Tolstói (1828-1910) es otro de los grandes autores del realismo ruso con una ingente producción que denota un espíritu inasequible al desaliento.  

6.- Uno de los grandes autores del realismo literar en Inglaterra fue Charles Dickens (1812-1870)  el cual retrata la sociedad victoriana de la época con una crudeza terrible poniendo en evidencia los males de la socidad,  a la par que se detiene en desmenuzar los peores vicios del ser humano. 

7.- De entre los autores del realismo ingleses no nos podemos olvidar de Tackeray (1811-1863) con una amplia obra que compaginó con su faceta de periodista. 

8.- Benito Pérez Galdós (18431920) es, quizás, el más insigne representante del realismo literario español. A igual que sus colegas franceses, su afán era dejar consignado un retrato al natural de la sociedad de la época con todos sus tipos psicológicos posibles. Fue designado para el Premio Nobel de Literatura y, además, fue miembro de la Real Academia de la Lengua. 

9.- Emilia Pardo Bazán (1851-1921) con una obra más cercana al naturalismo y en la que apreciamos tintes de un incipiente femenismo. De clase aristocrática (fue condesa), para ella (y para todas nosotras) era fundamental que las mujeres recibieran la misma instrucción que los hombres. Recuerdo que, en la época, las universidades eran eminentemente masculinas y la formación académica de las niñas y chicas era, a todas luces, deficiente, sesgada y encaminada simplemente al ámbito privado y del hogar. Ni que decir tiene que Pardo Bazán pudo desarrollar una actividad literaria e intelectual debido a sus orígenes aristocráticos. 

10.- Leopoldo Alas “Clarín” (1852-1901), el cual forma parte del canon español. Recibió formación como jurista y también trabajó en la incipiente crítica literaria de la prensa diaria. 

En Alemania, los autores evitaron los grandes temas conflictivos que son una de las características del realismo literario principales. Por eso, la novela no llega a tener la gran importancia que en España, Francia o en Inglaterra. En estas tierras el movimiento se convirtió en el llamado realismo poético cuyo mayor representante es Theodore Fontane (1819-1898). 

Obras del realismo literario 

Enumero únicamente algunos de los títulos de los autores del realismo reseñados con anterioridad

1.- Stendhal

Rojo y negro (1830)

La cartuja de Parma (1839) 

2.- Balzac

La piel de zapa (1831)

Eugenia Grandet (1834)

Papá Goriot (1834) 

Las ilusiones perdidas (1837-1843)

La prima Bette (1846)

El primo Pons (1847)

3.-  Flaubert

Madame Bovary (1857)

4.- Fiódor Dostoyevski

Humillados y ofendidos (1861)

Crimen y castigo (1866)

El jugador (1866)

El idiota (1868-1869)

Los hermanos Karamázov (1879-1880)

5.-León Tolstói

Guerra y Paz (1865-1869)

Anna Karenina (1875-1877)

Resurrección (1879)

6.- Charles Dickens

Oliver Twist (1837-1839)

Cuento de Navidad (1843)

David Copperfield (1849-1850)

Tiempos difíciles (1854)

Grandes esperanzas (1860-1861)

7.- Tackeray

La feria de las vanidades (1847) 

8.- Benito Pérez Galdós

Doña Perfecta (1876)

Marianela (1878)

La de Bringas (1884)

Fortuna y Jacinta  (1886-1887)

Miau (1888)

Torquemada en la hoguera (1889)

Tristana (1992)

La loca de la casa (1992)

Misericordia (1997)

Episodios nacionales (1872-1912)

8.- Emilia Pardo Razón

Los pazos de Ulloa (1886-1887)

Insolación (1889)

Morriña (1889)

9.- Leopoldo Alas “Clarín”

La Regenta (1884-1885)

Si por algo se caracterizó el realismo literario fue por dar a luz novelas psicológicas donde se ponen en evidencia todo tipo de personajes.

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla 

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Características del Romanticismo literario, movimiento creativo que se extiende por Europa desde finales del Siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX. 

Fue un movimiento cultural pero también político y su fecha de origen se fija (aproximadamente) en 1770 cuando una serie de escritores reaccionan contra el racionalismo y el clasicismo de la época anterior. Como ocurre con cualquier movimiento artístico (desde las vanguardias históricas con Cubismo y Futurismo por poner dos casos hasta los contemporáneos), el Romanticismo literario y artístico se alza en contra de la tradición inmediatamente anterior. 

Contexto histórico del Romanticismo literario 

En política comienzan a desarrollarse los nacionalismos (el cual empezó en España) como una forma de luchar contra la expansión de Napoleón. Paralelamente, estamos ante la Revolución Industrial que trastoca de fondo todos los modelos económicos anteriores con sus proliferación de fábricas, industrias, cultura del hierro y el desarrollo tecnológico de entonces. 

Fruto de estos movimientos políticos y económicos, la sociedad también se mueve dejando atrás la división heredada de la Edad Media para instalarse en lo que conocemos como sociedad de clases. Surge el proletariado dependiente del trabajo en grandes centros de producción y, al tiempo, los primeros movimientos sindicales en demanda de derechos básicos. La vetusta aristocracia queda arrinconada por una pujante burguesía que se hace con el poder económico y cultural. 

En filosofía se instala el idealismo (como respuesta al racionalismo del siglo anterior). Se interesan por las formas de expresión del espíritu (una de las principales características del Romanticismo literario y artístico). El “yo” (que no el ego), el individualismo, el mundo de los sentimientos o las sensaciones, la búsqueda de las trascendencia, la libertad ansiada se convierten en los temas favoritos de esta corriente filosófica. A la par, en el Romanticismo literario vamos a encontrar como hilo conductor siempre un halo de tristeza, de negatividad, de derrota incluso que lleva a interesarse por las ruinas, la historia, los seres del más allá, los fantasmas y los procesos emocionales regidos por la melancolía. 

Características del Romanticismo literario 

Con este sustrato cultural y socioeconómico no es de extrañar que en el Romanticismo literario siempre encontremos como fuerzas en choque. Son los obreros (los pobres, sencillos o humildes) contra los intereses de la riqueza, la vida y la muerte (expresada siempre de manera dramática), las posibilidades del más allá… Resumiendo mucho nos encontramos lo siguiente:  

1.- El artista se erige en el centro de la creación aquejado de un sentimiento de insatisfacción constante

Es una de las principales características del Romanticismo literario: la exaltación del artista como demiurgo. Sería la persona revestida de poderes espirituales ajenos a la población normal que es capaz de ver más allá de la realidad dada. Bien es verdad que el arte, así sin más, abre puertas donde antes estaban cerradas, que “sirve” (si podemos utilizar este verbo) para entender o hacer nuestra una realidad que antes era desconocida u oculta. Sin embargo, en el Romanticismo esto se lleva a último extremo haciendo del artista una persona en constante conflicto con la realidad, con las circunstancias e, incluso, con la vida. Siempre habrá un motivo para la infelicidad más absoluta y para la nostalgia.  

2.- El Romanticismo literario muestra un choque frontal con la realidad

Ese desencuentro se va a manifestar en las temáticas de las obras y en la forma de plantear los conflictos literarios. Los protagonistas tienen que hacer frente a innumerables desgracias desde novias despechadas hasta muertos que se revuelven en su tumba. Siempre habrá algo que ha quedado por hacer, que ha imposibilitado que se complete el destino vital. Eso llevará a un eterno sentimiento de nostalgia, de tristeza, de melancolía, de estados que hoy en día podemos calificar de depresivos. 

3.- El yo, el alma y el espíritu es el centro de la obra literaria

Este choque constante entre la realidad y los mandatos internos anímicos llevan a que el espíritu (entendido de manera amplia) sea el centro de la obra literaria. La poesía se vuelve lírica, intimista, con un centro en lo que siempre pudo ser, en lo que falta, en la incompletez de la vida para llegar a ser todo aquello que se lleva dentro. 

4.- Por primera vez en la historia se ensalza la libertad como bien supremo

Ante este conflicto, se recurre a la libertad como uno de los bienes supremos (aún no llegarían al individualismo). Paralelamente a los cambios sociales que evolucionan hacia la proclamación de los primeros derechos civiles, el creador, el poeta, el literato, el dramaturgo y sus personajes van en busca de esa libertad que, a veces, es liberación por la ruptura de las normas impuestas. Ya no sirve lo que dice la sociedad y se apela al corazón, a los deseos, a la pasión con una vehemencia nunca vista en la historia del arte. 

5.- El Romanticismo literario gusta de las particularidades nacionales

De aquí el costumbrismo, tanto en novela como en teatro, que saca a relucir individuos típicos y estereotipados. De hecho, algunos de ellos han llegado hasta el día de hoy. De España (a través de los escritores ingleses y alemanes) se ensalza al bandolero o al prototipo de Don Juan. Fuera de la norma, en conflicto con ellos mismos las más de las veces, bordeando los estándares sociales (incluso la legalidad), henchidos de individualismo e, incluso de rebeldía, son considerados como prototipos que abrirán una nueva forma de ver la realidad. 

6.- El inconformismo del poeta o del literato llega, incluso, a la queja

Es frecuente encontrarse en novelas, obras dramáticas y, especialmente, poemas todo aquello que pudo ser y no es. La queja, el lamento, el llanto, la pena y la tristeza pueblan las obras del Romanticismo literario con una fuerte impronta.  

7.- Hay una vuelta a la naturaleza en el Romanticismo literario

Las ciudades comienzan a ser invivibles con una contaminación que no tenemos hoy en día, los choques entre la clase baja y los burgueses comienzan a despuntar, aunque llegarán a su máxima expresión décadas más tarde. Y tanto el Naturalismo com el Realismo se encargarán de recogerlos y darle difusión. En las grandes urbes habita la sociedad conformista e, incluso, la enfermedad. Para contraponer a esa situación hay un gusto por la naturaleza, los lugares abandonados, las ruinas, los lagos, los bosques… Allí el poeta puede sentirse a gusto consigo mismo y en paz. Son emplazamientoss que invitan a la introspección y al ahondamiento de ese espíritu individual que forma parte del carácter del Romanticismo. 

8.- Gusto por la novela histórica y el poema en prosa

Todo ello lleva a situar las obras en un pasado incluso remoto con una concepción idílica o deformada de lo que esas épocas supusieron. Se retoman las historias de conventos, de cruzados, de personas atrapadas en las convecciones de épocas pretéritas. Se abre el camino para el género gótico que ha llegado, incluso, hasta hoy en día. El drama en esos escenarios es extremo, asfixiando tanto a los protagonistas que, las más de las veces, se encuentran ante la imposibilidad de una salida. 

En poesía nos encontramos dos tendencias. Por un lado, el verso largo con rimas muy marcadas y un ritmo poético fuerte y, por el otro, se barajan otras fórmulas como los poemas en prosa, los cuentos o textos narrativos con una fuerte impronta lírica (las Leyendas de Bécquer es un claro ejemplo). En España,  hay un gusto por el teatro con dramas intensos tanto entre personajes de cultura como en tipos populares.  

9.- En el Romanticismo literario hay una tendencia a largas descripciones

Que intentan meter al lector en la melancolía, en la tristeza, en los recovecos de los lugares que se frecuentan. Hay un detenimiento en cada arista del alma, en cada suspiro o recuerdo, a la par que se describe exhaustivamente el sustrato situacional de las obras desde los paisajes hasta los interiores. La “intención” es introducir al lector en ese estado dramático, de choque, de imposibilidad o de rebeldía que tanto interesaba a los románticos.  

10.- Preferencia por temas antes considerados sórdidos o poco adecuados

El romanticismo literario echa mano de emplazamientos antes vetado a las obras artísticas como las tumbas, los cementerios, las noches oscuras, los lugares poblados de fantasmas o de almas en pena, las mansiones abandonadas, los conventos malditos o los campos de batalla testigos de cruentas guerras. Este gusto por esa realidad alternativa ha llegado incluso a las formas expresivas contemporáneas. Eso sí, se ha modificado un poco y los fantasmas se han convertido en zombis, las ruinas en paisajes de un Apocalipsis nuclear, los emplazamientos de guerra en horribles laboratorios de investigación siempre rozando (cuando no traspasando) los límites de la ética. 

11.-En el Romanticismo literario nos encontramos la tristeza y el drama llevado a su máxima expresión

Los amores son desgraciados e imposibles. Siempre hay alguien o algo que impide la felicidad de los amantes. Eso puede ser desde un malentendido sin importancia que acaba de manera trágica hasta la imposición paterna pasando por fuerzas mayores. Las venganzas, las muertes, las tragedias, las novias que se queden plantadas en el altar, las ánimas en pena que vuelven para terminar lo que no pudieron en vida, los suicidios (incluso reales entre los artistas del Romanticismo literario), las afrentas por nada y los duelos son temas preferidos de este movimiento.  

12.- A la par se difuminan los estilos hasta entonces muy bien delimitados 

Si la realidad se ha vuelto más compleja incorporando los conflictos del otro plano y llevándolos a la vida real (como si de un sueño se tratara), tampoco están definidas las fronteras de los géneros. Comienza (en un proceso que aún no ha acabado) a saltar por los aires los géneros literarios, los modos, las formas y las técnicas de cada uno de ellos y la mezcla encuentra su razón de ser. Todo esto llega, en el siglo XX, por poner un caso, a la poesía visual donde lo literario convive y se hace uno con el arte plástico. Antes, por supuesto, tenemos que asistir a todas las experimentaciones de las vanguardias históricas.  

Autores de Alemania (Goethe, Schiller…), de Inglaterra (Turner en la pintura, Lord Byron en la poesía), de España (el Duque de Rivas, el post-romántico Bécquer) hacen de estos principios el eje sobre el que gravitan sus obras. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

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Características del Romanticismo literario, movimiento creativo que se extiende por Europa desde finales del Siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX. 

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Contexto histórico del Romanticismo literario 

En política comienzan a desarrollarse los nacionalismos (el cual empezó en España) como una forma de luchar contra la expansión de Napoleón. Paralelamente, estamos ante la Revolución Industrial que trastoca de fondo todos los modelos económicos anteriores con sus proliferación de fábricas, industrias, cultura del hierro y el desarrollo tecnológico de entonces. 

Fruto de estos movimientos políticos y económicos, la sociedad también se mueve dejando atrás la división heredada de la Edad Media para instalarse en lo que conocemos como sociedad de clases. Surge el proletariado dependiente del trabajo en grandes centros de producción y, al tiempo, los primeros movimientos sindicales en demanda de derechos básicos. La vetusta aristocracia queda arrinconada por una pujante burguesía que se hace con el poder económico y cultural. 

En filosofía se instala el idealismo (como respuesta al racionalismo del siglo anterior). Se interesan por las formas de expresión del espíritu (una de las principales características del Romanticismo literario y artístico). El “yo” (que no el ego), el individualismo, el mundo de los sentimientos o las sensaciones, la búsqueda de las trascendencia, la libertad ansiada se convierten en los temas favoritos de esta corriente filosófica. A la par, en el Romanticismo literario vamos a encontrar como hilo conductor siempre un halo de tristeza, de negatividad, de derrota incluso que lleva a interesarse por las ruinas, la historia, los seres del más allá, los fantasmas y los procesos emocionales regidos por la melancolía. 

Características del Romanticismo literario 

Con este sustrato cultural y socioeconómico no es de extrañar que en el Romanticismo literario siempre encontremos como fuerzas en choque. Son los obreros (los pobres, sencillos o humildes) contra los intereses de la riqueza, la vida y la muerte (expresada siempre de manera dramática), las posibilidades del más allá… Resumiendo mucho nos encontramos lo siguiente:  

1.- El artista se erige en el centro de la creación aquejado de un sentimiento de insatisfacción constante

Es una de las principales características del Romanticismo literario: la exaltación del artista como demiurgo. Sería la persona revestida de poderes espirituales ajenos a la población normal que es capaz de ver más allá de la realidad dada. Bien es verdad que el arte, así sin más, abre puertas donde antes estaban cerradas, que “sirve” (si podemos utilizar este verbo) para entender o hacer nuestra una realidad que antes era desconocida u oculta. Sin embargo, en el Romanticismo esto se lleva a último extremo haciendo del artista una persona en constante conflicto con la realidad, con las circunstancias e, incluso, con la vida. Siempre habrá un motivo para la infelicidad más absoluta y para la nostalgia.  

2.- El Romanticismo literario muestra un choque frontal con la realidad

Ese desencuentro se va a manifestar en las temáticas de las obras y en la forma de plantear los conflictos literarios. Los protagonistas tienen que hacer frente a innumerables desgracias desde novias despechadas hasta muertos que se revuelven en su tumba. Siempre habrá algo que ha quedado por hacer, que ha imposibilitado que se complete el destino vital. Eso llevará a un eterno sentimiento de nostalgia, de tristeza, de melancolía, de estados que hoy en día podemos calificar de depresivos. 

3.- El yo, el alma y el espíritu es el centro de la obra literaria

Este choque constante entre la realidad y los mandatos internos anímicos llevan a que el espíritu (entendido de manera amplia) sea el centro de la obra literaria. La poesía se vuelve lírica, intimista, con un centro en lo que siempre pudo ser, en lo que falta, en la incompletez de la vida para llegar a ser todo aquello que se lleva dentro. 

4.- Por primera vez en la historia se ensalza la libertad como bien supremo

Ante este conflicto, se recurre a la libertad como uno de los bienes supremos (aún no llegarían al individualismo). Paralelamente a los cambios sociales que evolucionan hacia la proclamación de los primeros derechos civiles, el creador, el poeta, el literato, el dramaturgo y sus personajes van en busca de esa libertad que, a veces, es liberación por la ruptura de las normas impuestas. Ya no sirve lo que dice la sociedad y se apela al corazón, a los deseos, a la pasión con una vehemencia nunca vista en la historia del arte. 

5.- El Romanticismo literario gusta de las particularidades nacionales

De aquí el costumbrismo, tanto en novela como en teatro, que saca a relucir individuos típicos y estereotipados. De hecho, algunos de ellos han llegado hasta el día de hoy. De España (a través de los escritores ingleses y alemanes) se ensalza al bandolero o al prototipo de Don Juan. Fuera de la norma, en conflicto con ellos mismos las más de las veces, bordeando los estándares sociales (incluso la legalidad), henchidos de individualismo e, incluso de rebeldía, son considerados como prototipos que abrirán una nueva forma de ver la realidad. 

6.- El inconformismo del poeta o del literato llega, incluso, a la queja

Es frecuente encontrarse en novelas, obras dramáticas y, especialmente, poemas todo aquello que pudo ser y no es. La queja, el lamento, el llanto, la pena y la tristeza pueblan las obras del Romanticismo literario con una fuerte impronta.  

7.- Hay una vuelta a la naturaleza en el Romanticismo literario

Las ciudades comienzan a ser invivibles con una contaminación que no tenemos hoy en día, los choques entre la clase baja y los burgueses comienzan a despuntar, aunque llegarán a su máxima expresión décadas más tarde. Y tanto el Naturalismo com el Realismo se encargarán de recogerlos y darle difusión. En las grandes urbes habita la sociedad conformista e, incluso, la enfermedad. Para contraponer a esa situación hay un gusto por la naturaleza, los lugares abandonados, las ruinas, los lagos, los bosques… Allí el poeta puede sentirse a gusto consigo mismo y en paz. Son emplazamientoss que invitan a la introspección y al ahondamiento de ese espíritu individual que forma parte del carácter del Romanticismo. 

8.- Gusto por la novela histórica y el poema en prosa

Todo ello lleva a situar las obras en un pasado incluso remoto con una concepción idílica o deformada de lo que esas épocas supusieron. Se retoman las historias de conventos, de cruzados, de personas atrapadas en las convecciones de épocas pretéritas. Se abre el camino para el género gótico que ha llegado, incluso, hasta hoy en día. El drama en esos escenarios es extremo, asfixiando tanto a los protagonistas que, las más de las veces, se encuentran ante la imposibilidad de una salida. 

En poesía nos encontramos dos tendencias. Por un lado, el verso largo con rimas muy marcadas y un ritmo poético fuerte y, por el otro, se barajan otras fórmulas como los poemas en prosa, los cuentos o textos narrativos con una fuerte impronta lírica (las Leyendas de Bécquer es un claro ejemplo). En España,  hay un gusto por el teatro con dramas intensos tanto entre personajes de cultura como en tipos populares.  

9.- En el Romanticismo literario hay una tendencia a largas descripciones

Que intentan meter al lector en la melancolía, en la tristeza, en los recovecos de los lugares que se frecuentan. Hay un detenimiento en cada arista del alma, en cada suspiro o recuerdo, a la par que se describe exhaustivamente el sustrato situacional de las obras desde los paisajes hasta los interiores. La “intención” es introducir al lector en ese estado dramático, de choque, de imposibilidad o de rebeldía que tanto interesaba a los románticos.  

10.- Preferencia por temas antes considerados sórdidos o poco adecuados

El romanticismo literario echa mano de emplazamientos antes vetado a las obras artísticas como las tumbas, los cementerios, las noches oscuras, los lugares poblados de fantasmas o de almas en pena, las mansiones abandonadas, los conventos malditos o los campos de batalla testigos de cruentas guerras. Este gusto por esa realidad alternativa ha llegado incluso a las formas expresivas contemporáneas. Eso sí, se ha modificado un poco y los fantasmas se han convertido en zombis, las ruinas en paisajes de un Apocalipsis nuclear, los emplazamientos de guerra en horribles laboratorios de investigación siempre rozando (cuando no traspasando) los límites de la ética. 

11.-En el Romanticismo literario nos encontramos la tristeza y el drama llevado a su máxima expresión

Los amores son desgraciados e imposibles. Siempre hay alguien o algo que impide la felicidad de los amantes. Eso puede ser desde un malentendido sin importancia que acaba de manera trágica hasta la imposición paterna pasando por fuerzas mayores. Las venganzas, las muertes, las tragedias, las novias que se queden plantadas en el altar, las ánimas en pena que vuelven para terminar lo que no pudieron en vida, los suicidios (incluso reales entre los artistas del Romanticismo literario), las afrentas por nada y los duelos son temas preferidos de este movimiento.  

12.- A la par se difuminan los estilos hasta entonces muy bien delimitados 

Si la realidad se ha vuelto más compleja incorporando los conflictos del otro plano y llevándolos a la vida real (como si de un sueño se tratara), tampoco están definidas las fronteras de los géneros. Comienza (en un proceso que aún no ha acabado) a saltar por los aires los géneros literarios, los modos, las formas y las técnicas de cada uno de ellos y la mezcla encuentra su razón de ser. Todo esto llega, en el siglo XX, por poner un caso, a la poesía visual donde lo literario convive y se hace uno con el arte plástico. Antes, por supuesto, tenemos que asistir a todas las experimentaciones de las vanguardias históricas.  

Autores de Alemania (Goethe, Schiller…), de Inglaterra (Turner en la pintura, Lord Byron en la poesía), de España (el Duque de Rivas, el post-romántico Bécquer) hacen de estos principios el eje sobre el que gravitan sus obras. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

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Características del Romanticismo, el movimiento artístico y literario que se extendió desde finales del siglo XVIII hasta bien entrado el siglo XIX. 

Sintetizar y analizar las obras de una época nos exige, por un lado, distanciarnos y, por el otro lado, relacionar. Es en esta comparación cómo entendemos lo que hace única a cada generación de artistas o de literatos. Por eso, antes de adentrarnos en estas 10 resumidas características del Romanticismo tenemos que dar unas pequeñas pinceladas de lo que sucedió en el plano social, político y económico antes, mientras y después de este movimiento. El cual, recuerdo, se extiende desde finales del Siglo XVIII hasta mediados del XIX, aunque en algunos países, como el caso de España, la estética se alarga unas décadas más. 

Contexto histórico del Romanticismo

¿Qué ocurrió antes? Europa, donde el movimiento tuvo lugar, estaba estructurada en estamentos sociales heredados de la época medieval. Esto es, cualquier persona nacía en una clase y poco podía hacer para prosperar o para cambiar. La nobleza acaparaba riquezas, cultura y poder político. El pueblo llano, excepto una pequeña capa de artesanos, apenas tenía libertad de decisión en ninguno de los órdenes de la vida. A esto se une que, a mediados del siglo XVIII, se impone el Racionalismo en los círculos elitistas europeos. 

Todo ello comenzó a cambiar unas décadas antes de que encontremos las características del Romanticismo en los principales autores (especialmente en Alemania). Los avances de la técnica propicia la llamada Revolución Industrial con su maquinismo, por supuesto, pero también, con su trastoque en el orden social. La clase campesina comienza a emigrar a la ciudad en busca de un puesto de trabajo que le permitiera prosperar. Aunque eso no se consigue de la noche a la mañana ya hay un cambio de actitud. 

¿Y cómo influye este contexto histórico en las características del Romanticismo principales? 

Como consecuencia de esto, o paralelamente, va surgiendo una pujante burguesía tanto alta (dueños de fábricas o de centros de producción) como media (profesionales liberales, artesanos con un sistema laboral semejante al autónomo contemporáneo…) Esta nueva clase social (en general penetrante y más culta que la nobleza) comienza a desplazar a la aristocracia tradicional imponiendo sus valores. Y dentro de esos principios (también una de las características del Romanticismo) se encuentra la libertad. 

Todo ello será caldo de cultivo para los movimientos independentistas, las revoluciones (iniciándose con la Francesa) o las teorías marxistas o socialistas. Recordemos que el Manifiesto comunista de Marx y Engels se publica en 1848. Y nada hay en la historia de la humanidad que haya surgido de la mente de un iluminado. Este siempre recoge el espíritu de la época. Y la romántica es la del cambio social (con ese choque entre burguesía y proletariado), la de la libertad y la de la búsqueda en mundos antes inexplorados. En este sentido, por poner un solo ejemplo, esa búsqueda de individualismo en terrenos antes inexplorados avanza La interpretación de los sueños de Freud, unas cuantas décadas más tarde y germen de la psicología moderna y contemporánea.  

Entonces, cuáles son las principales características del Romanticismo

Te las dejo resumidas en estas 10 que considero las principales y las fundamentales.  

1.- De entre las principales características del Romanticismo está el hombre como centro del Universo

Como herencia del Racionalismo anterior, el hombre se convierte en un ángel caído casi olvidado por Dios y abandonado a sus únicas posibilidades. Como las herramientas de crecimiento personal (por utilizar un símil contemporáneo) eran, en la época, bastante limitadas ese centro va pendulando de un lado a otro buscando su sitio. Como consecuencia de todo ello, se ensalza el ego, el espíritu libre, la creatividad por encima de todas las cosas, la genialidad y, en ocasiones, hasta la locura. ¿Por qué hay un gusto por este estado? Porque, sencillamente, se comienza a ver a los enajenados como guías hacia otra realidad distinta a la establecida y, por tanto, como adalides de esa ansiada libertad. 

2.- La vida del espíritu con sus luces y sus sombras se encuentra en el centro de los temas

El hombre, en consecuencia, se encuentra limitado en su finitud física y se va hacia el más allá como emplazamiento alternativo donde encontrar lo buscado y anhelado. Aunque el Cristianismo, aún preponderante en la época, abría la posibilidad hacia una existencia posterior a la muerte, el espíritu romántico busca algo más. Y ese paso hacia adelante es hacia al interior del alma humana con sus luces y sus sombras, con sus bondades y su maldades, con entregas infinitas y mezquindades ruines. Hay una exploración sistemática en todos los sentimientos humanos sin precedentes en la historia del arte, de la literatura o del pensamiento. Como consecuencia de todo esto, se cae en un halo de no pertenecer a este mundo que lleva a buscar la plenitud en el plano fantasmal o en el otro lado que se abre tras la muerte. El número de artistas suicidas, por poner un caso, es en el Romanticismo de un porcentaje mucho mayor que en cualquier otro periodo histórico. 

3.- La libertad como una de las características del Romanticismo

De la mano va la sacrosanta libertad. Si las fórmulas políticas y sociales tradicionales no bastan para encontrar acomodo, hay que buscar unas nuevas. Y estas solo se consiguen si existe libertad y se pueden sacudir todos los parámetros impuestos anteriormente (desde la religión hasta la economía pasando por las clases sociales). Por tanto, los cuadros se llenan de pinceladas libres y de temas considerados hasta entonces como escabrosos (la violencia de algunas obras de Goya, por poner un ejemplo). La literatura no puede amoldarse a los cánones clásicos y el verso libre aparece para quedarse. 

Libertad y acomodo con la tradición parecen estar reñidos. Por eso, comienzan a crearse géneros nuevos (cuentos poéticos, poemas en prosa, piezas musicales cortas…) Todo lo que supusiera tradición era rechazado y había una conciencia muy exagerada de que se estaba en un mundo nuevo. Sin llegar a los postulados del Futurismo (unos cincuenta años más tarde) que querían quemar museos y obras arquitectónicas legadas del pasado, sí se busca acomodo en lo nuevo o en una visión renovada de lo antiguo. El espíritu libertario llega a la rebelión, a la exaltación del que va por libre, del solitario o del que rompe con los moldes establecidos. Esa idea será retomada más tarde por el Fauvismo al que se adhieren los nuevos románticos del siglo XX. 

5.- Una de las características del Romanticismo es la vuelta a la naturaleza

Las ciudades comienzan a ser invivibles con su trajín de fábricas, ruido y, especialmente, polución (nada que ver con lo que podamos sufrir en cualquier urbe europea contemporánea y un caso típico pueden ser Londres o Gante). La sociedad se hace fabril (tomando un verso de Luis Cernuda) y la nueva burguesía impone sus criterios mercantilistas a los que se adhieren el nuevo proletariado deseoso de progreso material. Como rechazo a esta situación, la élite intelectual se inhibe de este nuevo orden social proponiendo una vuelta a la sencillez del campo, a la soledad de las ruinas, a la perfección del orden natural. Las obras pictóricas se llenan con esta representación bucólica de lo agrícola o con el desgarro emocional de acantilados, mares embravecidos o lagos donde habitan criaturas fantásticas que te seducen para llevarte al otro lado. 

6.- Sentimiento de no plenitud y disconformidad

Todo esto que llevo expuesto hasta ahora desemboca en una de las características del Romanticismo más importantes: el desgarro ante la doblez del hombre y la sensación de vacío. Si hasta entonces se consideraba al individuo como un ser completo, ahora se vislumbran las luces y las sombras. En este sentido adelantan los estudios de Freud en La interpretación de los sueños. Y si repito es porque, tras la obra, hay un antes y un después en la concepción del ser humano. El Romanticismo ve que la contradicción es inherente al alma humana, algo que no se tenía en cuenta con anterioridad. Ese choque entre los deseos y la realidad, entre la fortaleza y la debilidad, entre el anhelo de trascendencia y la realidad cambiante de la época se fragua en el Romanticismo. 

7.- Se mira hacia la historia y los avances del pueblo 

Esto lleva por un lado, al gusto por la historia (siempre idealizada o vista con un prisma totalmente distinto) que se afianza con la costumbre conocida como Grand Tour. ¿Qué era este viaje tan particular? En esencia, como una especie de fin de estudios que llevaba a la élite de Europa Central por tierras italianas o griegas (también españolas) buscando la huella de la antigua Roma o de la exquisita Grecia. El Grand Tour se hacía en meses (recordemos que no existía aún el ferrocarril) con un plan preconcebido y la búsqueda era siempre hacia las ruinas, los textos antiguos o las obras de arte del pasado. Algunos de estos afortunados aristócratas llegaban hasta Egipto, Túnez o Tierra Santa. Con el avance del ferrocarril y los cómodos trenes del lujo (el Orient Express con destino a Estambul era uno de ellos) a finales del siglo XIX esta costumbre acabó en el olvido. 

Paralelamente la literatura y el arte plástico comienza a reflejar los modos y formas de vida del pueblo llano, de los campesinos, de las gentes de a pie de pueblos y ciudades, de los caminantes… Eso desemboca en el costumbrismo que en España, por poner un caso, se hace popular tanto entre creadores como entre los consumidores (por utilizar un término actual) de la época.  

Se recogen y recopilan los cuentos tradicionales (Andersen, los hermanos Grimm…) las leyendas y mitos de la cosmovisión romana y/o griega. En el arte, la arquitectura y la decoración entran elementos que se redescubren con las excavaciones arqueológicas que se comienzan a llevar a cabo (Pompeya, Herculano, Palmira…) A pesar de que se rechaza lo anterior se inauguran o se consolidan las Academias (Historia, Arte, Literatura…) 

8.- Gusto por las ruinas, los fantasmas, los ambientes que invitan a la melancolía  

Las ruinas de esos imperios perdidos y la melancolía asociada se hacen normales en la literatura y el arte. El ocaso, los atardeceres y su reflexión al ser asimilable al espíritu humano se convierten en una de las características del Romanticismo más visibles. Las tristezas, las ensoñaciones, las melancolías o los amores imposibles (porque se dan en distintos planos de conciencia o en distintas escalas sociales) son temas comunes. Si la literatura y la poesía se hizo eco en abundancia de esta forma de entender la realidad humana, fue la ópera (tanto la italiana como la alemana) la que llevó este amor por lo imposible, por el pasado o por las tristezas infinitas del alma a su último extremo. 

10.- Una de las características del Romanticismo en lo formal es la exaltación retórica

Y termino con el estilismo meramente visual y/o formal. En el Romanticismo todo es extremo, desde los sentimientos hasta la manera de plasmar esa realidad. Se hacen usos de los adjetivos al máximo. Todo es blanco o negro, muerte o vida, dolor o felicidad. Para ello se muestran realidades convulsas en un lenguaje (tanto artístico y/o plástico) como literario a tono. 

Este movimiento inauguró la época moderna y abrió la puerta, con su afán de cambio y libertad a las vanguardias históricas que se plasmarían unas décadas más tarde. El espíritu, además,  se retomaría con las distintas revoluciones que tuvieron lugar nada más comenzar el Siglo XX con los choques inherentes que desencadenaron las dos Guerras Mundiales. Pero eso es tema para otro día y, si lo saco a colación, es, sencillamente, para no poder el hilo histórico. Nada se da si no se entiende lo anterior e, incluso, lo que está por venir. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

En la imagen, La libertad guiando al pueblo de Delacroix 

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Características del Romanticismo, el movimiento artístico y literario que se extendió desde finales del siglo XVIII hasta bien entrado el siglo XIX. 

Sintetizar y analizar las obras de una época nos exige, por un lado, distanciarnos y, por el otro lado, relacionar. Es en esta comparación cómo entendemos lo que hace única a cada generación de artistas o de literatos. Por eso, antes de adentrarnos en estas 10 resumidas características del Romanticismo tenemos que dar unas pequeñas pinceladas de lo que sucedió en el plano social, político y económico antes, mientras y después de este movimiento. El cual, recuerdo, se extiende desde finales del Siglo XVIII hasta mediados del XIX, aunque en algunos países, como el caso de España, la estética se alarga unas décadas más. 

Contexto histórico del Romanticismo

¿Qué ocurrió antes? Europa, donde el movimiento tuvo lugar, estaba estructurada en estamentos sociales heredados de la época medieval. Esto es, cualquier persona nacía en una clase y poco podía hacer para prosperar o para cambiar. La nobleza acaparaba riquezas, cultura y poder político. El pueblo llano, excepto una pequeña capa de artesanos, apenas tenía libertad de decisión en ninguno de los órdenes de la vida. A esto se une que, a mediados del siglo XVIII, se impone el Racionalismo en los círculos elitistas europeos. 

Todo ello comenzó a cambiar unas décadas antes de que encontremos las características del Romanticismo en los principales autores (especialmente en Alemania). Los avances de la técnica propicia la llamada Revolución Industrial con su maquinismo, por supuesto, pero también, con su trastoque en el orden social. La clase campesina comienza a emigrar a la ciudad en busca de un puesto de trabajo que le permitiera prosperar. Aunque eso no se consigue de la noche a la mañana ya hay un cambio de actitud. 

¿Y cómo influye este contexto histórico en las características del Romanticismo principales? 

Como consecuencia de esto, o paralelamente, va surgiendo una pujante burguesía tanto alta (dueños de fábricas o de centros de producción) como media (profesionales liberales, artesanos con un sistema laboral semejante al autónomo contemporáneo…) Esta nueva clase social (en general penetrante y más culta que la nobleza) comienza a desplazar a la aristocracia tradicional imponiendo sus valores. Y dentro de esos principios (también una de las características del Romanticismo) se encuentra la libertad. 

Todo ello será caldo de cultivo para los movimientos independentistas, las revoluciones (iniciándose con la Francesa) o las teorías marxistas o socialistas. Recordemos que el Manifiesto comunista de Marx y Engels se publica en 1848. Y nada hay en la historia de la humanidad que haya surgido de la mente de un iluminado. Este siempre recoge el espíritu de la época. Y la romántica es la del cambio social (con ese choque entre burguesía y proletariado), la de la libertad y la de la búsqueda en mundos antes inexplorados. En este sentido, por poner un solo ejemplo, esa búsqueda de individualismo en terrenos antes inexplorados avanza La interpretación de los sueños de Freud, unas cuantas décadas más tarde y germen de la psicología moderna y contemporánea.  

Entonces, cuáles son las principales características del Romanticismo

Te las dejo resumidas en estas 10 que considero las principales y las fundamentales.  

1.- De entre las principales características del Romanticismo está el hombre como centro del Universo

Como herencia del Racionalismo anterior, el hombre se convierte en un ángel caído casi olvidado por Dios y abandonado a sus únicas posibilidades. Como las herramientas de crecimiento personal (por utilizar un símil contemporáneo) eran, en la época, bastante limitadas ese centro va pendulando de un lado a otro buscando su sitio. Como consecuencia de todo ello, se ensalza el ego, el espíritu libre, la creatividad por encima de todas las cosas, la genialidad y, en ocasiones, hasta la locura. ¿Por qué hay un gusto por este estado? Porque, sencillamente, se comienza a ver a los enajenados como guías hacia otra realidad distinta a la establecida y, por tanto, como adalides de esa ansiada libertad. 

2.- La vida del espíritu con sus luces y sus sombras se encuentra en el centro de los temas

El hombre, en consecuencia, se encuentra limitado en su finitud física y se va hacia el más allá como emplazamiento alternativo donde encontrar lo buscado y anhelado. Aunque el Cristianismo, aún preponderante en la época, abría la posibilidad hacia una existencia posterior a la muerte, el espíritu romántico busca algo más. Y ese paso hacia adelante es hacia al interior del alma humana con sus luces y sus sombras, con sus bondades y su maldades, con entregas infinitas y mezquindades ruines. Hay una exploración sistemática en todos los sentimientos humanos sin precedentes en la historia del arte, de la literatura o del pensamiento. Como consecuencia de todo esto, se cae en un halo de no pertenecer a este mundo que lleva a buscar la plenitud en el plano fantasmal o en el otro lado que se abre tras la muerte. El número de artistas suicidas, por poner un caso, es en el Romanticismo de un porcentaje mucho mayor que en cualquier otro periodo histórico. 

3.- La libertad como una de las características del Romanticismo

De la mano va la sacrosanta libertad. Si las fórmulas políticas y sociales tradicionales no bastan para encontrar acomodo, hay que buscar unas nuevas. Y estas solo se consiguen si existe libertad y se pueden sacudir todos los parámetros impuestos anteriormente (desde la religión hasta la economía pasando por las clases sociales). Por tanto, los cuadros se llenan de pinceladas libres y de temas considerados hasta entonces como escabrosos (la violencia de algunas obras de Goya, por poner un ejemplo). La literatura no puede amoldarse a los cánones clásicos y el verso libre aparece para quedarse. 

Libertad y acomodo con la tradición parecen estar reñidos. Por eso, comienzan a crearse géneros nuevos (cuentos poéticos, poemas en prosa, piezas musicales cortas…) Todo lo que supusiera tradición era rechazado y había una conciencia muy exagerada de que se estaba en un mundo nuevo. Sin llegar a los postulados del Futurismo (unos cincuenta años más tarde) que querían quemar museos y obras arquitectónicas legadas del pasado, sí se busca acomodo en lo nuevo o en una visión renovada de lo antiguo. El espíritu libertario llega a la rebelión, a la exaltación del que va por libre, del solitario o del que rompe con los moldes establecidos. Esa idea será retomada más tarde por el Fauvismo al que se adhieren los nuevos románticos del siglo XX. 

5.- Una de las características del Romanticismo es la vuelta a la naturaleza

Las ciudades comienzan a ser invivibles con su trajín de fábricas, ruido y, especialmente, polución (nada que ver con lo que podamos sufrir en cualquier urbe europea contemporánea y un caso típico pueden ser Londres o Gante). La sociedad se hace fabril (tomando un verso de Luis Cernuda) y la nueva burguesía impone sus criterios mercantilistas a los que se adhieren el nuevo proletariado deseoso de progreso material. Como rechazo a esta situación, la élite intelectual se inhibe de este nuevo orden social proponiendo una vuelta a la sencillez del campo, a la soledad de las ruinas, a la perfección del orden natural. Las obras pictóricas se llenan con esta representación bucólica de lo agrícola o con el desgarro emocional de acantilados, mares embravecidos o lagos donde habitan criaturas fantásticas que te seducen para llevarte al otro lado. 

6.- Sentimiento de no plenitud y disconformidad

Todo esto que llevo expuesto hasta ahora desemboca en una de las características del Romanticismo más importantes: el desgarro ante la doblez del hombre y la sensación de vacío. Si hasta entonces se consideraba al individuo como un ser completo, ahora se vislumbran las luces y las sombras. En este sentido adelantan los estudios de Freud en La interpretación de los sueños. Y si repito es porque, tras la obra, hay un antes y un después en la concepción del ser humano. El Romanticismo ve que la contradicción es inherente al alma humana, algo que no se tenía en cuenta con anterioridad. Ese choque entre los deseos y la realidad, entre la fortaleza y la debilidad, entre el anhelo de trascendencia y la realidad cambiante de la época se fragua en el Romanticismo. 

7.- Se mira hacia la historia y los avances del pueblo 

Esto lleva por un lado, al gusto por la historia (siempre idealizada o vista con un prisma totalmente distinto) que se afianza con la costumbre conocida como Grand Tour. ¿Qué era este viaje tan particular? En esencia, como una especie de fin de estudios que llevaba a la élite de Europa Central por tierras italianas o griegas (también españolas) buscando la huella de la antigua Roma o de la exquisita Grecia. El Grand Tour se hacía en meses (recordemos que no existía aún el ferrocarril) con un plan preconcebido y la búsqueda era siempre hacia las ruinas, los textos antiguos o las obras de arte del pasado. Algunos de estos afortunados aristócratas llegaban hasta Egipto, Túnez o Tierra Santa. Con el avance del ferrocarril y los cómodos trenes del lujo (el Orient Express con destino a Estambul era uno de ellos) a finales del siglo XIX esta costumbre acabó en el olvido. 

Paralelamente la literatura y el arte plástico comienza a reflejar los modos y formas de vida del pueblo llano, de los campesinos, de las gentes de a pie de pueblos y ciudades, de los caminantes… Eso desemboca en el costumbrismo que en España, por poner un caso, se hace popular tanto entre creadores como entre los consumidores (por utilizar un término actual) de la época.  

Se recogen y recopilan los cuentos tradicionales (Andersen, los hermanos Grimm…) las leyendas y mitos de la cosmovisión romana y/o griega. En el arte, la arquitectura y la decoración entran elementos que se redescubren con las excavaciones arqueológicas que se comienzan a llevar a cabo (Pompeya, Herculano, Palmira…) A pesar de que se rechaza lo anterior se inauguran o se consolidan las Academias (Historia, Arte, Literatura…) 

8.- Gusto por las ruinas, los fantasmas, los ambientes que invitan a la melancolía  

Las ruinas de esos imperios perdidos y la melancolía asociada se hacen normales en la literatura y el arte. El ocaso, los atardeceres y su reflexión al ser asimilable al espíritu humano se convierten en una de las características del Romanticismo más visibles. Las tristezas, las ensoñaciones, las melancolías o los amores imposibles (porque se dan en distintos planos de conciencia o en distintas escalas sociales) son temas comunes. Si la literatura y la poesía se hizo eco en abundancia de esta forma de entender la realidad humana, fue la ópera (tanto la italiana como la alemana) la que llevó este amor por lo imposible, por el pasado o por las tristezas infinitas del alma a su último extremo. 

10.- Una de las características del Romanticismo en lo formal es la exaltación retórica

Y termino con el estilismo meramente visual y/o formal. En el Romanticismo todo es extremo, desde los sentimientos hasta la manera de plasmar esa realidad. Se hacen usos de los adjetivos al máximo. Todo es blanco o negro, muerte o vida, dolor o felicidad. Para ello se muestran realidades convulsas en un lenguaje (tanto artístico y/o plástico) como literario a tono. 

Este movimiento inauguró la época moderna y abrió la puerta, con su afán de cambio y libertad a las vanguardias históricas que se plasmarían unas décadas más tarde. El espíritu, además,  se retomaría con las distintas revoluciones que tuvieron lugar nada más comenzar el Siglo XX con los choques inherentes que desencadenaron las dos Guerras Mundiales. Pero eso es tema para otro día y, si lo saco a colación, es, sencillamente, para no poder el hilo histórico. Nada se da si no se entiende lo anterior e, incluso, lo que está por venir. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

En la imagen, La libertad guiando al pueblo de Delacroix 

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    [title] => Inari | Un dios japonés muy especial
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Durante siglos el pueblo de Japón ha rezado a un dios muy especial, Inari, el protector de las cosechas.


Si por algo se caracteriza la compleja religiosidad del pueblo japonés es por su mezcla y eclecticismo. Cuando nos encontramos alguna figura, un dios o un semidiós, en la mayoría de las ocasiones, es muy difícil etiquetarlo en algún panteón concreto: en el sintoísta, el budista, el animista. 

Esto es lo que ocurre con Inari, el dios –o semidiós, según otras versiones-, protector de las cosechas, los caminos y las mercadurías, responsable de la fertilidad y de la prosperidad de los cultivos de algo tan fundamental como el arroz -fuente de alimentación básica de todo Oriente-. Se podría encuadrar en el sintoísmo, pero, más bien, responde a criterios animistas. Además, el dios Inari apenas tiene representación. Cuando se hace, se utiliza la figura de su mensajero, el zorro divino, conocido como Kitsuné.

¿Quién es el dios Inari de Japón?

Son muchos los historiadores de las religiones los que consideran un objeto de estudio extremadamente interesante las manifestaciones del dios Inari, tanto por la variedad de formas y motivos que rodea a la deidad como las distintas representaciones de la misma, lo cual hace muy difícil decir lo que es Inari verdaderamente. En principio, su culto estaba ligado al animismo del sinto y, más tarde, al budismo. Es algo parecido a un kami, a un genio local o personal. La palabra Inari, etimológicamente hablando, está compuesta por el sufijo arcaico –ri, el cual tiene uno de sus semas relacionados con los dioses, la luz, o la profundidad. Inari, significa ine-na-ri (semilla-arroz-sagrado), el fruto del cultivo por la gracia de dios.

Definir lo que es Inari o lo que es, incluso un kami, es extremadamente difícil. Inari podría ser etiquetado o considerado como un kami. Un kami sería como una especie de dios vacío, un contenedor con una forma muy delimitada, en la que cabría cualquier cosa: deseos, peticiones, agradecimientos de la más diversa índole. El kami se adopta desde la niñez y el devoto se dirige a él durante el resto de sus días para hacer las peticiones más dispares, las que le vayan surgiendo a lo largo de su devenir vital. Lo más relevante del culto a Inari es su diversificación e, incluso, su personificación; hecho este que complica bastante cualquier intento de descripción del mismo.

Inari está muy atomizado en su culto y en su función y, en la gran mayoría de los casos, se refiere más a un aspecto personal de la religión que a las relaciones sociales. Es como si Inari tuviera la posibilidad de dar la bendición a cada persona de una forma individualizada, sus dones no se reparten indiscriminadamente y en un solo sentido sino que se adaptan a las necesidades de sus devotos.

Origen del culto al dios Inari

El culto originario de Inari procede de Kyoto, exactamente de la montaña de tres picos que se encuentra en el sureste de la capital imperial. Esta es, precisamente conocida, como Montaña Inari o Toyokawa. Con anterioridad a la aparición del templo oficial de Inari, en ese lugar concreto, los habitantes locales rendían tributo a un kami habitante de la montaña, la cual era considerada un espacio sagrado y era asociada a las fuerzas de la vida y, también de la muerte. De todos modos, tenemos que recordar que las montañas en Japón son normalmente consideradas, hoy en día, como espacios divinos consagrados, cada una de ellas, a un dios o a un kami diferente.

Inari es un dios escurridizo, inclasificable, invisible (ya que se representa a través de su mensajero, el zorro divino) e imprevisible. Los campesinos de Japón, durante siglos, han implorado su benevolencia rogando por la prosperidad de las cosechas. Aún hoy en día, cuando no es tan determinante para la subsistencia el abastecimiento de arroz, Inari continúa manteniendo sus fieles adeptos. Como antaño, se le solicita prosperidad económica. 

Inari y el zorro son protagonistas de un fragmento muy especial de Los sueños de Akira Kurosawa, el primero, el titulado "El sol brilla a través de la lluvia". 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

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Libros y palabras, poemas y cuentos, pausas y tertulias, recursos estilísticos, autores que nos inspiran, estilos que nos atrapan... Literatura de todos los tiempos y de todos los lugares que nos ayudan a viajar por el mundo. 

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Durante siglos el pueblo de Japón ha rezado a un dios muy especial, Inari, el protector de las cosechas.


Si por algo se caracteriza la compleja religiosidad del pueblo japonés es por su mezcla y eclecticismo. Cuando nos encontramos alguna figura, un dios o un semidiós, en la mayoría de las ocasiones, es muy difícil etiquetarlo en algún panteón concreto: en el sintoísta, el budista, el animista. 

Esto es lo que ocurre con Inari, el dios –o semidiós, según otras versiones-, protector de las cosechas, los caminos y las mercadurías, responsable de la fertilidad y de la prosperidad de los cultivos de algo tan fundamental como el arroz -fuente de alimentación básica de todo Oriente-. Se podría encuadrar en el sintoísmo, pero, más bien, responde a criterios animistas. Además, el dios Inari apenas tiene representación. Cuando se hace, se utiliza la figura de su mensajero, el zorro divino, conocido como Kitsuné.

¿Quién es el dios Inari de Japón?

Son muchos los historiadores de las religiones los que consideran un objeto de estudio extremadamente interesante las manifestaciones del dios Inari, tanto por la variedad de formas y motivos que rodea a la deidad como las distintas representaciones de la misma, lo cual hace muy difícil decir lo que es Inari verdaderamente. En principio, su culto estaba ligado al animismo del sinto y, más tarde, al budismo. Es algo parecido a un kami, a un genio local o personal. La palabra Inari, etimológicamente hablando, está compuesta por el sufijo arcaico –ri, el cual tiene uno de sus semas relacionados con los dioses, la luz, o la profundidad. Inari, significa ine-na-ri (semilla-arroz-sagrado), el fruto del cultivo por la gracia de dios.

Definir lo que es Inari o lo que es, incluso un kami, es extremadamente difícil. Inari podría ser etiquetado o considerado como un kami. Un kami sería como una especie de dios vacío, un contenedor con una forma muy delimitada, en la que cabría cualquier cosa: deseos, peticiones, agradecimientos de la más diversa índole. El kami se adopta desde la niñez y el devoto se dirige a él durante el resto de sus días para hacer las peticiones más dispares, las que le vayan surgiendo a lo largo de su devenir vital. Lo más relevante del culto a Inari es su diversificación e, incluso, su personificación; hecho este que complica bastante cualquier intento de descripción del mismo.

Inari está muy atomizado en su culto y en su función y, en la gran mayoría de los casos, se refiere más a un aspecto personal de la religión que a las relaciones sociales. Es como si Inari tuviera la posibilidad de dar la bendición a cada persona de una forma individualizada, sus dones no se reparten indiscriminadamente y en un solo sentido sino que se adaptan a las necesidades de sus devotos.

Origen del culto al dios Inari

El culto originario de Inari procede de Kyoto, exactamente de la montaña de tres picos que se encuentra en el sureste de la capital imperial. Esta es, precisamente conocida, como Montaña Inari o Toyokawa. Con anterioridad a la aparición del templo oficial de Inari, en ese lugar concreto, los habitantes locales rendían tributo a un kami habitante de la montaña, la cual era considerada un espacio sagrado y era asociada a las fuerzas de la vida y, también de la muerte. De todos modos, tenemos que recordar que las montañas en Japón son normalmente consideradas, hoy en día, como espacios divinos consagrados, cada una de ellas, a un dios o a un kami diferente.

Inari es un dios escurridizo, inclasificable, invisible (ya que se representa a través de su mensajero, el zorro divino) e imprevisible. Los campesinos de Japón, durante siglos, han implorado su benevolencia rogando por la prosperidad de las cosechas. Aún hoy en día, cuando no es tan determinante para la subsistencia el abastecimiento de arroz, Inari continúa manteniendo sus fieles adeptos. Como antaño, se le solicita prosperidad económica. 

Inari y el zorro son protagonistas de un fragmento muy especial de Los sueños de Akira Kurosawa, el primero, el titulado "El sol brilla a través de la lluvia". 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

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La ingente producción literaria de Juan Ramón Jiménez, aunque sometida a un constante proceso de revisión por parte del poeta, está toda ella vehiculada por los mismos procesos existenciales y creacionales, por las mismas angustias vitales. Por supuesto, una trayectoria creativa tan dilatada tuvo, inevitablemente, su propia evolución creadora, pero el germen, las semillas, las preocupaciones y los temas están ya alumbrados en sus primeros versos.

Juan Ramón Jiménez: biografía en Espacio

El poema Espacio (1941), según palabras de Juan Ramón, fue compuesto en un momento de euforia, devenido tras la superación de una crisis depresiva grave, debido a la cual tuvo que ser internado en una clínica psiquiátrica durante meses. El poeta se encuentra al final de su vida; su obra, prácticamente, está completada, aunque aún tendría que llegar un libro de la importancia literaria y de la talla de Animal de fondo. 


Pero, en este momento, el de la composición del poema, lo que se produce es un encuentro, tras la terapia, no solo con las cosas, con los objetos sino con la vida misma en su más profunda significación, un encuentro vital y cósmico casi, que genera en Juan Ramón una desconocida alegría. Aunque debemos leer el poema teniendo en cuenta este dato biográfico, no podemos perder nunca de vista que el texto trasciende, incluso, las intenciones primeras de su autor y se hace independiente.

Juan Ramón Jiménez: Tema del poema Espacio

Espacio, en la totalidad de los tres fragmentos que lo componen, refleja la tensión entre el convencimiento de inmortalidad por parte del poeta y la certeza de la muerte corporal. Mientras que el fragmento primero canta la alegría por esa unión cósmica, el tercero es consciente de la transitoriedad del hombre. Entre ambos, el fragmento segundo actúa a modo de nexo, de unión, de puente entre un mundo y otro. 

Juan Ramón Jiménez: poema Espacio, estructura

Espacio es un poema estructurado en un solo bloque sin utilización del punto y aparte, las palabras se encadenan unas con otras, las imágenes surgen unas de otras, las ideas se estructuran de manera cíclica; una estructura cíclica que, tal como ha señalado Aurora de Albornoz, recae, sobre todo, en la repetición de ciertas frases que actúan a modo de bisagras entre las distintas ideas, imágenes y conceptos que se barajan en el texto.

Estas frases, en ocasiones, son citas, autocitas, ecos de otros versos del propio poeta o de otros escritores de los que, o bien Juan Ramón, reconoce su procedencia en el propio texto, o bien, la obvia totalmente. Esta repetición (“Los dioses no tuvieron más sustancia de la que tengo yo”, “Para acordarme de por qué he nacido, vuelvo a ti mar”, “Dulce como esta luz era el amor”…) da a los diferentes fragmentos del poema una unión, una fuerte coherencia interna que contrasta con el, aparente, desordenado y caótico fluir de la conciencia; ya que el poema Espacio aspira a ser una especie de testamento vital y poético expresado en forma de monólogo interior.

Y es que el poema se articula a modo de flashes, de ideas, de imágenes, de recuerdos -a menudo deslazados- con los que  Juan Ramón nos quiere impresionar, nos quiere adentrar en su mundo sensorial y anímico. Estas frases, estos versos que se repiten, actúan a modo de nexos, de unión coherente en este fluir incesante de la conciencia interior.

Espacio se articula a modo de monólogo interior, a modo de fluir de la conciencia que expresa, a través del lenguaje imperfecto de los hombres, el hallazgo universal de la eternidad. Esta eternidad solo puede concebirse, a decir del poeta, en la metamorfosis cósmica. 

 

 

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La ingente producción literaria de Juan Ramón Jiménez, aunque sometida a un constante proceso de revisión por parte del poeta, está toda ella vehiculada por los mismos procesos existenciales y creacionales, por las mismas angustias vitales. Por supuesto, una trayectoria creativa tan dilatada tuvo, inevitablemente, su propia evolución creadora, pero el germen, las semillas, las preocupaciones y los temas están ya alumbrados en sus primeros versos.

Juan Ramón Jiménez: biografía en Espacio

El poema Espacio (1941), según palabras de Juan Ramón, fue compuesto en un momento de euforia, devenido tras la superación de una crisis depresiva grave, debido a la cual tuvo que ser internado en una clínica psiquiátrica durante meses. El poeta se encuentra al final de su vida; su obra, prácticamente, está completada, aunque aún tendría que llegar un libro de la importancia literaria y de la talla de Animal de fondo. 


Pero, en este momento, el de la composición del poema, lo que se produce es un encuentro, tras la terapia, no solo con las cosas, con los objetos sino con la vida misma en su más profunda significación, un encuentro vital y cósmico casi, que genera en Juan Ramón una desconocida alegría. Aunque debemos leer el poema teniendo en cuenta este dato biográfico, no podemos perder nunca de vista que el texto trasciende, incluso, las intenciones primeras de su autor y se hace independiente.

Juan Ramón Jiménez: Tema del poema Espacio

Espacio, en la totalidad de los tres fragmentos que lo componen, refleja la tensión entre el convencimiento de inmortalidad por parte del poeta y la certeza de la muerte corporal. Mientras que el fragmento primero canta la alegría por esa unión cósmica, el tercero es consciente de la transitoriedad del hombre. Entre ambos, el fragmento segundo actúa a modo de nexo, de unión, de puente entre un mundo y otro. 

Juan Ramón Jiménez: poema Espacio, estructura

Espacio es un poema estructurado en un solo bloque sin utilización del punto y aparte, las palabras se encadenan unas con otras, las imágenes surgen unas de otras, las ideas se estructuran de manera cíclica; una estructura cíclica que, tal como ha señalado Aurora de Albornoz, recae, sobre todo, en la repetición de ciertas frases que actúan a modo de bisagras entre las distintas ideas, imágenes y conceptos que se barajan en el texto.

Estas frases, en ocasiones, son citas, autocitas, ecos de otros versos del propio poeta o de otros escritores de los que, o bien Juan Ramón, reconoce su procedencia en el propio texto, o bien, la obvia totalmente. Esta repetición (“Los dioses no tuvieron más sustancia de la que tengo yo”, “Para acordarme de por qué he nacido, vuelvo a ti mar”, “Dulce como esta luz era el amor”…) da a los diferentes fragmentos del poema una unión, una fuerte coherencia interna que contrasta con el, aparente, desordenado y caótico fluir de la conciencia; ya que el poema Espacio aspira a ser una especie de testamento vital y poético expresado en forma de monólogo interior.

Y es que el poema se articula a modo de flashes, de ideas, de imágenes, de recuerdos -a menudo deslazados- con los que  Juan Ramón nos quiere impresionar, nos quiere adentrar en su mundo sensorial y anímico. Estas frases, estos versos que se repiten, actúan a modo de nexos, de unión coherente en este fluir incesante de la conciencia interior.

Espacio se articula a modo de monólogo interior, a modo de fluir de la conciencia que expresa, a través del lenguaje imperfecto de los hombres, el hallazgo universal de la eternidad. Esta eternidad solo puede concebirse, a decir del poeta, en la metamorfosis cósmica. 

 

 

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