Los 10 jardines franceses o "a la francesa" más bonitos cerca de París

Jardines de Villandry de estilo a la francesa

Jardines de Villandry de estilo a la francesa

Porque jardines a la francesa se encuentran en España, Alemania o Austria, aunque hoy solo nos detenemos en los situados en Francia 

Y la palabra para definir los grandes jardines realizados siguiendo estas líneas es espectacular, ya que fueron diseñados para embellecer y dar aún más empaque a las construcciones palaciegas más impactantes levantadas en Europa a partir del siglo XVII.

Difícilmente reproducibles hoy en día en entornos pequeños y/o rústicos, sí puedes hacer un jardín de este estilo en viviendas minimalistas o de aires clásicos. Eso no sucede, por poner un caso, con los jardines japoneses que pueden reproducirse, incluso, en patios mínimos. Pero, empecemos por el principio y vamos a dar una vuelta por estos maravillosos jardines cerca de París

jardines franceses 2

Los jardines italianos como antecedentes del jardín francés

A pesar de los restos arqueológicos, poco se sabe de los más bellos jardines del Imperio Romano. Sí se intuye una concepción espectacular repleta de grandes esculturas, piscinas artificiales, juegos de agua y caminos arbolados en los que no faltaban los altos cipreses, pero también árboles más rústicos como el olivo. A esta recreación, por poner un solo ejemplo, responde Villa Adriana a las afueras de Roma.

Durante la Edad Media, los jardines quedaron recluidos en Europa a los huertos monacales que utilizaban estos espacios tanto para la despensa diaria como para abastecimiento de sus propias boticas. La única excepción se localiza en el corazón de Al-Andalus con los bellos jardines mozárabes que aún hoy pueden disfrutarse. Ponemos como ejemplo La Alhambra de Granada o el Alcázar de Sevilla.  Los realizados siguiendo el estilo a la francesa están dentro de los jardines más bonitos del mundo

jardines franceses 1 chenenceau

Características de los jardines italianos precursores de los parques a la francesa

  • El jardín como lugar de recreo, de descanso ocioso, de representación del poder terrenal y simbolización del paraíso (todo junto y a la vez) renace en la Italia del Siglo XV. Por entonces, nobleza y alta jerarquía eclesiástica rivalizan para crear suntuosos espacios verdes con miles de metros cuadrados. Estos espacios se caracterizan por:
  • No faltan paseos arbolados adornados con esculturas en mármol.
  • Son imprescindibles las fuentes cantarinas de entidad en el centro de las rutas.
  • Aparecen grutas artificiales con sorpresas verdes o de ingeniería.
  • Suelen ser el centro de atención las cascadas de importancia con escalinatas talladas.
  • Son también protagonistas senderos flanqueados por árboles como los cipreses y bordeados por boj donde comienzan a introducirse flores exóticas por entonces como los tulipanes o las bulbosas.
  • Un buen ejemplo de este tipo de jardín italiano o del Renacimiento son los Jardines Boboli situados en Florencia.

André Le Notre, Jardinero de Versalles y creador del jardín francés

Pues bien, usando como base este sustrato, un pintor reconvertido en jardinero, André Le Notre (16113-1700), crea lo que se ha venido en llamar jardín a la francesa o jardín francés cuyo epítome lo encontramos en Versalles.

Recibió formación artística y procedía de una familia de jardineros, ya que su padre diseñó los espacios verdes de las residencias de Catalina de Médici, la culta aristocrática toscana casada con Francisco II que introdujo el refinamiento en la corte francesa. Le Notre comienza a trabajar con un hermano del Rey Luis XIII, Gastón de Francia. Sin embargo, el primero proyecto de envergadura es para Philippe de Kassel. Para él termina en 1640 el jardín del Castillo de Wattignies, en los alrededores de Lille y hoy visitable. Este fue el inicio de una larga y exitosa carrera con el cenit en la restauración de los Jardines de Versalles para Luis XIV cuyos trabajos comienzan en 1661.

jardines franceses 3 chantilly

Características principales de los jardines franceses o a la francesa

Avatares personales aparte, André Le Nostre inauguró un estilo aún vigente hoy en día.  Este sustrato  es el que se encuentra, por ejemplo, en el Treptower Park a las afueras de Berlín  creado para honrar los caídos soviéticos. El jardín francés, en sus orígenes, fue copiado hasta la sociedad por aristócratas y reyes de media Europa. Estos espacios verdes tuvieron gran acogida en Alemania, Austria e, incluso, España. En Inglaterra, la influencia fue tibia y décadas más tarde impondrían su propio estilo: el jardín inglés.

Pero, cómo es un jardín a la francesa o francés. Resumimos:

  • Con cientos de hectáreas a su disposición y están diseñados en plano.
  • Concebidos en áreas abiertas vinculados a una residencia palaciega.
  • No se permite una mínima concepción a la improvisación y al descontrol.
  • Prima  un concepto geométrico de la naturaleza. Los planos se llevan hasta el paroxismo.
  • Aparecen elementos simbólicos vinculados al castillo y al palacio donde se encuentran (escudos de armas, flores de lis...).
  • Son fundamentales los setos (sobre todo de boj, pero también de ciprés) recortados al milímetro y formando figuras. Esta es la característica más acusada de un jardín francés o a la francesa.
  • En el centro de estas composiciones aparecen plantas de colores con predilección por las rosas o las bulbosas.
  • Suelen formar parte de los jardines laberintos para el recreo.
  • Los más sencillos se completan con grandes praderas de césped.
  • Están pensados para ser vistos desde arriba, desde las ventanas de la construcción a la que se anexan.
  • Las esculturas, los vasos y las fuentes de grandes dimensiones forman parte de la esencia misma del jardín. En principio estaban concebidas para aumentar la magnitud del lugar con espectáculos de luz y color. En Versalles, por ejemplo, en verano siguen manteniendo esta función.
  • No hay nada fuera de su sitio y su mantenimiento es costoso o complicado.

jardines franceses 0 Chenenceau

Los diez jardines franceses más espectaculares que debes conocer

Y solo ponemos los que están dentro de Francia. Para otro día dejamos los magníficos situados en otros puntos de Europa, aunque también se encuentran en México o Estados Unidos.

1.- Versalles. Es el número 1 con 800 hectáreas (8. 000.000 m2) de caminos delimitados al milímetro, fuentes enormes, cascadas, esculturas y zonas de paseo. No hay que dejar este mundo sin un paseo por el parque y por el palacio.

2.- Los jardines del Palacio Episcopal de Castre, en el centro-sur de Francia, realizados siguiendo las líneas de una flor de lis. Esta pequeña ciudad, además, tiene un interesante museo de arte con obras de Francisco de Goya.

3.- Uno de los más bonitos y muy cuidado es el  Château de Villandry, en el Valle del Loira, tan comprometido con sus jardines franceses que se organizan exposiciones, concursos y talleres. Junto con Chambord (cuyas zonas verdes no están a la altura de la construcción palaciega) es uno de los puntos más visitados de la zona, altamente recomendable para los amantes de la naturaleza.

4.- A pocas horas de París se encuentra el Castillo (Château) de Chantilly con una espectacular biblioteca y unos jardines a la francesa (con otra zona a la inglesa) que hay que visitar. No te pierdas el “Camino de los filósofos”, diseñado para pensar.

5.- A poca distancia de éste y de París se encuentra el denominado Castillo de las mujeres. Es el Château de Chenonceau, dividido en parques de belleza sublime bautizados con los nombres de sus insignes moradoras o propietarias. El lago-río con sus arcadas han salido en películas y es para quitar el hipo.

6.- El Parque del Château de Vaux le Vicomte a solo 50 kms de París y que quiere ser un remedo de Versalles. Espectacular y amplio, la zona de césped se combina con gravillas.

7.- En la región volcánica de Auvernia se encuentra el Castillo de Cordès cuya rústica construcción hace destacar aún más sus jardines cuadriculados en los que se representan minimalistas rosas de los vientos.

8.- Menos espectaculares son los del  Château de Balleroy, situados en la comuna homónima y en la región de Normandía.

9.- Casi llegando a la frontera con Italia se encuentra el Château d'Entrecasteaux, reconvertido en museo y con unos jardines muy bien cuidados.

10.- En el Valle del Loira destaca, por último, el Château d'Ussé, abierto al público, aunque sea de titularidad privada.

Otros van a requerir más tiempo y más kilómetros, pero ninguno te dejará indiferente. Cuando vayas por el tercero, si no entendiste la Revolución Francesa en el colegio, comprenderás ahora este capítulo de la historia.

¿Conoces alguno que no esté en la lista? Ya sabes que la casilla comentarios está abierta a los lectores educados y curiosos.

Por Candela Vizcaíno

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