Tres emplazamientos que ver en Roma Secreta: Vía Apia, Barrio Judío y la Roma para los niños

Paseo en bici por la Vía Apia, Roma secreta para todos

Paseo en bici por la Vía Apia, Roma secreta para todos

 

Roma es uno de los destinos favoritos de viajeros de todo tipo y condición. Si en el pasado era la meta de aquel Grand Tour de aristócratas ociosos, hoy congrega entre sus ruinas y palacios a familias europeas de fin de semana que conviven con aventureros o diletantes del arte en busca del símbolo recóndito. Roma está abierta a todos ellos con sus imprescindibles para aburrir, pero también tiene un lado más secreto, más desconocido que no todos recorren. Hoy traemos tres de ellos. No hay que perderse un paseo en bici por la Vía Apia en primer lugar ni tampoco una caminata tranquila por el antiguo Barrio Judío. Y las familias con niños también tienen su espacio (desconocidos) y traemos cinco ideas para ellas. Todo a continuación:

I.- La Roma secreta en bici: Vía Apia

Aún se conserva el trazado y parte del empedrado de la antigua Vía Apia que une Roma con el puerto de Brindisi. A su alrededor se despliegan ruinas, restos medievales y un paisaje de ensueño. Proponemos un paseo en bici por esta ruta milenaria. Si hoy Italia, con Milán a la cabeza, mira hacia el Norte, no fue así en el pasado imperial. El Mediterráneo era el mar en el que se reflejaban todos los pueblos anhelados por el pueblo romano.

Lo que traemos hoy es una propuesta inolvidable, tremendamente deliciosa y casi espectacular por la belleza de su paisaje alrededor. En esencia, y para resumir mucho, proponemos, recorre parte de la antigua Vía Apia, calzada del Imperio Romano, para deleitarse con sus árboles centenarios y los restos arquitectónicos de un pasado esplendoroso.

Aunque, incluso, puedes utilizar transporte público, es mejor adentrarse en este tramo de la antigua carretera caminando o en bici, así también, las familias de vacaciones con niños pueden disfrutar tranquila y serenamente.

  • Roma secreta: Vía Apia
    Roma secreta: Vía Apia
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    Roma secreta: Vía Apia

Roma secreta o casi: ¿Qué es la Vía Apia?

El culto y, a la vez, bárbaro pueblo romano entendió muy pronto el papel crucial de las comunicaciones entre los distintos puntos de su vasto Imperio. Sin correo ni tecnología, esta civilización se afanó en realizar una red de carreteras –vías-  que enlazaran todas las ciudades más importantes. Con ello, a la par, se conseguía hacer rutas confortables para el tráfico de mercancías, personas y, por supuesto, para el movimiento necesario de sus ejércitos.

Uno de estos caminos que salían de Roma era la Vía Apia, iniciada en el siglo IV antes de Cristo. El punto cero estaba (y está) en el foro romano y el recorrido terminaba (y termina) en Brindisi, en el puerto comercial por excelencia del Imperio.  La Vía Apia se desliza paralela al Acueducto de Claudio, aún en pie, y atraviesa zonas pantanosas, campos de trigo y pueblos con encanto especial.

Paseo en bici por la Vía Apia

Hoy, como ayer, se puede recorrer esta antigua calzada romana. Tanto la carretera que, en algunos tramos, conserva el empedrado original milenario, como los campos y las ruinas de alrededor forman parte del Parque de la Vía Apia con un programa educativo y de ocio muy completo.

Lo más recomendable es dirigirse hasta el Centro de Atención al Visitante del Parque Regional de la Vía Apia y comenzar el recorrido aquí. Hay mapas a disposición con recorridos adaptados a las fuerzas de cada uno. Ten en cuenta que la zona cuenta con más de 3.500 hectáreas.

Los restos de Roma que ver en la Vía Apia

Las distintas rutas duran entre 2 y 4 horas y la organización del parque señala si hay servicios, lugares para descansar y tomar un refresco, zonas habilitadas para dejar el coche y comenzar a caminar o pedalear, etc. etc.

Durante el paseo, el viajero se sentirá transportado a otro tiempo y disfrutará no solo de un camino empedrado milenario flanqueado por ruinas de casas labriegas repletas de glicinias o de bellos cipreses, también se va a adentrar en los distintos estratos de la historia de la Ciudad Eterna que es algo más que su Fontana de Trevi o sus impresionantes palacios.  

Anota:

  • Los restos del Acueducto de Claudio.
  • El Circo de Massenzio
  • El Mausoleo y la Casa de Rómulo.
  • Las paredes desnudas de la Villa de Quinto aparecen en todo su esplendor entre un campo verde.
  • La Residencia Imperial de Massenzio.
  • La Casa Redonda.
  • Cecilia Metella.
  • El Castillo Caetani.
  • La Iglesia de San Nicolás, de época medieval.

Pero los restos no acaban aquí, ya que  catacumbas, restos de construcciones burguesas antiguas, los cimientos de zona de servicios… esperan al viajero que se adentre por esta antigua ruta aún hoy en uso.

La Vía Apia supuso una revolución en su época y a su alrededor se fueron agolpando viviendas, talleres o centros religiosos que hoy se despliegan (como ruinas) hermosos y románticos para solaz del viajero. Las excavaciones no cesan y continuamente salen a la luz restos arqueológicos nuevos.

II.- No te vayas sin ver en Roma su Barrio Judío

Entre el río y la Colina del Quirinal se encuentra el gueto de Roma. Un lugar desconocido que invita al paseo sosegado en sus estrechas calles medievales.

Abrazado por el río y rodeado de iglesias cristianas (Santa María de la Paz, San Juan Florentino, Santa María Minerva, Iglesia del Jesús…) se encuentra el barrio judío de Roma con una larga historia a sus espaldas.  Recorrer sus estrechas callejuelas medievales, dejar que el silencio invada nuestro espíritu, detenernos en algunas de sus recoletas plazas, curiosear en sus tiendas tradicionales o pararse a degustar los deliciosos platos hebreos (no hay que perderse los dulces) son placeres reservados al más sibarita de los viajeros.

El Guetto Judío entre las cosas curiosas que ver en Roma

Desconocido y ausente en la mayoría de las guías turísticas tradicionales, el gueto judío es una perla escondida en el interior de Roma. Frente a la Isla Tiberina y el Trastevere, el acceso más cómodo es por el otro lado del río, cruzando  la Colina del Quirinal hacia el Puente Palatino. Hay que dejar atrás esa construcción mastodóntica que solo se debe visitar porque allí reposa la tumba del soldado desconocido que es el Monumento a Vittorio Emanuele II. El reflejo de esta construcción que adelanta el gusto fascista se eclipsará cuando el viajero se adentre en las estrellas callejuelas de la antigua judería de Roma.

Un paseo por el Barrio Judío de Roma

Acompañados por el eco de los pasos, las fachadas van recordando sus antiguos moradores: algunos ilustres, otros importantes, otros anónimos represaliados en distintos momentos históricos.  Que no pierda el rumbo el viajero entre tanto nombre hebreo y que se dirija hacia la Plaza Mattei, muy cerca de la calle principal, la Vía del Pórtico d’ Ottavia, y allí se entretenga con el rumor del agua de la conocida como Fuente de las Tortugas.  Tampoco hay que perderse una visita a la Sinagoga Judía de Roma, sede del actual Museo Hebraico, construida en estilo neoclásico con concesiones al Liberty (una interpretación del Modernismo) sobre todo en la decoración de su cúpula interior.

Los distintos rincones del barrio judío de Roma cuentan una larga historia de penalidades. Hay constancia de que la zona estuvo habitada en pleno Imperio, y buena prueba de ello son las ruinas del Teatro Marcelo, mandado a construir por Julio César en el siglo I a.c. Con la misma estructura que el Coliseo, aún se usa hoy en día como espacio para conciertos o cine al aire libre durante los meses de verano. 

Poco se sabe de la vida, costumbre y avatares de la población de esta zona hasta 1555 cuando el Papa Pablo IV, mediante un bula, creó un gueto cerrado y amurallado que solo se abría de día. Dicha ley prohibía a los judíos dedicarse a ciertas actividades y debían ir identificados (con un pañuelo o sombrero de color amarillo) en todo momento. El barrio fue creciendo de forma insana hasta el siglo XIX cuando sus hacinados inquilinos (tampoco se permitía el acceso a la propiedad) fueron liberados de las murallas y de las injustas leyes que coartaban libertades esenciales. Con la ocupación nazi la comunidad judía de Roma sufrió un nuevo revés, ya que buena parte de ellos (entre 5.000 y 10.000) fueron deportados al campo de concentración de Auschwitz de donde solo regresaron con vida 16 personas.

  • Visitar Roma con niños
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III.- Roma secreta con estos cinco rincones aptos para familias viajeras

Cinco ideas para hacer del viaje a Roma con niños una experiencia lúdica, divertida y educativa.

Ni que decir tiene que Roma llega hasta apabullar por su profusión de ruinas del Imperio Romano (nada más hay que recordar el foro o los vestigios que se encuentran en el Vaticano), palacio abigarrados, fuentes artísticas (La Fontana de Trevi) y su historia milenaria. A pesar de su afamado caótico tráfico es un destino más que perfecto para unas vacaciones con niños en Roma. Además, es un emplazamiento tan conocido que puedes encontrar numerosas ofertas con el vuelo y el hotel incluidos.

Las ideas son tantas que es difícil elegir. ¡Ah! Que se me olvidaba: ¿acaso no van a disfrutar con la buena comida italiana? Pues, entre plato y plato de pasta, hay que ir entremetiendo estas magníficas ideas que traemos hoy.

1.- Teatro de Marionetas de San Carlino de Roma

El Teatro de Marionetas de San Carlino está abierto desde los años setenta. Sus muñecos están hechos artesanalmente al estilo de los que formaban parte de los espectáculos callejeros del siglo XIX.  Los personajes son de mano y aparecen en escena con actores enmascarados o disfrazados. Otros son de cuerda (sin que se vea el titiritero). Su programación es muy amplia y cambia año tras año. Es una manera más que divertida de acercar a nuestros pequeños al mito y la literatura. Y es uno de esos lugares imprescindibles de unas vacaciones con niños en Roma. Tienen abierta una página de Facebook donde van publicando la programación y las novedades.

2.- Parque de la Villa Borghese

Otra opción es el Parque de la Villa Borghese con hectáreas de zona verde, avenidas arboladas, estanques y animales en libertad. De hecho, en esta histórica mansión se sitúa el Bioparco de Roma, un zoo con animales salvajes en régimen de semi-libertad y con actividades diseñadas por los niños de la casa. Los pequeños amantes del arte tampoco se pueden perder una visita a la Casa del Reloj,  en la imagen, situada en el perímetro del emplazamiento e, incluso, un encuentro con la magnífica colección de arte del Museo Borghese.  Por sus dimensiones y versatilidad, es aconsejable dejar un día reservado a este lugar.

3.- Zoomarine, el acuario de Roma

El Acuario de Roma se llama Zoomarine y el plato fuerte del lugar son los espectáculos en los que intervienen delfines acrobáticos. Se puede inter-actuar (con las debidas precauciones y siguiendo las normas) con los animales, así que poco más se puede decir.

4.- 3DRewind de Roma, perfecto para familias

Más acorde con la tecnología moderna se encuentra el 3d Rewind de Roma, en la imagen de abajo, un espectáculo tridimensional que recrea los emplazamientos de la ciudad antigua. Utilizando los nuevos medios audiovisuales se aprende historia, a la par que los niños se divierten imaginando ser ciudadanos romanos, filósofos o soldados. Otra idea imprescindible para unas divertidas vacaciones con niños en Roma.

5.- Museo de los niños en Roma

Es un lugar especialmente concebido para los más pequeños y organizado en torno a la importancia del reciclaje y el respeto por el medio ambiente. Muestra a los pequeños cómo es el cuerpo humano o cómo funciona un camión de bomberos. También dispone de un pequeño supermercado donde se enseña la importancia de elegir y consumir alimentos sanos.

Roma, además, tiene múltiples salas de cine, algunas en 3D, que también pueden ser una buena opción para pasar una tarde divertida con tus pequeños. Con este plan los niños, y también los mayores, disfrutarán de lo lindo. ¿Qué te parece la idea?

Roma tiene más, mucho más, innumerables secretos, rincones y ruinas casi escondidas en callejones y plazas. Es caótica, ruidosa. Por momentos parece que se va a desmoronar. Sus mercadillos en plazas aristocráticas son una tentación. Por eso a Roma hay que volver una y otra vez: porque siempre tiene algo nuevo para el viajero.  Si Venecia subyuga con sus canales,  con sus islas en La Laguna e, incluso, con sus playas, Roma tiene esa prestancia que le ha valido el calificativo de eterna. Perderse por sus calles es la mejor manera de adentrarnos en la historia occidental.

Y si no quieres perderte los treinta lugares de Roma que ver sí o sí, te dejo esta lista y estas maravillosas imágenes. 

  • Panteón
    Panteón
    © Candela Vizcaíno
  • Fontana de Trevi
    Fontana de Trevi
    © Candela Vizcaíno
  • Apolo y Dafne
    Apolo y Dafne
    © Candela Vizcaíno
  • Coliseo
    Coliseo
    © Candela Vizcaíno
  • Foro
    Foro
    © Candela Vizcaíno
  • Lacoonte
    Lacoonte
    © Candela Vizcaíno
  • Vaticano
    Vaticano
    © Candela Vizcaíno

Por Candela Vizcaíno

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