10 jardines bonitos y espectaculares de todo el mundo

Jardines de Bomarzo

Jardines de Bomarzo

Wikimedia Commons

 

¿Te apuntas a dar una vuelta al mundo a través de los jardines más bellos, hermosos y espectaculares repartidos por todo el orbe? En Europa, en América, en Japón, el arte de la jardinería ha alcanzado cotas fantásticas y esos remansos de paz que quieren emular el paraíso terrenal son alicientes para viajeros y amantes de la naturaleza a partes iguales. Así que hoy te propongo este recorrido por 10 jardines bonitos y espectaculares entresacados de los más hermosos y bellos. Reconozco que no están todos los que son pero sí son todos los que están. Comenzamos:

1.- Bosque Bomarzo en Italia

Se encuentra tan cerca de Roma que se llega a tan solo una hora en coche. Levantado sobre una falla o un anfiteatro natural, sorprende a propios y extraños desde su inauguración, en el siglo XVI. El artífice de tan rara obra fue Pierfrancesco Orsini quien, tras perder a su amada esposa, se pone a hacer este bosque de los monstruos utilizando las plantas del lugar y unas enormes piedras que también se encontraban en el emplazamiento. Con estos materiales manda esculpir y realizar uno de los jardines más enigmáticos, espectaculares y raros del mundo. Las formas esculturales parecen salidas de un sueño (o de una pesadilla por ser más exactos).  Lejos de dar paz al visitante, más bien parece que interrogan al que allí se encuentra sobre su situación en el mundo y su posicionamiento espiritual ante las cosas materiales. Es un imperdible y uno de mis favoritos. Por eso, he puesto la foto abriendo el artículo. 

2.- Jardín Monceau en París

Muchísimos menos espectacular aunque sí es uno de los jardines más bonitos de París es el Parque Monceau. Un educado y sibarita aristócrata, el Duque de Orléans, encarga, en pleno siglo XVIII, a Luis Carmontelle la ejecución de un parque donde en otro tiempo había un bosque salvaje. Como el paisajista se dedica también a diseñar decorados para teatro, no se le ocurre otra cosa que levantar un jardín de tipo onírico donde las columnas o los puentes de piedra son los protagonistas.

3.- El Retiro de Madrid

En pleno centro artístico de Madrid, el del Retiro es uno de jardines más bellos y grandes del mundo. Antiguo coto de caza dedicado al solaz de la monarquía hoy, sus 118 hectáreas, son el refugio de visitantes y vecinos que buscan en él casi de todo: desde un lugar para hacer footing hasta un banco para leer un libro. El Paseo de las Estatuas, la Rosaleda, el Palacio de Cristal (en la imagen), el Monumento a Alfonso XII, sus fuentes, la Casita del Pescador, los jardines orientales son hitos o puntos que no nos podemos perder por esta vuelta al mundo tan peculiar. Es uno de los parques urbanos de España más adecuado para ir en familia.

4.- Los jardines Boboli en Florencia

Es el parque de los banqueros florentinos y fue levantado para demostrar a las visitas (ninguna pobre recordemos) el poderío económico de dos clanes distintos. Así que ya te puedes imaginar cómo son los jardines más bonitos de una ciudad que se caracteriza por su hermosura artística. La historia es la que sigue. En 1458, Luca Pitti se hace levantar el que hoy es el Palacio Pitti. Dispone de 450.000 metros cuadrados de terreno que dedica, en su mayoría a un jardín sencillo y al caserío, por supuesto. Arruinado, un siglo más tarde, su mayor enemigo reconocido y competidor directo, Cosme de Médicis, compra la propiedad.

No le hace mucho caso que parece que este señor tenía agenda apretada. Pero su esposa, Doña Leonor Álvarez de Toledo y Pimentel-Osorio, española, culta, cultivada y ociosa pone patas arriba el jardín al completo (también la casa y la colección de arte que son las cosas de ser multimillonaria). Ordenó colocar esculturas, cascadas, pasadizos, laberintos, grutas sombreadas y un sinfín de setos de boj dejando, más o menos, el jardín tal como lo conocemos hoy en día: una maravilla.

5.- Jardines del Palacio Schönbrunn en Viena

Diseñados bajo un orden casi matemático sin dar tregua a la curva o a una recta un poco sinuosa, están pensados para admirarse desde arriba (desde la ventana del palacio) y para despertar halagos de envida.  Las flores multicolores dentro de los setos podados al centímetro hacen hasta daño a la vista y así llevan desde el siglo XVIII. En él, su hacedor, Nikolaus Paccassi, colocó la Casa de las Palmeras (en la imagen), falsas ruinas romanas, un zoo, paseos, paseos, paseos, un merendero y algunas fuentes como la de Neptuno. Es una de las visitas imprescindibles de Viena.

6.- Treptower Park en Berlín

Es un parque que te hace sentir “algo” porque, en verdad, el emplazamiento puede definirse entre mausoleo, camposanto y monumento a los caídos. Levantado al finalizar la Segunda Guerra Mundial en un estilo tan racionalista que hace estremecer el corazón, aquí reposan más de 5000 soldados soviéticos. Muchachos, en su mayoría, que derramaron su sangre para luchar contra el Régimen Nazi. En esencia, es un inmenso boulevard a cielo abierto donde el césped duele la vista. A sus lados grandes árboles parecen guardar las almas de los soldados. Todo en él tiene un fuerte carácter simbólico desde la disposición de las plantas hasta las esculturas que rematan un largo camino que nos va invitando a reflexionar mientras lo recorremos.

7.- Central Park de Nueva York

Todos hemos estado allí porque, en algún momento de nuestras vidas hemos visto alguna película con una escena en uno de los parques, que no jardines, más bonitos y espectaculares del mundo. Este gran rectángulo trazado con tiralíneas casi  pone todo el verde que necesita la Ciudad de los Rascacielos. Se utiliza para todo: para correr, para amar, para merendar, para ir a un concierto, para leer, para solazarse… Es que más de 340 hectáreas (3.400.000 metros cuadrados, no lo olvidemos) dan para mucho. Destacan los distintos lagos y algunas esculturas literarias como la de Alicia en el País de las Maravillas, uno de los libros clásicos imprescindibles que todo niño o adulto debe conocer.

8.- Ryôan-Ji en Kyoto

Sin árboles, sin una sola planta, sin una mota de verde, el de Ryân-Ji es uno de los jardines más enigmáticos, bonitos y espectaculares del mundo. Tiene un carácter totalmente simbólico y sus piedras y guijarros pretenden ser una representación del mundo. Aquí se viene para meditar, para hacer una mirada limpia hacia el interior, el que pueda hacerlo que habrá quien no resista las preguntas de este particular jardín pétreo. No se recorre. Te sientas en las gradas y tienes que dejar que te invada su armonía y belleza. Así es uno de los jardines más extraños del orbe y, a la par, Patrimonio de la Humanidad por no parecerse a ningún otro. Los jardines japoneses, recordemos, tienen una delicadeza y un carácter casi esotérico que se nos escapa al ojo occidental. Cuidados hasta el paroxismo a veces, todo en ellos (a pesar de un aparente descuido natural) está pensado al milímetro.

9.- Los Jardines de Versalles en Francia

En verano no te puedes perder el espectáculo de sus fontanas con música y fuegos artificiales porque este jardín aristocrático donde los haya es la apoteosis de la grandiosidad. Sus 800 hectáreas son la representación de los jardines a la francesa en estado puro.  Aquí la mano del hombre impone su criterio, porque el orden, la arquitectura con boj, las esculturas grandiosas, las fuentes enormes y los paseos a distintos niveles son la norma. Versalles fue el sueño de un rey megalómano. En el momento de su construcción no había otro igual y fue modelo para otras cortes europeas a igual que su apabullante palacio con oros, volutas y kilómetros de mármoles. Es otro de los imperdibles.

10.- El Generalife, los jardines de la Alhambra, en España

Más íntimo, a pesar de ser también “real”, es el Generalife, en Granada, los jardines de La Alhambra y uno de los más bonitos de España. Los aljibes bordeados de arrayanes y las fuentes con salidas a los cuatro puntos cardinales quieren ser una representación del paraíso. Las plantas de bajo porte se sitúan alrededor, algunas en macetas o parterres. Todo está hecho a la medida del hombre, para el disfrute de los sentidos y para el reposo del alma. El color y la vista compiten, en el Generalife, con el sentido del olfato, ya que una amplia mayoría de las plantas que aquí se encuentran son aromáticas.

Podría traer algunos más (veinte o treinta quizás) pero estos son los más significativos, los únicos, los que formaron escuela o los que inauguraron un género. Si los “a la francesa” quieren dejar exhausto al visitante, los árabes del sur de España pretenden ser un alto en el camino. Los japoneses nos invitan a meditar a igual que el Treptower Park con su inmensidad. Este último nos habla de la inutilidad de la guerra y de su orgía de sangre derramada. El de Bomarzo, recordemos, es la consecución de un sueño simbólico mientras que el Central Park de Nueva York es, quizás, el más democrático del mundo.

Por Candela Vizcaíno

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