10 Características del Romanticismo

10 Características del Romanticismo

Características del Romanticismo, el movimiento artístico y literario que se extendió desde finales del siglo XVIII hasta bien entrado el siglo XIX. 

Sintetizar y analizar las obras de una época nos exige, por un lado, distanciarnos y, por el otro lado, relacionar. Es en esta comparación cómo entendemos lo que hace única a cada generación de artistas o de literatos. Por eso, antes de adentrarnos en estas 10 resumidas características del Romanticismo tenemos que dar unas pequeñas pinceladas de lo que sucedió en el plano social, político y económico antes, mientras y después de este movimiento. El cual, recuerdo, se extiende desde finales del Siglo XVIII hasta mediados del XIX, aunque en algunos países, como el caso de España, la estética se alarga unas décadas más. 

Contexto histórico del Romanticismo

¿Qué ocurrió antes? Europa, donde el movimiento tuvo lugar, estaba estructurada en estamentos sociales heredados de la época medieval. Esto es, cualquier persona nacía en una clase y poco podía hacer para prosperar o para cambiar. La nobleza acaparaba riquezas, cultura y poder político. El pueblo llano, excepto una pequeña capa de artesanos, apenas tenía libertad de decisión en ninguno de los órdenes de la vida. A esto se une que, a mediados del siglo XVIII, se impone el Racionalismo en los círculos elitistas europeos. 

Todo ello comenzó a cambiar unas décadas antes de que encontremos las características del Romanticismo en los principales autores (especialmente en Alemania). Los avances de la técnica propicia la llamada Revolución Industrial con su maquinismo, por supuesto, pero también, con su trastoque en el orden social. La clase campesina comienza a emigrar a la ciudad en busca de un puesto de trabajo que le permitiera prosperar. Aunque eso no se consigue de la noche a la mañana ya hay un cambio de actitud. 

¿Y cómo influye este contexto histórico en las características del Romanticismo principales? 

Como consecuencia de esto, o paralelamente, va surgiendo una pujante burguesía tanto alta (dueños de fábricas o de centros de producción) como media (profesionales liberales, artesanos con un sistema laboral semejante al autónomo contemporáneo…) Esta nueva clase social (en general penetrante y más culta que la nobleza) comienza a desplazar a la aristocracia tradicional imponiendo sus valores. Y dentro de esos principios (también una de las características del Romanticismo) se encuentra la libertad. 

Todo ello será caldo de cultivo para los movimientos independentistas, las revoluciones (iniciándose con la Francesa) o las teorías marxistas o socialistas. Recordemos que el Manifiesto comunista de Marx y Engels se publica en 1848. Y nada hay en la historia de la humanidad que haya surgido de la mente de un iluminado. Este siempre recoge el espíritu de la época. Y la romántica es la del cambio social (con ese choque entre burguesía y proletariado), la de la libertad y la de la búsqueda en mundos antes inexplorados. En este sentido, por poner un solo ejemplo, esa búsqueda de individualismo en terrenos antes inexplorados avanza La interpretación de los sueños de Freud, unas cuantas décadas más tarde y germen de la psicología moderna y contemporánea.  

Entonces, cuáles son las principales características del Romanticismo

Te las dejo resumidas en estas 10 que considero las principales y las fundamentales.  

1.- De entre las principales características del Romanticismo está el hombre como centro del Universo

Como herencia del Racionalismo anterior, el hombre se convierte en un ángel caído casi olvidado por Dios y abandonado a sus únicas posibilidades. Como las herramientas de crecimiento personal (por utilizar un símil contemporáneo) eran, en la época, bastante limitadas ese centro va pendulando de un lado a otro buscando su sitio. Como consecuencia de todo ello, se ensalza el ego, el espíritu libre, la creatividad por encima de todas las cosas, la genialidad y, en ocasiones, hasta la locura. ¿Por qué hay un gusto por este estado? Porque, sencillamente, se comienza a ver a los enajenados como guías hacia otra realidad distinta a la establecida y, por tanto, como adalides de esa ansiada libertad. 

2.- La vida del espíritu con sus luces y sus sombras se encuentra en el centro de los temas

El hombre, en consecuencia, se encuentra limitado en su finitud física y se va hacia el más allá como emplazamiento alternativo donde encontrar lo buscado y anhelado. Aunque el Cristianismo, aún preponderante en la época, abría la posibilidad hacia una existencia posterior a la muerte, el espíritu romántico busca algo más. Y ese paso hacia adelante es hacia al interior del alma humana con sus luces y sus sombras, con sus bondades y su maldades, con entregas infinitas y mezquindades ruines. Hay una exploración sistemática en todos los sentimientos humanos sin precedentes en la historia del arte, de la literatura o del pensamiento. Como consecuencia de todo esto, se cae en un halo de no pertenecer a este mundo que lleva a buscar la plenitud en el plano fantasmal o en el otro lado que se abre tras la muerte. El número de artistas suicidas, por poner un caso, es en el Romanticismo de un porcentaje mucho mayor que en cualquier otro periodo histórico. 

3.- La libertad como una de las características del Romanticismo

De la mano va la sacrosanta libertad. Si las fórmulas políticas y sociales tradicionales no bastan para encontrar acomodo, hay que buscar unas nuevas. Y estas solo se consiguen si existe libertad y se pueden sacudir todos los parámetros impuestos anteriormente (desde la religión hasta la economía pasando por las clases sociales). Por tanto, los cuadros se llenan de pinceladas libres y de temas considerados hasta entonces como escabrosos (la violencia de algunas obras de Goya, por poner un ejemplo). La literatura no puede amoldarse a los cánones clásicos y el verso libre aparece para quedarse. 

4.- Rechazo de las formas neoclásicas y de la tradición

Libertad y acomodo con la tradición parecen estar reñidos. Por eso, comienzan a crearse géneros nuevos (cuentos poéticos, poemas en prosa, piezas musicales cortas…) Todo lo que supusiera tradición era rechazado y había una conciencia muy exagerada de que se estaba en un mundo nuevo. Sin llegar a los postulados del Futurismo (unos cincuenta años más tarde) que querían quemar museos y obras arquitectónicas legadas del pasado, sí se busca acomodo en lo nuevo o en una visión renovada de lo antiguo. El espíritu libertario llega a la rebelión, a la exaltación del que va por libre, del solitario o del que rompe con los moldes establecidos. Esa idea será retomada más tarde por el Fauvismo al que se adhieren los nuevos románticos del siglo XX. 

5.- Una de las características del Romanticismo es la vuelta a la naturaleza

Las ciudades comienzan a ser invivibles con su trajín de fábricas, ruido y, especialmente, polución (nada que ver con lo que podamos sufrir en cualquier urbe europea contemporánea y un caso típico pueden ser Londres o Gante). La sociedad se hace fabril (tomando un verso de Luis Cernuda) y la nueva burguesía impone sus criterios mercantilistas a los que se adhieren el nuevo proletariado deseoso de progreso material. Como rechazo a esta situación, la élite intelectual se inhibe de este nuevo orden social proponiendo una vuelta a la sencillez del campo, a la soledad de las ruinas, a la perfección del orden natural. Las obras pictóricas se llenan con esta representación bucólica de lo agrícola o con el desgarro emocional de acantilados, mares embravecidos o lagos donde habitan criaturas fantásticas que te seducen para llevarte al otro lado. 

6.- Sentimiento de no plenitud y disconformidad

Todo esto que llevo expuesto hasta ahora desemboca en una de las características del Romanticismo más importantes: el desgarro ante la doblez del hombre y la sensación de vacío. Si hasta entonces se consideraba al individuo como un ser completo, ahora se vislumbran las luces y las sombras. En este sentido adelantan los estudios de Freud en La interpretación de los sueños. Y si repito es porque, tras la obra, hay un antes y un después en la concepción del ser humano. El Romanticismo ve que la contradicción es inherente al alma humana, algo que no se tenía en cuenta con anterioridad. Ese choque entre los deseos y la realidad, entre la fortaleza y la debilidad, entre el anhelo de trascendencia y la realidad cambiante de la época se fragua en el Romanticismo. 

7.- Se mira hacia la historia y los avances del pueblo 

Esto lleva por un lado, al gusto por la historia (siempre idealizada o vista con un prisma totalmente distinto) que se afianza con la costumbre conocida como Grand Tour. ¿Qué era este viaje tan particular? En esencia, como una especie de fin de estudios que llevaba a la élite de Europa Central por tierras italianas o griegas (también españolas) buscando la huella de la antigua Roma o de la exquisita Grecia. El Grand Tour se hacía en meses (recordemos que no existía aún el ferrocarril) con un plan preconcebido y la búsqueda era siempre hacia las ruinas, los textos antiguos o las obras de arte del pasado. Algunos de estos afortunados aristócratas llegaban hasta Egipto, Túnez o Tierra Santa. Con el avance del ferrocarril y los cómodos trenes del lujo (el Orient Express con destino a Estambul era uno de ellos) a finales del siglo XIX esta costumbre acabó en el olvido. 

Paralelamente la literatura y el arte plástico comienza a reflejar los modos y formas de vida del pueblo llano, de los campesinos, de las gentes de a pie de pueblos y ciudades, de los caminantes… Eso desemboca en el costumbrismo que en España, por poner un caso, se hace popular tanto entre creadores como entre los consumidores (por utilizar un término actual) de la época.  

Se recogen y recopilan los cuentos tradicionales (Andersen, los hermanos Grimm…) las leyendas y mitos de la cosmovisión romana y/o griega. En el arte, la arquitectura y la decoración entran elementos que se redescubren con las excavaciones arqueológicas que se comienzan a llevar a cabo (Pompeya, Herculano, Palmira…) A pesar de que se rechaza lo anterior se inauguran o se consolidan las Academias (Historia, Arte, Literatura…) 

8.- Gusto por las ruinas, los fantasmas, los ambientes que invitan a la melancolía  

Las ruinas de esos imperios perdidos y la melancolía asociada se hacen normales en la literatura y el arte. El ocaso, los atardeceres y su reflexión al ser asimilable al espíritu humano se convierten en una de las características del Romanticismo más visibles. Las tristezas, las ensoñaciones, las melancolías o los amores imposibles (porque se dan en distintos planos de conciencia o en distintas escalas sociales) son temas comunes. Si la literatura y la poesía se hizo eco en abundancia de esta forma de entender la realidad humana, fue la ópera (tanto la italiana como la alemana) la que llevó este amor por lo imposible, por el pasado o por las tristezas infinitas del alma a su último extremo. 

10.- Una de las características del Romanticismo en lo formal es la exaltación retórica

Y termino con el estilismo meramente visual y/o formal. En el Romanticismo todo es extremo, desde los sentimientos hasta la manera de plasmar esa realidad. Se hacen usos de los adjetivos al máximo. Todo es blanco o negro, muerte o vida, dolor o felicidad. Para ello se muestran realidades convulsas en un lenguaje (tanto artístico y/o plástico) como literario a tono. 

Este movimiento inauguró la época moderna y abrió la puerta, con su afán de cambio y libertad a las vanguardias históricas que se plasmarían unas décadas más tarde. El espíritu, además,  se retomaría con las distintas revoluciones que tuvieron lugar nada más comenzar el Siglo XX con los choques inherentes que desencadenaron las dos Guerras Mundiales. Pero eso es tema para otro día y, si lo saco a colación, es, sencillamente, para no poder el hilo histórico. Nada se da si no se entiende lo anterior e, incluso, lo que está por venir. 

Por Candela Vizcaíno 

Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

En la imagen, La libertad guiando al pueblo de Delacroix 

 

 

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