Viajes - Candela Vizcaíno - Candela Vizcaíno https://www.candelavizcaino.es Mon, 17 Jan 2022 22:50:04 +0100 Joomla! - Open Source Content Management es-es Visitar Itálica para pasear por sus ruinas /viajes/turismo-en-espana/italica.html /viajes/turismo-en-espana/italica.html Visitar Itálica

 

Recorriendo a pie las ruinas romanas de Itálica, en el municipio de Santiponce, muy cerca de Sevilla.  

Estaba (y está) situada sobre un alcor sobre el que, en tiempos, se divisaba la rica vega del valle del Guadalquivir. Su fundación, en el siglo II a.C se debió a un Escipión, general en la Bética. Tras las guerras con los turdetanos, los mismos que probablemente nos dejaron el enigmático Tesoro del Carambolo, creó el emplazamiento para los veteranos vencedores en esas batallas. Había nacido Itálica, a pie de la Vía de la Plata, la ruta que unía de sur a norte (o de norte a sur) toda Hispania desde Cádiz hasta la actual Gijón. Hispalis (la actual Sevilla) no tuvo la importancia de Itálica y ni mucho menos la de Mérida (hoy un museo al aire libre con lo mejor de la arquitectura romana). Así que lo que, en un principio, se creó para servir de retiro a soldados cansados de batallas muy pronto comenzó a florecer gracias al comercio.  

Un poquito de historia de los inicios antes de visitar Itálica

Estamos en el siglo II a.C. y el emplazamiento era un mero lugar de retiro. Aunque no se sabe a ciencia cierta cuáles fueron las primeras viviendas, sí se cree que, en principio, no hubo más ambición. Sin embargo, las cosas sucedieron de otra manera tal como ocurre en contadas ocasiones a lo largo de la historia. Itálica se aprovechó de su situación privilegiada junto a la Vía de la Plata (hoy convertida en autopista) para prosperar con el comercio. Y también se valió de las riquezas agrarias que se cultivaban en la fértil vega del Betis, el río que luego se llamó Guadalquivir. 

Década tras década, Itálica fue prosperando y creciendo con magníficas villas romanas que se decoraban con delicados mosaicos. Suponemos que con frescos y ricos muebles, pero esos elementos no han llegado hasta nosotros. Tal fue su poderío que aquí nacieron (de familias patricias) los emperadores Trajano (18 de septiembre del 53 d.C)  y Adriano (24 de enero del 76 d.C). Si te decides a visitar Itálica hoy en día, aunque la ciudad no está excavada al completo, de su importancia se da cuenta no solo el anfiteatro sino también el teatro. Sus grandes dimensiones nos dicen de un emplazamiento próspero con una buena proporción de habitantes fijos a lo largo de su historia. 

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Auge y decadencia de Itálica  

Itálica alcanzó su apogeo en el siglo II d.C cuando ambos emperadores (que habían beneficiado a la ciudad) ya no estaban en este mundo. A partir del siglo III comenzó a languidecer lentamente hasta ser olvidada del todo, aunque no tanto, puesto que los habitantes que la ocuparon durante toda la Edad Media se sirvieron de sus columnas, sus mármoles y sus piedras como material de construcción para levantar otras edificaciones.

Sea como fuere, en el siglo XIV, cuando es fundado el Monasterio de San Isidoro del Campo, otra maravilla artística en estilo mudéjar a cuatro pasos de las actuales ruinas de Itálica, se tenía constancia de la ciudad romana. El recinto religioso está levantado en honor de San Isidoro de Sevilla, el sabio que escribió las Etimologías, una especie de enciclopedia con todo el saber disponible de su tiempo. Pues bien, algunos monjes, conscientes de la importancia del lugar, hicieron algunas excavaciones en Itálica. Justificaron ese esfuerzo vertido sobre una civilización pagana por la importancia del mismo. Tenemos que recordar que, aunque la cultura medieval fue eminentemente cristiana, en los monasterios (a través de sus scriptoria) se recogieron todos los retazos de la sabiduría, la literatura y el arte clásicos.  

El polvo del olvido seguía cayendo sobre Itálica hasta el Romanticismo con su gusto por las ruinas y las excavaciones. Si en Europa se acometía lo que se conocía como Grand Tour, un viaje de fin de estudios hacia Italia, Egipto o Constantinopla para admirar sus restos artísticos, en España también recalaron algunos de estos viajeros. Fueron ellos los que pusieron en valor algunos puntos (como el Alcázar de Sevilla). Desafortunadamente, en las virtudes también se encuentran los vicios. Así, si bien fueron capaces de admirar estas bellezas pasadas, no dudaron en dedicarse al expolio. Expolio que fue también instigado por ricos mecenas locales que sufragaron excavaciones a cambio de reservarse para uso personal algunas (quizás las mejores) obras. Este fue el caso de la Condesa de Lebrija (1851-1938) que trasladó múltiples mosaicos y esculturas a su palacio en el centro de Sevilla, hoy abierto al público previo pago de su importe. 

https://www.youtube.com/watch?v=1dzFZOa4iXo

Entonces, ¿qué hay para visitar en Itálica hoy? 

Con toda esta historia de abandono y expolio parece que poco o nada queda del antiguo esplendor. Bien es verdad que lo que tenemos delante son ruinas, pero se ha podido salvar parte de ellas, especialmente cuando se protegió el recinto en la década de los años veinte del siglo XX. Con grandes interrupciones debido a sucesivas crisis económicas, guerras y también desidia, se han encontrado grandes ejemplos de escultura romana que hoy se custodia en el Museo Arqueológico de Sevilla, en pleno Parque de María Luisa. Actualmente está en obras sin fecha para su finalización y reapertura. 

Itálica hoy ofrece un agradable paseo por su anfiteatro que está aún en uso para algunos festivales y también podemos perdernos por las calles que conservan parte del empedrado. A su alrededor se despliegan los restos de las casas, villas y otros edificios que conformaron el entramado urbano. 

No hay que perderse: 1) Edificio de Neptuno, 2) La Casa de los Pájaros, 3) Traianeum, 4) Mirador de Trajano (aunque las vistas hoy en día son almacenes industriales), 5) Anfiteatro y… pasear entre mosaicos, ruinas y altos cipreses. 

El Conjunto Arqueológico de Itálica está vallado y su acceso es gratuito para los ciudadanos de la UE. Y la entrada es muy económica para el resto de nacionalidades. Además, en la localidad de Santiponce también se ha excavado el teatro y es posible disfrutar de este emplazamiento de excepción durante el Festival Internacional de Danza.  

Fotos, vídeo y texto por Candela Vizcaíno

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[email protected] (Candela Vizcaíno) Turismo en España Fri, 29 Oct 2021 21:41:30 +0200
Molinos de Alcalá de Guadaíra | ruta para no perderse /viajes/rutas-naturaleza/molinos-alcala-guadaira.html /viajes/rutas-naturaleza/molinos-alcala-guadaira.html Molinos de Alcalá de Guadaíra

 

Hubo un tiempo en el que Alcalá de Guadaíra, encajonada entre el alto cerro de Oromana y el río, vivía (literal) del pan. Y lo hacía porque aquí se elaboraba cada mañana ricas piezas en sus hornos desperdigados por toda la localidad. La materia prima no llegaba de muy lejos ya que los molinos que salpicaban y aprovechaban los saltos del río surtían de abundante harina a los múltiples obradores de la localidad. Todo era, por entonces, de kilómetro cero: desde el cereal de la vega colindante hasta la harina, el pan o sus famosas tortas y bizcochelas. Con la industrialización, a principios del siglo XX, estas viejas construcciones quedaron abandonadas a su suerte y alguna hubo, incluso, que colapsó en ruinas. Otras (la gran mayoría) han podido ser recuperadas, rehabilitadas, blanqueadas y hoy son accesibles para los que buscan los dones de la naturaleza y las huellas del pasado. Así, aquellas que han podido salvarse del olvido se han reconvertido en la ruta de los molinos de Alcalá de Guadaíra. 

¿Dónde están los molinos de Alcalá de Guadaíra y cómo se accede a ellos? 

La ruta (que se puede hacer tanto a pie como en bicicleta y que en algunos tramos admite carritos de bebé) tiene dos posibles entradas. La primera está justo al lado del puente romano (o antiguo, que la localidad ofrece muchos más que estos molinos), junto a las ruinas del Molino de la Tapada. A partir de aquí comienza una ruta circular que lleva a lo más alto de Oromana y al otro punto de inicio. Este (mi favorito y aconsejable) se encuentra detrás de los llamados pisos de San Francisco (en la calle denominada precisamente Tren de los Panaderos). Este bloque de viviendas de los años setenta no tiene pérdida ya que se ve nada más entrar en el pueblo y se caracteriza por el gusto poco conseguido (por decirlo con palabras amables) de las construcciones de esas décadas.  

Si vas en coche, hay un aparcamiento descubierto  al lado y en las calles colindantes (a no ser que sea un día festivo de buen tiempo) también se encuentra plaza. Eso sí, es aconsejable ir temprano porque la ruta de los molinos de Alcalá de Guadaíra va ganando adeptos día a día. 

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¿Qué te espera en la ruta de los molinos de Alcalá de Guadaíra si eres senderista o ciclista? 

O simplemente alguien amante de la naturaleza. Aunque el circuito completo alcanza más de 10 kilómetros, si llegamos hasta aquellos que están detrás del Puente de Dragón (otro hito monumental del pueblo), los más bonitos pueden recorrerse en poco más de una hora. Si accedes por la puerta que está bajando la calle Tren de los Panaderos te vas a encontrar:  

1.- El monumental Molino del Algarrobo que se alcanza atravesando una senda empedrada y que puede cruzarse de orilla a orilla gracias a las ruedas (de molino precisamente) que sirven como puente. Aquí se ha habilitado una pequeña plaza rústica con bancos donde, de vez en cuando, se informa de las construcciones a lo largo del río. Destaca una torre almenada que no es medieval. Es una recreación tardo romántica que en esta época gustaba mucha de retrotraerse a un imaginario pasado.  

¡Atención! En época de lluvias el paso por el Molino del Algarrobo puede estar anegado. En este caso, lo mejor es empezar la ruta por el Molino de la Tapada. Desde allí parten varios caminos que se dirigen en distintos niveles a la otra fachada de este molino. 

2.- En este punto no hay que perderse, ya que del mismo parten tres caminos distintos que, aunque siguen la ruta, te puede desviar de la más interesante. Hay que tomar el central, el que está enfrente y en cuesta empinada. Luego bajarla para dejar de lado un puente (¡ojo! ¡no hay que cruzarlo!) y ya desembocas en la ruta propiamente dicha puesto que está arreglada, señalizada y ajardinada incluso. Sí, vale, que no cuesta nada poner unos cartelitos. Al día de hoy no existen. Así que dejo la sugerencia por escrito. 

Ruta de los molinos 7 

3.- El siguiente es el Molino de Oromana que comparte protagonismo con el del San Juan que está enfrente. Se sitúa paralelo al parque y al hotel homónimo. A partir de aquí (y antes de llegar incluso) la senda se convierte en un espacio ajardinado, arreglado con bancos e, incluso mesas. Es normal encontrarse los fines de semana pintores (más o menos profesionales) que intentan captar la belleza del paisaje siguiendo los modelos del impresionismo. También abundan las familias con niños que, incluso, se atreven a practicar algún deporte de agua. El río está estancado en algunos tramos (debido a las presas) y su discurrir es bastante lento. 

4.- A continuación, se sitúa el molino de Benarosa que se encuentra en la otra orilla. Aún así, se puede acceder porque se ha habilitado un paso peatonal aunque bastante resbaladizo y peligroso para los que se hayan saltado el gimnasio. En este punto se concentran patos y otras aves que comparten espacio con anfibios y peces de río. La vista no solo es refrescante sino fotogénica a más no poder. 

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5.- La ruta de los molinos de Alcalá de Guadaíra puede terminarse con la visita del Molino de las Aceñas de blanco impoluto y también con una torre almenada. Antes habremos pasado (casi sin darnos cuenta) las ruinas del Molino Rabo de Zorra que se encuentra en la otra orilla. Una vez vencido este punto, el camino no está habilitado y se va adentrando cada vez más en campo abierto. El sendero se complica hasta llegar a la Finca La Perdida, una explotación ganadera ajena a lo que estamos tratando. ¿Y ahora qué?

Datos prácticos para hacer la ruta de los molinos de Alcalá de Guadaíra

1.- Una vez has alcanzado el Molino de las Aceñas, lo mejor es volverse sobre los propios pasos un poquito hasta que encontremos algún tramo de sendero en bifurcación. Ni se te ocurra agobiarte porque te lo hayas pasado. Hay distintos accesos a lo largo del camino e, incluso, puedes volver por la misma ruta en distintos niveles. Me explico. La senda ha sido realizada de manera escalonada de tal forma que puedes ir por distintas vías a diferentes alturas. Y puedes volver a un nivel u otro cada cierto tramo. Así que la variedad está asegurada. Solo tienes que seguir el curso y el rumor del río. 

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3.- Si llegas por esta ruta (casi por tus pasos) hacia el Molino del Algarrobo, puedes completarla tomando el camino que serpentea por detrás (o por delante según se mire) y alcanzarás las ruinas del Molino de la Tapada. De aquí, cruzando el puente de piedra, se accede a  otra senda que, bordeando el castillo, llega a la Fuente de la Retama para desembocar en el Puente del Dragón. Esta construcción contemporánea, realista (si tal criatura existiera de verdad) y rematada con azulejos brillantes tiene oficialmente el poético nombre de Puente del Guardián del Castillo. Además, bajo sus vigas se ha habilitado un parque sombreado con mesas de picnic favorito de los alcalareños los fines de semana.  

4.- ¿Y qué más? Si quieres seguir caminando, aún te espera la Fuente de la Judía y el Molino del Realaje. La dirección no tiene pérdida. Hay que seguir el curso del río (ahora hacia arriba) dejando el castillo (con su correspondiente dragón guardián) detrás. 

5.- Y aquí va el consejo. Aunque este tramo del camino es agradable, la ruta que comienza en el Molino del Algarrobo acabando en el mismo punto tiene tal concentración de construcciones, zona sombría, vegetación de todo tipo, vida animal y artística que con este recorrido seguro que el alma del caminante se queda satisfecha. 

https://www.youtube.com/watch?v=2ncOP6YhC8A

Y, por último, recuerda que, aunque las grandes panaderías han desaparecido, aún hay bonitas confiterías con delicias locales en el centro del pueblo. En el cogollo de la ruta de los molinos de Alcalá de Guadaíra, además, hay un hotel (Hotel Oromana y te dejo el link). Está sobre el cerro y hace gala de una decadente arquitectura regionalista de principios de siglo. En verano abren su refrescante piscina entre pinos (los árboles mayoritarios del parque) y tiene también un buen restaurante. Que ya sabemos que las cosas del espíritu tienen que acompañar a las del cuerpo, tanto que sea difícil distinguirlas.  

Fotos, vídeo y texto por Candela Vizcaíno

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[email protected] (Candela Vizcaíno) Rutas Naturaleza Sun, 17 Oct 2021 18:31:45 +0200
Qué ver en Gernika en un día /viajes/turismo-en-espana/gernika-dia.html /viajes/turismo-en-espana/gernika-dia.html Qué ver en Gernika en un día

 

En el corazón de Euskadi, en el norte de España, a pocos minutos en coche de Bilbao y, abriendo la puerta a la Reserva de Urdaibai se encuentra Gernika. La ciudad es algo más que un emplazamiento hermoso, interesante o agradable, ya que en ella tuvieron lugar los bombardeos de la Guerra Civil Española. Estos, en esencia, adelantaron las barbaridades que vendrían después, con masacre de población civil inocente incluida.  Gernika es, también, conocida internacionalmente por el famoso cuadro homónimo de Pablo Picasso, uno de los mayores representantes del cubismo, hoy custodiado en una sala del Museo Reina Sofía de Madrid. ¿Solo tienes un día para disfrutar del emplazamiento? Entonces, apunta y organízate que hay mucho que ver en Gernika. Estos son los 5 magníficos que no te puedes perder:

Árbol de Gernika y La Casa de Juntas, lo primero que tienes que ver en Gernika y nada más llegar 

Gernika es un lugar marcado por la tradición, ya que  aquí se reunían desde antiguo los representantes de los pueblos del Señorío de Bizkaia bajo una democracia participativa muy simple, directa y justa. El lugar exacto de estos encuentros, en un principio, y como es tan normal en este tipo de comunidades, era al abrigo de un vetusto y fuerte roble situado en un repecho elevado. Hoy, el árbol vencido por el tiempo, se guarda en un templete. A pocos metros crece saludable uno de sus nietos, vigilando la tribuna exterior de la Casa de Juntas.

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Todo está cercano: el roble más viejo, el nuevo y la Casa de Juntas, lugar de reunión de los representantes del señorío. Se puede acceder a la sala general y a las adyacentes reconvertidas en un pequeño museo con objetos curiosos, como las bolas de plata para las votaciones. Tampoco te puedes perder el gigantesco mural de Gustavo de Maeztu, titulado Lírica y religión,  situado en la sala conocida como de la Vidriera. 

Parque de los Pueblos de Europa 

Justo al lado, a la derecha, se encuentra la zona verde más amplia de Gernika de la que poco o nada habría que reseñar si no fuera porque aquí se encuentran esculturas monumentales de artistas de la talla de Henry Moore o Eduardo Chillida, el mismo que dejó su estremecedor Peine del Viento en una punta de la bahía de La Concha de San Sebastián.  

Iglesia de Santa María, también tienes que ver en Gernika 

Este imponente templo se encuentra a cuatro pasos, literal, y en frente de la Casa de Juntas. Es sobrio tanto por fuera como por dentro. Se inició en el siglo XV que responde a la mayoría de las características de la arquitectura gótica y no ha sufrido demasiados añadidos posteriores. Solo es accesible en horario de cultos religiosos. 

Museo de Euskadi, otro imprescindible que ver en Gernika 

 

También se encuentra a tres pasos del Árbol de Gernika. Va explicando la historia del pueblo vasco con documentos originales, facsímiles, libros, retratos y objetos diversos. No es apto para niños muy pequeños, ya que su interés radica en la historia y, para ello, hay que leer mucho.

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Museo de la Paz 

Más interactivo y adecuado para los pequeños y las familias es el también vecino Museo de la Paz con actividades lúdicas para todos y en el que se intenta fomentar una cultura del entendimiento, la concordia y el conocimiento de la diversidad. El protagonista de este emplazamiento es el conocido cuadro de Picasso.

Gernika tiene buenos servicios, cafeterías, restaurantes y lugares de ocio. Los lunes cierran los museos (que son de pago), pero hay un concurrido y surtido mercado con productos de alimentación de calidad extrema, ropa o calzado. Aparte de todo esto que tienes que ver en Gernika el lugar es punto de destino de los gastrónomos locales y foráneos. También se encuentra a corta distancia de otros puntos interesantes del Euskadi como Lekeitio o el Castro de Arraola. 

Fotos y textos por Candela Vizcaíno

 

 

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[email protected] (Candela Vizcaíno) Turismo en España Sat, 02 Oct 2021 19:19:07 +0200
Qué ver en Buenos Aires /viajes/viajes-america/que-ver-buenos-aires.html /viajes/viajes-america/que-ver-buenos-aires.html Qué ver en Buenos Aires

 

Argentina tiene menos de cuarenta y cinco millones de habitantes y para que nos hagamos una idea de la importancia de su capital, el Gran Buenos Aires (en el que se incluye el área metropolitana) recoge casi un tercio de esas almas. Situada en la desembocadura del Río de la Plata, mirando, frente a frente, a Montevideo (capital de Uruguay), en la actualidad, lo que tienes que ver en Buenos Aires nos dice de su historia como capital cultural de Hispanoamérica. Porque, aunque el emplazamiento se fundó (por dos veces) a finales del siglo XVI, fue a partir del siglo XVIII cuando comenzó a crecer y a crecer debido a un ritmo casi frenético tanto de inmigración externa como interna. Buenos Aires es hoy un centro neurálgico cultural donde se despliegan espectáculos de tango junto con programación más novedosa o de música clásica. Aunque el asado (al estilo gaucho) es imprescindible, algunos de sus barrios, como Palermo (Soho Palermo y Hollywood Palermo) congregan lo mejor de la noche argentina con restaurantes y locales de moda, elegantes y sofisticados. Y eso, ¡por supuesto!, también hay que vivirlo. 

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1.- El Barrio de la Boca, lo primero que tienes que ver en Buenos Aires

Porque este entramado de callejuelas coloridas con galerías de arte informarles, tiendas de souvenirs y espectáculos callejeros de tango es una de las estampas más conocidas de la ciudad porteña. Su nombre proviene de la entrada de agua que hace en este emplazamiento el Arroyo Matanzas. Aunque hoy es un destino turístico y buena parte de los locales o viviendas están reconvertidas con ese fin, este colorido barrio ha sido hasta hace poco uno de los más humildes (casi un suburbio) donde se hacinaban de manera miserable personas de escasos recursos atemorizadas constantemente por el riesgo de riadas. Hoy no, hoy está recogido, pintado y abierto al viajero que busque en el Callejón Caminito la esencia del Buenos Aires más auténtico.  

2.- Y muy cerca está Puerto Madero, totalmente distinto en carácter 

Ya que esta zona, cercana al centro de Buenos Aires ha sido recuperada en las últimas décadas creando un espacio verde muy cuidado en el que se agolpan hoteles de lujo rodeados de parques con esculturas de arte contemporáneo. La zona es favorita de los bonaerenses ya que mira directamente al Atlántico y está rodeada de buenas tiendas, restaurantes y locales de ocio.  

3.- Barrio de Palermo, el más cool que ver en Buenos Aires 

O más bien que sentir porque todo en él parece un mundo aparte donde se agolpa la gente guapa para vivir la noche bonaerense entre restaurantes y locales de moda. Es también el más caro para alojarse y, a la par, el más sofisticado. De todos modos, aquellos que no sean de salir mucho de fiesta se van a encontrar deliciosos jardines que forman parte de las fronteras de esta zona de Buenos Aires. Uniéndose unos con otros se suceden el Jardín Botánico Carlos Thais con el Ecoparque homónimo para luego continuar con el Jardín Japonés, uno de los más originales de América del Sur y siguiendo la estética zen. Hacia el norte se despliega el Parque Tres de Febrero donde se inserta el Planetario Galileo Galilei que hace de frontera con el Club de Equitación. 

4.- El Cementerio de la Recoleta y el Barrio de la Recoleta 

Buenos Aires tenía poco más de 30.000 habitantes en el siglo XVIII para ir creciendo exponencialmente durante el XIX y, especialmente, en el XX. Por entonces, la arquitectura del Neoclasicismo estaba plenamente asentada en Europa y sus principios se exportaban a las nuevas metrópolis americanas. Amplios bulevares soleados, avenidas infinitas al estilo del Boulevard Haussman de París, edificios civiles o teatros se sucedían para dar cabida a una nueva visión basada en el racionalismo, los valores cívicos, el cientificismo y la elegancia clásica. Y en este contexto hay que leer todo el Barrio de la Recoleta con sus construcciones de esbeltas columnas siguiendo los parámetros del arte griego, una de las principales características de la arquitectura neoclásica que es seña de identidad de estas calles y avenidas. 

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El Cementerio de la Recoleta 

Entre casas aristocráticas, hoteles de gran lujo, embajadas y tiendas de alto standing sobresale un espacio de este particular  barrio: su cementerio. Aquí están enterrados grandes personalidades que nacieron o vivieron en estas tierras. La sociedad bonaerense que construía sus casas con todo el boato posible continuaba con la misma idea más allá de la vida. Honraban a sus muertos con tumbas tan artísticas que el de la Recoleta se considera un museo al aire libre. Su historia comienza en 1882 cuando se prohibieron los enterramientos en las iglesias. En ese momento se adecentó el camposanto anexo a la Iglesia del Pilar de la orden franciscana. El cementerio irá creciendo a lo largo de estos dos siglos y allí serán enterrados los más ilustres miembros de la sociedad argentina. Aquí descansan mandatarios y presidentes, científicos y novelistas,  poetas y familias burguesas enriquecidas con los negocios. La ruta en busca de sus nombres está, incluso, organizada. Lápidas, capillas, detalles arquitectónicos, elementos de herrería y hermosas cúpulas guardan los nombres ilustres de Buenos Aires: Sarmiento, Pellegrini, Bioy Casares, Silvana y Victoria Ocampo, Hernández, Girondo, Lugones, Leloir y Lamas… Y de entre los nombres famosos sobresale uno: Eva Duarte Perón cuya tumba aún es objeto de peregrinación por parte de propios y foráneos. 

El Cementerio de la Recoleta, siguiendo con el espíritu romántico con el que nació, es escenario de leyendas que aseguran la existencia de almas atrapadas entre los dos mundos y que claman por poner en orden algo que dejaron por hacer. Y de entre todas las tumbas destaca el de la desgraciada joven Rufina Cambaceres que sucumbió, al parecer, bajo los efectos perversos de una madre narcisista. En la actualidad, su tumba, siguiendo la estética art nouveau, muestra a una joven de rostro triste abriendo la puerta de su sepulcro. La truculenta historia que hay detrás nos habla de un enterramiento en vida a manos de la familia. Al parecer,  la joven era drogada por su madre ya que ambas se disputaban el mismo amante. Uno de esos días con dosis excesiva se la consideró muerta y fue enterrada creyendo que había fallecido. Sin embargo, únicamente se encontraba en estado catatónico.  Al despertarse de noche nadie oyó sus gritos y sin éxito quiso abrir el ataúd para escapar. La encontraron ya fallecida (por asfixia), boca abajo, con marcas de moratones y arañazos producidos en su intento por escapar de su fatal destino. 

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5.- No puedes dejar que ver en Buenos Aires un espectáculo de Tango 

Puedes incluso tomar clases en algunas de las propuestas que proliferan en el Barrio de la Boca. El Querendi, el teatro Astor Piazzola, La Ventana, Café de los Angelitos e, incluso, el Teatro Colón ofrecen espectáculos de este particular baile declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. El tango nació en los ambientes portuarios de Argentina y Uruguay a finales del siglo XIX. Y de aquí se expandió al resto del mundo. Es un baile de carácter urbano, cosmopolita, sensual, poético y sofisticado. En él se encuentran sustratos de la música negra, del jazz, del rock e, incluso, de ritmos electrónicos de las últimas décadas.  

Aunque puedes disfrutar de un espectáculo de tango en esos locales que te he reseñado, también se celebra un Festival Mundial en el que se pone a prueba la pericia de los bailarines llegados desde todos los rincones del planeta. Los espectáculos de baile se combinan con conferencias sobre el tema, presentaciones de libros, exposiciones de arte, cine… 

6.- Museos imprescindibles que ver en Buenos Aires 

En una ciudad levantada sobre inmigración, con un buen porcentaje de exiliados debido a sus ideas, no podía faltar un buen puñado de museos con lo mejor del arte local, latinoamericano o del resto del mundo. Aunque hay más nombres, estos son los que no te puedes perder

Museo de Arte Latinoamericano o MALBA 

Se centra en las obras de las denominadas vanguardias históricas de principios del Siglos XX con obras de los representantes del surrealismo como Matta, Lam o el particular universo de Frida Kahlo. También vas a encontrar ejemplos de la etapa cubista de Diego Rivera y representación de Protinari, Xul Solar, Oiticia, Grippo… 

A continuación se encuentran los espacios dedicados al Arte Decorativo y al Arte Oriental situados en el Palacio Errázuriz con tapices, obras de El Greco, Manet y mobiliario antiguo desde finales de la Edad Media hasta la época victoriana. 

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Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires

Está salvaguardado por una particular escultura de metal “viva”, ya que es sensible a los primeros rayos del sol abriéndose como una flor. Su nombre responde a Floralis Genérica y te la he dejado en la imagen. Aunque tiene obras antiguas, el grueso de la colección corresponde a creaciones de los siglos XIX y XX tanto de artistas europeos como argentinos. Sobresale Vahine no miti de Gaugin. 

Y por último, el Centro Cultural La Recoleta, entre el cementerio homónimo y la zona cool de Palermo, es un espacio dedicado a exposiciones y cine para todos los públicos (incluso para los niños) entre restaurantes y locales de ocio. 

Museo Nacional de Bellas Artes   La Plaza de Chirico 

7.-Barrio de San Telmo con sus fiestas al estilo gaucho

Cada domingo, a partir de media mañana, en la Plaza de Dorrego y en la Calle de la Defensa, señaladas como protagonistas en el mapa, tiene lugar la Feria de Antigüedades de San Telmo. Aquí no vas a encontrar un mercado de pulgas sin más con sus muebles y enseres que han superado el tiempo, sino que alrededor del mismo se crea una auténtica fiesta con los sones del tango en cada esquina. En el Mercado de San Telmo, además, te puedes proveer de las deliciosas viandas locales y en cualquiera de los puestos seguro que vas a encontrar todos los utensilios para preparar el mate, esta deliciosa bebida argentina con propiedades medicinales.  

Pero la fiesta no termina aún, ya que la colindante Feria de Mataderos te sumerge en la auténtica cultura gaucha, la misma que sobrevive a unos cuantos kilómetros de la capital en estancias desperdigadas por un campo infinito. Los bailes y los gigantescos asados harán las delicias de los que buscan la esencia argentina.  Aquí puedes encontrar artesanía, ropa gaucha o los deliciosos alfajores locales. 

8.- Paseo en Barco por el Río de la Plata hasta llegar a Tigre

Desde Puerto Madero zarpan los barcos que llegan hasta la localidad de Tigre perteneciente al Gran Buenos Aires y situada al norte. Su entramado de canales producidos por el Paraná han hecho que se bautice como la Venecia de América. Tigre creció en los primeros años del siglo XX ya que, atraídos por su casino (hoy un museo), en la localidad se daban cita empresarios y gentes de todo pelaje y pluma para divertirse a tope. Aquí se comía, se bebía y se jugaba muchísimo a las cartas. Hoy es destino de fin de semana de los bonaerenses que se pasean entre edificios clásicos buscando el mejor restaurante en el que deleitarse con todo tipo de recetas y cartas de todos los rincones del planeta.  

9.- Palacio Barolo, el edifico más esotérico que tienes que ver en Buenos Aires

Durante décadas, desde su inauguración en los años veinte, fue el edifico más alto de toda Latinoamérica. Hoy, sus 100 metros de altura, no puede competir con los grandes rascacielos levantados en los últimos años. Construido en un estilo ecléctico, está rodeado de símbolos de carácter esotérico con referencias a la Divina Comedia de Dante. Tanto es así que, incluso, en ciertos días del año, se producen alineamientos de luz en algunas de sus estancias. No solo está abierto al público sino que lo mejor es que tomes un tour guiado para conocer todos los detalles simbólicos de este particular edificio. 

10.- Librería Ateneo Grand Splendid en la Avenida de Santa Fe 

Es otro de los iconos culturales que ver en Buenos Aires. Está levantada sobre un antiguo teatro y conserva incluso la escena con su telón en terciopelo rojo. Los miles de libros que se amontonan en sus estanterías serán del agrado de cualquier lector. Además, está situada en la Avenida de Santa Fe donde se congregan otras librerías, galerías de arte y restaurantes con todo tipo de oferta culinaria.  

Librerías hay para todos, desde las que se dedican a las novedades (en las Avenidas de Santa Fe, Juramento o Corrientes) hasta las que ofrecen pequeñas y grandes delicias de bibliofilia, situadas, sobre todo, en San Telmo o Avenida de Mayo. Las más coquetas son, sin duda, las de libros viejos, raros y curiosos, es decir, las que no se dedican a las novedades y guardan en sus estanterías ejemplares antiguos de diversa índole. Codiciadas por los aficionados son, sin duda, las primeras ediciones de todos esos grandes narradores etiquetados como rioplatenses que han dado lustre al siglo XX.

Excursiones desde Buenos Aires: imperdible Colonia Sacramento 

Aunque ni siquiera se encuentra en Argentina, ya que está situada en Uruguay, en la provincia de Montevideo, su ambiente colonial y la cercanía a Buenos Aires hace de Colonia Sacramento la excursión perfecta. El emplazamiento fue fundado en 1680 por Manuel Lobo bajo el nombre portugués de Nova Colonia de Sacramento. Y allí se asentaron los primeros europeos. A partir de esa fecha se convirtió en el epicentro de la guerra entre España y Portugal por hacerse con el poder de las tierras americanas. Su maltrecho entramado urbano se restauró en 1968. Se encuentra rodeada de naturaleza, entre las desembocaduras de los ríos Uruguay y De la Plata y el campo extenso a las espaldas. Algunas de sus calles tienen fama por sí mismas, como la Calle de los Suspiros en pleno casco antiguo empedrado y adoquinado. Otros puntos que hay que visitar o recorrer con la pausa que da la historia son la Plaza Mayor, la Puerta de Campo, la Puerta de la Ciudadela, la Casa del Virrey o la Casa de Nacarello…  

Cómo llegar y hoteles en Colonia Sacramento 

Colonia Sacramento se ha convertido en el emplazamiento histórico por excelencia de esta parte de mundo. Y de su pasado colonial dan cuentan sus museos: portugués, municipal, español, sobre el azulejo…  Desde Buenos Aires se puede llegar en ferry con servicio para coches y también en unas embarcaciones rápidas de nombre aliscafos que alcanzan la otra orilla en menos de una hora. Como es destino de turismo de naturaleza o gastronómico, alrededor del lugar se han levantado alojamientos de todo tipo.  

Puedes encontrar hoteles en Colonia de Sacramento desde los cinco estrellas hasta albergues básicos. Es difícil dar algunos nombres, pero una opción puede ser el Charco Hotel decorado en tonos claros y en pleno casco antiguo con vistas. Cerquita se encuentra la Posada Plaza Mayor decorada con frescos y en estilo colonial. También las grandes firmas de hoteles de lujo han aprovechado el tirón turístico para levantar propuestas con spa, golf y servicios de vacaciones. Si es lo que buscas, una buena opción es el Sheraton Colonia Golf and Spa Resort. 

Si esto que tienes que ver en Buenos Aires y en sus alrededores (aunque haya que cruzar a otro país) no es suficiente, ten siempre en mente que estamos ante una vibrante ciudad cultural con propuestas gastronómicas, de ocio y de diversión sin límites casi.  

Por Candela Vizcaíno

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[email protected] (Candela Vizcaíno) Viajes América Fri, 17 Sep 2021 17:39:53 +0200
Qué ver en Marbella y qué hacer para no aburrirte nunca /viajes/turismo-en-espana/marbella.html /viajes/turismo-en-espana/marbella.html Qué ver en Marbella

 

Que a la Costa del Sol se va para la playa, para el sol, para disfrutar de sus beach clubs con ambiente exquisito, para las fiestas hasta el amanecer… Así que todos estos planes, que son muchos cuando tratamos con las vacaciones, eclipsan todo lo que hay que ver en Marbella y alrededor. Porque, ¿sabías que en plena Milla de Oro hay un museo de arte espléndido con obras de artistas internacionales de primer nivel? ¿Te has dado una vuelta por su casco histórico al estilo de los pueblos blancos andaluces? ¿Te atreves con un kayak o iniciarte en el paddle surf aprovechando las aguas calmas del Mediterráneo. Pues todo esto y más tienes que ver en Marbella y también hacer si eres de los afortunados que puedes estar más de una semana en la zona. 

Los museos de arte, imprescindibles que ver en Marbella

Porque, aparte de buenísimos, son gratis. El destino se asocia a fiestas infinitas, a discotecas, a champán recorriendo noches cálidas con pandillas vestidas de blanco a orilla del mar. Y quizás ni siquiera lleguemos a acertar que tiene mucho más y ese mucho más (en primer lugar) son sus museos. Te dejo los tres principales.  

1.- Museo Ralli de Marbella con arte contemporáneo internacional 

Se encuentra en plena Milla de Oro en un edificio impoluto con suelos brillantes de mármol. El acceso es gratuito y la colección permanente es apabullante, ya que la exposición luce obras de grandes representantes del surrealismo sobre todo. Aquí te encontrarás trabajos de artistas latinoamericanos (su especialidad), pero también esculturas de Dalí, lienzos de Miró, Chagall, Bacon…  

{gallery}Museo Ralli Marbella{/gallery} 

2.- Museo del Grabado, en pleno casco antiguo 

Centrado en las artes gráficas del siglo XX con propuestas de artistas españoles y buenas exposiciones temporales. Está muy bien representado el informalismo español y la agenda está repleta de actos, talleres y encuentros para todos los públicos. Están muy enfocados al público infantil. Se encuentra en pleno Casco Antiguo donde el aparcamiento se hace un poco difícil, especialmente en temporada alta.  

3.- Museo del Bonsai  

Tiene una colección pequeña con estas miniaturas vegetales cuya técnica es oriunda de Japón. Las especies son mediterráneas.  

También tienes que ver en Marbella sus tres puertos deportivos 

Porque no solo tiene uno (que es lo que cabía esperar de un destino con mar) sino que podemos disfrutar de tres, rodeados de tiendas, cafeterías y restaurantes.  

4.- Puerto deportivo de Marbella 

Se abre al Paseo Marítimo y está flanqueado por bulevares con esculturas contemporáneas. Si eres una familia viajera, aquí tienes, además, una escuela de vela y de actividades acuáticas para los peques con campamentos semanales en los meses de verano. Los restaurantes y las tiendas se amontonan mirando al mar.  

5.- Puerto de Cabopino 

Es el más pequeño de los tres. Lo mejor es su playa (una de las más recomendables de Marbella) junto a las instalaciones. La playa tiene una zona nudista y está repleta de buenos beach clubs con hamacas y restaurantes. 

{gallery}Que ver en Marbella Puerto Banus{/gallery}

6.- Puerto Banús, la meca del lujo del sur de Europa 

Es uno de los destinos imprescindibles que ver en Marbella y, además, su silueta blanca repleta de enormes yates es la mejor representación de la localidad. Se inauguró en 1970, cuando el pueblo se abría al turismo internacional de élite. El proyecto no pudo ser más acertado, ya que se hizo una intervención respetuosa con la tradición mediterránea. Alrededor de la dársena se levantaron viviendas de blanco impoluto mirando al mar. En los bajos se sucedían los restaurantes y las tiendas con ropa local. Hoy, Puerto Banús mira a yates de gran calado, de súper lujo y propiedad de las familias más ricas sobre la Tierra. Las tiendas tradicionales han dado paso a la grandes firmas internacionales que lucen sus mejores escaparates: Valentino, Hermés, Louis Vuitton, La Perla, Salvatore Ferragamo, Dior, Gucci, Dolce & Gabanna… Entre bolsos que sobrepasan los mil euros abren sus puertas bares, pubs (con música en directo), cafeterías, heladerías o restaurantes con todo tipo de cocina y decorados dramáticamente. Y todo ello salpicado de Ferraris y deportivos exclusivos. Para terminar pronto: Puerto Banús es, hoy por hoy, el epítome de la ostentación. 

Que ver en Marbella

7.- El casco antiguo, un imprescindible que ver en Marbella 

Si bien los coches de gran cilindrada aparcados junto a la bocana con yates relucientes nos da una cara que ver en Marbella. La otra se concentra en su casco antiguo. Caminando desde el primer puerto y cruzando una avenida concentrada de tráfico, se accede a otro mundo, a uno que nos recuerda que estamos en Andalucía. Alrededor de la Plaza de los Naranjos, Marbella se extiende por calles sinuosas, estrechas y sin salida a veces. La construcción tradicional (en poca altura y de blanco inmaculado) se ha mantenido. Y todo este espacio es un canto a la tradición de los patios (cuya apoteosis artística se encuentra en la vecina Córdoba) con sus macetas de colores brillantes y flores olorosas. Naranjos, fuentes, recuerdos del flamenco y muchas mesas en las plazas para tomar o comer nos sumergen en esa parte alegre de Andalucía. También te anoto que un paisaje semejante (o incluso mejor) también tienes que ver en Estepona, la localidad vecina, con una maravillosa Ruta de la Poesía vertebrando la totalidad de su casco viejo.  

8.- Días de playa, la mejor la de Guadalmina 

Porque a Marbella se va por las compras, por la fiesta o los conciertos en cualquier parte y también a sus playas. El litoral no se prodiga ni con arena dorada ni con grandes olas. Sin embargo, se compensa con la limpieza del mismo y con el amontonamiento de servicios de todo tipo. La gran mayoría son de guijarros oscuros e, incluso de piedras en dirección a Estepona. Ahora bien, no tendrás ningún problema para acceder a los múltiples beach club con hamacas sobre la arena y cocina exquisita inspirada en cualquier rincón del planeta. Otra opción a la hora de disfrutar de la brisa del mar es recorrer la senda litoral de Málaga. Está casi terminada por la parte de Estepona, pero te vas a encontrar tramos importantes en San Pedro de Alcántara (pedanía de Marbella) o la zona de Guadalmina. Por cierto, esta última playa quizás sea la más adecuada para pasar un día tumbados al sol sin pensar en nada. 

9.- Qué hacer en Marbella con deportes para todos los gustos  

Allá por los años setenta, cuando el antiguo pueblo de pescadores se convirtió en destino favorito de la aristocracia europea, Marbella se llenó con campos de golf. Era el deporte, junto con el tenis, solicitado por los visitantes de esas épocas. Así siguió durante varias décadas hasta que empezó a irrumpir un nuevo perfil que demandaba (y demanda) aventuras diferentes. Al calor de esta nueva ola, han surgido empresas que, desde distintos puntos (algunas se concentran en Puerto Banús), ofertan paddel surf, kayak, moto de agua, navegación con embarcaciones pequeñas… Es una opción que hacer en Marbella para las familias con niños crecidos o adolescentes en busca de nuevas emociones. Recuerda que la Senda Litoral está preparada para el ciclismo, los patines, running o, simplemente, caminar.  

10.- Marbella es una de las mecas del shopping de Europa

Y no solo de moda, complementos o perfumería de las casas de la pasarela internacional sino también de otros productos. Eso sí, los amantes de la ropa de alto nivel lo tienen fácil ya que la oferta (súper concentrada en Puerto Banús) es apabullante. Por otro lado,  los veraneantes con viviendas de lujo también han facilitado los emprendimientos alrededor de la decoración de interiores. Por eso, también es fácil encontrar anticuarios, mercados de loza local o tiendas de muebles con propuestas exquisitas. Aunque había buenas galerías de arte, en los últimos años han ido cerrando algunas firmas.  

Hoteles en Marbella y dónde comer 

1.- Empiezo con las cosas gastronómicas y no voy a dar ningún nombre. ¿Por qué? Sencillamente porque la oferta es tan amplia y la competencia tan grande que da igual donde te sientes y el estilo que elijas para disfrutar a base de bien. Salvo excepciones, todo está buenísimo y es del más alto nivel. Aunque lo normal (que todo dependerá de cada carta en concreto) es que los platos no sean desorbitados, si hay un exceso de precio (para los parámetros baratos andaluces) en las bebidas. Te vas a encontrar restaurantes italianos en Puerto Banús, marisquerías al lado del mar, parrillas argentinas conforme te adentras en la montaña de Sierra Blanca, restaurantes con muchas estrellas Michelin, como el del chef local Dani García, firmas de comida rápida, puestos callejeros, locales tradicionales y propuestas internacionales… 

2.- Marbella fue creciendo alrededor de la llamada Milla de Oro, entre el Hotel Marbella Club, junto al Puente Romano, y Los Monteros. Allí se concentraban ricos vividores internacionales con artistas de relumbrón cuando todos buscaban una eterna primavera (hoy perdida por el cambio climático) y fiestas infinitas. A raíz de aquí se fue ampliando la oferta pero todos con un denominador común: el lujo. Tanto es así que lo que predomina son los cinco estrellas o los cuatro estrellas dando poco espacio para alguna opción más económica. Mi selección (totalmente personal) para aquellos que no tengan tantos posibles para este despliegue brillante son: el Barceló Marbella, el Hotel Fuerte Marbella, el Don Carlos Marbella (un cinco estrellas con precios contenidos en temporada baja), el Hotel Guadalmina a pie de playa… En los últimos años, además, puedes encontrarte apartamentos y casas (también villas) gestionadas por particulares. Recuerda que Marbella, a pesar de ser un destino de sol, “está abierta” todo el año y son pocos los hoteles, restaurantes y tiendas que cierran en invierno. 

Si esta lista de los imprescindibles que ver en Marbella se queda corta, aún puedes organizar una excursión a Ronda, cuna de bandoleros y viajeros románticos, o atreverte con las pasarelas colgantes del Caminito del Rey o, incluso, pasaporte en mano, atravesar hacia Gibraltar o Tánger. 

Fotos y texto por Candela Vizcaíno

 

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[email protected] (Candela Vizcaíno) Turismo en España Sun, 12 Sep 2021 14:07:46 +0200
Qué ver en Estepona y cosas que hacer en los alrededores /viajes/turismo-en-espana/que-ver-estepona.html /viajes/turismo-en-espana/que-ver-estepona.html Qué ver en Estepona

 

Eclipsada por la fama (pasada) de Marbella con sus fiestas infinitas y sus personajes de la jet set (desde aristócratas ociosos hasta artistas de renombre), esta localidad malagueña ofrece más que el consabido paquete de sol y playa. Por eso es conocida y ello a pesar de que buena parte de sus playas tienen un acceso difícil de piedra, guijarros o arena gorda. Dicho esto, las opciones de diversión, ocio o descanso son variadas y para todos los gustos posibles: desde el que tiene como objetivo ponerse (o seguir) en forma hasta el que va al son del último tema de moda. Como hay mucho que ver en Estepona te he dejado esta lista de diez imprescindibles para todos los públicos y especialmente para familias que buscan el deporte, la naturaleza, la vida lenta y la posibilidad de zambullirse en un pueblo auténtico de Andalucía.  

{gallery}Que ver en Estepona senda litoral{/gallery} 

1.- La Senda Litoral de Estepona parte de la de Málaga

El proyecto es tan ambicioso que, en un principio, parecía descabellado. Consiste en unir de punta a punta toda la provincia de Málaga con una senda asfaltada o con tablas o con arena o con cualquier otro material. Los requisitos son que vaya bordeando el mar, que sea sinuosa, transitable al máximo, cuidada y rodeada de plantas resistentes a la salinidad y la os vientos. Y en Estepona (con la excepción de algunos pocos tramos) casi se ha conseguido. Se trata de kilómetros y kilómetros preparados para montar en bici, para patinar, para correr o para caminar escuchando el murmullo del mar a un lado y, al otro, deleitándote con cuidados jardines privados. Los puntos de acceso son múltiples y aquí la agresividad de los coches queda olvidada. Desde cualquier recodo, en días despejados, puedes ver, a lo lejos, Gibraltar, con su peñón mirando a África, y las montañas marroquíes del Atlas. El lugar está repleto de público de todo pelaje (incluso mascotas) buscando aire limpio, sol y brisa. 

{gallery}Que ver en Estepona ruta de la poesia{/gallery}

2.- La Ruta de la Poesía en el Casco Antiguo de Estepona

De distinto tenor es esta nueva propuesta situada en el mismísimo casco antiguo que conserva todo el sabor auténtico de los pueblos andaluces. Y todo ello a pesar de que el municipio se ha extendido con sucesivas oleadas inmobiliarias. En la primera, que arranca en los años ochenta, se hicieron edificios horrorosos que hoy no resisten la más mínima mirada amable. A partir de la segunda (ya bordeando el siglo XXI) se extendió hacia Marbella con urbanizaciones de lujo, primero, y de súper lujo últimamente. El resultado de esto último ha sido una nueva Milla de Oro donde nadie sabe quién se refugia tras los amplios ventanales con vistas al Mediterráneo. 

A pesar de ese amor por el ladrillo, el centro histórico conserva la esencia más auténtica que ver en Estepona. Aquí las calles peatonales empedradas están flanqueadas por viviendas humildes, sencillas, pequeñas, encaladas de blanco rabioso y engalanadas con macetas. Calles en las que lucen las begoñas en flor y plantas crasas aireadas por pequeñas plazas a tope de especies vegetales diversas. El rumor de las fuentes se confunde con el bullicio del gentío que se agolpa en cafeterías o que buscan una prenda de diseño en sus tiendas. Paseando por estas calles, que nos recuerdan a esas de Córdoba que ha merecido la protección de la Unesco, te encuentras pequeños poemas, fragmentos escritos, retazos de palabras que van acompañando al caminante en busca de alimento para el espíritu. Algunos rincones llevan nombre propio y nos nombra a Góngora, a la saeta, a Francisco Umbral…

3.-  Tomar café en una de las plazas del centro

Que no todo va a ser caminar y hay que dar reposo al cuerpo y al alma. No hay que buscar mucho, ya que las plazas (de las Flores, de Santa Ana…) se encuentran a cada trecho. Guíate por la Torre del Reloj que vigilia la localidad y es epicentro de la misma. Los locales están cuidados sin perder la esencia de un pueblo abierto a todos. En los últimos tiempos, además, han proliferado restaurantes con todo tipo de propuestas culinarias más allá de la dieta mediterránea también protegida por la Unesco. Son mayoría los cafés y tiendas de ropa con modelos sueltos de lino o ramio para lucir un elegante outfit playero.

{gallery}Que ver en Estepona ruta de los murales{/gallery}

4.- La Ruta de los Murales, el arte que ver en Estepona

La propuesta fue institucional y consistía en invitar a artistas plásticos muralistas o grafiteros a engalanar algunas fachadas del centro o de los barrios colindantes. Muy pronto aceptaron el reto que aún sigue vivo con obras repartidas por distintas calles y avenidas que te vas a encontrar a cada paso. La ruta es oficial y existen guías locales que adentran al interesado en los entresijos de esta peculiar propuesta artística inspirada en las pinturas de corte político de lo que un día fue el Muro de Berlín (hoy East Side Gallery).   

Puedes encontrar distintas rutas (algunas gratuitas) en el siguiente enlace. 

5.- El puerto y tomar un barco para pasear por el litoral 

Es pequeño sin la ostentación del vecino Puerto Banús, pero el antaño puerto pesquero ha sabido reconvertirse en uno recreativo de una forma bastante honesta. Como en el vecino Paseo Marítimo la oferta es amplia en cuanto a restaurantes, cafeterías o tiendas. Y, además, en los últimos años, emprendimientos privados ponen a disposición de los amantes del mar paseos privados (bastante económicos por cierto) que te acercan a esta línea de costa. Te dejo el link aquí para que no te pierdas. Bordeando urbanizaciones escondidas entre jardines tropicales se asoman las antiguas torres de vigilancia contra los piratas. Han quedado algunas, no tantas como en la provincia de Cádiz (imprescindibles la que da la bienvenida a la Playa del Palmar o las que delimita la Playa de La Barrosa), pero sí un buen puñado de ellas. La que ha recibido más mimo es la Torre Bermeja (cuya foto encabeza el artículo) junto a los restos de una antigua villa romana y rodeada de un césped cuidado con vistas a Gibraltar. 

{gallery}Que ver en Estepona Selwo{/gallery} 

5.- Selwo para las familias con niños

En los confines del municipio se encuentra este parque zoológico inmenso con animales salvajes en semi libertad de todas las especies y de ecosistemas tropicales o de África. Sorprenden los grandes mamíferos, los felinos y la variedad de aves. Existe la posibilidad de alojamiento en cabañas organizadas al estilo de un poblado de la sabana decoradas en tonos ocres y con las comodidades occidentales modernas. Si te vas a permitir el capricho, no escojas las que están en alto ya que tendrás que caminar un poquito o tomar un tren que te acerque a la zona de mayor concentración de especies. Alrededor de un lago artificial se despliegan los baños, las tiendas y los restaurantes haciéndote creer que estás en la naturaleza salvaje.  

La experiencia está completa si te animas a pasar una noche entre leones, cebras, jirafas, elefantes y leopardos como si estuvieras en la sabana.  También se puede visitar el parque de ida y vuelta, sin pernoctar. Tienes los tickets aquí.

6.- Días de playa y chiringuitos  

Que con todas estas propuestas se nos olvida que Estepona es un emplazamiento de playa, de sol, de veraneo y de diversión. Los mejores puntos para adentrarse en el mar se concentran entre la Urbanización Cancelada y el Hotel Kempinski, uno de los de más lujo de toda España. Aún así hay que ir buscando las zonas que no tengan piedras o que no hayan sido invadidas por las algas (que estos son los efectos colaterales del cambio climático). La brújula para guiarte en Google Maps son los nombres de restaurantes. Porque en los espacios donde es más placentero el baño plantan sus palapas, sombrillas y chambaos chiringuitos con zona de hamacas y música en directo al caer la tarde. Un ejemplo es la Playa del Saladillo que en verano instala una zona recreativa en el mar para pequeños y mayores. Y otra es la Playa del Velerín protegida por la torre homónima, con punto de socorrismo, restaurante y baños.  

https://www.youtube.com/watch?v=S_NDkPYI8lo

7.- El orquidiario, una propuesta original que ver en Estepona  

Se encuentra en el Paseo Marítimo y no tiene pérdida ya que su cúpula de cristal se levanta sobre la cota del mar. Aquí se han concentrado cientos y cientos de orquídeas que conviven en un espacio artificial verde que recrea los distintos ecosistemas donde viven estas plantas. Contrariamente a la creencia popular, las orquídeas son comunes en distintos hábitats y se adaptan a condiciones climáticas adversas. Es perfecto para los amantes de la jardinería y para las familias con niños.  

8.- Deportes de todo tipo en Estepona: golf, tenis, ciclismo y disciplinas de agua

Afortunadamente quedó atrás el turismo mayoritario que iba a la playa a tumbarse al sol por la mañana e ir de fiesta por la noche. Queda, ¡claro está! pero le ha salido un competidor: el de la vida sana. Y más allá de todos estos puntos que ver en Estepona, la localidad y toda la línea de costa es perfecta para mover el cuerpo y alimentarse con platos sanos mientras te oxigenas con el aire salino del mar. Por la senda litoral puedes hacer ciclismo, running, patinaje… y van en aumento los emprendimientos que inician a los neófitos en deportes de agua. Alejándose de las corrientes del Estrecho de Gibraltar, las aguas calmas del Mediterráneo se prestan al kayak, al sup, al paddle surf e, incluso, al surf con viento favorable. Hay más opciones si sales de Estepona y te acercas a Marbella (a menos de veinte minutos en coche dependiendo del tráfico),  ya que aquí el mar sereno y sin apenas corrientes se presta a estas actividades con mayor seguridad.  

Tienes más opciones deportivas en el siguiente enlace.   

Y todo ello sin contar que toda la costa nació como destino para el turismo de élite internacional en una época en la que los deportes de moda eran otros. La aristocracia viajera de lo últimos setentas y ochentas buscaban practicar el golf o el tenis, los deportes de las clases altas de aquellos años. Así que toda la línea de costa está salpicada con instalaciones para estas disciplinas diseñadas por deportistas de renombre internacional.  

9.- Compras en Gibraltar, imprescindible de los alrededor que hacer y que ver en Estepona  

Con más tiempo y ganas hay que acercarse hasta Gibraltar, punto de discordia por siglos entre Reino Unido y España. Hoy es un emplazamiento libre de impuestos ajeno, a veces, a las leyes financieras internacionales. Adentrarse en sus calles es viajar a un pueblo típico inglés con sus pubs y tiendas con productos ingleses. Puedes comprar alcohol y tabaco a menor precio. Eso sí, hay que preguntar antes la cantidad permitida para que no te detenga en el control de acceso la Guardia Civil acusándote de contrabando. ¡Vamos que la aventura estaría completa! Recuerda que no se puede acceder a Gibraltar si no llevas pasaporte en vigor y que en La Línea hay un aparcamiento inmenso donde dejar el coche. Al centro se accede cruzando las pistas del aeropuerto. 

10.- El lujo y glamour de Puerto Banús

Si te sabe a poco esta lista con todo lo que hay que ver en Estepona, hacer y disfrutar, no te puedes perder Puerto Banús. Cuando Marbella era un pequeño pueblo agrícola y pesquero de poco menos de 10.000 habitantes en los años sesenta, aterriza aquí la élite aristocrática europea. Llega atraída por un micro clima privilegiado, una especie de eterna primavera atrapada entre la montaña de Sierra Blanca y los vientos suaves mediterráneos. Y con ellos se construye un puerto pequeño, blanco, accesible y coqueto al estilo de los de la Costa Azul. Nace Puerto Banús donde atracan yates cada vez mayores, se sitúan restaurantes con las cartas progresivamente más exquisitas y plantan sus escaparates las firmas de las pasarelas internacionales. Puerto Banús ha ido perdiendo ese carácter íntimo con el que nació, cuando la Costa del Sol giraba alrededor del Marbella Club, el Puente Romano y las villas propiedad de gentes con muchos apellidos. Aún así, es un imprescindible para recorrerse a pie y escandalizarse (¿o no?)con la ostentación desde todas las perspectivas posibles.  

Todo esto y más tienes que ver en Estepona o en sus alrededores, aunque faltan algunos nombres. Apunta Sotogrande y su ambiente exquisito (ya en la provincia de Cádiz), Casares, Benahavís en la montaña y sus restaurantes gastronómicos, Mijas, el pueblo de los burros-taxi, o Ronda, el destino de los viajeros románticos europeos.  

Fotos y texto por Candela Vizcaíno

 

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[email protected] (Candela Vizcaíno) Turismo en España Sat, 04 Sep 2021 19:06:02 +0200
Inti Raymi | celebración inca en Cusco o Cuzco /viajes/viajes-america/inti-raymi.html /viajes/viajes-america/inti-raymi.html Inti Raymi de Cusco

Así se celebra hoy el Inti Raymi de la tradición inca en Cusco, la fiesta que honra al Sol como dios.

Estamos en Cusco (o Cuzco según la denominación europea) y recuerdo que Perú se encuentra en el hemisferio sur del planeta. Se espera con estremecimiento el día más breve y la noche más larga del año. Y la ocasión es el Inti Raymi o la Fiesta del Sol que se celebra el 21 de junio en Argentina, un día después en Ecuador y el 24 de junio en Cusco o Cuzco (para hacerla coincidir con un día festivo) con una vistosa ceremonia en el que se recuerda el pasado inca de Perú. La ceremonia de Inti Raymi marcaba en la época precolombina el cambio de año y se hacía con todo el boato posible honrando al Sol y en presencia de toda la población, desde el rey hasta el último lacayo. Prohibida por el gobierno colonial por considerarla (y así era) pagana, se re-introdujo en 1944. A pesar de que el Inti Raymi es una celebración de corte religiosa, hoy en día, ha perdido parte de su esencia original. Eso sí, congrega a un número creciente de público viajero (o turista sin más) atraído por el colorido y originalidad de la misma.  

Qué es el Inti Raymi y cómo se celebra

Aunque la puesta en escena actual quizás es distinta del relato original, esta es tan colorida y vistosa que congrega tanto a nativos como a turistas. Los primeros quizás llevado de un celo patriótico y los segundos porque, en verdad, la fiesta del Inti Raymi es totalmente ajena a la tradición cristiana y occidental. Todo tiene lugar en el antiguo Coricancha. Era esta una estructura sagrada del imperio inca destruida por los colonizadores al frente de Pizarro, oriundo del Trujillo español. Sobre esta se sobrepuso el Convento de Santo Domingo. De aquí sale quien ostenta actualmente el título de inca (rey) con los coloridos ropajes tradicionales acompañado de una comitiva amplia de hombres y mujeres. Recordemos que el título de inca actual tampoco tiene mucho que ver con los descendientes de Atahualpa (el último monarca de Perú) y, además, es de carácter simbólico sin ningún tipo de poder terrenal o político.  

El inca comienza con una invocación al Sol, deidad fundamental para los nativos precolombinos y, posteriormente, se desplaza de manera ceremonial subido en un trono dorado. El destino es la 

fortaleza de Sacsayhuaman. Su nombre significa “lugar donde se sacia el halcón” y, a pesar de que es una construcción defensiva utilizando enormes bloques de piedra, tuvo siempre un carácter sagrado. Está situada a dos kilómetros de Cusco y desde ella se divisa toda la ciudad y el entorno alrededor. Causó la admiración de los hombres de Pizarro y fue descrita con profusión por el Inca Garcilaso de la Vega. En este entorno, en otra época, escenario de una batalla cruenta entre locales y llegados de allende los mares, aguardan hoy pacientemente espectadores de todos los rincones del planeta. 

https://www.youtube.com/watch?v=K6yuAVk8IV0 

Las primeras en entrar en el recinto son un grupo de chicas (acllas) muy jóvenes, ricamente ataviadas con los ropajes tradicionales y portando elementos rituales de la cultura inca. Además, van esparciendo flores. A continuación les sigue un grupo de hombres que reciben el nombre de pichaq provistos de una escoba. Esta tiene la función mágica y ritual de espantar a los malos espíritus que pretendan interferir en la ceremonia y, por tanto, en el armónico desarrollo del año que comienza ritualmente. A continuación, entra el inca llevado en un trono dorado. Toda la ceremonia va acompañada de cantos y danzas rituales. Se pone fin a la misma con el sacrificio de una alpaca, animal oriundo de las montañas andinas con el fin de que su sangre sea del agrado de los dioses incas que aún protegen estas tierras. Hoy en día, el Inti Raymi de Cusco tiene un programa amplio en distintos emplazamientos de la localidad que se dan a conocer de antemano por las autoridades locales.  

Historia mínima del Inti Raymi inca que se celebra en Cusco o Cuzco  

Según cuentan las crónicas, la ceremonia se celebró sin interrupción hasta 1572. Esta tenía lugar en la Plaza Aucaypata, reconvertida en la actual Plaza del Armas de Cusco. Seguía teniendo el favor popular a pesar de la conquista y la formación del virreinato. Todo cambió ese año cuando el virrey consideró la ceremonia pagana (y así lo era) y contrario a la fe cristiana (y así sigue siendo). Así que el Inti Raymi quedó suprimido por imperativo legal y las invocaciones al Sol en silencio durante cuatro largos siglos. Hay quien apuesta a que existió en clandestinidad pero, sencillamente por tener ese carácter, no pudo representarse tal como lo podemos disfrutar hoy en día.  

Sin embargo, se conservó la descripción que el Inca Garcilaso de la Vega realizó en Comentarios Reales de los Incas. A ella recurrió el quechua Faustino Espinoza Navarro en 1944 quien escribió un nuevo guión con los elementos y el recorrido expuesto más arriba. Todo podría haber quedado en un gesto por ensalzar la antigua cultura inca si no fuera porque Perú, en aquella época, como otros tantos lugares del planeta, se abría al turismo de masas. Tras los horrores de la Segunda Guerra Mundial fueron muchos los que viajaron con fines pacíficos para conocer los más bellos rincones del planeta y, sin duda, este lo es. A partir de esa fecha, auspiciados por Humberto Vidal, los cusqueños retoman con fervor su antigua tradición mostrándola al mundo cada 24 de junio.  

En el escrito del Inca Garcilaso de la Vega se detalla cómo se celebraba el Inti Raymi antes de su prohibición. La fiesta duraba varios días y comenzaba con una danza ritual en dirección al Coricancha. Encabezaba la comitiva el rey y su familia, descalzos, en cuclillas, con los brazos abiertos y lanzando besos al aire. Portaba dos vasos de oro con chicha. Es esta una bebida alcohólica local realizada a partir del maíz y fermentada con azúcar. Uno de ellos se derramaba en una tinaja de oro y el otro era ofrecido a sus parientes cercanos. Se realizaban ofrendas y se sacrificaba (como hoy) algún animal en el fuego. La ceremonia se hacía a oscuras a excepción de ese fuego ritual central que era el nuevo, el que marcaba el inicio del año. A continuación, entre bailes y danzas, se repartía el nuevo fuego entre los asistentes. No faltaba el banquete basado en carne y chicha. 

El origen del Inti Raymi en la astronomía inca 

Aunque no llegaron a elaborar calendarios complicados tal como nos ha llegado a través de los códices mayas, los mitos y ritos incas estaban vinculados a la astronomía. Los dioses organizaban los ritmos de la naturaleza y el Inti Raymi se celebraba el día en el que sol estaba más alejado de la tierra. Recordemos que el actual sucede unas cuantas jornadas después. Al amanecer, el sol formaba una conjunción en el pasillo del Coricancha representando los orígenes del pueblo inca, de Cusco y de toda su civilización. Y al atardecer, la línea era la contraria mostrando una línea que cruza el norte hacia el sur.  

Hay estudiosos que fechan el inicio de la celebración en siglos muy anteriores al periodo inca y lo vinculan a los pueblos prehistóricos peruanos. Esos datos, ya son otras suposiciones que no han llegado hasta nosotros. Hoy el Inti Raymi, a pesar de su base religiosa o mítica, ha perdido ese carácter sagrado de un pueblo que vive en una cultura distinta. Es un espectáculo que recuerda, por un lado, la historia y, por el otro, atrae a turistas y curiosos. En Cusco, además, no tiene lugar el día de entrada del invierno, sino unas jornadas después, el 24 de junio, día de San Juan en el calendario cristiano. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

 

]]> [email protected] (Candela Vizcaíno) Viajes América Tue, 24 Aug 2021 18:52:04 +0200 Covent Garden de Londres /viajes/viajes-europa/covent-garden.html /viajes/viajes-europa/covent-garden.html Covent Garden de Londres

 Ruta para disfrutar de Covent Garden, se su mercado, ambiento artístico y sus alrededores. 

Uno de los barrios más cool de Londres gira en torno al mercado de Covent Garden y su ambiente artístico callejero y desenfadado. Los límites no son exactos. Aún así, podemos marcar un cuadrilátero irregular cuyas fronteras son, en el oeste, St. Martin’s  Lane y, en el este Drury Lane. Por el norte, la frontera es Long Acre y The Strand al sur, ya casi acercándose al Támesis. Covent Garden no defrauda y es un imprescindible que ver en Londres. Aunque la oferta cultural, artística o de ocio de la gran capital es apabullante, en este reducto se condensa la esencia cosmopolita de la gran urbe.  

Aproximación a Covent Garden y su mercado. ¿Qué esperar del lugar? 

En sus calles se combina lo mejor de la capital. Tienes comercios (con el mercado homónimo como eje central) en los que se ha situado las firmas más señeras del panorama internacional con otras locales cuya oferta es más artesana. Covent Garden es el sitio (habría que ponerlo con mayúsculas) para pasear y deleitarse con algunas muestras de arquitectura del Neoclasicismo. Nombro el Royal Opera House (con su fachada de blanco inmaculado), el Lyceum Theatre o la Iglesia de St Martin in The Fields. La cultura libresca (aunque no es ya lo que era) se concentra en Charing Cross y las veladas teatrales en St Martin´s Lane. Todas estas propuestas históricas, artísticas y comerciales se conjugan sin ninguna estridencia con músicos callejeros y espectáculos improvisados que hacen de este trocito de Londres un destino en sí.  

El eje es sin duda Covent Garden Market con su estructura metálica siguiendo la arquitectura industrial decimonónica al estilo de la archiconocida Torre Eiffel. Pero hay más: el Jubilee Market o el Apple Market son también imprescindibles. Aquí se viene a proveer de productos frescos (frutas, verduras, pescados…) Y también para pasar el rato con su propuesta lúdica alternativa. 

Un poco de historia sobre Covent Garden para entender el carácter del lugar  

Su nombre ya nos da pistas de lo que fue antaño: Covent Garden o Jardines del Convento en la traducción española. El espacio era la zona de huertas y de cultivo anexada a la Abadía de Westminster. Era como un espacio urbano dentro de la gran urbe que ya era Londres en la época medieval. De aquí salían los alimentos que luego se distribuían por todos los mercados y puestos ambulantes de la capital. Todo cambia a partir de 1540 y la transformación no sería baladí. Tras la pataleta de Enrique VIII con la Iglesia Católica de Roma, por no permitir el divorcio con Catalina de Aragón, llega el cisma que desemboca en la creación de la Iglesia Anglicana. Ya no se debe obediencia al Papa y para asegurarse lealtades (amén de pasar por el hacha la cuello de cualquier opositor o estorbo) se disuelven todos los conventos y monasterios. Los terrenos pasan a ser propiedad del monarca creando una revolución económica y social tan sin precedentes que, de alguna manera u otra, condiciona el carácter del pueblo inglés. Estos, posteriormente, se escrituran a nombre de John Rusell, a la sazón, primer duque de Bedford. 

El siguiente paso llegaría alrededor de 1630. Estamos en el siglo XVII. El arte barroco no ha tenido mucho predicamento en Londres y se impone con fuerza las características de la arquitectura neoclásica. Hay que anotar que Inglaterra fue la cuna de la cultura del Neoclasicismo y el primer país que adoptó los principios de las mentes ilustradas basadas en la razón, el positivismo, la sencillez y la observación de la naturaleza. Y Covent Garden sería el lugar de Londres para poner en práctica todos estas nuevas ideas inspiradas en las virtudes cívicas y en la búsqueda de espacio de convivencia más allá de los aportados por monarquías e iglesia. 

Los descendientes del duque de Bedford, en una espectacular operación inmobiliaria, contrataron al arquitecto Íñigo Jones (1573-1652), admirador del arte del Renacimiento y de la obra de Andrea Palladio (1508-1580). Fue este último el que transformó Venecia con los primeros grandes palacios. El inglés, por su parte, creó la llamada Escuela Palladina y se inspiró en la obra del italiano y, también, en los restos de la arquitectura romana que empezaba a conocerse a través de ese viaje de iniciación conocido como Grand Tour. Era este un periplo de estudios desde las frías tierras británicas (también alemanas o francesas) hacia lo mejor de Italia y, a veces, se llegaba hasta Egipto o Estambul. 

El resultado de la intervención fue una nueva forma de hacer urbanismo, más racional y cuadriculada (posteriormente adoptada en Lisboa por el Marqués de Pombal y en buena parte de las capitales europeas y americanas). El punto central fue La Piazza, inspirada en la Plaza de San Marcos de Venecia o la de Los Vosgos en París. También se construyó la primera iglesia anglicana de Londres, Saint Paul’s Church o de los actores. Recibe esa nominación por encontrarse situada en el eje de los teatros abiertos al público en general.  Esta es otra de las características del arte neoclásico: su afán por llegar a un porcentaje más amplio del pueblo a través de estos espacios cívicos o de convivencia. 

Y Covent Garden se llenó de artistas 

Ya con el Siglo de las Luces bien avanzado, las calles se fueron completando con edificios diversos, pero el espíritu ilustrado se transparentó en todas sus construcciones. A las primeras iglesias y teatros se fueron sumando librerías y tiendas exquisitas que hicieron del lugar punto de encuentro de actores, escritores, artistas y espíritus bohemios dados a la filosofía. A pesar de estar organizado en torno a un proyecto urbanístico ilustrado, Covent Garden no creció ordenado del todo y se llenó de calles estrechas (especialmente las más cercanas al Soho) que hoy son la máxima expresión del espíritu bohemio británico. 

Covent Garden Royal Opera House 

Hay que hacer notar que el desarrollo urbanístico e inmobiliario iniciales de Covent Garden estaba dirigido a la élite aristocrática. Por eso, aquí no te vas a encontrar edificios de estilo popular. La Piazza fue la primera plaza pública de Londres y muy pronto se convirtió en un paseo de moda. Aquí se representó en 1642 el show Punch and Judy de Samuel Pepys (1633-1803) cuyo diario repleto de ironía (rozando el cinismo) se ha convertido en canon literario inglés. En 1650 se establece el mercado fijo y se cultivaba la piña en los alrededores. De hecho esta fruta se encuentra presente en innumerables objetos decorativos de Covent Garden.  

El incendio de Londres de 1666 hizo de las suyas aunque el lugar hizo gala de resilencia y salió fortalecido. Se instalaron más comercios y las casas se hicieron con mayor solidez siguiendo el estilo neoclásico imperante. Además, desde las colonias y a través del Támesis, llegaban productos exóticos de otros puntos del mundo. Y todos ellos se ponían a la venta en Covent Garden. De esta época (finales del siglo XVIII) data su mercado de flores. 

La historia contemporánea de Covent Garden 

Las remodelaciones se sucedieron progresivamente integrando más espacios comerciales alrededor de la Piazza. Floral Hall y su gusto por las especies exóticas se inaugura en 1860. Una década más tarde le toca el turno a Flower Market. El último en acoplarse es el Jubilee Market ya en el siglo XX, en 1904. Su carácter artístico continúa incólume y el espacio es fuente de inspiración para numerosas obras. Aquí se ambienta Pigmalion de George Bernard Shaw, otra obra del canon literario inglés. La misma serviría de hipotexto para la conocida película My Fair Lady (1965) con Audrey Hepburn como protagonista. 

A partir del siglo XIX adquiere el carácter que hoy tiene. Está repleto de terrazas donde incluso se sirve de manera aristocrática el té de la tarde. Hay un gusto por la vida al aire libre, a pesar del endiablado clima londinense. Y los músicos callejeros, los coros, malabaristas o titiriteros forman parte del paisaje de este particular trocito de Londres. En los últimos tiempos, sus buenos restaurantes han propiciado incluso una ruta gastronómica. Puedes encontrar más información aquí. 

Qué ver en Covent Garden de Londres 

La zona de ocio también deja espacio para los amantes de las artes y de la arquitectura. Nombro solo algunos imprescindibles: 

1.- Royal Opera House, sede The Royal Opera y The Royal Ballet, una de las mejores escenas del mundo occidental por donde han pasado todos los grandes nombres de la música y de la ópera. Fue aquí donde María Callas dio su última representación. 

2.- London Transport Museum con su colección de tranvías y trenes antiguos, perfecto para familias con niños. 

3.- Los teatros del West End de Londres con programación ininterrumpida durante todo el año.

4.- Trafalgar Square está a unos cuantos pasos. 

Y si sigues caminando, te encuentras con los límites de St Jame’s Park, el mismo que delimita la zona aristocrática, cultural y artística de Londres que supone Covent Garden de la monárquica, con Buckingham Palace de epicentro. 

Por Candela Vizcaíno

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[email protected] (Candela Vizcaíno) Viajes Europa Thu, 19 Aug 2021 14:31:02 +0200
Recorriendo el Valle de la Dordoña en Francia /viajes/viajes-europa/valle-dordona.html /viajes/viajes-europa/valle-dordona.html Recorriendo el Valle de la Dordoña en Francia

  

Ruta en coche por el Valle de la Dordoña, en la región central de Francia recorriendo sus pueblos encaramados, sus viñedos y sus mercados locales en los que resplandece con brillo propio el exquisito paté de oca original. 

Hay una región en el centro de Francia que simboliza toda la suavidad y saber vivir del país galo: el Valle de la Dordoña. Aquí, entre castillos aristocráticos reconvertidos en viñedos, granjas con el exquisito paté de oca, cuevas con restos de pinturas rupestres e impresionantes pueblos la vida se hace dulce y agradable. La ruta se puede hacer en coche ya que las opciones de alojamiento son casi infinitas. Eso sí, todo tiene que ser lentamente para zambullirse de pleno en una forma de vida que hace de los grandes placeres sencillos de la tierra una forma de vida. El Valle de la Dordoña está a unas cuantas horas de París y su apabullante patrimonio monumental y también a media jornada de otro punto caliente francés: el Valle del Loira. Este último con sus grandes castillos (Chambord, Cheverny, Amboise…) representa el vestigio de los grandes fastos reales mientras que en la Dordoña todo es más contenido y a escala humana. Las tres paradas que te pongo a continuación son, sencillamente, las que no te puedes perder.  

1.- Sarlat la Caneda y su mercado, eje del Valle de la Dordoña  

En pleno Valle de la Dordoña, en la región de Aquitania, allí donde se entrecruzan la calma, el arte desde los tiempos de las cavernas (y prueba de ello es Lascaux), la buena mesa (paté de oca, manzanas, truchas... todo riquísimo), el recuerdo de épocas pasadas y cálido ambiente sureño se encuentra Sarlat la Caneda. El pueblo está protegido por su patrimonio artístico y cultural y se recorre caminando entre casas de piedras con sus particulares tejados de pizarra en punta. La mayoría de las viviendas han sido reconvertidas en tiendas con productos y artesanías locales y en encantadores hoteles boutiques.  

El Vieux Sarlat fue declarado patrimonio artístico allá por el año 1962 siendo ministro de cultura el novelista André Malreaux. Está conformado por un conjunto magníficamente cuidado de estrechas callejuelas donde se suceden casas solariegas, mercados, iglesias, anticuarios y tiendas de moda exclusiva. 

Valle de la Dordona 2  Sarlat la Caneda 

Qué hacer y ver en Sarlat la Caneda en una lista 

Aunque esta vieja villa aristocrática es destino favorito de propios y extraños, como otros enclaves galos, no acusa el turismo de masas.  

1.- Se puede pasear tranquilamente por sus calles. Así que busca los siguientes nombres en el mapa:  Rue Jean-Jacques Rousseau, Rue de la Rèpublique, Rue d’Albusse… Las plazas se han convertido en los espacios de encuentro y a ella se abren las cafeterías.  La de La Libertè es ideal para un descanso

2.- Se puede acceder a sus casas solariegas con nombres tan sugerentes como la Maison de la Boètie u Hotel de Maleville…

3.- Por supuesto hay que dejarse impregnar por la atmósfera sacra de La Catedral (La Cathédrale de St-Sacerdos) o el Palacio Episcopal, anexo o la Iglesia de Ste-Marie.

4.- No te puedes ir de Sarlat la Caneda, eje central del comercio del Valle de la Dordoña sin comprar trufas y paté de oca en el mercado cubierto situado en una iglesia desacralizada. Su visita es toda una experiencia para los sentidos.

5.- Los viajeros aficionados a la gastronomía no se van a ir sin probar la consistente cassoulet, uno de los platos típicos de Francia y originario de estos lares. Se trata de un guiso de alubias blancas con verduras y carne de oca o pato con embutidos. Decir que está delicioso es quedarse cortos.  Ten por seguro que el viaje colmará los deseos de cualquier sibarita que se precie.

6.- Y, por último, hay que dejar simplemente que el tiempo pase sentados en cualquier restaurante de este bello enclave del Valle de la Dordoña.

 

2.- El pueblo troglodita de Rocamadour, siguiente parada imprescindible en el Valle de la Dordoña

Adentrarse en Rocamadour es dejarse invadir por la ilusión de un lugar mágico, perdido, remoto, oculto a los profanos entre grandes rocas. Este escarpado pueblo de la región del Quercy no pertenece en paridad al Valle de la Dordoña pero está a poco menos de una hora en coche desde Sarlat la Caneda. Así que hay que colocarlo en la ruta sí o sí por su impresionante belleza. Rocamadour creció al calor de los milagros que, desde 1166, venía repartiendo a los fervorosos devotos que hasta ella se acercaban a venerar la imagen de la Virgen Negra.

Rocamadour es un pueblo imposible, onírico, condicionado por lo sacro, pero, a la vez, profano, alegre, culto y cultivado, totalmente diferente a otros centros de peregrinación de la vieja Europa. Rocamadour, más bien, parece el decorado de una película de aventuras, el lugar recóndito donde se esconde un tesoro... Pero Rocamadour es, ante todo, una montaña, una gran roca que se eleva desde la tierra hacia el cielo a través de una escalera empinada de 233 peldaños (y un moderno funicular para los perezosos). 

Valle de la Dordona 3 Rocamadour 

Qué ver y hacer en Rocamadour

1.- La Plaza (plazoleta más bien) de las Iglesias se encuentra en la cima de la peña, rodeada por sus 7 iglesias abigarradas, pequeñas, pero claras y diáfanas. 

2.- En una de ellas, en la Capilla de Nuestra Señora (Chapelle de Notre-Dame) se venera y se custodia la Virgen Negra. Es una talla de un bello ejemplo de arte medieval en madera siguiendo el estilo románico. 

3.- El viajero podrá pedir sus deseos a la Virgen, pero no podrá abandonar Rocamadour sin atreverse con la vista panorámica –y vertiginosa- desde L’Hospitalet. Eso sí, no es apta para los que sufren del mal de altura. 

4.- Más cerca del cielo que de la tierra, los tejados escalonados del pueblo y la serpenteante carretera, aún estando a pocos metros del visitante, se antojarán lejanos.  

Rocamadour se disfruta en una mañana o en una tarde y se aconseja ropa y zapatos cómodos para no resbalar en sus calles empedradas.  

3.-  Arte paleolítico en el Valle de la Dordoña: las cuevas de Lascaux

El tercer imperdible son las cuevas de Lascaux o, más bien, su réplica exacta. Descubiertas por casualidad en 1940, se abrieron, en un principio, al público para cerrarlas en los años sesenta. Las pinturas rupestres representando animales de caza y puntos se deterioraron por la acción del dióxido de carbono de la respiración. Actualmente esta muestra de arte prehistórico (como buena parte de la cultura de esta época) está bajo la protección de la Unesco en su categoría máxima: Patrimonio de la Humanidad. 

Valle de la Dordona 5 

Nombrar el Valle de la Dordoña, en definitiva, es acercarse a esa dulce Francia que cuida sus pueblos con mimo y un irresistible buen gusto. Además, aquí se viene para disfrutar de las cosas del buen comer y de los deliciosos vinos de la zona. El paté de oca es el indiscutible rey de la tierra y te puedes aprovisionar en cualquier tienda de los múltiples pueblecitos de este maravilloso trocito de mundo. 

Fotos y texto por Candela Vizcaíno

 

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[email protected] (Candela Vizcaíno) Viajes Europa Mon, 16 Aug 2021 12:52:46 +0200
El castillo de Amboise y la última morada de Leonardo da Vinci /viajes/viajes-europa/castillo-amboise.html /viajes/viajes-europa/castillo-amboise.html Castillo de Amboise

 

En el Valle del Loira, a poco más de una hora de París, nos encontramos la que fuera primera corte francesa permanente. Aquí hay que deleitarse con su castillo, maravilla del Renacimiento galo, y también con la última morada de Leonardo da Vinci, el Clos-Lucé. 

Amboise se asienta en pleno Valle del Loira, la majestuosa región central de Francia, bañada por múltiples ríos (no solo el Loira), plagada de castillos aristocráticos (algunos convertidos en hoteles de lujo), pabellones de caza y pueblos renacentistas tan bien conservados que se nos olvida que estamos en pleno siglo XXI.  El castillo de Amboise se divisa desde lejos y nos remite a toda la gloria francesa repleta de refinamiento y amor por las artes plásticas o la literatura. Pero, la localidad nos ofrece más y más, ya que aquí tuvo su última residencia el que es considerado no solo uno de los grandes artistas del Renacimiento italiano sino un genio en todos los sentidos: Leonardo da Vinci. En su última morada, el Clos-Lucé, escribió, compuso, pintó y diseñó sus ingenios mecánicos que hoy se encuentran reproducidos por todo el jardín en maquetas a tamaño real.  

A Amboise hay que ir para adentrarse en la historia, la de Francia y sus reyes del Renacimiento, pero, también, para pasear por los jardines del Clos-Lucé, la última morada de Leonardo da Vinci. Este está enterrado en la Chapelle de St-Hubert, situada en la explanada de acceso al castillo. Es un recinto diminuto que impresiona por la sencillez y por el poco boato con el que se trata al gran genio. No podemos olvidar que la localidad es punto central de la llamada ruta del Valle del Loira. Esta recorre las residencias palaciegas de los nobles y reyes franceses desde el Renacimiento hasta la gran caída de Versalles. En un entorno natural impresionante y, a la vez amable, aquí se venía a cazar, a hacer fiestas por todo lo alto y a divertirse cuando el calor veraniego de la capital, París, se hacía sofocante. En la ruta hay más castillos que visitar como el de Chambord o Cheverny. Además, algunas de estas residencias aristocráticas han sido reconvertidas en maravillosos hoteles de lujo para bolsillos desahogados o para darse un homenaje. 

Castillo de Amboise, cuna de Francisco I y Catalina de Médicis 

Pero vayamos por partes, a Amboise se accede cruzando el Loira y la vista desde la margen izquierda del río, con su castillo medieval al fondo es de postal, de libro. Y ya nos dice de la importancia del lugar. La localidad mantiene incólume el espíritu del pasado. Así, sus calles estrechas están perfectas, limpias, con encantadores restaurantes, confiterías y tiendas exquisitas donde se ofrece artesanía local. Todos los caminos, como en cualquier casco medieval europeo, se apiñan alrededor del Castillo (Château d’Amboise en francés). No tiene pérdida que se ve desde lejos. Es una fortaleza construida en lo más elevado del lugar con unas vistas sobre el caserío, el río y los alrededores que quita el hipo, amén de una constante ventolera. Merece la pena recrearse en el exterior, recorrer un enorme reloj solar (se puede, incluso, pisar) y entrar con sigilo en la Chapelle de St-Hubert donde está enterrado, bajo una sencilla lápida, el genial Leonardo. 

Amboise 1 

En el castillo de Amboise nació  y vivió Carlos VIII y residió Luís XI, pero, el lugar está vinculado a Francisco I (1494-1547),  considerado el monarca emblemático del Renacimiento francés. El legado de su reinado fue continuado por sus hijos y su culta nuera, Catalina de Medici. Fue la italiana la que  la introdujo en el por entonces  adusto pueblo galo todo el refinamiento florentino. Con ella la corte cambió los aires rústicos por una gastronomía refinada, por una moda exquisita y por el gusto hacia las bellas artes inspiradas de las residencias nobiliarias toscanas donde se había criado. Por eso, las paredes del castillo de Amboise se llenaron de arte siguiendo las características de la pintura renacentista centrada en la sobriedad y la serenidad. Además, hubo un desarrollo de la escultura y de la literatura. En definitiva, con el legado de Francisco I, Francia vivió un apogeo sin precedentes de las artes y las letras, poniendo los cimientos de todo el desarrollo cultural posterior. 

Amboise está vinculado al Clos-Lucé, la última morada de Leonardo da Vinci 

Pero de Amboise el viajero sibarita, el que recorre el mundo despacio, recreándose en los detalles, no puede marcharse sin visitar el Clos de Lucé o el Clos-Lucé. Es este el palacete que Carlos VIII compró para su esposa Margarita de Austria. Sin embargo, la vivienda no es conocida por la actividad real sino porque fue la última residencia del genio italiano. Hasta aquí llegó acogido por los monarcas franceses después de una vida de penuria casi. En esta sencilla casa situada, por entonces, un poco a las afueras logró la paz que necesitaba para su trabajo intelectual y artístico. Hoy se puede visitar el interior (con muebles rotundos) y el exterior. Te llevarás el recuerdo de una inmensa cocina protagonizada por una mesa de madera al abrigo de una chimenea. Y en el exterior se han reproducido, siguiendo los dibujos e instrucciones del gran genio, algunos de sus inventos.  

Amboise 3

Aquí murió en 1519 amparado por el rey que introdujo el progreso renacentista en Francia y se llevó hasta su corte a uno de los genios de la humanidad. Sus restos, como hemos apuntando, reposan en una sencilla capilla junto al castillo de Amboise y el nombre de la localidad estará permanente vinculado al gran Leonardo da Vinci. Recorrer las calles de la localidad es un viaje al pasado, cuando una corte se empeñó en ser culta y refinada. Y lo consiguió.  

Fotos y texto por Candela Vizcaíno

 

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[email protected] (Candela Vizcaíno) Viajes Europa Sun, 15 Aug 2021 19:53:02 +0200