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Así son las pinturas rupestres de la Prehistoria

Así son las pinturas rupestres de la Prehistoria

  

Se conocen como pinturas rupestres prehistóricas todas aquellas manifestaciones artísticas realizadas especialmente en cuevas con colores muy sencillos, técnica elemental y representando  de manera esquemática animales o figuras antropomorfas. Aunque la fecha de datación es complicada, los arqueólogos especialistas retrotraen las primeras a 40.000 años antes de Cristo. 

 

¿Qué entendemos por pinturas rupestres? 

Las pinturas rupestres no son exclusivas de la Prehistoria ya que esta forma artística se refiere a cualquier dibujo, trazo, grabado o figuras coloreadas realizadas en piedra. Por tanto, pueden ser, incluso, contemporáneas aunque el término, por extensión, se refiere a las realizadas en cuevas por los hombres prehistóricos.  

El homo sapiens sapiens es eminentemente recolector (de frutos, granos, bayas…) y, especialmente, cazador. Aunque, con toda probabilidad, se las ingeniaba para capturar pequeñas piezas de animales también se atrevía con ejemplares más grandes como bisontes, ciervos e, incluso, mamuts. Si las tareas para encontrar frutas o pequeños animales no implicarían demasiado riesgo, sí tendría que ser complicado una caza de las grandes especies que aparecen en las cuevas más conocidas (bisontes, ciervos, caballos…) Evolucionado de tal manera que podía tallar lanzas, cuchillos u objetos pequeños, este hombre primitivo ya debería tener algún tipo de conciencia de la muerte. Y las pinturas rupestres prehistóricas, de alguna manera u otra, están vinculadas a ese hecho, el mismo que nos diferencia de las criaturas de la naturaleza. 

Es imposible saber si las pinturas rupestres se generaron en espacios más abiertos de los que han llegado hasta nosotros. Los que tenemos están en cuevas o abrigos, incluso de difícil acceso, cuyo descubrimiento fue casi por casualidad.  

Pinturas rupestres del paleolítico, características generales

Bien es verdad que se ha encontrado un dibujo en una piedra africana que se ha datado en una fecha alrededor del 70.000 antes de Cristo, sin embargo, las primeras manifestaciones importantes de este tipo de arte son del 40.000 a.C. Dicho esto, es imposible saber la fecha exacta de su ejecución o si las muestras que nos han llegado pertenecen a una misma mano o época. A pesar de tan poca concreción, los investigadores están de acuerdo en estos puntos: 

 Pinturas rupestres de Lascaux

1.- Las pinturas rupestres que nos han llegado están realizadas en cuevas o abrigos, algunos de difícil acceso y descubiertos por casualidad. 

2.- El creador de las mismas tenía que trabajar tumbado o en cuclillas para poder realizar los dibujos. 

3.- Seguramente se hacía llevar algún tipo de antorcha o de linterna elemental realizada con el tuétano de algún animal. 

4.- Para realizar la pintura se utilizaba un aglutinante procedente de los animales. 

5.- Las pinturas rupestres pueden estar hechas con unos pinceles básicos, removiendo con los dedos los pimientos e, incluso, sorbiendo esta mezcla y después escupiendo sobre la roca. 

6.- Los colores son primitivos procedentes de las tierras o minerales que se tenían a mano. Predomina el negro, realizado con carbón, el ocre, los cobrizos, marrones, granates… 

7.- La representación se basa en animales que servían de caza (bisontes, ciervos, caballos) y también líneas básicas antropomórficas así como huellas completas de manos que aparecen delineadas. 

8.- Las figuras están dispuestas sin un orden aparente. 

9.- En ocasiones, el artista ha utilizado algún relieve preexistente en la roca para delimitar en ese espacio algunas de esas figuras. 

10.- Las de mayor calidad que se han encontrado (Lascaux, Altamira…) pertenecen al período Magdaleniense, el cual se extiende entre el 20.000 hasta el 10.000 a.c.  

El cambio en las pinturas rupestres al llegar el Neolítico

1.- La transformación supuso que los hombres prehistóricos abandonaran las cuevas, la vida nómada y relegaran la actividad cazadora en favor de una incipiente agricultura y ganadería. La humanidad se asienta y construye básicas viviendas en las que se espera pasar más tiempo para completar el ciclo de la naturaleza. 

2.- Con esta revolución se da paso a la investigación y se descubre la alfarería y los primeros trabajos en cantería. 

3.- Las pinturas rupestres que antes se hacían en cuevas con pigmentos, barros y aglutinantes se transforman en escisiones en las piedras. Aquí se representan muy someramente y esquemáticamente figuras humanas. 

4.- Con posterioridad, este conocimiento se aplica al embellecimiento de vasijas y cerámica diversa pero, para eso habría que llegar hasta la Edad de Bronce cuando se comienza a doblegar y trabajar los metales. Para esa época, las pinturas rupestres de cuevas, abrigos y cavernas habían quedado totalmente olvidadas, abandonadas e, incluso, clausuradas por fenómenos meteorológicos diversos.  

La intencionalidad de las pinturas rupestres

Y en este sentido trae de cabeza a más de un investigador. El trabajo a realizar (al menos en los ejemplos que nos han llegado) era arduo, fatigoso y complicado. Amén de la pericia del creador del mismo se necesitaba adentrarse en cuevas oscuras provistos de antorchas muy rudimentarias con el consiguiente riesgo de accidente. Todo ello invita a pensar que dicha tarea tenía una finalidad importante para la cosmovisión de las tribus que las crearon. En este sentido se han defendido tres teorías distintas, entrelazadas entre sí.   

1.- Las pinturas rupestres fueron creadas con una intención religiosa 

En este caso, hay que aceptar que este hombre prehistórico ya tenía un asentado concepto de la muerte y lo que ello implica. También hay que reconocerle que había llegado a entender la relación causa-efecto. Y, además, con toda probabilidad, había desarrollado un pensamiento mágico primitivo en el que, con seguridad, un chamán (lo cual implica una mínima división de trabajo o de clases) instaba realizar estas obras para congraciarse con fuerzas naturales incontrolables. Las pinturas rupestres muestran animales que participaban en la caza mayor, la cual podía ser, incluso, de carácter ritual enfocada a estrechar los lazos tribales. Por tanto, podrían ser imágenes con poderes mágicos y con un fuerte simbolismo. El animal representado y encerrado en una cueva se convertía, por tanto y según este esquema, en el trasunto del que estaba en libertad. 

 Bisonte de Altamira

2.- Pinturas rupestres como esquemas didácticos para la caza

Otra teoría apunta a que esas imágenes eran muestras didácticas donde se explicaba a la comunidad una suerte de método de caza. Sin embargo, esta idea tiene en su contra la dificultad de acceso de algunas de las pinturas más conocidas. Y no se va a colocar una clase es un sitio donde hay posibilidad de perderse o de despeñarse. En el otro lado, nos encontramos las pinturas rupestres más esquemáticas en las que parecen representarse un grupo de cazadores como si fuera un código de signos. Son estas las que apoyan esta teoría. Si bien es verdad, que esta propuesta es más mundana, hay que recordar que, con toda probabilidad, solo la diferencia entre la vida y la muerte importaba para estos hombres.

3.- La teoría aglutinadora que quiere explicar el origen de las pinturas rupestres 

En un punto entre ambas se encuentran quienes explican estas obras como el fruto evolutivo de estos hombres prehistóricos. Si bien, con toda probabilidad ya habían desarrollado un pensamiento mágico o religioso primitivo, también serían conscientes de la importancia de la unión de la tribu para la supervivencia. Si la unión hace la fuerza, se dieron cuenta, a la par, de que había más probabilidades de éxito con el conocimiento conjunto que con el desorden. Las pinturas rupestres no son la única manifestación artística de la Prehistoria. Conviven con las esculturas símbolos de la fecundidad. Son estas pequeñas figuras o tallas en la roca en las que se representan imágenes femeninas en toda su rotundidad matriarcal con caderas y senos generosos. Si la caza, para el hombre primitivo, era esencial para el sustento, no se quedaba atrás la capacidad de procreación, ya que las probabilidades de llegar a la edad adulta serían muy escasas. 

Visitar las pinturas rupestres de la Prehistoria más famosas

Este tipo de arte elemental realizado de una manera realista, sencilla, esquemática y desordenada nace, por tanto, a la par que el sentido de comunidad. Esto es, implica un elemental orden social en el que, al menos, se ha elegido un miembro para que realizara estas pinturas rituales o didácticas. Como son pocas las que nos han llegado y son tantos los siglos que hay sobre ellas, es complicada una teoría que nos muestre la cosmovisión de estos individuos. 

Aunque hay pinturas rupestres desperdigadas por todo el planeta Tierra, las más conocidas y de mayor calidad se encuentran en Europa. Son las de Lascaux, en la Dordoña francesa, y las de Altamira en el norte de España las que se han organizado con una gestión más eficaz para una visita a los no especialistas. Alrededor de ellas se encuentran museos, estudios y protección máxima (Patrimonio de la Humanidad por la Unesco) y una larga lista de espera para acceder a las cavidades originales. 

Las pinturas rupestres tienen el mismo nivel de enigma que los grandes conglomerados de piedras de la época, como el de Stonehenge, en Inglaterra. Supusieron un trabajo arduo para sus creadores y algo así no se crea para regocijo o estética cuando la existencia siempre estaba pendiendo de un hilo. Este tipo de recintos, como los dólmenes de Antequera, Évora o de otros emplazamientos europeos, cumplían funciones diversas en las que no había diferencias entre el cementerio, el centro astrológico, el templo religioso, el rito mágico o de poder e, incluso, el abrigo de inclemencias o refugio de enemigos. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

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