Warning: count(): Parameter must be an array or an object that implements Countable in /home/candelav/public_html/libraries/cms/application/cms.php on line 460
El Renacimiento en España - Candela Vizcaíno

El Renacimiento en España

El Renacimiento en España

 

A finales del siglo XV, con los Reyes Católicos en el trono, la anexión de Granada para la causa cristiana, las expediciones marítimas y la expansión de la imprenta con todo lo que ello supone comienza el Renacimiento en España. Atrás quedan los condicionantes culturales medievales centrados en el latín como lengua de cultura y religiosa, el aislamiento en todos los sentidos o la escasez de obras escritas que suponían los libros medievales manuscritos. Si bien la política en el Renacimiento pone las bases para un orden nuevo, también se genera en toda Europa una avance incipiente de la ciencia y de todo tipo de estudios. Estos se ven favorecidos no solo por la implantación en casi todas las ciudades de importancia de la imprenta, la cual multiplica exponencialmente el número de obras en circulación, sino también por las nuevas universidades y por el aumento de las personas letradas y de la riqueza económica. Todo ello genera una explosión de ideas que reclaman más libertad de pensamiento y otra cosmovisión vital. Reconociendo que el resumen es siempre simplificador, el Renacimiento en España se caracteriza por lo siguiente. 

1.- El Renacimiento en España comienza con una monarquía absoluta y una administración centralizada  

Y las bases se comentan con los Reyes Católicos que anexan no solo el reino nazarí de Granada (el último musulmán de la península) sino que también ven la necesidad (desde la cosmovisión de la época) de una homogeneización cultural, lingüística y de fueros. Con la acumulación de poder en manos de los monarcas los nobles feudales paulatinamente dejan de entretenerse en todas aquellas guerras y luchas fratricidas (que reflejan los cantares de gesta) y el superávit económico lo invierten en cultura, en arquitectura o en otro tipo de empresas rentables, novedosas e, incluso, arriesgadas.  

2.- La primera consecuencia de todo ello es un aumento de liquidez que permite acometer emprendimientos más ambiciosos

Al centralizarse los tributos, diezmos e impuestos en una sola administración, se da el caso de que se dispone de más riqueza (o liquidez) que permiten iniciativas de más calado y envergadura. Estas pueden ser la construcción de una universidad, de un hospicio, o la promoción de aventuras que llevan a descubrir nuevas tierras a ojos europeos. 

Todo ello va a la par del desarrollo de una incipiente burguesía que comienza a agolparse en ciudades o burgos cada vez más poblados. La vida campesina medieval, con una economía de subsistencia, da paso a nuevos gremios de artesanos que posibilitan avances tecnológicos, construcciones más grandes y oficios hasta entonces desconocidos. En este orden social, se crean agrupaciones o hermandades que reclaman siempre más libertad y otra forma de entender la vida. El recorte de los niveles alarmantes de analfabetismo que había caracterizado la época medieval y una mayor disposición de libros en circulación completan el caldo de cultivo para un nuevo orden en toda Europa.  

3.- Se puede decir que el Renacimiento en España comienza con la llegada a las tierras americanas 

Cristobal Colón estudió los mapas creados por comerciantes y aventureros que se atrevieron a adentrarse en mares desconocidos. Estos ya dejaron de ser un secreto casi (aunque tampoco estaban a la vista del público general). El afán por desprenderse de la vida medieval está también en la búsqueda de nuevas rutas marítimas aunque los resultados no fueran los esperados al principio. Puede decirse que en el aire de la época se respiraba un deseo por saber, por entender, por ver qué había más allá y eso hace que se trastoquen otros órdenes vitales. Si en Italia ese afán se concentró en el estudio de la historia, filosofía o literatura griega y romana, en España (bajo el mecenazgo especialmente de Isabel de Castilla) tomó (literal) otros rumbos. 

4.- Como en Europa, el Renacimiento en España va vinculado a la creación de las nuevas universidades

Los monasterios medievales con sus scriptorias donde se copiaban libros antiguos en un proceso caro, lento y poco productivo dejan de tener sentido. Los nuevos tiempos requieren de estudios distintos y de otra forma de acercarse al conocimiento. El aumento de la riqueza y la centralización hacen el resto y es posible, por tanto, levantar nuevos templos del saber por todo el territorio español. Por eso, se van inaugurando nuevas universidades a un ritmo creciente. A las ya existentes de Salamanca, Valladolid o Alcalá de Henares se unen nuevos claustros en Barcelona (1450), Valencia (1499), Sevilla (1505), Granada (1531) y Zaragoza (1542). Prácticamente hay un centro en los distintos puntos de la nación. Todo ello hace posible que aumente el número de estudiantes, profesores o investigadores que se interesan por temas diversos que van desde la geografía, farmacopea o medicina hasta el estudio de las antiguas fórmulas artísticas que desembocan en la revolución cultural que anticipan los grandes Siglos de Oro. 

5.-En España hay una influencia del Renacimiento italiano  

Que se transparenta en las artes con su nuevas fórmulas alejadas del encasillamiento medieval. Además, a través de los intercambios políticos, llegan a distintos puntos del país personalidades penetrantes (al parecer, hasta el mismísimo Cristóbal Colón) con ideas rompedoras que trastocan todos los órdenes. También hay que anotar que las principales características del Renacimiento literario tienen un sustrato importante (por no decir copia) de lo que se hacía en las exquisitas cortes nobiliarias de Florencia, Roma, Siena o Padua. 

6.- El Erasmismo en España 

Las ideas humanistas comenzaron a calar entre las élites intelectuales con el reinado de Carlos I (y la creación de nuevas universidades recordemos). Erasmo de Rotterdam, como Lutero, proponía una vuelta a los principios básicos del Evangelio que, a su parecer, fueron corrompidos, tal como denunciaron, por las prácticas de la curia medieval y, especialmente, por el papado. Aunque Erasmo nunca llegó al cisma de Lutero sí pedía una “reforma” del cristianismo que pasaba por nuevas traducciones y lecturas de los textos sagrados. Ni que decir tiene que este acto suponía arrogarse una libertad individual (la misma que caracteriza la época) que chocaba con los intereses de la Inquisición. Aunque las ideas de Erasmo tuvieron cabida entre esta élite intelectual únicamente, los poderes eclesiásticos se encargaron de purgar a sus principales defensores, poniendo los cimientos para la Contrarreforma que tomó cuerpo con Felipe II y que cercenó estas ideas aperturistas.  

7.- El Renacimiento en España, el antropocentrismo y confianza en las propias posibilidades 

Paralelamente, a la revisión de los textos sagrados se dan a conocer todas las obras clásicas que  estaban ocultas en las alacenas de los monasterios medievales. Se traducen a las lenguas vulgares, se hacen ediciones filológicas, comentarios y estudios por parte de esa tropa de investigadores que se parapetaban en los nuevos claustros universitarios. La poesía, la historia o el teatro clásico entran a formar parte de los nuevos programas académicos y, con ellos, una nueva forma de entender el mundo y vivir en él. Así, a la idea religiosa que encontramos en la mayoría de los autores de la Edad Media basada en Dios como eje del mundo del que nada se puede hacer contra sus designios, se enfrenta el novedoso antropocentrismo.  

El ser humano, en definitiva, se vuelve la medida del universo. Todo lo creado, por tanto, está para el disfrute intelectual, espiritual, físico o sensual de las criaturas humanas y no se niega la felicidad en este plano. El hombre (sin obviar los principios cristianos) tiene en sus manos el progreso individual o social y se niega el abandono ante la Providencia que había caracterizado la Edad Media. Todo ello propicia un espíritu positivo basado en la certeza de progreso y en las posibilidades humanas. Símbolo de esta forma de afrontar la realidad son las nuevas fórmulas de proporciones arquitectónicas basadas en el número áureo.  

Vinculado con la anterior se da un culto a la inteligencia, a los estudios, a la formación que propiciará también un avance. Ya no estará todo en manos de Dios sino que en la humanidad recae la responsabilidad de su propia felicidad. Para ello, se encumbra la formación, la investigación y el estudio que, de una manera u otra, repercutirá, en pocas décadas, en una mejora de las condiciones de vida a todos los niveles. 

8.- El Renacimiento en España abandona, por tanto, las ideas medievales de la vida como un valle de lágrimas 

La felicidad está en el aquí y el ahora y el cielo o el infierno pueden esperar. No se entiende la existencia terrenal como un mero paso o trámite para alcanzar la gloria sino que la felicidad puede darse aquí y ahora. Esto no significa un desenfreno o un olvido de las costumbres cristianas más arraigadas sino otra visión que implica el agradecimiento por los dones divinos recibidos. La naturaleza se vuelve fuente de placer o refugio ante las tribulaciones cotidianas. Por su parte, el arte (de todos los géneros y disciplinas) se reviste de una nueva función: la de aportar felicidad a través de la belleza. En un mundo aún androcéntrico, la mujer va a tener el mismo papel y su figura se ensalza en pinturas o poemas. El amor profano y entre humanos, por tanto, se considera fuente de bienestar y es un don al que se aspira más allá de la religiosidad o veneración mariana (como los Milagros de Nuestra Señora por ejemplo) de la época medieval. 

9.- El Renacimiento en España tiene un fuerte carácter realista 

Y todo ello a pesar del idealismo que caracteriza la época y que se transparenta en todos los ámbitos desde el arte hasta esa creencia infinita en las posibilidades humanas. Unido a la perfección formal, a la proporción adecuada, a la búsqueda de una naturaleza amable que es reposo para el alma o encuentro de un amor nuevo en Occidente, el idealismo se materializa en la literatura renacentista. En poesía, por dar una pincelada en este sentido, se ensalza la felicidad y relaciones platónicas. También lo encontramos en la formalidad arquitectónica y en distintos ámbitos creativos. Por contra, en España este idealismo estará siempre barnizado o tamizado de un realismo que, a veces, muestra la cara más cruel. En este sentido y por seguir en literatura, tenemos el ejemplo de La Celestina o de la original novela picaresca. 

10.- Nos encontramos una vuelta a los mitos paganos y, a continuación, la Contrarreforma  

El avance de los estudios universitarios propicia un mayor conocimiento de la lengua y la cultura latina, tal como ya se ha apuntado. Y con ello, se despliega todo un mundo distinto al medieval en el que una legión de dioses paganos y criaturas híbridas interactúan con naturalidad casi con los seres humanos. Esa vida en la que  la naturaleza es amable, los deseos son aceptados y las costumbres desprendidas chocaba con la cosmovisión medieval y sedujo a los artistas renacentistas. Por contra, la Contrarreforma que se abrirá a continuación, se encarga de dar mayor poder a la Inquisición, la cual se afanó por perseguir cualquier pensamiento disidente que pudiera poner en peligro el orden imperante. 

11.- El Renacimiento en España se vertebra alrededor del castellano

Si bien el conocimiento del latín se afianza con nuevos estudios filológicos, la intelectualidad de la época es consciente de que el nuevo orden que se abre ante sus ojos tiene que girar alrededor de las lenguas vulgares. El castellano en el siglo XV ya está totalmente formado y diferenciado del latín. A la par, es el idioma de la administración centralizada, de la literatura que se va creando, de las cartas diplomáticas y de parte del comercio internacional. Consciente de la importancia del idioma como factor unificador de distintos pueblos, la misma reina amadrina la Gramática de Antonio de Nebrija, la primera en una lengua vulgar que intenta dejar sentadas las bases del “bien decir”. La misma servirá como estudio y manual para hacerse entender ante los nuevos pueblos que se descubrirán a partir del mismo año de su publicación (1492) allende los mares. 

12.- En el plano artístico el Renacimiento en España tiene sus peculiaridades

Y son tan diferentes entre sí que aún mantienen entretenidos a los estudiosos. Por un lado, ese realismo que es característico en la literatura en castellano toma sus cotas más altas con las crudas novelas picarescas que dan debida cuenta de la forma de vida de personajes que se encuentran en el límite de lo socialmente establecido. Por otro lado, el idealismo de la época no solo continúa con las novelas de caballería sino que desemboca en las más excelsas obras europeas de la mística con San Juan de la Cruz (en poesía) y Santa Teresa de Jesús (en prosa) a la cabeza. Aún así, eso será bien avanzado el siglo XVI cuando la nueva corriente se va diluyendo en otra cosmovisión distinta. 

En definitiva, el Renacimiento en España, a pesar de su influencia del italiano, por las peculiaridades de la política o de los eventos propios del país, tuvo unas características ligeramente distintas a las más comunes del resto de Europa. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

Visto 76 veces
  • No se han encontrado comentarios
Añadir comentarios

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrar a los usuarios publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si se continúa navegando, consideramos que se acepta su uso. Es posible cambiar la configuración u obtener más información aquí

Acepto