Poesía del Neoclasicismo | características, definición y autores

Poesía del Neoclasicismo

Poesía del Neoclasicismo

Candela Vizcaíno

 

En España, la poesía del Neoclasicismo se desarrolla en el último tercio del siglo XVIII siguiendo los preceptos de la Poética de Luzán y rechazando, a la par, los fundamentos literarios del estilo barroco. Encuadrada en la revolución cultural y social del llamado Siglo de las Luces, estaba llamada a fomentar el cambio educativo que, según la élite ilustrada, necesitaba el mundo. Es ahora cuando surgen los procesos científicos y racionalistas basados en el empirismo y la observación de la naturaleza. Y este proceso científico se pretende trasladar a todos los órdenes de la vida, desde la política o la organización social hasta las artes. 

 

Bases culturales para entender la poesía del Neoclasicismo

Antes de adentrarnos en sus características y modelos, es necesario entender los cambios que se producen en la época en todos los sentidos. En primer lugar, asistimos a transformaciones políticas de calado. El poder de la monarquía absoluta, atrincherada en una vida de excesos y alineada con la Iglesia, llega a su fin de una manera dramática: la Revolución Francesa. Reduciendo y resumiendo mucho, la época conoce el desarrollo de las ideas liberales, del parlamentarismo y, a la par, surgen las nuevas naciones americanas tras la independencia de las metrópolis. Todo ello crea un clima propicio para abrazar las libertades básicas y, a la par, se ahonda (al menos a nivel intelectual) en la necesidad de transformar la educación a todos los niveles. El objetivo era formar a las nuevas generaciones en oficios útiles para la sociedad más allá de los estudios memorísticos. Los tiempos se centran en crear espacios alejados del poder tradicional ensalzando las virtudes civiles. Todo ello se manifiesta en la rica arquitectura del Neoclasicismo empeñada en levantar edificios laicos en todos los rincones de Europa y América. 

A la par, no podemos entender el nuevo gusto ilustrado sin las excavaciones en Pompeya y Herculano, en Nápoles. Si el literatura renacentista había recuperado la tradición de la literatura griega o romana, ahora surgen las viviendas con sus frescos y enseres, esculturas romanas de elegante sobriedad prácticamente intactas y un urbanismo radicalmente distinto al existente. Se entienden los procesos de alcantarillado romano y se intenta emular en las nuevas ciudades europeas o americanas. Aunque parezca de poco importancia, la mejora de las condiciones sanitarias para un amplio porcentaje de la población hace que se tenga fe en un futuro radicalmente distinto al vivido en los siglos anteriores.  

Paralelamente, todo ese descubrimiento de la Antigüedad clásica que es fundamental para entender las características de la arquitectura neoclásica y la escultura de la época no sería posible sin el Grand Tour. Era este un viaje de fin de estudios por parte de la élite europea hacia las tierras italianas y, a veces, se llegaba hasta lugares remotos como Estambul y Egipto. El contacto con las ruinas del pasado crea un nuevo gusto, el “buen gusto”, elegante, mesurado, sencillo y tranquilo con el que se quiere caracterizar todas las artes, incluso, la poesía neoclásica.  

Definición de poesía del Neoclasicismo 

Con estas bases, podemos describir la poesía neoclásica como aquella surgida (en España que en Europa fue antes) a partir del último tercio del siglo XVIII y llega, incluso, hasta las primeras décadas del siglo XIX. Los literatos que se enfrentan a estas letras reniegan (aunque a veces no lo consiguen) de la oscuridad semántica de la literatura barroca y, especialmente, de los desmanes del último gongorismo. Para ello proponen que los versos sean sencillos, alejados de metáforas complejas y rebuscamientos innecesarios. A la par, rechazan las alegrías de la imaginación y promueven un arte literario útil encaminado al progreso moral de la sociedad. Esto propicia, como podemos leer en estos ejemplos de poemas del Neoclasicismo, que los versos estén desprovistos de pasión desaforada y que en ellos destaquen una serena sensibilidad sin los alardes estilísticos de las épocas anteriores. 

Características de la poesía neoclásica

Resumiendo mucho tenemos: 

1.- El escritor hace gala de un espíritu reformista y enarbola las banderas de cambio y libertad que se dan en la época. 

2.- Todo ello se hace con mesura, buen juicio, equilibrio elegante sin manifestar grandes pasiones como sucedería décadas más tarde con el Romanticismo literario. 

3.- La poesía tiene que poner de manifiesto esta nueva mentalidad de manera consciente. 

4.- El objetivo principal es la claridad y esta, además, tiene que surgir de un proceso mental más que del ahondamiento de los sentimientos. 

5.- Se busca el orden y la armonía. Y para ello se renuncia al ingenio, al rebuscamiento o a las metáforas elaboradas. 

6.- El lema es la búsqueda del buen gusto y este gira alrededor de la sobriedad, la serenidad y el clasicismo. 

7.- A la par que se reeditan los grandes autores de la Antigüedad en ediciones cuidadas desde el punto de vista filológico se retoma la lectura de la lírica renacentista. En España, se pone como modelo a Garcilaso de la Vega

8.- Se reniega de la trivialidad en la poesía, del sentimentalismo, de las emociones y se busca la belleza a través de la racionalidad. Sin embargo, todo esto coarta el genio y hace que pocos ejemplos de la poesía neoclásica alcancen el canon literario. 

9.- La literatura tiene que tener un objetivo pedagógico o moralizante y tiene que servir para formar a los lectores en los valores cívicos del Nuevo Régimen. 

10.- Todo esto degenera, a veces, en el prosaísmo. 

La poesía pastoril del siglo XVIII

Las normas antes reseñadas no han sido clarificadas a posteriori sino que estaban plenamente conscientes en la época. Por eso, algunos poetas, encontraron en los modelos de la novela pastoril la única manera de llevar a cabo estas normas y caracteres. El mundo bucólico, perfecto, ordenado en el que unos pastores idealizados expresan su amor se retoma en la poesía del Neoclasicismo para representar unos sentimientos medidos y amansados. Estamos de acuerdo con la palabras de Juan Luis Alborg:  

“El optimismo reformista encontraba en esta maravillosa escenografía bucólica la réplica artística a las aspiraciones ilustradas de un mundo mejor.”  

Poetas del Neoclasicismo español 

1.- Nicolás Fernández de Moratín, nacido en la Corte en 1737.  Recibió una exquisita educación y se dedicó a la escritura llevado de una profunda conciencia social. Realizó estudios críticos con el fin de reformar el teatro que, según su criterio, había degenerado en un espectáculo vulgar y deprimente. Sus poemas circularon por el circuito culto madrileño y no fueron editados hasta su muerte en 1780. 

2.- Leandro Fernández de Moratín, hijo del anterior, nació en Madrid en 1760. De complexión enfermiza y carácter retraído, fue un auténtico intelectual con gran desempeño en todos los géneros de la escritura. Crítico con la sociedad de su tiempo, emigró a París donde murió en 1828. Su obras teatrales El sí de las niñas o La derrota de los pedantes han entrado en el canon, así como los versos de Sátira contra los vicios.

3.- José María Vaca de Guzmán (1744-1803), autor de Viajes de Enrique Wanton

4.- El Conde de Noroña, Gaspar María de Nava (1760-1815), desempeñó, además, tareas diplomáticas. 

5.- José de Vargas Ponce (1760-1821) en la línea del perfecto erudito ilustrado. 

6.- Juan Bautista Arriaza (1770-1837) se inició en la poesía del Neoclasicismo, aunque acabó entrando en el prerromanticismo y, además, no participaba de los ideales liberales del Siglo de las Luces, ya que fue partidario del absolutista Fernando VII. 

7.- Fray Diego González (1733-1794), monje agustino perteneciente a la Escuela de Salamanca, escribió versos pastoriles de fuerte contenido amoroso. En sus poemas aparecía como Delio, pseudónimo con el que además firmaba sus libros. 

8.- Juan Meléndez Valdés (1754-1817) es quizás el mejor representante de la poesía del Neoclasicismo. Fue también un jurista comprometido con los ideales liberales. Murió en el exilio.  

En definitiva, la poesía del Neoclasicismo no puede entenderse sin la época en la que surgió. Los fuertes cambios políticos y sociales que se pretendían realizar (fallidos en España con el regreso del absolutista Fernando VII) necesitaban del apoyo de las artes. Es la época de la creación de las academias (historia, literatura…), el periodismo o las tertulias donde se debatía la necesidad del parlamentarismo. Se construyeron edificios civiles alejados de palacios e iglesias y se buscaba la sencillez (valor burgués) por encima de los fastos barrocos. Si bien el espíritu ilustrado pervivió en los ensayos y en la ciencia (en España a duras penas), en literatura muy pronto se buscó otros modelos que ensalzaran las pasiones y las emociones, a veces, alteradas. Eso llegó con el Romanticismo literario.  

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

 

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