Gongorismo, el estilo literario de Luis de Góngora

Gongorismo

Gongorismo

Candela Vizcaíno

 

Si en la biografía de Luis de Góngora apenas tenemos elementos de aventura o chocantes para levantar su personalidad, otra cosa muy distinta es el gongorismo. ¿Y qué es el gongorismo? Resumiendo mucho, nos referimos al estilo literario de este poeta, ejemplo extremo de las extravagancias del estilo barroco. Si bien las obras de Luis de Góngora fueron objeto de la pluma afilada y cínica de sus rivales literarios y estas quedaron arrinconadas posteriormente por considerarse oscuras y rebuscadas, se produjo una vuelta a ella con la Generación del 27.  

El gongorismo y las dos épocas del poeta 

Si bien hay críticos que colocan una frontera entre los distintos poemas del artista cordobés dejando a un lado sus grandes obras concentradas en Fábula de Polifemo y Galatea y Soledades y, en el otro, las composiciones restantes, hoy no se considera esta línea tan estricta. Porque es bien verdad que todas las características del gongorismo se dan con mayor intensidad en sus poemas largos, pero, a la vez tampoco hay que olvidar que se encuentran, también, en los sonetos, en las letrillas y en los poemas menores. El recargado Góngora levanta una obra extremadamente culta y conscientemente pulida, recargada de metáforas y adobada con palabras rebuscadas montadas en una sintaxis extraña y ajena al español. En palabras de Dámaso Alonso: 

“… toda la poesía no es más que una sucesión de ingeniosidades, conceptos, antítesis, hipérboles, alusiones a adagios, alusiones mitológicas, cultismos, notas de humor, etc., y toda ella está expresada en un lenguaje casi exclusivamente metafórico”.  

Tenemos pues que hay unas características comunes a toda su obra que pueden resumirse de la siguiente manera.  

Características del gongorismo, el estilo poético de Luis de Góngora

1.- Estamos ante una obra culta por convencimiento y por elaboración 

Nada hay aquí de popular, sencillo y cotidiano. El carácter de Luis de Góngora lo hizo enfrascarse en toda la cultura clásica que, a través del Renacimiento literario, nos llega de la literatura griega o romana. Esta era su única meta: la imitación de los grandes poetas de las Antigüedad. No es una novedad, ya que esta línea literaria se inicia a principios del siglo XVI e, incluso, encontramos algunos ejemplos en el siglo XV. De esta tradición nos llegan las historias y mitos de dioses, ninfas o monstruos con sus dramas y metamorfosis. Y también una forma de estar en el mundo en la que naturaleza se alía con los hombres. Luis de Góngora, a pesar de pertenecer a la iglesia católica, canta los dones y bellezas de un mundo pagano y perdido. 

2.- Utilización de cultismos o palabras de escaso uso

En línea con lo anterior, el gongorismo encuentra un especial gusto por palabras ajenas a la lengua cotidiana y sencilla. Se regodea en la búsqueda del vocablo más extraño, más intelectual y más culto en cuanto en tanto solo es utilizado por una élite leída al máximo. Este fue uno de los aspectos que más se criticaron de la obra de Luis de Góngora tanto por sus contemporáneos como por la crítica llegada después, la de la literatura neoclásica

3. El gongorismo tiene preferencia por las palabras esdrújulas 

Unido también a lo anterior, nos encontramos un mayor porcentaje de palabras esdrújulas en los versos del poeta cordobés, cuando en español predominan las llanas. Esto dota al poema de un especial ritmo y melodía que, además, es pulido insistentemente por Góngora. 

4.- Uso extremo del hipérbaton  

Aunque el orden de las palabras en español es bastante libre, Luis de Góngora levanta casi todos los versos con una línea sintáctica ajena a nuestro idioma. Y volvemos otra vez al mismo punto. El poeta, en su afán de imitación de los grandes bardos clásicos, lleva el lenguaje a un punto extremo en el que el hipérbaton se hace normal y preponderante. Con esta figura retórica consigue, tal como apunta otro de sus admiradores, Jorge Guillén, una arquitectura literaria distinta, radical y hermosa. En palabras de este último:  

“Nunca poeta alguno ha sido más arquitecto. Nadie ha levantado con más imparable voluntad un de edificio de palabras”.  

5.- El gongorismo es el estilo de la desmesura en el verso

Las frases se alargan y se subordinan de manera compleja. Además, hay una proliferación de epítetos, tantos que apenas se encuentran sustantivos que no estén adjetivados. Se hacen paréntesis largos. A todo ello se une un lenguaje rebuscado cuyo objetivo es plasmar la sensualidad, el colorido, la suntuosidad. Salvando las distancias, un poema de Luis de Góngora es como una habitación de un castillo aristocrático en el que las paredes se han revestido con ricas telas de sedas y sobre ellas se han colocado cuadros recargados con marcos de oro. 

6.- El estilo literario de Luis de Góngora se caracteriza por el uso de figuras retóricas 

Y una tras otra sin descanso. Siguiendo con el símil decorativo de arriba, los grandes poemas serían como esas habitaciones repletas de muebles tapizados con bordados y sobre ellos cojines coloridos con abalorios que se acercan a elementos trabajados hasta el detalle. Para conseguir que tal conjunto sea armónico hay que tener un especial concepto de la belleza. En este sentido, en los versos del poeta cordobés las metáforas se suceden unas tras otra, en tal cantidad que los grandes poemas gongorinos (Soledades o Fábula de Polifemo y Galatea) son una mina para los estudiosos. 

7.- El gongorismo reniega de cualquier aspecto que no lleve a la belleza 

Y esta tiene que ser abundante, exuberante, colorida, pagana, gozosa y libre de cualquier aspecto que lleve a la tristeza, al drama o a la pérdida. Nos encontramos ante una belleza clásica, culta, perfecta e idealista. Los versos nos interpelan con todos los sentidos. Hay un exceso de color, de musicalidad y de todo aquello que se apartara de la cotidianidad. 

En definitiva, el gongorismo crea un mundo ideal, perfecto, culto, exquisito, exuberante y exagerado al extremo. Tal como afirma Miguel Artigas, otro estudioso de la obra de Luis de Góngora:  

“La poesía significó para él un refugio frente a sus sentimientos; cuando escribía se encontraba en el más allá, le traía sin cuidado este mundo, solo era un esteta.”

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

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