• Portada
  • Literatura
  • Juan Boscán | biografía, obras e importancia en la poesía renacentista

Juan Boscán | biografía, obras e importancia en la poesía renacentista

Juan Boscán | biografía, obras e importancia en la poesía renacentista

Juan Boscán fue el introductor de la lírica renacentista en España desde una doble vía: como poeta de las nuevos modos procedentes de Italia y como traductor de una de las obras más influyentes de la época: El Cortesano de Baltasar de Castiglioni. Aunque en el siglo XV algunos poetas habían ensayado con las nuevas formas (tal es el caso de Juan de Mena), es en el reinado de Carlos I cuando comienza la verdadera revolución en la poesía renacentista. Y Juan Boscán, junto con el sublime Garcilaso de la Vega, es uno de los protagonistas indiscutibles.  

Biografía de Juan Boscán de Almogaver 

La política en el Renacimiento, no solo en España sino también en el resto de Europa, se caracteriza por una concentración de poder en manos de la monarquía en detrimento de los señores feudales. Esto conllevó, en primera instancia, un aumento desconocido de la riqueza que no solo se empleaba en campañas militares sino también en emprendimientos de paz: creación de universidades, patronazgo de edición o de arte, financiación de descubrimientos geográficos… En este cambio, las cortes se hacen poderosas y se llenan de personas cultivadas y exquisitas en las que se propicia el desarrollo de personajes con intereses diversos. Y es aquí donde tenemos que situar a Juan Boscán, nacido a finales del siglo XV (en una fecha indeterminada entre 1487 y 1492) en Barcelona. De familia aristocrática y vinculada a la monarquía gracias a éxitos de su abuelo, estuvo, primero, en la corte de los Reyes Católicos y, después, en la de Carlos I a quien acompañó en campañas militares o de diplomacia.  Hay que resaltar además que, debido a su exquisita formación humanística, fue preceptor del duque de Alba, casa que, en la época ya despuntaba en acumulación de poder.   

Fue en este ambiente, entre caballeresco, militar y humanista, donde conoce a Garcilaso de la Vega a quien incita para que componga en los nuevos moldes poéticos. Sin embargo, Juan Boscán no fue un cortesano burócrata al uso y acompañó al rey en distintas misiones, escaramuzas y cercos. Estuvo en Rodas o Viena antes de retirarse a su Barcelona natal donde murió en 1542. Cabe también reseñar que otra figura importante en la vida de Juan Boscán fue su esposa, Ana Girón de Rebolledo, una dama culta que, a la muerte del poeta, no solo recogió todos sus versos para su publicación sino también los de Garcilaso de la Vega.  

La revolución de la poesía renacentista de la mano de Juan Boscán  

En una carta fechada en la primavera de 1526 el poeta nos cuenta como, a petición del embajador veneciano en la corte, Andrea Navagero, se pone a ensayar con los nuevos modos poéticos dejando para siempre atrás los escritos de los autores de la Edad Media. La poesía popular que había sido una de las principales características de la literatura medieval queda, de momento, aparcada en post de un cultivo de la poesía culta que se despliega en todo su esplendor a través de un castellano perfectamente formado e, incluso, con una Gramática publicada (la de Antonio de Nebrija) en la que se sistematizan las reglas del “buen decir”. Es ahora cuando los versos se llenan de elegancia, de metáforas brillantes y de un mundo idílico en el que conviven los amores platónicos con los mitos de la antigüedad clásica. En líneas generales, podemos resumir las principales características de esta poesía que surge en el Renacimiento, de la que Juan Boscán es uno de sus artífices principales,  en los siguientes extremos: 

1.- Se adopta por primera vez el endecasílabo que tantos frutos felices dará en la literatura de la época y en la posterior hasta llegar hasta nuestros días.  

2.- El particular ritmo de este metro (con acento en la cuarta o sexta y octava sílabas) se aviene con la fonética española facilitando un ritmo distinto al sencillo de siglos atrás. A la par, se crean nuevas estrofas que aún perduran en el siglo XXI: el soneto, los tercetos, las octavas reales…

3.- Junto con el endecasílabo, el protagonista en arte menor es el heptasílabo. 

4.- Quedan aparcados los temas épicos, guerreros y contemporáneos de los cantares de gesta medievales sustituidos por una nueva cosmovisión temática. Ahora, la literatura renacentista,  canta al amor profano, carnal y terrenal con una sublime elegancia y un acento en el lector culto, exquisito y cultivado. En estos poemas la mujer (real o fantaseada) se convierte en eje central ya que es vehículo para alcanzar la excelsa belleza divina y la felicidad temporal. 

5.- Junto con el tema amoroso idealizado, nos encontramos una naturaleza bucólica, estilizada y amena que sirve de marco sereno a las historias narradas en los poemas. 

6.- Las tramas adoptan los personajes, dioses y mitos de la antigüedad clásica que se recuperaba a la par que se sucedían los estudios en latín, las nuevas ediciones críticas que lanzaban las imprentas y toda la cultura se empapaba de esta nueva forma de sentir que sobrevuela el hombre en el Renacimiento y su particular cosmovisión vital. 

7.- Los poemas están realizados por creadores cultos, de educación exquisita y esmerada que son consciente de su posición en el mundo. El público popular queda totalmente relegado y se crea para ser leídos por pares que, en ocasiones, también se atreven (con desigual acierto) en la composición poética. 

8.- El lenguaje, sin llegar al forzamiento barroco, se llena de metáforas, de tropos, de algún torcimiento sintáctico y/o semántico que lo convierte en literariamente elaborado. 

9.-Las obras dejan el carácter oral de siglos pasados y tienen como meta la publicación y la lectura en privado. 

10.- Juan Boscán, aunque no fue el mayor representante de la poesía renacentista, sí fue su introductor al crear versos en esta nueva versificación y, de alguna manera u otra, dio a conocer sus posibilidades. 

Obras de Juan Boscán

Sus poesías se agrupan en tres libros publicados por su viuda tras su muerte. Al fallecimiento de Garcilaso de la Vega, el más sublime poeta del Renacimiento español, se añadieron también las obras de este. El índice es el que sigue:

1.- El primer libro recoge los versos compuestos a la manera tradicional. 

2.- El segundo se agrupa bajo 92 sonetos y 10 canciones considerados por la crítica lo mejor de su poesía siguiendo las formas procedentes de Italia. 

3.- El tercero lo componen tres obras: Epístola a Mendoza, en tercetos; Octava rima e  Historia de Hero y Leandro siguiendo los mitos clásicos que caracteriza la poesía renacentista. Es la Epístola a Mendoza donde mejor se transparenta los principios del humanismo que caracterizó todo el Renacimiento y que Juan Boscán abrazó como una forma novedosa de crecimiento personal a través de la cultura.  

Además, Juan Boscán tradujo al castellano El Cortesano de Castiglione introduciendo en España un manual del perfecto caballero y sus virtudes.  

Importancia de Juan Boscán para la historia de la literatura española 

Juan Boscán se ha puesto constantemente en comparación con Garcilaso de la Vega y de resultas siempre sale mal parado. Aunque la crítica y la historia de la literatura lo califica como un autor mediano con poemas de calidad dispersa a veces, ya que incluso Menéndez Pidal llega a poner el calificativo de ruda a algunas de sus composiciones, sin duda su poesía supuso un antes y un después. Fue el introductor de un mundo que quedó aparcado durante los largos siglos de la Edad Media: el de la antigua literatura griega y latina repleta de historias amorosas, pasiones, vicios y también, por supuesto, virtudes. Todo ello ponía al nuevo hombre frente al espejo de su alma de una forma radicalmente distinta a la cosmovisión religiosa de la Edad Media. 

Además, de manera consciente, ya que así lo deja escrito incluso, trabaja y practica con los nuevas formas poéticas puliendo las aristas de una forma de versificar desconocida en castellano. Esta se le atranca a veces y no tiene la fluidez de otros poetas que llegarían después pero Juan Boscán fue el que señaló el camino. Y así nos lo reconoce: 

“Estando un día en Granada con el Navagero… tratando con él en cosas de ingenio y de letras y de especialmente de las variedades de muchas lenguas, me dixo por qué no provava en lengua castellana sonetos y otras artes de trobas usadas por los buenos authores de Italia, y no solamente me lo dixo assí livianamente, más aún me rogó que lo hiciese. Partime pocos días después para mi casa, y a la largueza y la soledad del camino, discurriendo por diversas cosas, fuy a dar muchas vezes en lo que el Navagero me havía dicho. Y assí començé a tentar este género de verso, en el cual al principio hallé alguna dificultad por ser muy artificioso y tener muchas particularidades distintas del nuestro. Pero después, pareciéndome quiçá con el amor de las cosas propias que esto començaba a suceder bien, fuy paso a paso metiéndome con calor en ello”.  

Y así fue como, con pasión y un poco de entrenamiento Juan Boscán introdujo una forma de versificar en el siglo XVI que ha llegado hasta el siglo XXI colocando los cimientos básicos de la poesía en español y trastocando los moldes de la literatura medieval de carácter popular, sencillo y básico que corresponde a un idioma en ebullición. Contribuyó, por tanto, a generar una poesía culta, artificiosa y armónica desconocida hasta entonces en español. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

  • No se han encontrado comentarios
Añadir comentarios

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrar a los usuarios publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si se continúa navegando, consideramos que se acepta su uso. Es posible cambiar la configuración u obtener más información aquí

Acepto