Características de la literatura medieval

Características de la literatura medieval

 

Aunque cada lugar tuvo sus particularidades autóctonas, la literatura medieval tiene unas características comunes en toda Europa. En España, lugar de convivencia (solo a ratos pacífica y no siempre aceptada) de las tres culturas del libro (judía, cristiana y musulmana), nos atenemos solo a las obras escritas en castellano. 

A partir del siglo XII se extinguió completamente la cultura grecolatina y los restos de la literatura griega o romana que perduraron quedaron recluidos en los scriptoria de los monasterios. Allí monjes con más o menos erudición se afanaban en copiar los textos antiguos para que su saber no se perdiera. Era una tarea larga, penosa y delicada con el objetivo de guardar la cultura de la antigüedad y la que se producía en la época. Al caer el Imperio Romano, los distintos reinos de Europa se aislaron entre sí haciéndose las condiciones de vida aún más duras si cabe. Las comunicaciones se hacían difíciles. Por eso,  era necesario proveerse de bibliotecas que guardaran un mínimo saber. En España se produjeron maravillosos libros caligrafiados y, a veces, con bellas miniaturas realizadas con productos costosos y raros cuya máxima expresión estilística fueron los llamados Beatos

La cultura de la Edad Media en su relación con la literatura medieval

Con la caída del Imperio Romano y su red de comunicaciones es el Cristianismo el que realizó una función unificadora. Eso en Europa, aunque en España, también en Portugal, los grupos musulmanes y judíos mantuvieron sus propias expresiones religiosas, artísticas, culturales y de costumbres. El saber se concentraba en los monasterios y no solo por los libros allí atesorados sino también porque era esta población la que había recibido una mínima instrucción. Tanto nobles como pueblo llano adolecían de un analfabetismo atroz. Entendemos, por tanto, el carácter oral de la literatura medieval si aceptamos que tanto libros como lectores eran tan escasos como raros.  

La vida de los monasterios era sencilla, aislados uno de otros, creando sus bibliotecas que rara vez pasaban de los mil ejemplares. Un monje andariego podía haber viajado no más de 20 kms desde su lugar de origen y siempre en cabalgaduras poco adecuadas. Los caminos eran peligrosos en extremo. Los pocos intercambios que se hacían eran de préstamos de libros con la finalidad de copiar un título en concreto en otro scriptoria. Estos codiciados bienes apenas salían de los muros de los monasterios y solo tenían acceso a ellos los miembros de la aristocracia y la alta nobleza.  

De los monasterios se pasó a las incipientes Universidades o Colegiatas.  La primera española fue la de Salamanca, fundada en 1215, tras haber pasado dos años por Palencia. Además, tuvo una gran influencia la Escuela de Traductores de Toledo fundada en el siglo XII por el arzobispo Raimundo. Allí se tradujeron (al latín) obras matemáticas, científicas o filosóficas de la cultura árabe. Con ello se propició su conocimiento, desarrollo y divulgación entre las élites instruidas. Si ello fuera poco, Toledo se convirtió en un centro de acogida de sabios y estudiosos de las tres culturas. En el siglo XIII con Alfonso X tuvo, además, un gran impulso.  

Características de la literatura medieval en España y el resto de Europa 

1.- Las obras literarias tienen un poso teocéntrico en la temática 

Hay familiaridad con todo lo referente a lo sagrado, con las vidas de los santos, con los milagros, con todo lo sobrenatural que llega del cielo. Y no se hace desde la perspectiva de las Sagradas Escrituras sino que la Virgen (Milagros de Nuestra Señora) baja a ayudar a todo aquel que tiene una tribulación comportándose como una dama corriente. Por otro lado, en el Libro de Buen Amor hay una mezcla entre la piedad, lo sagrado, lo piadoso y lo más profano (incluso con los pecados). La literatura medieval es la expresión de una cultura que gira alrededor de la religión en su vertiente más fervorosa. Además, en esta época se inicia la costumbre de la peregrinación hacia Santiago de Compostela para venerar la tumba del apóstol. 

2.- Buena parte de la literatura medieval nació en los monasterios

Los monjes eran los únicos que sabían escribir y leer. Además estaban en posesión de los textos clásicos. Eso no quita que todos los escritos se realizaran para consumo interno o de la elite aristocrática. La literatura medieval no solo tuvo una finalidad de entretenimiento o de regocijo artístico y sirvió también para vehicular temas diversos desde los filosóficos hasta los que trataban de los pocos adelantos científicos de la época. Incluso la reintroducción del teatro se hizo a través de los monasterios, especialmente a partir de la propagación de la Orden de Cluny por buena parte del territorio europeo.  

3.- La literatura medieval conservada es en lengua romance 

Ni que decir tiene que se escribían textos en latín y se copiaban, además, los pocos escritos que llegó de la cultura grecorromana. Esto siguió haciéndose así hasta bien entrado el Siglo de las Luces cuando se incentivó los idiomas nacionales como lengua de cultura. A lo largo de la Edad Media el latín había completado buena parte de su proceso evolutivo hasta convertirse en las distintas lenguas romances conocidas y diferentes entre sí. La literatura medieval que conservamos (Poema del Mio Cid por poner un ejemplo) están ya realizadas con estas nuevas lenguas.

4.- La literatura medieval, como el resto de las manifestaciones artísticas, es anónima

Los artistas (de todos los ramos, géneros y disciplinas) no firmaban sus obras. En una época tan centrada en lo religioso este trabajo se consideraba una entrega total a la divinidad. Por eso, no conocemos a ciencia cierta quienes fueron los creadores de la mayoría de los romances que se han conservado. También desconocemos la rúbrica de buena parte de las iglesias románicas o de las tablas religiosas de la época. La gloria en este mundo se consideraba orgullo, pecado capital. 

5.- La literatura medieval tiene tres vertientes temáticas: épica, religiosa y poesía amorosa

La libertad creativa tal como comienza a entenderse a partir del siglo XIX no se conoce en la literatura medieval. Esta está muy clasificada y siempre responde a los preceptos de autoridad. Esto es, se hace algo siempre y cuando alguien anterior (considerado que pertenece al canon) ya lo haya abordado. Por tanto, los temas se reducen a tres. El primero de ellos es la épica que trata las hazañas de héroes abandonados que van en busca de bienes o tesoros importantes. Un buen ejemplo es el Poema del Mio Cid. La religiosa puede abordar temas diversos en el orden de lo sagrado, desde vidas de héroes santos hasta milagros. En esta clasificación entraría la obra de Gonzalo de Berceo. La tercera línea nace en la Provenza en el siglo XII y se basa en poemas de tipo cortesano, de amor platónico que se extendió por todo Europa a través de la labor de los juglares anónimos.  

6.- Predomina la poesía sobre otros géneros

Aunque se han conservado textos en prosa, el grueso de la creación de la época (incluso cuando se trata de teatro) adquiere la forma de verso. Desde las jarchas mozárabes de corte amoroso hasta las grandes obras de Petrarca están escritas como poemas largos o cortos. La literatura medieval, además, no diferenciaba entre la finalidad artística de la divulgativa y entendía estos escritos como una forma de propagar valores morales.  

7.- La literatura medieval oral estaba dirigida al pueblo

De aquí la gran cantidad de romances de todo tipo con rimas marcadas fáciles de memorizar que propagaban los juglares normalmente de pueblo en pueblo. Hay críticos que señalan incluso que este tipo de obras pudieran ser cantadas acompañadas de instrumentos musicales básicos, tal como se aprecia en diferentes miniaturas de los libros de la época.  

8.- La literatura medieval, como la cultura de la época está impregnada por la filosofía de las correspondencias

Este mundo, este plano no es real, casi no existe. Es, sencillamente, un reflejo de lo que sucede en el otro plano, en el divino, en lo sagrado. Por eso, es tan importante que las acciones de aquí sean las correctas para corresponder a aquello que Dios quiere. La filosofía de las correspondencias hunde sus raíces en las propuestas de Platón.  

9.- Los símbolos tienen fuerte preponderancia en todas las artes medievales

Por eso, tanto la literatura medieval como el resto de las artes (ya sean arquitectónicas o plásticas) están plagadas de símbolos. Ellos transmiten mensajes ocultos que hay que desentrañar. De todos modos, esta lengua era bien conocida en la época incluso para el pueblo analfabeto que entendía, por poner un caso, lo que significaba un águila o un león en una fachada de una iglesia. De alguna manera también cumplían una función educativa al comunicar conceptos abstractos gentes sin la mínima instrucción. 

10.- Buena parte de la literatura medieval está dominada por la alegoría 

Al creer que este mundo es el reflejo de los deseos de Dios, los artistas de la época encuentran en la alegoría su mejor vehículo de comunicación. En palabras de Fernando Lázaro esta figura retórica se puede definir como  

“La expresión de la correspondencia prolongada entre una serie de hechos o fenómenos reales y la interpretación transcendente que se da a cada uno de ellos. Así, Gonzalo de Berceo (siglo XIII), en la Introducción de los Milagros, nos cuenta que, sintiéndose cansado, entró en un prado a descansar. Pero aquel prado (término real) se le convierte en una alegoría del Paraíso y va presentándonos las correspondencias que observa. Las fuentes son los Evangelios; las aves son los Santos; las flores son los nombres que dan los fieles a la Virgen María…”

11.- Las primeras manifestaciones de la literatura medieval fue la lírica 

Son pequeñas canciones cantadas por los juglares o por las gentes sencillas. A transmitirse de forma oral (ya que la cultura escrita estaba reservada a los monasterios), la mayoría de ellas se han perdido. Eso ha sucedido en toda Europa aunque en España se han conservado las jarchas mozárabes, pequeños poemas de amor cortesano para ser recitado o cantado. 

12.- La épica y los cantares de gesta 

A esta clasificación pertenecen los grandes poemas de la literatura medieval europea. Aquí nos encontramos tanto el Poema del Mio Cid como la Chanson de Roland. Tratan las tribulaciones de un héroe caballeresco expulsado de su emplazamiento original que lucha por recobrar un puesto o tesoro (también en el sentido figurado) de importancia.  

13.- Lírica cortesana provenzal en la literatura medieval

Aparece más tarde, en el siglo XII y XIII, vinculada a las cortes o palacios de la aristocracia. Son pequeños poemas de amor platónico (o real) que se cantaban. La composición de estos versos corrían a cargo de los trovadores que, a veces pertenecían a los estratos altos de la sociedad. Estos poetas entregaban gratuitamente sus creaciones a los juglares que memorizaban los versos para luego cantarlos en las plazas y mercados populares.

14.- El mester de clerecía frente al mester de juglaría

Géneros eminentemente castellanos de la literatura medieval, surgen en el siglo XIII y pretenden diferenciar (seguramente ante la cantidad de poemas en circulación) el origen de los mismos. El primero, el de clerecía, utiliza una estrofa fija (la cuaderna vía) y se afana en temas morales, filosóficos o más cultos. En contraposición, en el mester de juglaría entrarían esos versos destinados al público popular compuestos con mayor libertad en todos los sentidos, desde el meramente formal hasta el temático. 

15.- El teatro de la literatura medieval es eminentemente religioso

No se parece en nada a los corrales de comedia que surgirán después o las obras de un Shakespeare. Son piezas sencillas de tema religioso vinculadas a la liturgia. Al parecer nacieron para dar más visibilidad a ciertos días del calendario sacro como la Navidad o la Epifanía.  

16.- El inicio de las novelas de caballería 

Aunque estas son posteriores, la crítica ha señalado que las bases se pusieron en la Edad Media con un género en prosa conocido como Roman courtois. Su maestro, del cual conocemos el nombre, fue Chrétien de Troyes. 

Desde el siglo XII hasta el XIV, en toda Europa, con sus particularidades locales, se cultivó una literatura sencilla dirigida al pueblo y que se trasmitía de manera oral a través de poemas, romances o cantares. Estos, aunque se produjeran en los centros monásticos, se extendieron a través de la actividad de los juglares, artistas callejeros casi que vivían de recitar sus versos de pueblo en pueblo. Como las comunicaciones eran tan escasas y peligrosas, la propagación de cualquier obra llevaba décadas incluso. Mientras tanto el sabor filosófico, científico, arquitectónico o artístico se atesoraba en los scriptoria monásticos donde fueron saliendo con cuentagotas hacia las incipientes universidades o  colegiatas. La vida giraba en torno a la divinidad, al mundo celestial del otro lado cuya correspondencia se encontraba en este lado impregnándose todas las manifestaciones culturales de un profundo sentido sacro. Hasta el teatro de la literatura medieval tenía un carácter religioso que iría perdiendo en los siglos posteriores.  

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Por Candela Vizcaíno

 

 

 

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