Qué ver y hacer en Toledo en un fin de semana (si puedes)

Vista de Toledo

Vista de Toledo

Candela Vizcaíno

 

“Me abraso en amores por Vuestra Merced… “ así rezaba un misiva pasional escondida durante más de 300 años (con todos sus días) en los muros de una casa toledana. La fecha de la carta es del 29 de octubre de 1700.  Y Toledo había dejado de ser ese paraíso casi terrenal donde podían vivir las tres culturas hacía mucho tiempo. De aquí salió apresuradamente un juez de nombre Alí Ben Ziyad al-Quti en 1468 con su biblioteca a cuestas y no paró hasta llegar a la remota Tumbuctú. Esa historia te la he dejado en otra parte que es larga y apasionada. Pero eso no es todo porque, con treinta y seis años, monta su estudio el singular El Greco en una casa del antiguo barrio judío. Aquí, además, nació el insigne Garcilaso de la Vega, el soldado que cogió la pluma para componer, entre otros memorables versos, los de “A Dafne ya los brazos le crecían”, uno de los más bellos poemas de la literatura española.

El viajero que se adentre en el Toledo del siglo XXI se va a encontrar un laberinto de calles intrincadas con unas cuestas endemoniadas flanqueadas por viejos caserones de piedra. A poco que dejemos el corazón en libertad podemos escuchar esos ecos de amores (prohibidos a decir de algunos) que nos susurran las palabras de esa vieja carta. Toledo es la ciudad de El Greco, retratada desde el Mirador…. , uno de los primeros lugares donde debes parar para admirar su bella estampa dominada por el Alcázar, lugar de retiro de alguna que otra reina.

Toledo es la tierra del dulce mazapán y de ese arte difícil como ninguno que es el damasquinado. Y Toledo es la ciudad de las Tres Culturas, el sueño de convivencia en paz. Es la ciudad de los caminos en mitad de España. Ni que decir tiene que puedes pasar todo el tiempo que desees disfrutando de la bella ciudad, pero si solo tienes un fin de semana (cosas de los viajeros apresurados del siglo XXI) no te puedes perder lo siguiente. Anota y memoriza que es mucho:

1.- El Mirador del Valle

Antes de patearte la Ciudad de las Tres Culturas (cuesta arriba y cuesta abajo) es una buena idea salir de Toledo. Sí, lo que te digo. Y creo que no estoy desvariando demasiado. Porque no se trata de vistas únicamente, es sencillamente que desde allí (me refiero al Mirador del Valle) te haces la mejor idea de la ciudad abrazada por el Tajo con sus puertas y puentes, dominada por un Alcázar imponente y vertebrada por callejas (reitero lo de las cuestas) de trazado imposible.

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2.- Plaza del Zocodover

Toledo tiene su centro en la Plaza del Zocodover, donde en otros tiempos se colocaban mercados y ferias, y hoy rodeado por tiendas de todo tipo. Y demasiadas cadenas de comida rápida para mi gusto. Aquí puedes tomarle el pulso a la ciudad o coger el tren que recorre por unos cuantos euros todo el entramado urbano sin hacer ningún esfuerzo. Para en el Mirador del Valle por si eres de los que se resisten a hacer piernas.

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3.- Mazapán y damasquinado de Toledo

Sin salir del Zocodover va a ser muy difícil resistirse a ciertas compras. Porque, ¿qué te digo de los mazapanes o de los deliciosos dulces toledanos? Que son una tentación a la que hay que sucumbir que un día es un día. Además, tanto en la plaza como en las calles aledañas te van a salir al paso los escaparates con ese original arte toledano conocido como damasquinado. Hay cosas curiosas y algunas muy bellas siempre que nos guíe el buen juicio. Cuidado con las tentaciones decorativas difíciles de colocar.

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4.- El Greco en Toledo

El más ilustre artista que ha dado Toledo (aunque no nació aquí pero sí realizó lo más interesante de su obra) es El Greco. Decir El Greco es decir Toledo. Aquí se encuentra (en un extremo de la judería) una recreación (no se puede decir que fuera otra cosa) de la que se supuso era su casa-taller. Parece que la ubicación era errónea pero el equívoco ha seguido. Si bien en el Museo de El Greco, que de tal emplazamiento hablo, hay muy pocas obras de calidad del insigne pintor, la presentación de lo que bien pudiera ser la vida cotidiana del artista está bastante bien conseguida.

Los amantes del arte en general y de la obra de este particular pintor tienen que hacer un auténtico peregrinaje por distintos emplazamientos toledanos para ir descubriendo (eso sí con asombro) al genial artista. Anota algunas paradas:

  • La afamada vista desde el Mirador de El Valle se encuentra en la Casa Museo de El Greco.
  • El expolio con un Cristo central vestido de rojo símbolo de la sangre derramada se guarda en la Catedral.
  • En entierro del Conde Orgaz se encuentra en la Iglesia de Santo Tomé.
  • La visión del Apocalipsis, que anticipa incluso los modos de los pintores de finales del siglo XIX, se ubica en el Hospital de Tavera.
  • De El Greco es también el retablo de la Iglesia de Santo Domingo el Antiguo.

Como nos vamos a parar solo un fin de semana, con estas obras a poco que seas un enamorado del arte, vas a disfrutar con este peculiar artista descubriendo (cual detective ilustrado) una a una sus obras.

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5.- El Toledo judío

Entre el Museo de El Greco y la bellísima Sinagoga de Santa María la Blanca se encuentra las intricadas callejuelas de lo que en su día fue el Barrio Judío de Toledo. Si bien el viajero curioso en esta cultura, debería acercarse a la Sinagoga del Tránsito y no solo para admirar su radical belleza sino también para disfrutar del fantástico museo que sobre la vida judía en Toledo se encuentra en este recinto.

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6.- El Toledo cristiano

Sin contar los maravillosos cuadros con escenas bíblicas de El Greco, el viajero que no tenga empacho en buscar la belleza en monasterios, conventos e iglesias, no puede dejar de pararse en dos lugares imprescindibles. Uno es, por supuesto, la Catedral de Toledo, situada en la misma plaza que el Ayuntamiento. Y el otro, de visita imprescindible, es el Monasterio de San Juan de los Reyes de un armonioso estilo gótico.

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7.- El Toledo musulmán

Las huellas del pasado árabe toledano se encuentran por toda la ciudad. Hay que buscarla en los numerosos pozos, acequias y conductos de agua que este pueblo tan bien supo aprovechar y nos dejó como legado para siempre. También está presente en sus intricadas callejuelas, en el trazado urbano, en esa simbiosis entre el río y la ciudad, entre la naturaleza y la cultura.

Los restos más monumentales hay que buscarlos en sus puentes y puertas, como la Puerta de la Bisagra, o en esa maravillosa mezquita con nombre cristiano que es la Mezquita del Cristo de la Luz. De raíz árabe es también la Plaza del Zocodover, desde donde tienes también unas magníficas vistas de parte de la ciudad y donde tienes que parar para hacer las imprescindibles compras de mazapán.

8.- Puertas y puentes

Toledo forma como una península abrazada por el río Tajo. Sus antiguos habitantes supieron aprovechar las bondades de sus aguas y no dudaron en construir bellos puentes y, a la par, hermosas puertas. Estas últimas no solo se encuentran por la parte del río sino también abriendo su imponente muralla. No te puedes perder su serena belleza al atardecer cuando se ilumina suavemente. De todos los puentes de Toledo el de Alcántara y el de San Martín merecen una foto que subir a Instagram.

Capítulo aparte son sus puertas abiertas a la muralla que se encuentran entre las más bellas del territorio español. La de la Bisagra es impresionante. La del Cambrón es armónica a más no poder. La del Sol es majestuosa. Y la de Alcántara y la de Alfonso VI también son perfectas para una foto o un selfie.

9.- El Alcázar de Toledo

Se ve desde cualquier punto y no es de extrañar que fuera el emplazamiento elegido no ya por los moradores de las tres culturas sino también por los antiguos romanos. Sus orígenes se remontan al siglo III después de Cristo y siempre ha jugado un papel fundamental desde el punto de vista estratégico y militar. Hoy alberga algunos museos y una interesante biblioteca.

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10.- Dejarse llevar por las callejas

Sí… porque, a veces, vamos con una guía, con un plano, con una agenda apretada para descubrir ciudades maravillosas tal cual es Toledo. Y quizás eso no sea necesario del todo o habría que aparcarlo durante unas horas, al menos. Toledo respira historia. Susurra amoríos (prohibidos que nos gustan más). Sus dulces hablan de paciencia y de técnicas guardadas durante siglos como el arte delicado y original del damasquinado. Aquí pasó lo mejor de sus días un artista que se adelantó a las vanguardias como fue El Greco. Y hoy puede hacer las delicias de viajeros de cualquier guisa.

No te ha dado tiempo ¿verdad? Porque Toledo es esto y mucho más. Si es así, nos vemos en la próxima y si deseas dejar tus impresiones, ya sabes que la casilla comentarios está abierta a tus palabras.

© Texto y fotos por Candela Vizcaíno

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