Tipos de Oporto, el vino más famoso de Portugal

Tipos de Oporto

Tipos de Oporto

Candela Vizcaíno

 

En pleno siglo XIII, el rey portugués Alfonso III tuvo un desacuerdo con el Obispo de Oporto, emplazamiento que ya existía desde tiempos del Imperio Romano. En la trifulca (por los impuestos y el dinero, lo de siempre), al monarca se le ocurre levantar un puerto en la otra orilla del río Duero. Nace así Vila Nova de Gaia, donde, en la actualidad, se amontonan más de cincuenta firmas que producen los distintos tipos de Oporto, el vino más famoso de Portugal.  

Aunque la sede oficial de estos caldos está en Vila Nova de Gaia, las uvas se cultivan río adentro, en el Alto Duero, allí donde las distintas quintas han ido ganando centímetros a la naturaleza con bancales estrechos. En la actualidad, el epicentro de la producción se encuentra en Peso da Régua.

Una breve historia del vino de Oporto, antes de seguir  

La producción del vino se hizo en esta parte de mundo tal cual se realizaba en la Edad Media y en los siglos posteriores. Esto es, todo era de manera artesanal y sin mediar más control de calidad que el que la naturaleza quería regalar. Todo cambió a mediados del siglo XVII cuando comienzan los intercambios comerciales con los ingleses. Recordemos que Gran Bretaña, para defenderse de España y por razones geopolíticas, realizó constantes y buenos acuerdos con los distintos reyes ingleses.  Como el traslado desde los distintos puntos de los bancales situados a lo largo del Duero se hacía complicado y se tardaba bastante en alcanzar las costas británicas, se les ocurrió adulterar los caldos con brandy para que así desembarcaran en las mejores condiciones posibles y no se estropearan (lee picasen) en la dura travesía. En las distintas idas y venidas con las correspondientes catas del producto se comprobó que había una relación entre el nivel de azúcar del vino y el resultado final. Había nacido (en tres frases) el afamado vino de Oporto.  

Hasta mediados del siglo XVIII el Duero no podía recorrerse con los típicos rabelos (barcos pequeños cargados con los barriles) que son una de las estampas más típicas de esta parte de mundo.  Todo eso se fue transformando y el río fue un trajín de bancales que se adentraban por Pinhâo, hoy repleta de quintas que ofrecen experiencias enológicas, Sabrosa, Alijó, Tua, Saô Joâo de Pesqueira, Valeira… En estos emplazamientos, además, en la actualidad, se han levantado algunos emprendimientos hoteleros de alto nivel que compiten con los mejores del mundo a la hora de ofrecer experiencias gastronómicas combinadas con las de naturaleza. Ejemplos son The Vintage House - Douro o el Douro Royal Valley Hotel & Spa, ambos con piscinas infinitas sobre los viñedos. Pero eso, ha sido a inicios del siglo XXI y aún hay algo más de historia que contar.  

El oporto vinculado a los comerciantes británicos

Con anterioridad y especialmente durante el siglo XIX, los ingleses monopolizaron el comercio de los distintos tipos de Oporto contribuyendo, a la par, a su fama. Un nombre que hay que tener en cuenta para la historia es el de Joseph James Forrester, nombrado posteriormente barón de Oporto. Llegó a la capital del Duero en 1831 para gestionar la compañía de su tío. Su pasión por los vinos fue tal que revolucionó el comercio llegando incluso a escribir un tratado publicado en 1944: Una o dos palabras sobre el Oporto. 

En el mismo se pusieron las bases para evitar la piratería y la adulteración de los caldos con fines especulativos promoviendo unas conceptos éticos mínimos de bien hacer que han permitido que la calidad del vino mantuviera un alto estándar durante siglos. Forrester murió en un naufragio en 1862 y tuvo tiempo para estudiar los mecanismos de la filoxera que azotaba las cepas europeas reduciéndolas a la nada.  

Tipos de Oporto, el vino que tienes que probar si viajas a Portugal

Las mejores mezclas salen de las quintas que tienen terrenos difíciles, duros y pedregosos, los mismos que se han organizado en bancales. No se produce una sola variedad ya que se contabilizan hasta cuarenta distintas. Una vez extraído el mosto se procede a la fermentación en grandes tanques para poder separar los hollejos y las pepitas del resto de la uva. De aquí se traspasa a una segunda cuba donde se le añade el brandy. Y es en este momento cuando el Oporto se hace arte ya que los de mayor calidad se dejan envejecer en barricas para posteriormente proceder al embotellado. Esto no significa que aquí acabe la aventura de los mejores caldos, ya que, a veces se elige una añada que se rotula como vintage.

¿Qué es el tipo de Oporto conocido como vintage?  

Estamos ante la crème de la crème, ante el bocata di cardinale que se reserva para ser disfrutado por unos cuantos privilegiados con paladares exigentes y bolsillos desprendidos que todo hay que decirlo. Cada tres o cuatro años, los productores (según se haya presentado tanto la cosecha como la vendimia y dotados de un poquito de ojo) eligen una añada que se reserva para envejecer. Tienen que pasar dos años en barrica de roble. A continuación se produce una mezcla antes de embotellarse.  El control de calidad es tan exhaustivo que se van descorchando botellas de tanto en tanto para comprobar si realmente esa selección merece ese honor o, por el contrario, hay que dar una especie de marcha atrás. Si se sospecha, intuye o se tiene la certeza que no va a tener la calidad suficiente o que ya apunta maneras de no ser tan excepcional se mezcla con el tawny (el Oporto que reposa en las barricas de roble). Hay una tercera opción que es comercializado tal cual se encuentra bajo la denominación de “quinta”. Entre los tipos de Oporto, la quinta es una opción más o menos asequible para los sibaritas ya que no suele tener los precios elevados del vintage y nos encontramos ante un producto de una maravillosa calidad. 

Pero volviendo a los exclusivos vintage, estos tienen que calmarse en botella y convertirse en esos filósofos que sosiegan espíritu y mente con cada sorbo. En este proceso ya interviene la naturaleza y los enólogos se encargan de elaborar listas con los mejores de cada década. Aun se encuentran en el mercado (subastas más bien) los de 1927, 1931, 1935… Son Oportos casi centenarios para caprichosos del buen vivir. Otros años excepcionales que dan sustos en las pujas son de 1955, 1948, 1947 y 1945. Sin embargo, el mejor año del siglo XX  es 1963 seguido por 1994. Los sibaritas con menos posibles pueden hacer el gasto de los años 1997, 2000 o 2003. No tendrán que hipotecar su casa aunque el buen susto a la VISA está garantizado. En estos casos merece la pena y más si se dispone de espacio apropiado para  dejarlos reposar unas cuantas décadas más. Así estos preciados vinos, entre lo mejor de lo mejor de los distintos tipos de Oporto, serán prácticamente una inversión de futuro o un lujo que disfrutar en ocasiones más que especiales.  

¿Pero cuántos tipos de Oporto puedes encontrar al día de hoy?

Aparte del Vintage del que hay que acordarse de esas fechas cuando se viaje por enotecas portuguesas, se divide en dos tipos principales: el que, tras pasar por la barrica se embotella es de un color más oscuro y de líquido espeso aunque en esta categoría nos encontramos ruby (claros) y tawny (oscuros). Y luego está el Oporto que se deja tranquilo en su botella todas las décadas necesarias hasta alcanzar las notas más sublimes que un paladar educado pueda desear. Dicho esto y resumiendo mucho, te puedes encontrar lo siguiente: 

1.- El old tawny de color cereza, elaborado con los mejores vinos de distintas cosechas y que, una vez mezclados, se deja reposar en barrica. Va perdiendo el dulzor conforme pasan los años y se vuelve progresivamente ligero. 

2.- El ruby tiene un color parecido al tinto y no se envejece en barrica. Es el más común y más económico. 

3.- El LBV indica en su etiqueta la añada y ha envejecido en botella. 

4.- El Tawny es una mezcla de cualquier cosa y normalmente va sin indicar el año. Es una de las opciones más económicas.  

5.- Uno de los tipos de Oporto más desconocido es el blanco que además puede ser seco.  

Graham’s, Tailor’s, Warre’s,  Dow, Quinta de Noval,  Calem, Sanderman… firman los tipos de Oporto que hacen las delicias de los conocedores del vino de medio mundo. Y son firmas imprescindibles para los viajeros de medio mundo que se acercan a esta sorprendente ciudad portuguesa. 

Por Candela Vizcaíno

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