10 pintores barrocos más importantes

Pintores barrocos

Pintores barrocos

Candela Vizcaíno

 

A lo largo del siglo XVII, surgió en Roma, convertida ya en centro de poder del Vaticano, el denominado estilo barroco. La palabra procede del nombre dado a las perlas sin pulir con múltiples protuberancias e, incluso, espirales. La nueva forma de hacer arte se fue trasladando hacia las cortes europeas, completamente transformadas en auténticos emplazamientos de lujo y diversión. Los monarcas, los cardenales, los sucesivos papas y los más ricos miembros de la aristocracia se hacen construir suntuosos palacios, con enormes jardines repletos de animales exóticos que se adornan con muebles finos y obras de arte de excepción. Ello propicia una pléyade de creadores que van más allá de esta escueta lista de los 10 pintores barrocos más importantes. 

El Barroco español da una de las figuras más importantes de la historia del arte nacional mientras que se afianza una literatura tan rica en todos los géneros posibles que estas décadas han sido calificadas como Siglo de Oro. Mientras la creatividad alcanza cotas sin límites y la suntuosidad de las élites se manifiesta en un lujo y dispendio casi obsceno, la decadencia en otros órdenes vitales se hace apabullante. Por seguir con el caso de España, aunque la lista es mucho más amplia, los festejos en la corte se hacían sin reparar en gastos. Mientras tanto el pueblo sufría de sucesivas crisis de todo tipo, el hambre era endémica, las pestes se cebaban en las ciudades y por todos lados se respiraba pesimismo y resignación. 

Características estilísticas comunes a los pintores barrocos 

1.- Las obras dejaron la sobriedad que eran características de la pintura renacentista para convertirse en excesiva en todos los ámbitos: desde la temática o las formas hasta el tamaño de las mismas. 

2.- Hay un gusto por la contorsión, la pose imposible, el preciosismo, la línea curva y la disposición dramática. Un claro ejemplo de ello son los grupos escultóricos (aunque pertenecen a otro género) de Bernini conservados en la Galería Borghese de Roma, especialmente la obra Apolo y Dafne capturada en el momento de metamorfosis de la ninfa. 

3.- El arte barroco muestra un gusto por el grotesco, lo monstruoso, lo que se encuentra más allá de la humanidad. Todo ello se combina con un fuerte simbolismo en el que las criaturas oníricas o fantásticas actúan como trasunto de los sentimientos y/o las pasiones.  

4.- En relación con lo anterior, otra de las características del Barroco es la predilección por los temas truculentos y sangrientos tomados tanto de la literatura griega y/o romana como de la Biblia. En este sentido, cabe destacar los cuadros de Artemisia Gentileschi, especialmente el ciclo de Judith y Holofernes. La representación de la decapitación de este último en manos femeninas se hace con todo lujo de detalles y abundando en la crudeza. En los pinceles de la artista, el personaje bíblico se convierte en símbolo del empoderamiento y de libertad al consumar con destreza su venganza.  

5.-  Todos los pintores del Barroco recurren al claroscuro, a las sombras, al juego excesivo de luces que conforman una perspectiva sutil.

6.- Tal como he anotado anteriormente, se realizan obras en las que se representan grupos de personajes que recogen escenas complejas de la Biblia o de la mitología clásica con un movimiento que llega a la contorsión. 

7.- Y, por último, para recordar una serie de características comunes, también hay preferencia por la naturaleza, por los bodegones, por las escenas de interiores en los que se despliegan detalles domésticos donde se muestran todos los órdenes de la abundancia o de la exageración.  

Pintores barrocos más importantes: empezamos con los cinco primeros 

1.- Caravaggio, el artista más representativo del siglo XVII

Nacido en 1571 como Michelangelo Merisi adoptó el nombre de su localidad natal. En sus treinta y nueve años de vida levantó una obra original en la que destaca la vitalidad de las figuras, la expresividad de las mismas con un preciosismo nunca visto antes en arte. El claroscuro y el dramatismo emocional, por poner un caso, del David y Goliat marcó un hito en la historia de la pintura. Gusta de los temas bíblicos que incluso se reproducen de manera escatológica con protagonistas tomados de modelos originales y, por tanto, realistas al extremo. Esta humanidad le trajo más de un quebradero de cabeza en sus encargos para la iglesia ya que la Virgen, los santos y el resto de personalidades de sus cuadros están tomados de modelos reales con su belleza mundana y sin la idealización de la pintura anterior. Otra característica de las obras de Caravaggio y que forma parte de los pintores barrocos es el contraste del claroscuro. La luz no es la natural sino que está realizada de manera dramática resaltando las figuras sobre fondos muy oscuros. 

Los jugadores de cartas de Caravaggio

2.- Diego Velázquez, el grande entre los grandes de los pintores barrocos españoles 

Nació en Sevilla en 1599 y murió en Madrid en 1660. Estudia con el maestro Pacheco y con la veintena ya está en la corte de Madrid ocupando el puesto de pintor de cámara. A pesar de su larga vida (para la época) no realizó una gran cantidad de obras ya que los honores que el rey le dispensaba a veces los distraía de sus labores artísticas. Eso no quita para que sea uno de los más grandes pintores de todos los tiempos no ya de España sino de las listas universales. Influido por la pintura de Caravaggio, levanta grandes obras en las que la expresión, el simbolismo y composiciones complejas son las protagonistas. La maestría de Velázquez influyó incluso en los pintores del impresionismo y sus grandes cuadros, como La Rendición de Breda, denotan un profundo conocimiento del alma humana (del ejército que se rinde pero también los gestos nobles de quien recoge con elegancia las llaves de la ciudad) mientras divide el lienzo perfectamente. A un lado se encuentran los vencedores con las lanzas apuntando al cielo y al otro los vencidos abrumados por el fuego de la destrucción. 

La rendición de Breda de Velázquez

3.- Jan Vermeer o Jan van Vermeer o Johannes Vermeer van Delft 

Nacido el 31 de octubre de 1632 y muerto el 15 de diciembre de 1675, es uno de los grandes pintores barrocos holandeses y de todos los tiempos. Mientras en España o en Roma el arte barroco se centra en los fastos y despilfarro de cortes decadentes y del Vaticano, en el norte de Europa adquiere otro cariz. Y ese es el de la intimidad. La reforma protestante comenzaba a dejar su sello transformando la religión en asuntos personales que no tienen que manifestarse en el exterior. Al tiempo, en Holanda, actual Países Bajos, va progresando una burguesía cultivada y enriquecida con el comercio a través de Asia. Se realizan piezas de porcelana, muebles útiles y casas grandes pero sin ostentación. A la par, se requieren piezas mundanas, profanas, de la vida cotidiana y de pequeño tamaño para decorar las estancias. Y aquí Vermeer crea obras pictóricas en las que la narración siempre es la vida cotidiana y los contrastes de luces y sombras se hacen de un modo elegante, exquisito y sin estridencias, siguiendo el gusto y cosmovisión de quienes realizaban estos encargos.  

La joven de la perla de Vermeer4.- Rembrandt Van Rijn (1606-1669) 

De distinto tenor son las obras de Rembrandt en las que el juego de luces y sombras aportan un tono especialmente dramático aunque en consonancia con ese gusto por los interiores y las escenas cotidianas de los pintores barrocos flamencos. 

5.- Artemisia Gentileschi 

Nació prácticamente entre pinceles en 1593 ya que era hija de Orazio Gentileschi, uno de los discípulos de Caravaggio. Muy pronto aprendió la técnica del dibujo y las fórmulas para crear unas figuras exquisitas al máximo. Con tan solo dieciocho años fue violada por otro de los discípulos de su padre y sometida a un juicio público humillante en el que se la denostó y vilipendió. Con toda probabilidad, este hecho tan traumático influyó en su obra ya que sus grandes cuadros pueden calificarse sin temor a equivocarnos de feministas. Tal es el ciclo de la Judith cortando con saña la cabeza de un Holofernes violador. Sin embargo, Artemisia Gentileschi no se quedó únicamente en la temática y su obra es de una delicadeza (a pesar de sus temas truculentos y sangrientos) en el trazo difícilmente superada por cualquier otro de los pintores del barroco.

Judith y su Doncella de Gentileschi

En sus cuadros presenta una mujer empoderada que decide sobre su propia vida (Cleopatra) o con fuerza da muerte a su verdugo (Judith). Artemisia Gentileschi merece algo más que un aparte en la historia del arte ya que puso las bases para una narración que en los albores del siglo XXI está de plena actualidad. Muere en Nápoles en 1656 y su obra ha intentado ser silenciada reiteradamente. Por fortuna, la enorme calidad, profundidad anímica, pericia estilística y fuerza narrativa la hace emerger una y otra vez.  

Pintores barrocos fundamentales: seguimos con otros cinco 

6.- Pedro Pablo Rubens 

Nacido en 1577, muere en Amberes en 1640. Su obra tiene todas las características del arte barroco con figuras rotundas (gruesas para los cánones de belleza actuales) representadas en contorsión imposible. En ellas el claroscuro es menos acusado y los fondos neutros son sustituidos por paisajes naturales. Además, se vislumbra siempre un fuerte dramatismo, el mismo que caracteriza esta época artística.

7.- Georges de la Tour, uno de los mejores pintores barrocos franceses 

La obra de Georges de la Tour (1593-1652) se caracteriza por el estudio continuado de los efectos de la luz sobre las figuras. Estas siempre aparecen de manera recogida, solitaria y demostrando una fuerte espiritualidad. La luz, en la mayoría de las ocasiones, procede de una vela que, en estas obras, adquiere un fuerte simbolismo. Se ha encontrado como hipotexto (o influencia) alguna obra de El Greco, uno de los pintores inclasificables entre el Renacimiento y el Barroco.  

8.- Bartolomé Esteban Murillo (1618-1682), el pintor de Sevilla

Fue el artista favorito de una ciudad que, por entonces, era Puerto de Indias. Tal como conocemos por los relatos y grandes historias de la literatura barroca en España, en este emplazamiento se daban cita tanto aristócratas venidos a menos como aventureros con cicatrices. La ciudad acusaba toda la decadencia de lo que un día fue un gran imperio y se refugiaba en las iglesias y en el mundo espiritual. Murillo y su taller surtió a todas ellas con encargos religiosos en los que se ponía en práctica las técnicas de Caravaggio aunque sin el realismo de este, ya que los personajes y protagonistas aparecen con una pátina de idealización. 

9.- Annibale Carracci (1560-1609)  

Contemporáneo a Caravaggio fundó una escuela para luchar contra lo que él consideraba el arte degenerado del primero. Renegaba de los fuertes claroscuros y gustaba de retomar los colores brillantes que habían sido protagonistas en la época anterior, entre los artistas del Renacimiento. Como disponía de taller (igual que Murillo o Zurbarán), siglos después aún hay dudas de las piezas que salieron de su mano y las que fueron creación de sus discípulos.  

10.- Gian Lorenzo Bernini, quizás el artista más completo del Barroco

Aunque he dejado para el final a quien quizás sea el más grande artista del Barroco, tiene su justificación. Y la tiene porque Bernini (1597-1680) no se centró solo en la pintura. Es más, sus grandes trabajos (en el sentido literal y en el de la calidad) no corresponden a este género. Sus maravillosas esculturas (especialmente las delicadas que se encuentran en la Galería Borghese de Roma) muestran un maestría con el mármol de difícil superación. En ellas se capta un momento de dramatismo extremo, como la metamorfosis en laurel por parte de Dafne en su huida de Apolo con un cuidado máximo a la hora de tallar el mármol. De este mismo tenor es el Éxtasis de Santa Teresa en el que se muestra el momento en el que la gran representante de la mística tiene una visión divina. Bernini, además, es el creador de la simbólica Plaza de San Pedro de Roma donde se ha dispuesto un elemento (el del abrazo) de extremo significado.  

Aunque podríamos enumerar muchos más nombres que estos diez pintores barrocos, en esta pequeña lista se encuentran los mayores representantes no solo de Italia sino de otros emplazamientos europeos. Esta forma extrema artística, andando las décadas, comenzaría a degradarse hasta llegar al rococó con sus muestras de frívola expresividad. Pero eso será otro tema. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

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