Saavedra Fajardo | biografía, obras y estilo

Saavedra Fajardo

Saavedra Fajardo

Candela Vizcaíno

 

Aunque mucho más desconocido para el público lector en general, Diego de Saavedra Fajardo forma el tercer vértice de los mayores prosistas de Barroco español. Los otros dos puntos están protagonizados por Baltasar Gracián y Francisco de Quevedo. Además, hay que anotar desde ya que la obra de Saavedra Fajardo está condicionada por su perfil diplomático (en las más altas esferas de la política internacional de la época) y por su extenso conocimiento cultural.  

Biografía de Saavedra Fajardo

El hecho de pertenecer a una familia ilustre, posicionada, culta y rica posibilitó las tareas diplomáticas al más alto nivel de nuestro protagonista. Aunque no se sabe la fecha de su nacimiento, sí tenemos su partida de bautismo (6 de mayo de 1584). Es de suponer que su llegada al mundo fue un día antes. Eso fue en la hacienda familiar de Algezares, en la actual comunidad de Murcia. Tampoco tenemos datos de su educación temprana que debió realizarse con escogidos preceptores de manera personalizada. Se matricula en la Universidad de Salamanca, en Jurisprudencia y Cánones. En 1606 obtiene el título de Bachiller. Aunque algunas fuentes lo honran con el tratamiento de Licenciado e, incluso, de Doctor, no se conserva documentación que respalde esos estudios. Dicho esto, son difíciles de negar ya que Saavedra Fajardo demuestra, a lo largo de su obra, una amplia cultura a la par que una sagaz inteligencia. 

Su primera misión diplomática tiene lugar nada más abandonar la Universidad de Salamanca. Forma parte del séquito de Gaspar de Borja, embajador en la corte pontificia, en calidad de notario. Fue nombrado en 1617 canónigo de Santiago, puesto al que tuvo que renunciar (tras muchas presiones) en 1640 porque, en esencia, no lo atendió. Y no lo hizo por desidia ya que anduvo de corte en corte con misiones de extrema importancia. Hasta 1623 estuvo en Roma realizando trabajos puntuales en Nápoles y Sicilia. En 1633, tras pasar por Milán, fue enviado a Alemania y hasta 1643 fue nombrado para asuntos de calado (como el de la paz de Münster tras la Guerra de los Treinta Años con plenos poderes además). En 1646 está asentado en Madrid donde fallece dos años después.  

Obras de Saavedra Fajardo 

Una vida viajera (que no aventurera) formando parte de lleno de los centros de poder de la época formaron el carácter del político y del escritor. La fina ironía que se transparenta en algunas de sus obras está siempre condicionada por su espíritu diplomático, por su sagaz inteligencia, por sus dotes de observación, por el amor (y dolor) a su patria y por un punto crítico elegante que hace notar de manera sutil las grandes problemáticas de una época en decadencia. No oculta Saavedra Fajardo el papel destructor de una élite narcisista entretenida en juegos de vanidad más que en intentar dar arreglo a la desastrosa situación de un pueblo abrumado por carencias de todo tipo. Tampoco se quedan atrás los estudiosos de “biblioteca” que poco saber práctico son capaces de ofrecer a la sociedad en su conjunto. Esto lo hace, además, haciendo gala de una prosa elegante que evita cualquier confrontación con los poderosos. 

1.- Poemas de juventud  

Publicados en la obra colectiva Tablas poéticas. Aunque son de calidad meridiana, no llegan a formar parte del canon literario tal cual su obra en prosa.  

2.- República Literaria

Fue escrita probablemente en 1622 aunque no apareció impresa como tal y con el nombre del autor hasta 1670. La obra se adhiere al género de la alegoría siguiendo los preceptos de la literatura griega y romana. El autor, como Platón, es guiado hasta la República de las Letras donde se encuentra con diversos personajes a los que retrata con toda crudeza. En ella se ironiza sobre las rencillas vanidosas, las trampas del ego, la inutilidad de lo que hoy conocemos como ratones de biblioteca, estudiosos que poco o nada aportan a la sociedad. También se entretiene en las miserias provocadas por el hambre, la vanidad devastadora y la vida oscura tanto de artistas como de científicos sin reconocimiento o apoyo alguno. 

3.- Idea de un príncipe político cristiano representado en cien empresas, la obra más representativa de Saavedra Fajardo 

Conocida como las Empresas políticas es el título más significativo del autor. Fue publicado en 1640. Aunque su temática puede definirse como política, moral o filosófica, el escritor reconoce que los hechos presentados en la obra son inventados y, además, están escritos con una intención literaria. Este tipo de obras en las que se dan consejos para el buen hacer del gobernante no era nuevo en la época y, además, tuvieron un notable éxito con numerosos títulos publicados. Son trabajos relacionados con el Calila e Dimna (uno de los ejemplos más antiguos) o el Conde Lucanor de Don Juan Manuel. Esto es, podemos encontrar hipotextos lejanos en la literatura medieval. En ellos se van desgranando (de distintas formas) las variadas virtudes que debe adornar al buen gobernante para el bien de su pueblo y lo hace de una manera didáctica proponiendo ejemplos y fábulas. Para acentuar este carácter educativo la obra se realizó utilizando grabados a modo de emblemas que eran acompañados del texto en prosa.   

La política en el Renacimiento supuso una concentración de poder en manos del monarca en detrimento de los señores feudales. En España, desde finales del siglo XVI este gobierno de la corte fue progresivamente degradándose por la corrupción de las élites, la endogamia del poder y el desprecio por el conocimiento útil o por la empresa novedosa. Tal bagaje social solo podía traer decadencia en todos los sentidos, la misma que los escritores de la época se empeñaban en reflejar desde todas las perspectivas posibles. Las “Empresas” de Saavedra Fajardo están en esta línea y también con el Príncipe de Maquiavelo. Sin embargo, y al contrario que este, nuestro autor antepone los valores cristianos a la manipulación, las habilidades de la discreción a la ocultación de los vicios y, en definitiva, el buen hacer de la inteligencia ante las intrigas cortesanas o el derroche insensato.  

4.- Corona gótica, la obra más patriótica de Saavedra Fajardo 

Fue escrita en 1645 con el nombre de Corona gótica, castellana y austríaca y publicada un año después. En ella, utilizando innumerables fuentes (tanto históricas como literarias) y con afán erudito hace un repaso de todos los reyes godos. Por la pluma del escritor aparece Alarico (el primero de ellos) y el infame don Rodrigo. A pesar de ser una obra histórica, la escritura está atrapada en el dramatismo y, en ocasiones, en la ficción. Con este título, el diplomático se aúna con el literato para justificar la presencia de España en distintos puntos de Europa. 

5.- Obras menores de Saavedra Fajardo

5.1.- Introducción a la política y razón de estado del Rey Católico don Fernando

5.2.- Locuras de Europa, publicada en 1748. En esta obra se hace eco de las fórmulas del erasmismo utilizando los modelos de diálogo. Esto da pie para mencionar la desastrosa situación de la política española, de la decadencia económica, del conformismo del pueblo y de las malas artes de los distintos validos. 

A pesar de este espíritu crítico contra la situación social en España, Saavedra Fajardo, curtido en las lides de la diplomacia desde su juventud, no tuvo ningún problema (ni grave ni leve) con las autoridades de ningún tipo.  

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

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