
Su nombre botánico es Actinidia chilensis. Y hace tan solo unas cuantas décadas era un producto casi exótico en los mercados occidentales. Afortunadamente, hoy, forma parte de nuestra dieta diaria y hemos sabido aprovechar todos los beneficios del kiwi que son muchos. Oriundo del sur del China y de los valles del Himalaya, esta planta trepadora y leñosa se ha adaptado muy bien a diversos climas como el oceánico (de Nueva Zelanda) y el mediterráneo. Florece en regiones templadas en las que no falta el agua y es un básico en nuestra cesta de la compra.
Al inicio de comercializarse en los mercados occidentales no gustaba demasiado. A eso quizás contribuía que el fruto por fuera no es vistoso como pudiera ser otras plantas y no invitaba a su consumo. Lo mejor, sin duda, está justo pegado a la piel (donde se concentran las vitaminas y los minerales) y su carne deliciosa, dulce, de un verde intenso con las pepitas negras ofrece innumerables beneficios para la salud.
Es un básico, como la alcachofa para bajar peso, en las dietas de adelgazamiento. ¿Por qué? Porque tiene muy pocas calorías y, además ejerce un suave efecto laxante y saciante que ayuda a todas esas personas que se dejan llevar por la ansiedad por la comida. El kiwi apenas tiene grasas y todos son beneficios. Por eso es un tentempié imprescindible en las dietas de control de peso. Eso sí, hay que tener mucho cuidado a la hora de pasarse con las piezas a ingerir por su efecto laxante.
Tiene más vitaminas C que las naranjas, las mandarinas o las fresas, ya que dispone de 95 mg por cada 100 gramos de productos. Se concentran, como cualquier otro cítrico, en la pulpa más cercana a la piel.
Por su alto contenido en vitamina C es imprescindible para prevenir o curar resfriados, catarros, malestar o gripes.
Esa misma vitamina se alía con el hierro para combatir la anemia. Por eso, hay que tomarlo junto con alimentos ricos en ese mineral cuando se está en ese estado. Además el kiwi es rico en hierro y magnesio imprescindible para la división celular, para el ánimo, la vitalidad y la energía cotidiana.
Una sola pieza tomada con agua en ayunas se convierte en un maravilloso aliado para combatir el estreñimiento.
Dentro de los beneficios del kiwi está su efecto diurético tanto o más como el cola de caballo o la cola de caballo, plantas medicinales con estos efectos bien conocidos e imprescindibles en la botica tradicional. Por eso, es un aliado imprescindible no solo en las personas que quieran bajar peso sino también a la hora de eliminar líquidos tan molestos y perjudiciales para la salud.
Como la piña, el kiwi ayuda a digerir comidas copiosas o hacer más ligeras las digestiones nocturnas.
Dentro de los beneficios del kiwi está sus efectos saludables en las dietas para bajar peso. A ello contribuye su suave efecto laxante y también su bajo contenido en calorías (apenas 50 por cada 100 gramos, esto es una pieza pequeña).
Además, posee, hierro, calcio, cromo, potasio, folato y magnesio. Por tanto, dentro de los beneficios del kiwi nos encontramos su capacidad para reparar huesos y cartílagos.
También es rico en cobre, difícil de encontrar en estado natural en las frutas actuales debido a la agricultura intensiva. Este micronutriente es fundamental para el desarrollo y crecimiento de huesos y cartílagos, especialmente entre la población infantil.
Como es rico en magnesio ayuda a controlar el mal humor estacional ofreciendo vitalidad y rapidez mental. El potasio ayuda a mantener a tono el equilibrio con el sodio y es fundamental para conciliar el sueño. También es importante para la salud celular.
Esta deliciosa fruta es rica en vitaminas del grupo B (B1, B2, B3, B6 y B9 o ácido fólico). Son imprescindibles para realizar las conexiones cerebrales, para mantener el ánimo y para la concentración. A esto se une su alto contenido en magnesio e hierro fundamentales para mantener un buen estado de ánimo y no caer en la apatía.
Gracias a su alto contenido en vitamina E, el kiwi ayuda a combatir el envejecimiento. Como el té verde o el blanco en todas sus variedades, el kiwi es una de las frutas con mayor poder antioxidante (junto con los arándanos). Contribuye a mantener en perfecto estado el sistema cardiovascular y es uno de esos antioxidantes tan buscados en la sociedad contemporánea.
Y esto es gracias a su alto compuesto en luteína. Este micronutriente es un pigmento soluble en grasas que forma parte de la retina ocular y es el encargado de mantener la salud ocular ya que es un antioxidante natural que se encarga de filtrar los rayos solares nocivos.
Al ser ricos en fibras y al tener un efecto saciante, el kiwi ayuda a mantener niveles adecuados de colesterol. También se ha demostrado beneficios discretos a la hora de controlar los temidos triglicéridos a raya. Por tanto, ayuda a mantener el sistema circulatorio en buena forma en sinergia con sus propiedades antioxidantes, el hierro y el magnesio.
Los beneficios del kiwi, por tanto, son importantes a la hora de mantener una buena salud y en dietas para bajar peso o que deben controlar la hinchazón. Por eso, debemos incorporarlo a nuestra dieta diaria. Es fácil si se tiene en cuenta que tiene un sabor ácido aunque dulzón que mezcla bien, incluso, con carnes rojas. Es una fruta de la estación invernal, aunque ya es fácil encontrarlo en cualquier temporada por su cultivo intensivo en invernaderos. También porque llegan desde el hemisferio sur cuando estamos en verano en el norte. La frescura del kiwi se presta a elaborarlo de mil maneras desde batidos o zumos para los más pequeños (solo o mezclados con otras frutas) hasta la preparación de ensaladas pasando por salsas para carnes.
Va bien mezclado con distintos tipos de hojas de lechuga y combinado con naranjas, nueces (u otro tipo de frutos secos) o queso para realizar platos vegetarianos deliciosos. También se pueden preparar mermeladas siempre y cuando no se cueza ya que en este caso no es beneficioso para la salud. Sí puedes triturarlo junto con manzanas confitadas o al horno para crear confituras y/o salsas básicas para carne.
En alta cocina se utiliza para elaborar ceviches y tartar de todo tipo. Para eso solo necesitamos un poco de inventiva e imaginación. Recuerda que siempre debes comerlo, crudo, fresco y que no esté pasado. Cuando está muy duro está demasiado ácido y no tiene un buen gusto al paladar.
Puedes mezclarlo en el desayuno con los cereales y también con quesos de cabra y salazones de pescado.
¿A que te apuntas a los beneficios del kiwi, verdad?
Por Candela Vizcaíno

La piña es una fruta perteneciente a la familia de las bromeliáceas. Su nombre científico es Ananas comosus. Brota, cada tres años, de un árbol de escaso porte. Es oriunda de América del Sur donde los indios nativos la llamaban ananás. A Europa llegó con las expediciones de Cristobal Colón y adquirió el nombre que conocemos en castellano, piña, por su parecido formal con el fruto del pino. Ni que decir tiene que nada tiene que ver un producto con otro. Aunque en España y, por tanto, en Europa está presente en los mercados desde 1492, no ha sido hasta las últimas décadas cuando se ha generalizado, popularizado y normalizado.
Y es así porque, en la actualidad, se cultiva en las zonas más cálidas del Mediterráneo, aunque también podemos encontrarla de importación. Estas suelen ser de las variedades más pequeñas y con un sabor distinto a las normalizadas en el mercado europeo. El hecho de que se cultive en áreas europeas ha popularizado el producto a la par que ha abaratado su precio por la disminución de los costes.
La piña se puede encontrar durante todo el año aunque las mejores, frescas y de temporada, comienzan a inundar las estanterías de fruterías y supermercados a partir de Noviembre. Es una fruta asociada a la Navidad (y fantástica, como veremos a continuación, para digerir las comilonas).
Su piel de color pardo verduzco es bastante dura, pero se monda con facilidad. El interior es de color amarillo, jugoso, con bastante líquido y un punto dulce. Tiene una textura muy particular, fibrosa y un poco dura. ¡Es una fruta deliciosa! Hay que escoger ejemplares maduros que estén firmes al tacto y que tengan todas las hojas, las cuales no deben estar moteadas o pasadas.
Como cualquier fruta o verdura, la naturaleza (también la actividad agrícola) produce distintas clases de piñas. Las más comunes en el mercado occidental son las que siguen:
La piña tiene prácticamente todas las vitaminas y minerales. Es especialmente rica en potasio y en vitamina C, aunque la papaya o el kiwi disponen de más cantidad de esta vitamina. Tiene solo 41 calorías cada 100 gramos. ¡Es fantástica en las dietas para bajar peso! Y también para reducir la grasa abdominal acumulada en las personas con fibromialgia. La piña es una de los alimentos imprescindibles sea cual sea la dieta que lleves.
Pero la propiedad curativa y saludable de la piña más acusada radica en la bromelina, una enzima que se concentra en el tallo. Aunque está presente en el zumo, se destruye al cocinarla, congelarla o manipularla. Por eso es recomendable tomar la piña cruda y fresca para aprovechar todas sus cualidades.
La piña (aunque la temporada es invernal) está asociada al verano, a las bebidas en la playa, al sol y a destinos cálidos. Además de sus contrastadas propiedades beneficiosas, el hecho de que la asociemos a la vida relajada y fácil hace que nos guste más. El cerebro actúa así: a pesar de ser un producto de cultivo mediterráneo aún nos parece exótica y lejana. ¡Y eso hace que sea aún más beneficiosa! No hay que olvidar que una actitud positiva (que se consigue desde distintas maneras) actúa de forma eficaz a nivel de salud. Y no estamos hablando solo de estabilidad psíquica, también nos referimos al nivel meramente físico.
Con la piña se han realizado más de 800 estudios científicos a lo largo de las últimas décadas del siglo XX. Se ha demostrado un sinfín de efectos medicinales que podemos resumir en los siguientes:
Las enzimas de la piña actúan sobre las proteínas “rompiéndolas” con facilidad. Eso contribuye no solo a realizar una buena digestión sino también a la eliminación de los residuos. Por eso la piña se utiliza como adyuvante en las dietas para bajar peso o en los regímenes alimenticios en los que hay que luchar contra la retención de líquidos. En épocas de comilonas como la Navidad, es casi una medicina tomada como postre ya que ayuda al organismo en general a reponerse de tantos excesos.
Para que sus efectos sean más beneficiosos aún hay que tomarla cruda al terminar de comer y acompañada si puede ser de algún tipo de infusión saludable. Puede ser del tipo relajante pero también de alguna tisana que sirva para reducir los efectos del vientre hinchado.
La piña también puede tomarse exprimida o formando parte de cócteles de zumos de frutas. Está deliciosa combinada con tisanas e, incluso, formando parte de postres, gelatinas o recetas de carne. Ten en cuenta que, al calentarla pierde buena parte de sus propiedades beneficiosas. Por eso, hay que intentar tomarla lo más fresca posible y sin ningún tipo de elaboración. La piña en almíbar o procesada que venden en los supermercados corrientes no ofrece los mismos beneficios medicinales que la fresca de frutería.
Una opción para la lucha contra la celulitis son las píldoras o pastillas de piña. Actúan sobre la celulitis favoreciendo el movimiento (y por tanto la destrucción y eliminación) de la grasa. También contribuye a diluir los edemas (por su efecto anti-inflamatorio). Si te has decidido por esta opción, reitero que debes enmarcar esto dentro de un estilo de vida saludable en el que elimines el sedentarismo a la par que lleves una dieta adecuada.
Las bromelinas evitan la absorción de los azúcares estabilizando los niveles de la insulina. Por tanto, es un alimento casi imprescindible en las dietas para bajar peso. ¿Por qué? Porque es muy bajo en calorías, porque, al estabilizar los niveles de insulina, la sensación de saciedad dura más tiempo. Este efecto además se potencia por su gran cantidad de fibra. Y, algo importante, la bromelina ayuda a romper las grasas con facilidad. Por tanto, facilita su eliminación.
Ni que decir tiene que el consumo de esta deliciosa y exquisita fruta hay que incorporarlo como base de una dieta sana, equilibrada y sensata. De nada sirve comer piña uno o dos días a la semana y luego atiborrarse de alimentos calóricos o ricos en grasa. Las dietas estas famosas que salen cada cierto tiempo que consisten en comer un alimento (piña, por ejemplo) un día a la semana y el resto de días atiborrarse de todo no sirve absolutamente para nada. ¡Por mucha publicidad que se haga! Lo único posible y que hace efecto es la dieta de la sensatez. Aquí sí puedes incorporar la piña.
¿Te apuntas a comer piña a diario? Recuerda que la casilla comentarios está abierta a tus dudas, sugerencias y preguntas.
Por Candela Vizcaíno

La alcachofa se está poniendo muy de moda como alimento para bajar de peso. Aunque esta planta mediterránea tiene magníficas propiedades diuréticas y se ha utilizado desde antiguo para favorecer la función hepática, lo más recomendable es incorporarla como parte de una dieta sana, equilibrada y sensata. No hace falta que diga que no sirve de nada atiborrarse de alcachofas y terminar el almuerzo con una tarta de chocolate.
Y, aunque están deliciosas, tampoco nos vamos a torturar comiendo solo esta verdura como pregona alguna que otra dieta de adelgazamiento sin el más mínimo fundamento dietético o médico, por cierto. Aún así, esta planta tiene magníficas propiedades medicinales y son beneficiosas para la salud. Conócela para incorporarla como parte de una dieta sana y poder así disfrutar de esta verdura.
Pertenece a la familia del cardo silvestre y es originaria del Norte de África. El nombre científico es Cynara cardunculus. Ya en la época del Imperio Romano eran utilizadas en gastronomía.
La parte más jugosa se encuentra en el corazón. Para llegar hasta allí hay que desechar las barbas duras que lo rodean. Tienes que tener en cuenta que las alcachofas se endurecen y “florecen” pasado un tiempo. No la dejes mucho tiempo en el frigorífico. Si no quieres que pierdan humedad, envuélvelas en papel de periódico.
Adquiere siempre alcachofas frescas que no estén oxidadas ni moteadas, que no se encuentren muy abiertas y aparezcan firmes al tacto. En la actualidad también se comercializan congeladas o envasadas, procesos que no merman sus cualidades dietéticas.
La alcachofa solo tiene 20 calorías cada 100 gramos. Es rica en folatos, hierro, niacina, potasio y zinc. Tiene cantidades discretas de calcio, yodo y magnesio así como de casi todos los grupos de vitaminas.
De todos modos lo que aporta su acción colerética (aumento de la bilis) es la cinarina. Los esteroles junto al magnesio y al potasio, actúan en sinergia con esta sustancia para potenciar su acción diurética.
Las propiedades beneficiosas para la salud de la alcachofa se conocen desde el siglo XVI cuando se utilizaba para mejorar la digestión. A partir de la década de los setenta de la pasada centuria, el extracto de alcachofa ha sido utilizado en numerosos estudios que han demostrado su efecto medicinal. En general, se utiliza para:
El extracto de alcachofa se comercializa en capsulas o en pastillas como ayuda natural a la hora de hacer dieta.
La alcachofa forma parte de la dieta mediterránea y es una verdura apta para incorporarla cuando se intenta perder peso. No obstante, hay que tener cuidado a la hora de cocinarlas. Es mejor consumirlas hervidas con un poco de sal y unas gotas de limón.
También se pueden preparar con pequeños trocitos de jamón magro, pechuga de pollo, cebollas, ajos y tomates. Están deliciosas sofritas con una sola (y una sola) cucharada de aceite de oliva. Se puede rematar el plato con un poco de perejil picado.
¿Te apuntas? ¿Te gustan?
Por Candela Vizcaíno

Aunque cada cierto tiempo se pone de moda un producto de naturaleza como un súper alimento tan beneficioso para la salud que es casi milagroso, ten en cuenta que en este mundo no existe tal cosa. La soja, hace aproximadamente diez años, era considerada casi como la panacea para todos los males. Se fue incorporando a los estantes de todos los supermercados para luego volver la mirada a otro producto. En este proceso de adoración absoluta y de olvido del alimento hay muchos matices. Ni es una medicina que sirve para curar desde el cáncer hasta las alergias ni es un alimento más. De hecho, la soja, soya o Glycine max (su nombre científico) es uno de esos productos básicos en la despensa de cualquier persona que cuida su salud y la de su familia.
La Glycine max, nombre botánico de la soja o soya, es una planta altamente nutritiva perteneciente a la familia de las leguminosas. Tiene un buen contenido en aceites y gran valor proteínico. Además, la soja colabora en la recuperación de los suelos. Debes buscar soja natural, de cultivo biológico y agricultura orgánica. No está muy claro las consecuencias de la manipulación genética continuada en este alimento. Así que es mejor no arriesgarse.
La soja forma parte de la dieta tradicional de buena parte de los países orientales. Se prepara de mil maneras (tofu, miso, en grano, en harina o aceite) y, aunque conocida en Occidente desde antiguo, se ha puesto muy de moda en los últimos años. Eso es debido a sus probadas bondades nutricionales, a su digestibilidad, a su variedad (tanto en productos elaborados como frescos) y, también, a un factor importante, que es, ni más ni menos, su bajo precio.
La soja solo tiene 141 calorías por 100 gramos, así que es apta para las dietas de control de peso. Es rica en:
Las isoflavonas (Phyto soya) se extraen de las semillas, ricas en aceites vegetales. Suelen comercializarse en cápsulas y/o perlas como tratamiento para las molestias asociadas a la menopausia. Se ha demostrado su eficacia no solo en la disminución de sofocos, también en un descenso de retención de líquidos, nerviosismo e irritabilidad.
La soja se presenta en una infinidad de formas para preparar y tomar de distintas maneras. Es un alimento versátil que va encontrando un hueco en nuestras vidas. Recuerda que la casilla comentario está abierta a tus preguntas.
La soja es oriunda de China donde es un alimento muy popular y base de la cocina tradicional, tal cual sucede en Japón. En occidente se conoce desde el siglo XVIII, pero su consumo se ha extendido en las últimas décadas.
Sus probados beneficios durante la menopausia son aún mayores cuando se trata de la lecitina de soja. Ésta se prepara, como el aceite de oliva, por presión de las semillas. El líquido de color dorado y bastante espeso que resulta de este proceso se decanta para separar, por un lado, el aceite y, por el otro, la lecitina.
La lecitina de soja es extremadamente rica en ácido grasos beneficiosos para la salud, ya que tienen la propiedad de “despegar” el colesterol LDL, conocido comúnmente como “malo”. Además es una fuente importante de vitaminas A, E y fósforo.
La lecitina de soja se presenta en capsulas y en ellas se encuentran concentradas todas las propiedades de este súper alimento. También se comercializa en perlas sueltas para acompañar con las comidas: sopas, ensaladas, cereales de desayuno…
Como otras legumbres (garbanzos, lentejas o judías), la soja se debe poner en remojo la noche antes, aunque con cinco horas será suficiente. Doblan su volumen con esta operación.
Hay que cocerlas, al menos, una hora y media (un poco menos en la olla rápida) con un poco de sal. Una vez blandas, puedes utilizarla como base de ensalada mezclada con pepinos, tomates, pimientos, huevo duro, sal, aceite y picado de perejil.
Si lo prefieres, la soja también puede guisarse como los populares potajes de España. Se puede acompañar con verduras de la huerta (guisantes, judías verdes o calabaza) y también mezclarse con arroz. El sazonado con cúrcuma o azafrán aportará sabor y, también, un bonito color.
Los tres productos “elaborados” de la soja son frecuentes en los mercados occidentales. La leche de soja se utiliza como sustituto de la leche de vaca en las dietas de personas intolerantes a la lactosa. A pesar de sus propiedades nutricionales, su sabor no es muy sofisticado y su consumo está siendo suplantado por la deliciosa leche de avena.
El tofu es una especie de queso elaborado a partir de la leche de soja con el añadido de cloruro de calcio que actúa como fijador. Es uno de los alimentos con mayor contenido en calcio. Una ración de 100 gramos aporta aproximadamente la mitad necesaria a diario para todos los grupos de edad. Su sabor suave va divinamente en los sándwiches mezclado con lechuga y tomate. Ni que decir tiene que conserva todas las propiedades beneficiosas para la salud (casi medicinales) que los granos de esta legumbre.
La soja germinada se puede preparar, incluso, en casa aunque se vende en supermercados corrientes. Se utiliza en ensaladas mezclada con una gran variedad de ingredientes. Hay que consumirla con rapidez. También sirve como acompañante de platos de verdura, arroz y en sopas. Busca productos que estén libres de pesticidas y, por supuesto, de manipulación genética. Además, la soja germinada presente los mismos micronutrientes que las habas de soya pero multiplicados, a veces, hasta por diez. Por eso, es uno de súper alimentos que debes incorporar a tu dieta diaria.
Así que ya sabes: no hay excusas para disfrutar de la soja.
¿Quieres dejar tu comentario? Recuerda que la casilla a continuación está abierta para ti.
Por Candela Vizcaíno

Sobre el ginseng se ha creado un mito y hay quien basa su forma de vida en el consumo diario (y siempre moderado) de esta hierba curativa. Esta planta medicinal, perteneciente a la familia de la vivaces y oriunda de China, tiene tal fama que se la etiqueta y se la considera provista de propiedades milagrosas y mágicas.
Su uso está muy extendido en toda Asia y hay constancia escrita de su formulación como hierba curativa desde tiempos remotos. En la China Imperial estaba reservada a la botica de los emperadores, la familia real y la élite cortesana. A ella se le atribuía propiedades curativas de tal calibre que prácticamente se consideraba milagrosa. Por eso, el ginseng se reservaba a la élite. Al ser una planta con propiedades casi mágicas no todo el mundo podía tener acceso a ella.
En Occidente (con los intercambios comerciales) comienza a ser conocida a partir del siglo XVIII y se hizo bastante popular entre la aristocracia europea por sus conocidas propiedades afrodisíacas, tonificantes y anti-oxidantes. Igual que sucedió en la China Imperial el ginseng se consideró un súper tónico para casi todo. Ya se conocían sus efectos anti-envejecimiento y, especialmente, sus efectos sobre el estado de ánimo. Aunque ya solo por eso merecía formar parte de la lista imprescindible de la farmacopea europea, fueron sus efectos afrodisiacos los que hicieron famoso al ginseng. Eso no es de extrañar en la sociedad aristocrática ociosa y libertina del siglo XVIII. Películas de todo tipo hay que retratan esa vida de bailes y desenfrenos que acabó con la Revolución Francesa.
Historia aparte (que nos dice sobre las propiedades del ginseng), es considerada como fuente de longevidad y por ello también se conoce al ginseng como flor de la vida.
Los componentes fundamentales de la planta son los ginsenósidos. Esos son los que aportan esa vitalidad a todos los niveles tan apreciados por los consumidores de la planta. No obstante, para que haga efecto en el organismo se necesita una proporción adecuada. Así la hierba debe tener un porcentaje superior al 4% y cuanto más elevada sea esta cantidad, más eficaz es en su uso medicinal. Aunque la agricultura ecológica cuida que los ginsenósidos presentes en el ginseng se mantengan estables, la única manera de calibrar este importe es con análisis de laboratorio.
Además de estos activos, ginsenósidos recordemos, el ginseng es una potente fuente de vitaminas del grupo B, imprescindibles para el funcionamiento adecuado de las transmisiones neuronales y la actividad cerebral. La vitamina C también se encuentra en grandes cantidades, así como otros aminoácidos esenciales. Aunque tiene micronutrientes importantes, su beneficio para la salud se encuentra en los ginsenósidos. Y estas vitaminas, aunque importantes, por sí solas, no hacen del ginseng una planta medicinal tan beneficiosa para la salud.
Como toda planta con altas propiedades medicinales necesita conservar su reputación y no es fácil su producción. De hecho, entre el mito de sus beneficios en el plano afrodisiaco se ha unido la dificultad a la hora de cultivarla. Por eso, el ginseng requiere bastantes años de cultivo antes de poder ser recolectada y utilizada. Una vez ha pasado su proceso en la tierra hay que prepararla para su consumo. De la planta se utiliza únicamente la raíz que tiene forma de tubérculo. Por si fuera poco, la maduración óptima se alcanza pasados, al menos, los seis años de cultivo. Después de este proceso hay que secarla y molerla hasta convertirla en un polvo fino que se toma en capsulas o en infusión. Es amarga de gusto. Por eso es mejor decantarse por las pastillas.
El ginseng tiene un largo recorrido clínico y en la actualidad no solo se utiliza en medicina tradicional, ya que también la industria farmacéutica convencional de Occidente recurre a esta hierba para elaborar, por ejemplo, pastillas para el resfriado o cápsulas para elevar el tono vital. Esto es, el ginseng tiene propiedades medicinales y terapéuticas reconocidas por la medicina europea, la misma que hace prueba tras prueba de laboratorio.
En este sentido, hay investigaciones científicas y clínicas que confirman las propiedades curativas reseñadas por la medicina tradicional. Por eso, el ginseng es una de las plantas más demandadas en herbolarios y parafarmacias. Además, es una hierba medicinal bastante apropiada para las exigencias de la vida contemporánea.
Anota todas estas propiedades (no exentas de contraindicaciones) que te ofrece el ginseng:
En personas propensas a ello, el ginseng, ya sea tomado en cápsulas, en fármacos combinados o tisanas, puede producir:
El ginseng, como todas las plantas medicinales, debe ser consumido con precaución y mesura. Es conveniente limitar su uso en el tiempo y “descansar” entre tratamientos. Ante cualquier duda sobre su consumo, posología, contraindicaciones y uso, por favor, contacta con tu médico o farmacéutico.
Imagen de uso libre
La verdad es que me encanta contestar tus dudas, preguntas y sugerencias. Lamentablemente no puede atender todos los correos privados. Pero, si tienes alguna cuestión que hacerme o cualquier aclaración, por favor, utiliza la casilla comentarios. Voy repasando a diario y te contesto enseguida.
¿Hablamos? ¿Has tenido alguna experiencia con el uso medicinal del ginseng? Queremos conocerla.
Por Candela Vizcaíno

Porque ya sabemos que las dietas que llevan un nombre famoso no funciona. Porque estás cansado del efecto yo-yo. Porque no es bueno pasar hambre y mucho menos que te falte algún nutriente. Porque la comida debe ser un placer (sin pasarse). Porque se trata de saber qué es lo que más te conviene. Porque creemos en la vida sana “sin agonías”. Por todo eso y más, hoy te dejo aquí una lista con 30 alimentos imprescindibles que no deben faltar en ninguna dieta para adelgazar. ¡Ah! Y si no quieres bajar de peso, también te va a servir el siguiente cuadro porque estas frutas, verduras, carnes o pescados que te he seleccionado hoy no solo son deliciosos, sino también beneficiosos para la salud de toda la familia.
| Nombre | Calorías/ 100 grs. | Nutrientes | ¿Por qué es beneficioso? | |
| 1 | Brécol | 24 |
|
|
| 2 | Fresas | 40 |
|
|
| 3 | Mijo | 300 |
|
|
| 4 | Col | 28 |
|
|
| 5 | Manzana | 46 |
|
|
| 6 | Melón | 25 |
|
|
| 7 | Pollo | 110 |
|
|
| 8 | Pavo | 200 |
|
|
| 9 | Pediz y Codorniz (Caza) | 110 |
|
|
| 10 | Garbanzos | 320 |
|
|
| 11 | Arroz | 350 |
|
|
| 12 | Espinacas | 20 |
|
|
| 13 | Avena | 350 |
|
|
| 14 | Calabaza | 25 |
|
|
| 15 | Tofu | 76 |
|
|
| 16 | Caballas | 150 |
|
|
| 17 | Salmón | 180 |
|
|
| 18 | Atún | 200 |
|
|
| 19 | Soja germinada | 30 |
|
|
| 20 | Quinoa | 350 |
|
|
| 21 | Algas | 10 |
|
|
| 22 | Piña | 40 |
|
|
| 23 | Alcachofa | 40 |
|
|
| 24 | Papaya | 13 |
|
|
| 25 | Huevos | 120 |
|
|
| 26 | Lentejas | 314 |
|
|
| 27 | Cerezas | 58 |
|
|
| 28 | Ostras | 56 |
|
|
| 29 | Linaza | 490 |
|
|
| 30 | Zumo de limón | 5 |
|
|
1.- Mejor el aceite vegetal (el de oliva extra debe ser tu grasa de cabecera en la cocina) que las grasas animales.
2.- Mejor la parrilla o la cocción a vapor que la fritura.
3.- Tienes que ser muy tacaño con las grasas de cualquier origen. Acostúmbrate a medir y utiliza solo una cucharada en cada comida.
4.- Haz pequeñas comidas (5) a lo largo del día. No llegarás a la siguiente muerto de hambre y, además, quemarás algunas calorías haciendo la digestión.
5.- Cuida tu psique. No hagas de tu dieta, ya sea para adelgazar o para mantenerte en forma, una pelea o un objetivo a conquistar. La vida es hermosa y, a no ser que tengas un sobrepeso acusado, unos cuantos kilos de más no son terribles para la salud. ¡No hagas caso de los modelos propagandísticos de la publicidad! Todos tenemos una belleza especial si sabemos cuidar nuestro espíritu.
6.- No te prives de ningún grupo de alimentos. Aunque los cereales y legumbres tienen un alto contenido calórico, sus beneficios para la salud son múltiples. Es cuestión de ser moderados.
7.- Mentalízate cuanto antes que tienes que seguir un plan de alimentación saludable de por vida. De nada sirve hacer la dieta de moda que promete perder 20 kilos en un mes si lo recuperas en dos semanas. Con eso solo conseguirás machacar tu salud. Y no es lo que quieres.
8.- Una dieta para adelgazar sin ejercicio rara vez funciona. Muévete. Haz cualquier cosa: camina, monta en bicicleta, apúntate al gimnasio o a clases de baile. ¡No le tengas apego al sofá! Es como un vampiro que te roba la voluntad y te insta a comer.
9.- Mímate mucho y entiende la dieta como el principio de un camino hacia la nueva vida. Si das los primeros pasos, los siguientes serán más fáciles. Apréndete de memoria los 30 alimentos para adelgazar que te he dejado antes.
10.- No compres ni almacenes “alimentos prohibidos”: chuches, bebidas con gas, chocolates, chacinas o comida chatarra. Habla con tu familia. Son una tentación y no aportan absolutamente nada.
Y recuerda siempre: la dieta para adelgazar debe ser moderada, flexible y que no te machaque con parámetros tontos o impostados. Aprende a cuidarte, a mimarte y a escuchar a tu cuerpo. Con estas ideas puedes, con voluntad, empezar a controlar lo que pasa en tu cocina y tu mesa.
Por Candela Vizcaíno

El arándano es un arbusto pequeño que crece salvaje en los bosques de las zonas montañosas frías. Pertenece a la familia de los Vaccinium y, en la actualidad, está extendido su cultivo. Hay dos variedades: la europea y la americana.
Se consumen sus frutos; falsas bayas de color rojo o morado. Hay que recolectarlos a principios de otoño y se conservan bastante bien en frío o en lata. Se pueden congelar.
Con los arándanos se realizan zumos, mermeladas y salsas. Suele añadirse a tartas, dulces, bollería y también como relleno de platos de carnes o verduras.

Los arándanos tienen solo 30 calorías cada 100 gramos. Es una fuente importante de todas las vitaminas del grupo B y de vitamina C. Son ricos en fibra y su color morado o encarnado proporciona antioxidantes valiosos para la salud.
Son ricos en antocianósidos, flavonoides, antocianinas y taninos beneficiosos para la micro-circulación.
Los arándanos, tanto crudos como cocidos, tienen reconocidos efectos medicinales entre los que se encuentran:

Es la variedad americana de esta deliciosa baya. Los indígenas de este continente lo utilizaban como fuente de vitamina C en invierno, como las naranjas en la zona mediterránea. Tiene aún menos calorías que el arándano morado y cantidades discretas de hierro. Tradicionalmente se ha utilizado para combatir la septicemia.
El arándano rojo refuerza las defensas generales. Es un fungicida natural para combatir la Candida albians. Su poder para luchar contra las bacterias de las vías urinarias es eficaz, sobre todo, contra la Escherichia coli.
Parece que pequeñas cantidades de arándanos rojos ayuda a combatir los cálculos renales al reducir las concentraciones de calcio en la orina. La variedad roja, por su riqueza en oxalatos, no debe tomarse durante largo tiempo.Conseguiremos el efecto contrario: producir cálculos renales.
Aunque el calor no destruye las propiedades de los arándanos, en general, el zumo y la fruta seca tienen menos propiedades, sobre todo de vitamina C.
Tomado como zumo ayuda a depurar el organismo y a proveerlo de los componentes imprescindibles para afrontar las tareas diarias. Se puede conservar en el frigorífico. Si lo vas a adquirir envasado, comprueba antes el etiquetado y que no tenga azúcar añadido innecesario para tu organismo.

Para prevenir las infecciones urinarias, hay que tomar alrededor de 75 gramos diarios o, en su defecto, 300 ml de zumo (un vaso grande). Hay que doblar la cantidad si ya ha aparecido la enfermedad y se está en tratamiento.
Para prevenir dolencias venosas se puede tomar una infusión diaria preparada con 15 gramos de bayas secas o tomar directamente 250 de frutos frescos al día.
También puedes tomar capsulas de arándanos, si te resulta difícil conseguir el fruto fresco.
Imágenes de contenido libre.
Por Candela Vizcaíno