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Mostrando artículos por etiqueta: cuentos infantiles - Candela Vizcaíno
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Y en la lista podríamos poner muchos más, ya que la gran mayoría de los libros clásicos que sí deben leer los niños nos adentran en los recovecos del alma, tanto los más oscuros como los luminosos. En estas obras, casi siempre nos encontramos en la zona brillante y valiente todas esas virtudes que nos reconcilia con la humanidad dando lo mejor de nosotros mismos o creciendo indefinidamente hasta acercarnos a la semilla divina. Desgraciadamente, en las sombras siempre hay agazapados males psicológicos que nos llevan por los derroteros de la mentira, la humillación y, en último extremo, el crimen más abyecto. Estos tres cuentos infantiles clásicos que traigo hoy muestran el camino a los peques de la casa de las virtudes que nos hacen grandes (y felices) mientras les advierten de las distintas formas que toman los caminos del mal. 

1.- El patito feo, uno de los cuentos infantiles clásicos que habla de la importancia del diferente 

Argumento básico de la fábula del patito feo 

Recordemos la fábula que se ha transmitido tanto oralmente como por escrito en distintas versiones, aunque la esencia ha permanecido inalterable. El patito feo nace en una familia numerosa con una diferencia tan abismal que es objeto de burlas tanto por parte de sus hermanos como del resto de los habitantes de la charca. Esa mofa que sufre en silencio el pequeño llega a más, ya que (según algunas versiones) es abandonado por su madre (por no poder aceptar esa diferencia) y, en último extremo, es apartado de la sociedad y condenado a la soledad.  

El patito feo, para protegerse de un entorno hostil, se aleja de su mundo y emprende la huida. En la más terrible soledad y sin el arropo de los suyos, va creciendo y creciendo simplemente aceptando su esencia. Pero, un buen día, uno cualquiera, uno entre los días, el patio feo se mira en el reflejo del estanque y se da cuenta de que es tan radicalmente distinto a los otros que se ha convertido en un hermoso cisne de andares y formas elegantes. Es, entonces, cuando regresa para mostrar a todos la esencia de lo que realmente es:  alguien radicalmente distinto y más hermoso que los demás. 

¿Qué nos muestra el mito del patito feo a nivel psicológico?

La historia es tan abrumadora y tan cruel que en ella nos podemos encontrar múltiples moralejas y enseñanzas. Resumiendo mucho nos advierte de lo siguiente:

1.- El patito feo tiene la desgracia de nacer en una familia tóxica con una madre narcisista que no acepta las diferencias de los miembros del clan. Tanto es así que mamá pata no lucha por proteger con amor lo que hace distinto a su vástago, negándole lo imprescindible que es darle amor incondicional. Al mostrarle características que la hacen quedar mal ante la sociedad, es incapaz de defenderlo y permite sin ningún tipo de remordimientos que se aleje de la protección del hogar familiar, exponiéndole a depredadores de todo tipo.

2.- Este es uno de los cuentos infantiles clásicos que nos hablan del bullying y el acoso al otro por cualquier aspecto diferencial, cebándose en el más vulnerable (el que se encuentra solo y no es aceptado por la familia). 

3.- En el plano luminoso, la fábula nos pone en evidencia la valentía del patito feo que se aparta de los que les hacen daño para encontrar su camino en la más absoluta soledad y es allí donde se da de bruces con su grandeza interior, simbolizada en el cuento por la belleza exterior. No oculto mi preferencia por este cuento que nos dice del valor de seguir tu camino vital y, con él, los sueños propios aunque eso sea objeto de incomprensión y, en último extremo, de burlas. 

 

2.- El traje nuevo del emperador, uno de los cuentos infantiles clásicos que nos habla del narcisismo

Y de la arrogancia y de la manipulación y del miedo y del valor (en toda la acepción del término) de decir la verdad… 

Argumento básico de la fábula El traje nuevo del emperador

Había una vez en cualquier castillo y en cualquier reino, un monarca tan vanidoso que solo se ocupaba de lucir hermoso y lujosamente vestido ante sus súbditos. Tanto era así que descuidaba sus funciones y siempre estaba buscando trajes brillantes, preciosos y estrafalarios con los que mostrarse ante su pueblo. Esta característica del emperador llegó a oídos de una banda de estafadores que se presentaron ante el monarca prometiéndole un atuendo hilado de una seda tan delicada y mágica que solo los sabios podían verla. Ante tal maravilla fueron contratados de inmediato y los timadores se encerraron a tejar ese nuevo traje que debía lucir en uno de los desfiles más señalados del reino. Así se acomodaron y hacían como que cosían, cortaban y componían durante meses hasta llegado el gran día. Cuando el emperador fue a embutirse y lucir tan maravilloso traje, por supuesto, no veía ningún vestido que la banda de mentirosos hacían como que lo colocaban en su cuerpo desnudo. Y no lo había porque era un timo y el traje era inexistente.  

Pero el emperador calló. ¿Por qué? Porque no quería ser tachado de necio. A continuación, también callaron sus consejeros, pajes y personal de la corte. Y así, desnudo y de esa humillante guisa, salió el emperador a pavonearse ante su pueblo. Y las gentes que le aplaudían y aclamaban también callaron por la misma razón que el emperador y su corte: porque no querían ser acusados de imbéciles. Todo esto saltó por los aires cuando un niño pequeño, en su ingenuidad, ya que no tenía ningún reparo en ser considerado tonto, comenzó a vociferar que el emperador iba desnudo corriendo, como la pólvora, la noticia entre los allí presentes que, de golpe y porrazo, se dieron cuenta del engaño al que habían sido sometidos. 

¿Qué nos enseña a nivel psicológico la fábula del traje nuevo del emperador?

Es uno de esos cinco cuentos infantiles clásicos con moraleja que se deben leer a todos los niños por lo que nos muestra sobre el valor de buscar la verdad por nosotros mismos, como el niño que grita que el emperador está desnudo. Pero hay más en este bello cuento tradicional.  

1.- Al margen de la maldad de los timadores, estos se aprovechan de que el emperador es un narcisista compulsivo que ya ha perdido, debido al envenenamiento del ego, todo contacto con la realidad. El monarca no se conoce porque, para ello, tiene que entrar en las más profundidades de sus sombras y afrontar allí sus debilidades. Como es un cobarde, en vez de atreverse con esto, se dedica a vanagloriarse tanto hasta que pierde la noción del bien y el mal, de lo real y lo irreal, de lo que es asumible y de lo que no es… 

2.- Un tanto de lo mismo puede decirse de la corte atrapada en el miedo cobarde que dice a todo que sí aunque sea algo descabellado. Si alguno de los consejeros reales hubiera tenido un mínimo de decencia, se hubiera atrevido a expulsar a los timadores y a hacer entrar en las entendederas del rey la trama manipuladora de la que estaba siendo objeto. Sin embargo, todas estas personas están situadas en una dorada zona de confort extrema que no les permite un mínimo espíritu crítico, piedra base para el cambio. El resultado es un miedo atroz a afrontar la verdad y, por tanto, se dejan llevar de manera servil. 

3.- Todo esto es extensible al pueblo que aclama al rey desnudo,  el cual acepta lo que le dicen y no se atiene a lo que ven sus ojos. Con esta actitud se abre el peligroso camino de la manipulación colectiva ante hechos que, a todas luces, no pueden defenderse desde el plano intelectual. 

4.- Tiene que llegar un niño, símbolo primigenio de la nueva vida y del cambio vital, para que sea el responsable de gritar lo evidente. Este inocente que dice la verdad absoluta es uno más de esa estirpe mítica denominada como héroes transformadores. Son estos los que  cambian un sistema corrompido por otro más eficaz o saludable. A nivel colectivo, y al día de hoy, nos puede servir para ponernos en alerta sobre lo que se da por sentado a través de los medios de comunicación.

5.- En cuanto a la banda de timadores se comportan como psicópatas que se aprovechan del narcisismo extremo del gobernante.  

3.- La Bella Durmiente,  la princesa maldita que tiene que afrontar el mal de su árbol familiar 

Aunque la fábula original ha sido corrompida por la factoría Disney, este es uno de esos cuentos infantiles clásicos de princesa que no debes leer a tu hija. ¿Por qué? Sencillamente, porque el estereotipo de género puede ser tan perjudicial para ella que comiences poniendo la semilla en tu hija de la dependencia. La Bella Durmiente espera a cumplir la maldición de su clan familiar sin que nadie haga nada por evitarlo más allá de alejarla del castillo y ponerla bajo la protección de unas hadas que no cumplen su tarea con el debido celo.  

Repasemos el cuento de la princesa condenada a despertar solo con un beso de amor 

Cuando nació la princesa heredera de un hermoso reino, su padre no invitó a su bautizo a una de las hadas del bosque. Resentida y dolida por el desaire, esta bruja realizó un hechizo sobre la pequeña condenándola a caer dormida (por el pinchazo de un aguja) cuando alcanzara la mayoría de edad. De tal sopor no despertaría hasta que no recibiera una beso de amor verdadero. Aunque la última película de Disney, Maléfica, interpretada por Angelina Jolie, hechicera y princesa se redimen mutuamente, en la versión más común es un príncipe el que logra despertar a la desdichada joven con el susodicho beso. A partir de ahí vivieron felices y comieron perdices todos los días de su vida sin un contratiempo digno de ser mencionado por la historia. 

¿Qué nos enseña el cuento clásico de la Bella Durmiente?  

1.- En primer lugar la maldad que se ceba con el más inocente, el más vulnerable,  el que no puede defenderse. La bruja es una psicópata que ni siquiera se preocupa en ser desenmascarada y se regodea en su condición. 

2.- Este cuento también nos habla de la falta de talento, pericia y saber hacer de un rey que condena a su hija a un destino cruel por cortedad de miras. También nos dice del escaso celo puesto en su cuidado por parte de las hadas del bosque, encargadas de la crianza y seguimiento de la princesa para que esta, llegado el momento, no se pinche con la aguja envenenada. Por el contrario, las hadas están pendientes de otra cosa en lugar de evitar el destino fatal de la princesa. 

3.- Ni que decir tiene que el rol de género es abrumador en esta historia en el que la mujer es relegada a un papel tremendamente pasivo y que solo puede ser salvada por el príncipe (el varón) a través de un acto de amor superficial. Recordemos que el apuesto caballero se queda prendado de su belleza externa y nada conoce de sus virtudes espirituales, ya que la princesa está dormida. Solo con ese encuentro a nivel físico le basta para llevar una vida sin ningún tipo de contratiempo doméstico, sintetizado en ese “comieron perdices y fueron felices”. 

4.- Pero hay más, la Bella Durmiente está condenada por un error que cometió otros antes que ella tuviera albedrío. Esto es, carga con las culpas del clan familiar sin poder desembarazarse de conflictos que no le pertenece. Tanto es así que sobre sus hombros, siendo una bebé recién nacida, recae la ardua tarea de redimir los errores de sus ancestros. Si no puede hacerlo (como así es), se la condena duramente sin haber hecho nada en su vida para merecer un destino tan cruel. Nadie le dice que está maldita ni la prepara para ello y permiten que crezca ajena a esta realidad. Con ello la empujan inevitablemente hacia un destino atroz, ya que le niegan lo más preciado del ser humano: la libertad. Y esta solo puede enarbolarse si previamente se ha recurrido a los dones de conocimiento.  

Estos tres cuentos infantiles clásicos nos dicen de aquellos conflictos psicológicos que pueden acechar no solo a los pequeños sino también a los adultos. A la par, nos advierten de vicios graves que pueden arruinar la vida en ebullición de nuestro más preciado bien: nuestros hijos. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla. 

 

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Un repaso a los cuentos infantiles tradicionales y propongo otros nuevos donde el empoderamiento femenino es el eje principal. 

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Y en la lista podríamos poner muchos más, ya que la gran mayoría de los libros clásicos que sí deben leer los niños nos adentran en los recovecos del alma, tanto los más oscuros como los luminosos. En estas obras, casi siempre nos encontramos en la zona brillante y valiente todas esas virtudes que nos reconcilia con la humanidad dando lo mejor de nosotros mismos o creciendo indefinidamente hasta acercarnos a la semilla divina. Desgraciadamente, en las sombras siempre hay agazapados males psicológicos que nos llevan por los derroteros de la mentira, la humillación y, en último extremo, el crimen más abyecto. Estos tres cuentos infantiles clásicos que traigo hoy muestran el camino a los peques de la casa de las virtudes que nos hacen grandes (y felices) mientras les advierten de las distintas formas que toman los caminos del mal. 

1.- El patito feo, uno de los cuentos infantiles clásicos que habla de la importancia del diferente 

Argumento básico de la fábula del patito feo 

Recordemos la fábula que se ha transmitido tanto oralmente como por escrito en distintas versiones, aunque la esencia ha permanecido inalterable. El patito feo nace en una familia numerosa con una diferencia tan abismal que es objeto de burlas tanto por parte de sus hermanos como del resto de los habitantes de la charca. Esa mofa que sufre en silencio el pequeño llega a más, ya que (según algunas versiones) es abandonado por su madre (por no poder aceptar esa diferencia) y, en último extremo, es apartado de la sociedad y condenado a la soledad.  

El patito feo, para protegerse de un entorno hostil, se aleja de su mundo y emprende la huida. En la más terrible soledad y sin el arropo de los suyos, va creciendo y creciendo simplemente aceptando su esencia. Pero, un buen día, uno cualquiera, uno entre los días, el patio feo se mira en el reflejo del estanque y se da cuenta de que es tan radicalmente distinto a los otros que se ha convertido en un hermoso cisne de andares y formas elegantes. Es, entonces, cuando regresa para mostrar a todos la esencia de lo que realmente es:  alguien radicalmente distinto y más hermoso que los demás. 

¿Qué nos muestra el mito del patito feo a nivel psicológico?

La historia es tan abrumadora y tan cruel que en ella nos podemos encontrar múltiples moralejas y enseñanzas. Resumiendo mucho nos advierte de lo siguiente:

1.- El patito feo tiene la desgracia de nacer en una familia tóxica con una madre narcisista que no acepta las diferencias de los miembros del clan. Tanto es así que mamá pata no lucha por proteger con amor lo que hace distinto a su vástago, negándole lo imprescindible que es darle amor incondicional. Al mostrarle características que la hacen quedar mal ante la sociedad, es incapaz de defenderlo y permite sin ningún tipo de remordimientos que se aleje de la protección del hogar familiar, exponiéndole a depredadores de todo tipo.

2.- Este es uno de los cuentos infantiles clásicos que nos hablan del bullying y el acoso al otro por cualquier aspecto diferencial, cebándose en el más vulnerable (el que se encuentra solo y no es aceptado por la familia). 

3.- En el plano luminoso, la fábula nos pone en evidencia la valentía del patito feo que se aparta de los que les hacen daño para encontrar su camino en la más absoluta soledad y es allí donde se da de bruces con su grandeza interior, simbolizada en el cuento por la belleza exterior. No oculto mi preferencia por este cuento que nos dice del valor de seguir tu camino vital y, con él, los sueños propios aunque eso sea objeto de incomprensión y, en último extremo, de burlas. 

 

2.- El traje nuevo del emperador, uno de los cuentos infantiles clásicos que nos habla del narcisismo

Y de la arrogancia y de la manipulación y del miedo y del valor (en toda la acepción del término) de decir la verdad… 

Argumento básico de la fábula El traje nuevo del emperador

Había una vez en cualquier castillo y en cualquier reino, un monarca tan vanidoso que solo se ocupaba de lucir hermoso y lujosamente vestido ante sus súbditos. Tanto era así que descuidaba sus funciones y siempre estaba buscando trajes brillantes, preciosos y estrafalarios con los que mostrarse ante su pueblo. Esta característica del emperador llegó a oídos de una banda de estafadores que se presentaron ante el monarca prometiéndole un atuendo hilado de una seda tan delicada y mágica que solo los sabios podían verla. Ante tal maravilla fueron contratados de inmediato y los timadores se encerraron a tejar ese nuevo traje que debía lucir en uno de los desfiles más señalados del reino. Así se acomodaron y hacían como que cosían, cortaban y componían durante meses hasta llegado el gran día. Cuando el emperador fue a embutirse y lucir tan maravilloso traje, por supuesto, no veía ningún vestido que la banda de mentirosos hacían como que lo colocaban en su cuerpo desnudo. Y no lo había porque era un timo y el traje era inexistente.  

Pero el emperador calló. ¿Por qué? Porque no quería ser tachado de necio. A continuación, también callaron sus consejeros, pajes y personal de la corte. Y así, desnudo y de esa humillante guisa, salió el emperador a pavonearse ante su pueblo. Y las gentes que le aplaudían y aclamaban también callaron por la misma razón que el emperador y su corte: porque no querían ser acusados de imbéciles. Todo esto saltó por los aires cuando un niño pequeño, en su ingenuidad, ya que no tenía ningún reparo en ser considerado tonto, comenzó a vociferar que el emperador iba desnudo corriendo, como la pólvora, la noticia entre los allí presentes que, de golpe y porrazo, se dieron cuenta del engaño al que habían sido sometidos. 

¿Qué nos enseña a nivel psicológico la fábula del traje nuevo del emperador?

Es uno de esos cinco cuentos infantiles clásicos con moraleja que se deben leer a todos los niños por lo que nos muestra sobre el valor de buscar la verdad por nosotros mismos, como el niño que grita que el emperador está desnudo. Pero hay más en este bello cuento tradicional.  

1.- Al margen de la maldad de los timadores, estos se aprovechan de que el emperador es un narcisista compulsivo que ya ha perdido, debido al envenenamiento del ego, todo contacto con la realidad. El monarca no se conoce porque, para ello, tiene que entrar en las más profundidades de sus sombras y afrontar allí sus debilidades. Como es un cobarde, en vez de atreverse con esto, se dedica a vanagloriarse tanto hasta que pierde la noción del bien y el mal, de lo real y lo irreal, de lo que es asumible y de lo que no es… 

2.- Un tanto de lo mismo puede decirse de la corte atrapada en el miedo cobarde que dice a todo que sí aunque sea algo descabellado. Si alguno de los consejeros reales hubiera tenido un mínimo de decencia, se hubiera atrevido a expulsar a los timadores y a hacer entrar en las entendederas del rey la trama manipuladora de la que estaba siendo objeto. Sin embargo, todas estas personas están situadas en una dorada zona de confort extrema que no les permite un mínimo espíritu crítico, piedra base para el cambio. El resultado es un miedo atroz a afrontar la verdad y, por tanto, se dejan llevar de manera servil. 

3.- Todo esto es extensible al pueblo que aclama al rey desnudo,  el cual acepta lo que le dicen y no se atiene a lo que ven sus ojos. Con esta actitud se abre el peligroso camino de la manipulación colectiva ante hechos que, a todas luces, no pueden defenderse desde el plano intelectual. 

4.- Tiene que llegar un niño, símbolo primigenio de la nueva vida y del cambio vital, para que sea el responsable de gritar lo evidente. Este inocente que dice la verdad absoluta es uno más de esa estirpe mítica denominada como héroes transformadores. Son estos los que  cambian un sistema corrompido por otro más eficaz o saludable. A nivel colectivo, y al día de hoy, nos puede servir para ponernos en alerta sobre lo que se da por sentado a través de los medios de comunicación.

5.- En cuanto a la banda de timadores se comportan como psicópatas que se aprovechan del narcisismo extremo del gobernante.  

3.- La Bella Durmiente,  la princesa maldita que tiene que afrontar el mal de su árbol familiar 

Aunque la fábula original ha sido corrompida por la factoría Disney, este es uno de esos cuentos infantiles clásicos de princesa que no debes leer a tu hija. ¿Por qué? Sencillamente, porque el estereotipo de género puede ser tan perjudicial para ella que comiences poniendo la semilla en tu hija de la dependencia. La Bella Durmiente espera a cumplir la maldición de su clan familiar sin que nadie haga nada por evitarlo más allá de alejarla del castillo y ponerla bajo la protección de unas hadas que no cumplen su tarea con el debido celo.  

Repasemos el cuento de la princesa condenada a despertar solo con un beso de amor 

Cuando nació la princesa heredera de un hermoso reino, su padre no invitó a su bautizo a una de las hadas del bosque. Resentida y dolida por el desaire, esta bruja realizó un hechizo sobre la pequeña condenándola a caer dormida (por el pinchazo de un aguja) cuando alcanzara la mayoría de edad. De tal sopor no despertaría hasta que no recibiera una beso de amor verdadero. Aunque la última película de Disney, Maléfica, interpretada por Angelina Jolie, hechicera y princesa se redimen mutuamente, en la versión más común es un príncipe el que logra despertar a la desdichada joven con el susodicho beso. A partir de ahí vivieron felices y comieron perdices todos los días de su vida sin un contratiempo digno de ser mencionado por la historia. 

¿Qué nos enseña el cuento clásico de la Bella Durmiente?  

1.- En primer lugar la maldad que se ceba con el más inocente, el más vulnerable,  el que no puede defenderse. La bruja es una psicópata que ni siquiera se preocupa en ser desenmascarada y se regodea en su condición. 

2.- Este cuento también nos habla de la falta de talento, pericia y saber hacer de un rey que condena a su hija a un destino cruel por cortedad de miras. También nos dice del escaso celo puesto en su cuidado por parte de las hadas del bosque, encargadas de la crianza y seguimiento de la princesa para que esta, llegado el momento, no se pinche con la aguja envenenada. Por el contrario, las hadas están pendientes de otra cosa en lugar de evitar el destino fatal de la princesa. 

3.- Ni que decir tiene que el rol de género es abrumador en esta historia en el que la mujer es relegada a un papel tremendamente pasivo y que solo puede ser salvada por el príncipe (el varón) a través de un acto de amor superficial. Recordemos que el apuesto caballero se queda prendado de su belleza externa y nada conoce de sus virtudes espirituales, ya que la princesa está dormida. Solo con ese encuentro a nivel físico le basta para llevar una vida sin ningún tipo de contratiempo doméstico, sintetizado en ese “comieron perdices y fueron felices”. 

4.- Pero hay más, la Bella Durmiente está condenada por un error que cometió otros antes que ella tuviera albedrío. Esto es, carga con las culpas del clan familiar sin poder desembarazarse de conflictos que no le pertenece. Tanto es así que sobre sus hombros, siendo una bebé recién nacida, recae la ardua tarea de redimir los errores de sus ancestros. Si no puede hacerlo (como así es), se la condena duramente sin haber hecho nada en su vida para merecer un destino tan cruel. Nadie le dice que está maldita ni la prepara para ello y permiten que crezca ajena a esta realidad. Con ello la empujan inevitablemente hacia un destino atroz, ya que le niegan lo más preciado del ser humano: la libertad. Y esta solo puede enarbolarse si previamente se ha recurrido a los dones de conocimiento.  

Estos tres cuentos infantiles clásicos nos dicen de aquellos conflictos psicológicos que pueden acechar no solo a los pequeños sino también a los adultos. A la par, nos advierten de vicios graves que pueden arruinar la vida en ebullición de nuestro más preciado bien: nuestros hijos. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla. 

 

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¿Te has preguntado alguna vez por qué hay tantas historias para niños en las que el calzado es co protagonista? Y no solo me refiero a la socorrida Cenicienta, cuyo sustrato significativo habría que poner incluso en cuarentena.  Escarpines, zapatillas de cristal, botas de siete leguas, o de siete lenguas (las mismas que parece tener el gato con botas, por poner un caso), zapateros y calzado suelen poblar estas narraciones infantiles. ¿Por qué son tan recurrentes?

El significado simbólico de los zapatos

Las narraciones tradicionales no son ajenas al sentido de los símbolos y de los mitos universales. De alguna manera u otra, se han repetido oralmente a lo largo de los siglos y es evidente en ellas esos significados conocidos en otras épocas y perdidos (el sentido) en la era industrial y en la posterior tecnológica.

Los zapatos, tanto en los cuentos tradicionales para niños como para mayores como en el mundo de los sueños, significan la evolución en marcha. Aluden al camino, al cambio, a la transformación que supone salir de lo conocido (la zona de confort en el  lenguaje postmoderno). Por eso, los cuentos que, de alguna manera u otra, llevan en sí una moraleja recurren, con bastante frecuencia a esta indumentaria.

De todos los cuentos, narraciones o historias infantiles en los que la prenda aparece me gustan especialmente cuatro: 1) El mago de Oz y la historia de Dorothy y sus zapatillas rojas, 2) La Cenicienta, que necesita una lectura, por decirlo de alguna manera, de género, 3) Pulgarcito y 4) El gato con botas, mi favorito. Y es natural porque el felino, al calzarse, como un humano, se vuelve astuto, resolutivo, inteligente y un poco manipulador. ¿Nos adentramos en estos cuatro cuentos infantiles?  ¿Me acompañas?

Los zapatos de cristal de La Cenicienta

No me satisface este cuento. Veo en él una historia de sumisión y aquí servidora gusta de heroínas que si se meten en problemas saben ser lo suficientemente resolutivas como para salir de ellos sin ayudas de besos de príncipes. Las aventuras de esta muchacha huérfana y sufrida es de todos conocidas. Nunca opone resistencia. Aguanta el trabajo duro. Soporta las humillaciones. Y no reclama lo que por derecho le corresponde (un sitio en su legítima casa). Es una historia clásica de princesa que está esperando que el príncipe azul le resuelva los problemas con un beso. 

Cenicienta no puede asistir al baile porque no tiene las herramientas (vestidos, carroza, peinado…) para ello. Necesita la intermediación del hada madrina que se los proporciona de manera temporal. Porque, al dar las doce campanadas, la muchacha se encuentra en la misma tesitura que antes. O no.  Porque ese escarpín, tan único e irrepetible que solo puede calzarlo ella, se convierte en la representación de Cenicienta. El cuento viene a decirnos que nadie puede ponerse en nuestros zapatos, que nuestra vida es única e irrepetible. Si bien no me gusta esa historia de sumisión de la que he hablado antes, sí es interesante este final en el que, de alguna manera u otra, nos dice que somos únicos, irrepetibles, diferentes, especiales…

Los escarpines rojos de El Mago de Oz

La pequeña Dorothy (nombre que significa “regalo de Dios”, no lo olvidemos) sale de su casa para luchar contra una injusticia: para defender al perrito Totó. Por eso, me satisface más esta heroína, una niña que, como la de El Bosque de las Respuestas, sale en busca de la verdad por ella misma. Al defender al animal se ve envuelta en un torbellino que la traslada a un mundo mágico donde debe enfrentarse a una malvada bruja. Va acompañada del espantapájaros, del león y del hombre de hojalata que también necesitan encontrar sus propias virtudes. Dorothy, al caer en este mundo, se encuentra calzada con unos maravillosos zapatos rojos que son los que anhela, desea y necesita para sus fechorías la malvada bruja. Y no es de extrañar porque la prenda es la que da fuerzas a la muchacha para seguir el camino en busca, nada más y nada menos, que de justicia. La pequeña protagonista de El Mago de Oz es, sencillamente, una creadora de un mundo nuevo y mejor. Es una auténtica heroína. Para tal aventura necesita unos zapatos adecuados, que hay mucho mundo que recorrer.

Pulgarcito y las botas de las siete leguas

Solo Charles Perrault (en la versión del cuento) revistió a este pequeño ser con estos atributos. El protagonista es el menor de 7 hermanos de una familia tan pobre que, por dos veces, son abandonados en el bosque por parte de sus padres. En la primera, el pequeño, con astucia, es capaz de regresar a casa. Durante el segundo abandono se pierde en el bosque y es atrapado por un ogro que los encierra con la intención de devorarlos. Pero Pulgarcito (que para eso lleva unas botas que simbolizan la inteligencia) es capaz de engañar al monstruo consiguiendo que este devore a sus hijas. Da igual que el ogro lo persiga porque el protagonista de este cuento infantil ya tiene recursos suficientes como para llegar hasta el rey y allí conseguir su ansiado premio. Las botas en este caso son el medio por el cual el pequeño Pulgarcito consigue su recompensa no solo a su valentía y arrojo sino también a su astucia e inteligencia.

El gato con botas

De idéntico tenor es el gato que lleva sus botas y es capaz de hacer rico a un muchacho pobre en extremo. El animal era un felino corriente hasta que se colocó la prenda. En ese momento comienza a hablar y a urdir planes cada vez más audaces y más elaborados hasta conseguir casar a su señor con la hija del rey, nada más y nada menos. ¿Qué significan entonces las botas? En este caso, es el atributo de la humanidad. Somos los únicos animales sobre el planeta Tierra dotados con el lenguaje y, supuestamente, con inteligencia. El cuento nos viene a decir que si seguimos nuestro espíritu creativo podemos conseguir grandes logros. Podemos llegar hasta lo imposible.

Estas historias de zapatos, como otras tantas de la literatura clásica, son aptas como lecturas nocturnas para tus niños. Los protagonistas, a pesar de que pasan sus buenas penalidades, salen victoriosos de sus pruebas y aventuras. Y si le reiteramos a nuestros niños antes de irse a dormir que, con esfuerzo, pueden solventar todos los problemas, estamos dándoles herramientas emocionales para su presente y futuro.

Otro día más.

Por Candela Vizcaíno

 

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Un repaso a los cuentos infantiles tradicionales y propongo otros nuevos donde el empoderamiento femenino es el eje principal. 

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¿Te has preguntado alguna vez por qué hay tantas historias para niños en las que el calzado es co protagonista? Y no solo me refiero a la socorrida Cenicienta, cuyo sustrato significativo habría que poner incluso en cuarentena.  Escarpines, zapatillas de cristal, botas de siete leguas, o de siete lenguas (las mismas que parece tener el gato con botas, por poner un caso), zapateros y calzado suelen poblar estas narraciones infantiles. ¿Por qué son tan recurrentes?

El significado simbólico de los zapatos

Las narraciones tradicionales no son ajenas al sentido de los símbolos y de los mitos universales. De alguna manera u otra, se han repetido oralmente a lo largo de los siglos y es evidente en ellas esos significados conocidos en otras épocas y perdidos (el sentido) en la era industrial y en la posterior tecnológica.

Los zapatos, tanto en los cuentos tradicionales para niños como para mayores como en el mundo de los sueños, significan la evolución en marcha. Aluden al camino, al cambio, a la transformación que supone salir de lo conocido (la zona de confort en el  lenguaje postmoderno). Por eso, los cuentos que, de alguna manera u otra, llevan en sí una moraleja recurren, con bastante frecuencia a esta indumentaria.

De todos los cuentos, narraciones o historias infantiles en los que la prenda aparece me gustan especialmente cuatro: 1) El mago de Oz y la historia de Dorothy y sus zapatillas rojas, 2) La Cenicienta, que necesita una lectura, por decirlo de alguna manera, de género, 3) Pulgarcito y 4) El gato con botas, mi favorito. Y es natural porque el felino, al calzarse, como un humano, se vuelve astuto, resolutivo, inteligente y un poco manipulador. ¿Nos adentramos en estos cuatro cuentos infantiles?  ¿Me acompañas?

Los zapatos de cristal de La Cenicienta

No me satisface este cuento. Veo en él una historia de sumisión y aquí servidora gusta de heroínas que si se meten en problemas saben ser lo suficientemente resolutivas como para salir de ellos sin ayudas de besos de príncipes. Las aventuras de esta muchacha huérfana y sufrida es de todos conocidas. Nunca opone resistencia. Aguanta el trabajo duro. Soporta las humillaciones. Y no reclama lo que por derecho le corresponde (un sitio en su legítima casa). Es una historia clásica de princesa que está esperando que el príncipe azul le resuelva los problemas con un beso. 

Cenicienta no puede asistir al baile porque no tiene las herramientas (vestidos, carroza, peinado…) para ello. Necesita la intermediación del hada madrina que se los proporciona de manera temporal. Porque, al dar las doce campanadas, la muchacha se encuentra en la misma tesitura que antes. O no.  Porque ese escarpín, tan único e irrepetible que solo puede calzarlo ella, se convierte en la representación de Cenicienta. El cuento viene a decirnos que nadie puede ponerse en nuestros zapatos, que nuestra vida es única e irrepetible. Si bien no me gusta esa historia de sumisión de la que he hablado antes, sí es interesante este final en el que, de alguna manera u otra, nos dice que somos únicos, irrepetibles, diferentes, especiales…

Los escarpines rojos de El Mago de Oz

La pequeña Dorothy (nombre que significa “regalo de Dios”, no lo olvidemos) sale de su casa para luchar contra una injusticia: para defender al perrito Totó. Por eso, me satisface más esta heroína, una niña que, como la de El Bosque de las Respuestas, sale en busca de la verdad por ella misma. Al defender al animal se ve envuelta en un torbellino que la traslada a un mundo mágico donde debe enfrentarse a una malvada bruja. Va acompañada del espantapájaros, del león y del hombre de hojalata que también necesitan encontrar sus propias virtudes. Dorothy, al caer en este mundo, se encuentra calzada con unos maravillosos zapatos rojos que son los que anhela, desea y necesita para sus fechorías la malvada bruja. Y no es de extrañar porque la prenda es la que da fuerzas a la muchacha para seguir el camino en busca, nada más y nada menos, que de justicia. La pequeña protagonista de El Mago de Oz es, sencillamente, una creadora de un mundo nuevo y mejor. Es una auténtica heroína. Para tal aventura necesita unos zapatos adecuados, que hay mucho mundo que recorrer.

Pulgarcito y las botas de las siete leguas

Solo Charles Perrault (en la versión del cuento) revistió a este pequeño ser con estos atributos. El protagonista es el menor de 7 hermanos de una familia tan pobre que, por dos veces, son abandonados en el bosque por parte de sus padres. En la primera, el pequeño, con astucia, es capaz de regresar a casa. Durante el segundo abandono se pierde en el bosque y es atrapado por un ogro que los encierra con la intención de devorarlos. Pero Pulgarcito (que para eso lleva unas botas que simbolizan la inteligencia) es capaz de engañar al monstruo consiguiendo que este devore a sus hijas. Da igual que el ogro lo persiga porque el protagonista de este cuento infantil ya tiene recursos suficientes como para llegar hasta el rey y allí conseguir su ansiado premio. Las botas en este caso son el medio por el cual el pequeño Pulgarcito consigue su recompensa no solo a su valentía y arrojo sino también a su astucia e inteligencia.

El gato con botas

De idéntico tenor es el gato que lleva sus botas y es capaz de hacer rico a un muchacho pobre en extremo. El animal era un felino corriente hasta que se colocó la prenda. En ese momento comienza a hablar y a urdir planes cada vez más audaces y más elaborados hasta conseguir casar a su señor con la hija del rey, nada más y nada menos. ¿Qué significan entonces las botas? En este caso, es el atributo de la humanidad. Somos los únicos animales sobre el planeta Tierra dotados con el lenguaje y, supuestamente, con inteligencia. El cuento nos viene a decir que si seguimos nuestro espíritu creativo podemos conseguir grandes logros. Podemos llegar hasta lo imposible.

Estas historias de zapatos, como otras tantas de la literatura clásica, son aptas como lecturas nocturnas para tus niños. Los protagonistas, a pesar de que pasan sus buenas penalidades, salen victoriosos de sus pruebas y aventuras. Y si le reiteramos a nuestros niños antes de irse a dormir que, con esfuerzo, pueden solventar todos los problemas, estamos dándoles herramientas emocionales para su presente y futuro.

Otro día más.

Por Candela Vizcaíno

 

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Y podría poner haber puesto veinte o un millón porque esto de la lectura nunca sobra ni está de más. Llena siempre y no empacha nunca. Y mucho menos cuando se trata de pasar un rato en la intimidad (después del trabajo) con nuestros hijos al caer la noche. Es unánime la opinión de los expertos que afirman que los pequeños sienten este acto de entrega (nuestro tiempo) con la fuerza de la generosidad. Y simplemente me remito a todos esos adultos que, aún en la edad madura, recuerdan ese gesto de amor (el de la lectura conjunta) como uno de los mejores momentos de su vida. Por algo será. Y ese algo quizás sea que esos minutos tan bien invertidos llegan al inconsciente del pequeño ayudándole a levantar su vida de una manera ordenada.

Porque la búsqueda en la estabilidad de los sentimientos es quizás uno de los objetivos prioritarios de los que somos padres. Es por eso que no me gustan esos cuentos de princesas clásicos que describen un estar en el mundo que no me parece el mejor ejemplo para nuestros hijos (ya sean chicas o chicos). Es bien verdad que defiendo el empoderamiento femenino también en la literatura infantil como me he atrevido a confesar en alguna ocasión y así reflejo en mi último libro El Bosque de las Respuestas. Pero también podemos encontrar historias edificantes en esos cuentos clásicos que tienen moraleja o simplemente que sumergen a nuestro pequeño en aventuras que son provechosas.

Recuerda adaptar la lectura a la edad de los pequeños. A los dos años con algún poema corto bastará. A los seis años, cuando ya saben leer por sí mismos y no requieran nuestra ayuda, lo mismo nuestros hijos se entusiasman con las aventuras de El Principito o Los viajes de Gulliver. ¡Qué mejor ocio que ese!

10 razones por las que debe leer un cuento infantil a tu hijo cada noche

1.- A los niños les tranquiliza la voz de mamá

Su primer contacto con el exterior es la voz de mamá cuando aún están en la oscuridad del vientre. Mientras se va formando pulmones, estómago, cerebro y corazón, muy pronto, pero muy pronto, aprenden a reconocer ese tono especial que seguidamente lo identificarán con la protección al máximo (cosa que así es). Los niños necesitan la voz de la madre. A través de la palabra, de las frases que va construyendo (de cariño, de advertencia o, incluso, para reprender) van levantando su mundo. No nos olvidemos. Esto actúa de manera inconsciente y se va pegando día a día, mes a mes, año tras año en cada una de sus células. Es a través de la voz (también los abrazos, los besos, las caricias, el tiempo, en definitiva…) como vamos levantando la personalidad del pequeño para hacer de él o ella un adulto estable emocionalmente.

En este acto de intimidad nocturno madre-hijo, el pequeño va percibiendo la cadencia rítmica de la madre en un relato de principio a fin que pone orden no solo a lo que sucede dentro del cuento sino también a su alrededor. La gran mayoría de los cuentos son así. Comienzan con un conflicto o un viaje que arrastra al protagonista hacia la búsqueda para terminar con un final, más o menos, feliz. El que la madre (o el padre) vaya narrando un conflicto que se desenreda conforme avanza la lectura va haciendo que el pequeño vaya tomando confianza en las posibilidades. Por eso, necesita que se le repita el mismo cuento una y otra vez: para asegurarse del final feliz, de la resolución de los problemas, en definitiva.

2.- Se incentiva la intimidad y el roce mamá (o papá) pequeño

Vivimos en un mundo desnaturalizado en el que el trabajo ocupa la mayor parte de nuestro tiempo. Las prisas por estirar las horas o la angustia por el exceso de responsabilidades no son los mejores ingredientes que necesita el alma de un niño. En el mundo occidental contemporáneo está todo reglado. Un desbarajuste en la agenda se paga siempre con la familia: con el tiempo robado a los pequeños. Pero este mínimo gesto hace que el niño se sienta seguro, que vaya absorbiendo la idea de que papá o mamá tiene unos minutos siempre para él o para ella. Y hago hincapié en la palabra siempre porque es aquí donde el niño va cimentando su personalidad. Y tampoco es cuestión de torturarnos si un día (o una temporada) no se puede. Hay que explicar al pequeño la excepcionalidad y retomar la costumbre en cuanto se pueda. De este modo vamos también levantando su confianza en los padres a pesar de los problemas diarios.

3.- Con la literatura infantil descubrimos juntos el mundo

Y con cualquier tipo de literatura se descubre el mundo. Porque las palabras que están en los libros van abriendo el abanico de las posibilidades. E insisto en el término posibilidades porque es aquí donde radica la diferencia entre una persona libre y otra esclava de los condicionantes sociales o de los miedos propios. Cuando me refiero a ellas no es solo en el campo de la acción pura y dura sino también en el de los sentimientos. La envidia, el rencor, el odio o la maldad aparecen en buena parte de los cuentos infantiles a la par que sentimientos nobles como la generosidad, la entrega, el amor, la bondad, la valentía y el arrojo. Con las peripecias de los protagonistas de los cuentos les vamos indicando a nuestros niños caminos que sí deben seguir. Al tiempo vamos nombrando sentimientos y virtudes que deben conocer cuanto antes para llegar a ser adultos felices y completos.

4.- Los cuentos para niños ayudan a ampliar el vocabulario de tu hijo

Al hilo de lo anterior, en buena parte de la literatura infantil aparecen palabras desconocidas para el pequeño o vocablos que ya no se usan. Al ampliar su repertorio lingüístico hacemos que se vayan abriendo a un mundo de posibilidades (vuelvo, lo sé). Ponemos en sus manos y en su boca términos que le van ayudar (en ese momento y en el futuro) a expresarse con mayor claridad. Y ese es el único camino que tiene el ser humano para su propio conocimiento.

5.- La literatura infantil incentiva la imaginación del niño

Aparecen castillos, aventuras, monstruos, cuevas, pueblos lejanos, islas con tesoros, mares congelados, selvas peligrosas, sueños imposibles que se hacen posibles o cualquier avatar que no se da en su mundo cotidiano. Eso va haciendo, como una gota de agua que cae constante en la piedra, que se vaya construyendo y levantando su imaginación. Y pongo aquí y ahora que la imaginación no solo “sirve” al ser humano como evasión. Son las piezas que alimentan un espíritu creativo y crítico. Si no somos capaces de ver (en nuestra mente) algo que aún no existe o que no está delante de nuestros ojos, malamente vamos a poder dar solución a problemas complejos en el futuro. La falta de imaginación es uno de los mayores lastres de la incultura porque crea seres aborregados que no pueden ver más allá de lo que se les dice, de lo establecido o políticamente correcto. Los  individuos imaginadores son los que crean los nuevos mundos con sus posibilidades aún mejores. Son los constructores de grandes retos. Sin imaginación (paso previo a la creación) no es posible ningún cambio.

6.- Ayudamos a nuestros hijos a encontrar su lugar en el mundo

A la par que le vamos mostrando las aventuras de los cuentos infantiles, estamos dando la mano a nuestros hijos para que se posicionen en el mundo. Si se identifican con el protagonista (generalmente un ser noble o valiente), le ayudamos a que haga suyo ese valor emocional o esa virtud espiritual. En definitiva, le vamos dando herramientas anímicas para hacer personas valiosas desde una corta edad.

7.- Los cuentos infantiles con moraleja desarrollan su concepto ético

Los libros para niños clásicos (o contemporáneos) que llevan implícita una moraleja (una enseñanza), además, van a ayudarles a distinguir el bien del mal, lo positivo de lo negativo, lo que es correcto (más allá de costumbres impuestas) y lo que no está permitido (desde el interior de uno mismo). Las moralejas, cuando son aún pequeños, que luego hay que explicarlas o adaptarlas de otra manera, van a ir minando el egoísmo de los pequeños ayudándoles a que se abran al mundo.

8.- La literatura ayuda a los pequeños a enfrentarse a sus miedos

Las narraciones infantiles que presentan a personajes en una encrucijada o en un viaje valiente por cambiar su estar en el mundo ayudan a tus hijos a hacer cara a los terrores. Si, mediante la lectura, el niño puede llegar a identificarse con el héroe protagonista, éste se va a convertir en un referente de conducta. Eso es, si tal o cual personaje ha sido capaz de salir indemne de cualquier avatar o circunstancia adversa con imaginación, astucia, esfuerzo o carácter, yo (niño) también puedo hacerlo en un futuro. No olvidemos que los pequeños saben de su vulnerabilidad. Reconocen que necesitan el cuidado de los adultos, pero también es fácil inculcarles desde muy pequeños que, aún siendo niños, deben ir formándose para un futuro en libertad y consecuente con ello.

9.-  Se les inculca el afán por saber leer

Un niño que escucha leer quiere saber leer. Es así casi en el 99% de los casos (que siempre tenemos las excepciones). Conforme van descubriendo esos mundos nuevos y extraños para él se va regando la semilla de un futuro lector. Y decir lector es alimentar un espíritu crítico, bueno y libre. La lectura y los libros abren tanto a los niños como a los adultos las puertas de las posibilidades. Una de ellas (aunque creo que muchas, pero quiero ser sensata) conduce hacia el camino de la felicidad.

10.- Se motiva el placer de la lectura por ellos mismos

Y una cosa lleva a la otra… Si quieren saber leer, luego quieren leer los cuentos por ellos mismos. Buscarán cualquier ocasión para sumergirse en esas aventuras y, además, algunos habrá, incluso, que lo hagan como un acto de individualismo. Con ese gesto estarán, por tanto, potenciando su autoestima, su diferenciación como persona distinta a la de los padres. Y eso, ni que decir tiene, ayuda a su independencia. Con eso no te quiero decir que el niño se olvide de su familia o se aparte de ella. Ni mucho menos. Simplemente que tomará conciencia de ser una persona única a una temprana edad. Creo honestamente que, tal como va la realidad actual, y una prueba de ello son las problemáticas asociadas a algunos millenials, cuanto antes sepan que son seres irrepetibles, va a ser mejor para ellos. Antes construiremos personas con fortalezas, las mismas que las sociedades de cualquier tipo han necesitado siempre.

¡Ah! Y por último… este se pasa en un plis plás… Tú empiezas leyendo un libro infantil a los tres años y cuando te has querido dar cuenta tu hijo ya sabe leer y ese encuentro nocturno se acabó. Así que aprovecha y vive el momento. Es lo que me ha pasado con mi niña que he querido hacerme un selfie leyendo mi último libro y me ha respondido: “No me trates como bebé que yo ya sé leer, mamá, sin vocalizar. Y tú lo sabes de sobra”. Me ha rematado la conversación con un comentario de texto. Con eso te lo digo todo.

Por Candela Vizcaíno

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Un repaso a los cuentos infantiles tradicionales y propongo otros nuevos donde el empoderamiento femenino es el eje principal. 

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Y podría poner haber puesto veinte o un millón porque esto de la lectura nunca sobra ni está de más. Llena siempre y no empacha nunca. Y mucho menos cuando se trata de pasar un rato en la intimidad (después del trabajo) con nuestros hijos al caer la noche. Es unánime la opinión de los expertos que afirman que los pequeños sienten este acto de entrega (nuestro tiempo) con la fuerza de la generosidad. Y simplemente me remito a todos esos adultos que, aún en la edad madura, recuerdan ese gesto de amor (el de la lectura conjunta) como uno de los mejores momentos de su vida. Por algo será. Y ese algo quizás sea que esos minutos tan bien invertidos llegan al inconsciente del pequeño ayudándole a levantar su vida de una manera ordenada.

Porque la búsqueda en la estabilidad de los sentimientos es quizás uno de los objetivos prioritarios de los que somos padres. Es por eso que no me gustan esos cuentos de princesas clásicos que describen un estar en el mundo que no me parece el mejor ejemplo para nuestros hijos (ya sean chicas o chicos). Es bien verdad que defiendo el empoderamiento femenino también en la literatura infantil como me he atrevido a confesar en alguna ocasión y así reflejo en mi último libro El Bosque de las Respuestas. Pero también podemos encontrar historias edificantes en esos cuentos clásicos que tienen moraleja o simplemente que sumergen a nuestro pequeño en aventuras que son provechosas.

Recuerda adaptar la lectura a la edad de los pequeños. A los dos años con algún poema corto bastará. A los seis años, cuando ya saben leer por sí mismos y no requieran nuestra ayuda, lo mismo nuestros hijos se entusiasman con las aventuras de El Principito o Los viajes de Gulliver. ¡Qué mejor ocio que ese!

10 razones por las que debe leer un cuento infantil a tu hijo cada noche

1.- A los niños les tranquiliza la voz de mamá

Su primer contacto con el exterior es la voz de mamá cuando aún están en la oscuridad del vientre. Mientras se va formando pulmones, estómago, cerebro y corazón, muy pronto, pero muy pronto, aprenden a reconocer ese tono especial que seguidamente lo identificarán con la protección al máximo (cosa que así es). Los niños necesitan la voz de la madre. A través de la palabra, de las frases que va construyendo (de cariño, de advertencia o, incluso, para reprender) van levantando su mundo. No nos olvidemos. Esto actúa de manera inconsciente y se va pegando día a día, mes a mes, año tras año en cada una de sus células. Es a través de la voz (también los abrazos, los besos, las caricias, el tiempo, en definitiva…) como vamos levantando la personalidad del pequeño para hacer de él o ella un adulto estable emocionalmente.

En este acto de intimidad nocturno madre-hijo, el pequeño va percibiendo la cadencia rítmica de la madre en un relato de principio a fin que pone orden no solo a lo que sucede dentro del cuento sino también a su alrededor. La gran mayoría de los cuentos son así. Comienzan con un conflicto o un viaje que arrastra al protagonista hacia la búsqueda para terminar con un final, más o menos, feliz. El que la madre (o el padre) vaya narrando un conflicto que se desenreda conforme avanza la lectura va haciendo que el pequeño vaya tomando confianza en las posibilidades. Por eso, necesita que se le repita el mismo cuento una y otra vez: para asegurarse del final feliz, de la resolución de los problemas, en definitiva.

2.- Se incentiva la intimidad y el roce mamá (o papá) pequeño

Vivimos en un mundo desnaturalizado en el que el trabajo ocupa la mayor parte de nuestro tiempo. Las prisas por estirar las horas o la angustia por el exceso de responsabilidades no son los mejores ingredientes que necesita el alma de un niño. En el mundo occidental contemporáneo está todo reglado. Un desbarajuste en la agenda se paga siempre con la familia: con el tiempo robado a los pequeños. Pero este mínimo gesto hace que el niño se sienta seguro, que vaya absorbiendo la idea de que papá o mamá tiene unos minutos siempre para él o para ella. Y hago hincapié en la palabra siempre porque es aquí donde el niño va cimentando su personalidad. Y tampoco es cuestión de torturarnos si un día (o una temporada) no se puede. Hay que explicar al pequeño la excepcionalidad y retomar la costumbre en cuanto se pueda. De este modo vamos también levantando su confianza en los padres a pesar de los problemas diarios.

3.- Con la literatura infantil descubrimos juntos el mundo

Y con cualquier tipo de literatura se descubre el mundo. Porque las palabras que están en los libros van abriendo el abanico de las posibilidades. E insisto en el término posibilidades porque es aquí donde radica la diferencia entre una persona libre y otra esclava de los condicionantes sociales o de los miedos propios. Cuando me refiero a ellas no es solo en el campo de la acción pura y dura sino también en el de los sentimientos. La envidia, el rencor, el odio o la maldad aparecen en buena parte de los cuentos infantiles a la par que sentimientos nobles como la generosidad, la entrega, el amor, la bondad, la valentía y el arrojo. Con las peripecias de los protagonistas de los cuentos les vamos indicando a nuestros niños caminos que sí deben seguir. Al tiempo vamos nombrando sentimientos y virtudes que deben conocer cuanto antes para llegar a ser adultos felices y completos.

4.- Los cuentos para niños ayudan a ampliar el vocabulario de tu hijo

Al hilo de lo anterior, en buena parte de la literatura infantil aparecen palabras desconocidas para el pequeño o vocablos que ya no se usan. Al ampliar su repertorio lingüístico hacemos que se vayan abriendo a un mundo de posibilidades (vuelvo, lo sé). Ponemos en sus manos y en su boca términos que le van ayudar (en ese momento y en el futuro) a expresarse con mayor claridad. Y ese es el único camino que tiene el ser humano para su propio conocimiento.

5.- La literatura infantil incentiva la imaginación del niño

Aparecen castillos, aventuras, monstruos, cuevas, pueblos lejanos, islas con tesoros, mares congelados, selvas peligrosas, sueños imposibles que se hacen posibles o cualquier avatar que no se da en su mundo cotidiano. Eso va haciendo, como una gota de agua que cae constante en la piedra, que se vaya construyendo y levantando su imaginación. Y pongo aquí y ahora que la imaginación no solo “sirve” al ser humano como evasión. Son las piezas que alimentan un espíritu creativo y crítico. Si no somos capaces de ver (en nuestra mente) algo que aún no existe o que no está delante de nuestros ojos, malamente vamos a poder dar solución a problemas complejos en el futuro. La falta de imaginación es uno de los mayores lastres de la incultura porque crea seres aborregados que no pueden ver más allá de lo que se les dice, de lo establecido o políticamente correcto. Los  individuos imaginadores son los que crean los nuevos mundos con sus posibilidades aún mejores. Son los constructores de grandes retos. Sin imaginación (paso previo a la creación) no es posible ningún cambio.

6.- Ayudamos a nuestros hijos a encontrar su lugar en el mundo

A la par que le vamos mostrando las aventuras de los cuentos infantiles, estamos dando la mano a nuestros hijos para que se posicionen en el mundo. Si se identifican con el protagonista (generalmente un ser noble o valiente), le ayudamos a que haga suyo ese valor emocional o esa virtud espiritual. En definitiva, le vamos dando herramientas anímicas para hacer personas valiosas desde una corta edad.

7.- Los cuentos infantiles con moraleja desarrollan su concepto ético

Los libros para niños clásicos (o contemporáneos) que llevan implícita una moraleja (una enseñanza), además, van a ayudarles a distinguir el bien del mal, lo positivo de lo negativo, lo que es correcto (más allá de costumbres impuestas) y lo que no está permitido (desde el interior de uno mismo). Las moralejas, cuando son aún pequeños, que luego hay que explicarlas o adaptarlas de otra manera, van a ir minando el egoísmo de los pequeños ayudándoles a que se abran al mundo.

8.- La literatura ayuda a los pequeños a enfrentarse a sus miedos

Las narraciones infantiles que presentan a personajes en una encrucijada o en un viaje valiente por cambiar su estar en el mundo ayudan a tus hijos a hacer cara a los terrores. Si, mediante la lectura, el niño puede llegar a identificarse con el héroe protagonista, éste se va a convertir en un referente de conducta. Eso es, si tal o cual personaje ha sido capaz de salir indemne de cualquier avatar o circunstancia adversa con imaginación, astucia, esfuerzo o carácter, yo (niño) también puedo hacerlo en un futuro. No olvidemos que los pequeños saben de su vulnerabilidad. Reconocen que necesitan el cuidado de los adultos, pero también es fácil inculcarles desde muy pequeños que, aún siendo niños, deben ir formándose para un futuro en libertad y consecuente con ello.

9.-  Se les inculca el afán por saber leer

Un niño que escucha leer quiere saber leer. Es así casi en el 99% de los casos (que siempre tenemos las excepciones). Conforme van descubriendo esos mundos nuevos y extraños para él se va regando la semilla de un futuro lector. Y decir lector es alimentar un espíritu crítico, bueno y libre. La lectura y los libros abren tanto a los niños como a los adultos las puertas de las posibilidades. Una de ellas (aunque creo que muchas, pero quiero ser sensata) conduce hacia el camino de la felicidad.

10.- Se motiva el placer de la lectura por ellos mismos

Y una cosa lleva a la otra… Si quieren saber leer, luego quieren leer los cuentos por ellos mismos. Buscarán cualquier ocasión para sumergirse en esas aventuras y, además, algunos habrá, incluso, que lo hagan como un acto de individualismo. Con ese gesto estarán, por tanto, potenciando su autoestima, su diferenciación como persona distinta a la de los padres. Y eso, ni que decir tiene, ayuda a su independencia. Con eso no te quiero decir que el niño se olvide de su familia o se aparte de ella. Ni mucho menos. Simplemente que tomará conciencia de ser una persona única a una temprana edad. Creo honestamente que, tal como va la realidad actual, y una prueba de ello son las problemáticas asociadas a algunos millenials, cuanto antes sepan que son seres irrepetibles, va a ser mejor para ellos. Antes construiremos personas con fortalezas, las mismas que las sociedades de cualquier tipo han necesitado siempre.

¡Ah! Y por último… este se pasa en un plis plás… Tú empiezas leyendo un libro infantil a los tres años y cuando te has querido dar cuenta tu hijo ya sabe leer y ese encuentro nocturno se acabó. Así que aprovecha y vive el momento. Es lo que me ha pasado con mi niña que he querido hacerme un selfie leyendo mi último libro y me ha respondido: “No me trates como bebé que yo ya sé leer, mamá, sin vocalizar. Y tú lo sabes de sobra”. Me ha rematado la conversación con un comentario de texto. Con eso te lo digo todo.

Por Candela Vizcaíno

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Puedes leer esto de madrugada o al amanecer. Da igual la hora. Y la estación. Hoy (ahora que estás leyendo) voy a hacerte una confesión: el origen de El Bosque de las Respuestas. Empiezo por el principio.

Creo en el poder que da el amor de la familia. Creo en la fuerza del trabajo con esfuerzo. Creo en la liberación de la bondad. Soy corazón salvaje que hila de forma extraña con el espíritu de los tiempos. En el origen de El Bosque de las Respuestas está mi única hija llamada Dora. Su nombre significa regalo en griego y esa aventura para otro día y otra hora. Y hay un bosque auténtico situado en Euskadi, al norte de España, un lugar donde el arte, la magia y el viento se aúnan. Y hay una meta y un esfuerzo. Porque también en eso creo.  Nada hay de bueno en la vida que no lleve la huella del esfuerzo y de la generosidad. Esta es nuestra mayor aventura. Quien así se embarca cada mañana puede conjurar el miedo cobarde, que no es al fin de la vida, sino al cambio.

El Bosque de las Respuestas fue, en un principio, un regalo para mi hija, para todos los niños que lo rodean (de su familia, de su colegio, de su grupo de deporte, del barrio y del pueblo) pero también para los mayores. Porque también creo que las preguntas que nacen en nuestro interior solo nosotros podemos resolverlas. Por eso, hay que abandonar lo conocido (nuestra casa, como la princesa de El Bosque de las Respuestas) y adentrarse en lo desconocido (el camino, el bosque, nuestra propia aventura) para llegar a conocernos.

Creo también en el poder de la palabra. De no ser así no me dedicaría al noble y bello oficio de la escritura. Y cuando digo poder me refiero al de la transformación. Y cuando digo cambio me refiero al aquel que nos hace seres únicos, bellos, grandes y divinos. Creo en la responsabilidad de los mayores para con los pequeños. Estamos obligados a dejarles un mundo mejor. Y la única manera es educarlos para que encuentren la verdad dentro de sí mismos, sin egoísmos y dotándoles de fortalezas espirituales. Reconozco la complicación, pero no por ello debemos tirar la toalla.

Y en esto creo. Por eso la princesa de El Bosque de las Respuestas hace preguntas y sale ella sola con muy poca compañía, la justa para darle la mano y animarla en su camino. Por eso, ella se embarca en su propia aventura para descubrir la verdad que solo puede anidar en el interior de ella misma. Como todas las grandes verdades. Como todos los grandes descubrimientos de la personalidad.

Decía un escritor de la talla de Miguel Delibes que un creador tiene solo tres o cuatro temas que le importan o le embargan. Y que todo su obra gira en torno a este puñado de líneas. Asiento con el maestro. No creo que mi vida o mis escritos vayan a ir más allá de aquellos caminos que he puesto al principio. Lo demás habrá que dejarlo a la musa, al esfuerzo diario y al más o menos talento.

Bosque 2

¿Cómo surgió El Bosque de las Respuestas?

Fue un regalo para mi hija y para sus compañeros de clase, como he anotado un poco más adelante. Fue su historia para el Día del Protagonista en el colegio. La semilla fueron sus preguntas. Ella quería tener un corazón fuerte y valiente. Creía que no lo tenía. Ahora sabe que lo tiene.

Creía que no lo tenía porque tenía miedo. Al cambio. Al desastre. A que su mundo se desmoronara por completo. Y razón u hechos no le faltaban. Con apenas 5 años había visto morir y consumirse por la enfermedad a su padre. A su alrededor giraba familia y amigos sin “un lugar concreto” en su vida. Se pegaba a mí pidiendo ese corazón valiente. ¡Buena petición para una pequeña de cinco años!

¿Y cómo decirle que con solo hacer esa pregunta ya era y es una auténtica valiente? ¿Y cómo decirle que era una princesa de verdad que podía conseguir por ella misma todo aquello que se proponga en la vida? Ya te he dicho que solo tengo palabras. Y las palabras engendran literatura, cuentos y mitos que nos ayudan a entender el mundo y entendernos a nosotros mismos. Por eso la poesía y los cuentos (a la luz de la lumbre o en la pantalla del ordenador) nunca desparecerán. No hagas caso de los que anuncian catástrofes. Algo te querrán vender. La literatura y el arte es consustancial con el hombre. Mientras sigamos sobre la tierra seguirán con nosotros. Eso sí, transformados y adaptados a los tiempos.

Y con esos datos en la mano me puse a construir una historia para ella y para todos los niños que, como ella, albergan una pregunta en su corazón. Y con su sonrisa y su estímulo seguiré escribiendo muchos más para todos los niños que tengan una aventura o un esfuerzo que superar. Cada uno será distinto. He empezado con Dora porque es mi hija, porque es mi regalo, porque es mi niña. Pero en mi corazón caben muchos más niños.

Un año antes, con apenas cuatro años cumplidos Dora, una niña delgada y fuerte, subió ella sola hasta el Bosque Pintado de Oma, en Euskadi. Fue un esfuerzo bastante grande porque el camino es largo y agotador pero la ilusión y la meta por ver tal maravilla (un bosque con extraños símbolos que parece hablar) pudo más que su fragilidad aparente. Cuando le decía que ella era fuerte (como tantos otros niños que se creen débiles) siempre le recordaba su hazaña a la hora de subir hasta tal bosque y la recompensa de felicidad que en él encontró.

Con todos estos datos me puse a escribir esta historia. De ella salieron un puñado de ejemplares que fueron regalo para los niños de su familia y para los de su clase. No iba con las ilustraciones de un mayor (las de Angelino Carracedo, en la edición de Aedea Libros). Entre mis párrafos y mis palabras insertamos dibujos escolares de Dora. Esa edición tuvo su finalidad en su momento.

Un año más tarde Angelino Carracedo me instó a hacer otra con sus ilustraciones y dirigidas a todos los niños que quisieran embarcarse en la maravillosa aventura de buscar la verdad dentro de sus corazones. Llevábamos mucho tiempo hablando de organizar una editorial y nos pareció que qué mejor que El Bosque de las Respuestas como el primer título.

Una cosa llevó a la otra y ya que estábamos con la edición del libro y la organización de la editorial, me puso a montar un portal con parte de mis escritos. Es este que lees.  Y este es el camino que ando recorriendo ahora. No sé a dónde me llevará porque la vida es un bosque de sorpresas, pero ando cada día con la ilusión de escribir nuevas historias con niños distintos, con preguntas diferentes, con aventuras diferentes.

Bosque 1

¿Cómo son los cuentos infantiles que me gustan para nuestros niños?

Adelanto que no me gustan las historias clásicas de princesas que esperan a que un bello mocito les resuelva sus problemas. Adelanto que prefiero los libros que narran aventuras de niños valientes que se adentran en aventuras infinitas y desconocidas y que vuelven siendo mejores, un ejemplo para todos los que les rodean. Adelanto que voy a apoyar a los niños, pero sobre todo a las niñas que aún en la Europa del siglo XXI necesitan que se les muestre el camino de la fortaleza y belleza que anida dentro de ellas. No hay que renunciar a los clásicos. Simplemente debemos servirnos para construir nuestro mundo, uno nuevo. Adelanto que soy corazón salvaje y que mis historias tendrán ese trasfondo poético al que no puedo ni quiero renunciar, pero que, a la par, me impide escribir aquello que se espera. No es novedad. Es que, como han dicho otros antes que yo, los escritores tenemos unos cuantos hilos. Más allá no podemos crear sin impostura. Y eso no va conmigo.

Seguimos príncipe, seguimos princesa.

Por Candela Vizcaíno

 

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Un repaso a los cuentos infantiles tradicionales y propongo otros nuevos donde el empoderamiento femenino es el eje principal. 

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Puedes leer esto de madrugada o al amanecer. Da igual la hora. Y la estación. Hoy (ahora que estás leyendo) voy a hacerte una confesión: el origen de El Bosque de las Respuestas. Empiezo por el principio.

Creo en el poder que da el amor de la familia. Creo en la fuerza del trabajo con esfuerzo. Creo en la liberación de la bondad. Soy corazón salvaje que hila de forma extraña con el espíritu de los tiempos. En el origen de El Bosque de las Respuestas está mi única hija llamada Dora. Su nombre significa regalo en griego y esa aventura para otro día y otra hora. Y hay un bosque auténtico situado en Euskadi, al norte de España, un lugar donde el arte, la magia y el viento se aúnan. Y hay una meta y un esfuerzo. Porque también en eso creo.  Nada hay de bueno en la vida que no lleve la huella del esfuerzo y de la generosidad. Esta es nuestra mayor aventura. Quien así se embarca cada mañana puede conjurar el miedo cobarde, que no es al fin de la vida, sino al cambio.

El Bosque de las Respuestas fue, en un principio, un regalo para mi hija, para todos los niños que lo rodean (de su familia, de su colegio, de su grupo de deporte, del barrio y del pueblo) pero también para los mayores. Porque también creo que las preguntas que nacen en nuestro interior solo nosotros podemos resolverlas. Por eso, hay que abandonar lo conocido (nuestra casa, como la princesa de El Bosque de las Respuestas) y adentrarse en lo desconocido (el camino, el bosque, nuestra propia aventura) para llegar a conocernos.

Creo también en el poder de la palabra. De no ser así no me dedicaría al noble y bello oficio de la escritura. Y cuando digo poder me refiero al de la transformación. Y cuando digo cambio me refiero al aquel que nos hace seres únicos, bellos, grandes y divinos. Creo en la responsabilidad de los mayores para con los pequeños. Estamos obligados a dejarles un mundo mejor. Y la única manera es educarlos para que encuentren la verdad dentro de sí mismos, sin egoísmos y dotándoles de fortalezas espirituales. Reconozco la complicación, pero no por ello debemos tirar la toalla.

Y en esto creo. Por eso la princesa de El Bosque de las Respuestas hace preguntas y sale ella sola con muy poca compañía, la justa para darle la mano y animarla en su camino. Por eso, ella se embarca en su propia aventura para descubrir la verdad que solo puede anidar en el interior de ella misma. Como todas las grandes verdades. Como todos los grandes descubrimientos de la personalidad.

Decía un escritor de la talla de Miguel Delibes que un creador tiene solo tres o cuatro temas que le importan o le embargan. Y que todo su obra gira en torno a este puñado de líneas. Asiento con el maestro. No creo que mi vida o mis escritos vayan a ir más allá de aquellos caminos que he puesto al principio. Lo demás habrá que dejarlo a la musa, al esfuerzo diario y al más o menos talento.

Bosque 2

¿Cómo surgió El Bosque de las Respuestas?

Fue un regalo para mi hija y para sus compañeros de clase, como he anotado un poco más adelante. Fue su historia para el Día del Protagonista en el colegio. La semilla fueron sus preguntas. Ella quería tener un corazón fuerte y valiente. Creía que no lo tenía. Ahora sabe que lo tiene.

Creía que no lo tenía porque tenía miedo. Al cambio. Al desastre. A que su mundo se desmoronara por completo. Y razón u hechos no le faltaban. Con apenas 5 años había visto morir y consumirse por la enfermedad a su padre. A su alrededor giraba familia y amigos sin “un lugar concreto” en su vida. Se pegaba a mí pidiendo ese corazón valiente. ¡Buena petición para una pequeña de cinco años!

¿Y cómo decirle que con solo hacer esa pregunta ya era y es una auténtica valiente? ¿Y cómo decirle que era una princesa de verdad que podía conseguir por ella misma todo aquello que se proponga en la vida? Ya te he dicho que solo tengo palabras. Y las palabras engendran literatura, cuentos y mitos que nos ayudan a entender el mundo y entendernos a nosotros mismos. Por eso la poesía y los cuentos (a la luz de la lumbre o en la pantalla del ordenador) nunca desparecerán. No hagas caso de los que anuncian catástrofes. Algo te querrán vender. La literatura y el arte es consustancial con el hombre. Mientras sigamos sobre la tierra seguirán con nosotros. Eso sí, transformados y adaptados a los tiempos.

Y con esos datos en la mano me puse a construir una historia para ella y para todos los niños que, como ella, albergan una pregunta en su corazón. Y con su sonrisa y su estímulo seguiré escribiendo muchos más para todos los niños que tengan una aventura o un esfuerzo que superar. Cada uno será distinto. He empezado con Dora porque es mi hija, porque es mi regalo, porque es mi niña. Pero en mi corazón caben muchos más niños.

Un año antes, con apenas cuatro años cumplidos Dora, una niña delgada y fuerte, subió ella sola hasta el Bosque Pintado de Oma, en Euskadi. Fue un esfuerzo bastante grande porque el camino es largo y agotador pero la ilusión y la meta por ver tal maravilla (un bosque con extraños símbolos que parece hablar) pudo más que su fragilidad aparente. Cuando le decía que ella era fuerte (como tantos otros niños que se creen débiles) siempre le recordaba su hazaña a la hora de subir hasta tal bosque y la recompensa de felicidad que en él encontró.

Con todos estos datos me puse a escribir esta historia. De ella salieron un puñado de ejemplares que fueron regalo para los niños de su familia y para los de su clase. No iba con las ilustraciones de un mayor (las de Angelino Carracedo, en la edición de Aedea Libros). Entre mis párrafos y mis palabras insertamos dibujos escolares de Dora. Esa edición tuvo su finalidad en su momento.

Un año más tarde Angelino Carracedo me instó a hacer otra con sus ilustraciones y dirigidas a todos los niños que quisieran embarcarse en la maravillosa aventura de buscar la verdad dentro de sus corazones. Llevábamos mucho tiempo hablando de organizar una editorial y nos pareció que qué mejor que El Bosque de las Respuestas como el primer título.

Una cosa llevó a la otra y ya que estábamos con la edición del libro y la organización de la editorial, me puso a montar un portal con parte de mis escritos. Es este que lees.  Y este es el camino que ando recorriendo ahora. No sé a dónde me llevará porque la vida es un bosque de sorpresas, pero ando cada día con la ilusión de escribir nuevas historias con niños distintos, con preguntas diferentes, con aventuras diferentes.

Bosque 1

¿Cómo son los cuentos infantiles que me gustan para nuestros niños?

Adelanto que no me gustan las historias clásicas de princesas que esperan a que un bello mocito les resuelva sus problemas. Adelanto que prefiero los libros que narran aventuras de niños valientes que se adentran en aventuras infinitas y desconocidas y que vuelven siendo mejores, un ejemplo para todos los que les rodean. Adelanto que voy a apoyar a los niños, pero sobre todo a las niñas que aún en la Europa del siglo XXI necesitan que se les muestre el camino de la fortaleza y belleza que anida dentro de ellas. No hay que renunciar a los clásicos. Simplemente debemos servirnos para construir nuestro mundo, uno nuevo. Adelanto que soy corazón salvaje y que mis historias tendrán ese trasfondo poético al que no puedo ni quiero renunciar, pero que, a la par, me impide escribir aquello que se espera. No es novedad. Es que, como han dicho otros antes que yo, los escritores tenemos unos cuantos hilos. Más allá no podemos crear sin impostura. Y eso no va conmigo.

Seguimos príncipe, seguimos princesa.

Por Candela Vizcaíno

 

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Los tradicionales cuentos infantiles de princesas no hacen sino consolidar los estereotipos de género desde la más tierna infancia. Es hora de cambiar el cuento para que nuestras hijas tengan bien claro el lugar protagonista que ocupan en la vida.

Los cuentos infantiles clásicos que se han leído sin pudor a las niñas durante generaciones muestran princesas casi siempre desvalidas a la espera del príncipe azul que las rescate. Dado que las adultas hemos comprobado que los príncipes azules no existen y que nosotras mismas tenemos que sacarnos las castañas del fuego, no estamos dispuestas a inculcar en la mente de nuestras hijas semejantes despropósitos ni mucho menos a perpetuar los estereotipos de género desde este tipo de literatura.

Es evidente que los cuentos de princesas clásicos colocan a la mujer como un sujeto pasivo en su propia vida. Una vida que es una espera continua, desde la Penélope de la mitología griega hasta la Carrie Bradshaw más moderna y chic. Esperando al príncipe azul, esperando al hombre de su vida. Por suerte hoy tenemos alternativas a esta literatura clásica de princesas expectantes, como El Bosque de las Respuestas, por ejemplo, un cuento donde la princesa protagonista no se sienta a esperar nada ni a nadie y emprende el camino de una forma activa y valiente.

Porque las niñas todavía quieren ser princesas, pero princesas protagonistas y no meras consortes. Porque la semilla de una mujer adulta independiente, autónoma y poderosa se planta desde la infancia, es hora de desterrar algunos mitos ideológicos que encontramos en los cuentos infantiles. Estos son 10 cuentos infantiles clásicos que no debes leer a tu hija.

 

1.- Penélope

La mitología griega nos presenta la mismísima reina de Ítaca esperando durante 20 años en su palacio el regreso de su marido Odiseo (Ulises). Mientras Odiseo se lo pasaba en grande de isla en isla y tiro porque me toca intimando con cuanta ninfa, hechicera o princesita se encontraba, Penélope tejía y destejía en su telar.

No pretendemos borrar de un plumazo la mitología ni tampoco cambiar la historia de la literatura infantil, pero el paradigma de Penélope esperando pasivamente a su marido no nos parece el mejor ejemplo para educar a nuestras hijas. Con un poco de imaginación, siempre podemos transformar el cuento. No olvidemos que, al fin y al cabo, el palacio estaba lleno de pretendientes rondando a Penélope.

2.- La Cenicienta

A la pobre Cenicienta la tenían machacada entre su madrastra y sus hermanastras hasta que un día llegó un hada madrina que la emperifolló para ir a un baile. Allí conoció a un apuesto príncipe y bailaron y bailaron hasta que nos dieron las doce, hora en la que Cenicienta tuvo que salir corriendo y con las prisas perdió un zapato.

Al margen del simbolismo que los zapatos puedan tener en la literatura, ese zapato en concreto quedó como la única muestra para el príncipe de que lo ocurrido la noche anterior había sido real. Y se puso a buscar como loco probando el zapato a todas las mozas del reino. Hasta que llegó a casa de Cenicienta y oye, que no la reconoció. Que el príncipe no se había quedado con su cara, solo con su zapato.

No podemos permitir que una niña crea que un príncipe que no se ha fijado ni en su cara venga a rescatarla de una vida miserable. La situación en la que vivía Cenicienta no es para quedarse sentada esperando a que algo cambie, alguien debería haber animado a Cenicienta a cambiar su vida rodeada de personas tóxicas por una existencia más independiente y feliz. Y mucho más cómoda con zapatillas, para estar más activa.

 

3.- Blancanieves

Érase una vez una princesa con la piel tan blanca como la nieve. Blancanieves, como ocurre en muchos cuentos, no tenía madre, sino madrastra y un padre que no se ocupaba de su hija. La madrastra no podía soportar que al mirarse al espejo, éste le respondiera que no era la más bella del reino, que nunca podría ser tan bella como Blancanieves. Y entonces decide deshacerse de su hijastra de forma definitiva. La violencia implícita en este cuento infantil no pasa desapercibida por la cantidad de intentos de asesinato que sufre Blancanieves.

Qué podríamos decir de la azarosa vida de esta princesita Blancanieves que se pasó media vida torturada por su madrastra que intentaba matarla y otra media trabajando para los 7 enanitos a los que debía mantener la casa limpia y con la comida lista en la mesa. Y cuando consigue pararse a descansar y se queda dormida, va y llega el príncipe esperado. Un príncipe con claros síntomas de necrofilia y que consigue, por casualidad, que la princesita Blancanieves escupa el trozo de manzana envenenada que la mantenía plácidamente dormida.

Pero, príncipe, déjala dormir. Si amas a tu princesa, déjala dormir, que estaría cansada de encargarse de hacer todas la tareas domésticas para 7 personas, por muy pequeñitas que fueran y de esquivar los intentos de asesinato por parte de su malvada madrastra. Príncipe, déjala descansar un ratito más y cuando despierte, ya encontrará ella la forma de solucionar su vida.

4.- La bella durmiente

La ofensa de no invitar a un hada maligna a los festejos de celebración por el nacimiento de la princesa ocasiona el drama en este cuento infantil que no parece demasiado apropiado para niñas. Magia contra magia, la maldición de que a los 16 años la princesa morirá al pincharse con el huso de una rueca, queda reducida a que en lugar de morir caerá en un profundo sueño.

Después de leer el cuento de Blancanieves, cualquier niña se puede imaginar cómo se despertó la bella durmiente. De nuevo un príncipe con complejo de despertador pasó por el palacio, vio a la princesa tan bella y tan dormidita y no se le ocurrió otra cosa que besarla. La moraleja es que hay que tener mucho cuidado con los príncipes porque tienen la mala costumbre de despertarte. Será mejor mantener a los príncipes alejados de las camas.

 

5.- Rapunzel

La princesa Rapunzel vive encerrada en una altísima torre de imposible acceso salvo por la ventana a la que a veces se asoma la muchacha a cantar. Como no podía ser de otra manera, es una malvada bruja la que tiene a Rapunzel encerrada allí y acude a verla todos los días escalando por su larguísima trenza rubia. Un buen día un príncipe pasa por allí, escucha cantar a Rapunzel y se enamora inmediatamente. Y más se enamora en cuanto ve su larguísimo pelo rubio.

Porque para ser una verdadera princesa, una princesa de esas que merecen la pena hay que ser delicada, saber cantar, tener el pelo largo y, a ser posible, ser rubia. El caso es que hasta que no aparece el príncipe, que aprendió rápido a escalar por su trenza para pasar un rato con ella, Rapunzel no cae en la cuenta de su situación de encierro. Que si no es por príncipe, ¿quién iba a rescatarla? ¿ella misma? Mensajes para no repetir a nuestras niñas.

 

6.- La sirenita

Una princesa sirena de nombre Ariel hace las delicias de los habitantes del reino submarino. El cuento empieza bien, con una princesa inquieta y activa dispuesta a todo por satisfacer su curiosidad. No le durará mucho su afán de independencia de criterio porque en cuanto conoce al apuesto príncipe su mente se nubla y ya no existe nada más. Él, él, él. ¿Qué fue de la mujer con aspiraciones de saber, de conocer?

Que renunció a su esencia de sirena por amor. Bienvenidas al cuento infantil por excelencia que perpetúa el ideal del amor romántico en el que la princesa deja todo por amor hasta el punto de abandonar su verdadera identidad para estar junto a ese hombre que considera el amor de su vida. Y lo cierto es que no pretendemos que nuestras niñas no se enamoren jamás, sino que jamás renuncien a nada de lo que son o de lo que han conseguido por un hombre.

7.- El caballo que comía pelusa

Esta es la historia de un príncipe muy, muy exigente que quería casarse con la mujer más limpia del reino y para encontrarla las sometía a una extraña prueba. Pedía alojamiento en las casas de las damas más nobles y contaba que su caballo solo comía las pelusas que suele haber debajo de la cama. Lógicamente no encontraba ninguna casa donde no hubiera pelusa debajo de la cama, así que de dirigió de vuelta a su palacio frustrado por no encontrar ninguna mujer lo suficientemente limpia para él.

Para su fortuna, el príncipe tuvo que hacer una parada en la humilde casa de un molinero y allí le pidió a la hija del molinero, más por costumbre que por otra cosa, que le diera de comer pelusa a su caballo. La muchachita se disculpó con el príncipe porque en su casa no encontraría nunca una sola pelusa debajo de la cama de tan limpia como la tenía y así es como la hija del molinero se convirtió en princesa.

El mensaje: niñas, hay que ser muy limpias porque si no, el príncipe no se va a casar con vosotras. Con este mensaje tan contundente que reduce las habilidades de la mujer a la limpieza del hogar nos sobran las palabras para recomendar encarecidamente que nunca jamás nuestras hijas se encuentren con este cuento entre sus manos. Ni debajo de la cama.

8.- La princesa y el guisante

De nuevo un príncipe que anda buscando esposa, pero en este caso tiene que ser una verdadera princesa. ¿Cómo saber si es de verdad una princesa? Pues obviamente porque una princesa debe ser delicada. Así, las candidatas a esposas del príncipe tenían que pasar una extraña prueba. Dormir sobre una cantidad considerable de colchones para ver si eran capaces de notar un guisante colocado en el somier.

La princesa delicada apareció, lógicamente, y todos fueron muy felices de encontrar una muchacha tan delicada que notaba un guisante colocado bajo ocho colchones. Al príncipe no le interesaba el amor, ni la inteligencia de la princesa, ni el sentido del humor de la princesa, ni sus capacidades, solo le interesaba su delicadeza. Parece ser que por no importarle, ni siquiera le importaba su nombre, dato que no consta en ninguna de las versiones que no pensamos leer a nuestras hijas.

9.- Jasmine

La historia de la princesa Jasmine es más conocida por su compañero masculino, Aladdin y nos ha llegado masivamente gracias a la factoría Disney, muy prolija en presentar princesas encerradas en estereotipos de género obsoletos y al mismo tiempo peligrosos. En el caso de Jasmine, la princesa parecer tener cierta iniciativa por negarse a un matrimonio concertado, de lo que deducimos que es una de esas princesas modernas que saben decir 'no'.

Sin embargo, el mundo de Jasmine está totalmente masculinizado. Todo lo que hace o no hace la princesa gira alrededor de un mundo de hombres que son quienes deciden y quienes establecen las normas. La protagonista queda relegada a consentir o a negarse según la ocasión, pero en ningún caso puede tomar las decisiones importantes. Sin duda, un gran ejemplo a no seguir.

10.- La bella y la bestia

La factoría Disney quiso lanzar un mensaje muy valioso a las más pequeñas haciendo ver que la belleza está en el interior. Una muchachita tan hermosa que su propio nombre es Bella se topa en su vida con un hombre bestia al que se engancha al mar puro estilo Síndrome de Estocolmo. Sin embargo, el mensaje subyacente a esta historia no es que la belleza está en el interior, sino que hay que sacrificarse para encontrarla.

En un principio, la protagonista Bella vive por y para su padre. Y en un final, vive por y para esa bestia reconvertida en príncipe que, no dudamos ni por un segundo, volverá a convertirse en bestia en cuanto las cosas no salgan como a él le gustan. Nos preguntamos dónde queda la dedicación a ella misma, el cuidado a ella misma y a su autoestima que toda mujer debe tener como prioridad en la vida.

Otro día más, príncipes y princesas

Por Laura Vélez

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Los tradicionales cuentos infantiles de princesas no hacen sino consolidar los estereotipos de género desde la más tierna infancia. Es hora de cambiar el cuento para que nuestras hijas tengan bien claro el lugar protagonista que ocupan en la vida.

Los cuentos infantiles clásicos que se han leído sin pudor a las niñas durante generaciones muestran princesas casi siempre desvalidas a la espera del príncipe azul que las rescate. Dado que las adultas hemos comprobado que los príncipes azules no existen y que nosotras mismas tenemos que sacarnos las castañas del fuego, no estamos dispuestas a inculcar en la mente de nuestras hijas semejantes despropósitos ni mucho menos a perpetuar los estereotipos de género desde este tipo de literatura.

Es evidente que los cuentos de princesas clásicos colocan a la mujer como un sujeto pasivo en su propia vida. Una vida que es una espera continua, desde la Penélope de la mitología griega hasta la Carrie Bradshaw más moderna y chic. Esperando al príncipe azul, esperando al hombre de su vida. Por suerte hoy tenemos alternativas a esta literatura clásica de princesas expectantes, como El Bosque de las Respuestas, por ejemplo, un cuento donde la princesa protagonista no se sienta a esperar nada ni a nadie y emprende el camino de una forma activa y valiente.

Porque las niñas todavía quieren ser princesas, pero princesas protagonistas y no meras consortes. Porque la semilla de una mujer adulta independiente, autónoma y poderosa se planta desde la infancia, es hora de desterrar algunos mitos ideológicos que encontramos en los cuentos infantiles. Estos son 10 cuentos infantiles clásicos que no debes leer a tu hija.

 

1.- Penélope

La mitología griega nos presenta la mismísima reina de Ítaca esperando durante 20 años en su palacio el regreso de su marido Odiseo (Ulises). Mientras Odiseo se lo pasaba en grande de isla en isla y tiro porque me toca intimando con cuanta ninfa, hechicera o princesita se encontraba, Penélope tejía y destejía en su telar.

No pretendemos borrar de un plumazo la mitología ni tampoco cambiar la historia de la literatura infantil, pero el paradigma de Penélope esperando pasivamente a su marido no nos parece el mejor ejemplo para educar a nuestras hijas. Con un poco de imaginación, siempre podemos transformar el cuento. No olvidemos que, al fin y al cabo, el palacio estaba lleno de pretendientes rondando a Penélope.

2.- La Cenicienta

A la pobre Cenicienta la tenían machacada entre su madrastra y sus hermanastras hasta que un día llegó un hada madrina que la emperifolló para ir a un baile. Allí conoció a un apuesto príncipe y bailaron y bailaron hasta que nos dieron las doce, hora en la que Cenicienta tuvo que salir corriendo y con las prisas perdió un zapato.

Al margen del simbolismo que los zapatos puedan tener en la literatura, ese zapato en concreto quedó como la única muestra para el príncipe de que lo ocurrido la noche anterior había sido real. Y se puso a buscar como loco probando el zapato a todas las mozas del reino. Hasta que llegó a casa de Cenicienta y oye, que no la reconoció. Que el príncipe no se había quedado con su cara, solo con su zapato.

No podemos permitir que una niña crea que un príncipe que no se ha fijado ni en su cara venga a rescatarla de una vida miserable. La situación en la que vivía Cenicienta no es para quedarse sentada esperando a que algo cambie, alguien debería haber animado a Cenicienta a cambiar su vida rodeada de personas tóxicas por una existencia más independiente y feliz. Y mucho más cómoda con zapatillas, para estar más activa.

 

3.- Blancanieves

Érase una vez una princesa con la piel tan blanca como la nieve. Blancanieves, como ocurre en muchos cuentos, no tenía madre, sino madrastra y un padre que no se ocupaba de su hija. La madrastra no podía soportar que al mirarse al espejo, éste le respondiera que no era la más bella del reino, que nunca podría ser tan bella como Blancanieves. Y entonces decide deshacerse de su hijastra de forma definitiva. La violencia implícita en este cuento infantil no pasa desapercibida por la cantidad de intentos de asesinato que sufre Blancanieves.

Qué podríamos decir de la azarosa vida de esta princesita Blancanieves que se pasó media vida torturada por su madrastra que intentaba matarla y otra media trabajando para los 7 enanitos a los que debía mantener la casa limpia y con la comida lista en la mesa. Y cuando consigue pararse a descansar y se queda dormida, va y llega el príncipe esperado. Un príncipe con claros síntomas de necrofilia y que consigue, por casualidad, que la princesita Blancanieves escupa el trozo de manzana envenenada que la mantenía plácidamente dormida.

Pero, príncipe, déjala dormir. Si amas a tu princesa, déjala dormir, que estaría cansada de encargarse de hacer todas la tareas domésticas para 7 personas, por muy pequeñitas que fueran y de esquivar los intentos de asesinato por parte de su malvada madrastra. Príncipe, déjala descansar un ratito más y cuando despierte, ya encontrará ella la forma de solucionar su vida.

4.- La bella durmiente

La ofensa de no invitar a un hada maligna a los festejos de celebración por el nacimiento de la princesa ocasiona el drama en este cuento infantil que no parece demasiado apropiado para niñas. Magia contra magia, la maldición de que a los 16 años la princesa morirá al pincharse con el huso de una rueca, queda reducida a que en lugar de morir caerá en un profundo sueño.

Después de leer el cuento de Blancanieves, cualquier niña se puede imaginar cómo se despertó la bella durmiente. De nuevo un príncipe con complejo de despertador pasó por el palacio, vio a la princesa tan bella y tan dormidita y no se le ocurrió otra cosa que besarla. La moraleja es que hay que tener mucho cuidado con los príncipes porque tienen la mala costumbre de despertarte. Será mejor mantener a los príncipes alejados de las camas.

 

5.- Rapunzel

La princesa Rapunzel vive encerrada en una altísima torre de imposible acceso salvo por la ventana a la que a veces se asoma la muchacha a cantar. Como no podía ser de otra manera, es una malvada bruja la que tiene a Rapunzel encerrada allí y acude a verla todos los días escalando por su larguísima trenza rubia. Un buen día un príncipe pasa por allí, escucha cantar a Rapunzel y se enamora inmediatamente. Y más se enamora en cuanto ve su larguísimo pelo rubio.

Porque para ser una verdadera princesa, una princesa de esas que merecen la pena hay que ser delicada, saber cantar, tener el pelo largo y, a ser posible, ser rubia. El caso es que hasta que no aparece el príncipe, que aprendió rápido a escalar por su trenza para pasar un rato con ella, Rapunzel no cae en la cuenta de su situación de encierro. Que si no es por príncipe, ¿quién iba a rescatarla? ¿ella misma? Mensajes para no repetir a nuestras niñas.

 

6.- La sirenita

Una princesa sirena de nombre Ariel hace las delicias de los habitantes del reino submarino. El cuento empieza bien, con una princesa inquieta y activa dispuesta a todo por satisfacer su curiosidad. No le durará mucho su afán de independencia de criterio porque en cuanto conoce al apuesto príncipe su mente se nubla y ya no existe nada más. Él, él, él. ¿Qué fue de la mujer con aspiraciones de saber, de conocer?

Que renunció a su esencia de sirena por amor. Bienvenidas al cuento infantil por excelencia que perpetúa el ideal del amor romántico en el que la princesa deja todo por amor hasta el punto de abandonar su verdadera identidad para estar junto a ese hombre que considera el amor de su vida. Y lo cierto es que no pretendemos que nuestras niñas no se enamoren jamás, sino que jamás renuncien a nada de lo que son o de lo que han conseguido por un hombre.

7.- El caballo que comía pelusa

Esta es la historia de un príncipe muy, muy exigente que quería casarse con la mujer más limpia del reino y para encontrarla las sometía a una extraña prueba. Pedía alojamiento en las casas de las damas más nobles y contaba que su caballo solo comía las pelusas que suele haber debajo de la cama. Lógicamente no encontraba ninguna casa donde no hubiera pelusa debajo de la cama, así que de dirigió de vuelta a su palacio frustrado por no encontrar ninguna mujer lo suficientemente limpia para él.

Para su fortuna, el príncipe tuvo que hacer una parada en la humilde casa de un molinero y allí le pidió a la hija del molinero, más por costumbre que por otra cosa, que le diera de comer pelusa a su caballo. La muchachita se disculpó con el príncipe porque en su casa no encontraría nunca una sola pelusa debajo de la cama de tan limpia como la tenía y así es como la hija del molinero se convirtió en princesa.

El mensaje: niñas, hay que ser muy limpias porque si no, el príncipe no se va a casar con vosotras. Con este mensaje tan contundente que reduce las habilidades de la mujer a la limpieza del hogar nos sobran las palabras para recomendar encarecidamente que nunca jamás nuestras hijas se encuentren con este cuento entre sus manos. Ni debajo de la cama.

8.- La princesa y el guisante

De nuevo un príncipe que anda buscando esposa, pero en este caso tiene que ser una verdadera princesa. ¿Cómo saber si es de verdad una princesa? Pues obviamente porque una princesa debe ser delicada. Así, las candidatas a esposas del príncipe tenían que pasar una extraña prueba. Dormir sobre una cantidad considerable de colchones para ver si eran capaces de notar un guisante colocado en el somier.

La princesa delicada apareció, lógicamente, y todos fueron muy felices de encontrar una muchacha tan delicada que notaba un guisante colocado bajo ocho colchones. Al príncipe no le interesaba el amor, ni la inteligencia de la princesa, ni el sentido del humor de la princesa, ni sus capacidades, solo le interesaba su delicadeza. Parece ser que por no importarle, ni siquiera le importaba su nombre, dato que no consta en ninguna de las versiones que no pensamos leer a nuestras hijas.

9.- Jasmine

La historia de la princesa Jasmine es más conocida por su compañero masculino, Aladdin y nos ha llegado masivamente gracias a la factoría Disney, muy prolija en presentar princesas encerradas en estereotipos de género obsoletos y al mismo tiempo peligrosos. En el caso de Jasmine, la princesa parecer tener cierta iniciativa por negarse a un matrimonio concertado, de lo que deducimos que es una de esas princesas modernas que saben decir 'no'.

Sin embargo, el mundo de Jasmine está totalmente masculinizado. Todo lo que hace o no hace la princesa gira alrededor de un mundo de hombres que son quienes deciden y quienes establecen las normas. La protagonista queda relegada a consentir o a negarse según la ocasión, pero en ningún caso puede tomar las decisiones importantes. Sin duda, un gran ejemplo a no seguir.

10.- La bella y la bestia

La factoría Disney quiso lanzar un mensaje muy valioso a las más pequeñas haciendo ver que la belleza está en el interior. Una muchachita tan hermosa que su propio nombre es Bella se topa en su vida con un hombre bestia al que se engancha al mar puro estilo Síndrome de Estocolmo. Sin embargo, el mensaje subyacente a esta historia no es que la belleza está en el interior, sino que hay que sacrificarse para encontrarla.

En un principio, la protagonista Bella vive por y para su padre. Y en un final, vive por y para esa bestia reconvertida en príncipe que, no dudamos ni por un segundo, volverá a convertirse en bestia en cuanto las cosas no salgan como a él le gustan. Nos preguntamos dónde queda la dedicación a ella misma, el cuidado a ella misma y a su autoestima que toda mujer debe tener como prioridad en la vida.

Otro día más, príncipes y princesas

Por Laura Vélez

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