3 Cuentos infantiles clásicos que tratan trastornos psicológicos

3 Cuentos infantiles clásicos que tratan trastornos psicológicos

 

Y en la lista podríamos poner muchos más, ya que la gran mayoría de los libros clásicos que sí deben leer los niños nos adentran en los recovecos del alma, tanto los más oscuros como los luminosos. En estas obras, casi siempre nos encontramos en la zona brillante y valiente todas esas virtudes que nos reconcilia con la humanidad dando lo mejor de nosotros mismos o creciendo indefinidamente hasta acercarnos a la semilla divina. Desgraciadamente, en las sombras siempre hay agazapados males psicológicos que nos llevan por los derroteros de la mentira, la humillación y, en último extremo, el crimen más abyecto. Estos tres cuentos infantiles clásicos que traigo hoy muestran el camino a los peques de la casa de las virtudes que nos hacen grandes (y felices) mientras les advierten de las distintas formas que toman los caminos del mal. 

1.- El patito feo, uno de los cuentos infantiles clásicos que habla de la importancia del diferente 

Argumento básico de la fábula del patito feo 

Recordemos la fábula que se ha transmitido tanto oralmente como por escrito en distintas versiones, aunque la esencia ha permanecido inalterable. El patito feo nace en una familia numerosa con una diferencia tan abismal que es objeto de burlas tanto por parte de sus hermanos como del resto de los habitantes de la charca. Esa mofa que sufre en silencio el pequeño llega a más, ya que (según algunas versiones) es abandonado por su madre (por no poder aceptar esa diferencia) y, en último extremo, es apartado de la sociedad y condenado a la soledad.  

El patito feo, para protegerse de un entorno hostil, se aleja de su mundo y emprende la huida. En la más terrible soledad y sin el arropo de los suyos, va creciendo y creciendo simplemente aceptando su esencia. Pero, un buen día, uno cualquiera, uno entre los días, el patio feo se mira en el reflejo del estanque y se da cuenta de que es tan radicalmente distinto a los otros que se ha convertido en un hermoso cisne de andares y formas elegantes. Es, entonces, cuando regresa para mostrar a todos la esencia de lo que realmente es:  alguien radicalmente distinto y más hermoso que los demás. 

¿Qué nos muestra el mito del patito feo a nivel psicológico?

La historia es tan abrumadora y tan cruel que en ella nos podemos encontrar múltiples moralejas y enseñanzas. Resumiendo mucho nos advierte de lo siguiente:

1.- El patito feo tiene la desgracia de nacer en una familia tóxica con una madre narcisista que no acepta las diferencias de los miembros del clan. Tanto es así que mamá pata no lucha por proteger con amor lo que hace distinto a su vástago, negándole lo imprescindible que es darle amor incondicional. Al mostrarle características que la hacen quedar mal ante la sociedad, es incapaz de defenderlo y permite sin ningún tipo de remordimientos que se aleje de la protección del hogar familiar, exponiéndole a depredadores de todo tipo.

2.- Este es uno de los cuentos infantiles clásicos que nos hablan del bullying y el acoso al otro por cualquier aspecto diferencial, cebándose en el más vulnerable (el que se encuentra solo y no es aceptado por la familia). 

3.- En el plano luminoso, la fábula nos pone en evidencia la valentía del patito feo que se aparta de los que les hacen daño para encontrar su camino en la más absoluta soledad y es allí donde se da de bruces con su grandeza interior, simbolizada en el cuento por la belleza exterior. No oculto mi preferencia por este cuento que nos dice del valor de seguir tu camino vital y, con él, los sueños propios aunque eso sea objeto de incomprensión y, en último extremo, de burlas. 

 

2.- El traje nuevo del emperador, uno de los cuentos infantiles clásicos que nos habla del narcisismo

Y de la arrogancia y de la manipulación y del miedo y del valor (en toda la acepción del término) de decir la verdad… 

Argumento básico de la fábula El traje nuevo del emperador

Había una vez en cualquier castillo y en cualquier reino, un monarca tan vanidoso que solo se ocupaba de lucir hermoso y lujosamente vestido ante sus súbditos. Tanto era así que descuidaba sus funciones y siempre estaba buscando trajes brillantes, preciosos y estrafalarios con los que mostrarse ante su pueblo. Esta característica del emperador llegó a oídos de una banda de estafadores que se presentaron ante el monarca prometiéndole un atuendo hilado de una seda tan delicada y mágica que solo los sabios podían verla. Ante tal maravilla fueron contratados de inmediato y los timadores se encerraron a tejar ese nuevo traje que debía lucir en uno de los desfiles más señalados del reino. Así se acomodaron y hacían como que cosían, cortaban y componían durante meses hasta llegado el gran día. Cuando el emperador fue a embutirse y lucir tan maravilloso traje, por supuesto, no veía ningún vestido que la banda de mentirosos hacían como que lo colocaban en su cuerpo desnudo. Y no lo había porque era un timo y el traje era inexistente.  

Pero el emperador calló. ¿Por qué? Porque no quería ser tachado de necio. A continuación, también callaron sus consejeros, pajes y personal de la corte. Y así, desnudo y de esa humillante guisa, salió el emperador a pavonearse ante su pueblo. Y las gentes que le aplaudían y aclamaban también callaron por la misma razón que el emperador y su corte: porque no querían ser acusados de imbéciles. Todo esto saltó por los aires cuando un niño pequeño, en su ingenuidad, ya que no tenía ningún reparo en ser considerado tonto, comenzó a vociferar que el emperador iba desnudo corriendo, como la pólvora, la noticia entre los allí presentes que, de golpe y porrazo, se dieron cuenta del engaño al que habían sido sometidos. 

¿Qué nos enseña a nivel psicológico la fábula del traje nuevo del emperador?

Es uno de esos cinco cuentos infantiles clásicos con moraleja que se deben leer a todos los niños por lo que nos muestra sobre el valor de buscar la verdad por nosotros mismos, como el niño que grita que el emperador está desnudo. Pero hay más en este bello cuento tradicional.  

1.- Al margen de la maldad de los timadores, estos se aprovechan de que el emperador es un narcisista compulsivo que ya ha perdido, debido al envenenamiento del ego, todo contacto con la realidad. El monarca no se conoce porque, para ello, tiene que entrar en las más profundidades de sus sombras y afrontar allí sus debilidades. Como es un cobarde, en vez de atreverse con esto, se dedica a vanagloriarse tanto hasta que pierde la noción del bien y el mal, de lo real y lo irreal, de lo que es asumible y de lo que no es… 

2.- Un tanto de lo mismo puede decirse de la corte atrapada en el miedo cobarde que dice a todo que sí aunque sea algo descabellado. Si alguno de los consejeros reales hubiera tenido un mínimo de decencia, se hubiera atrevido a expulsar a los timadores y a hacer entrar en las entendederas del rey la trama manipuladora de la que estaba siendo objeto. Sin embargo, todas estas personas están situadas en una dorada zona de confort extrema que no les permite un mínimo espíritu crítico, piedra base para el cambio. El resultado es un miedo atroz a afrontar la verdad y, por tanto, se dejan llevar de manera servil. 

3.- Todo esto es extensible al pueblo que aclama al rey desnudo,  el cual acepta lo que le dicen y no se atiene a lo que ven sus ojos. Con esta actitud se abre el peligroso camino de la manipulación colectiva ante hechos que, a todas luces, no pueden defenderse desde el plano intelectual. 

4.- Tiene que llegar un niño, símbolo primigenio de la nueva vida y del cambio vital, para que sea el responsable de gritar lo evidente. Este inocente que dice la verdad absoluta es uno más de esa estirpe mítica denominada como héroes transformadores. Son estos los que  cambian un sistema corrompido por otro más eficaz o saludable. A nivel colectivo, y al día de hoy, nos puede servir para ponernos en alerta sobre lo que se da por sentado a través de los medios de comunicación.

5.- En cuanto a la banda de timadores se comportan como psicópatas que se aprovechan del narcisismo extremo del gobernante.  

3.- La Bella Durmiente,  la princesa maldita que tiene que afrontar el mal de su árbol familiar 

Aunque la fábula original ha sido corrompida por la factoría Disney, este es uno de esos cuentos infantiles clásicos de princesa que no debes leer a tu hija. ¿Por qué? Sencillamente, porque el estereotipo de género puede ser tan perjudicial para ella que comiences poniendo la semilla en tu hija de la dependencia. La Bella Durmiente espera a cumplir la maldición de su clan familiar sin que nadie haga nada por evitarlo más allá de alejarla del castillo y ponerla bajo la protección de unas hadas que no cumplen su tarea con el debido celo.  

Repasemos el cuento de la princesa condenada a despertar solo con un beso de amor 

Cuando nació la princesa heredera de un hermoso reino, su padre no invitó a su bautizo a una de las hadas del bosque. Resentida y dolida por el desaire, esta bruja realizó un hechizo sobre la pequeña condenándola a caer dormida (por el pinchazo de un aguja) cuando alcanzara la mayoría de edad. De tal sopor no despertaría hasta que no recibiera una beso de amor verdadero. Aunque la última película de Disney, Maléfica, interpretada por Angelina Jolie, hechicera y princesa se redimen mutuamente, en la versión más común es un príncipe el que logra despertar a la desdichada joven con el susodicho beso. A partir de ahí vivieron felices y comieron perdices todos los días de su vida sin un contratiempo digno de ser mencionado por la historia. 

¿Qué nos enseña el cuento clásico de la Bella Durmiente?  

1.- En primer lugar la maldad que se ceba con el más inocente, el más vulnerable,  el que no puede defenderse. La bruja es una psicópata que ni siquiera se preocupa en ser desenmascarada y se regodea en su condición. 

2.- Este cuento también nos habla de la falta de talento, pericia y saber hacer de un rey que condena a su hija a un destino cruel por cortedad de miras. También nos dice del escaso celo puesto en su cuidado por parte de las hadas del bosque, encargadas de la crianza y seguimiento de la princesa para que esta, llegado el momento, no se pinche con la aguja envenenada. Por el contrario, las hadas están pendientes de otra cosa en lugar de evitar el destino fatal de la princesa. 

3.- Ni que decir tiene que el rol de género es abrumador en esta historia en el que la mujer es relegada a un papel tremendamente pasivo y que solo puede ser salvada por el príncipe (el varón) a través de un acto de amor superficial. Recordemos que el apuesto caballero se queda prendado de su belleza externa y nada conoce de sus virtudes espirituales, ya que la princesa está dormida. Solo con ese encuentro a nivel físico le basta para llevar una vida sin ningún tipo de contratiempo doméstico, sintetizado en ese “comieron perdices y fueron felices”. 

4.- Pero hay más, la Bella Durmiente está condenada por un error que cometió otros antes que ella tuviera albedrío. Esto es, carga con las culpas del clan familiar sin poder desembarazarse de conflictos que no le pertenece. Tanto es así que sobre sus hombros, siendo una bebé recién nacida, recae la ardua tarea de redimir los errores de sus ancestros. Si no puede hacerlo (como así es), se la condena duramente sin haber hecho nada en su vida para merecer un destino tan cruel. Nadie le dice que está maldita ni la prepara para ello y permiten que crezca ajena a esta realidad. Con ello la empujan inevitablemente hacia un destino atroz, ya que le niegan lo más preciado del ser humano: la libertad. Y esta solo puede enarbolarse si previamente se ha recurrido a los dones de conocimiento.  

Estos tres cuentos infantiles clásicos nos dicen de aquellos conflictos psicológicos que pueden acechar no solo a los pequeños sino también a los adultos. A la par, nos advierten de vicios graves que pueden arruinar la vida en ebullición de nuestro más preciado bien: nuestros hijos. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla. 

 

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