Neoclasicismo español

Neoclasicismo español

 

Al XVIII se le conoce en Europa como Siglo de Las Luces, nombre propuesto por los ilustrados de la época con ansías de cambios en todos los órdenes de la vida. Y esas transformaciones debían ser no solo en el arte o en el pensamiento o en la incipiente ciencia (que comenzaba tímidamente el método experimental) sino también en lo económico, social e, incluso, religioso. El movimiento comienza en Gran Bretaña donde Isaac Newton había expuesto su Teoría de la Gravedad a la par que abría la puerta hacia los estudios de la mecánica de fluidos. Desde allí se extiende hasta Francia y Alemania donde culmina con las obras de Kant. Filósofos, investigadores, críticos o historiadores se hacían llamar ilustrados por su creencia a ciegas en el positivismo. Este no se quedó en el ámbito de la ciencia sino que se extendió a la literatura, arte, arquitectura dando lugar al movimiento estético conocido como neoclasicismo. Y, si hay que resaltar tan solo una de las características del neoclasicismo que tenga que hacer notar nada más empezar, esta es el predomino de la razón sobre cualquier otra fórmula de conocimiento. El neoclasicismo español, aunque con su peculiaridades, participa de todos los componentes del europeo.  

Características del neoclasicismo europeo 

1.- Estamos en el siglo XVIII. Atrás queda el Barroco con todos su excesos. Comienza una incipiente ciencia mientras que la burguesía se va abriendo paso relegando a una rancia aristocracia y a los estamentos eclesiásticos de poder. La vida se vuelve urbana y entre la élite culta se extiende la creencia en el progreso de la humanidad a través de la educación. Con ellos comienza tímidamente un período en el que se intenta ver al ser humano en su universalidad sin diferencias por razón de procedencia o raza.  

2.- La razón se adueña de todas las parcelas creativas ya sean artísticas, técnicas o científicas. Tanto es así que se niega cualquier forma de conocimiento proveniente de los sentimientos, de la fantasía o de la creatividad.  

3.- El orden predomina en cualquier actividad humana ya sea la construcción de un parque (como los jardines a la francesa), un edificio, una tertulia o una obra literaria. 

4.- El neoclasicismo europeo pone las semillas para los cambios políticos de ese siglo derrocando en algunos países (lee la Revolución Francesa) a la monarquía absolutista o poniendo las bases para una primera separación de los poderes del estado y la iglesia. 

5.- Con una población analfabeta que rondaba el 70% (y en España más allá del 80%) creen en el poder de la instrucción como factor de progreso humano. 

6.- Todo en las artes se hace conforme a unos principios de imitación, orden, mesura, sencillez, racional y libre de cualquier adorno que se considera superfluo.  

La literatura neoclásica y las artes en la ilustración 

1.- Con estos cimientos filosóficos todas las artes, incluida la literatura, se vuelve ordenada, fría, mimética y circunscribiéndose a una prosa transparente que huye, incluso, del principio de belleza. 

2.- La poesía queda relegada a algunas obras menores de corte filosófico. Se eliminan cualquier atisbo de artificio en aras de una sencillez casi burocrática, una de las características más llamativas de la literatura neoclásica.  

3.- El teatro se vuelve estructurado al máximo conservando los tres principios (acción, tiempo y lugar) y siempre con unos fines educativos. El neoclasicismo español logró, incluso, que se suprimieran por ley los autos sacramentales tan populares en la época.  

4.- Aparece un nuevo género: la crítica literaria. A la par, el ensayo adquiere cotas nunca vistas en la historia de la literatura. Este se vuelve mordaz, irónico, crítico en extremo en un intento por poner de manifiesto todos los males de la época. 

5.- La prosa es sencilla, transparente, libre de artificios, metáforas o cualquier otra figura retórica. 

6.- La pintura es sobria centrada en los retratos de los grandes personajes. 

7.- Aunque el neoclasicismo es un movimiento austero, sí dio grandes obras de arquitectura en el que primaban las columnas sencillas y altas tal como aparecían en las incipientes excavaciones arqueológicas. 

El neoclasicismo español y su contexto histórico 

1.- A pesar de que en España la burguesía apenas tenía poder y la sociedad se encontraba cerrada a cualquier influencia exterior, un buen puñado de ilustrados pudieron generar un cambio permanente en el panorama artístico e incluso político. 

2.- Fue en el último período del siglo XVII, cuando empieza a decaer el Barroco, cuando comenzó a gestarse las ideas de la ilustración. Reinaba Felipe V (1683-1746) el que centralizó todos los poderos del estado en Madrid, eliminando privilegios de reinos o casas nobiliarias. 

3.- A la par, el rey se enfrentó con la Iglesia al anteponer las necesidades de la corona a los de la Santa Sede. Esto provocó enfrentamientos con algunas órdenes religiosas, especialmente con la Compañía de Jesús, que se saldó, a la larga (en 1767), con su expulsión del país. 

4.- La instrucción y los estudios se ampliaron con obras hasta entonces prohibidas o, sencillamente, vetadas a la circulación. Ni que decir tiene que esto contribuyó al avance de las nuevas ideas procedentes de Europa que fueron el germen del neoclasicismo español. Las obras de Voltaire y Rousseau, consideradas revolucionarias, comenzaron a leerse y a estudiarse en España. 

5.- El neoclasicismo español, a pesar de ser un movimiento de élite, se democratizó al salir de las aulas universitarias o de los centros de enseñanza superiores. Estos ilustrados gustaban de reunirse en cafés donde organizaban tertulias. Allí se debatía sobre lo divino, lo humano, el progreso, las reformas legislativas necesarias, los cánones artísticos o las noticias del momento. Todo ello contribuyó a una comunicación más rápida y fluida apoyada por un incipiente periodismo. 

6.- Como sus colegas europeos, los ilustrados españoles que formaban el neoclasicismo español  creían en el espíritu positivista burgués, en el poder de la instrucción, en la necesidad de imponer la razón crítica en cualquier orden de la vida,  en la posibilidad de crecimiento y de felicidad de la humanidad en su conjunto. 

7.- El neoclasicismo español, que se afianzó en Madrid en las primeras décadas del siglo XVIII, termina abruptamente con la Revolución Francesa de 1789. Lo acontecido en Versalles y París con cabezas reales separadas de sus cuerpos y el pueblo tomando las calles hizo frenar a los poderes políticos españoles cualquier idea que pudiera calificarse como ilustrada. Lo entendemos mejor con las palabras del ministro Floridablanca. 

“Se dice que este siglo ilustrado ha enseñado a los hombres sus derechos. Pero también les ha robado, además de su felicidad verdadera, la tranquilidad y la seguridad de su persona y familia. Aquí no queremos ni tanta luz ni sus consecuencias: actos insolentes, palabras y escritos en contra de la autoridad legítima.” 

8.- A partir de este momento histórico, el miedo se apoderó de la corte, de la política y de los poderes socioeconómicos. En un intento por frenar estas ideas tan revolucionarias que habían hecho caer monarquías consolidadas se suprime la prensa escrita e, incluso, se persiguen las tertulias y reuniones. 

9.- Antes de que esto sucediera se crearon instituciones que aún hoy están activas y que han contribuido en estos siglos al avance de la ciencia, de las letras o del conocimiento. En 1912 se abre la Biblioteca Nacional y un año más tarde la Real Academia de la Lengua. Entre 1726 y 1739 se publica el primer Diccionario de Autoridades para seguirle la Ortografía y la Gramática. La Academia de la Historia se funda en 1735. Además, a partir de 1769 se reforman las universidades dejando de lado planes de estudios que tenían arraigo medieval casi para ponerse en contacto con las ideas, estudios y obras del resto de Europa. 

10.- El neoclasicismo español, además, defiende el español de la intrusión de los barbarismos (palabras y/o expresiones en lengua extranjera). A la par, nuestro idioma se instaura como lengua de cultura relegando paulatinamente el latín de las aulas, tesis doctorales, estudios científicos o críticos. 

Los autores del neoclasicismo español 

Aunque en España, en el ámbito literario no se produjo una explosión de obras y creadores como sucedió en el Barroco, por poner un caso, sí tenemos un puñado de autores que han pasado al canon patrio por su aportación a la literatura. 

 

1.- Benito Jerónimo Feijoo y Montenegro (1676-1764), uno de los introductores del neoclasicismo español

Fue un fraile benedictino profesor en la Universidad de Oviedo. Con estos datos nos sorprende su actitud revolucionaria (para la época) en el ámbito intelectual. Considerado uno de los máximos exponentes del neoclasicismo español, fue un ávido lector de obras publicadas en el extranjero a la par que un estudioso incansable. En 1726, cuando contaba la edad de cincuenta años, publica Teatro crítico universal y Cartas eruditas. En ellas aborda, con el estilo claro, conciso, limpio y libre de adornos tan característico de la literatura neoclásica, temáticas diversas de arte, teología, ciencias, filosofía, historia… Combatiente de la supersticiones tan populares y extendidas en la época, promulgaba que la ciencia y la religión no eran incompatibles.  Su ejemplo y sus libros, que fueron auténticos best-sellers en la época, fueron la base para la crítica y el ensayo generado durante todo el siglo XVIII.  

2.- José Cadalso, el autor de las Cartas marruecas

Nació en Cádiz en 1741, por entonces un hervidero intelectual, procedente de una familia de la baja nobleza. Su formación no solo fue libresca ya que viajó por Europa y estudió idiomas (algo raro en la sociedad hispana hasta hace prácticamente unos cuantos años) llegando a  coronel del ejército a una edad bastante temprana. Tras un incidente tenebroso casi al morir su amada (la actriz María Ignacia Ibáñez), su familia lo envía a Salamanca donde entra en contacto con el mundillo de los ilustrados.  

Cadalso es uno de los autores más representativos del neoclasicismo español al crear una obra crítica con visos satíricos siguiendo todos los postulados del movimiento. Destacan sus Cartas marruecas (1793), que ha entrado en el canon, Noches lúgubres (publicadas tras su fallecimiento en 1798) que adelanta las características del Romanticismo y Los eruditos a la violeta (1772). Murió en 1782 en la guerra contra Inglaterra, al ser alcanzado por una granada en la cabeza en el Bloqueo de Gibraltar. 

3.-Tomás de Iriarte, el autor del neoclasicismo español que gustó de las fábulas

Nacido en 1750 y muerto en 1791 fue educado en los principios de la Ilustración. En sus libros recoge pequeños cuentos moralizantes en los que predomina una crítica ácida a las costumbres de la burguesía y de las gentes de su tiempo.  

4.- Gaspar Melchor de Jovellanos, el escritor del neoclasicismo español que gustaba del periodismo

Nacido en 1744, se suicida en 1811. Aunque participa de los principios de la Ilustración con una prosa clara, concisa, sencilla y con visos de verosimilitud muy cercana al periodismo, adelanta el Romanticismo literario. Sus escritos satíricos y críticos han entrado incluso en el canon y son testimonios fieles de los vicios de la época: adulterios, corrupciones, costumbres supersticiosas, atrasos económicos y de instrucción, la mala educación de la élite (lee aristocracia e, incluso, monarquía) pasan por su pluma inteligente y mordaz. 

5.- Leandro Fernández  de Moratín 

Nace en Madrid en 1760 y muere en París en 1828 donde estaba exiliado. Sus obras se encuadran en la poesía (que cultivaba desde joven), la sátira y el teatro. En estas últimas se dedica a criticar y a satirizar todos los vicios y costumbres de la época llegando, incluso, a granjearse enemistades importantes. Vivió sin apuros económicos gracias al mecenazgo de Floridablanca, uno de los ministros más poderosos del reino. Durante los asaltos de la  Revolución Francesa se refugió en Inglaterra. Fue, por tanto, por educación, familia, instrucción, vida cosmopolita y profesión, uno de los intelectuales más significativos de la época. 

Otros nombres que forman parte del neoclasicismo español son José Francisco de Isla, Diego Torres Villarroel y Jose María Blanco. El movimiento, como hemos visto, a pesar del carácter patrio tan poco dado a la razón y al orden, tuvo representantes de interés y dejó bellas obras de arquitectura y literatura para la posteridad. 

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Por Candela Vizcaíno

 

 

 

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