Literatura neoclásica | características, autores y géneros

Literatura neoclásica | características, autores y géneros

 

El llamado Siglo de Las Luces en Europa fue un movimiento artístico, científico, filosófico y político que comprendió las décadas centrales del siglo XVIII. Aunque su origen estuvo en Gran Bretaña, se extendió, con más o menos fortuna, por el resto del continente calando con fuerza en Alemania, cuyo culmen fue la obra de Kant. De carácter innovador, reniega de los excesos (de todo tipo) del Barroco anterior promulgando, paralelamente, la supremacía de la razón en todos los órdenes de la vida. En este sentido, la literatura neoclásica, junto con la arquitectura, tomará los postulados de las ciencias emergentes para crear obras que aspiran a la verdad absoluta. Y esto es así porque sus máximos representantes creen, por la influencia de una pujante burguesía, en un positivismo ilustrado sin fin. Esto es, confían en el progreso de la civilización. Así, con la debida instrucción y educación, la sociedad puede comenzar un camino de avance sin límites. Para conseguir esta meta, habría una única vía: solo sería posible si se deja de un lado el sentimentalismo y se atiene a los hechos probados empíricamente, tal como proponían los descubrimientos científicos de la época. Estamos, recuerdo, en el Siglo de Las Luces, en el de la primacía de la razón y del afán de comprobar absolutamente todo. 

El neoclasicismo fue el movimiento artístico principal del llamado Siglo de Las Luces. Se busca con ahínco la verdad demostrable libre de cualquier adorno, floritura u opinión personal. Sus creadores levantaron edificios al estilo del arte grecorromano que, por entonces, empezaba a aflorar en las incipientes excavaciones arqueológicas. Son limpios, serenos, lineales y, a veces, repetitivos hasta la saciedad. Y es así porque el orden es, a la par, encumbrado como un estado donde es posible el progreso. Con estos mimbres se van levantado casi todas las características del neoclasicismo más importantes donde prima la imitación, la racionalidad, la estructuración y el espíritu positivista con afán de demostrar cualquier axioma.  

Características de la literatura neoclásica

La literatura neoclásica no puede ser ajena a este movimiento intelectual y así se va construyendo obras sin gracia, serias, lineales y siguiendo modos constreñidos, por decirlo con palabras amables. Coloco sus principales características para que nos hagamos todos una idea de su cariz. 

1.- Al estar casi prohibida la expresión de cualquier sentimiento o subjetividad (y no digamos ya pasiones o dramas) alcanza poco nivel en Europa, ya que, de por sí, la literatura se nutre de estas fuentes espirituales. No entro a valorar si son positivas o negativas. 

2.- Como los autores estaban bastante limitados, prima un incipiente periodismo (que no puede calificarse como literatura), la crítica y, especialmente, la sátira basada en los vicios y costumbres que corrompen el ser humano. Los ilustrados proponían que esas formas de vida impiden el progreso y este, recuerdo, es el fin último al que hay que aspirar.  Por eso, la literatura neoclásica alcanza sus mayores cotas en los géneros que permiten este método de escritura. 

3.- El ensayo prima por encima de cualquier otra fórmula literaria y éste toca casi todas las materias: religión, arte, crítica social, política, ciencia, técnica. 

4.- Como la razón humana debía utilizarse para mejorar las condiciones de vida de la población (entre un 70 y un 80% de analfabetismo recuerdo) la literatura neoclásica (y la de cualquier tiempo) era considerada como un pasatiempo cuando no una frivolidad. Lo entendemos mejor con las palabras de Jovellanos, el cual se confiesa así: 

“En medio de la inclinación que tengo a la poesía, siempre he mirado la parte lírica de ella como poco digna de un hombre serio, especialmente cuando no tiene más objeto que el amor”.  

5.- Este corsé literario tan inflexible llevó a que en el teatro se respetaran a rajatabla las reglas clásicas de acción, lugar y tiempo eliminando cualquier componente fantástico que es una de las características del Romanticismo principales, el movimiento que surgió a continuación de la literatura neoclásica. 

6.- La poesía adopta temas que den pie a una escritura moralizante. 

7.- La crítica social se convirtió en uno de los géneros predominantes de la literatura neoclásica como veremos a continuación. 

8.- Comienza una incipiente crítica literaria que ha llegado, con sus obligadas transformaciones, hasta nuestros días.

9.- Los representantes de la literatura neoclásica consiguen que el español sea considerado idioma de cultura y que progresivamente se abandone el latín en tesis doctorales, estudios y clases universitarias. Consiguen,  con su espíritu positivo, crear la Real Academia Española en 1713, germen de todas las academias de la lengua posteriores. También se abre la Biblioteca Nacional en 1712. 

10.- Hay una  lucha contra los barbarismos (palabras en lengua extranjera) y se vuelve a la riqueza del español para su uso tanto en la literatura neoclásica como en cualquier otro escrito de cualquier cariz. 

Géneros de la literatura neoclásica y sus autores 

1.- La crítica social en la literatura neoclásica

Fue el instrumento escrito para propagar las ideas de los ilustrados del Siglo de Las Luces en su afán positivista y de cambios de costumbres. Prácticamente no quedó aspecto vital que escapara a la sátira de sus plumas. Si bien su intención puede calificarse como loable, no tuvieron en cuenta el carácter patrio y las diferencias culturales (en aquella época abismales) entre el pueblo llano y la élite instruida. Prejuicios, costumbres, vida social o religión se pasó por el colador de la crítica, abanderada en la literatura neoclásica.

De este género, en España hago notar a José Cadalso (1741-1782), autor de la Cartas Marruecas, un compendio de literatura epistolar que no deja títere con cabeza de la sociedad de la época. También ha superado los embates del tiempo el Padre Isla (1703-1781), autor de Fray Gerundio de Campazas. Nombres a tener en cuenta son también Tomás de Iriarte (1750-1791) que pasaría a la posterioridad por sus famosas Fábulas literarias con una clara intención moralizante. Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811) y Leandro Fernández de Moratín (1760-1828) llevarían este género a su producción escrita poniendo en entredicho todas las costumbres (algunas nocivas y me permito el juicio de valor) de la época. Sin ir más lejos, Moratín se presentó como una suerte de feminista al defender a las mujeres en su derecho a casarse por libre voluntad, algo que en la época estaba vetado, al menos, en las clases sociales altas. 

2.- La literatura neoclásica y la crítica literaria 

El Siglo de Las Luces crea un género nuevo desconocido hasta entonces: la crítica literaria. La obra que inaugura esta nueva forma ensayística es Arte poética del francés Boileau, publicada en 1674. En ella se exponen con claridad y sin fisuras todas las líneas a seguir e imitar de una forma razonable a la hora de escribir sobre cualquier tema. 

Fue de tal envergadura que las obras consideradas “buenas” eran las que se ajustaban a las reglas de la literatura neoclásica y no aquellas que lograran decir de una manera distinta una historia ya fuera original o tomada de la tradición. De aquí a los juicios de valor sin fundamento o a la sátira sin contemplación hay un paso. Y hasta allí llegaron los intelectuales de la literatura neoclásica.  

No hace falta recordar que los ilustrados se auto erigieron como los poseedores de la verdad absoluta en casi todo y el arte no quedó fuera. Les parecía una barbaridad el gusto por lo barroco, lo irracional o chocante del público y se propusieron “limpiar” de alguna manera esas opciones literarias. A Nicolás Fernández de Moratín, que se dedicó también a la crítica social, se suma Ignacio Luzán cuya obra Poética quiso ser una guía para crear o valorar obras de cualquier tipo. Otro nombre imprescindible es Juan Pablo Forner (1756-1797) cuya labor más bien estuvo centrada en desbaratar y hacer críticas mordaces de la literatura neoclásica o de sus coetáneos. José Quintan (1722-1857) publica Las reglas del drama, cuyo nombre tanto dice del carácter de estos ilustrados.  

3.- El teatro en la literatura neoclásica y el asunto de los autos sacramentales

1.- Como ya he anotado más arriba, el teatro sigue las reglas a ultranza de las tres unidades de tiempo, acción y lugar.  

2.- Se separa lo cómico y lo trágico de manera tajante, combinación que, décadas anteriores había dado unos frutos maravillosos.

3.- Como en cualquier otro género de la literatura neoclásica, se elimina lo fantasioso, lo imaginativo, lo que no puede comprobarse… 

4.- El teatro no fue ajeno a esa voluntad de la intelectualidad del Siglo de las Luces y sus creadores vieron en las tablas una forma de difundir sus ideas racionalistas. Aunque en un principio, tuvieron financiación para poner en escenas estas obras, el público se decantaba por las jocosas y/o los dramas tradicionales. 

5.- En Madrid (uno de los centros teatrales desde la creación de la corte) había tres salas y el público, incluso, asistía a las representaciones con falta de civismo rechazando lo que la élite cultural proponía. A la par, se solicitaban obras con un carácter desordenado, pasional e irracional, arbitrarias e imprevisibles, algo inadmisible para los representantes de la literatura neoclásica tan apegados a las reglas y al raciocinio. 

6.-  Desde instancias políticas se nombró a Leandro Fernández de Moratín como director de los teatros, cargo al que renunció al poco tiempo al desazonarse ante la falta de “buen gusto” del público. 

7.- Estos intelectuales fueron los mismos que en 1765 consiguieron del rey la prohibición de los autos sacramentales cuya tradición se  remonta a la  Edad Media. ¿Qué argumentaron? Que estas obras, en principio, sagradas, se habían convertido en una puerta abierta para escenas de tipo chabacano. Además, en ellos había una falta de lógica al basarse en metáforas y alegorías. Para terminar, pusieron una objeción de corte moral que agradó a los estamentos eclesiásticos.Ya que los actores (que no solían llevar una vida ejemplar desde el punto de vista de las costumbres aceptadas) eran los que encarnaban personajes y entidades sagradas.

8.- La única obra de teatro de la literatura neoclásica que fue un éxito de público se basaba en una historia real conocida por todos. Se trataba de La Raquel de Vicente García de la Huerta. La trama gira en torno al asesinato de la llamada judía de Toledo, amante del rey Alfonso VIII, por intrigas políticas. Y si triunfó fue porque en ella estaban presente los ingredientes que gustaban al público: conspiraciones, mentiras, amoríos…  

4.- La prosa en la literatura neoclásica

La lengua en la literatura neoclásica es el resultado de revolverse contra todos los adornos y vueltas de tuerca que se dan en la época anterior. Por eso, los autores del neoclasicismo, abanderados por Feijoo y su obra Fray Gerundio de Campazas, buscan la sobriedad, la sencillez, la palabra acertada que defina aquello que se está expresando sin recurrir a metáforas o trastrocamientos considerados innecesarios. Lo importante no será ya sorprender al lector con giros lingüísticos originales y novedosos sino la trasparencia llevada al máximo. En este sentido la lengua en la literatura neoclásica aspira a convertirse o ser como la de los tratados científicos o de divulgación. La palabra será la traducción del pensamiento, de la zona cerebral del conocimiento, y se elimina cualquier aspiración intuitiva, imaginativa, fantasiosa y hasta creativa.  

Para terminar, solo anotar que la poesía no tuvo apenas visibilidad en la literatura neoclásica adoptando la temática de los pastores alabando los placeres sencillos o bien se decantó por reflexiones filosóficas. Recuerdo que cualquier manifestación de la intimidad estaba casi prohibida por lo intelectuales de la época.

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Por Candela Vizcaíno

 

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