Biografía de Miguel de Cervantes

Biografía de Miguel de Cervantes

Biografía de Miguel de Cervantes

Candela Vizcaíno

 

Miguel de Cervantes Saavedra probablemente nació en los primeros días de octubre de 1547.  Del día 9 se conserva su partida de bautismo, celebrado en la iglesia parroquial de Santa María La Mayor de Alcalá de Henares. Murió el 22 (también se apunta el 23) de abril de 1616 y, actualmente, sus restos reposan (tras una búsqueda complicada en distintos emplazamientos) en el Convento de las Trinitarias Descalzas de San Idelfonso, Madrid. En sus 69 años de vida no solo nos legó un corpus literario que se ha convertido en santo y seña de las letras castellanas sino que la biografía de Miguel de Cervantes Saavedra está plagada de aventuras, campañas militares, problemas con la justicia, cárcel, algunas alegrías y muchos sinsabores por no poder disfrutar en vida de ninguno de los éxitos que llenan las páginas de la historia de la literatura universal.  Sin embargo, toda esta accidentada y complicada trayectoria vital le sirve al gran escritor para levantar obras en las que deja a un lado el resentimiento, abonándose más bien al humor fino, elegante y con notas de sabiduría que hoy clasificaríamos como pertenecientes a la cualidad de la resilencia

Los primeros años y la formación en la biografía de Miguel de Cervantes

Poco se conoce de su infancia y de su familia de origen. Tanto es así que de su madre únicamente nos ha llegado un nombre: Leonor de Cortinas. Su padre, Rodrigo de Cervantes, al parecer era médico cirujano y ha sido esta profesión (junto con el apellido) lo que ha llevado a  apuntar hacia el origen converso del clan. Esto y que apenas tenían para subsistir. Por eso, desde niño se acostumbró a una vida casi nómada residiendo en Valladolid (donde estaba instalada la Corte), Córdoba, Sevilla y Madrid, ciudades estas últimas que tanta importancia tendrán para la futura biografía de Miguel de Cervantes.  

Esa vida itinerante, con toda probabilidad, afectó a su educación académica, la cual fue dispersa y desigual. Sí se acepta que, estudió con los jesuitas de Córdoba y Sevilla y también en la Universidad de Salamanca. La única referencia escrita a una formación más o menos reglada proviene del Estudio de Madrid (especie de academias privadas reconocidas en la época renacentista) regentado por Juan López de Hoyos.  

Las incursiones militares en la biografía de Miguel de Cervantes 

Todo comenzó en 1569 cuando nuestro protagonista contaba tan solo 22 años de edad. Y, aunque no hay certeza del percance, la decisión fue tomada de forma precipitada por encontronazos con la justicia. Al parecer, hirió en un lance o duelo a un tal Antonio de Sigura. De resultas de esta pelea fue condenado a destierro y a la pérdida de la mano derecha, extremo terrible que no llegó a ejecutarse tal como nos consta por sus mismos escritos. Sea como fuere, en esa fecha marcha, en el ejército del cardenal Giulio Acquaviva, a Italia. Allí visita Roma, Milán, Florencia, Venecia, Parma y Ferrara empapándose de todo el ambiente renacentista italiano. Aprende la lengua y lee a los mejores escritores que, a la postre, de alguna manera u otra, influirán en su obra. En 1570 encontramos su nombre en una lista de la soldadesca española afincada en Italia y puede que interviniera en la campaña de Chipre.  

Del pasado militar en la biografía de Miguel de Cervantes es de sobra conocida su participación en la Batalla de Lepanto en 1571 a bordo de la galera “Marquesa”. Entró en combate a pesar de encontrarse enfermo con fiebre. Allí fue herido en el pecho y perdió el movimiento de la mano izquierda debido a una esquirla que impactó en uno de los nervios del hombro. Esta cicatriz sería siempre exhibida con orgullo por nuestro escritor,  quien, en no pocas ocasiones, se jacta de tales secuelas ya que el resultado fue la “gloria de la diestra”. En el prólogo de las Novelas ejemplares, a la hora de presentarse nos llega de su pluma este relato de un acto de enorme trascendencia en la biografía de Miguel de Cervantes. 

“Perdió en la batalla naval de Lepanto la mano izquierda de un arcabuçazo, herida que, aunque parece fea, él la tiene por hermosa, por averla cobrado en la más memorable y alta ocasión que vieron los passados siglos, ni esperan ver los venidos, militando debaxo de la vencedoras vanderas del hijo del rayo de la guerra, Carlos Quinto, de felize memoria…"  

Fue trasladado a Mesina para que se recuperara de sus heridas y aún participó con los tercios de Lope de Figueroa en Corfú y Túnez. De Palermo partió en 1575 con cartas de recomendación para obtener el grado de capitán en la galera “Sol” con tan mala fortuna (o buena para la posteridad) de ser apresado a la altura de Marsella. Preso fue llevado en cautiverio hasta Argel donde pasó cinco terribles años sin que sus peticiones al rey Felipe II fueran oídas o sus intentos de fuga culminaran en éxito. No pudo recuperar la libertada hasta que, a través de la orden de los monjes trinitarios apoyados económicamente por comerciantes españoles en Argel, se pagó un rescate de 500 escudos. Entre los prisioneros liberados se encontraban Cervantes y su hermano Rodrigo. Este periodo de cautiverio hizo mella en el alma del escritor. 

Los penosos años en Sevilla como recaudador de impuestos 

Aún quedarían algunos rincones oscuros más en la biografía de Miguel de Cervantes hasta que la publicación de la primera parte del Quijote en 1605 le diera alguna alegría y respiro económico. Como hombre libre sin más oficio que el de las letras ni más beneficio que unas cuantas monedas procedentes de la venta de cuatro piezas teatrales, se instala provisionalmente en Madrid. Antes de contraer matrimonio en 1584 con Catalina de Salazar y Palacio, oriunda de Esquivias, al parecer con una señora casada tuvo una hija, que recibió el nombre de Isabel de Saavedra y de la que el escritor se ocupó de procurarle sustento y educación.  

Comienza a partir de ahora la década más triste y oscura de la biografía de Miguel de Cervantes al hacer un nuevo cambio de domicilio esta vez a la Sevilla que tan bien retrató la novela picaresca. Aparcadas de nuevo sus dotes para las letras, es contratado para recaudar los impuestos por media Andalucía con el agravante de que quebró uno de los bancos en los que dejó depositados parte de la recaudación. Para colmo las cuentas no estaban claras y parece que se retrasó en los ingresos. Esta malversación le costó de nuevo la cárcel donde, según se cree, comenzó a escribir El Quijote, cuya primera parte salió publicada en 1605 en Madrid. 

Si bien en 1604 ya había abandonado Sevilla para sustituirla por una nueva residencia en Valladolid, en la biografía de Miguel de Cervantes parece que no hay espacio para la vida tranquila y sosegada y aún tendría que verse con un nuevo percance más con la justicia. Hay constancia de que apareció una persona herida en la puerta de su casa y toda la familia fue arrestada, aunque posteriormente puesta en libertad.  

La bendición de Madrid en la biografía de Miguel de Cervantes y su repercusión literaria

En la capital de España se instala en 1606 siguiendo de nuevo a la corte y comienzan los años de su feliz y provechosa producción literaria. Muy resumidamente los hitos históricos pueden resumirse así: 

  • 1613 se publican las Novelas ejemplares.
  • 1614 Viaje al Parnaso.
  • 1615 Ocho comedias y ocho entremeses nuevos.
  • También este año aparece la segunda parte de El Quijote.
  • 1616, poco antes de morir, deja terminado Los trabajos de Persiles y Sesgismunda. 

Cervantes intentó sin éxito triunfar en el teatro, por entonces el único género literario que permitía dar alguna alegría económica a sus autores, como hoy sucede con las series de televisión. Sin embargo, ninguna de sus obras alcanzó un éxito de público tal que posibilitara salir de la estrechez en la que se había manejado durante toda su existencia. Aunque hay críticos que también niegan el éxito de El Quijote, ese extremo no puede considerarse como cierto, ya que se enfrascó en una segunda parte. Y ello no sería posible si su personaje (compendio de humor y tragedia, realismo y fantasía, aventuras y espíritu filosófico) no hubiera sido del gusto de un público cada vez más instruido y conocedor de las grandes novelas de caballería. 

Del gran creador de las letras hispánicas nos ha llegado sus escritos y alguna descripción somera. Los pocos huesos que se conservan en el Convento de las Trinitarias Descalzas de San Idelfonso han sufrido el mismo maltrato que recibió nuestro escritor y que he reseñado en esta mínima biografía de Miguel de Cervantes. De sus palabras inferimos que llegó cano, desdentado pero conservando una alegría que lo sinsabores vitales no lograron apagar en ningún momento.  

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

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