Padre Feijoo | biografía, obras y personalidad

Padre Feijoo

Padre Feijoo

Candela Vizcaíno

 

Si buscas hoy, verano de 2021, la entrada Padre Feijoo en Internet te toparás con una palabra clave sorprendente teniendo en cuenta que estamos hablando de un autor del siglo XVIII: Padre Feijoo feminismo. Y eso que solo trató exclusivamente uno de sus 118 ensayos al tema, el titulado “Defensa de las mujeres”. Intelectual de amplia cultura ( forjado con las obras tanto de pensadores extranjeros como de escritores hispanos), dedicó toda su vida al estudio y a la escritura con un fin didáctico, divulgativo y con el empeño de remover conciencias. La tarea no era fácil ya que nos encontramos ante una España atrasada que boicoteaba una y otra vez las necesarias reformas universitarias y educativas. De personalidad serena, su agudo sentido del humor, fina ironía y mentalidad progresista (en el mejor sentido de la palabra) fueron muchos los enemigos que se granjeó precisamente por hacer gala de estos dones. Afortunadamente, también fueron legión los que encontraban en los escritos del Padre Feijoo el aliciente para fomentar un cambio de mentalidad y de sociedad, extremos ambos que tardarían mucho en llegar. 

Mínima biografía de Benito Jerónimo Feijoo

Nació en Casdemiro, provincia de Orense, en octubre de 1676. De familia hidalga y sólida solvencia económica, con tan solo catorce años ingresa en los benedictinos, orden a la que pertenecerá el resto de su vida. En 1690 ya vestía el hábito en el Real Monasterio de San Julián de Samos. Estudia en el Colegio de San Salvador de Pérez (arte), en el de San Vicente de Salamanca (teología) y en el de San Pedro de Eslonza. Con tan solo treinta y tres años es nombrado para el cargo de maestro de novicios en el Colegio de San Vicente. Y en la Universidad de Oviedo ocupa varias cátedras (ganadas por oposición) y de aquí no se moverá prácticamente en su larga vida. Fallece el 26 de septiembre de 1764. 

Confinado en su celda, estudia, investiga, se forma, se hace preguntas, reúne una pequeña biblioteca y hasta un mínimo gabinete de curiosidades que tan de moda estaba en la época. En la serenidad de la vida monacal y docente, levanta una obra grandiosa en todos los sentidos ya que no solo es amplia sino que tuvo una repercusión nunca antes vista en un autor español. Sus ensayos tratan los más variados temas desde filosofía hasta vida cotidiana y todos ellos tienen una hilo conductor: su espíritu reformador y científico. Todos están realizados siguiendo las características del neoclasicismo

El éxito en vida del Padre Feijoo fue tal que hasta su diminuta celda se acercaban intelectuales y escritores para departir con el monje cuya fama de ilustrado iba pareja a la de buen conversador. Las cartas (algunas remitidas desde Europa) eran tan frecuentes que gastaba un par de horas al día en poder contestar a sus interlocutores. Su espíritu progresista, guiado por el afán de reforma de una sociedad inserta en una cultura anclada en el pasado le hace decir lo siguiente:  

“Sobre todo, huyo de aquella cantinela, frecuentísima en los viejos, de censurar todo lo presente y alabar todo lo pasado… Yo he vivido muchos años, y en la distancia de mi juventud a los de mi vejez, no solo no observé esta decantada corrupción moral…”

Estamos en el llamado Siglo de las Luces, recordemos, cuando se apelaba a la razón en todos los órdenes de la vida. Porque si en algo se afanaba el fraile benedictino, en el silencio de su celda apartada en un rincón provinciano, es por remover conciencias. Y que estas se encaminaran por el espíritu positivo de la ciencia, de la innovación y del aprendizaje de materias útiles más que en largos procesos memorísticos de datos que no tenían ningún objetivo práctico o de retorno a la sociedad.  

Obras del Padre Feijoo

A su obra principal, la escrita con espíritu constructivo, hay que unir algunos ensayos en defensa de la misma y criticando a la de sus detractores. La polémica intelectual con Feijoo fue tan intensa (tal era el calado de sus cambios propuestos) que el rey Fernando VI prohibió imprimir contestaciones a sus escritos. Gran parte de la literatura neoclásica española gira en torno a su figura. Así que fueron muchos los que se entretuvieron en encontrar fallos o en desdecir sus opiniones. Destaco:  

1.- Los 118 ensayos de temas diversos recogidos en ocho volúmenes publicados entre 1726 y 1739 bajo el título de Teatro crítico universal. A estos hay que añadir un suplemento aparecido en 1740. El subtítulo de la obra nos da una idea del cariz de la misma: Discursos varios en todo género de materias para el desengaño de errores comunes. 

2.- Cartas eruditas y curiosas, en cinco volúmenes e impresas entre 1741 y 1760. 

3.- Ilustración apologética en 1729, una contestación a la polémica realizada por Mañer.

4.- Justa  repulsa de inicuas acusaciones de 1749 del mismo cariz que el anterior pero esta vez respondiendo al libro de Soto Marne. 

El canon literario considera que la obra señera del Padre Feijoo es Teatro crítico universal donde da cuenta -en esos 118 ensayos- a temas diversos y siempre con una perspectiva intelectual, crítica e innovadora. En ellos se tratan temas de arte, metafísica, filosofía, física, matemáticas, medicina, literatura o historia. Ataca las supersticiones que atenazaban el avance del conocimiento, así como el sistema clasista universitario con materias sin ningún interés para el progreso técnico o humanístico. 

La importancia de sus escritos en la España del S. XVIII

La obra del Padre Feijoo hubiera pasado inadvertida en una época en la que todas y cada una de las reformas educativas propuestas se quedaban en nada por falta de la más mínima financiación y por el boicoteo de la élite universitaria. Quienes disfrutaban de privilegios de cátedra se empeñaban en no mover nada, en parte para no ver peligrado su estatus. Feijoo pone en la imprenta una obra redactada para todo tipo de público, alejando la pedantería y motivando el espíritu crítico. Sus ensayos (considerados los primeros de la literatura española) están redactados en un tono divulgativo, con un lenguaje sencillo, aunque se le achaca el uso excesivo de palabras francesas. Quizás este extremo fuera debido a que sus fuentes se encontraban en los autores y enciclopedistas galos así como en los escritos de los filósofos ingleses, especialmente Francis Bacon (1561-1626).  

Ese espíritu innovador caló hondo entre profesores universitarios, intelectuales e, incluso, público interesado, convirtiendo la obra del Padre Feijoo en un auténtico bestseller. Se calcula que en vida vendió casi medio millón de copias de sus libros, que se realizaron quince ediciones del Teatro crítico universal y once de Cartas eruditas. Por si fuera poco, los ensayos fueron traducidos al francés, inglés, alemán y portugués e, incluso, se realizaron estudios críticos con diccionarios, tal fue el éxito de los escritos del Padre Feijoo. Dicho esto, hacia 1787 y con el romanticismo literario ya asentado, sus ensayos quedan relegados casi al ostracismo y hay que esperar a verlos recuperados, una vez más, con la filología del siglo XX.  

La personalidad del Padre Feijoo 

Imbuido del espíritu positivista inglés y teniendo como bandera la firme creencia del avance de la humanidad a través de la ciencia, luchó (con su pluma) contra la superstición y las creencias oscurantistas de la época. Este amor por la técnica, por la experimentación, por los dones de la razón nunca fue un obstáculo para su sincera fe.  

Admirado (más tarde) por Emilia Pardo Bazán, quien encontró en la obra del Padre Feijoo al primer feminista, Concepción Arenal destacó su espíritu de tolerancia. Y eso a pesar de poner en entredicho ciertas costumbres de su época, tal como venimos anotando. Era, en definitiva, el benedictino de carácter afable, buen conversador, una de esas personas inspiradoras para otros, los mismos que se acercaban con afán de aprender o de superarse.  

Es, en resumen, el Padre Feijoo un intelectual de la época en el que los choques entre la tradición y el afán de renovación se convirtió en una constante. Desafortunadamente, la élite se empeñó en paralizar cualquier cambio que supusiera apertura u oportunidades de formación.   

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

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