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Danzas de la Muerte en el teatro español - Candela Vizcaíno

Danzas de la Muerte en el teatro español

Danzas de la Muerte en el teatro español

A mediados del siglo XVI se retoma en versión dramática el tema medieval de la “Danza de la Muerte” en el que una serie de personajes se presentan ante la muerte (bajo el tratamiento de señora y con los atributos de un esqueleto) y dan cuenta de su vida de una manera tan crítica que llega, incluso, al cinismo. En estas obras se pone en cuestión no solo la fugacidad de la vida sino también los condicionantes que hacen difíciles la existencia en este plano hasta extremos que, a veces, rozan la crueldad. En España las distintas obras de teatro sobre las Danzas de la Muerte nos dicen de su éxito entre el público de la época.  

Características de las Danzas de la Muerte del teatro español 

1.- Son obras de teatro en ocasiones muy sencillas en las que actúan un puñado de personajes (alrededor de tres) tratados de forma estilizada o simbolizada. 

2.- Ante la muerte desfilan distintos protagonistas de diferentes clases sociales, extracción cultural y condición que amargamente ponen en cuestión su paso por este mundo. A la par, se quejan de la obligatoriedad del fin. 

3.- Las Danzas de la Muerte del teatro español son tremendamente irónicas y críticas, tanto que hacen un retrato ácido en extremo de la sociedad del momento. 

4.- Se caracterizan por una acusada sátira antieclesiástica ya que ponen en evidencia de una manera cruda todos los vicios del sistema de la época. 

5.- Por ello, se ha visto en las Danzas de la Muerte una impronta del erasmismo que tanto predicamento tuvo entre la élite española de la época. 

6.- Las obras se combinan con un espíritu ascético y de la mística literaria, ya que no dan solución a la muerte física proponiendo la aceptación como única vía. 

7.- A pesar de la crítica a las costumbres corruptas del clero de la época, son obras con una fuerte impronta religiosa.  

Autores de las Danzas de la Muerte 

Al género no se dedican dramaturgos o poetas que afrontan otras temáticas tanto del drama como de la poesía renacentista. Los nombres que dejo a continuación corresponden a creadores que, de alguna manera u otra, se dedicaron en exclusiva al género. 

1.- Juan de Pedraza y su Farsa llamada Danza de la Muerte 

De él se sabe que fue tundidor y que era oriundo de dicha localidad de Segovia. Murió en 1566 y la fecha de nacimiento es incierta, aunque se baraja el año 1510. Su obra está escrita en arte mayor y compuesta por diez escenas y una loa. Es muy sencilla, ya que solo tiene cuatro personajes: el Papa, representando al clero, el Rey, como símbolo de la aristocracia, la monarquía y el poder, el Pastor, en el que se reflejan las clases populares, mientras que la Dama aporta la perspectiva femenina. Los cuatro protagonistas son sorprendidos por la muerte y, ante tal percance, se lamentan de tal hecho.  

“En que declara cómo a todos los mortales, desde el papa hasta el que no tiene capa, la muerte hace en este mísero suelo ser iguales y a nadie perdona.” 

2.- El erasmista Diego Sánchez de Badajoz 

Es el más prolífico de todos, ya que escribió farsas de otras temáticas y algunas alegorías. Nació en Talavera la Real en fecha indeterminada a finales del siglo XV y murió en 1549. En casi todas sus obras nos encontramos la impronta costumbrista y todas ellas tienen un fuerte carácter crítico e irónico. Sus textos son tan anticlericales que la crítica le ha colocado la etiqueta de erasmista, ya que en sus 38 piezas conservadas no deja títere con cabeza. En ellas se dedica a poner de manifiesto todos los vicios sociales, de la iglesia y del corazón humano, a veces, de una forma cruda y cruel.  

Aparte de su Farsa de la Muerte, nos ha llegado algunas de otros temas y en todas ellas se dedica a desmontar costumbres y formas sociales corrompidas. Otras (como la dedicada al rey David) están entresacadas de la Biblia y algunas más están diseñadas para ser representadas en días concretos (como la del Santísimo Sacramento para la festividad del Corpus). 

En la Farsa de la Muerte de Diego Sánchez de Badajoz aparecen solo tres personajes: un pastor, un viejo y un galán que se quejan amargamente del fin que nos espera a todos.   

3.- Las Cortes de la Muerte de Micael de Carvajal (Plasencia, 1495-1578)

Al contrario que los autores anteriores, las obras que nos han llegado de este autor implican una complejidad estilística, técnica y de personajes que no es común en las obras sobre las Danzas de la Muerte. Su obra Las Cortes de la Muerte fue acabada por Luis Hurtado de Mendoza y se nombra expresamente en El Quijote. El argumento es muy sencillo, ya que la muerte convoca una especie de corte para oír a todos los humanos representados en distintas clases sociales, condición cultural e, incluso, símbolos espirituales. Cada uno de ellos expone su vida en la que, con sátira y crudeza, se retrata un sistema social cruel en el que la libertad no existe y los vicios están extendidos por todas partes incluso entre el clero, los conventos y los que se atreven a moralizar.  

4.- Las Danzas de la Muerte de Sebastián de Horozco (Toledo, 1510-1580) 

Su obra se titula Coloquio de la Muerte con todas las edades y estados. Y ya el nombre nos dice de las características de esta obra. Eran amargos lamentos no solo del fin de la existencia humana sino también de las condiciones vitales en este plano. Aparte de escribir algunas obras religiosas más con acierto discreto, a Sebastián de Horozco se le ha puesto en relación con la paternidad de El Lazarillo de Tormes, aunque este extremo ha sido rechazado simplemente por comparación. Esta gran obra anónima, ejemplo sublime de novela picaresca, a decir de la crítica especializada, no pudo salir de un escritor que solo puede clasificarse como mediano. 

El tema de las Danzas de la Muerte, con sus matices y modificaciones, continuó en el Barroco español con su gusto por la degradación y ese “Sic transit gloria mundi” que impregna poemas o pinturas. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

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