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Canción del pirata de José de Espronceda | análisis y comentario básico

Canción del pirata de José de Espronceda

Canción del pirata de José de Espronceda

Candela Vizcaíno

  

La Canción del pirata de José de Espronceda (1808-1842) es uno de los poemas más representativos del Romanticismo en España. Apareció publicada en 1835 en la revista El Artista y posteriormente fue incluida en la edición de las obras del poeta de 1840. En este puñado de versos no solo encontramos buena parte de las características del Romanticismo sino también se transparenta la personalidad del escritor. En este sentido, tengo que comenzar diciendo que es quizás el primer texto literario en lengua española en el que se apela a la libertad como bien supremo. A la par, la naturaleza se convierte casi en protagonista junto con un prototipo social marginado en extremo. Este le sirve al poeta para poner de manifiesto todas las contradicciones y choques de la constreñida vida burguesa que comenzaba a abrirse paso en los albores del capitalismo industrial. 

Canción del pirata de José de Espronceda, texto completo 

Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela,
mi velero bergantín:
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, el Temido,
en todo mar conocido,
del uno al otro confín.

La luna en el mar riela,
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y ve el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Estambul: 


Navega, velero mío,
sin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor. 

 

Veinte presas
hemos hecho
a despecho
del inglés,
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.

Que es mi barco mi tesoro,
Que es mi Dios la libertad,
Mi ley, la fuerza y el viento,
Mi única patria, la mar.

Allá muevan feroz guerra,
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo tengo aquí por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.

Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,
que no sienta
mi derecho
y dé pecho
a mi valor. 

 

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

A la voz de «¡barco viene!»
es de ver
como vira y se previene,
a todo trapo a escapar;
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.

En las presas
yo divido
lo cogido
por igual;
solo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.

Que es mi barco mi tesoro,
Que es mi dios la libertad,
Mi ley, la fuerza y el viento,
Mi única patria, la mar.

¡Sentenciado estoy a muerte!
Yo me río;
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna antena,
quizá en su propio navío.

Y si caigo,
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo
del esclavo,
como un bravo,
sacudí.

Que es mi barco mi tesoro,
Que es mi dios la libertad,
Mi ley, la fuerza y el viento,
Mi única patria, la mar.

Son mi música mejor
aquilones,
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.

Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado,
arrullado
por la mar.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar. 

Análisis y comentario básico de Canción del pirata de José de Espronceda 

1.- En cuanto a los tropos y las rimas 

El texto al completo no sigue las características de una sola estrofa y en el mismo se combinan las octavillas, las octavillas de cuatro sílabas, las cuartetas (en el estribillo repetitivo) y las sextinas. Las rimas en consonante son muy marcadas ayudando a generar un ritmo trepidante y altamente sonoro: violento-viento; sacudidos-bramidos; aquilones-cañones; tierra-guerra… Y todo ello utilizando también la rima en asonante: libertad-mar. A pesar de esta combinación estrófica y métrica, el poema mantiene una uniformidad tan rítmica que puede, incluso, ser musicado.  

2.- La fuerza temática se consigue eliminando la adjetivación  

Y esto es una constante en la obra poética de Espronceda que en la Canción del pirata llega a un extremo máximo. Los sentidos de avance, fuerza e intrepidez no solo se consiguen utilizando vocablos de esta línea semántica (bravío, violento, tormenta, libertad…) sino también renunciando a cualquier adjetivo. En el poema solo existen verbos, sustantivos, los artículos necesarios y mínimas conjunciones. Las frases son cortas, certeras, sin subordinaciones. Renuncia a metáforas y recursos estilísticos rebuscados. Todo lo contrario: se busca la simpleza y la sencillez extrema. Todo ello contribuye al ritmo intrépido y a seguir la lectura con la misma rapidez tal cual se nos antoja la vida del pirata. Nada se interpone entre las palabras del protagonista y el receptor del poema. El mensaje llega directo y certero al corazón del lector.  

3.- Características del Romanticismo en la Canción del pirata

Hasta inicios del siglo XIX, la literatura se había forjado (con sus matices por supuesto) siempre teniendo presente la tradición. Llegado el Romanticismo este concepto salta por los aires y se invoca, por primera vez en arte, la libertad, la originalidad artística y la genialidad. Paralelamente, se buscan nuevos mundos posibles que se antojan situados en un plano distinto al de la realidad tangible y cotidiana. Por eso, hay un gusto por los cementerios, las ánimas y las referencias a la muerte. Todo ello se adoba con un tratamiento de la naturaleza inédito hasta ese momento. Así, el paisaje deja de ser mero decorado para convertirse en protagonista.  

Tal como estamos viendo, la Canción del pirata se regodea (siguiendo estos parámetros) con una forma de vida fuera de cualquier frontera social. Y en este sentido (hago el inciso) se encuentran otros poemas de Espronceda, como El diablo mundo. El pirata no se ajusta a ninguna norma social y desafía constantemente las leyes de los hombres al buscar la felicidad mediante una forma de vida fuera de cualquier cliché preestablecido. La libertad es la bandera y guía, tal como se reitera en el repetitivo estribillo. Y su mundo se desarrolla en un espacio natural (el del mar indomable) alejado incluso de las imposiciones de la civilización. Todas estas características están presentes en los escritores románticos y  son ensalzadas en aquellos (como nuestro protagonista) que se manejaron en una vida de rebeldía política.  

4.- Los valores del Romanticismo en la Canción del pirata

Enarbolando la bandera de la libertad (en un marco natural) nos encontramos también el recurso al exotismo, del que echan mano constantemente los escritores de la época. Entendemos este como el uso de personajes ajenos a los clichés sociales y siempre en búsqueda de un modo de vida que no puede satisfacerse con el sistema establecido. Es frecuente, así, echar mano de protagonistas que viven en países fuera del área cultural europeo, vagabundos, tipos transfronterizos espiritualmente, bandidos, revolucionarios, trotamundos… Y aquí el pirata nos habla de otra forma de vida radicalmente distinta sin importar que la suya sea al margen de la ley. Y la alaba con plena consciencia (ya que no teme a que lo atrapen y lo condenen) eligiéndola con gusto. No estamos ante un forajido que huye sino ante alguien que seduce, convence y se enfrenta con convicción a las normas.  

Y por último, la Canción del pirata de José de Espronceda se unifica por ese repetitivo estribillo en el que se concentran (como píldoras) todos los temas de un movimiento (el romántico) que avanzaba hacia mundo posibles, a veces subversivos. Por primera vez en la literatura española se abandona cualquier sentimiento religioso, patriótico o cívico para ensalzar la libertad personal. La individualidad (bajo los parámetros de la época) solo podía ser leída como una transgresión. En este sentido, el poeta no puede acertar mejor al elegir a un pirata como protagonista, el mismo que canta una canción que nos lleva por los mares de la felicidad. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

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