Los mundos posibles

Los mundos posibles

Los mundos posibles

Candela Vizcaíno

 

Aproximación a la teoría sobre los mundos posibles (base y origen de cualquier creación) propuesta por Nelson Goodman. 

“El artista crea mundos posibles mediante la transformación metafórica de lo cotidiano y lo dado convencionalmente” (Bruner: Realidad mental y mundos posibles, Barcelona, Gedisa, 1994, página 59). Aunque la técnica y la ciencia también crean a partir de lo ya establecido, sus novedades tienen que ser demostradas o probadas empíricamente. No pueden ser posibles o probables, tienen que ser testadas para ser consideradas verdad. Por el contrario, en el espacio artístico, la verdad solo tiene que demostrarse dentro del texto en el cual se inserta. No puede estar en contradicción -aunque hay casos en los que sí sucede- con los elementos que construyen la sintaxis. Un texto artístico siempre es verdad. Un texto artístico es siempre un mundo posible tal como ha expuesto Dolezel (en Heterocósmica: ficción y mundos posibles, 1989) o Albaladejo Mayordomo (Teoría de los mundos posibles y macroestructura narrativa, 1986) siguiendo los estudios inaugurados por Nelson Goodman en Maneras de hacer mundos (1978). 

Orígenes del concepto de mundos posibles 

Las ideas de Goodman son herederas del Tractatus logico-philosophicus (1921) y las Investigaciones filosóficas (1953) de Ludwing Wittgensteinn para quien buena parte de los llamados problemas filosóficos no son más que imprecisiones del lenguaje. Así, nuestro desconocimiento de la realidad se produciría no por un desconocimiento de las cosas en sí sino por incapacidad para nombrarlas correctamente con el lenguaje al alcance. Continuando con la idea de la Fenomenología, tanto para Wittgenstein como para sus continuadores (agrupados, sobre todo, en la Escuela Analítica) una obra de arte se definiría no por su relación con lo que se representa o quiere representar sino más bien por la forma con la que describe el mundo. 

De aquí a la concepción del lenguaje como creador de la realidad misma propuesta por L. Austin (Cómo hacer cosas con palabras, 1962) hay un solo paso. En esta misma línea se insertan las tesis de Nelson Goodman para quien el lenguaje -y, también cualquier manifestación artística- no solo describe el universo, sino que también lo construye. Es decir, crea un nuevo orden a partir de elementos ya dados. Es aquí de donde parte Nelson Goodman para exponer sus tesis recogidas en Maneras de hacer mundos (1978). En esta obra va más lejos hasta afirmar que no existe una realidad independiente de las obras de arte ficticias. Las distintas manifestaciones artísticas inventan el mundo, es decir, lo crean y, por tanto, son verdaderas al mismo nivel que lo físico y tangible. Para Goodman el arte, junto al resto de sistemas simbólicos, aportan ese conocimiento del mundo en el que se afana el hombre desde Aristóteles. Así la filosofía, para llegar a desentrañar la esencia de la realidad, encuentra un camino a través de la ficción artística. 

Puede decirse que para Goodman el arte es un reino privilegiado, aunque no aislado, de creación y configuración del mundo, puesto que en él la metáfora y la interpretación creadora son síntomas de los estético. 

Carreño: Historia de las ideas estéticas y de las teorías artísticas contemporáneas, Madrid, Visor, 1996, página 111

 

Los mundos posibles en contraposición al discurso científico 

Tanto un discurso (el científico racional) como el otro (el ficticio inventado) son creados por la mente y tenemos que tener en cuenta siempre que la percepción del mundo alrededor es una creación cultural. Es decir, que la verdad expuesta en cada uno de esos textos (sobre todo, en los artísticos) corresponde a un pacto entre el receptor y el emisor. Esta característica no solo es válida para la literatura -o lo que hemos convenido en llamar como literatura- sino también para el relato mítico. Tal como ha estudiado Gilbert Durand (Las estructuras antropológicas de lo imaginario, 1963) o Mircea Eliade (Imágenes y símbolos, 1952 o Mitos, sueños y misterios, 1961), el relato mítico (como el religioso) era considerado como verdadero -como lo más real- no solo para el occidental anterior a la Ilustración y al Siglo de las Luces sino también para los llamados pueblos primitivos. 

El mito y la literatura son dos formas clásicas de hacer mundos posibles. Cuando nos encontramos ante una teoría científica, exigimos la verificación y la comprobación empírica para creerla, para aceptarla como verdadera y, por tanto, como válida. Sin embargo, en los textos ficticios que barajan mundos posibles esa necesidad  de comprobación queda aplazada. Para poder entender o comprender un texto ficticio, en cambio, tenemos que afrontar las diversas hipótesis generadas en el mismo. Es decir, tenemos que “interpretar” -sobre bases, eso sí- pero no necesitamos comprobar, no tenemos que recurrir a ninguna prueba que dé por válida nuestra lectura. No se trata de “leer” de cualquier manera, de entender cualquier cosa. Nos encontramos, en último término, con el mensaje plurisignificativo de todo texto artístico. 

Cómo se producen los mundos posibles

El mundo posible, por supuesto, no se construye de la nada. Siempre se genera a partir de elementos ya existentes y aceptados como reales, válidos e, incluso cotidianos:  

La ficción, ya sea estricta, pintada o representada, no se aplica realmente, pues, ni a la nada ni a unos diáfanos mundos posibles, sino a los mundos reales, aunque lo haga metafóricamente […] La ficción opera en los mundos reales de manera muy similar a como lo hace la no-ficción. Tanto Cervantes, como el Bosco y Goya, y en no menor medida que Boswell, Newton o Darwin, parten de mundo familiares, los deshacen, los rehacen y vuelven a partir de ellos, y reformular, así, esos mundos de diversas maneras, a veces notables y a veces recónditas, pero que acaban por ser reconocibles, en recognoscibles. 

Goodman: Maneras de hacer mundos, Madrid, Visor, 1990, página 144.

Para el teórico, los mundos posibles siempre son creados a partir de elementos dados, de una realidad aceptada. Este proceso de construcción de un mundo puede hacerse, según Goodman, de cinco maneras diferentes -de manera individual o en conjunción entre sí-. Son a saber: a) composición y descomposición, b) ponderación, c) ordenación, d) supresión y complementación y e) deformación. 

Los mundos posibles de manera resumida 

Recapitulando, tenemos que: 

1.-  La generación de mundos posibles (tanto en el plano de la ficción como en el de la no-ficción) se hace siempre por medio de elementos ya existentes o aceptados. 

2.- La transposición del universo real al mundo posible siempre se hace siguiendo un pacto entre un emisor y un receptor. 

3.- Este pacto está mediatizado por la cultura y por los procesos educativos. 

4.- Incluso la percepción de lo real está modificada por el mismo pacto cultural que rigen para el mundo posible. 

Esquemáticamente podría representarse de la siguiente manera: 

Mundo posible esquema

Un mundo posible está formado, pues, por un conglomerado de elementos tomados de la realidad y modificado por el pacto cultural establecido. Este, además, también condiciona la percepción de los fenómenos situados en el plano de la realidad. El mundo posible sería construido y formado mediante procesos de modificación, sustitución, reorganización, etc. de los elementos del plano real para formar un relato que aceptamos como verosímil, pero no como verdadero en su relación con el mundo real. Solo es verdad dentro de los límites del texto en el que se inserta. Ahora bien, esta distinción ni tan siquiera está claramente delimitada para aquellos lectores, creadores o espectadores doctos. Y es así porque incluso estos quieren rastrear la verdad -la más auténtica- en los textos aceptados, mediante pacto, como de ficción, es decir, falsos. Siguiendo las palabras de Umberto Eco (Lector in fabula, 1979), cada obra de arte se encargaría de ir amueblando los mundos vacíos para crear mundos posibles.  

Por Candela Vizcaíno| Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla 

Extracto y edición de la Tesis Doctoral Tradición literaria e interdiscursividad en Los sueños de Akira Kurosawa. Espacios simbólicos. Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla, mayo de 2009.

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