narcisista

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Gaslight, gaslighting o luz de gas es la técnica de manipulación psicológica que realiza una persona sobre otra haciéndole dudar de su percepción de la realidad. Es decir, es un maltrato con el fin de volver loco o loca a la víctima. El término se tomó de la película homónima dirigida por Joe Cukor y protagonizada por Ingrid Bergman en 1944, quién conseguiría el Óscar a la mejor actriz.  

Argumento y tema de la película Gaslight protagonizada por Ingrid Bergman 

Pero vamos por partes y nos adentramos en el argumento de la película que está de plena actualidad con la popularización de las técnicas de la personalidad narcisista y/o psicopática. Vi esta película de niña y aún recuerdo la escena de la genial Bergman bajando temerosa una escalera porque deseaba asistir a un acto social prohibido por su marido, ya que dudaba de su “saber estar” con otras personas. El caso fue que lo consiguió. Pero no adelantemos. Estamos en el Londres victoriano de nieblas, brumas e iluminación con lámparas de gas.  

Paula se va aislando cada vez más del exquisito círculo social al que pertenece. Todo su universo comienza a girar alrededor de su marido y se sitúa en el interior de una casa en la que se siente encarcelada y le trae malos recuerdos. No habla con nadie y el contraste de su realidad solo se hace con su marido. Este comienza a acusarla (veladamente y directamente) de que se está volviendo loca. Y así parece en el interior de la vulnerable Paula. 

Descubrimos el misterio del gaslighting en la película de Ingrid Bergman 

Toda la trama da un giro cuando aparece un policía amigo de la difunta tía de la protagonista que se presta a ayudar a Paula.  Aunque el marido va urdiendo una sutil tela de araña para hacer caer a Paula en la locura, hay una persona luminosa que ve la realidad desde otra perspectiva. El cenit de la película (y es la escena que recuerdo después de haber pasado décadas) se produce cuando Gregory (el marido) se pone a buscar un reloj acusando a Paula de haberlo cogido. Ella lo niega mientras se prepara para ir a una obra de teatro a la que quería asistir. Él la acompaña y en medio de la función se las apaña para colar el reloj en su bolso y, además, para hacerle notar que ella lo lleva. Su finalidad es bloquearla y hacerla caer en la neurosis en un acto social. 

Pero la luz llegaría para Paula en forma del descubrimiento del amigo policía quien sigue a Gregory a su estudio nocturno y se da cuenta de que entra en la casa de al lado, la cual lleva tiempo abandonada. Desde allí accede al desván. Esto es, ni existe obra en la que está trabajando ni estudio de artista ni nada parecido. Lo sigue y lo coge, prácticamente, con las manos en la masa. El ruido del techo era el ir y venir de muebles en busca de unas valiosas joyas desaparecidas. En ese acto no solo nos enteramos de que él es el causante de la neurosis de Paula sino también el asesino de la tía cantante y rica,  precisamente para robarle esas joyas. 

La película termina con el afloramiento de la verdad: el asesinato, la manipulación, el robo y el acoso psicológico hasta hacer perder la razón. Fue un éxito y hoy en día esta técnica tomada del  título de la película (gaslighting) se estudia en psicología con el fin, en primera instancia, de ayudar a las víctimas. 

¿Características y hechos del gaslighting o gaslight que aparecen en la película?

Ni que decir tiene que es una obra de ficción pero extrapolable a una realidad que era frecuente en aquella época y hoy en día. ¿Cómo se produce este gaslighting o luz de gas o gaslight? ¿Qué pasa con la víctima para que llegue a perder la cordura? Analizamos. 

1.- Paula es un ser de luz, joven, bella, sensible y una rica heredera. Hasta aquí todo envidiable. Pero es, a la vez, extremadamente vulnerable, ya que  está (literal) sola en este mundo con una hipersensibilidad manifiesta. Es, por tanto, una víctima propiciatoria para eso que hoy llamamos gente tóxica. 

2.- No puede haber gaslighting ni ningún tipo de acoso moral o espiritual si previamente no ha habido un aislamiento de la víctima de su entorno social. Éste se produce poco a poco sin apenas darse ésta cuenta y, cuando quiere entender lo que le pasa, puede haber caído en cualquier hábito tóxico para evitar la ansiedad que le produce esta vida. Por eso, el gaslighting se acaba cuando aparece un tercero (en este caso un policía) que ve la realidad desde otra perspectiva.  

3.- El gaslighting siempre se produce por un psicópata así sin más que solo atiende a sus intereses y, como en este caso, no tiene ningún reparo moral en destruir emocionalmente, robar y asesinar para conseguir sus fines. Estas personas tóxicas que han llegado al límite de la humanidad saben muy bien lo que hacen y sus planes son premeditados. 

4.- Para conseguir sus objetivos tienen que minar primero la autoestima de la víctima hasta límites terribles mediante el aislamiento, el ninguneo, la calumnia y actos subliminales de maldad. El gaslighting es una metáfora adecuada para expresar ese robo de luz de la persona a la que es sometida esta técnica. 

5.- La única manera de salir de aquí es con ayuda de un tercero que vea la realidad desde otra perspectiva. Por eso, es tan importante no dejar nunca de lado las relaciones sociales. ¡Y por más razones, claro está!  

Entonces, cómo se produce el gaslighting o gaslight

1.- Este siempre se hace en el entorno más íntimo (normalmente en el familiar) y es difícil encontrarlo en el trabajo (en el que se llevan a cabo otras técnicas que llegan al burnout o síndrome del trabajador quemado). Siempre hay una relación de desigualdad entre una persona oscura que va en búsqueda de lo que la víctima ofrece. Son seres parasitarios (como el de la película que vive a costa de la fortuna de su esposa) que nada aportan a la sociedad y están envenenados con un ego imflado. 

2.- La víctima siempre es alguien vulnerable, con la autoestima baja que no se cree merecedora de nada bueno y que se va aislando de su entorno social cada vez más. 

3.- Su percepción de la realidad se ve con el gaslighting, por tanto, mermada porque no puede salir de ese círculo vicioso creado por su verdugo ya sea en forma de acoso económico, espiritual o ninguneo de sus cualidades. 

4.- La víctima es continuamente despreciada en sus mejores virtudes haciéndole dudar de sus dones innatos. 

5.- A esta se la pone en situaciones comprometidas en público para que el orden social la aísle aún más y la catalogue como neurótica o directamente loca. 

6.- Los efectos del gaslighting pueden llegar al suicidio de la víctima, a caer en hábitos tóxicos o a enfermedades psiquiátricas de difícil resolución.

 

¿Qué puede hacer la víctima de gaslighting para defenderse?

 

1.- Es urgente tomar conciencia de lo que está pasando y poner nombre a esa supuesta locura que van rondando en su alma y cabeza.  

2.- En estos casos no estamos tratando con personas complejas. Más bien nos topamos ante auténticos delincuentes. Por eso, es importante pedir ayuda legal, policial o psicológica. 

3.- Ni que decir tiene que es necesario un alejamiento de la víctima y su verdugo. 

4.- La persona afectada por las técnicas de gaslighting o gaslight deben levantar su autoestima de manera urgente para que puedan ver con claridad qué fue lo que pasó y rehacer su vida.  

5.- Es frecuente que sean víctimas de estas técnicas seres luminosos, con dones maravillosos que dar al mundo. La buena noticia es que, tras pasar por estas experiencias, estos no solo se recuperan sino que se aumentan exponencialemnte. 

Si crees que estás sufriendo gaslighting o gaslight,  olvida los fantasmas que te hacen creer ver y pide ayuda urgente. ¡Te mereces lo mejor de este mundo! 

 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

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Gaslight, gaslighting o luz de gas es la técnica de manipulación psicológica que realiza una persona sobre otra haciéndole dudar de su percepción de la realidad. Es decir, es un maltrato con el fin de volver loco o loca a la víctima. El término se tomó de la película homónima dirigida por Joe Cukor y protagonizada por Ingrid Bergman en 1944, quién conseguiría el Óscar a la mejor actriz.  

Argumento y tema de la película Gaslight protagonizada por Ingrid Bergman 

Pero vamos por partes y nos adentramos en el argumento de la película que está de plena actualidad con la popularización de las técnicas de la personalidad narcisista y/o psicopática. Vi esta película de niña y aún recuerdo la escena de la genial Bergman bajando temerosa una escalera porque deseaba asistir a un acto social prohibido por su marido, ya que dudaba de su “saber estar” con otras personas. El caso fue que lo consiguió. Pero no adelantemos. Estamos en el Londres victoriano de nieblas, brumas e iluminación con lámparas de gas.  

Paula se va aislando cada vez más del exquisito círculo social al que pertenece. Todo su universo comienza a girar alrededor de su marido y se sitúa en el interior de una casa en la que se siente encarcelada y le trae malos recuerdos. No habla con nadie y el contraste de su realidad solo se hace con su marido. Este comienza a acusarla (veladamente y directamente) de que se está volviendo loca. Y así parece en el interior de la vulnerable Paula. 

Descubrimos el misterio del gaslighting en la película de Ingrid Bergman 

Toda la trama da un giro cuando aparece un policía amigo de la difunta tía de la protagonista que se presta a ayudar a Paula.  Aunque el marido va urdiendo una sutil tela de araña para hacer caer a Paula en la locura, hay una persona luminosa que ve la realidad desde otra perspectiva. El cenit de la película (y es la escena que recuerdo después de haber pasado décadas) se produce cuando Gregory (el marido) se pone a buscar un reloj acusando a Paula de haberlo cogido. Ella lo niega mientras se prepara para ir a una obra de teatro a la que quería asistir. Él la acompaña y en medio de la función se las apaña para colar el reloj en su bolso y, además, para hacerle notar que ella lo lleva. Su finalidad es bloquearla y hacerla caer en la neurosis en un acto social. 

Pero la luz llegaría para Paula en forma del descubrimiento del amigo policía quien sigue a Gregory a su estudio nocturno y se da cuenta de que entra en la casa de al lado, la cual lleva tiempo abandonada. Desde allí accede al desván. Esto es, ni existe obra en la que está trabajando ni estudio de artista ni nada parecido. Lo sigue y lo coge, prácticamente, con las manos en la masa. El ruido del techo era el ir y venir de muebles en busca de unas valiosas joyas desaparecidas. En ese acto no solo nos enteramos de que él es el causante de la neurosis de Paula sino también el asesino de la tía cantante y rica,  precisamente para robarle esas joyas. 

La película termina con el afloramiento de la verdad: el asesinato, la manipulación, el robo y el acoso psicológico hasta hacer perder la razón. Fue un éxito y hoy en día esta técnica tomada del  título de la película (gaslighting) se estudia en psicología con el fin, en primera instancia, de ayudar a las víctimas. 

¿Características y hechos del gaslighting o gaslight que aparecen en la película?

Ni que decir tiene que es una obra de ficción pero extrapolable a una realidad que era frecuente en aquella época y hoy en día. ¿Cómo se produce este gaslighting o luz de gas o gaslight? ¿Qué pasa con la víctima para que llegue a perder la cordura? Analizamos. 

1.- Paula es un ser de luz, joven, bella, sensible y una rica heredera. Hasta aquí todo envidiable. Pero es, a la vez, extremadamente vulnerable, ya que  está (literal) sola en este mundo con una hipersensibilidad manifiesta. Es, por tanto, una víctima propiciatoria para eso que hoy llamamos gente tóxica. 

2.- No puede haber gaslighting ni ningún tipo de acoso moral o espiritual si previamente no ha habido un aislamiento de la víctima de su entorno social. Éste se produce poco a poco sin apenas darse ésta cuenta y, cuando quiere entender lo que le pasa, puede haber caído en cualquier hábito tóxico para evitar la ansiedad que le produce esta vida. Por eso, el gaslighting se acaba cuando aparece un tercero (en este caso un policía) que ve la realidad desde otra perspectiva.  

3.- El gaslighting siempre se produce por un psicópata así sin más que solo atiende a sus intereses y, como en este caso, no tiene ningún reparo moral en destruir emocionalmente, robar y asesinar para conseguir sus fines. Estas personas tóxicas que han llegado al límite de la humanidad saben muy bien lo que hacen y sus planes son premeditados. 

4.- Para conseguir sus objetivos tienen que minar primero la autoestima de la víctima hasta límites terribles mediante el aislamiento, el ninguneo, la calumnia y actos subliminales de maldad. El gaslighting es una metáfora adecuada para expresar ese robo de luz de la persona a la que es sometida esta técnica. 

5.- La única manera de salir de aquí es con ayuda de un tercero que vea la realidad desde otra perspectiva. Por eso, es tan importante no dejar nunca de lado las relaciones sociales. ¡Y por más razones, claro está!  

Entonces, cómo se produce el gaslighting o gaslight

1.- Este siempre se hace en el entorno más íntimo (normalmente en el familiar) y es difícil encontrarlo en el trabajo (en el que se llevan a cabo otras técnicas que llegan al burnout o síndrome del trabajador quemado). Siempre hay una relación de desigualdad entre una persona oscura que va en búsqueda de lo que la víctima ofrece. Son seres parasitarios (como el de la película que vive a costa de la fortuna de su esposa) que nada aportan a la sociedad y están envenenados con un ego imflado. 

2.- La víctima siempre es alguien vulnerable, con la autoestima baja que no se cree merecedora de nada bueno y que se va aislando de su entorno social cada vez más. 

3.- Su percepción de la realidad se ve con el gaslighting, por tanto, mermada porque no puede salir de ese círculo vicioso creado por su verdugo ya sea en forma de acoso económico, espiritual o ninguneo de sus cualidades. 

4.- La víctima es continuamente despreciada en sus mejores virtudes haciéndole dudar de sus dones innatos. 

5.- A esta se la pone en situaciones comprometidas en público para que el orden social la aísle aún más y la catalogue como neurótica o directamente loca. 

6.- Los efectos del gaslighting pueden llegar al suicidio de la víctima, a caer en hábitos tóxicos o a enfermedades psiquiátricas de difícil resolución.

 

¿Qué puede hacer la víctima de gaslighting para defenderse?

 

1.- Es urgente tomar conciencia de lo que está pasando y poner nombre a esa supuesta locura que van rondando en su alma y cabeza.  

2.- En estos casos no estamos tratando con personas complejas. Más bien nos topamos ante auténticos delincuentes. Por eso, es importante pedir ayuda legal, policial o psicológica. 

3.- Ni que decir tiene que es necesario un alejamiento de la víctima y su verdugo. 

4.- La persona afectada por las técnicas de gaslighting o gaslight deben levantar su autoestima de manera urgente para que puedan ver con claridad qué fue lo que pasó y rehacer su vida.  

5.- Es frecuente que sean víctimas de estas técnicas seres luminosos, con dones maravillosos que dar al mundo. La buena noticia es que, tras pasar por estas experiencias, estos no solo se recuperan sino que se aumentan exponencialemnte. 

Si crees que estás sufriendo gaslighting o gaslight,  olvida los fantasmas que te hacen creer ver y pide ayuda urgente. ¡Te mereces lo mejor de este mundo! 

 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

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Así son los mecanismos que una madre narcisista utiliza para crear una familia tóxica

La mitología y las obras clásicas ya nos mostraron los efectos devastadores de la madre narcisista. Ante un despecho o un desaire no dudaban levantar la mano contra sus vástagos para dañar al padre o resarcirse de una afrenta. Recordemos a Medea (obra cumbre de la literatura griega), quien mata a sus hijos al verse despechada. Ella es el epítome de la madre tóxica que va más allá de una malvada madrastra. No ama a sus hijos. No puede, no quiere o no sabe hacerlo. Para estas mujeres la maternidad, en lugar del camino de amor que nos supone al resto de los mortales esta aventura, es más bien un peaje a pagar por cualquier cosa. Y dentro de ese cualquier cosa está la presión social, el estatus, la apatía, la desidia o cualquier epíteto negativo que quieras poner aquí. 

Este tipo de mujeres tremendamente tóxicas tienen todas las características del narcisista y, a veces, del psicópata. Si eso no fuera suficiente, su peligro es aún mayor porque ejerce su reinado (tiranía más bien) dentro de las cuatro paredes del hogar sobre seres tan indefensos que necesitan a los adultos de forma extrema. 

Características de una madre narcista

1.- Solo se aman a ellas mismas y no saben qué es la compasión

Esta es su principal característica y germen de todas las siguientes. El mundo gira alrededor de ellas, de su supuesta belleza, de su autoproclamado buen hacer, de sus deseos y hasta de sus caprichos. Siempre tienen una opinión de todo y la imponen a la fuerza sin interesarse por el daño que sus palabras pueden generar en los otros y, si hace falta, con gritos y/o violencia. Eso crea en los pequeños un estado de estrés continuo y una inseguridad patológica porque no pueden prever la reacción de la madre. 

2.- La madre narcisista tiene un ego tan grande que quiere estar sobre un pedestal

Algunas de estas mujeres, incluso, lo reconocen cuando se habla con ella. Pueden contar una mala experiencia (amorosa, por poner un caso) y, al narrarla, se les escapa esas palabras: “Me tenía sobre un pedestal y me tiró por el suelo”. “Me decía divina y me abandonó”. No soportan que el otro haga su vida o tenga una opinión distinta a la de ella. Por si esto no fuera poco, cualquier gesto del otro que no es de su agrado será considerado como una afrenta terrible difícil de reparar.  

3.- Ejerce su tiranía de forma diferente si tiene varios hijos 

A simple vista puede parecer que tiene preferencias por alguno de ellos. Eso es solo una fachada (algo que cuidan bastante bien todos los narcisistas). En el fondo, estas mujeres no aman a nadie y sencillamente asignan un papel a cada uno de ellos de acuerdo con sus intereses. Su objetivo es que el núcleo familiar no esté conexionado para así ser ella el supuesto pegamento que repara todos estos corazones roto.  

4.- La madre narcisista por norma general tiene envidia de las hijas

Así sin más y, por tanto, boicoteará cualquier iniciativa de las niñas. Se las apañará para no reconocer los méritos de las pequeñas, para impedir su progreso, para recordarles constantemente lo mal que lo hacen todo el tiempo. De muchachas estarán sometidas a todo tipo de comparaciones, coacciones y estrés. Lo que ella desea o necesita (incluso si es importante) no será tenido en cuenta y, por contra, cualquier comportamiento deberá tener la aprobación de la madre o de lo que esta cree que debe ser y es bueno para el papel social que desempeña.  

5.- Es una déspota impredecible

Es una crítica cruel y despiadada que no mide sus palabras y que está instando constantemente a sus vástagos a demostrar supuestos logros impuestos por ella. Ese demostrar puede ser cualquier cosa y, además, es imposible preverlo. Lo hace sutilmente, por lo bajo, cuando no haya peligro de ser juzgada de sus actos por un ajeno. Sus hijos van creciendo con toneladas de creencias falsas, erróneas y perjudiciales sobre ellos mismos que coarta su felicidad. Esto imposibilita cualquier desarrollo personal sereno y la consecución, por tanto, de la felicidad. 

6.- No apoya a sus hijos en nada porque para ella estos logros no son nada

Aunque estos sean conseguir el Premio Nobel o el reconocimiento internacional por cualquier acción. Nunca es suficiente para estas madres. Su sed ególatra no se apaga nunca. 

7.- De puertas para afuera la madre narcisista se comporta de manera “perfecta”

Por eso es tan difícil detectarlas. Esto también contribuye a la soledad de los vástagos más afectados por su ira y crueldad. Nadie los cree. No pueden decir a un extraño que esa mujer perfecta, a los ojos de los demás, ejerce tal tiranía dentro del hogar. De las garras se sale de niño simplemente si es extremadamente indolente y los pequeños están abandonados. De adultos se va a necesitar terapia para conseguir dejar atrás este daño. Algunos están instalados en una peligrosa zona de confort de la que les cuesta muchísimo salir. El siguiente paso (la superación del miedo) es tan dificultoso que, en un porcentaje bastante amplio, no logran zafarse de este yugo nunca. 

8.- No dudará en arrastrar a sus hijos a la locura o a la dependencia

Tal cual y, además, se presentará ante los demás como la salvadora de los desmanes de sus vástagos, como la víctima de la incomprensión de sus hijos. Afortunadamente, al día de hoy, son mayoría los psicólogos y agentes sociales que saben con certeza que, tras actitudes destructivas en la infancia y/o adolescencia, hay una familia disfuncional en cualquier sentido.  

9- La madre narcisista se las apañará para que sus hijos no alcancen la libertad

Para ellas eso es una afrenta. Por eso, se las arreglará para que sus hijos o bien no abandonen el nido o bien no sepan cómo manejarse en el mundo de fuera, en el que tienen que hacer valor todas las herramientas emocionales de las que dispongan. Estos pequeños criados por mujeres tóxicas se pierden emocionalmente con las relaciones. Son extremadamente serviles (repitiendo los patrones aprendidos con la madre) y su inseguridad les lleva a ser desconfiados y miedosos ante cualquier reto vital.  

10.- Si se lo permiten, extenderá su reinado a nietos y otros familiares

Todo sea por su gloria. Por eso, seguirá ejerciendo los mismos comportamientos con todos los niños del clan. La única manera de parar y cortar este daño es poniendo a salvo a los peques de su influencia. 

11.- La madre narcisista es tremendamente infeliz 

Por eso se empeña en hacer tanto daño. No sabe dónde está la tranquilidad, la serenidad, la dicha. Sus actos, en el fondo, son un mecanismo de compensación. Solo el adulto que logra entender, comprender y perdonar a su progenitora de todo corazón es el único que se libra de los efectos de una madre tóxica para siempre. Así rompe el círculo con sus hijos liberándolos de esta crianza que, de una manera u otra, se trasmite de generación en generación.  

12.- Es una maestra del camuflaje y es difícil reconocerla

Es complicado ponerle esta etiqueta: madre tóxica porque se empeña en dar una de cal y otra de arena. Los hijos se han acostumbrado a su comportamiento y creen que la vida es así. Además, se las arregla y se preocupa por no dejar ver su verdadera esencia y carácter.  

Y antes de llegar al número 13, considerado de mala suerte en la cultura occidental, rematamos (aunque no son todas) las características de la madre narcisista. El pequeño que ha llegado a tal familia tiene muy difícil su empoderamiento y solo de adulto es capaz de reconocer que ha sido criado en el ambiente hostil de una familia tóxica. Las más de las veces acaban reconociendo y aceptando este bagaje familiar tras superar cuadros gravísimos de ansiedad, enfermedades psicosomáticas, depresiones recurrentes, maltrato psicológico dentro de la pareja, acoso en el trabajo y un sinfín más de calamidades. Hasta que ese adulto no sane esa relación tan tóxica con la madre no logra levantar cabeza (en todos los sentidos del término) para encauzarse en una vida feliz y armoniosa. En la mayoría de los casos se necesitará ayuda o acompañamiento profesional. Estas letras son solo una introducción a lo que has podido vivir. Tómalas, por favor, como lo que son: como un estudio de comunicación de una realidad atroz. Y no dudes en pedir ayuda profesional si crees que has sido criado por una mujer que responde a estas características.  

¿Por qué es tan peligrosa una madre narcisista?

Podríamos decir que porque ejerce su tiranía sobre los seres más vulnerables del planeta: los niños, pero hay más. Estas mujeres tóxicas tienen un alto resentimiento con el mundo, con su propia biografía (de la que los pequeños no son culpables) y con ellas mismas. Al ejercer su dominio con seres vulnerables y en desarrollo estos crecen totalmente confundidos y generando problemas de ansiedad entidad. Si la falta de autoestima los va a llevar a caer en otras relaciones tóxicas, a sufrir acaso en el trabajo o bullying en el colegio, de adultos buscarán siempre la valoración ajena. El daño puede ser tal que estos niños lleguen a una edad avanzada casi sin saber qué es lo que les hace felices o qué es lo que sienten ante una situación dada. Estuvieron tan preocupados por la reacción de su madre, por servirla y por cuidar que no se enfadara que así se comportarán de adultos.  

Los hijos de madre narcisista llegarán a la adultez arrastrando, a veces, problemas gravísimos más allá de una baja autoestima (por si esto fuera poco). Es normal que sean incapaces de mantener parejas estables o formar su propio núcleo familiar con cierta normalidad. También existe un porcentaje alto de caer en adicciones de todo tipo. La ansiedad con la que han crecido les ha llevado a buscar refugio en paraísos artificiales. Además, es complicado acabar los estudios con normalidad y/o elegir una salida universitaria a gusto (en el caso de que la madre narcisista considere que estos les “va bien a ella”).  

Que tu madre narcisista no te haga más daño

Ya se está trabajando con este tipo de madres en algunos ámbitos. Los investigadores y servicios sociales han comenzado con las más indolentes: las que por su situación social dejan abandonados prácticamente a sus hijos. Hay que recordar que este tipo de mujeres no tienen por qué descuidar el cuidado básico, la alimentación o el acompañamiento social mínimo de sus vástagos. En Occidente, las más de las veces este tipo de madres tóxicas cumplen esta función. El problema llega con el maltrato psicológico constante que ejercen sobre uno o todos sus vástagos.

Cómo salir de una familia tóxica

Un pequeño solo tendrá esa oportunidad si el abandono es tal que medien los servicios sociales. En ocasiones, y a pesar de la tristeza del asunto, es la única solución para estos niños dejados a su suerte por sus madres. La mala noticia es que esto solo aparecer en casos extremos en los que se mezclan violencia física evidente, drogas y otras adicciones, falta de recursos económicos básicos o pérdida de la escolarización. 

Lo normal es que el hijo de la madre narcisista se tope con esta dura realidad ya de adulto y, a veces, siendo bastante mayor. En estos casos, hay que aceptar la situación y ponerle nombre. Es duro y complicado reconocer que te crió una madre narcisista incapaz de un gesto de amor, pero es necesario hacerlo por el bien de esa persona herida y por la familia que quiera crear.

Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla 

 
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Así son los mecanismos que una madre narcisista utiliza para crear una familia tóxica

La mitología y las obras clásicas ya nos mostraron los efectos devastadores de la madre narcisista. Ante un despecho o un desaire no dudaban levantar la mano contra sus vástagos para dañar al padre o resarcirse de una afrenta. Recordemos a Medea (obra cumbre de la literatura griega), quien mata a sus hijos al verse despechada. Ella es el epítome de la madre tóxica que va más allá de una malvada madrastra. No ama a sus hijos. No puede, no quiere o no sabe hacerlo. Para estas mujeres la maternidad, en lugar del camino de amor que nos supone al resto de los mortales esta aventura, es más bien un peaje a pagar por cualquier cosa. Y dentro de ese cualquier cosa está la presión social, el estatus, la apatía, la desidia o cualquier epíteto negativo que quieras poner aquí. 

Este tipo de mujeres tremendamente tóxicas tienen todas las características del narcisista y, a veces, del psicópata. Si eso no fuera suficiente, su peligro es aún mayor porque ejerce su reinado (tiranía más bien) dentro de las cuatro paredes del hogar sobre seres tan indefensos que necesitan a los adultos de forma extrema. 

Características de una madre narcista

1.- Solo se aman a ellas mismas y no saben qué es la compasión

Esta es su principal característica y germen de todas las siguientes. El mundo gira alrededor de ellas, de su supuesta belleza, de su autoproclamado buen hacer, de sus deseos y hasta de sus caprichos. Siempre tienen una opinión de todo y la imponen a la fuerza sin interesarse por el daño que sus palabras pueden generar en los otros y, si hace falta, con gritos y/o violencia. Eso crea en los pequeños un estado de estrés continuo y una inseguridad patológica porque no pueden prever la reacción de la madre. 

2.- La madre narcisista tiene un ego tan grande que quiere estar sobre un pedestal

Algunas de estas mujeres, incluso, lo reconocen cuando se habla con ella. Pueden contar una mala experiencia (amorosa, por poner un caso) y, al narrarla, se les escapa esas palabras: “Me tenía sobre un pedestal y me tiró por el suelo”. “Me decía divina y me abandonó”. No soportan que el otro haga su vida o tenga una opinión distinta a la de ella. Por si esto no fuera poco, cualquier gesto del otro que no es de su agrado será considerado como una afrenta terrible difícil de reparar.  

3.- Ejerce su tiranía de forma diferente si tiene varios hijos 

A simple vista puede parecer que tiene preferencias por alguno de ellos. Eso es solo una fachada (algo que cuidan bastante bien todos los narcisistas). En el fondo, estas mujeres no aman a nadie y sencillamente asignan un papel a cada uno de ellos de acuerdo con sus intereses. Su objetivo es que el núcleo familiar no esté conexionado para así ser ella el supuesto pegamento que repara todos estos corazones roto.  

4.- La madre narcisista por norma general tiene envidia de las hijas

Así sin más y, por tanto, boicoteará cualquier iniciativa de las niñas. Se las apañará para no reconocer los méritos de las pequeñas, para impedir su progreso, para recordarles constantemente lo mal que lo hacen todo el tiempo. De muchachas estarán sometidas a todo tipo de comparaciones, coacciones y estrés. Lo que ella desea o necesita (incluso si es importante) no será tenido en cuenta y, por contra, cualquier comportamiento deberá tener la aprobación de la madre o de lo que esta cree que debe ser y es bueno para el papel social que desempeña.  

5.- Es una déspota impredecible

Es una crítica cruel y despiadada que no mide sus palabras y que está instando constantemente a sus vástagos a demostrar supuestos logros impuestos por ella. Ese demostrar puede ser cualquier cosa y, además, es imposible preverlo. Lo hace sutilmente, por lo bajo, cuando no haya peligro de ser juzgada de sus actos por un ajeno. Sus hijos van creciendo con toneladas de creencias falsas, erróneas y perjudiciales sobre ellos mismos que coarta su felicidad. Esto imposibilita cualquier desarrollo personal sereno y la consecución, por tanto, de la felicidad. 

6.- No apoya a sus hijos en nada porque para ella estos logros no son nada

Aunque estos sean conseguir el Premio Nobel o el reconocimiento internacional por cualquier acción. Nunca es suficiente para estas madres. Su sed ególatra no se apaga nunca. 

7.- De puertas para afuera la madre narcisista se comporta de manera “perfecta”

Por eso es tan difícil detectarlas. Esto también contribuye a la soledad de los vástagos más afectados por su ira y crueldad. Nadie los cree. No pueden decir a un extraño que esa mujer perfecta, a los ojos de los demás, ejerce tal tiranía dentro del hogar. De las garras se sale de niño simplemente si es extremadamente indolente y los pequeños están abandonados. De adultos se va a necesitar terapia para conseguir dejar atrás este daño. Algunos están instalados en una peligrosa zona de confort de la que les cuesta muchísimo salir. El siguiente paso (la superación del miedo) es tan dificultoso que, en un porcentaje bastante amplio, no logran zafarse de este yugo nunca. 

8.- No dudará en arrastrar a sus hijos a la locura o a la dependencia

Tal cual y, además, se presentará ante los demás como la salvadora de los desmanes de sus vástagos, como la víctima de la incomprensión de sus hijos. Afortunadamente, al día de hoy, son mayoría los psicólogos y agentes sociales que saben con certeza que, tras actitudes destructivas en la infancia y/o adolescencia, hay una familia disfuncional en cualquier sentido.  

9- La madre narcisista se las apañará para que sus hijos no alcancen la libertad

Para ellas eso es una afrenta. Por eso, se las arreglará para que sus hijos o bien no abandonen el nido o bien no sepan cómo manejarse en el mundo de fuera, en el que tienen que hacer valor todas las herramientas emocionales de las que dispongan. Estos pequeños criados por mujeres tóxicas se pierden emocionalmente con las relaciones. Son extremadamente serviles (repitiendo los patrones aprendidos con la madre) y su inseguridad les lleva a ser desconfiados y miedosos ante cualquier reto vital.  

10.- Si se lo permiten, extenderá su reinado a nietos y otros familiares

Todo sea por su gloria. Por eso, seguirá ejerciendo los mismos comportamientos con todos los niños del clan. La única manera de parar y cortar este daño es poniendo a salvo a los peques de su influencia. 

11.- La madre narcisista es tremendamente infeliz 

Por eso se empeña en hacer tanto daño. No sabe dónde está la tranquilidad, la serenidad, la dicha. Sus actos, en el fondo, son un mecanismo de compensación. Solo el adulto que logra entender, comprender y perdonar a su progenitora de todo corazón es el único que se libra de los efectos de una madre tóxica para siempre. Así rompe el círculo con sus hijos liberándolos de esta crianza que, de una manera u otra, se trasmite de generación en generación.  

12.- Es una maestra del camuflaje y es difícil reconocerla

Es complicado ponerle esta etiqueta: madre tóxica porque se empeña en dar una de cal y otra de arena. Los hijos se han acostumbrado a su comportamiento y creen que la vida es así. Además, se las arregla y se preocupa por no dejar ver su verdadera esencia y carácter.  

Y antes de llegar al número 13, considerado de mala suerte en la cultura occidental, rematamos (aunque no son todas) las características de la madre narcisista. El pequeño que ha llegado a tal familia tiene muy difícil su empoderamiento y solo de adulto es capaz de reconocer que ha sido criado en el ambiente hostil de una familia tóxica. Las más de las veces acaban reconociendo y aceptando este bagaje familiar tras superar cuadros gravísimos de ansiedad, enfermedades psicosomáticas, depresiones recurrentes, maltrato psicológico dentro de la pareja, acoso en el trabajo y un sinfín más de calamidades. Hasta que ese adulto no sane esa relación tan tóxica con la madre no logra levantar cabeza (en todos los sentidos del término) para encauzarse en una vida feliz y armoniosa. En la mayoría de los casos se necesitará ayuda o acompañamiento profesional. Estas letras son solo una introducción a lo que has podido vivir. Tómalas, por favor, como lo que son: como un estudio de comunicación de una realidad atroz. Y no dudes en pedir ayuda profesional si crees que has sido criado por una mujer que responde a estas características.  

¿Por qué es tan peligrosa una madre narcisista?

Podríamos decir que porque ejerce su tiranía sobre los seres más vulnerables del planeta: los niños, pero hay más. Estas mujeres tóxicas tienen un alto resentimiento con el mundo, con su propia biografía (de la que los pequeños no son culpables) y con ellas mismas. Al ejercer su dominio con seres vulnerables y en desarrollo estos crecen totalmente confundidos y generando problemas de ansiedad entidad. Si la falta de autoestima los va a llevar a caer en otras relaciones tóxicas, a sufrir acaso en el trabajo o bullying en el colegio, de adultos buscarán siempre la valoración ajena. El daño puede ser tal que estos niños lleguen a una edad avanzada casi sin saber qué es lo que les hace felices o qué es lo que sienten ante una situación dada. Estuvieron tan preocupados por la reacción de su madre, por servirla y por cuidar que no se enfadara que así se comportarán de adultos.  

Los hijos de madre narcisista llegarán a la adultez arrastrando, a veces, problemas gravísimos más allá de una baja autoestima (por si esto fuera poco). Es normal que sean incapaces de mantener parejas estables o formar su propio núcleo familiar con cierta normalidad. También existe un porcentaje alto de caer en adicciones de todo tipo. La ansiedad con la que han crecido les ha llevado a buscar refugio en paraísos artificiales. Además, es complicado acabar los estudios con normalidad y/o elegir una salida universitaria a gusto (en el caso de que la madre narcisista considere que estos les “va bien a ella”).  

Que tu madre narcisista no te haga más daño

Ya se está trabajando con este tipo de madres en algunos ámbitos. Los investigadores y servicios sociales han comenzado con las más indolentes: las que por su situación social dejan abandonados prácticamente a sus hijos. Hay que recordar que este tipo de mujeres no tienen por qué descuidar el cuidado básico, la alimentación o el acompañamiento social mínimo de sus vástagos. En Occidente, las más de las veces este tipo de madres tóxicas cumplen esta función. El problema llega con el maltrato psicológico constante que ejercen sobre uno o todos sus vástagos.

Cómo salir de una familia tóxica

Un pequeño solo tendrá esa oportunidad si el abandono es tal que medien los servicios sociales. En ocasiones, y a pesar de la tristeza del asunto, es la única solución para estos niños dejados a su suerte por sus madres. La mala noticia es que esto solo aparecer en casos extremos en los que se mezclan violencia física evidente, drogas y otras adicciones, falta de recursos económicos básicos o pérdida de la escolarización. 

Lo normal es que el hijo de la madre narcisista se tope con esta dura realidad ya de adulto y, a veces, siendo bastante mayor. En estos casos, hay que aceptar la situación y ponerle nombre. Es duro y complicado reconocer que te crió una madre narcisista incapaz de un gesto de amor, pero es necesario hacerlo por el bien de esa persona herida y por la familia que quiera crear.

Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla 

 
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Narcisista es quien hace girar toda la realidad alrededor de su ego sin importarle los sentimientos de los demás. Entendemos todas las aristas de esta compleja y peligrosa personalidad. 

El mito pagano de Narciso

Cuenta el mito que el joven Narciso había sido bendecido por los dioses (tanto de la antigua Roma como de Grecia) con una belleza  sin igual, una gracia poco frecuente y un físico perfecto. Con estos dones vivía Narciso despreocupado del mundo y, dicho sea de paso, sin lo que hoy conocemos como empatía. Gustaba de pasear en soledad y creía que pocos eran rivales para él. La historia no termina aquí ya que nuestro protagonista se convirtió (debido a su carácter o personalidad) en el primer narcisista conocido de la historia y además legó su nombre para nombrar la patología. 

Y eso fue un buen día de primavera en el que se encontraba nuestro protagonista paseando por un prado cercano a su casa. Había llovido y la pequeña laguna que tan bien conocía se había convertido en un inmenso lago de aguas cristalinas. Hasta allí se acercó Narciso para refrescarse de la sed por la caminata. Al ir a inclinarse para tomar un poco de agua, se vio reflejado (bello, armonioso, joven…) en el lago. Al instante, Narciso quedó tan prendado de su propia imagen que le invadió un enamoramiento tan fulgurante y fulminante que no pudo resistir las ansias por besar ese ser tan bello que emergía (cual espejo) del lago. Se acercó más a más al agua hasta que, sin darse cuenta y henchido por su pasión, se precipitó en las profundidades hasta morir ahogado.

Los dioses (paganos recordemos) para que su actitud sirviera de ejemplo (como un cuento con moraleja) convirtieron al hermoso joven en la flor del narciso. Es la misma que nace  nada más despuntar la primavera y, además, su forma nos recuerda la (des)ventura de aquel joven mítico conocido como el primer narcisista de la historia de la humanidad.  

Entonces, qué es ser narcisista

En esencia, y resumiendo mucho, es la persona que no sabe qué es el amor hacia el otro. Es un ser que no puede, no sabe o no quiere amar nada más que así mismo. Lo “malo” (hago esto juicio de valor aunque no me gustan) es que el narcisista no está repleto por así decirlo de virtudes y dice sin más esto: que solo le interesa él mismo o ella misma. No es tan fácil lidiar con una personalidad de este tipo y ni mucho menos se reconoce a primeras. De eso se cuidará muy bien el narcisista para que no te des cuenta. 

El narcisista está catalogado como personalidad narcisista de la personalidad o trastorno narcisista de la personalidad. Y esto fue hace bien poco a pesar de que el mito es antiguo. El término fue propuesto (como una patología psiquiátrica) por Jean-Charles Bouchoux en su libro traducido al español como Los perversos narcisistas. Eso fue en 1986 y a España el concepto comenzó a tenerse en cuenta en las consultas de psiquiatría una década después para comenzar a “popularizarse” en todo el mundo a inicios del siglo XXI. Esto es, como no se sabía el daño que podían llegar a hacer estos seres tóxicos ahora mismo en Occidente, por circunscribir solamente, hay millones de personas afectadas por algún narcisista o más. La buena noticia es que hoy tenemos más armas para bloquear sus efectos tan dañinos y de eso vamos a tratar. 

Que es ser narcisista, características más frecuentes

1.- Estas personalidades no saben amar y, por tanto, no tienen empatía alguna. Son incapaces de ponerse en el papel de los demás. Para ellos la compasión o el perdón no existe.  

2.- Todo su mundo (y además todos los que le rodean) deben rendirle pleitesía así sin más. Si no lo consiguen se enfadan y utilizan todas las armas de las que dispongan para herir sin piedad a quien está alrededor. 

3.- El narcisista no para así sean niños pequeños (incluso sus propios hijos), ancianos desvalidos o personas que están pasando una mala racha. Cualquiera le vale si puede robarle su luz. Y con su luz me refiero al brillo del alma, a la generosidad, a la fortaleza anímica o a la alegría, virtudes de las que carece el narcisista. 

4.- Es un tipo de persona que vibra en la escala del miedo (la contraria a la del amor). Detrás de una fachada de solvencia, fortaleza, inteligencia y capacidad se esconde un ser vulnerable (y vulnerado a veces) que es incapaz de hacer frente a las contingencias de la vida.  

Otras cuatro características más del narcisista

5.- El narcisista es un ser triste que no intuye qué es la felicidad verdadera y que, aunque lo diga, no es libre. Es prisionero de su propio ego y está envenenado con odios diversos. 

6.- Es incapaz de perdonar y dejar ir. Si considera que una persona le ha hecho daño o le ha humillado, se pondrá a tramar cualquier acción para tomarse la revancha. En este emplazamiento puede dar un paso más hacia el abismo convirtiéndose en un perverso narcisista o en un psicópata. 

7.- El narcisista necesita a sucesivas víctimas para ir llenando ese espacio vacío envenenado con su ego. Por eso, buscará sin cesar a personas que le alaban o que pueda (mal)tratar de mil maneras. Normalmente busca a individuos que, por las razones que sean, sufren de baja autoestima. Así será más fácil manipularlos en su propio beneficio. 

8.- El narcisista miente las veces que haga falta y, además, lo hace de una manera sutil e inteligente. Es tal su grado que, incluso para reputados psicólogos, es fácil que nos engañen. Se hará un mundo perfecto donde ellos son las víctimas de un entorno hostil. Y es más bien todo lo contrario: envenenan todo lo que rozan ya sean hijos, parejas, amistades o compañeros de trabajo. 

Narcisista y seguimos con sus características

9.- Para el narcisista cualquier afrenta (aunque sea algo sin la más mínima importancia) se convierte en una atroz falta de respeto. Lo que para una persona es una tontería o una frase desafortunada, para ellos es algo imperdonable que no puede olvidarse. Y, si puede, la guardará. 

10.- Es incapaz de hacer nada por los otros ni tampoco sentir, por supuesto. Es la persona que estropea un viaje porque la habitación del hotel no está a 24 grados o porque hay muchas (o pocas) tiendas en el destino elegido. Es el que desbarata un cumpleaños porque el camarero (a su juicio) no está siendo diligente. Es el que arruinará una reunión familiar porque no se le está prestando atención. Quiere ser (como el refrán) la novia en la iglesia, el muerto en el entierro y el niño en el bautizo. Y, además, todo junto y a la vez. 

11.- El narcisista es el que se atreve a emitir juicios a sin más y sin habérselo pedido o permitido con anterioridad. Se arroga una posición de superioridad que no le corresponde y se pone a corregir a diestro y siniesto. La más de las veces lo hace a personas que, por lo que sea, destacan o son más brillantes que él. Ni que decir tiene que los seres humanos no somos comparables. Todos somos grandiosos en nuestra humanidad y divinidad. Sin embargo, eso no forma parte del mundo del narcisista. Según él o ella, está autorizado para opinar de la vida de los demás en cualquier momento utilizando palabras hirientes o insultantes. Que su vida no sea un dechado de virtudes no tiene la más mínima importancia para un narcisista. 

12.- Y es así porque, en el fondo, el narcisista está comido por la envidia. Ve (aunque no lo reconoce) su vulnerabilidad, su humanidad, sus fracasos… En lugar de asumir esto, reponerse, trabajar y crecer espiritualmente se enroca en una zona de confort llena de odio y pereza. Su envidia se convierte en ira, en maledicencia cuando no en difamación. 

13.- De cara a la galería es una persona encantadora, que no ha roto nunca un plato, educada en extremo y servicial hasta llegar a ser servil. Sin embargo, no duda en calumniar (con artes sibilinas y bien hiladas) a todo aquel que descubra su verdadera personalidad o no le sirva para sus intereses.  

Madre narcisista, cuando el veneno se inocula a los pequeños

El narcisista extiende sus tentáculos en cualquier faceta de la vida. Es más sutil en el hogar, con la pareja. Gusta de los puestos de poder y se encuentra con comodidad en empleos con personal a su cargo, el cual explotará para a continuación arrogarse todos los méritos del equipo como propios e individuales. Existen en todos los ámbitos y, desgraciadamente, también existen las madres narcisistas. Recordemos que estas personas no pueden, no quieren o no saben amar. ¡A nadie! Así de terrible y así de claro. Eso no quita para que hagan un esfuerzo por convencer a propios y extraños de todo lo contrario. Lo consiguen en un alto porcentaje de casos. Por eso se hace necesario que esa soberbia disfrazada de orgullo sano se desenmascare cuanto antes. Así no crearan a personas heridas o más narcisistas. 

La madre narcisista es la que necesita la validación de los hijos y/o la pareja constantemente. Todo en el hogar girará en torno a las necesidades o caprichos de ella. Suele ser una madre descuidada que antepone lo que quiere en un momento dado a la felicidad del clan. No ejerce como madre. Según ella es un ser divino que tiene que estar en un pedestal al que todos los miembros le tienen que rendir pleitesía y tributo. Dicho así puede parecer algo muy exagerado que se da en muy pocos casos. Sin embargo, la madre narcisista conseguirá esto con pequeños gestos y   continuado en el tiempo. 

¿Qué ocurre con el hijo de una madre narcisista? 

El pequeño no tiene escapatoria a no ser que el desapego sea tan grave que se convierta en abandono. Normalmente eso no lo hace una madre narcisista y no por amor sino para que no la descubran. La madre narcisista no tendrá problemas en machacar constantemente la autoestima de sus vástagos para quedarse ella con esa luz. Como solo ella y solo ella sabe de todas las cosas del mundo (y es así en las primeras etapas de un pequeño lo cual no quita para que este conocimiento se transmita con amor), la opinión y las necesidades del hijo nunca son tenidas en cuenta. 

El pequeño va sintiendo que va creciendo a la sombra de una madre que se cree superior pero, que sin embargo, es incapaz de hacer frente a los más mínimos contratiempos del mundo. Las necesidades de ella serán lo primero. No será capaz de demostrar cariño a no ser que sea interesado. Criará a hijos dependientes, la única manera de asegurarse súbditos y vasallos de por vida. Será incapaz de empoderar a los hijos (¡y a las hijas menos porque estarán movidas por la envidia!) para que sean seres independientes. 

Salir de las garras de una madre narcisista 

Los hijos de madre narcisista tienen muy difícil sacar una carrera universitaria, encontrar una pareja saludable e, incluso, un trabajo. Ya se encargará ella de boicotear cualquier avance. El “tú no puedes” estará siempre (implícito o explícito) en la comunicación de la madre narcisista. Si algún hijo consigue salir de sus garras (se puede por supuesto) será con trabajos propios de Títanes. La furia de la madre narcisista siempre será el aislamiento y la expulsión del clan. El premio del hijo que logra hacer esa heroicidad es el disfrute de su libertad. 

Los hijos con una madre narcisista siempre llevarán una herida y una crónica baja autoestima (a pesar de logros sobresalientes). Tendrán que trabajar en este sentido para empoderarse y dar al mundo sus mejores dones, aquellos con los que mejor se sienten o se identifican. Desafortunadamente, son pocos los hijos de madre narcisista que logran escapar de sus lazos sin heridas de importancia. Es frecuente en ellos la enfermedad psicosomática, problemas psicológicos de entidad, baja tolerancia a la frustración, dificultad para controlar el estrés y bajadas hacia la ansiedad. También hay quienes se refugian en los paraísos artificiales de las drogas convirtiéndose en un esclavo doble: de la madre y de la adicción.  

Entonces, cómo tratar con un narcisista

Sea dentro o fuera del hogar, el día a día con estas personas se hace muy difícil. Quien peor parte se llevan son los pequeños de la casa, los niños que necesitan todo el amor y acompañamiento de su madre. Y, a cambio lo único que reciben es falta de valoración, cariño y amor. Ellos llevarán una herida de por vida hasta que tengan la suficiente independencia y lucidez para sanar esa herida y transformarla a su favor. 

Para los adultos que se topan con un narcisista (hombre y mujer) hay pocas opciones a no ser alejarse si es posible. En cuanto te des cuenta de la situación lo mejor es abandonar esa relación sea cual sa. Él o la narcisista intentará dar pena y apelar al buen corazón de su interlocutor. Aún así, ten por seguro que no va a cambiar nunca y que todo lo que hace es para seguir aprovechándote de tu luz. 

Si no puedes alejarte de esa persona porque sea o compañero de trabajo o, peor aún, un superior, ten en cuenta siempre su personalidad. No te tomes lo que diga como algo personal. Tienes que aprender el difícil arte de escuchar sus palabras como si fueran gotas de lluvia tras las ventana. Es difícil porque envenenan con cotilleos, injurias y calumnias cualquier ambiente laboral y, a la postre, todos se ven enredados en sus tejemanejes. 

Para tratar con un narcisista vas a necesitar altas dosis de autoestima, autocontrol, serenidad y templanza. No todo el mundo tiene estos dones o, teniéndolos, quiere malgastarlos con personas de este tipo. Por eso, quizás se haga necesario pensar siempre que con un narcisista hay poco que hacer. Tienes el tiempo justo para darte cuenta y salir huyendo de la manera que creas más oportuna. 

¡Tú decides!

Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

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Narcisista es quien hace girar toda la realidad alrededor de su ego sin importarle los sentimientos de los demás. Entendemos todas las aristas de esta compleja y peligrosa personalidad. 

El mito pagano de Narciso

Cuenta el mito que el joven Narciso había sido bendecido por los dioses (tanto de la antigua Roma como de Grecia) con una belleza  sin igual, una gracia poco frecuente y un físico perfecto. Con estos dones vivía Narciso despreocupado del mundo y, dicho sea de paso, sin lo que hoy conocemos como empatía. Gustaba de pasear en soledad y creía que pocos eran rivales para él. La historia no termina aquí ya que nuestro protagonista se convirtió (debido a su carácter o personalidad) en el primer narcisista conocido de la historia y además legó su nombre para nombrar la patología. 

Y eso fue un buen día de primavera en el que se encontraba nuestro protagonista paseando por un prado cercano a su casa. Había llovido y la pequeña laguna que tan bien conocía se había convertido en un inmenso lago de aguas cristalinas. Hasta allí se acercó Narciso para refrescarse de la sed por la caminata. Al ir a inclinarse para tomar un poco de agua, se vio reflejado (bello, armonioso, joven…) en el lago. Al instante, Narciso quedó tan prendado de su propia imagen que le invadió un enamoramiento tan fulgurante y fulminante que no pudo resistir las ansias por besar ese ser tan bello que emergía (cual espejo) del lago. Se acercó más a más al agua hasta que, sin darse cuenta y henchido por su pasión, se precipitó en las profundidades hasta morir ahogado.

Los dioses (paganos recordemos) para que su actitud sirviera de ejemplo (como un cuento con moraleja) convirtieron al hermoso joven en la flor del narciso. Es la misma que nace  nada más despuntar la primavera y, además, su forma nos recuerda la (des)ventura de aquel joven mítico conocido como el primer narcisista de la historia de la humanidad.  

Entonces, qué es ser narcisista

En esencia, y resumiendo mucho, es la persona que no sabe qué es el amor hacia el otro. Es un ser que no puede, no sabe o no quiere amar nada más que así mismo. Lo “malo” (hago esto juicio de valor aunque no me gustan) es que el narcisista no está repleto por así decirlo de virtudes y dice sin más esto: que solo le interesa él mismo o ella misma. No es tan fácil lidiar con una personalidad de este tipo y ni mucho menos se reconoce a primeras. De eso se cuidará muy bien el narcisista para que no te des cuenta. 

El narcisista está catalogado como personalidad narcisista de la personalidad o trastorno narcisista de la personalidad. Y esto fue hace bien poco a pesar de que el mito es antiguo. El término fue propuesto (como una patología psiquiátrica) por Jean-Charles Bouchoux en su libro traducido al español como Los perversos narcisistas. Eso fue en 1986 y a España el concepto comenzó a tenerse en cuenta en las consultas de psiquiatría una década después para comenzar a “popularizarse” en todo el mundo a inicios del siglo XXI. Esto es, como no se sabía el daño que podían llegar a hacer estos seres tóxicos ahora mismo en Occidente, por circunscribir solamente, hay millones de personas afectadas por algún narcisista o más. La buena noticia es que hoy tenemos más armas para bloquear sus efectos tan dañinos y de eso vamos a tratar. 

Que es ser narcisista, características más frecuentes

1.- Estas personalidades no saben amar y, por tanto, no tienen empatía alguna. Son incapaces de ponerse en el papel de los demás. Para ellos la compasión o el perdón no existe.  

2.- Todo su mundo (y además todos los que le rodean) deben rendirle pleitesía así sin más. Si no lo consiguen se enfadan y utilizan todas las armas de las que dispongan para herir sin piedad a quien está alrededor. 

3.- El narcisista no para así sean niños pequeños (incluso sus propios hijos), ancianos desvalidos o personas que están pasando una mala racha. Cualquiera le vale si puede robarle su luz. Y con su luz me refiero al brillo del alma, a la generosidad, a la fortaleza anímica o a la alegría, virtudes de las que carece el narcisista. 

4.- Es un tipo de persona que vibra en la escala del miedo (la contraria a la del amor). Detrás de una fachada de solvencia, fortaleza, inteligencia y capacidad se esconde un ser vulnerable (y vulnerado a veces) que es incapaz de hacer frente a las contingencias de la vida.  

Otras cuatro características más del narcisista

5.- El narcisista es un ser triste que no intuye qué es la felicidad verdadera y que, aunque lo diga, no es libre. Es prisionero de su propio ego y está envenenado con odios diversos. 

6.- Es incapaz de perdonar y dejar ir. Si considera que una persona le ha hecho daño o le ha humillado, se pondrá a tramar cualquier acción para tomarse la revancha. En este emplazamiento puede dar un paso más hacia el abismo convirtiéndose en un perverso narcisista o en un psicópata. 

7.- El narcisista necesita a sucesivas víctimas para ir llenando ese espacio vacío envenenado con su ego. Por eso, buscará sin cesar a personas que le alaban o que pueda (mal)tratar de mil maneras. Normalmente busca a individuos que, por las razones que sean, sufren de baja autoestima. Así será más fácil manipularlos en su propio beneficio. 

8.- El narcisista miente las veces que haga falta y, además, lo hace de una manera sutil e inteligente. Es tal su grado que, incluso para reputados psicólogos, es fácil que nos engañen. Se hará un mundo perfecto donde ellos son las víctimas de un entorno hostil. Y es más bien todo lo contrario: envenenan todo lo que rozan ya sean hijos, parejas, amistades o compañeros de trabajo. 

Narcisista y seguimos con sus características

9.- Para el narcisista cualquier afrenta (aunque sea algo sin la más mínima importancia) se convierte en una atroz falta de respeto. Lo que para una persona es una tontería o una frase desafortunada, para ellos es algo imperdonable que no puede olvidarse. Y, si puede, la guardará. 

10.- Es incapaz de hacer nada por los otros ni tampoco sentir, por supuesto. Es la persona que estropea un viaje porque la habitación del hotel no está a 24 grados o porque hay muchas (o pocas) tiendas en el destino elegido. Es el que desbarata un cumpleaños porque el camarero (a su juicio) no está siendo diligente. Es el que arruinará una reunión familiar porque no se le está prestando atención. Quiere ser (como el refrán) la novia en la iglesia, el muerto en el entierro y el niño en el bautizo. Y, además, todo junto y a la vez. 

11.- El narcisista es el que se atreve a emitir juicios a sin más y sin habérselo pedido o permitido con anterioridad. Se arroga una posición de superioridad que no le corresponde y se pone a corregir a diestro y siniesto. La más de las veces lo hace a personas que, por lo que sea, destacan o son más brillantes que él. Ni que decir tiene que los seres humanos no somos comparables. Todos somos grandiosos en nuestra humanidad y divinidad. Sin embargo, eso no forma parte del mundo del narcisista. Según él o ella, está autorizado para opinar de la vida de los demás en cualquier momento utilizando palabras hirientes o insultantes. Que su vida no sea un dechado de virtudes no tiene la más mínima importancia para un narcisista. 

12.- Y es así porque, en el fondo, el narcisista está comido por la envidia. Ve (aunque no lo reconoce) su vulnerabilidad, su humanidad, sus fracasos… En lugar de asumir esto, reponerse, trabajar y crecer espiritualmente se enroca en una zona de confort llena de odio y pereza. Su envidia se convierte en ira, en maledicencia cuando no en difamación. 

13.- De cara a la galería es una persona encantadora, que no ha roto nunca un plato, educada en extremo y servicial hasta llegar a ser servil. Sin embargo, no duda en calumniar (con artes sibilinas y bien hiladas) a todo aquel que descubra su verdadera personalidad o no le sirva para sus intereses.  

Madre narcisista, cuando el veneno se inocula a los pequeños

El narcisista extiende sus tentáculos en cualquier faceta de la vida. Es más sutil en el hogar, con la pareja. Gusta de los puestos de poder y se encuentra con comodidad en empleos con personal a su cargo, el cual explotará para a continuación arrogarse todos los méritos del equipo como propios e individuales. Existen en todos los ámbitos y, desgraciadamente, también existen las madres narcisistas. Recordemos que estas personas no pueden, no quieren o no saben amar. ¡A nadie! Así de terrible y así de claro. Eso no quita para que hagan un esfuerzo por convencer a propios y extraños de todo lo contrario. Lo consiguen en un alto porcentaje de casos. Por eso se hace necesario que esa soberbia disfrazada de orgullo sano se desenmascare cuanto antes. Así no crearan a personas heridas o más narcisistas. 

La madre narcisista es la que necesita la validación de los hijos y/o la pareja constantemente. Todo en el hogar girará en torno a las necesidades o caprichos de ella. Suele ser una madre descuidada que antepone lo que quiere en un momento dado a la felicidad del clan. No ejerce como madre. Según ella es un ser divino que tiene que estar en un pedestal al que todos los miembros le tienen que rendir pleitesía y tributo. Dicho así puede parecer algo muy exagerado que se da en muy pocos casos. Sin embargo, la madre narcisista conseguirá esto con pequeños gestos y   continuado en el tiempo. 

¿Qué ocurre con el hijo de una madre narcisista? 

El pequeño no tiene escapatoria a no ser que el desapego sea tan grave que se convierta en abandono. Normalmente eso no lo hace una madre narcisista y no por amor sino para que no la descubran. La madre narcisista no tendrá problemas en machacar constantemente la autoestima de sus vástagos para quedarse ella con esa luz. Como solo ella y solo ella sabe de todas las cosas del mundo (y es así en las primeras etapas de un pequeño lo cual no quita para que este conocimiento se transmita con amor), la opinión y las necesidades del hijo nunca son tenidas en cuenta. 

El pequeño va sintiendo que va creciendo a la sombra de una madre que se cree superior pero, que sin embargo, es incapaz de hacer frente a los más mínimos contratiempos del mundo. Las necesidades de ella serán lo primero. No será capaz de demostrar cariño a no ser que sea interesado. Criará a hijos dependientes, la única manera de asegurarse súbditos y vasallos de por vida. Será incapaz de empoderar a los hijos (¡y a las hijas menos porque estarán movidas por la envidia!) para que sean seres independientes. 

Salir de las garras de una madre narcisista 

Los hijos de madre narcisista tienen muy difícil sacar una carrera universitaria, encontrar una pareja saludable e, incluso, un trabajo. Ya se encargará ella de boicotear cualquier avance. El “tú no puedes” estará siempre (implícito o explícito) en la comunicación de la madre narcisista. Si algún hijo consigue salir de sus garras (se puede por supuesto) será con trabajos propios de Títanes. La furia de la madre narcisista siempre será el aislamiento y la expulsión del clan. El premio del hijo que logra hacer esa heroicidad es el disfrute de su libertad. 

Los hijos con una madre narcisista siempre llevarán una herida y una crónica baja autoestima (a pesar de logros sobresalientes). Tendrán que trabajar en este sentido para empoderarse y dar al mundo sus mejores dones, aquellos con los que mejor se sienten o se identifican. Desafortunadamente, son pocos los hijos de madre narcisista que logran escapar de sus lazos sin heridas de importancia. Es frecuente en ellos la enfermedad psicosomática, problemas psicológicos de entidad, baja tolerancia a la frustración, dificultad para controlar el estrés y bajadas hacia la ansiedad. También hay quienes se refugian en los paraísos artificiales de las drogas convirtiéndose en un esclavo doble: de la madre y de la adicción.  

Entonces, cómo tratar con un narcisista

Sea dentro o fuera del hogar, el día a día con estas personas se hace muy difícil. Quien peor parte se llevan son los pequeños de la casa, los niños que necesitan todo el amor y acompañamiento de su madre. Y, a cambio lo único que reciben es falta de valoración, cariño y amor. Ellos llevarán una herida de por vida hasta que tengan la suficiente independencia y lucidez para sanar esa herida y transformarla a su favor. 

Para los adultos que se topan con un narcisista (hombre y mujer) hay pocas opciones a no ser alejarse si es posible. En cuanto te des cuenta de la situación lo mejor es abandonar esa relación sea cual sa. Él o la narcisista intentará dar pena y apelar al buen corazón de su interlocutor. Aún así, ten por seguro que no va a cambiar nunca y que todo lo que hace es para seguir aprovechándote de tu luz. 

Si no puedes alejarte de esa persona porque sea o compañero de trabajo o, peor aún, un superior, ten en cuenta siempre su personalidad. No te tomes lo que diga como algo personal. Tienes que aprender el difícil arte de escuchar sus palabras como si fueran gotas de lluvia tras las ventana. Es difícil porque envenenan con cotilleos, injurias y calumnias cualquier ambiente laboral y, a la postre, todos se ven enredados en sus tejemanejes. 

Para tratar con un narcisista vas a necesitar altas dosis de autoestima, autocontrol, serenidad y templanza. No todo el mundo tiene estos dones o, teniéndolos, quiere malgastarlos con personas de este tipo. Por eso, quizás se haga necesario pensar siempre que con un narcisista hay poco que hacer. Tienes el tiempo justo para darte cuenta y salir huyendo de la manera que creas más oportuna. 

¡Tú decides!

Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

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