Síndrome de burnout: síntomas, causas y tratamiento

Síndrome de burnout: síntomas, causas y tratamiento

Conoce el síndrome de burnout, una de las patologías contemporáneas asociadas al estrés laboral. Así son sus síntomas, causas y tratamiento del conocido como trabajador quemado. 

La noticia ha corrido como la pólvora a finales del mayo de 2019: la OMS ha introducido en su catálogo el síndrome de burnout o del trabajador quemado en la lista de las enfermedades invalidantes de corte laboral. En este caso, la clasificación no es baladí o sin importancia, ya que los profesionales de la salud han considerado que esta condición no se da por circunstancias emocionales más o menos adversas. Esto es, no se produce si tienes un duelo complicado o estás pasando un divorcio duro o una mala racha económica o, incluso, todo a la vez. El síndrome de burnout está ligado a las condiciones laborales contemporáneas y es una respuesta del organismo a una mala praxis laboral ya sea de modo colectivo o achacable a una empresa concreta. 

En los próximos años habrá un ir y venir de sentencias de los juzgados (con bajas por invalidez), expertos, agentes sociales y todo el que tenga algo que decir sobre el asunto y ya nos iremos enterando a su debido tiempo. La buena (y mala a la vez) noticia es que la OMS ya ha introducido este síndrome en el catálogo. Por contra, es de tal entidad que no se puede achacar a un episodio de estrés puntual y ni siquiera a una crisis de ansiedad o una depresión. Es algo más profundo, tanto que cambia el carácter (esperemos que no sea para siempre) de quien lo sufre.  

Qué es el síndrome de burnout o trabajador quemado

Resumiendo mucho se engloba en esta definición una serie de patologías o contratiempos producidos por la actividad laboral y que deja al individuo que lo sufre prácticamente invalidado para seguir tareas sencillas. No se puede confundir con aquellas enfermedades u otros síndromes que surgen fruto de dolor psíquico por fracasos amorosos, familias disfuncionales, pérdida de seres queridos o, incluso, asuntos tan graves como el maltrato psicológico dentro del hogar y/o la pareja. El trabajador quemado es eso: una persona que se enfrenta a los sinsabores de buscarse el sustento a diario con un montón de resistencias constantes. 

Estrés laboral y burnout

Dicho así puede ser que lo suframos todos los que, de una manera u otra, tenemos que echar mano de una buena dosis de resilencia para hacer frente a los embates diarios. El síndrome de burnout, aunque tiene en el estrés un factor importante, no se puede confundir con un cuadro de este tipo más o menos intenso. Este último desaparece cuando se alejan sus causas (por poner un caso, en vacaciones o una baja laboral por agotamiento psicológico) mientras que el trabajador quemado ya lo está en esencia. Esto es, a no ser que desarrollemos terapias efectivas para retornar al ser anterior, es complicado que esta circunstancia no deje una huella indeleble en el carácter de quien lo sufre. 


Síntomas del síndrome de burnout  

1.- Cansancio, agotamiento extremo e, incluso, fatiga crónica

Es uno de los síntomas del síndrome de burnout más evidente. Cualquier acción física, por muy sencilla que esta sea, se hace un mundo. Es algo más que una desgana puntual y no remite con descanso. La persona va arrastrando su cuerpo (y hasta su vida) de una manera penosa casi. 

2.- Desmotivación extrema que no remite disfrutando de hechos aparentemente felices

La fatiga física se transforma paulatinamente en una falta de ilusión por completar cualquier proyecto o actividad. Ni el ocio ni el contacto con los seres queridos mitigan esta situación que va dejando una huella en el alma, como si fuera un pozo sin fondo de oscuridad donde se va resbalando lentamente. A veces se confunde con una depresión o, incluso, se llega a ella.  

3.- El síndrome de burnout produce irritabilidad

La persona no encuentra consuelo en ninguna actividad, hecho o plan alguno. Le va molestando los ruidos, los espacios cerrados y/o abiertos. Se aturrulla cuando se encuentra en un sitio abarrotado de gente. Todo se le vuelve difícil de disfrute y complicado de aceptar. 

4.- El insomnio se vuelve crónico así como los pensamientos recurrentes

A pesar de este cansancio tan evidente, conciliar el sueño se hace un mundo. Hay despertares nocturnos y dificultad para dejar atrás la vigilia. También son frecuentes las pesadillas en estos estados.  

5.- En casos extremos, se baja hacia la tristeza y/o la depresión

Con este cuadro es fácil caer en una grisura de dolor en el que el alma cambia y se llega a la tristeza y/o la depresión. No hay razón aparente. Simplemente, la persona se encuentra en un estado de embotamiento tal que le es difícil salir adelante. Por eso, hay que estar vigilante para no caer en una depresión. 

6.- El síndrome de burnout produce  ataques de ansiedad constantemente

Paralelamente se van produciendo esos episodios en el que el mundo se viene encima, falta el aire, la persona se cree morir y va a necesitar, incluso, de ayuda médica. Cuando el pánico se apodera de la persona paralizándola por completo llega un momento en el que entiende que algo debe cambiar para poder seguir adelante. Desgraciadamente, en nuestra cultura occidental se recurre con frecuencia a los fármacos (necesarios para bloquear el primer impacto) pero es más complicado que se ahonde en las causas que ha desembocado la situación. 

7.- Trastornos alimentarios con o sin pérdida de peso

Puede ser cualquier cosa: bulimia, anorexia, ansiedad por comer, atracones de comida, ansiedad a deshora… Es frecuente, para calmar la ansiedad, acudir a productos poco sanos, grasosos o con mucha azúcar. Con esta alimentación (que afecta al centro de recompensa del cerebro) la situación se agrava aún más. 

8.- Enfermedades psicosomáticas diversas sin causas aparentes

Sarpullidos, pérdida de voz, mareos, vértigos, vómitos (asociados o no a trastornos alimentarios), delgadez extrema o todo lo contrario. El cuerpo puede volverse en contra de la persona con cualquier enfermedad o síntoma psicosomático de muy difícil previsión y curación por los métodos tradiciones. 

9.- El síndrome de burnout puede estar detrás de algunas enfermedades graves

Hay algunos médicos (los que tienen una formación más holística) que afirman que detrás del cáncer (entre otras causas) se encuentran trastornos psicológicos como el síndrome del burnout, el estrés crónico o el dolor psíquico continuado. También es un factor de riesgo para desarrollar enfermedades cardiovasculares graves. 

10.- Ideas suicidas e, incluso, consecución del mismo

Al no ver salida alguna y no sentirse comprendido…


Causas del Síndrome de Burnout

Aunque es fácil achacar toda la culpa al ambiente laboral de algunas empresas con jefes, encargados o compañeros tóxicos cuando narcisistas o claramente psicópatas, bien es verdad que es el modo de vida contemporáneo el que lleva a romperse a muchísimas personas de esta manera. Entiende, por favor, las siguientes notas como un espacio para la reflexión con miras a no reducir un tema tan complejo en unas cuantas líneas. 

1.- La economía actual se sustenta en el miedo y eso produce ansiedad

Miedo (incluso terror a todo): a perder el trabajo, a que te quiten el sueldo, a no poder pagar la hipoteca, a una avería del coche… Forma parte de nuestro mundo. Por un lado, estamos inmersos en un sistema consumista que invita al hedonismo extremo y, por el otro, nos topamos con una realidad en el plano económico que exige mucho. 

2.-  El síndrome de burnout es más frecuente en profesiones que, de una manera u otra, se enfocan en objetivos

Por eso, es más frecuente en profesionales liberales, freelances, personas con responsabilidad o comerciales a pie de calle (o de teléfono). Si el día (semana o mes) avanza y no se consigue aquello que se ha propuesto, comienza a generarse cortisol (la hormona del estrés) y el organismo se descomponse hasta límites graves. Además, en ocasiones, esos objetivos están diseñados de tal manera que son muy difíciles de cumplir abriendo la puerta a la frustración, la baja autoestima y la apatía, pilares del burnout.  

3.-  El individualismo atroz hace que los trabajadores de cara al público les afecta mucho más 

Dependientes, médicos, profesores están también en esta lista. Son la cara (y deben ser amables siempre) de un sistema que tiene que lidiar con personas que, a veces, han perdido la noción de lo que significa el civismo.  

4.- La movilidad, la disponibilidad y la inseguridad laboral están detrás del síndrome de burnout

Hoy estás aquí pero mañana puedes estar en otro sitio con el consiguiente desbarajuste familiar, social y económico. Si esto no va acompañado de una mejora (sucede a veces), es normal que se instale la desgana y que comience el proceso para crear un nuevo trabajador quemado. 

5.- Ni que decir tiene que hay personalidades más propensas que otras a sufrirlo

Por la educación, la forma de ser, los valores transmitidos en el hogar o incluso, abusos sufridos en la infancia, hay personas que llegan a la vida adulta más tocadas que otras. Eso las predispone (porque no tienen herramientas emocionales) a caer bajo las garras del acoso y de la injusticia generándose, a la larga, el síndrome. 

6.- El estrés constante lleva al síndrome de burnout

Está demostrado además. Cuando es imposible recuperarse de una situación y de otra y de otra se resbala hacia algo más complicado de solucionar. Por eso es tan importante poder descansar, darse vacaciones y cortar la jornada laboral cuando se llega a casa.  

7.- Resistencia a salir de la zona de confort y baja autoestima

Las personas que se enrocan en los miedos y se resisten a los cambios tienen más probabilidades de desarrollar este síndrome. También es frecuente en quienes se exigen mucho y quieren agradar a toda costa, desvalorizándose hasta extremos que quedan exhaustos. En estos casos hay que hacer un esfuerzo adicional por salir de la llamada zona de confort.  

8.- La desmotivación y los trabajos sobrerrepresentados llevan al síndrome de burnout

No es lo mismo darlo todo en un proyecto ilusionaste en el que se tiene libertad que en un trabajo en el que se lleva años y en el que se está sobrecualificado. Es normal que se instale la apatía y la desgana. Reitero que es el caldo de cultivo para crear nuevos quemados en la sociedad.  

9.- La falta de empatía de jefes y compañeros también contribuyen a ello

Los objetivos a toda costa, la poca visión a la hora de exigir al otro, el egoísmo, la competencia feroz por el ascenso o por una mejora hacen que personas sensibles o con otros valores se sientan fuera del sistema y sin fuerzas para seguir.  

10.- ¿Nos preguntamos por la consecución de un éxito social a toda costa como desencadenante? 

No nos damos tiempo para preguntarnos qué queremos hacer con nuestra vida o que nos hace felices. A veces corremos hacia metas que no nos pertenecen simplemente porque nos han inculcado que son los objetivos a cumplir. Cuando se avanza en el nivel de conciencia, aunque se haya caído en este estado, es más fácil poder salir de aquí. ¡Es una de las buenas noticias entre tantas malas!  


Tratamiento del síndrome de burnout 

Desafortunadamente, no hay ninguna pastilla que disponga a las personas que lo sufren a levantarse una buena mañana con toda la felicidad y ánimo del mundo. El alma, espíritu y físico del ser humano no funciona así. El tratamiento siempre tiene que ser multidisciplinar y continuado en el tiempo. Como esto no va a salir en una estadística, en los próximos años veremos un para allá y para acá entre médicos y afectados que van a dejar a más de uno mucho peor de lo que estaban. La terapia tiene que combinar, sí o sí, una potente presencia de un psicólogo que restablezca la autoestima herida de algún modo u otro. También son importantes herramientas anímicas que frenen el acoso laboral, la explotación o directamente el moobing, otra de las bases de este síndrome. 

El reposo físico y la búsqueda de una motivación vital satisfactoria también tienen que estar detrás. Todo ello va a necesitar de profesionales más allá de la medicina convencional occidental tan dada a las recetas. Sin duda va a ser un reto de toda la sociedad. El primer paso ya está dado. Es el reconocimiento.


¿Cómo no caer en el síndrome de burnout?

La soledad, el aislamiento y la incomprensión son caldo de cultivo para resbalarse por esta espiral tan terrible. Por eso, es difícil porque la sociedad actual no ayuda. Bien es verdad que una vez lo tenemos localizado y sabemos que existe (como ha aceptado la OMS en mayo de 2019) es más fácil estar prevenidos. Es necesario preguntarse constantemente si nos hace feliz lo que hacemos, si podemos dar más de nosotros mismos en otras circunstancias y/o emplazamientos. Ni que decir tiene que no hay que tener miedo al cambio, a coger el camino de aquello que nos realiza y, también hay que saber manejar la asertividad para poder decir no a diario a los abusos constantes. 

Resulta complicado pero no imposible. 

Por Candela Vizcaíno

 

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