Los arquetipos de Jung

Los arquetipos de Jung

Los arquetipos de Jung

Candela Vizcaíno

 

No podemos entender la noción de los arquetipos de Jung (1875-1961) sin hacer nuestro el concepto de símbolo. El símbolo ha sido utilizado desde la antigüedad más remota para describir, nombrar o hacer referencia a conceptos que no podemos entender del todo. Me refiero a las nociones religiosas, a los matices de los sentimientos, de las frustraciones o de las ansiedades de la raza humana. El símbolo, por tanto, está relacionado con el inconsciente colectivo, el individual y el espiritual propuesto por Víctor Frankl (1905-1997). 

Qué son los símbolos y cómo se manifiestan, antes de entrar en los arquetipos de Jung  

Hace referencia a una parte desconocida del ser humano, pero no, por ello, queda fuera de la psique: 

El símbolo actuará como algo que guarda homogeneidad con el espacio textual que lo rodea, como un mensajero de otras épocas culturales (=otras culturas), como un recordatorio de los fundamentos antiguos (=“eternos”) de la cultura. Por otra parte, el símbolo se correlaciona activamente con el contexto cultural, se transforma bajo su influencia y, a su vez, lo transforma. Su esencia invariante se realiza en las variantes. Precisamente en esos cambios a que es sometido el sentido “eterno” del símbolo en un contexto cultural dado, es lo que ese contexto pone de manifiesto de la manera más clara su mutabilidad.

Lotman: La semiosfera I. Semiótica de la cultura y del texto, Madrid, Cátedra, 1996, página 146 

El inconsciente se manifiesta con símbolos y estos se materializan en los sueños: 

Por regla general, el aspecto de cualquier suceso se nos revela en sueños, donde aparece no como un pensamiento racional sino como una imagen simbólica […] Los sueños son la fuente más frecuente y universalmente accesible para la investigación de la facultad simbolizadora del hombre.  

Jung: El hombre y sus símbolos, Madrid, Aguilar, 1966, páginas 23-25 

Es por lo que los sueños son difíciles de entender para el soñante mismo, por su saturación simbólica, por el alto número de imágenes cuyo contenido (sentido último) se ha perdido en la actualidad.  

Entonces, qué son los arquetipos de Jung  

En los sueños se producen símbolos individuales (que no pueden separarse del individuo que los sueña al integrarse en una sintaxis) y colectivos. Estos son manifestaciones espontáneas arraigadas en el espíritu general de la humanidad con una clara tendencia religiosa a los que Jung denominó arquetipos. Estos están implícitos en el adn de la raza humana. Los arquetipos son definidos por Jung con las siguientes palabras:  

No tienen origen conocido; y se producen en cualquier tiempo o en cualquier parte del mundo, aún cuando hay que rechazar la transmisión por descendencia directa o “fertilización cruda” mediante migración […] Y, a semejanza de los instintos, los modelos de pensamiento colectivo de la mente humana son innatos y heredados […] No podemos confundir los arquetipos con los complejos personales, pero mientras los complejos personales jamás producen más que una inclinación personal, los arquetipos crean mitos, religiones, filosofías que influyen y caracterizan naciones enteras y a épocas de la historia. Consideramos los complejos personales como compensaciones de la unilateralidad o defectuosidad de la conciencia; del mismo modo, los mitos de la naturaleza religiosa pueden interpretarse como una especie de terapia mental de los sufrimientos y angustias de la humanidad en general: hambre, guerra, enfermedad, vejez, muerte. 

Jung: Arquetipos e inconsciente colectivo, Barcelona, Paidós, 1994, páginas 69-79. 

La conciencia civilizadora se ha separado de sus impulsos básicos (arquetipos e inconsciente según Freud), pero los instintos no han desaparecido. La raza humana se reconoce escindida, dividida entre su razón y una parte oculta que no conoce y controla y, como consecuencia de ello, le es muy difícil encontrar la serenidad y la seguridad que se genera al saber que su propia vida tiene sentido. Tal como ha expuesto V. Frankl (1945), el hombre necesita saberse trascendente, no la mera marioneta de caprichosas fuerzas intangibles. Es esa búsqueda la que ocupa su mayor energía psíquica.  

Los símbolos religiosos frente a la noción de arquetipos de Jung y de V. Frankl  

Los símbolos religiosos, pues, tendrían por misión el encuentro del hombre con la trascendencia, con aquello que es invisible, pero, no por ello, menos real y necesario. Aunque Jung coloca la religiosidad en el mismo espacio que los impulsos y los instintos colectivos, V. Frankl, por su parte, matiza esta aseveración ya que desliga el afán de trascendencia de cualquier pulsión colectiva para situarla en el plano individual aunque, también, en el inconsciente. Para Jung la religiosidad forma parte del arquetipo colectivo. 

Frankl, sin embargo, considera que es lo más individual, lo más libre que existe ya que solo unos cuantos individuos de la raza humana se pregunta por estas cosas.  

Sin embargo, desde aquí afirmamos que de donde menos puede emerger la religiosidad del hombre es del inconsciente colectivo, precisamente porque la religión implica las decisiones más personales que puede tomar el hombre, aunque solo sea a un nivel inconsciente […] Desde nuestro punto de vista, en cambio, esta religiosidad inconsciente emerge del centro personal del ser individual, más que de la reserva de imágenes impersonales compartidas por toda la humanidad.

Frankl: El hombre en busca de sentido último, Barcelona, Paidós, 2004, páginas 86-87

Considera, entonces, que el pensamiento simbólico no es consustancial al ser humano. Es decir, no está en la estructura de la psique sino que estamos rodeados de símbolos y solo algunos individuos hacen un esfuerzo por acercarse a los mismos.  

Para recapitular, la diferencia más acuciante entre las tesis de Jung y Frankl estriba en la responsabilidad personal que este último dota a todos los actos humanos, mientras que para el primero los instintos y los arquetipos serán determinantes en cualquier conducta. Frankl no niega los postulados junguianos; al contrario, los incorpora a sus estudios. Lo que intenta es que se complementen. Esta psicología es bautizada por Frankl como de altura, en contraposición a la de Freud, Ardler y Jung que sería de las profundidades. 

La información que ofrecen los arquetipos según las teorías de Jung 

Por tanto, entendemos que el simbolismo es consustancial a la estructura psíquica humana y que conforma de manera esencial la forma de entender el mundo por parte del individuo. Por tanto, los símbolos forman parte del acervo universal conocido como inconsciente colectivo. Y este se manifiesta a través de arquetipos, imágenes comunes a toda la humanidad de cualquier espacio o lugar. Otra cosa muy distinta es el grado de aceptación y comprensión de estas imágenes por parte de una persona concreta. Habrá siempre una gradación que estará condicionada tanto a factores culturales y sociales como a los meramente individuales o de personalidad.  

Tenemos, pues, que tanto el mito (a nivel social o colectivo) como el sueño (a nivel individual) tienen ambos un papel sanador. Al igual que los ritos de los primitivos se dota de fines medicinales puesto que se encaminan a la unión del alma dividida de la comunidad. La actividad onírica, en el individuo concreto, actúa de la misma manera. El sueño, cuando se llega a entender y a asumir, puede ser un factor de reagrupamiento, de unión, entre consciente e inconsciente de la psique escindida del ser humano postmoderno. La salud, por tanto, vendrá con la integración e interacción de consciente e inconsciente. 

Y por último, Jung dota al inconsciente colectivo (y, por tanto, a su realización, a los arquetipos) y al individual de un carácter omnisciente que luego han negado escuelas posteriores como la de Víctor Frankl. Simplemente el inconsciente informa a la razón de datos y estructuras fundamentales para el entendimiento y la comprensión de la totalidad del espíritu. Es aquí donde entran los arquetipos para comunicar estructuras heredades y comunes a la humanidad.  

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

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