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¿Por qué una autoestima baja es la “culpable” de todo lo malo que te pasa?

¿Por qué una autoestima baja es la “culpable” de todo lo malo que te pasa?

 

No son los hados ni la mala suerte ni siquiera un don especial para elegir la opción menos favorable. Con toda probabilidad es tu autoestima baja la que te está gastando estas malas jugadas.  Quizás te estés preguntando por qué todo te pasa a ti. Eliges las peores parejas posibles, las que no te respetan, las que boicotean cualquier apoyo para impedir que seas tu mejor versión. Te has conformado con un trabajo que no te satisface, estás hasta arriba de tareas poco satisfactorias y apenas tiempo para ti. Puede, incluso, que te sea difícil encontrar la motivación para ir al gimnasio, para cuidarte, para tener tiempo... Puede que hayas sufrido bullying de joven, acoso en el trabajo, que te sientas culpable por todo… 

Ya es hora de que pongamos nombre a esto que te pasa y el nombre es autoestima baja, pobre autovaloración y, en definitiva no quererse a uno mismo. Tú me dirás que sí, que sí te quieres pero es que haces las cosas “mal”, que es difícil el cambio, el enfrentamiento (con lo que sea y no es cuestión de salir con pistolas a la calle), que te encuentras con problemas para manejar las palabras que expresen lo que sientes realmente. Una persona con autoestima baja tiene dificultades para manejar la asertividad, esto es, le es difícil verbalizar lo que necesita sin egoísmos y sin herir los demás. Pero vamos por partes que el tema da para largo. 

¿Qué es la autovaloración y una autoestima baja o alta? 

Podemos definirlo como ese reflejo que te devuelve el espejo, como la imagen que tienes de ti mismo, como el cariño, la comprensión y la comunicación que mantienes con tu niñ@ interior. La autoestima es aquello que estamos dispuestos a hacer por nosotros mismos lo mismo que lo hacemos con un ser querido, un amigo o un compañero de trabajo. Es la comprensión que tenemos de nuestros problemas, el sabernos escuchar y ponernos en nuestro sitio sin dañar a nadie pero, a la vez, no permitiendo que nos dañen. La autoestima (en su punto óptimo) es la mejor arma que tenemos para salir airosos de todos los avatares de la vida… Bueno… también una buena dosis de motivación (imposible si tenemos una autoestima baja) y constancia para conseguir nuestros objetivos sean cuales sean.  

Por tanto, podríamos definir una autoestima baja como un reflejo pésimo de nosotros mismos que nos devuelve ese espejo imaginario. En estos casos no nos consideramos merecedores de nada y el sentimiento de culpa es constante. En este estado todo lo que hacemos es para agradar a los otros, ya sea pareja, amigos, familia o compañeros de trabajo. Aceptamos cargas que no nos corresponden e, incluso, permitimos que invadan nuestro espacio vital aceptando juicios de valor negativos que no proceden. 

Una autoestima óptima (a la que hay que aspirar) nos permite reconocernos con nuestras virtudes y valores. Nos da herramientas para perdonar nuestros errores y aprender de ellos. Nos entrega fortaleza, valentía y ánimo para seguir a pesar de los problemas. Nos lleva hacia la vibración del amor, allí donde reside la comprensión sin perder nuestra entidad.  

Una autoestima elevada, por el contrario, puede encaminarnos hacia el egocentrismo o, lo que es peor, nos puede convertir en un ser narcisista. Por eso tenemos que estar vigilantes, trabajarnos constantemente e interrogarnos sin parar. Es una de las grandezas del ser humano. 

Razones por las que sufres de una autoestima baja 

Y ahora te preguntarás por qué has llegado hasta aquí, cuáles han sido las circunstancias por las que tienes una baja autoestima. Enumero solo algunas porque en estos casos los desencadenantes son siempre complejos. Aquí van los más comunes. 

1.- El origen de una autoestima baja suele estar en la niñez. El pequeño que va creciendo y busca la autovaloración de su entorno, por las razones que sea no la encuentra. Niñas que crecen en un entorno machista en el que se les inculcan desde la cuna una posición de sumisión y servicio acaban desarrollando una autoestima baja. En un buen porcentaje de casos hay progenitores ausentes (por las razones que sea) o, directamente, una madre narcisista más preocupada de sus caprichos que de las necesidades de sus vástagos. El niño o la niña que cae en estos entornos aprende desde muy pronto que es mejor el silencio, no expresar sus necesidades (a veces ni las más elementales) y va configurando un universo en el que se cree un ser sin importancia. Aquello que le preocupa o que le genera malestar es desoído y silenciado. De adultos estas personas se acostumbran a dejarse para después, a estar más pendientes de lo demás que de sí mismos, a buscar la valoración que no han aprendido en los demás. Son personas susceptibles a las críticas y van buscando desesperadamente el amor normalmente en personas que no saben dar. 

2.- Los niños que son “diferentes”  sin entrar en más valoración y juicio y no encuentran el suficiente refuerzo en el hogar tienden a gestionar las relaciones sociales de manera disfuncional. Este es un caldo de cultivo no solo para el bullying sino también para desarrollar una autoestima baja. 

3.- De mayores se puede uno resbalar aquí por la acción del maltrato (del físico por supuesto pero, sobre todo, del psicológico). La autoestima baja crece en entornos de pareja donde uno de los miembros ejerce un control sobre el otro. Una persona que esté pasando un mal momento, un cambio radical en su vida o que se encuentre (por las razones que sea) sola y perdida es una presa y víctima fácil para los psicópatas (hombres o mujeres). Estos individuos de una manera calculada, sin tregua y constantemente se dedican a desarrollar una autoestima baja en el otro. Es la manera más fácil de dominarlo. A veces la situación llega a extremos como el gaslighting

Cómo se manifiesta una autoestima baja en tu día a día

En ocasiones,  se necesita acompañamiento profesional para reforzar la autoestima de la persona. Si crees que puedes estar en esta encrucijada, atentos a estas señales:  

1.- Seguramente te encuentres en un estado de postración, de tristeza, de pérdida e, incluso, en una depresión. No sabes en que momento abandonaste tu niño o niña interior, tus sueños y nada a tu alrededor te devuelve alegría.  

2.- Tienes sentimiento de culpa por todo y por cualquier cosa. 

3.- Priorizas a los demás ante que a ti mismo. No encuentras ese momento para empezar, continuar o hacer lo que te gusta o te gustaría. 

4.- Sientes que dejas a los demás que den opiniones sobre tu persona y siempre mal intencionadas. Otra cosa es un amigo que ayuda de verdad. Las personas con autoestima baja suelen ser el blanco de las críticas destructivas, de los comentarios de lo que deberías o no hacer viniendo de individuos que no saben qué hacer con sus propias vidas. 

5.- No te ves con fuerza moral para salir de tus zona de confort, un sitio peligroso donde no estás a gusto pero te apoltronas haciéndote la víctima. 

¿Qué puedes hacer para elevar tu autoestima? Comienza a hablar con tu niño o niña interior 

Ni que decir tiene que, en este sentido, cada persona es un mundo, pero sí hay elementos comunes a la hora de empezar a reflejar una mejor imagen de ti mismo. En primer lugar, tienes que empezar a reconocerte y a quererte. Esto que se dice muy fácil (en una frase) es harto complicado de llevar a cabo. Comienza con un ejercicio sencillo. Cuando sientas o sospeche que no te estás tratando bien, pregúntate si eso mismo que te dices, permites a otros o consientes que te hagan lo harías con un ser querido. Si la respuesta es no, ya tienes el camino del cambio abierto ante ti. 

Sin acción no hay reacción. Sin pequeños y grandes gestos que cambien tu mundo no va a ser posible que el espejo te devuelva una mejor imagen. Empieza por escucharte, por hablar con tu niño o niña interior, con aquello que un día fuiste y querías llegar a ser. Es complicado y se necesita práctica. Con constancia se consigue. Háblale a ese niño que tenía grandes sueños para ti. Explícale cómo te equivocaste o acertaste, cuéntale tus logros, pídele perdón por los errores, por las veces que no escuchaste su voz. Cuéntale los planes de mejora. Haz un calendario e intenta por todos los medios cumplirlo. No tengas metas grandiosas fáciles de abandonar nada más empezar. Ve poco a poco. Y reconoce cada logro cada mañana. 

Actúa y no te quedes en la ensoñación. Intenta enfrentarte a aquello que te da miedo. Hazlo poco a poco y ve tomando fuerzas. Antes que te des cuenta el espejo reflejará una persona que valora lo que es, que reconoce sus logros, que perdona sus errores y aprende de ello, que se lanza con valentía por la senda del amor (la única posible para crecer como personas), que sabe poner límites a quienes invaden su espacio sin permiso y, a la vez, regala abrazos, tiempo, compresión y cariño a quienes se lo merecen. 

¿A que te apuntas a esta plan? Ya sabes… hay que recortar cuanto antes esa autoestima baja y ponerla a punto. 

Por Candela Vizcaíno

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