Psicologia

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Se calcula que, aproximadamente, el 4% de la población responde a la etiqueta de psicópata. El daño que ejercen en todos los ámbitos son tan demoledores que urgen reconocerlos para ponernos a salvo.  

Cuando decimos la palabra psicópata nos asaltan todas estas mentes malignas que no se paran a la hora de realizar daños terribles a seres indefensos. Protagonizan periódicos a diario con sus asesinatos, violaciones y daños morales. Así que no vamos a deternenos mucho en ellos. Este tipo de individuos (aunque su maldad sea enorme) no es lo frecuente cuando se trata de abordar el trastorno psicopático de la personalidad. Lo más duro de la situación es que la mayoría de los que responden a esta descripción están integrados y no llevan ninguna marca que nos advierta de su oscuridad. Desgraciadamente la vida no es tan fácil.

La mayoría de los psicópatas están bastante bien integrados y algunos, vistos desde fuera, pueden llevar hasta una vida exitosa. Es más, el psicópata tiene una especial preferencia por el poder, la apariencia, el lujo y los extremos en todos los sentidos. Por eso, es fácil encontrarlos en puestos que exigen responsabilidad y, a cambio, piden no ser demasiado escrupulosos con el que está en frente. Ejecutivos o bancarios (¡ojo, no todos!) tienen un alto porcentaje de estos individuos militando en sus filas. Y es así porque se valoran más los perfiles profesionales con esa características que otros con más empatía a la hora de conseguir objetivos económicos. 

Empezamos con la definición: ¿Qué es un psicópata? 

En esencia, es una persona que no sabe amar. Y, según, los últimos estudios, con el nivel de conocimientos de hoy en día, no es posible que aprendan. Son individuos sin escrúpulos que han dado un paso más para superar el narcisismo. Si bien no todos los narcisistas son psicópatas, todos los psicópatas sí son narcisistas. Tienen un ego tan inflado que son incapaces de ponerse en el lugar del otro. No empatizan lo más mínimo. Esto es, no pueden sentir conmiseración hacia el dolor ajeno. Por eso, no paran hasta conseguir sus objetivos caiga quien caiga. Lo que para otra persona sería una invitación a reflexionar, para un psicópata es un reto personal a conseguir. 

Están en todos lados y hay expertos, como Iñaki Piñuel, autor de Amor Zero, que calcula que todos los seres humanos normales y corrientes nos vamos a topar con, al menos, 6 psicópatas en nuestras vidas. Y eso solo teniendo en cuenta relaciones de cierto calado. No se cuenta cuando estamos ante contactos más o menos superfluos o sin importancia. Teniendo en cuenta que el daño que hacen es atroz y que suelen ser personas con una gran inteligencia, tenemos que estar lo más precavidos posible. 

Están en todos los ámbitos: en el trabajo creando mal ambiente entre compañeros o explotando al otro si ejercen una posición de poder, en la escuela inventando crueldades para hacer más insufrible aún el bullying, en tu barrio, en tu comunidad de vecinos, en tu club de tenis y, desgraciadamente, también en tu casa. Cuando uno de los progenitores (o ambos) responde a las características de un psicópata, crea hijos con una autoestima tan baja que son carne de cañón para sufrir maltrato psicológico, caer en las redes de las adicciones,  depresiones recurrentes, abandono escolar o soledad no deseada. 

10 Características de un psicópata

Pero cómo son estas personas para que el daño que ejercen sea tan atroz. Anota que es importante. 

1.- Un psicópata no tiene empatía y, por tanto, no sabe amar

Esta es una de las características de un psicópata más importante. Es muy difícil para una persona normal aceptar que el otro (que lo mismo es su pareja, madre o un compañero de años) es incapaz de tener ese sentimiento. Todo su mundo gira alrededor de ellos, de sus necesidades, de sus caprichos, de sus metas. Son incapaces de hacer esos gestos de amor (los mismos que nos hacen humanos) hacia nadie. Son despegados y no les sale ese abrazo sincero de emoción o pasión que, a veces, nos sorprende. Si tienen un gesto contigo es, simplemente, por interés. Y eso lo debes tener muy claro. O bien le estás dando algo en ese momento o bien esperan algo de ti en un futuro próximo. Si te hacen un favor, esperan recuperarlo con creces y multiplicado, a veces, con peticiones exageradas o que se hacen imposibles. 

2.- Son lobos disfrazados con piel de cordero

Maestros del disfraz emocional, están en una zona de confort muy peculiar, una en la que solo caben ellos mismos y nada más. De cara a la galería, son personas intachables, super educadas y correctas que nunca han roto un plato. Es muy raro que pierdan los nervios ante una situación que a cualquier persona le sacaría de sus casillas. Conservan la calma en situaciones terribles (recuerda la falta de empatía) y eso nada tiene que ver con la superación del que se trabaja para encontrar la serenidad. En el psicópata hay otra actitud que es sencillamente que no le importa lo que está pasando a su alrededor.   

Al contrario, si es él o ella quien se siente herido, no dudará en mover Roma con Santiago hasta resarcirse de la afrenta. Además, suelen ser personas que, a la más mínima, saltan reclamando respeto o que se le ha hecho daño. Todo el mundo tiene que girar a su alrededor, recuerda, y eso se trasluce en una sutil pleitesía que va minando la moral del que está enfrente. Tienen muy buena memoria. Rencorosos y vengativos, nadie se escapa a su ira cruel: ni hijos ni pareja ni padres ni personas de autoridad real.  

3.- El psicópata es siempre un narcisista

Un narcisista no tiene por qué dar un paso hacia la psicopatía pero todo psicópata sufre de este trastorno que toma el nombre de Narciso, metamorfoseado en la flor del mismo nombre por enamorarse de su reflejo. Y eso es un psicópata: una persona que vive solo para él o para ella. Todo tiene que ser tal como dice, en los tiempos que dicta y siguiendo su capricho. Con este tipo de personas no podrás hacer ningún plan preconcebido ya sea un viaje o un picnic en el campo. Para ellos esto son tonterías y cualquier acto deberá estar supeditado a lo que surja. Y ese surja nunca será de ti. Siempre será del otro. 

A consecuencia de esto, las personas que se relacionan con los psicópatas acaban apagándose y dejándose jirones de alegría por el camino. Todo se vuelve estresante y agobiante. Si son niños o jóvenes los que están obligados a tratar con el psicópata (padres, otros familiares, profesores…), abrirán una herida en su alma difícil de sanar que llevaran arrastrando hasta la vida adulta. Por eso, si sospechas que has estado (o algún menor conocido lo sufre en el momento presente) bajo las garras de la psicopatía, hay que pedir ayuda profesional cuanto antes. Solo con herramientas psicológicas se logra superar este daño.  

4.- Tienen una habilidad especial para buscar a personas vulnerables

Hay psicólogos expertos que indican que los psicópatas tienen como un radar que va captando a personas con baja autoestima, víctimas de maltrato psicológico anterior, que están pasando por una mala racha o que se encuentran en una posición de vulnerabilidad. Es cierto al 100% aunque también hay personas buenas, bondadosas y con luz con la misma habilidad. La diferencia (y es abismal) es que estos últimos no se dedican a hacer daño. El psicópata va siempre de caza. Su meta son sucesivas presas o personas a las que parasitar. Ese ese su modo de vida, puede ser desde una entrada al cine hasta toda una vida. Para ellos y ellas es lo mismo. Se las apañará para robar la luz del otro, para vivir económicamente a su costa, para manipularlo, para robarle sus logros y aparecer como los verdaderos artífices de cualquier éxito. Gustan rodearse de gentes que han subido en la escala social o que pueden abrirle puertas (las que sean) en provecho propio. Cuando ven alguien así, no dudan en pegarse y empezar a desplegar sus artes de camaleón.  

5.- Porque... se comportan como camaleones para atraer a sus víctimas

No te darás cuenta de que estás ante un psicópata porque estos tienen una habilidad especial para mostrar la cara que tú estás buscando. Si lo que quieres es formar una familia, serán los más amorosos del mundo. Si eres una persona reclutando a colaboradores para un proyecto, ellos se mostrarán los más interesados y te convencerán de que aquello que le ofreces será lo que siempre quisieron… Por eso, es tan difícil darse cuenta que se está ante un psicópata a los inicios de una relación. Solo se quitarán la careta cuando tengan a su víctima hundida, acorralada y alejada de todos aquellos que pudieran echarle una mano. 

6.- La finalidad del psicópata es robar la luz de los que están a su alrededor

En el fondo es lo que más desean: alegría, fortaleza, bondad, empatía, generosidad, arrojo, valentía… Todos estos dones son imposibles para un psicópata. En su estructura mental cree que puede apropiarse de ellos como si de un vampiro se tratara. Lo único que consigue es que el otro caiga en una grisura espiritual muy difícil de salir. Irá poco a poco, sin darte cuenta puedes estar en sus redes. Serán pequeñas cosas y cada vez irá más. El maltrato psicológico tiene como finalidad anular tu autoestima, tu voluntad y que estés a su merced siempre. A veces, dan un paso más hacia la agresión física, el abuso sexual, la violación o el asesinato. Tampoco vamos a detenernos mucho en esto.

7.- Es envidioso y perezoso

Hablará mal de todo el mundo. No se para ante la injuria y la calumnia ni siquiera ante personas vulnerables, niños o familia. Para ellos, todo debe girar alrededor de su ombligo y cualquier cosa que no reciba será objeto de su ira.  Su boca estará siempre despreciando los logros ajenos o las virtudes de los demás. Ninguneará a quien está a su alrededor con el fin último de robarle todos sus dones. El psicópata (como el narcisista) es perezoso y lo que consigue lo hace medrando y a costa de los demás. A poco que analices nada tiene que sea mérito propio. Siempre hay alguien detrás aupándolo en todos los ámbitos de la vida. 

8.- El psicópata no tiene remordimiento de conciencia

Si te pide perdón es porque lo has pillado y considera que aún puede sacarte más. Puede ser dinero, trabajo gratis, compañía, brillo social, luz anímica… o todo a la vez. Es una persona que no siente el dolor del otro. Por eso, no puede tener conmiseración o arrepentimiento por cualquier cosa que haya hecho. ¡No cambian! Eso tenlo por seguro.  

9.- Te hará creer que estás loco o que has perdido el juicio 

Es una de las estrategias más peligrosas del psicópata para con sus víctimas. Las aislará de todo entorno social. Hablará mal de cualquier amistad o de la familia para que el otro vaya aumentando su vulnerabilidad. Su capacidad para el disfraz hará creer a los demás que él es la víctima y que es el otro el que está mal de la cabeza o no está haciendo lo correcto. Esta técnica conocida como “luz de gas” hará que su víctima enferme, caiga en terribles depresiones o se resbale por las adicciones y/o el suicidio. Lo tendrá todo tan bien montado que todos y cada uno de los que están alrededor de esta persona (la cual necesita ayuda inminente) la crean culpable de sus males, de los del psicópata y de todos los que están a su alrededor. 

10.- Un psicópata trata a las personas como cosas de usar y tirar

Estará contigo hasta que pueda usarte y esto es válido incluso para las madres psicópatas. Cuando un hijo no le sirve para brillar en sociedad o para subir en la escala social o para cualquier otro fin que ella elija, lo desechará sin contemplaciones haciendo creer al resto de la familia que es la oveja negra. Y lo es, solo que esas personas vienen al mundo a poner orden y a desenmascarar abusos. 

En las relaciones de pareja estarán con el otro hasta que se busquen a una nueva presa más apetecible. Otra táctica que usan muy frecuentemente es no dejar ir del todo. Tienen a las exparejas en la recámara por si un día se quedan solos, están aburridos o quieren jugar. Los sentimientos del otro, recuerda, les tiene sin cuidado.

Entonces, cómo reconocemos a los psicópatas  

1.- En un principio son muy difíciles de identificar, incluso, para psicólogos experimentados o personas con ojo clínico. Recordemos que son maestros del disfraz y siempre aparecerán con su mejor cara. Por eso lo mejor es dejar tiempo (a ser posible mucho más del que te pide) para iniciar cualquier acción. Esto puede ser desde firmar un contrato hasta emparejarse o formar equipo. 

2.- Son individuos muy tóxicos que envenenan todo lo que tocan. A su alrededor siempre hay malestar, malos rollos, palabras fuera de sitio e, incluso, insultos. 

3.- Están siempre dando consejo sin que se lo pidas o sin necesitarlo. Si sitúan en una posición superior sin haber dado permiso a ello. Según su parecer nunca se equivocan. Son los demás, los errados, los informales, los que están mal de la cabeza y los que no tienen paz. La realidad es que, cuando ellos entran, se acabó la serenidad, la alegría y la felicidad. 

4.- Si tienen una cierta edad, ha ido dejando muchas víctimas detrás. Pregunta y desconfía. Es una de las señales más significativas. No están nunca sin pareja y temen a la soledad. Encadenan una separación tras otra y siempre de manera complicada. Se van mal de los sitios donde han trabajado. No tienen amigos. A lo sumo, uno solo y suele ser otro psicópata o uno extremadamente vulnerable. Si tienen hijos, los pequeños no son capaces de levantar cabeza y suelen traer malas notas, tener problemas de autoestima, de identidad o de control de la ira. Es una reacción contra su progenitor. 

5.- No acatan las normas sociales y eso va desde robar o mentir hasta presentarse a una boda con un atuendo poco apropiado. El mundo tiene que girar a su alrededor. 

6.- No te va a dejar hablar. Te va a reñir constantemente sin que tú le hayas dado permiso para ello. Y eso lo hace con autoridad aunque su vida sea un auténtico desastre y tú estés capeando el temporal con cierta elegancia. 

7.- Es un ser triste, sin luz y con mucho miedo. Están envenenados con las ansias de poder y todo su mundo gira alrededor de eso. Suelen gustar del dinero, pero no para disfrutarlo con los suyos, sino para atesorarlo y poder calmar el terror insaciable a un futuro difuso. Esto sucede porque se reconocen en su falta de valía. 

En otra ocasión hablaremos de cómo tratar a un psicópata o cómo sanar tras una relación con un psicópata. Ambos retos son difíciles pero no son imposibles. Lo primero es reconocerlos y aprender las características de un psicópata como nos conocemos el abecedario o la tabla de multiplicar. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

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Se calcula que, aproximadamente, el 4% de la población responde a la etiqueta de psicópata. El daño que ejercen en todos los ámbitos son tan demoledores que urgen reconocerlos para ponernos a salvo.  

Cuando decimos la palabra psicópata nos asaltan todas estas mentes malignas que no se paran a la hora de realizar daños terribles a seres indefensos. Protagonizan periódicos a diario con sus asesinatos, violaciones y daños morales. Así que no vamos a deternenos mucho en ellos. Este tipo de individuos (aunque su maldad sea enorme) no es lo frecuente cuando se trata de abordar el trastorno psicopático de la personalidad. Lo más duro de la situación es que la mayoría de los que responden a esta descripción están integrados y no llevan ninguna marca que nos advierta de su oscuridad. Desgraciadamente la vida no es tan fácil.

La mayoría de los psicópatas están bastante bien integrados y algunos, vistos desde fuera, pueden llevar hasta una vida exitosa. Es más, el psicópata tiene una especial preferencia por el poder, la apariencia, el lujo y los extremos en todos los sentidos. Por eso, es fácil encontrarlos en puestos que exigen responsabilidad y, a cambio, piden no ser demasiado escrupulosos con el que está en frente. Ejecutivos o bancarios (¡ojo, no todos!) tienen un alto porcentaje de estos individuos militando en sus filas. Y es así porque se valoran más los perfiles profesionales con esa características que otros con más empatía a la hora de conseguir objetivos económicos. 

Empezamos con la definición: ¿Qué es un psicópata? 

En esencia, es una persona que no sabe amar. Y, según, los últimos estudios, con el nivel de conocimientos de hoy en día, no es posible que aprendan. Son individuos sin escrúpulos que han dado un paso más para superar el narcisismo. Si bien no todos los narcisistas son psicópatas, todos los psicópatas sí son narcisistas. Tienen un ego tan inflado que son incapaces de ponerse en el lugar del otro. No empatizan lo más mínimo. Esto es, no pueden sentir conmiseración hacia el dolor ajeno. Por eso, no paran hasta conseguir sus objetivos caiga quien caiga. Lo que para otra persona sería una invitación a reflexionar, para un psicópata es un reto personal a conseguir. 

Están en todos lados y hay expertos, como Iñaki Piñuel, autor de Amor Zero, que calcula que todos los seres humanos normales y corrientes nos vamos a topar con, al menos, 6 psicópatas en nuestras vidas. Y eso solo teniendo en cuenta relaciones de cierto calado. No se cuenta cuando estamos ante contactos más o menos superfluos o sin importancia. Teniendo en cuenta que el daño que hacen es atroz y que suelen ser personas con una gran inteligencia, tenemos que estar lo más precavidos posible. 

Están en todos los ámbitos: en el trabajo creando mal ambiente entre compañeros o explotando al otro si ejercen una posición de poder, en la escuela inventando crueldades para hacer más insufrible aún el bullying, en tu barrio, en tu comunidad de vecinos, en tu club de tenis y, desgraciadamente, también en tu casa. Cuando uno de los progenitores (o ambos) responde a las características de un psicópata, crea hijos con una autoestima tan baja que son carne de cañón para sufrir maltrato psicológico, caer en las redes de las adicciones,  depresiones recurrentes, abandono escolar o soledad no deseada. 

10 Características de un psicópata

Pero cómo son estas personas para que el daño que ejercen sea tan atroz. Anota que es importante. 

1.- Un psicópata no tiene empatía y, por tanto, no sabe amar

Esta es una de las características de un psicópata más importante. Es muy difícil para una persona normal aceptar que el otro (que lo mismo es su pareja, madre o un compañero de años) es incapaz de tener ese sentimiento. Todo su mundo gira alrededor de ellos, de sus necesidades, de sus caprichos, de sus metas. Son incapaces de hacer esos gestos de amor (los mismos que nos hacen humanos) hacia nadie. Son despegados y no les sale ese abrazo sincero de emoción o pasión que, a veces, nos sorprende. Si tienen un gesto contigo es, simplemente, por interés. Y eso lo debes tener muy claro. O bien le estás dando algo en ese momento o bien esperan algo de ti en un futuro próximo. Si te hacen un favor, esperan recuperarlo con creces y multiplicado, a veces, con peticiones exageradas o que se hacen imposibles. 

2.- Son lobos disfrazados con piel de cordero

Maestros del disfraz emocional, están en una zona de confort muy peculiar, una en la que solo caben ellos mismos y nada más. De cara a la galería, son personas intachables, super educadas y correctas que nunca han roto un plato. Es muy raro que pierdan los nervios ante una situación que a cualquier persona le sacaría de sus casillas. Conservan la calma en situaciones terribles (recuerda la falta de empatía) y eso nada tiene que ver con la superación del que se trabaja para encontrar la serenidad. En el psicópata hay otra actitud que es sencillamente que no le importa lo que está pasando a su alrededor.   

Al contrario, si es él o ella quien se siente herido, no dudará en mover Roma con Santiago hasta resarcirse de la afrenta. Además, suelen ser personas que, a la más mínima, saltan reclamando respeto o que se le ha hecho daño. Todo el mundo tiene que girar a su alrededor, recuerda, y eso se trasluce en una sutil pleitesía que va minando la moral del que está enfrente. Tienen muy buena memoria. Rencorosos y vengativos, nadie se escapa a su ira cruel: ni hijos ni pareja ni padres ni personas de autoridad real.  

3.- El psicópata es siempre un narcisista

Un narcisista no tiene por qué dar un paso hacia la psicopatía pero todo psicópata sufre de este trastorno que toma el nombre de Narciso, metamorfoseado en la flor del mismo nombre por enamorarse de su reflejo. Y eso es un psicópata: una persona que vive solo para él o para ella. Todo tiene que ser tal como dice, en los tiempos que dicta y siguiendo su capricho. Con este tipo de personas no podrás hacer ningún plan preconcebido ya sea un viaje o un picnic en el campo. Para ellos esto son tonterías y cualquier acto deberá estar supeditado a lo que surja. Y ese surja nunca será de ti. Siempre será del otro. 

A consecuencia de esto, las personas que se relacionan con los psicópatas acaban apagándose y dejándose jirones de alegría por el camino. Todo se vuelve estresante y agobiante. Si son niños o jóvenes los que están obligados a tratar con el psicópata (padres, otros familiares, profesores…), abrirán una herida en su alma difícil de sanar que llevaran arrastrando hasta la vida adulta. Por eso, si sospechas que has estado (o algún menor conocido lo sufre en el momento presente) bajo las garras de la psicopatía, hay que pedir ayuda profesional cuanto antes. Solo con herramientas psicológicas se logra superar este daño.  

4.- Tienen una habilidad especial para buscar a personas vulnerables

Hay psicólogos expertos que indican que los psicópatas tienen como un radar que va captando a personas con baja autoestima, víctimas de maltrato psicológico anterior, que están pasando por una mala racha o que se encuentran en una posición de vulnerabilidad. Es cierto al 100% aunque también hay personas buenas, bondadosas y con luz con la misma habilidad. La diferencia (y es abismal) es que estos últimos no se dedican a hacer daño. El psicópata va siempre de caza. Su meta son sucesivas presas o personas a las que parasitar. Ese ese su modo de vida, puede ser desde una entrada al cine hasta toda una vida. Para ellos y ellas es lo mismo. Se las apañará para robar la luz del otro, para vivir económicamente a su costa, para manipularlo, para robarle sus logros y aparecer como los verdaderos artífices de cualquier éxito. Gustan rodearse de gentes que han subido en la escala social o que pueden abrirle puertas (las que sean) en provecho propio. Cuando ven alguien así, no dudan en pegarse y empezar a desplegar sus artes de camaleón.  

5.- Porque... se comportan como camaleones para atraer a sus víctimas

No te darás cuenta de que estás ante un psicópata porque estos tienen una habilidad especial para mostrar la cara que tú estás buscando. Si lo que quieres es formar una familia, serán los más amorosos del mundo. Si eres una persona reclutando a colaboradores para un proyecto, ellos se mostrarán los más interesados y te convencerán de que aquello que le ofreces será lo que siempre quisieron… Por eso, es tan difícil darse cuenta que se está ante un psicópata a los inicios de una relación. Solo se quitarán la careta cuando tengan a su víctima hundida, acorralada y alejada de todos aquellos que pudieran echarle una mano. 

6.- La finalidad del psicópata es robar la luz de los que están a su alrededor

En el fondo es lo que más desean: alegría, fortaleza, bondad, empatía, generosidad, arrojo, valentía… Todos estos dones son imposibles para un psicópata. En su estructura mental cree que puede apropiarse de ellos como si de un vampiro se tratara. Lo único que consigue es que el otro caiga en una grisura espiritual muy difícil de salir. Irá poco a poco, sin darte cuenta puedes estar en sus redes. Serán pequeñas cosas y cada vez irá más. El maltrato psicológico tiene como finalidad anular tu autoestima, tu voluntad y que estés a su merced siempre. A veces, dan un paso más hacia la agresión física, el abuso sexual, la violación o el asesinato. Tampoco vamos a detenernos mucho en esto.

7.- Es envidioso y perezoso

Hablará mal de todo el mundo. No se para ante la injuria y la calumnia ni siquiera ante personas vulnerables, niños o familia. Para ellos, todo debe girar alrededor de su ombligo y cualquier cosa que no reciba será objeto de su ira.  Su boca estará siempre despreciando los logros ajenos o las virtudes de los demás. Ninguneará a quien está a su alrededor con el fin último de robarle todos sus dones. El psicópata (como el narcisista) es perezoso y lo que consigue lo hace medrando y a costa de los demás. A poco que analices nada tiene que sea mérito propio. Siempre hay alguien detrás aupándolo en todos los ámbitos de la vida. 

8.- El psicópata no tiene remordimiento de conciencia

Si te pide perdón es porque lo has pillado y considera que aún puede sacarte más. Puede ser dinero, trabajo gratis, compañía, brillo social, luz anímica… o todo a la vez. Es una persona que no siente el dolor del otro. Por eso, no puede tener conmiseración o arrepentimiento por cualquier cosa que haya hecho. ¡No cambian! Eso tenlo por seguro.  

9.- Te hará creer que estás loco o que has perdido el juicio 

Es una de las estrategias más peligrosas del psicópata para con sus víctimas. Las aislará de todo entorno social. Hablará mal de cualquier amistad o de la familia para que el otro vaya aumentando su vulnerabilidad. Su capacidad para el disfraz hará creer a los demás que él es la víctima y que es el otro el que está mal de la cabeza o no está haciendo lo correcto. Esta técnica conocida como “luz de gas” hará que su víctima enferme, caiga en terribles depresiones o se resbale por las adicciones y/o el suicidio. Lo tendrá todo tan bien montado que todos y cada uno de los que están alrededor de esta persona (la cual necesita ayuda inminente) la crean culpable de sus males, de los del psicópata y de todos los que están a su alrededor. 

10.- Un psicópata trata a las personas como cosas de usar y tirar

Estará contigo hasta que pueda usarte y esto es válido incluso para las madres psicópatas. Cuando un hijo no le sirve para brillar en sociedad o para subir en la escala social o para cualquier otro fin que ella elija, lo desechará sin contemplaciones haciendo creer al resto de la familia que es la oveja negra. Y lo es, solo que esas personas vienen al mundo a poner orden y a desenmascarar abusos. 

En las relaciones de pareja estarán con el otro hasta que se busquen a una nueva presa más apetecible. Otra táctica que usan muy frecuentemente es no dejar ir del todo. Tienen a las exparejas en la recámara por si un día se quedan solos, están aburridos o quieren jugar. Los sentimientos del otro, recuerda, les tiene sin cuidado.

Entonces, cómo reconocemos a los psicópatas  

1.- En un principio son muy difíciles de identificar, incluso, para psicólogos experimentados o personas con ojo clínico. Recordemos que son maestros del disfraz y siempre aparecerán con su mejor cara. Por eso lo mejor es dejar tiempo (a ser posible mucho más del que te pide) para iniciar cualquier acción. Esto puede ser desde firmar un contrato hasta emparejarse o formar equipo. 

2.- Son individuos muy tóxicos que envenenan todo lo que tocan. A su alrededor siempre hay malestar, malos rollos, palabras fuera de sitio e, incluso, insultos. 

3.- Están siempre dando consejo sin que se lo pidas o sin necesitarlo. Si sitúan en una posición superior sin haber dado permiso a ello. Según su parecer nunca se equivocan. Son los demás, los errados, los informales, los que están mal de la cabeza y los que no tienen paz. La realidad es que, cuando ellos entran, se acabó la serenidad, la alegría y la felicidad. 

4.- Si tienen una cierta edad, ha ido dejando muchas víctimas detrás. Pregunta y desconfía. Es una de las señales más significativas. No están nunca sin pareja y temen a la soledad. Encadenan una separación tras otra y siempre de manera complicada. Se van mal de los sitios donde han trabajado. No tienen amigos. A lo sumo, uno solo y suele ser otro psicópata o uno extremadamente vulnerable. Si tienen hijos, los pequeños no son capaces de levantar cabeza y suelen traer malas notas, tener problemas de autoestima, de identidad o de control de la ira. Es una reacción contra su progenitor. 

5.- No acatan las normas sociales y eso va desde robar o mentir hasta presentarse a una boda con un atuendo poco apropiado. El mundo tiene que girar a su alrededor. 

6.- No te va a dejar hablar. Te va a reñir constantemente sin que tú le hayas dado permiso para ello. Y eso lo hace con autoridad aunque su vida sea un auténtico desastre y tú estés capeando el temporal con cierta elegancia. 

7.- Es un ser triste, sin luz y con mucho miedo. Están envenenados con las ansias de poder y todo su mundo gira alrededor de eso. Suelen gustar del dinero, pero no para disfrutarlo con los suyos, sino para atesorarlo y poder calmar el terror insaciable a un futuro difuso. Esto sucede porque se reconocen en su falta de valía. 

En otra ocasión hablaremos de cómo tratar a un psicópata o cómo sanar tras una relación con un psicópata. Ambos retos son difíciles pero no son imposibles. Lo primero es reconocerlos y aprender las características de un psicópata como nos conocemos el abecedario o la tabla de multiplicar. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

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Narcisista es quien hace girar toda la realidad alrededor de su ego sin importarle los sentimientos de los demás. Entendemos todas las aristas de esta compleja y peligrosa personalidad. 

El mito pagano de Narciso

Cuenta el mito que el joven Narciso había sido bendecido por los dioses (tanto de la antigua Roma como de Grecia) con una belleza  sin igual, una gracia poco frecuente y un físico perfecto. Con estos dones vivía Narciso despreocupado del mundo y, dicho sea de paso, sin lo que hoy conocemos como empatía. Gustaba de pasear en soledad y creía que pocos eran rivales para él. La historia no termina aquí ya que nuestro protagonista se convirtió (debido a su carácter o personalidad) en el primer narcisista conocido de la historia y además legó su nombre para nombrar la patología. 

Y eso fue un buen día de primavera en el que se encontraba nuestro protagonista paseando por un prado cercano a su casa. Había llovido y la pequeña laguna que tan bien conocía se había convertido en un inmenso lago de aguas cristalinas. Hasta allí se acercó Narciso para refrescarse de la sed por la caminata. Al ir a inclinarse para tomar un poco de agua, se vio reflejado (bello, armonioso, joven…) en el lago. Al instante, Narciso quedó tan prendado de su propia imagen que le invadió un enamoramiento tan fulgurante y fulminante que no pudo resistir las ansias por besar ese ser tan bello que emergía (cual espejo) del lago. Se acercó más a más al agua hasta que, sin darse cuenta y henchido por su pasión, se precipitó en las profundidades hasta morir ahogado.

Los dioses (paganos recordemos) para que su actitud sirviera de ejemplo (como un cuento con moraleja) convirtieron al hermoso joven en la flor del narciso. Es la misma que nace  nada más despuntar la primavera y, además, su forma nos recuerda la (des)ventura de aquel joven mítico conocido como el primer narcisista de la historia de la humanidad.  

Entonces, qué es ser narcisista

En esencia, y resumiendo mucho, es la persona que no sabe qué es el amor hacia el otro. Es un ser que no puede, no sabe o no quiere amar nada más que así mismo. Lo “malo” (hago esto juicio de valor aunque no me gustan) es que el narcisista no está repleto por así decirlo de virtudes y dice sin más esto: que solo le interesa él mismo o ella misma. No es tan fácil lidiar con una personalidad de este tipo y ni mucho menos se reconoce a primeras. De eso se cuidará muy bien el narcisista para que no te des cuenta. 

El narcisista está catalogado como personalidad narcisista de la personalidad o trastorno narcisista de la personalidad. Y esto fue hace bien poco a pesar de que el mito es antiguo. El término fue propuesto (como una patología psiquiátrica) por Jean-Charles Bouchoux en su libro traducido al español como Los perversos narcisistas. Eso fue en 1986 y a España el concepto comenzó a tenerse en cuenta en las consultas de psiquiatría una década después para comenzar a “popularizarse” en todo el mundo a inicios del siglo XXI. Esto es, como no se sabía el daño que podían llegar a hacer estos seres tóxicos ahora mismo en Occidente, por circunscribir solamente, hay millones de personas afectadas por algún narcisista o más. La buena noticia es que hoy tenemos más armas para bloquear sus efectos tan dañinos y de eso vamos a tratar. 

Que es ser narcisista, características más frecuentes

1.- Estas personalidades no saben amar y, por tanto, no tienen empatía alguna. Son incapaces de ponerse en el papel de los demás. Para ellos la compasión o el perdón no existe.  

2.- Todo su mundo (y además todos los que le rodean) deben rendirle pleitesía así sin más. Si no lo consiguen se enfadan y utilizan todas las armas de las que dispongan para herir sin piedad a quien está alrededor. 

3.- El narcisista no para así sean niños pequeños (incluso sus propios hijos), ancianos desvalidos o personas que están pasando una mala racha. Cualquiera le vale si puede robarle su luz. Y con su luz me refiero al brillo del alma, a la generosidad, a la fortaleza anímica o a la alegría, virtudes de las que carece el narcisista. 

4.- Es un tipo de persona que vibra en la escala del miedo (la contraria a la del amor). Detrás de una fachada de solvencia, fortaleza, inteligencia y capacidad se esconde un ser vulnerable (y vulnerado a veces) que es incapaz de hacer frente a las contingencias de la vida.  

Otras cuatro características más del narcisista

5.- El narcisista es un ser triste que no intuye qué es la felicidad verdadera y que, aunque lo diga, no es libre. Es prisionero de su propio ego y está envenenado con odios diversos. 

6.- Es incapaz de perdonar y dejar ir. Si considera que una persona le ha hecho daño o le ha humillado, se pondrá a tramar cualquier acción para tomarse la revancha. En este emplazamiento puede dar un paso más hacia el abismo convirtiéndose en un perverso narcisista o en un psicópata. 

7.- El narcisista necesita a sucesivas víctimas para ir llenando ese espacio vacío envenenado con su ego. Por eso, buscará sin cesar a personas que le alaban o que pueda (mal)tratar de mil maneras. Normalmente busca a individuos que, por las razones que sean, sufren de baja autoestima. Así será más fácil manipularlos en su propio beneficio. 

8.- El narcisista miente las veces que haga falta y, además, lo hace de una manera sutil e inteligente. Es tal su grado que, incluso para reputados psicólogos, es fácil que nos engañen. Se hará un mundo perfecto donde ellos son las víctimas de un entorno hostil. Y es más bien todo lo contrario: envenenan todo lo que rozan ya sean hijos, parejas, amistades o compañeros de trabajo. 

Narcisista y seguimos con sus características

9.- Para el narcisista cualquier afrenta (aunque sea algo sin la más mínima importancia) se convierte en una atroz falta de respeto. Lo que para una persona es una tontería o una frase desafortunada, para ellos es algo imperdonable que no puede olvidarse. Y, si puede, la guardará. 

10.- Es incapaz de hacer nada por los otros ni tampoco sentir, por supuesto. Es la persona que estropea un viaje porque la habitación del hotel no está a 24 grados o porque hay muchas (o pocas) tiendas en el destino elegido. Es el que desbarata un cumpleaños porque el camarero (a su juicio) no está siendo diligente. Es el que arruinará una reunión familiar porque no se le está prestando atención. Quiere ser (como el refrán) la novia en la iglesia, el muerto en el entierro y el niño en el bautizo. Y, además, todo junto y a la vez. 

11.- El narcisista es el que se atreve a emitir juicios a sin más y sin habérselo pedido o permitido con anterioridad. Se arroga una posición de superioridad que no le corresponde y se pone a corregir a diestro y siniesto. La más de las veces lo hace a personas que, por lo que sea, destacan o son más brillantes que él. Ni que decir tiene que los seres humanos no somos comparables. Todos somos grandiosos en nuestra humanidad y divinidad. Sin embargo, eso no forma parte del mundo del narcisista. Según él o ella, está autorizado para opinar de la vida de los demás en cualquier momento utilizando palabras hirientes o insultantes. Que su vida no sea un dechado de virtudes no tiene la más mínima importancia para un narcisista. 

12.- Y es así porque, en el fondo, el narcisista está comido por la envidia. Ve (aunque no lo reconoce) su vulnerabilidad, su humanidad, sus fracasos… En lugar de asumir esto, reponerse, trabajar y crecer espiritualmente se enroca en una zona de confort llena de odio y pereza. Su envidia se convierte en ira, en maledicencia cuando no en difamación. 

13.- De cara a la galería es una persona encantadora, que no ha roto nunca un plato, educada en extremo y servicial hasta llegar a ser servil. Sin embargo, no duda en calumniar (con artes sibilinas y bien hiladas) a todo aquel que descubra su verdadera personalidad o no le sirva para sus intereses.  

Madre narcisista, cuando el veneno se inocula a los pequeños

El narcisista extiende sus tentáculos en cualquier faceta de la vida. Es más sutil en el hogar, con la pareja. Gusta de los puestos de poder y se encuentra con comodidad en empleos con personal a su cargo, el cual explotará para a continuación arrogarse todos los méritos del equipo como propios e individuales. Existen en todos los ámbitos y, desgraciadamente, también existen las madres narcisistas. Recordemos que estas personas no pueden, no quieren o no saben amar. ¡A nadie! Así de terrible y así de claro. Eso no quita para que hagan un esfuerzo por convencer a propios y extraños de todo lo contrario. Lo consiguen en un alto porcentaje de casos. Por eso se hace necesario que esa soberbia disfrazada de orgullo sano se desenmascare cuanto antes. Así no crearan a personas heridas o más narcisistas. 

La madre narcisista es la que necesita la validación de los hijos y/o la pareja constantemente. Todo en el hogar girará en torno a las necesidades o caprichos de ella. Suele ser una madre descuidada que antepone lo que quiere en un momento dado a la felicidad del clan. No ejerce como madre. Según ella es un ser divino que tiene que estar en un pedestal al que todos los miembros le tienen que rendir pleitesía y tributo. Dicho así puede parecer algo muy exagerado que se da en muy pocos casos. Sin embargo, la madre narcisista conseguirá esto con pequeños gestos y   continuado en el tiempo. 

¿Qué ocurre con el hijo de una madre narcisista? 

El pequeño no tiene escapatoria a no ser que el desapego sea tan grave que se convierta en abandono. Normalmente eso no lo hace una madre narcisista y no por amor sino para que no la descubran. La madre narcisista no tendrá problemas en machacar constantemente la autoestima de sus vástagos para quedarse ella con esa luz. Como solo ella y solo ella sabe de todas las cosas del mundo (y es así en las primeras etapas de un pequeño lo cual no quita para que este conocimiento se transmita con amor), la opinión y las necesidades del hijo nunca son tenidas en cuenta. 

El pequeño va sintiendo que va creciendo a la sombra de una madre que se cree superior pero, que sin embargo, es incapaz de hacer frente a los más mínimos contratiempos del mundo. Las necesidades de ella serán lo primero. No será capaz de demostrar cariño a no ser que sea interesado. Criará a hijos dependientes, la única manera de asegurarse súbditos y vasallos de por vida. Será incapaz de empoderar a los hijos (¡y a las hijas menos porque estarán movidas por la envidia!) para que sean seres independientes. 

Salir de las garras de una madre narcisista 

Los hijos de madre narcisista tienen muy difícil sacar una carrera universitaria, encontrar una pareja saludable e, incluso, un trabajo. Ya se encargará ella de boicotear cualquier avance. El “tú no puedes” estará siempre (implícito o explícito) en la comunicación de la madre narcisista. Si algún hijo consigue salir de sus garras (se puede por supuesto) será con trabajos propios de Títanes. La furia de la madre narcisista siempre será el aislamiento y la expulsión del clan. El premio del hijo que logra hacer esa heroicidad es el disfrute de su libertad. 

Los hijos con una madre narcisista siempre llevarán una herida y una crónica baja autoestima (a pesar de logros sobresalientes). Tendrán que trabajar en este sentido para empoderarse y dar al mundo sus mejores dones, aquellos con los que mejor se sienten o se identifican. Desafortunadamente, son pocos los hijos de madre narcisista que logran escapar de sus lazos sin heridas de importancia. Es frecuente en ellos la enfermedad psicosomática, problemas psicológicos de entidad, baja tolerancia a la frustración, dificultad para controlar el estrés y bajadas hacia la ansiedad. También hay quienes se refugian en los paraísos artificiales de las drogas convirtiéndose en un esclavo doble: de la madre y de la adicción.  

Entonces, cómo tratar con un narcisista

Sea dentro o fuera del hogar, el día a día con estas personas se hace muy difícil. Quien peor parte se llevan son los pequeños de la casa, los niños que necesitan todo el amor y acompañamiento de su madre. Y, a cambio lo único que reciben es falta de valoración, cariño y amor. Ellos llevarán una herida de por vida hasta que tengan la suficiente independencia y lucidez para sanar esa herida y transformarla a su favor. 

Para los adultos que se topan con un narcisista (hombre y mujer) hay pocas opciones a no ser alejarse si es posible. En cuanto te des cuenta de la situación lo mejor es abandonar esa relación sea cual sa. Él o la narcisista intentará dar pena y apelar al buen corazón de su interlocutor. Aún así, ten por seguro que no va a cambiar nunca y que todo lo que hace es para seguir aprovechándote de tu luz. 

Si no puedes alejarte de esa persona porque sea o compañero de trabajo o, peor aún, un superior, ten en cuenta siempre su personalidad. No te tomes lo que diga como algo personal. Tienes que aprender el difícil arte de escuchar sus palabras como si fueran gotas de lluvia tras las ventana. Es difícil porque envenenan con cotilleos, injurias y calumnias cualquier ambiente laboral y, a la postre, todos se ven enredados en sus tejemanejes. 

Para tratar con un narcisista vas a necesitar altas dosis de autoestima, autocontrol, serenidad y templanza. No todo el mundo tiene estos dones o, teniéndolos, quiere malgastarlos con personas de este tipo. Por eso, quizás se haga necesario pensar siempre que con un narcisista hay poco que hacer. Tienes el tiempo justo para darte cuenta y salir huyendo de la manera que creas más oportuna. 

¡Tú decides!

Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

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Narcisista es quien hace girar toda la realidad alrededor de su ego sin importarle los sentimientos de los demás. Entendemos todas las aristas de esta compleja y peligrosa personalidad. 

El mito pagano de Narciso

Cuenta el mito que el joven Narciso había sido bendecido por los dioses (tanto de la antigua Roma como de Grecia) con una belleza  sin igual, una gracia poco frecuente y un físico perfecto. Con estos dones vivía Narciso despreocupado del mundo y, dicho sea de paso, sin lo que hoy conocemos como empatía. Gustaba de pasear en soledad y creía que pocos eran rivales para él. La historia no termina aquí ya que nuestro protagonista se convirtió (debido a su carácter o personalidad) en el primer narcisista conocido de la historia y además legó su nombre para nombrar la patología. 

Y eso fue un buen día de primavera en el que se encontraba nuestro protagonista paseando por un prado cercano a su casa. Había llovido y la pequeña laguna que tan bien conocía se había convertido en un inmenso lago de aguas cristalinas. Hasta allí se acercó Narciso para refrescarse de la sed por la caminata. Al ir a inclinarse para tomar un poco de agua, se vio reflejado (bello, armonioso, joven…) en el lago. Al instante, Narciso quedó tan prendado de su propia imagen que le invadió un enamoramiento tan fulgurante y fulminante que no pudo resistir las ansias por besar ese ser tan bello que emergía (cual espejo) del lago. Se acercó más a más al agua hasta que, sin darse cuenta y henchido por su pasión, se precipitó en las profundidades hasta morir ahogado.

Los dioses (paganos recordemos) para que su actitud sirviera de ejemplo (como un cuento con moraleja) convirtieron al hermoso joven en la flor del narciso. Es la misma que nace  nada más despuntar la primavera y, además, su forma nos recuerda la (des)ventura de aquel joven mítico conocido como el primer narcisista de la historia de la humanidad.  

Entonces, qué es ser narcisista

En esencia, y resumiendo mucho, es la persona que no sabe qué es el amor hacia el otro. Es un ser que no puede, no sabe o no quiere amar nada más que así mismo. Lo “malo” (hago esto juicio de valor aunque no me gustan) es que el narcisista no está repleto por así decirlo de virtudes y dice sin más esto: que solo le interesa él mismo o ella misma. No es tan fácil lidiar con una personalidad de este tipo y ni mucho menos se reconoce a primeras. De eso se cuidará muy bien el narcisista para que no te des cuenta. 

El narcisista está catalogado como personalidad narcisista de la personalidad o trastorno narcisista de la personalidad. Y esto fue hace bien poco a pesar de que el mito es antiguo. El término fue propuesto (como una patología psiquiátrica) por Jean-Charles Bouchoux en su libro traducido al español como Los perversos narcisistas. Eso fue en 1986 y a España el concepto comenzó a tenerse en cuenta en las consultas de psiquiatría una década después para comenzar a “popularizarse” en todo el mundo a inicios del siglo XXI. Esto es, como no se sabía el daño que podían llegar a hacer estos seres tóxicos ahora mismo en Occidente, por circunscribir solamente, hay millones de personas afectadas por algún narcisista o más. La buena noticia es que hoy tenemos más armas para bloquear sus efectos tan dañinos y de eso vamos a tratar. 

Que es ser narcisista, características más frecuentes

1.- Estas personalidades no saben amar y, por tanto, no tienen empatía alguna. Son incapaces de ponerse en el papel de los demás. Para ellos la compasión o el perdón no existe.  

2.- Todo su mundo (y además todos los que le rodean) deben rendirle pleitesía así sin más. Si no lo consiguen se enfadan y utilizan todas las armas de las que dispongan para herir sin piedad a quien está alrededor. 

3.- El narcisista no para así sean niños pequeños (incluso sus propios hijos), ancianos desvalidos o personas que están pasando una mala racha. Cualquiera le vale si puede robarle su luz. Y con su luz me refiero al brillo del alma, a la generosidad, a la fortaleza anímica o a la alegría, virtudes de las que carece el narcisista. 

4.- Es un tipo de persona que vibra en la escala del miedo (la contraria a la del amor). Detrás de una fachada de solvencia, fortaleza, inteligencia y capacidad se esconde un ser vulnerable (y vulnerado a veces) que es incapaz de hacer frente a las contingencias de la vida.  

Otras cuatro características más del narcisista

5.- El narcisista es un ser triste que no intuye qué es la felicidad verdadera y que, aunque lo diga, no es libre. Es prisionero de su propio ego y está envenenado con odios diversos. 

6.- Es incapaz de perdonar y dejar ir. Si considera que una persona le ha hecho daño o le ha humillado, se pondrá a tramar cualquier acción para tomarse la revancha. En este emplazamiento puede dar un paso más hacia el abismo convirtiéndose en un perverso narcisista o en un psicópata. 

7.- El narcisista necesita a sucesivas víctimas para ir llenando ese espacio vacío envenenado con su ego. Por eso, buscará sin cesar a personas que le alaban o que pueda (mal)tratar de mil maneras. Normalmente busca a individuos que, por las razones que sean, sufren de baja autoestima. Así será más fácil manipularlos en su propio beneficio. 

8.- El narcisista miente las veces que haga falta y, además, lo hace de una manera sutil e inteligente. Es tal su grado que, incluso para reputados psicólogos, es fácil que nos engañen. Se hará un mundo perfecto donde ellos son las víctimas de un entorno hostil. Y es más bien todo lo contrario: envenenan todo lo que rozan ya sean hijos, parejas, amistades o compañeros de trabajo. 

Narcisista y seguimos con sus características

9.- Para el narcisista cualquier afrenta (aunque sea algo sin la más mínima importancia) se convierte en una atroz falta de respeto. Lo que para una persona es una tontería o una frase desafortunada, para ellos es algo imperdonable que no puede olvidarse. Y, si puede, la guardará. 

10.- Es incapaz de hacer nada por los otros ni tampoco sentir, por supuesto. Es la persona que estropea un viaje porque la habitación del hotel no está a 24 grados o porque hay muchas (o pocas) tiendas en el destino elegido. Es el que desbarata un cumpleaños porque el camarero (a su juicio) no está siendo diligente. Es el que arruinará una reunión familiar porque no se le está prestando atención. Quiere ser (como el refrán) la novia en la iglesia, el muerto en el entierro y el niño en el bautizo. Y, además, todo junto y a la vez. 

11.- El narcisista es el que se atreve a emitir juicios a sin más y sin habérselo pedido o permitido con anterioridad. Se arroga una posición de superioridad que no le corresponde y se pone a corregir a diestro y siniesto. La más de las veces lo hace a personas que, por lo que sea, destacan o son más brillantes que él. Ni que decir tiene que los seres humanos no somos comparables. Todos somos grandiosos en nuestra humanidad y divinidad. Sin embargo, eso no forma parte del mundo del narcisista. Según él o ella, está autorizado para opinar de la vida de los demás en cualquier momento utilizando palabras hirientes o insultantes. Que su vida no sea un dechado de virtudes no tiene la más mínima importancia para un narcisista. 

12.- Y es así porque, en el fondo, el narcisista está comido por la envidia. Ve (aunque no lo reconoce) su vulnerabilidad, su humanidad, sus fracasos… En lugar de asumir esto, reponerse, trabajar y crecer espiritualmente se enroca en una zona de confort llena de odio y pereza. Su envidia se convierte en ira, en maledicencia cuando no en difamación. 

13.- De cara a la galería es una persona encantadora, que no ha roto nunca un plato, educada en extremo y servicial hasta llegar a ser servil. Sin embargo, no duda en calumniar (con artes sibilinas y bien hiladas) a todo aquel que descubra su verdadera personalidad o no le sirva para sus intereses.  

Madre narcisista, cuando el veneno se inocula a los pequeños

El narcisista extiende sus tentáculos en cualquier faceta de la vida. Es más sutil en el hogar, con la pareja. Gusta de los puestos de poder y se encuentra con comodidad en empleos con personal a su cargo, el cual explotará para a continuación arrogarse todos los méritos del equipo como propios e individuales. Existen en todos los ámbitos y, desgraciadamente, también existen las madres narcisistas. Recordemos que estas personas no pueden, no quieren o no saben amar. ¡A nadie! Así de terrible y así de claro. Eso no quita para que hagan un esfuerzo por convencer a propios y extraños de todo lo contrario. Lo consiguen en un alto porcentaje de casos. Por eso se hace necesario que esa soberbia disfrazada de orgullo sano se desenmascare cuanto antes. Así no crearan a personas heridas o más narcisistas. 

La madre narcisista es la que necesita la validación de los hijos y/o la pareja constantemente. Todo en el hogar girará en torno a las necesidades o caprichos de ella. Suele ser una madre descuidada que antepone lo que quiere en un momento dado a la felicidad del clan. No ejerce como madre. Según ella es un ser divino que tiene que estar en un pedestal al que todos los miembros le tienen que rendir pleitesía y tributo. Dicho así puede parecer algo muy exagerado que se da en muy pocos casos. Sin embargo, la madre narcisista conseguirá esto con pequeños gestos y   continuado en el tiempo. 

¿Qué ocurre con el hijo de una madre narcisista? 

El pequeño no tiene escapatoria a no ser que el desapego sea tan grave que se convierta en abandono. Normalmente eso no lo hace una madre narcisista y no por amor sino para que no la descubran. La madre narcisista no tendrá problemas en machacar constantemente la autoestima de sus vástagos para quedarse ella con esa luz. Como solo ella y solo ella sabe de todas las cosas del mundo (y es así en las primeras etapas de un pequeño lo cual no quita para que este conocimiento se transmita con amor), la opinión y las necesidades del hijo nunca son tenidas en cuenta. 

El pequeño va sintiendo que va creciendo a la sombra de una madre que se cree superior pero, que sin embargo, es incapaz de hacer frente a los más mínimos contratiempos del mundo. Las necesidades de ella serán lo primero. No será capaz de demostrar cariño a no ser que sea interesado. Criará a hijos dependientes, la única manera de asegurarse súbditos y vasallos de por vida. Será incapaz de empoderar a los hijos (¡y a las hijas menos porque estarán movidas por la envidia!) para que sean seres independientes. 

Salir de las garras de una madre narcisista 

Los hijos de madre narcisista tienen muy difícil sacar una carrera universitaria, encontrar una pareja saludable e, incluso, un trabajo. Ya se encargará ella de boicotear cualquier avance. El “tú no puedes” estará siempre (implícito o explícito) en la comunicación de la madre narcisista. Si algún hijo consigue salir de sus garras (se puede por supuesto) será con trabajos propios de Títanes. La furia de la madre narcisista siempre será el aislamiento y la expulsión del clan. El premio del hijo que logra hacer esa heroicidad es el disfrute de su libertad. 

Los hijos con una madre narcisista siempre llevarán una herida y una crónica baja autoestima (a pesar de logros sobresalientes). Tendrán que trabajar en este sentido para empoderarse y dar al mundo sus mejores dones, aquellos con los que mejor se sienten o se identifican. Desafortunadamente, son pocos los hijos de madre narcisista que logran escapar de sus lazos sin heridas de importancia. Es frecuente en ellos la enfermedad psicosomática, problemas psicológicos de entidad, baja tolerancia a la frustración, dificultad para controlar el estrés y bajadas hacia la ansiedad. También hay quienes se refugian en los paraísos artificiales de las drogas convirtiéndose en un esclavo doble: de la madre y de la adicción.  

Entonces, cómo tratar con un narcisista

Sea dentro o fuera del hogar, el día a día con estas personas se hace muy difícil. Quien peor parte se llevan son los pequeños de la casa, los niños que necesitan todo el amor y acompañamiento de su madre. Y, a cambio lo único que reciben es falta de valoración, cariño y amor. Ellos llevarán una herida de por vida hasta que tengan la suficiente independencia y lucidez para sanar esa herida y transformarla a su favor. 

Para los adultos que se topan con un narcisista (hombre y mujer) hay pocas opciones a no ser alejarse si es posible. En cuanto te des cuenta de la situación lo mejor es abandonar esa relación sea cual sa. Él o la narcisista intentará dar pena y apelar al buen corazón de su interlocutor. Aún así, ten por seguro que no va a cambiar nunca y que todo lo que hace es para seguir aprovechándote de tu luz. 

Si no puedes alejarte de esa persona porque sea o compañero de trabajo o, peor aún, un superior, ten en cuenta siempre su personalidad. No te tomes lo que diga como algo personal. Tienes que aprender el difícil arte de escuchar sus palabras como si fueran gotas de lluvia tras las ventana. Es difícil porque envenenan con cotilleos, injurias y calumnias cualquier ambiente laboral y, a la postre, todos se ven enredados en sus tejemanejes. 

Para tratar con un narcisista vas a necesitar altas dosis de autoestima, autocontrol, serenidad y templanza. No todo el mundo tiene estos dones o, teniéndolos, quiere malgastarlos con personas de este tipo. Por eso, quizás se haga necesario pensar siempre que con un narcisista hay poco que hacer. Tienes el tiempo justo para darte cuenta y salir huyendo de la manera que creas más oportuna. 

¡Tú decides!

Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

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