Libro de horas de Don Manuel o Livro de horas de dom Manuel

Libro de horas de Don Manuel o Livro de horas de dom Manuel

 

Libro de horas

Hoy nos vamos a detener en un libro antiguo, en un museo y en una ciudad: en el Libro de horas de Don Manuel (Livro de horas de dom Manuel) custodiado en el Museo de Arte Antiga de Lisboa, uno de los emplazamientos que ver de la capital lusa. ¿Y qué es un libro de horas? ¿Por qué tanta importancia?

Es bien verdad que la bibliofilia tiene, últimamente, muchas patas, ya que se ha extendido hasta los libros de artistas (eso para otro día) o a las bellas ediciones ilustradas realizadas ad hoc. Pero eso no quita para que las obras antiguas (muchas de ellas en museos) sigan teniendo su ferviente público, entre el que me encuentro.

¿Qué son los libros de horas?

Aunque Gutenberg inventó la imprenta hacia 1450, la nueva herramienta no estuvo disponible en las ciudades más importantes de Europa (en América estaban en otra cosa) hacia finales del siglo XV. Hasta esa fecha, todos los libros eran manuscritos y para editar una obra se copiaba a mano, normalmente en los scriptoria de los monasterios.

Por su alto coste de ejecución, los libros eran objetos preciosos, preciados y apreciados. Si, además, estaban iluminados, es decir, ilustrados o dibujados (por supuesto a mano y con materiales como el lapislázuli, la plata o el oro), se convertían en bienes solo al alcance de la realeza y la nobleza de alto rango (la de bajo tampoco podía permitirse estos lujos). De esta rama eran, por ejemplo, los Beatos o el famoso Códice Calixtino.

El uso de los Libros de horas comenzó a extenderse alrededor del año 1400 hasta 1550, es decir, cuando ya se había instalado la imprenta, pero esto tiene una explicación muy sencilla, ya que, por esa fecha, se produjo un aumento considerable de la riqueza y, además, estos libros, más que medios de transmisión de conocimiento, eran considerados obras de arte.

Normalmente las iluminaciones las realizaba un buen artista (con un taller a su cargo) conocido en la época, aunque su nombre no haya llegado hasta nosotros. Los libros de horas eran breviarios con las oraciones más importantes para rezarse durante el día. Estaban realizados en tamaño cuarto (como las novelas normales actuales), con una bonita encuadernación y solían tener una funda de terciopelo primorosamente bordada con el escudo del propietario y un cordón para llevarlo encima (como hacemos con el móvil). Libros de horas famosos son, por ejemplo, el de Isabel la Católica o del Duque de Berry. Por supuesto, son todos únicos.

El Libro de Horas de Don Manuel

Pues el Libro de Horas de Don Manuel que se encuentra en Lisboa pertenece a esta familia. Aunque no va firmado, se ve en él la mano de uno de los iluminadores más importante de su tiempo: Antonio de Holanda. No se sabe la fecha de ejecución, aunque se baraja como probable los años comprendidos entre 1517 y 1538. Hay investigadores que señalan una fecha posterior, después de 1521, cuando su propietario, a la sazón Don Manuel I de Portugal (el afortunado) ya había fallecido. Por eso se apunta a que fue un encargo de su hijo Juan III (el piadoso) para honrar a su padre.

Quien quiera que fuera el dueño de tan magnífica obra, debió disfrutar de su caligrafía impecable y de sus bellas iluminaciones en témpera y oro. Hoy en día, un deleite al alcance de cualquier mortal que pase por Lisboa.

Por Candela Vizcaíno

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