10 consejos básicos para afrontar la vuelta al cole

Vuelta al cole

Vuelta al cole

© Candela Vizcaíno

 

Ya está aquí la vuelta al cole. Así que no hagamos un drama y empecemos a poner nombres con pompa que nos parecen de lo más cool para lo más normal del mundo. Me refiero a términos como síndrome postvacacional, estrés escolar, tristeza otoñal y esas cosas. En nada comenzará la rutina. No podemos hacer nada para pararla. Se acabaron los desbarajustes en los horarios, las tardes de helados, las mañanas en la playa, las maletas de un lado para otro, las primas en fiesta de pijamas permanente, los días enteros en la piscina, levantarse a las 11 de la mañana… Llegaron los horarios y, de un plumazo, terminamos con la flexibilidad y eso de hacer lo que nos dé la gana.

Que lo más maravilloso del mundo es estar de molicie constante al sol y viajando, pues seguramente. No voy a ser yo quien me ponga a decir lo contrario con lo que me gusta un avión, pero también es saludable y fuente de felicidad la rutina ordenada. Y esto es lo que debemos inculcar a nuestros hijos. Bueno… mamá habrá que, a estas alturas del verano, se encuentre que alguno de sus retoños está hasta pidiendo la ansiada vuelta al cole.

Entonces, ¿cómo llevan los niños este regreso a las aulas y a los horarios? Como todo en la vida depende del pequeño, pero sí hay unos normas generales que todas las familias debemos tener en cuenta para no hacer un zafarrancho de lo que debe ser vida corriente, cotidiana y habitual.

10 consejos básicos para una vuelta al cole feliz

Porque de eso se trata: de no estresar a los niños (sobre todo a los más pequeños) con un evento que forma parte de su existencia y que debe ser vivido con alegría. Así que anota.

1.- No dramatices, por favor. Hay tiempo para todo: para las vacaciones de desmadre en los horarios y para la rutina del colegio con agenda fija. Los pequeños deben acostumbrarse desde chicos y saber disfrutar de  cada momento con serenidad y una sonrisa en los labios.

2.- Vamos a tener cuidado con las palabras como el síndrome postvacacional o estrés en el colegio. A no ser que nuestro hijo tenga algún problema dentro de las aulas (y eso es tema aparte que hay que zanjar inmediatamente y con la mayor celeridad posible), no va a suponerle ninguna enfermedad madrugar, volver al comedor y retomar los estudios. Y así hay que hacérselo ver (a la menor queja) cuanto antes.

3.- Si tu niño se pone a llorar o a hacer aspavientos (de cualquier tipo)  ante la vuelta al cole, tienes que mantener una buena conversación sin explayarte mucho. Pero sí debes hacerle partícipe del gran don que es recibir una educación, como es en el caso de España, desde los 3 a los 16 años. Dependiendo de la edad de tu pequeño, hazle ver que en otros países y en otras épocas algo normal hoy en día (por fortuna) era un auténtico privilegio. Aprovecha para recalcar la importancia de la educación para su desarrollo, tanto como persona (a nivel anímico y espiritual) como profesional en el futuro. ¡Ah! Y no tengas empacho en repetirlo a lo largo del curso a la menor queja o cuando las notas no vengan como es debido.

4.- ¿Y qué decimos de volver a ver los amigos? Aunque alguno habrá que ha tenido fiestas de piscina con los colegas durante el verano, recuérdale también esto: que ahora van a retomar sus amistades, sus juegos y sus cosas durante el horario escolar. Motívale ante la posible amistad con nuevos niños. Una buena idea es repasar lo que habéis hecho durante las vacaciones para que lo pueda compartir con sus compañeros. Así sentirá que todo es un continuo, que no hay un antes o un después, que es un camino, el de su vida, ni más ni menos.

5.- Durante los primeros días, algunos niños acusan más cansancio. Aún se acuestan tarde y tienen que madrugar  y va quedando menos margen para la pereza. Intenta evitar esto no haciendo todo de golpe. Unos cuantos días antes, comienza ya con la nueva rutina, especialmente con la referente a la cena, baño y hora de irse a la cama.

6.- Que tu hijo te acompañe en las compras del nuevo material necesario para el curso escolar. Déjale (con sus salvedades) elegir su mochila, háblale de los zapatos nuevos, del equipamiento, de los libros que has dejado reservado. En definitiva, que se vaya ilusionando con las novedades del nuevo curso.

7.- Aunque las actividades extraescolares, en su mayoría, comienzan en octubre, es bueno también empezar a hacer planes sobre su deporte favorito o aquellas clases a las que quiera asistir. Es muy normal que los pequeños quieran cambiar y el que ha hecho kárate desee subirse a los patines y los tenistas lo mismo se atreven a aventurarse con las luces y las sombras del teatro. En la medida de las posibilidades económicas y logísticas de la familia, es bueno que vayan probando actividades nuevas. Eso sí, sin caer en el capricho constante. Porque esta actitud, en lugar de ir formando su carácter, va a jugar en su contra.

8.- Capítulo aparte va a ser la comida. Si tienen comedor, lo tienes fácil porque, sencillamente, eso es lo que hay. Solo hay que repetirle lo ya dicho: que está todo diseñado para que se alimente de manera variada y así pueda crecer fuerte y feliz. No te comas más la cabecita, que los niños son muy listos y, si negocias demasiado con ellos, te buscan las vueltas para salirse con la suya. Podemos dejar algo de más margen para las cenas con algún capricho veraniego. Pero es aconsejable que vayamos cogiendo rutina cuanto antes.

9.- Deja que estos primeros fines de semana (que aún no traen muchos deberes) sigan, en la medida de lo posible, con la vida de veraneo. Si vives en el sur, hará calor y se podrá hacer alguna escapada a la playa. Si resides en lugares más fríos, comienza a dar paseos por el campo, al parque o busca alguna otra actividad urbana que les haga recordar la libertad del verano.

10.- Aprovecha para realizar cambios y para inculcar un espíritu positivo ante la acumulación. Invita a tu hijo a deshacerse de lo que no le sirve del curso pasado bien donando o vendiendo de segunda mano. Hazle partícipe de esta decisión. Así, los pequeños ven los cambios como inevitables, como parte integrante de su vida, que es un crecimiento constante y una evolución sin parar. Con estos gestos lo acostumbramos a que vayan aceptando tanto las rutinas del diario como los imprevistos (felices o tristes) que van a encontrarse en el futuro.

Si tu niño, además, afronta un cambio de cole o una mudanza de ciudad, más ilusión aún debes poner en resaltar las bondades de la novedad. Si ha dejado atrás familia o amigos, lo mismo no encara esta nueva etapa con la alegría propia de su edad. Pero para eso estamos los mayores: para mostrarles el camino con una sonrisa.

¿Y tú? ¿Cómo llevas esta vuelta al curso escolar?

Texto y foto por Candela Vizcaíno

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