Introducción a la religión de Japón

La religión de Japón

La religión de Japón

Candela Vizcaíno

 

 

En Japón conviven desde hace siglos varias religiones: shinto o sinto, budismo, taoísmo e, incluso, cristianismo en perfecta armonía y sintonía. Más que de una creencia tenemos que hablar de un sincretismo en cuanto a la religión en Japón.  La religiosidad del pueblo nipón es una mezcla bastante curiosa de diversas religiones y de una manifestación local conocida como sintoísmo. Todas estas líneas de creencias conviven en armonía. Hacemos un breve repaso de las mismas. 

El sinto o Shinto, la religión de Japón 

El sinto (o Shinto), literalmente camino de los dioses, está estrechamente relacionado con creencias animistas y chamanistas que, a veces, se confunden con la superstición. Aún así, el sinto es una religión altamente espiritualizada centrada en una actitud vital que reverencia la naturaleza y sus leyes. De este modo, la sencillez, lo primigenio, la pureza y la armonía con el medio dado son los principios que rigen esta forma de entender lo religioso.   

 

El budismo en Japón

A esta religión autóctona se le une el budismo que fue introducido desde China a partir del año 805 por el monje Saichô. De todas las sectas budistas que fueron paulatinamente instalándose en territorio nipón, la rama zen es la que más arraigó en la espiritualidad japonesa. Ésta fue introducida por el monje Eisai (también desde China) a mediados del siglo XII justo cuando se estaba fraguando el arte del teatro Nô y el resto de las manifestaciones artísticas más conocidas de Japón (la jardinería, la ceremonia del té, la caligrafía, la poesía, etc.). Explicar el zen es querer trascender los límites de la palabra. El despertar o la liberación o el satori, al que se llega a través de la meditación y del despojamiento de toda materialidad del budismo zen no pueden ser descubiertos o descritos de forma intelectual.

La introducción de las distintas sectas budistas desde China a partir del siglo IX no significa que el pueblo nipón se adhiriera a una u otra confesión sino que, de forma espontánea, se va realizando un sincretismo paulatino entre ambas hasta llegar a una confusión total. 

El Tao y la filosofía de Confuncio, su importancia en la religión de Japón

El caos no acaba aquí, puesto que la influencia china se iría dejando sentir hasta bien entrado el siglo XVI y el entonces permeable pueblo nipón se fue empapando de las doctrinas del Tao y de Confucio de la misma manera que lo hizo antes con el budismo, es decir, tomando elementos de una y otra religión y de la filosofía ética-social confuciana. De Confucio se adopta, sobre todo, la fuerte piedad filial y el respeto a los superiores y del Tao la anulación de los contrarios para llegar a un estado de tranquilidad, armonía y quietud.

La influencia cristiana en Japón

Por si fuera poco, el cristianismo también dejó huella en territorio japonés tras las enseñanzas del santo Francisco Javier y los hermanos de la Compañía de Jesús. A pesar de las reformas operadas con la constitución de la Era Meiji (abril de 1868) en un intento por acabar con las “prácticas oscurantistas” y de la división un tanto arbitraria de las distintas confesiones religiosas en el mismo período, el pueblo nipón ha seguido siendo fiel a ese sincretismo en lo tocante a lo sagrado que hace tan difícil su descripción y, por supuesto, imposible el encasillamiento. 

Un sinfín de religiones, creencias y filosofías se mezclan para crear una idiosincrasia religiosa muy peculiar, la del pueblo japonés.

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

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