Los símbolos primigenios en la obra de Joaquín González

Los símbolos primigenios en la obra de Joaquín González

El hombre primitivo, el mismo que se da cuenta del terrible hilo que se corta cuando se respira el último aliento, recurre al arte (aunque aún no sepa qué está haciendo) para expresar aquello que no entiende. Busca en las figuras, en las formas o en las líneas que conforman su mano una respuesta a un grito que es incapaz de entender. Hace preguntas, formula conjuros, expresa deseos y se inicia en un camino de búsqueda en el que quiere hacer suyo “lo otro”. Se dirigirá, en primera instancia, hacia aquello que no entiende y aún seguimos sin entender (la muerte). Junto a esta introspección, se embarcará, a la par, en un afán por resolver y disolver todos los demás misterios: el amor, la soledad, la incomprensión, la sublimación…
Aunque se solapen pueblos y civilizaciones, esas primeras imágenes que el hombre primitivo deja grabadas donde la naturaleza le permite continúan, al día de hoy, perdurando en un reducto del espíritu. Transformadas en símbolos de carácter universal, llegan a convertirse en reconocimiento. Y con ello, también, en ocasiones, se logra producir una comunión con ese trazo que otro ha dejado impreso, tanto en forma de expresión artística como en las fórmulas verbales. 

¿Y A CUANTO DE QUÉ VIENE ESTA LARGA PARRAFADA? 

A cuento de la obra de Joaquín González presente en Aedea Visual. Porque sus acuarelas y sus óleos van más allá del encasillamiento fácil en la nueva abstracción contemporánea, a la que, por supuesto, pertenece. Y lo son porque en la obra de este artista andaluz se transparentan las huellas de los símbolos universales. 
Como Jusep Torres Campalans,  el personaje inventado por Max Aub,  que llegó a tener tal entidad que fue hasta considerado real por la élite intelectual parisina y neoyorquina de los cincuenta y sesenta, González se transparenta tras sus delicadas acuarelas y óleos. El color suave o la textura terrosa puede engañarnos, durante la primera visión, tal cual Aub confundió a un público entendido, pero únicamente por unos momentos. Porque otra nueva mirada nos enseña algo más.
Y ese algo más es el símbolo primigenio del que hablábamos al principio. Tras el velo que nos confunde, aparece un rostro, un objeto cotidiano o de la naturaleza que nos invita a “mirar más” a descubrir algo más, a adentrarse con más profundidad en post de algo oculto al profano. Son imágenes que esperan con paciencia al que tenga valentía y fuerzas para perderse (o encontrarse) en los recovecos de caminos desconocidos.

EL SENTIDO SIMBÓLICO DEL CÍRCULO EN LA OBRA DE JOAQUÍN GONZÁLEZ

 

opus 56 54x35 oleo sobre lienzo 420 euros 2010
candela

Habla con Candela

Quiero hablar con ella
 
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Carro vacío

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