La culpable de tanto silencio se llama fibromialgia

Cuando todo se quema

Cuando todo se quema

Contenido libre

 Un testimonio entre diez millones

Del 2 de febrero de 2017 es la última entrada de este portal. Han pasado quince largos meses. Desde ese día de invierno han sucedido muchas cosas y algunas de ellas venían sucediéndose de tiempo atrás. Y eso que venía ocurriendo era una cadena de “demasiados”: demasiado trabajo, demasiado estrés, demasiada responsabilidad, demasiado dolor psíquico, demasiada gente tóxica (con todos los subgrupos posibles: aprovechados, incompetentes, mala gente, interesados, vampiros emocionales…), demasiada carga familiar y, quizás, hasta demasiada soledad. No voy a entrar en detalles por pudor y por reservarme esa pequeña parcela de intimidad.

Estoy más que convencida de que todos esos “demasiados” desencadenaron la enfermedad o el síndrome o el cuadro (tal como se le llama ahora). Empezó una tarde de otoño por una fatiga enorme, como si todo el peso del mundo recayera sobre mis espaldas. Apenas podía moverme y cualquier tarea se me antojaba un trabajo propio de Titanes. Paralelamente, se manifestó un dolor difuso, como si me hubiera quemado todo el cuerpo, que no remitía con los analgésicos convencionales. Tengo que confesar (ya puestos) que no soy muy dada a las pastillas (tampoco a los médicos, aunque fui de lo mal que me sentía). Y continuó con unos vértigos apabullantes. Eran tantos que apenas podía ponerme en pie. Aquí fue cuando me asusté y me fui al hospital.

Era tal el cuadro que, cuando llegué a la consulta, la doctora me atendió con esa delicadeza que se reservan para los pacientes que muestran síntomas inquietantes (palabras amables). La primera búsqueda fue hacia algo cerebral: un tumor, un derrame… Descartada, con fortuna, esa opción, lo que vino después fueron un montón de pruebas, tantas que ni siquiera recuerdo el número. Tendría que mirarlo. Y una peregrinación de especialista en especialista, de prueba en prueba, de la Mutua (que debía firmar la baja) a un médico privado y de éste al de la Seguridad Social. Era todo de náusea y perdón por tanta tristeza. Te adelanto que la historia “termina” bien.

No voy a decir que encontré comprensión, excepto por parte de la doctora de la privada, aunque me trataron razonablemente bien, con educación y con profesionalidad (eso significa seguir a rajatabla el protocolo sin pararse a pensar en otra cosa). Después de meses de baja (y un alta de oficio por parte de la Seguridad Social porque nada físico aparecía en las pruebas convencionales) me diagnosticaron fibromialgia. Se hace por descarte. Si estás así y nada aparece en las analíticas es que tienes esta enfermedad. En cuanto a lo de los puntos de dolor tengo que reconocer que a mí en ese momento me dolía donde me tocaran. Daba igual si fuera punto o no.  No fue concluyente.

¿Por qué me ha tocado a mí la china de la fibromialgia?

Pasaron meses… se hicieron largos, tristes, grises, fríos… No podía trabajar. La cabeza era una nebulosa. La poca fuerza era para lo urgente: llevar la niña al cole, pagar las facturas importantes, buscar algo de dinero, tener la casa que no fuera un estercolero… Se hacía difícil incluso salir de puertas afuera. Si llegaba a hacer eso fue por mi hija y por un inculcado sentido de la responsabilidad desde niña. Me pusieron un tratamiento farmacológico ¡para una depresión que no tenía! Luego me enteré que esas son las pastillas que utilizan. Tengo que decir que de la fibromialgia no se conocen sus causas. Ahora se está investigando y se baraja que es la consecuencia de llevar las neuronas al límite (por exceso de trabajo, estrés, cargas emocionales y familiares). Si se demuestra esto, ya digo que entro en el grupo, pero, al día de hoy, no se sabe con certeza por qué aparece. Me tocó o la forma de vida que llevé en el pasado me arrastró hasta allí. Vamos que me la busqué. En mi descargo digo que sin saberlo.

Por eso me chocó lo de los medicamentos para la depresión. Y eso que insistía al médico que no estaba deprimida. Si acaso triste (por lo que estaba sucediendo) y fatigada (sin saber por qué). Me convencieron para que los tomara. Fue un error. Me hicieron más mal que bien. Como aquello no funcionaba (no podía funcionar) el médico de familia me instó a tomar Lyrica, el medicamento estrella, un auténtico bestseller, que estaba en los botiquines de todos los enfermos de fibromialgia. ¡Droga dura! Legal pero dura.

Los resultados fueron aún más desastrosos ahondando en uno de los síntomas que se había manifestado de vez en cuando: unas pequeñas desconexiones cerebrales, como si se quedara la mente en blanco, como si no estuvieras en este mundo por unos segundos. En una de esas, bajando una escalera, me rompí una pierna. Allí dije que hasta había llegado.

Silencio, y qué más ¿hay algo qué hacer con respecto a la fibromialgia?

Los medicamentos volvieron a la farmacia (al punto reciclaje) y comencé a investigar y a probar. Comencé a recordar. Qué hacía antes de la enfermedad, cómo era. Algo debía haber hecho “mal” en ese tiempo que había permitido que todo esto se manifestase. Nadie me ha dado respuestas. Todo ha sido un trabajo de autoestudio, de introspección, de fuerza de voluntad, de ánimo y de agarrarme a una buena salud psíquica gracias a una infancia feliz. Estaba sola. Sigo sola, pero en estos meses he ido soltando lastres. He ido dejando todas las cargas emocionales que nada me aportaban. No es que lo haya conseguido del todo (creo que siempre queda algo), pero en el camino estoy. Eso fue lo primero.

Lo segundo retomar una dieta saludable que había abandonado porque, a veces, ni podía cocinar. Además, la enfermedad es tan poco previsible que, en muchas ocasiones, me ha pillado con el frigorífico vacío o casi vacío. Recurría a prefabricados o a comida de cafetería. Eso fue lo segundo, llevar una dieta equilibrada libre de tóxicos. No fumo. Y bebo solo ocasionalmente. Ni me acuerdo. Lo hago en momentos muy puntuales de diversión.

Y lo tercero, fue retomar el deporte que había abandonado. Los primeros días fueron una tortura. A la falta de agilidad, se añadía el resquemor constante de la fibromialgia y ¡sin contar las agujetas por hacer muy poco! Fue un proceso, reitero, de fuerza de voluntad, de intuición, de un coraje que no sabía que tenía.

Los síntomas más inquietantes fueron desapareciendo poco a poco. Las crisis de dolor aún continúan pero son cada vez más espaciadas en el tiempo y menos intensa. También aparecen cuando hay ciertos condicionantes negativos, sobre todo asociado al estrés agudo.

4 de junio de 2018, día de hoy

La fecha de hoy. Quiero creer que lo peor ha pasado. Continúo con mi plan de vida (que no me ha puesto ningún médico) con mis propios esquemas, con ideas propias y algunas que empiezan a contrastarse por los investigadores especialistas. En Abril comencé a colaborar (después de bastante tiempo sin trabajo) con una empresa de marketing online haciendo lo que mejor sé: posts para web siguiendo SEO y gestión de redes sociales. Que la vuelta a la vida activa ha influido positivamente en el desarrollo positivo de la enfermedad no lo niego, pero la tendencia venía de antes: del plan que me propuse en pleno invierno, cuando creía que no iba a salir nunca de allí. Quizás haya que bajar hasta el fondo para volver a (re)surgir con más fuerza.

La empresa con la que colaboro (previa factura mensual de por medio ¡eh!) tiene una sección dedicada a la salud y aquí han comenzado a organizar cursos. Les propuse que podría insertar mi experiencia para ayudar a otros a sobreponerse a esta dura enfermedad de nombre casi impronunciable: fibromialgia. Y aceptaron enseguida.

Va a ser una tarea cercana al coach basada en cuatro pilares: 1) ejercicio físico, 2) dieta, 3) ocio saludable (no vale cualquier opción) y 4) mejora de las habilidades sociales. En este aspecto no se trata de hacer más amigos o de moverte con soltura en reuniones de trabajo. Creo que nunca he tenido problemas con esto. Se trata de potenciar la asertividad a la par que se espanta todo lo que pueda oler a persona tóxica. Y eso para otro día. 

¡Ya tenemos el curso para superar la fibromialgia disponible!

 

 

Y en esas estoy… Mañana o pasado, sigo con mis aventuras de viajes, que he podido hacer cuando la enfermedad me ha ido dando tregua. Me han ayudado a volver a la vida.

Te invito a que dejes tu experiencia en la casilla comentarios de abajo. ¡Te escucho! ¡Te escuchamos! 

 Por Candela Vizcaíno

También te interesará...

candela

Habla con Candela

Quiero hablar con ella
 

Más en Consejos para la Familia

Gente en la conversación

  • Invitado - Alejandra

    Que estupendo relato, Candela. Que terrible, por un lado, pero que inspirador cómo te has podido ir recuperando. Mis mejores deseos y que cada día estés mejor!!

    Me gusta 0 URL corta:
  • Invitado - Candela

    Gracias Alejandra por dejar tu comentario. Seguiré contando más y avanzando sobre el curso que estoy preparando con tanto ilusión.

    Me gusta 0 URL corta:
  • Invitado - Maria orleyde

    Me vi en partes de tu relato. Fibromialgia amiga o enemiga?Saludos !!!!

    Me gusta 0 URL corta:
  • Invitado - Maria Colon

    Hola Candela,tratare de ser breve y consisa me diagnosticaron con fibromialgia hace más de 20 años en los Estados Unidos. Aquí en Puerto Rico comencé a dejar las harinas, el gluten, el pan, el arroz ,y añadí a mi dieta la cúrcuma longa para las inflamaciones y el aceite de coco, también añadí el jengibre y la canela con una dieta paleo te diré que hace año y medio no tengo nada pero nada de dolor en mi cuerpo. Y he bajado 50 libras. Si en algo te sirve Espero que tú también te recuperes al 100%.

    Me gusta 0 URL corta:
  • Invitado - Silvia

    Hola Candela...tengo fibromialgia hace varios años. Primer diagnóstico errado fue AR y cuando estuve a punto de empezar con tratamiento biológico busqué una segunda opinión y ahí me diagnosticaron la fibromialgia. Mi detonante? Creo que fue un stress emocional grandísimo...estoy más q segura. Mis crisis de dolor son cuando atravieso un problema familiar-emocional. Mi mente nunca más pudo ser positiva. Cómo amaría volver a ese entonces donde yo era la guerrera que ponía mi fe en que todo pasa...!!!!

    Me gusta 0 URL corta:
Añadir comentarios
 x 

Carro vacío

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrar a los usuarios publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si se continúa navegando, consideramos que se acepta su uso. Es posible cambiar la configuración u obtener más información aquí

Acepto