Qué comprar en Sevilla

Qué comprar en Sevilla

Qué comprar en Sevilla

© Candela Vizcaíno

 

Eclipsada por todo lo que hay que ver en Sevilla (desde el Parque de María Luisa con su Plaza de España dentro hasta el entorno de la Giralda-Catedral, alrededor del Barrio Santa Cruz, pasando por el Museo de Bellas Artes) la capital andaluza apabulla tanto que, a veces, se olvida el asunto compras. Bien es verdad que en la bella ciudad del sur de Europa no existen espacios como los zocos de Marrakech o el Gran Bazar de Estambul. Sin embargo, entre tiendas que puedes encontrar en cualquier parte del planeta se esconden verdaderas joyas con solera que ofrecen artesanía local al público con ojo para las cosas bellas. Aquí va una lista de los imprescindibles que comprar en Sevilla o para admirar, si el bolsillo no te alcanza. 

Que comprar en Sevilla Incienso

Incienso con toda su parafernalia, un imprescindible que comprar en Sevilla  

Las tiendas se concentran alrededor de la Plaza de Jesús de la Pasión (según el Ayuntamiento y Google Maps) y conocida como Plaza del Pan para los locales. También puedes encontrar algún puesto en los sitios más turísticos. El incienso que se utiliza con profusión durante la afamada Semana Santa de Sevilla y en las iglesias durante los días grandes del calendario litúrgico procede de Somalia o de Arabia Saudí. La base es la misma que se ofrece en cualquier sitio especializado de Roma o Santiago de Compostela, por poner dos nombres conocidos. Sin embargo, y aquí llega la peculiaridad, los sevillanos gustan de convertir lo más sencillo en algo especial. Y esto es lo que se ha hecho con el incienso. 

El de Sevilla está aromatizado con plantas locales o con resinas especiales o con especias o con hierbas olorosas o con cualquier cosa al alcance que desprenda un hermoso olor. De esta combinación salen auténticos perfumes únicos y particulares de cada tienda o artista. Todo este proceso está cargado de poesía. Así, tanto la inspiración como el resultado final se titulan con los nombres de las hermandades o con lugares evocadores de la Sevilla más única. Este incienso se quema de una manera particular: en contenedores realizados en cerámica o metal siguiendo la estética arquitectónica de la ciudad. Los más populares son los que reproducen las chimeneas de la fábrica de la Cartuja o los remates de la Plaza de España o las líneas de los nazarenos del mundo cofrade hispalense. Y por si esto fuero poco, los precios están al alcance hasta de los viajeros con menos posibles. Se puede conseguir incienso por menos de tres euros y todo el conjunto por unos quince euros. Eso sí que es llevarse el aroma de Sevilla a tu casa. 

Abanicos 

Abanicos, a ser posible pintados a mano  

Los abanicos tienen una larga tradición entre las gentes del sur, acostumbradas a soportar el sofocante calor veraniego echando mano de cualquier recurso al alcance. Los hay para todas las ocasiones y en materiales diversos: desde los más humildes realizados con maderas locales y lienzo hasta los exclusivos de nácar o materiales preciosos. En los anticuarios, además, se pueden encontrar algunos de caray (caparazón de tortuga) o marfil, materiales prohibidos al día de hoy. Los abanicos no solo sirven para refrescarse sino también como un complemento de estilo, tanto para hombre como para mujer. En las tiendas del centro puedes ver expuestos modelos que van desde los quince euros hasta lo que quieras gastarte. También otros que, por su belleza, se guardan para ocasiones espaciales (bodas, días grandes del calendario litúrgico, fechas señaladas…) o exposición, como la obra de arte que algunos son. A mí (y esto es consejo subjetivo y personal) me gusta la tienda de Abanicos Sevilla en plena Calle Sierpes, en el número 75. 

Mantones de Manila 

Mantones de Manila que pueden utilizarse incluso para decoración 

Otro gran hito, no solo de la artesanía sevillana sino del guardarropa andaluz, son los espectaculares mantones de Manila. Estas prendas se pusieron de moda en el siglo XIX y provenían, precisamente, de Filipinas (por entonces provincia española) tras inspirarse en los motivos chinos. Al llegar a España (también se usan en Madrid o en Córdoba), se adaptaron a la tradición local de los bordados para crear prendas vistosas que, por su colorido y riqueza material, son imprescindibles del atuendo de fiestas sevillano. Los mantones se usan en las bodas, en la Feria de Abril y en ceremonias. También son prendas que se adaptan a la decoración (incluso a la más moderna) para cubrir camas, mesas o sofás. En este caso los precios no son aptos para todos los bolsillos. Si bien puedes encontrar mantones baratos, incluso en los quioscos, esas piezas son, sencillamente, imitaciones de las fábricas chinas modernas. Los auténticos están bordados a máquina o a mano (son más caros) sobre seda, con hilos también de seda y los flecos anudados a mano. Para encontrar una pieza que sea un objeto digno que comprar en Sevilla y llevarte a tu casa tienes que desembolsar, al menos, quinientos euros. Los más exquisitos sobrepasan los mil quinientos euros y rozan, incluso, los tres mil. Juan Foronda (que realiza preciosos desfiles) es la marca de excelencia. Tiene tienda abierta en la esquina de la Calle Mateos Gagos, frente a la Catedral. 

Despensa de Palacio 2 

Dulces artesanos para todos los gustos  

Sevilla no olvida la cosas de comer y los golosos tienen donde elegir. Una dirección imprescindible es La Despensa de Palacio, en un lateral de la Iglesia del Salvador, con deliciosos dulces de Navidad (mantecados, alfajores, fruta escarchada, hojaldres de naranja…) o de chocolate. Otro nombre es La Campana, la confitería más antigua de la ciudad, cuyo primer centro está, precisamente, en este emblemático lugar y ha abierto sucursales por toda la ciudad: en el Centro Comercial Lagoh, frente a la Catedral… Aquí tienes que probar sus cortadillos de cidra (una especie de mermelada realizada con una variedad de calabaza) y también sus dulces de merengue. Si los mantecados y los alfajores son las especialidades de Navidad, los roscones de Reyes (en toda España) se suman a la alegría de la Epifanía. Para rematar, torrijas o pestiños endulzan la Semana Santa. El resto del año puedes elegir entre palmeras, bizcochelas, barquitos, rosquitos o tortas de aceite. De estas últimas son recomendables las de Inés Rosales con tienda abierta en la Plaza de San Francisco. 

Que comprar en Sevilla ceramica 

Cerámica de Triana o de la Cartuja de Sevilla  

Al otro lado del río, en Triana y en algunos puntos del Aljarafe cercano, hubo en otros tiempos tejares tradicionales que fabricaban ladrillos y tejas con las que se construían todas las casas. Hoy se imponen nuevos materiales y la cerámica se ha quedado para la decoración. Destacan los azulejos, como los que lucen los frisos de buena parte de las casas del centro o la afamada Plaza de España, y objetos de uso cotidiano en piezas esmaltadas. En Triana aún quedan alfarerías que moldean y pintan estos objetos tradicionales (botijos, juegos de gazpacho, macetas, platos…) a un precio competitivo. Otro nombre imprescindible de la ciudad es la Cartuja de Sevilla con vajillas tradicionales al estilo inglés que, hasta hace nada, eran un imprescindible en las mesas sevillanas. Hoy, el gusto es otro y estas piezas se han convertido en objetos de lujo casi. Se pueden conseguir en El Corte Inglés y en tiendas de regalo del centro. 

Y también hay que comprar en Sevilla aceite y elaborados de la naranja  

Todo el Valle del Guadalquivir es un emporio agrícola dedicado, sobre todo, al cultivo del olivar y de la naranja (especialmente en los municipios que van de Sevilla a Córdoba). En primavera, además, las calles andaluzas embriagan con el penetrante aroma del azahar, la flor del naranjo. Pues bien, el aceite de oliva virgen extra, el oro líquido, es lo mejor que comprar en Sevilla para seguir con el placer en casa. En los últimos años, además, han surgido emprendimientos que se valen de todas las partes de la naranja para elaborar mermeladas, licores, jabones o perfumes. El local, que se llama precisamente Agua de Sevilla, lleva azahar entre sus componentes.  

Y, por supuesto, también tienes que comprar en Sevilla las fruslerías de cualquier lugar turístico del mundo en forma de imanes para el frigorífico, objetos que reproducen lo más típico, postales, tazas, calcetines… 

© Fotos y texto por Candela Vizcaíno 

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