Zocos de Marrakech

Zocos de Marrakech

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Candela Vizcaíno

 

Adentrarse en los zocos de Marrakech (que hay más de uno) es una de las grandes experiencias viajeras que te puedes llevar de este trocito de mundo. Eso sí, se necesita una buena dosis de paciencia, ganas de maravillarse y dejar atrás la claustrofobia. Los zocos son ciudades dentro de las ciudades. Son la transposición tradicional de nuestros modernos centros comerciales. Son un mundo aparte en el que rigen otras normas: las de la hospitalidad, pero también las del mercadeo en su más profunda esencia. Los zocos auténticos son una mezcla de tiendas y talleres; un batiburrillo de mercancías sobreexpuestas con fruición; un laberinto en espiral donde cada centímetro cuenta. Son una cueva de las maravillas de todo tipo de productos y los mejores son los realizados por las mismas manos que te venden. En ellos se impone el regateo y también saber decir no con educación y firmeza. Los zocos de Marrakech, sin duda, te van a atrapar a poco que te sepas manejar en ellos. 

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El gran zoco de Marrakech al norte de la emblemática Plaza Jemaa el-Fna

Esta es la gran plaza, una enorme explanada vacía donde a primera hora de la mañana no hay nada, pero que se va llenando de puestos de frutas nada más levantarse el sol. Estos tenderos conviven con encantadores de serpientes, tatuadoras de henna, músicos, saltimbanquis, vendedores de aceite de argán y, al caer la tarde, llega lo mejor: un ejército que, en un santiamén, levanta una acampada con mesas rústicas corridas, barbacoas o tajines.

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Pues bien, antes o después o paralelamente, el gran zoco de Marrakech te llama. Está atravesando la plaza y se abre a través de varias puertas, algunas bellamente decoradas, que dan paso a un auténtico laberinto de pequeñas tiendas con mercancías sobreexpuestas. Las que se encuentran a la entrada son las más eclécticas, algunas sin interés alguno, con baratijas de todo tipo cuando no con productos de imitación. La techumbre de estas calles está realizada en madera clara y se nota que es un zoco más nuevo. Ha sido levantado, como una espiral, alrededor de los zocos tradicionales. Estos se agrupan por temáticas: ropa, metal (muy bonito y con protección oficial), tejidos, alfombras, perfumes, cuero…  

Al zoco hay que adentrarse con devoción, sin miedo, disfrutando y rehusando amablemente las invitaciones insistentes de los tenderos. Conforme vas avanzando, te vas encontrando el Marrakech más auténtico, la mercancía es de calidad artesana y, además, ya no te van a importunar. Existen reglas no escritas que rigen en el zoco. Se impone el regateo, sí o sí, sabiendo que siempre va a salir ganando el comerciante. Él conoce su mercancía y sabe hasta dónde puede rebajar. Si te invitan a té (normalmente porque ven una buena venta), no lo rehuses que es de malísima educación y no enredes si no vas a comprar. Como norma general hay que rebajar el primer precio a menos de la mitad y, a partir de aquí, defender tu postura. Por poner un ejemplo, pagué 800 Dh (unos 80 €) por una chaqueta de moda de plena piel de cordero y, al parecer, se podía haber quedado aún más barata. 

A este gran zoco de Marrakech se viene para proveerse de la moda tradicional, de objetos de hojalata, de babuchas, de piezas de piel, de alfombras beréberes, de bolsos realizados con resina y metal, de piezas de madera que se abren con un truco… La experiencia emocional es difícilmente descriptible con palabras, ya que todo en el lugar remite a un caos ordenado en el que los peatones conviven con las motos, vehículos pequeños con carros, burros incluso, los comerciantes sentados a la puerta fumando (en Marruecos se fuma mucho), el barullo, el bullicio, los olores de las especias y de los perfumes (embotellados a demanda del cliente) y el afán por llevarte algo a buen precio. El horario, como todo en Marrakech es bastante extendido y están abiertos incluso entrada la noche. 

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Zocos de las especias y otras opciones de compra en Marrakech

Aunque te puedes encontrar puestos desperdigados por toda la ciudad, el original se encuentra en la amplia plaza que se abre al barrio judío. Aquí los olores y colores casi marean. Se impone, no solo acordar el precio, sino también la cantidad, ya que van a intentar venderte menos peso por mayor importe. No compré. Así que poco consejo puedo dar. Aunque las especias, por sí, son antivíricas, antibacterianas y conservantes, no me pareció muy higiénico su exposición. Nada más es esta una opinión personal de una servidora que lucha a diario por mantener la cocina familiar impoluta. 

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En Marrakech también tienes una suerte de grandes almacenes locales con todo tipo de artesanía local (joyería, cuero, ropa, perfumes, jabones, objetos de hojalata, decoración, muebles, antigüedades, libros…) en la zona de la kasbah. El sitio se llama Dar Bouchaib. Es un espacio inmenso, ordenado, limpio y… con precios fijos. Está avalado por el gobierno para promocionar los productos del país. Así que su procedencia está garantizada, aunque los importes que vas a pagar serán siempre más elevados que los que puedas conseguir en los zocos de Marrakech a poco que sepas negociar un poquito. Además, puedes pagar con tarjeta de crédito y estás tranquilamente. También envían a cualquier parte del mundo con garantía y ni que decir tiene que esto es una tentación si quieres comprar alguno de los hermosos muebles que se hacen con todo tipo de materiales: resina, madera, metal, hueso….  

Datos prácticos para disfrutar de los zocos de Marrakech 

1.- Hay que tener cuidado con las mujeres beréberes (recoocibles porque van tapadas con un velo negro) apostadas en la Plaza Tinsmiths, la de las especias y junto a la mellah (el barrio judío). Su oficio es el de timar a las familias que van con niños. Excepto estas malas experiencias (reportadas por la mayoría de los viajeros), los comerciantes animan pero no insisten, negocian a su favor eso sí, pero puedes sacar un fantástico precio con respecto a lo normal en Europa. 

2.- Los zocos de Marrakech están rodeados de restaurantes y muchos puestos de comida con refrescos. La experiencia estará completa si compartes mesa con los visitantes de la plaza  Jemaa el-Fna al caer la tarde. Los precios aquí son fijos, públicos y baratos. La calidad de la comida es bastante buena y ofrecen sencillas recetas tradicionales. 

3.- En los zocos de Marrakech se impone el efectivo. Los comerciantes más inteligentes aceptan dirhams, euros, dólares y libras esterlinas. Ellos se encargan del cambio. 

4.- Aunque parezca increíble, puedes llegar a poder guiarte dentro del laberinto de callejuelas de los zocos de Marrakech vía Google Maps. Para eso, debes tener datos, que aquí el roaming no funciona. No te apures por sacar el teléfono. Marrakech es una ciudad con una seguridad bastante alta, al menos en la zona turística. La mejor e-sim para estos menesteres es la de Holafly. Puedes mirar las ofertas picando en la siguiente imagen. 

E-sim Holafly 5.- Alrededor de los zocos de Marrakech, por toda la medina norte y por la kasbah te vas a encontrad una oferta casi infinita de alojamientos en casas tradicionales conocidas como riad. Son viviendas de mediano tamaño recogidas alrededor de un patio central donde se disponen las habitaciones acompasadas por el murmullo de una fuente. Normalmente son emprendimientos de particulares locales que cuidan el negocio con mimo y es la mejor opción a la hora de alojarse. Puedes encontrar toda la oferta picando en la imagen, que corresponde al Riad Sultán Solimán frente a la mezquita de la kasbah. Aparte del encanto de estos establecimientos, los encargados están siempre dispuestos a aconsejar sobre el precio máximo que debe pagarse en los zocos de Marrakech para ciertos productos. 

Riad en Marrakech

Por si esto fuera poco, en prácticamente todos los rincones de Marrakech, junto con talleres de bicicletas o de motos, restaurantes, puestos de frutas o tiendas de decoración, te vas a encontrar a «autónomos» que venden cualquier cosa: tabaco, pasteles, gorros, bisutería… disputándose el espacio tanto de las aceras como de la calzada compartidas, con un equilibrio que se antoja imposible, con coches tuneados, motocicletas, burros, gatos callejeros, carrozas de caballos, peatones, puestos, taxis colectivos y vehículos de lujo.  

© Candela Vizcaíno, texto y las fotos 

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