Qué ver en Chefchaouen

Qué ver en Chefchaouen

Qué ver en Chefchaouen

©Candela Vizcaíno

 

Chefchaouen o Xauen es la llamada «perla azul de Marruecos», un enclave de apenas 40 000 almas situado en la cordillera del Rif y, hasta hace nada, cerrado a cal y canto a los extranjeros al autoproclamarse ciudad santa. Hoy, es relativamente fácil llegar en transporte público desde Tetuán o Tánger e, incluso, desde Fez, ya que hay una compañía que cubre la ruta al completo. Se la conoce con el sobrenombre de ciudad azul ya que en este color están pintados viviendas, locales, fuentes, escaleras, suelos y todo paramento disponible hasta la altura donde alcanza la mano. Por su colorido, singularidad urbanística y por el espacio natural que la rodea es destino favorito de viajeros llegados desde todos los puntos del planeta, a pesar de situarse en un lugar recóndito del norte de África. 

Xaouen 3

Un poco de historia de Chefchaouen  

En el siglo XV, lo que un día fue la brillante al-Andalus comienza a colapsar, reduciéndose al reino nazarí de Granada. Ganada para la causa cristiana en 1492, con los edictos de los Reyes Católicos comienza la expulsión de aquellos judíos y musulmanes que no quisieron convertirse. El exilio se produce por oleadas y se completa en el reinado de Felipe II, tras la revuelta de las Alpujarras. Pues bien, todos estos andalusíes emprenden camino hacia distintos puntos del norte de África, este de Europa o Constantinopla, la actual Estambul. Uno de los destinos favoritos fue Marruecos, especialmente Tánger y Tetuán. Aunque buena parte de ellos se quedaron en la costa, aprovechándose de las posibilidades que brindaba el comercio, un grupo llega hasta las montañas del Rif, en el interior. Estos serán los primeros pobladores de Chefchaouen, cuyo nombre se puede traducir como «la de los dos cuernos» por los dos picos montañosos que la rodean. En este sentido, tengo que apuntar que una avanzadilla minoritaria, procedente de Toledo, llega incluso hasta Malí, tal como atestiguan los libros de las bibliotecas de Tombuctú

Volviendo a Chefchaouen, el emplazamiento se amuralla para defenderse de los enemigos de la raza humana y de las inclemencias naturales. Los locales se abastecen del agua que corre en cascada desde las montañas. Y, con la protección de sus altos muros, se van levantando las casas en un laberinto de escaleras, subidas, fuentes, pozos y calles tan estrechas que, en ocasiones, apenas cabe una sola persona. Cerradas al exterior, en el interior se acurrucan humildes viviendas que se protegen de la humedad con alfombras artesanales y tejidos de lana. Para rematar las fachadas de las casas, de los comercios y del resto de edificios, así como escaleras o suelos se encalan y se tiñen de azul. Con este método no solo se protegen las edificaciones de las inclemencias meteorológicas sino que también se ahuyentan bichos y miasmas.  

Que sus habitantes convivían con la huella de la huida da fe la declaración de ciudad santa y, por tanto, el cierre a cal y canto para los infieles. Así llegó Chefchaouen hasta principios del siglo XX, cuando se convierte en una de las sedes (junto con Tetuán) del protectorado español. Fue entonces cuando se levantó el parador y se acondicionó, en parte, la carretera. Hasta aquí llegaban, a veces a lomos de mulas, intrépidos viajeros de espíritu aventurero. Hoy, los callejones de la kasbah, la medina (convertida en una gran tienda al aire mientras da paso a los lavaderos que se abastecen del agua de las montañas), las mezquitas, las murallas, sus calles y callejones ofrecen mucho que ver y disfrutar a todo aquel que se acerque a Chefchaouen.  

Qué ver en Chefchaouen, la ciudad azul de Marruecos 

 IMG 3679

1.- Plaza Uta al Hamman  

Llamada así porque aquí se situó uno de los baños de la localidad. Es una explanada donde se congregan artistas, saltimbanquis, vendedores, cafés, tiendas, galerías de arte, tatuadoras de henna, locales y foráneos. Y todos arropados, en primera línea, por la muralla y, más allá, por las montañas. 

 chefchaouen 8

2.- Plaza El Hauta

Con su pozo aún en uso por la población local.  

3.- El laberinto de calles de la kasbah  

Hasta subir a algún restaurante con mirador (preferiblemente) donde puedes degustar todas esas recetas que hay que comer en Marruecos y que en Chefchaouen están especialmente deliciosas. 

 Xauen 1

4.- La medina convertida en un bazar al aire libre  

Aquí es imposible resistirse a las compras. Porque en Chefchaouen no solo se tejen magníficas alfombras, también puedes encontrar piezas interesantes de piel, tejidos, cerámicas y maravillosos jabones realizados con esencias naturales cuya eficacia se viene contrastando desde hace siglos. Una dirección imprescindible es La botica de la abuela de Aladdín, así en español. 

Xaouen 5 

5.- La cascada que alimenta a los antiguos lavaderos 

Aquí hay que perderse cruzando los puentes que unen ambas orillas. En primavera, el agua llega en abundancia moviendo molinos y abasteciendo a los pozos y acequias de Chefchaouen. Es este un emplazamiento querido por la población autóctona que suele disfrutar de agradables paseos o de los cafés de alrededor. Además, las pilas de los lavaderos aún son usadas por las mujeres locales y no es difícil verlas afanándose con una colada que se sigue realizando a mano, como hace siglos.  

6.- Con tiempo y ganas de más que ver en Chefchaouen hay que organizar una excursión a la mezquita española 

Está situada en un risco y es visible desde algunos puntos en alto de la ciudad. 

 Xaouen 4

7.- Los innumerables callejones de Chefchaouen  

Es una de las grandes atracciones del lugar a pesar (o debido a ello) de la sencillez que los caracteriza. La localidad está construida al más puro estilo árabe, con un entramado desordenado de calles, rincones, escalinatas y callejones. Así se conforma un urbanismo de radical intimidad, de aspecto bohemio (a ojos occidentales) y tan fotogénico que se ha rendido al poder de las imágenes de las redes sociales contemporáneas. Uno de los rincones más fotografiados es el de Sidi Bouchouka. Es el que abre este artículo.  

8.- También hay que visitar la alcazaba de Chefchaouen  

Situada en la plaza central, la Uta al Hamman, con unos bellos jardines y con entrada de pago. 

9.- Cascadas de Akchour 

Enclavada en el Parque Nacional de Tallassemtane, está en el centro de la cordillera del Rif y es un destino para senderistas moderadamente preparados. Es mejor cogerse un tour privado, como los que te dejo al final, ya que es fácil perderse por el entorno. Las piscinas que forman las cascadas, con su debida precaución, son aptas para el baño.  

10.- El Puente de Dios

Muy cerquita se encuentra el denominado Puente de Dios, una pasarela natural de rocas que conecta, a treinta metros de altura, las dos paredes de un imponente cañón. Es una actividad no apta para familias ni para aquellos que se han olvidado del gimnasio durante un tiempo. 

Y aquellos que tengan una buena condición física y hayan hechos sus pinitos en espeleología, seguro que van a disfrutar con la cueva de Knadel, también situada en el Parque Nacional de Tallassemtane. Ni que decir tiene que aquí se impone la precaución, ya que este tipo de excursión y actividad, entraña cierto riesgos. Por eso, lo mejor es buscarse un guía especializado que conozca la zona y tenga preparación suficiente. Y si todo esto, que tienes que ver en Chefchaouen te parece poco, aún te puedes perder por sus calles, callejones, laberintos de escaleras, mercados y restaurantes desperdigados por rincones imposibles.  

©Candela Vizcaíno, fotos y texto 

 

  • No se han encontrado comentarios
Añadir comentarios
image.jpeg Filosofia Historia
 

Mi Último Libro

Cuento infantil
 
el bosque de las respuestas

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrar a los usuarios publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si se continúa navegando, consideramos que se acepta su uso. Es posible cambiar la configuración u obtener más información aquí

Acepto