Qué hacer en Marrakech

Qué hacer en Marrakech

Qué hacer en Marrakech

Candela Vizcaíno

 

La oferta que hacer en Marrakech es tan amplia que incluye, incluso, los deportes de aventura. La ciudad, asentada sobre un oasis a las faldas del Atlas, supo aprovechar el agua del deshielo de estas montañas para canalizarlas de forma subterránea y así ganar terreno al desierto. Durante siglos, distintas dinastías (almohades, almorávides y, especialmente, los saadíes) dejaron su impronta en forma de bellos edificios profusamente decorados con coloridos azulejos, intrincadas yeserías y delicadas marqueterías en madera policromada. Al día de hoy, buena parte de ellos, están perfectamente rehabilitados y abiertos al público internacional. Al margen de la oferta cultural (incluso con una buen puñado de galerías de arte que exponen obras de artistas locales), al nombrar Marrakech no podemos olvidar ni las posibilidades (muchísimas) de los desiertos que la rodean como su destino exótico (por los productos y la costumbre del regateo) de sus zocos y de buena parte de sus tiendas. Así que aquí van algunas ideas: 

Zocos de Marrakech 2

1.- Perderse en la Plaza Jemaa el-Fna antes o después de sumergirse en los zocos, un imprescindible que hacer en Marrakech 

Esta gran explanada con edificios anodinos en su alrededor ha sido declarada Patrimonio Intangible de la Humanidad, y no por lo material, sino por la vida que en ella se despliega. Si a primera hora de la mañana el espacio está ocupado por encantadores de serpientes, músicos, domadores de monos, tatuadoras de henna y vendedores de frutas o argán; al caer la tarde, en un santiamén, un ejército de cocineros montan un auténtico campamento. Compartiendo bancos corridos con el resto de los comensales, se sirve, a un módico precio, las recetas tradicionales marroquíes: cuscús, tajines, pinchos, ensaladas, cordero… 

Justo detrás de este espacio se despliega, en un laberinto, la esencia de Marrakech: su zoco con productos de todo tipo. Hay que dejar atrás el vértigo e ir alejándose de las primeras calles y de las tiendas levantadas alrededor del espacio tradicional. Estas son las que menos interés tienen. Las que merecen la pena son las más antiguas, las que están en el corazón del zoco antiguo. Aquí se impone el arte del regateo sabiendo que siempre va a ganar el comerciante. Con paciencia y teniéndolo claro, te puedes llevar, por mucho menos de lo que cuestan en Europa, piezas de artesanía para la casa, moda en piel, perfumes, especies, jabones, cajas de madera, alfombras, babuchas… 

Como el asunto da para mucho, te he dejado más datos sobre los zocos de Marrakech en este link. 

Marrakech 1 Tumbas Saadies 

2.- Visitar el patrimonio monumental de Marrakech  

Las caóticas calles de Marrakech se comparten, casi sin orden ni concierto, entre peatones, rudimentarios vehículos a motor, motos, coches, burros, gatos, peatones, puestos de todo tipo de cosas… Apenas adivinamos qué hay detrás de cada edificio amurallado, normalmente, a cal y canto. La belleza está en el interior. Cerrado por altos muros, te vas a encontrar espacios monumentales, palacios, tradicionales riad, jardines escondidos…  

De visita imprescindible son las bellas tumbas de la dinastía saadí, el Palacio de la Bahía (literalmente, de la favorita), el Jardín Secreto, el Jardín Majorelle, la mansarda Ben Youssef, los museos de fotografía, del perfume, de la moda, el de Dar Si Said… Todos son de pago. Aún así, su visita merece más que la pena por lo instructivo que supone conocer tanto la artesanía como la distintas manifestaciones artísticas de Marruecos al completo. 

Marrakech 4 Koutubia 

3.- Las mezquitas de Marrakech, asunto aparte 

Las mezquitas están cerradas para los no musulmanes, pero sus torres son visibles desde lejos. También vas a disfrutar (a poco que estés por una cercana) de la llamada a la oración en las horas señaladas. Pocos son los que paran completamente para ponerse a rezar, aunque en las calles, incluso, se han habilitado espacios para este menester. La mayoría sigue en su ajetreo diario, en el bullicio del comercio y en el caos de una ciudad que se mueve en aparente entropía. Fundamentales son las de la Koutoubía, hermana gemela de la Giralda de Sevilla y santo y seña de la ciudad, y la mezquita de la kasbah, la más antigua de Marrakech. En ambos emplazamientos hay apostados, a todas horas, cocheros con sus caballos dispuestos a llevarte a la otra punta de la ciudad. El servicio también hay que negociarlo. Así, se impone armarse de paciencia para no quedar exhausto. 

Aggafay 1 

4.- La aventura imprescindible que hay que hacer en Marrakech está en el desierto de Agafay 

Rodeada por desiertos, tienes que quedarte con tres nombres. El de Zagora, el más pequeño; el de Merzouga, el más interesante (ya que es el de dunas del Sahara) y el de Agafay. Este está a menos de una hora de la medina y, aunque es de piedras, su enorme montaña nos regala el espacio de la inmensidad tan ajeno para el occidental. Las empresas locales organizan rutas de varios de días por el desierto de Merzouga y por las kasbahs.

Por su parte, el de Agafay está siendo una auténtica cueva de Alí Babá para todo tipo de público. Los aventureros van a disfrutar con carreras en buggies o en quad. Las familias con niños también pueden elegir montar en camello con parada para reponer fuerzas en una jaima tradicional disfrutando del té a la menta. Los románticos, con toda probabilidad, van a elegir una cena con una anaranjada puesta de sol de fondo rematada con espectáculos tradicionales (músicos, bailarinas de vientre o tragafuegos). La experiencia va a estar completa si puedes disfrutar de una noche con todas sus estrellas en una jaima tradicional. 

Como el desierto de Agafay, también da para mucho, te he dejado este link donde puedes encontrar más información. Y, al final, del artículo, puedes contratar directamente y de forma segura todas las actividades. 

 

5.- Y no te olvides del Palmeral de Marrakech 

Está situado al norte y, entre viviendas tradicionales, también se organizan rutas de aventura en quad, vehículos o camellos.  La gran mayoría de las empresas, como en el caso del desierto de Agafay, organizan la actividad con recogida en ciertos puntos. El palmeral es otro desierto de piedras en el que ha crecido palmeras datileras que se aprovechan de las conducciones que llevan el agua desde las montañas del Atlas hasta Marrakech.  

6.- Vivir la experiencia de Marrakech  

Y para redondear el asunto, lo más recomendable es alojarse en un riad tradicional. Hay infinidad de ellos en la medina y en la kasbah. Estas viviendas están cerradas con un muro a la calle. Una vez dentro, alrededor de un patio con una fuente (siempre es así), se despliegan las estancias, decoradas con azulejos tradicionales, estucos, yesos, tejidos… La gran mayoría de ellos están regentados por particulares que le ponen mucho cariño a lo que hacen. Aunque hay quien se encaja en un país extraño sin reservar, al día de hoy es seguro hacerlo vía online. Pica sobre la imagen y tendrás oferta para todos los gustos y para todos los bolsillos. 

Riad Sultan Bueno Booking 

Además, en los modernos barrios de Guéliz o Hivernage, fuera de las murallas de la medina, te vas a encontrar variados y buenos clubs nocturnos donde, incluso, sirven alcohol entre espectáculos musicales. Aunque la ciudad es moderadamente segura, es mejor no arriesgarse y llevar, incluso organizado con anterioridad, el asunto de los datos de internet. Allí no funciona el roaming y la conexión online hay que solucionarla con una e-sim que se superpone a tu número habitual y que se instala en un momento. A mí me gusta la de Holafly que puedes comprar (con un pequeño descuento) picando sobre la imagen.

 Captura de pantalla 2024 01 11 a las 12.01.40Y, por último, si las aventuras en el desierto, el regateo en el zoco y el sueño de las mil y una noches en un riad no fueran suficiente, no te olvides que hay algo más que hacer en Marrakech: disfrutar de su exquisita comida que, además, se sirve a un precio bastante bueno, especialmente en los puestos callejeros de la Plaza de Jemaa-al-Fna. 

© Candela Vizcaíno de las fotos y el texto 

 

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