Cómo llegar a Chefchaouen o Chaouen

Cómo llegar a Chefchaouen

Cómo llegar a Chefchaouen

©Candela Vizcaíno

 

La conocida como ciudad azul está situada en el sur del tercio norte de Marruecos a poco más de una hora de distancia por carretera desde Tetuán. Es un lugar tan seductor que, a pesar de lo complicado de su acceso, atrae a miles de visitantes cada año llegados desde todos los rincones del planeta Tierra. Chefchaouen o Chaouen, como también se la conoce, es una ciudad pequeña de apenas 40 000 habitantes y su medina (con la correspondiente kasbah) es totalmente peatonal y relativamente pequeña. Está situada a las faldas del Atlas y, con el permiso de las sequías, recibe abundante agua desde estas montañas africanas y de las lluvias que se desplazan desde el Atlántico. Por eso, Chefchaouen, a pesar del calor insoportable en verano, es un lugar donde se puede cultivar y, especialmente, pastorear. Con las lanas de su ganado ovino se realizan unas sencillas alfombras en telares manuales, tan fáciles de combinar que son un imprescindible que comprar en Chefchaouen

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Una historia mínima de Chefchaouen 

A partir del siglo XV, lo que un día fue al-Andalus  (donde, mal que bien, convivían en respeto las tres culturas del libro: cristianos, musulmanes y judíos) comienza colapsando y nace lo que hoy conocemos como España. Se impone la visión cristiana y aquellos que no quisieron convertirse van marchando, en sucesivas oleadas, hacia el exilio. Si bien llegan a hacerse fuertes en la Alpujarras hasta el reinado del Felipe II, entrado el siglo XVII, ya con los Reyes Católicos y la conquista de Granada comienza este movimiento que se dirige, en una primera oleada, a las costas del norte de África, a lo que hoy es Marruecos. Y desde aquí, un grupo de ellos se instalan en el interior e, incluso, llegan hasta Malí, tal como atestiguan los libros guardados en las bibliotecas de Tombuctú. Chefchaouen fue creada a imagen y semejanza de los pueblos de al-Andalus que estos exiliados dejaban atrás y mantenían en el recuerdo, tal como podemos comprobar con una visita, por poner dos casos, a Vejer de la Frontera o a Pampaneira.  

Son emplazamientos situados en una montaña, alrededor de abundante agua, amurallados y encerrados sobre sí mismos. Las casas se iban construyendo sobre un laberinto de calles estrechas sin ningún tipo de organización previa con el espacio justo para el paso de una persona o de pequeños animales de carga. Para salvar las pendientes, se construyen escalinatas y, por último, se encalan de blanco y se tiñe de azul. Con este método se consigue alejar los insectos y las bacterias de una forma natural. Además, para evitar que los enemigos se hicieran con el lugar no bastó la muralla y sus habitantes se las ingeniaron para declarar el lugar como ciudad santa. Así estuvo hasta el protectorado, hasta principios de siglo XX cuando se abrió, tímidamente, al mundo. Hoy, su peculiar carácter y fotogénicas estampas son objetos de deseo de viajeros, curiosos y turistas de todo el mundo. 

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Cómo llegar a Chefchaouen  

Así que vamos con el carácter práctico: ¿cómo llegar a esta joya escondida escamoteada a los ojos foráneos durante siglos? Aunque hay una aeródromo, este es para emergencias o de uso privado. La única forma de alcanzar Chefchaouen es por carretera. Y si bien algunos tramos dan bendición con una autopista con doble carril, otros son penosos, máxime cuando llueve, frecuentemente de manera torrencial. Por eso mi consejo es simple: aunque es fácil alquilar un coche en Tánger o Tetuán, es mejor no arriesgarse que, además internet, con las montañas, no es del todo rápido, y te puedes perder o tener un percance. 

A Chefchaouen se puede llegar en autobús desde Tánger o Tetuán. Es más, la línea es la misma. Es un bus (muy moderno y cómodo) que sale desde Tánger y va parando en distintos sitios hasta alcanzar Fez, una de estas paradas en Chefchaouen. Aunque hay varias empresas, la mejor es CTM con una estación limpia y cómoda en Tánger y no tanto en otros puntos. Puedes comprar los billetes por Internet. Y, una vez allí, si llevas equipaje, validarlos en taquilla donde te cobran unos cincuenta céntimos por cada maleta que llevan en la bodega. El viaje dura un par de horas y la línea está repleta de occidentales. Eso sí, la estación de autobuses de Chefchaouen está parada en el tiempo (con todos sus inconvenientes) y alejada de la zona turística. Lo mejor, una vez allí, es cogerse un taxi para no ir arrastrando bultos. Recuerda que aquí rige el regateo. No pagues más de tres o cinco euros por uno privado.  

Otro método para llegar a Chefchaouen es con un traslado privado de ida y vuelta desde Tánger o Tetuán (más cerca). En este caso puedes contratarlo desde casa (te he dejado links más abajo) o meterte en la negociación marroquí de tira y afloja de los precios. Según tu personalidad, te vendrá mejor una idea u otra. Aunque no quieras mi opinión, la maravillosa perla azul de las montañas marroquíes da para un par de días, ya que hay mucho que ver, patearse, disfrutar e, incluso, comprar. Es una de las cosas que tiene haber estado encerrada sobre sí misma durante tantos siglos, que la artesanía sigue intacta. 

©Candela Vizcaíno, fotos y texto 

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