Qué ver en Vejer de la Frontera en un día

12 imprescindibles que ver en Vejer de la Frontera

12 imprescindibles que ver en Vejer de la Frontera

Candela Vizcaíno

 

Es uno de los pueblos más bonitos de Cádiz, encaramado en lo alto de una montaña y rodeado por tierras donde crece el pasto, el trigo y el girasol. Grande es la historia del lugar ya que, en sus alrededores, tuvo lugar la batalla de Guadalete en la que fue derrotado el mítico rey visigodo don Rodrigo. Fue vencedor el ejército musulmán de Táriq ibn Ziyad. Eso sucedió en el año 711. Y los cinco siglos siguientes Vejer de la Frontera estuvo dirigida por los árabes. Fueron ellos los que levantaron la muralla que defiende la ciudad y el entramado del interior conformado por calles estrechas y por casas apiñadas entre sí. A finales del siglo XIII, tras varias revueltas y refriegas, pasó a manos cristianas. Y en 1805, en sus costas, tuvo lugar la Batalla de Trafalgar contra el ejército británico, que se alzó con la victoria. Aún quedan vestigios de todos estos hechos históricos (y de la intrahistoria posterior) y es lo que tienes que ver en Vejer de la Frontera mientras paseas o te relajas en algunas de sus cafeterías donde se sirven las delicias dulces locales. 

1.- La muralla está justo al lado del aparcamiento norte

Aunque los vehículos pueden acceder a algunas calles del centro, lo mejor es no complicarse la vida (que aquí hemos venido para disfrutar) y dejar el coche en el aparcamiento a la entrada norte. Tiene varios niveles. Es al aire libre. Y, en principio, también es gratuito. Otra cosa son los gorrillas que piden la voluntad. Pues bien, aquí mismo tienes un lienzo de la antigua muralla árabe y por unas escaleras encaladas te encaramas al mismísimo centro del pueblo.  

2.- Hay que entrar por la Puerta de Sancho IV para admirar la Casa del Mayorazgo y su torre

Otra peculiaridad de Vejer de la Frontera son los arcos (antiguas puertas) que dan paso a la zona antigua e, incluso, a algunas plazas. Una de las más fotogénicas es la Puerta de Sancho IV, el rey (conocido con el sobrenombre de el Bravo) que conquistó la ciudad para la causa cristiana. En la misma plaza te encuentras con la Casa del Mayorazgo y su particular torre del homenaje medieval. El edificio se puede visitar y hacerse una foto para Instagram en alguno de sus fotogénicos patios con arcos soportados por sencillas columnas y engalanados con flores. 

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3.- Lo siguiente que hay que ver en Vejer de la Frontera es su judería

Con barrio propio, como era común en la época por toda Europa, las antiguas viviendas de artesanos y de profesionales liberales hebreos conservan el sabor del pasado, aunque las residencias, a decir verdad, no soporten tantas décadas. Entra por los arcos de Vejer hacia el convento de Nuestra Señora de la Concepción donde hay instalado un museo de costumbres, artes y artesanías.

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4.- Detente en el Rincón del Beso y tienta al amor en este bello espacio

Es una callejuela empinada y fotogénica del centro con una escalera que invita a las delicias de los amores y a las confidencias. Está señalizada y, además, soporta bulla. Así que va a ser difícil la intimidad. Eso sí, la foto, como puedes ver, es para recordar. 

5.- Pasear por el casco urbano hasta el Mirador de la Cobijada 

Es fácil perderse por las callejas en cuesta (para arriba y para abajo) que hay que ver en Vejer de la Frontera (sí o sí). ¡No importa! Porque es parte del encanto del pueblo. Busca el Mirador de la Cobijada con una escultura de esta figura local de origen incierto. Aún hoy en día se celebra esta tradición que unos consideran castellana y que a los contemporáneos nos recuerda al burka musulmán. Es, en esencia, un traje de luto estricto que tapa todo el cuerpo desde los pies a la cabeza dejando libre solo un ojo. La rigurosidad del exterior del atuendo contrasta con la delicadeza interior ya que se adorna con una blusa blanca (que queda tapada) en la que se colocan de manera profusa bordados y encajes.  

6.- El castillo de Vejer y sus vistas 

Aunque la cuesta es endiablada, merece la pena por las vistas de toda la localidad y su entramado de casas apiñadas pintadas de blanco. En la actualidad, está sufriendo intervenciones y alguna reforma después de décadas de casi abandono. Su mole de piedra destaca entre las casas encaladas incluso desde la carretera. 

7.- Repón fuerzas en la Plaza de España rodeada de cafeterías y sus casas encaladas con macetas 

Aunque es el punto neurálgico de la localidad, es mejor detenerse cuando ya lleves algunas horas callejeando (cuesta arriba y cuesta abajo recuerda). Una fuente rumorosa es la protagonista indiscutible. Las fachadas acicaladas con macetas floridas dan paso a tiendas y a fantásticas cafeterías y restaurantes. Es el momento de darse un respiro y de degustar las delicias locales. Los dulces de origen árabe (como los reconocidos de la vecina Medina Sidonia) son el acompañamiento perfecto para un café o un té verde aromatizado. 

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8.- También tienes que ver en Vejer de la Frontera los molinos de viento y sus rutas adaptadas  

Están a las afueras del pueblo y se vislumbran desde la misma carretera. Aunque están conservados regulín, la zona es bonita y uno de ellos está acondicionado con los aperos y utensilios tradicionales de labranza. Se puede subir por su empinada escalera y solo te piden “la voluntad” para ayudar a la conservación. La zona está siendo reacondicionada como ruta de senderismo periurbana. ¡Ojo con el viento que aquí sopla con fuerza y con el sol en cualquier época del año!  

9.- No te pierdas los miradores 

Que los hay desperdigados por todo el pueblo, como el de Don Quijote o el ya mencionado de las Cobijadas. Todos ellos tienen las vistas típicas (maravillosas y fotogénicas) de un pueblo elevado sobre un valle agrícola. Mención aparte merece el que se encuentra, a las afueras, en la A-314 y acondicionado con un paseo de tablas. Y es especial porque aquí la vista no es hacia la arquitectura tradicional del lugar sino hacia los nidos de los ibis eremita. Estas aves han estado en peligro de extinción total y se han reintroducido en estas tierras con bastante éxito. Tan buena es su adaptación que se están reproduciendo en otro punto emblemático de la zona, la Torre de Castilnovo, en el municipio vecino de Conil de la Frontera. 

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10.- Fundación Montenmedio Contemporánea 

En mitad de un bosque mediterráneo, junto a un campo de golf, un hotel de lujo y un restaurante de nivel se encuentra este original museo al aire libre con esculturas de autores actuales. Las obras están desperdigadas por el campo siguiendo una ruta de setas amarillas (grandes y de plástico, que no haya confusión). La entrada es de pago pero merece la pena patearse estas hectáreas entre el land art y la instalación con obras tan chocantes como Nidos de humanos, Hamman o Palacio del Viento. En la gran mayoría de ellas se adivina (sin ser un experto) un fuerte simbolismo metafórico y buenas dosis de denuncia. Es imprescindible para los amantes del arte y es otro punto que ver en Vejer de la Frontera,  aunque se encuentre fuera del casco urbano. 

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11 y 12.- Vejer de la Frontera también tiene playas paradisiacas: La Mangueta y El Palmar  

Y cuando nos encaramamos en este imponente alcor que se eligió por sus posibilidades de defensa nos olvidamos del cercano mar, los límites al sur de Vejer de la Frontera. Del municipio son dos de las mejores playas de Cádiz: la Mangueta y el Palmar. La primera es, sencillamente, una postal a cualquier hora del día, aunque se lleva los aplausos al atardecer. Su difícil acceso ha propiciado que se mantenga virgen, salvaje, solitaria, limpia y maravillosa. Podría poner más epítetos de lo que supone esta playa que, en algunas zonas, en marea baja, deja entrever un laberinto de rocas de escasa altura donde se esconden los cangrejos. Y en otros puntos nos encontramos barcos de madera abandonados y medio destruidos que quieren ser obras de arte. Por otro lado, la del Palmar esta franqueada por la torre homónima levantada para luchar contra los piratas. Y aquí se viene a hacer surf y a disfrutar de su ambiente bohemio que recuerda al Caribe con sus casetas de madera pintadas de colores chillones, escuelas y tablas a lo largo de la costa, varios mercadillos cubiertos con lonas y un sinfín de chiringuitos y restaurantes con música en vivo. El mojito o las delicias de atún se imponen en cualquier época del año porque ni en invierno hace el frío suficiente como para no acercarse a este bello arenal. 

Por si fuera poco todo lo que tienes que ver en Vejer de la Frontera, la gastronomía te depara sorpresas como los dulces típicos realizados a base de matalauva (una especia parecida al anís), canela y clavo, el guiso de tagarninas o los embutidos locales. Además, el casco antiguo al completo está salpicado de tiendas pequeñas e independientes donde puedes encontrar productos de calidad realizados en loza, esparto, mimbre o piel. Es una tentación para los aficionados a las compras, ya que todas ellas, como el pueblo, rezuman arte y originalidad.  

Fotos y texto por Candela Vizcaíno

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