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¿Te has preguntado alguna vez por qué hay tantas historias para niños en las que el calzado es co protagonista? Y no solo me refiero a la socorrida Cenicienta, cuyo sustrato significativo habría que poner incluso en cuarentena.  Escarpines, zapatillas de cristal, botas de siete leguas, o de siete lenguas (las mismas que parece tener el gato con botas, por poner un caso), zapateros y calzado suelen poblar estas narraciones infantiles. ¿Por qué son tan recurrentes?

El significado simbólico de los zapatos

Las narraciones tradicionales no son ajenas al sentido de los símbolos y de los mitos universales. De alguna manera u otra, se han repetido oralmente a lo largo de los siglos y es evidente en ellas esos significados conocidos en otras épocas y perdidos (el sentido) en la era industrial y en la posterior tecnológica.

Los zapatos, tanto en los cuentos tradicionales para niños como para mayores como en el mundo de los sueños, significan la evolución en marcha. Aluden al camino, al cambio, a la transformación que supone salir de lo conocido (la zona de confort en el  lenguaje postmoderno). Por eso, los cuentos que, de alguna manera u otra, llevan en sí una moraleja recurren, con bastante frecuencia a esta indumentaria.

De todos los cuentos, narraciones o historias infantiles en los que la prenda aparece me gustan especialmente cuatro: 1) El mago de Oz y la historia de Dorothy y sus zapatillas rojas, 2) La Cenicienta, que necesita una lectura, por decirlo de alguna manera, de género, 3) Pulgarcito y 4) El gato con botas, mi favorito. Y es natural porque el felino, al calzarse, como un humano, se vuelve astuto, resolutivo, inteligente y un poco manipulador. ¿Nos adentramos en estos cuatro cuentos infantiles?  ¿Me acompañas?

Los zapatos de cristal de La Cenicienta

No me satisface este cuento. Veo en él una historia de sumisión y aquí servidora gusta de heroínas que si se meten en problemas saben ser lo suficientemente resolutivas como para salir de ellos sin ayudas de besos de príncipes. Las aventuras de esta muchacha huérfana y sufrida es de todos conocidas. Nunca opone resistencia. Aguanta el trabajo duro. Soporta las humillaciones. Y no reclama lo que por derecho le corresponde (un sitio en su legítima casa). Es una historia clásica de princesa que está esperando que el príncipe azul le resuelva los problemas con un beso. 

Cenicienta no puede asistir al baile porque no tiene las herramientas (vestidos, carroza, peinado…) para ello. Necesita la intermediación del hada madrina que se los proporciona de manera temporal. Porque, al dar las doce campanadas, la muchacha se encuentra en la misma tesitura que antes. O no.  Porque ese escarpín, tan único e irrepetible que solo puede calzarlo ella, se convierte en la representación de Cenicienta. El cuento viene a decirnos que nadie puede ponerse en nuestros zapatos, que nuestra vida es única e irrepetible. Si bien no me gusta esa historia de sumisión de la que he hablado antes, sí es interesante este final en el que, de alguna manera u otra, nos dice que somos únicos, irrepetibles, diferentes, especiales…

Los escarpines rojos de El Mago de Oz

La pequeña Dorothy (nombre que significa “regalo de Dios”, no lo olvidemos) sale de su casa para luchar contra una injusticia: para defender al perrito Totó. Por eso, me satisface más esta heroína, una niña que, como la de El Bosque de las Respuestas, sale en busca de la verdad por ella misma. Al defender al animal se ve envuelta en un torbellino que la traslada a un mundo mágico donde debe enfrentarse a una malvada bruja. Va acompañada del espantapájaros, del león y del hombre de hojalata que también necesitan encontrar sus propias virtudes. Dorothy, al caer en este mundo, se encuentra calzada con unos maravillosos zapatos rojos que son los que anhela, desea y necesita para sus fechorías la malvada bruja. Y no es de extrañar porque la prenda es la que da fuerzas a la muchacha para seguir el camino en busca, nada más y nada menos, que de justicia. La pequeña protagonista de El Mago de Oz es, sencillamente, una creadora de un mundo nuevo y mejor. Es una auténtica heroína. Para tal aventura necesita unos zapatos adecuados, que hay mucho mundo que recorrer.

Pulgarcito y las botas de las siete leguas

Solo Charles Perrault (en la versión del cuento) revistió a este pequeño ser con estos atributos. El protagonista es el menor de 7 hermanos de una familia tan pobre que, por dos veces, son abandonados en el bosque por parte de sus padres. En la primera, el pequeño, con astucia, es capaz de regresar a casa. Durante el segundo abandono se pierde en el bosque y es atrapado por un ogro que los encierra con la intención de devorarlos. Pero Pulgarcito (que para eso lleva unas botas que simbolizan la inteligencia) es capaz de engañar al monstruo consiguiendo que este devore a sus hijas. Da igual que el ogro lo persiga porque el protagonista de este cuento infantil ya tiene recursos suficientes como para llegar hasta el rey y allí conseguir su ansiado premio. Las botas en este caso son el medio por el cual el pequeño Pulgarcito consigue su recompensa no solo a su valentía y arrojo sino también a su astucia e inteligencia.

El gato con botas

De idéntico tenor es el gato que lleva sus botas y es capaz de hacer rico a un muchacho pobre en extremo. El animal era un felino corriente hasta que se colocó la prenda. En ese momento comienza a hablar y a urdir planes cada vez más audaces y más elaborados hasta conseguir casar a su señor con la hija del rey, nada más y nada menos. ¿Qué significan entonces las botas? En este caso, es el atributo de la humanidad. Somos los únicos animales sobre el planeta Tierra dotados con el lenguaje y, supuestamente, con inteligencia. El cuento nos viene a decir que si seguimos nuestro espíritu creativo podemos conseguir grandes logros. Podemos llegar hasta lo imposible.

Estas historias de zapatos, como otras tantas de la literatura clásica, son aptas como lecturas nocturnas para tus niños. Los protagonistas, a pesar de que pasan sus buenas penalidades, salen victoriosos de sus pruebas y aventuras. Y si le reiteramos a nuestros niños antes de irse a dormir que, con esfuerzo, pueden solventar todos los problemas, estamos dándoles herramientas emocionales para su presente y futuro.

Otro día más.

Por Candela Vizcaíno

 

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Un repaso a los cuentos infantiles tradicionales y propongo otros nuevos donde el empoderamiento femenino es el eje principal. 

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¿Te has preguntado alguna vez por qué hay tantas historias para niños en las que el calzado es co protagonista? Y no solo me refiero a la socorrida Cenicienta, cuyo sustrato significativo habría que poner incluso en cuarentena.  Escarpines, zapatillas de cristal, botas de siete leguas, o de siete lenguas (las mismas que parece tener el gato con botas, por poner un caso), zapateros y calzado suelen poblar estas narraciones infantiles. ¿Por qué son tan recurrentes?

El significado simbólico de los zapatos

Las narraciones tradicionales no son ajenas al sentido de los símbolos y de los mitos universales. De alguna manera u otra, se han repetido oralmente a lo largo de los siglos y es evidente en ellas esos significados conocidos en otras épocas y perdidos (el sentido) en la era industrial y en la posterior tecnológica.

Los zapatos, tanto en los cuentos tradicionales para niños como para mayores como en el mundo de los sueños, significan la evolución en marcha. Aluden al camino, al cambio, a la transformación que supone salir de lo conocido (la zona de confort en el  lenguaje postmoderno). Por eso, los cuentos que, de alguna manera u otra, llevan en sí una moraleja recurren, con bastante frecuencia a esta indumentaria.

De todos los cuentos, narraciones o historias infantiles en los que la prenda aparece me gustan especialmente cuatro: 1) El mago de Oz y la historia de Dorothy y sus zapatillas rojas, 2) La Cenicienta, que necesita una lectura, por decirlo de alguna manera, de género, 3) Pulgarcito y 4) El gato con botas, mi favorito. Y es natural porque el felino, al calzarse, como un humano, se vuelve astuto, resolutivo, inteligente y un poco manipulador. ¿Nos adentramos en estos cuatro cuentos infantiles?  ¿Me acompañas?

Los zapatos de cristal de La Cenicienta

No me satisface este cuento. Veo en él una historia de sumisión y aquí servidora gusta de heroínas que si se meten en problemas saben ser lo suficientemente resolutivas como para salir de ellos sin ayudas de besos de príncipes. Las aventuras de esta muchacha huérfana y sufrida es de todos conocidas. Nunca opone resistencia. Aguanta el trabajo duro. Soporta las humillaciones. Y no reclama lo que por derecho le corresponde (un sitio en su legítima casa). Es una historia clásica de princesa que está esperando que el príncipe azul le resuelva los problemas con un beso. 

Cenicienta no puede asistir al baile porque no tiene las herramientas (vestidos, carroza, peinado…) para ello. Necesita la intermediación del hada madrina que se los proporciona de manera temporal. Porque, al dar las doce campanadas, la muchacha se encuentra en la misma tesitura que antes. O no.  Porque ese escarpín, tan único e irrepetible que solo puede calzarlo ella, se convierte en la representación de Cenicienta. El cuento viene a decirnos que nadie puede ponerse en nuestros zapatos, que nuestra vida es única e irrepetible. Si bien no me gusta esa historia de sumisión de la que he hablado antes, sí es interesante este final en el que, de alguna manera u otra, nos dice que somos únicos, irrepetibles, diferentes, especiales…

Los escarpines rojos de El Mago de Oz

La pequeña Dorothy (nombre que significa “regalo de Dios”, no lo olvidemos) sale de su casa para luchar contra una injusticia: para defender al perrito Totó. Por eso, me satisface más esta heroína, una niña que, como la de El Bosque de las Respuestas, sale en busca de la verdad por ella misma. Al defender al animal se ve envuelta en un torbellino que la traslada a un mundo mágico donde debe enfrentarse a una malvada bruja. Va acompañada del espantapájaros, del león y del hombre de hojalata que también necesitan encontrar sus propias virtudes. Dorothy, al caer en este mundo, se encuentra calzada con unos maravillosos zapatos rojos que son los que anhela, desea y necesita para sus fechorías la malvada bruja. Y no es de extrañar porque la prenda es la que da fuerzas a la muchacha para seguir el camino en busca, nada más y nada menos, que de justicia. La pequeña protagonista de El Mago de Oz es, sencillamente, una creadora de un mundo nuevo y mejor. Es una auténtica heroína. Para tal aventura necesita unos zapatos adecuados, que hay mucho mundo que recorrer.

Pulgarcito y las botas de las siete leguas

Solo Charles Perrault (en la versión del cuento) revistió a este pequeño ser con estos atributos. El protagonista es el menor de 7 hermanos de una familia tan pobre que, por dos veces, son abandonados en el bosque por parte de sus padres. En la primera, el pequeño, con astucia, es capaz de regresar a casa. Durante el segundo abandono se pierde en el bosque y es atrapado por un ogro que los encierra con la intención de devorarlos. Pero Pulgarcito (que para eso lleva unas botas que simbolizan la inteligencia) es capaz de engañar al monstruo consiguiendo que este devore a sus hijas. Da igual que el ogro lo persiga porque el protagonista de este cuento infantil ya tiene recursos suficientes como para llegar hasta el rey y allí conseguir su ansiado premio. Las botas en este caso son el medio por el cual el pequeño Pulgarcito consigue su recompensa no solo a su valentía y arrojo sino también a su astucia e inteligencia.

El gato con botas

De idéntico tenor es el gato que lleva sus botas y es capaz de hacer rico a un muchacho pobre en extremo. El animal era un felino corriente hasta que se colocó la prenda. En ese momento comienza a hablar y a urdir planes cada vez más audaces y más elaborados hasta conseguir casar a su señor con la hija del rey, nada más y nada menos. ¿Qué significan entonces las botas? En este caso, es el atributo de la humanidad. Somos los únicos animales sobre el planeta Tierra dotados con el lenguaje y, supuestamente, con inteligencia. El cuento nos viene a decir que si seguimos nuestro espíritu creativo podemos conseguir grandes logros. Podemos llegar hasta lo imposible.

Estas historias de zapatos, como otras tantas de la literatura clásica, son aptas como lecturas nocturnas para tus niños. Los protagonistas, a pesar de que pasan sus buenas penalidades, salen victoriosos de sus pruebas y aventuras. Y si le reiteramos a nuestros niños antes de irse a dormir que, con esfuerzo, pueden solventar todos los problemas, estamos dándoles herramientas emocionales para su presente y futuro.

Otro día más.

Por Candela Vizcaíno

 

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Y podría poner haber puesto veinte o un millón porque esto de la lectura nunca sobra ni está de más. Llena siempre y no empacha nunca. Y mucho menos cuando se trata de pasar un rato en la intimidad (después del trabajo) con nuestros hijos al caer la noche. Es unánime la opinión de los expertos que afirman que los pequeños sienten este acto de entrega (nuestro tiempo) con la fuerza de la generosidad. Y simplemente me remito a todos esos adultos que, aún en la edad madura, recuerdan ese gesto de amor (el de la lectura conjunta) como uno de los mejores momentos de su vida. Por algo será. Y ese algo quizás sea que esos minutos tan bien invertidos llegan al inconsciente del pequeño ayudándole a levantar su vida de una manera ordenada.

Porque la búsqueda en la estabilidad de los sentimientos es quizás uno de los objetivos prioritarios de los que somos padres. Es por eso que no me gustan esos cuentos de princesas clásicos que describen un estar en el mundo que no me parece el mejor ejemplo para nuestros hijos (ya sean chicas o chicos). Es bien verdad que defiendo el empoderamiento femenino también en la literatura infantil como me he atrevido a confesar en alguna ocasión y así reflejo en mi último libro El Bosque de las Respuestas. Pero también podemos encontrar historias edificantes en esos cuentos clásicos que tienen moraleja o simplemente que sumergen a nuestro pequeño en aventuras que son provechosas.

Recuerda adaptar la lectura a la edad de los pequeños. A los dos años con algún poema corto bastará. A los seis años, cuando ya saben leer por sí mismos y no requieran nuestra ayuda, lo mismo nuestros hijos se entusiasman con las aventuras de El Principito o Los viajes de Gulliver. ¡Qué mejor ocio que ese!

10 razones por las que debe leer un cuento infantil a tu hijo cada noche

1.- A los niños les tranquiliza la voz de mamá

Su primer contacto con el exterior es la voz de mamá cuando aún están en la oscuridad del vientre. Mientras se va formando pulmones, estómago, cerebro y corazón, muy pronto, pero muy pronto, aprenden a reconocer ese tono especial que seguidamente lo identificarán con la protección al máximo (cosa que así es). Los niños necesitan la voz de la madre. A través de la palabra, de las frases que va construyendo (de cariño, de advertencia o, incluso, para reprender) van levantando su mundo. No nos olvidemos. Esto actúa de manera inconsciente y se va pegando día a día, mes a mes, año tras año en cada una de sus células. Es a través de la voz (también los abrazos, los besos, las caricias, el tiempo, en definitiva…) como vamos levantando la personalidad del pequeño para hacer de él o ella un adulto estable emocionalmente.

En este acto de intimidad nocturno madre-hijo, el pequeño va percibiendo la cadencia rítmica de la madre en un relato de principio a fin que pone orden no solo a lo que sucede dentro del cuento sino también a su alrededor. La gran mayoría de los cuentos son así. Comienzan con un conflicto o un viaje que arrastra al protagonista hacia la búsqueda para terminar con un final, más o menos, feliz. El que la madre (o el padre) vaya narrando un conflicto que se desenreda conforme avanza la lectura va haciendo que el pequeño vaya tomando confianza en las posibilidades. Por eso, necesita que se le repita el mismo cuento una y otra vez: para asegurarse del final feliz, de la resolución de los problemas, en definitiva.

2.- Se incentiva la intimidad y el roce mamá (o papá) pequeño

Vivimos en un mundo desnaturalizado en el que el trabajo ocupa la mayor parte de nuestro tiempo. Las prisas por estirar las horas o la angustia por el exceso de responsabilidades no son los mejores ingredientes que necesita el alma de un niño. En el mundo occidental contemporáneo está todo reglado. Un desbarajuste en la agenda se paga siempre con la familia: con el tiempo robado a los pequeños. Pero este mínimo gesto hace que el niño se sienta seguro, que vaya absorbiendo la idea de que papá o mamá tiene unos minutos siempre para él o para ella. Y hago hincapié en la palabra siempre porque es aquí donde el niño va cimentando su personalidad. Y tampoco es cuestión de torturarnos si un día (o una temporada) no se puede. Hay que explicar al pequeño la excepcionalidad y retomar la costumbre en cuanto se pueda. De este modo vamos también levantando su confianza en los padres a pesar de los problemas diarios.

3.- Con la literatura infantil descubrimos juntos el mundo

Y con cualquier tipo de literatura se descubre el mundo. Porque las palabras que están en los libros van abriendo el abanico de las posibilidades. E insisto en el término posibilidades porque es aquí donde radica la diferencia entre una persona libre y otra esclava de los condicionantes sociales o de los miedos propios. Cuando me refiero a ellas no es solo en el campo de la acción pura y dura sino también en el de los sentimientos. La envidia, el rencor, el odio o la maldad aparecen en buena parte de los cuentos infantiles a la par que sentimientos nobles como la generosidad, la entrega, el amor, la bondad, la valentía y el arrojo. Con las peripecias de los protagonistas de los cuentos les vamos indicando a nuestros niños caminos que sí deben seguir. Al tiempo vamos nombrando sentimientos y virtudes que deben conocer cuanto antes para llegar a ser adultos felices y completos.

4.- Los cuentos para niños ayudan a ampliar el vocabulario de tu hijo

Al hilo de lo anterior, en buena parte de la literatura infantil aparecen palabras desconocidas para el pequeño o vocablos que ya no se usan. Al ampliar su repertorio lingüístico hacemos que se vayan abriendo a un mundo de posibilidades (vuelvo, lo sé). Ponemos en sus manos y en su boca términos que le van ayudar (en ese momento y en el futuro) a expresarse con mayor claridad. Y ese es el único camino que tiene el ser humano para su propio conocimiento.

5.- La literatura infantil incentiva la imaginación del niño

Aparecen castillos, aventuras, monstruos, cuevas, pueblos lejanos, islas con tesoros, mares congelados, selvas peligrosas, sueños imposibles que se hacen posibles o cualquier avatar que no se da en su mundo cotidiano. Eso va haciendo, como una gota de agua que cae constante en la piedra, que se vaya construyendo y levantando su imaginación. Y pongo aquí y ahora que la imaginación no solo “sirve” al ser humano como evasión. Son las piezas que alimentan un espíritu creativo y crítico. Si no somos capaces de ver (en nuestra mente) algo que aún no existe o que no está delante de nuestros ojos, malamente vamos a poder dar solución a problemas complejos en el futuro. La falta de imaginación es uno de los mayores lastres de la incultura porque crea seres aborregados que no pueden ver más allá de lo que se les dice, de lo establecido o políticamente correcto. Los  individuos imaginadores son los que crean los nuevos mundos con sus posibilidades aún mejores. Son los constructores de grandes retos. Sin imaginación (paso previo a la creación) no es posible ningún cambio.

6.- Ayudamos a nuestros hijos a encontrar su lugar en el mundo

A la par que le vamos mostrando las aventuras de los cuentos infantiles, estamos dando la mano a nuestros hijos para que se posicionen en el mundo. Si se identifican con el protagonista (generalmente un ser noble o valiente), le ayudamos a que haga suyo ese valor emocional o esa virtud espiritual. En definitiva, le vamos dando herramientas anímicas para hacer personas valiosas desde una corta edad.

7.- Los cuentos infantiles con moraleja desarrollan su concepto ético

Los libros para niños clásicos (o contemporáneos) que llevan implícita una moraleja (una enseñanza), además, van a ayudarles a distinguir el bien del mal, lo positivo de lo negativo, lo que es correcto (más allá de costumbres impuestas) y lo que no está permitido (desde el interior de uno mismo). Las moralejas, cuando son aún pequeños, que luego hay que explicarlas o adaptarlas de otra manera, van a ir minando el egoísmo de los pequeños ayudándoles a que se abran al mundo.

8.- La literatura ayuda a los pequeños a enfrentarse a sus miedos

Las narraciones infantiles que presentan a personajes en una encrucijada o en un viaje valiente por cambiar su estar en el mundo ayudan a tus hijos a hacer cara a los terrores. Si, mediante la lectura, el niño puede llegar a identificarse con el héroe protagonista, éste se va a convertir en un referente de conducta. Eso es, si tal o cual personaje ha sido capaz de salir indemne de cualquier avatar o circunstancia adversa con imaginación, astucia, esfuerzo o carácter, yo (niño) también puedo hacerlo en un futuro. No olvidemos que los pequeños saben de su vulnerabilidad. Reconocen que necesitan el cuidado de los adultos, pero también es fácil inculcarles desde muy pequeños que, aún siendo niños, deben ir formándose para un futuro en libertad y consecuente con ello.

9.-  Se les inculca el afán por saber leer

Un niño que escucha leer quiere saber leer. Es así casi en el 99% de los casos (que siempre tenemos las excepciones). Conforme van descubriendo esos mundos nuevos y extraños para él se va regando la semilla de un futuro lector. Y decir lector es alimentar un espíritu crítico, bueno y libre. La lectura y los libros abren tanto a los niños como a los adultos las puertas de las posibilidades. Una de ellas (aunque creo que muchas, pero quiero ser sensata) conduce hacia el camino de la felicidad.

10.- Se motiva el placer de la lectura por ellos mismos

Y una cosa lleva a la otra… Si quieren saber leer, luego quieren leer los cuentos por ellos mismos. Buscarán cualquier ocasión para sumergirse en esas aventuras y, además, algunos habrá, incluso, que lo hagan como un acto de individualismo. Con ese gesto estarán, por tanto, potenciando su autoestima, su diferenciación como persona distinta a la de los padres. Y eso, ni que decir tiene, ayuda a su independencia. Con eso no te quiero decir que el niño se olvide de su familia o se aparte de ella. Ni mucho menos. Simplemente que tomará conciencia de ser una persona única a una temprana edad. Creo honestamente que, tal como va la realidad actual, y una prueba de ello son las problemáticas asociadas a algunos millenials, cuanto antes sepan que son seres irrepetibles, va a ser mejor para ellos. Antes construiremos personas con fortalezas, las mismas que las sociedades de cualquier tipo han necesitado siempre.

¡Ah! Y por último… este se pasa en un plis plás… Tú empiezas leyendo un libro infantil a los tres años y cuando te has querido dar cuenta tu hijo ya sabe leer y ese encuentro nocturno se acabó. Así que aprovecha y vive el momento. Es lo que me ha pasado con mi niña que he querido hacerme un selfie leyendo mi último libro y me ha respondido: “No me trates como bebé que yo ya sé leer, mamá, sin vocalizar. Y tú lo sabes de sobra”. Me ha rematado la conversación con un comentario de texto. Con eso te lo digo todo.

Por Candela Vizcaíno

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Un repaso a los cuentos infantiles tradicionales y propongo otros nuevos donde el empoderamiento femenino es el eje principal. 

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Y podría poner haber puesto veinte o un millón porque esto de la lectura nunca sobra ni está de más. Llena siempre y no empacha nunca. Y mucho menos cuando se trata de pasar un rato en la intimidad (después del trabajo) con nuestros hijos al caer la noche. Es unánime la opinión de los expertos que afirman que los pequeños sienten este acto de entrega (nuestro tiempo) con la fuerza de la generosidad. Y simplemente me remito a todos esos adultos que, aún en la edad madura, recuerdan ese gesto de amor (el de la lectura conjunta) como uno de los mejores momentos de su vida. Por algo será. Y ese algo quizás sea que esos minutos tan bien invertidos llegan al inconsciente del pequeño ayudándole a levantar su vida de una manera ordenada.

Porque la búsqueda en la estabilidad de los sentimientos es quizás uno de los objetivos prioritarios de los que somos padres. Es por eso que no me gustan esos cuentos de princesas clásicos que describen un estar en el mundo que no me parece el mejor ejemplo para nuestros hijos (ya sean chicas o chicos). Es bien verdad que defiendo el empoderamiento femenino también en la literatura infantil como me he atrevido a confesar en alguna ocasión y así reflejo en mi último libro El Bosque de las Respuestas. Pero también podemos encontrar historias edificantes en esos cuentos clásicos que tienen moraleja o simplemente que sumergen a nuestro pequeño en aventuras que son provechosas.

Recuerda adaptar la lectura a la edad de los pequeños. A los dos años con algún poema corto bastará. A los seis años, cuando ya saben leer por sí mismos y no requieran nuestra ayuda, lo mismo nuestros hijos se entusiasman con las aventuras de El Principito o Los viajes de Gulliver. ¡Qué mejor ocio que ese!

10 razones por las que debe leer un cuento infantil a tu hijo cada noche

1.- A los niños les tranquiliza la voz de mamá

Su primer contacto con el exterior es la voz de mamá cuando aún están en la oscuridad del vientre. Mientras se va formando pulmones, estómago, cerebro y corazón, muy pronto, pero muy pronto, aprenden a reconocer ese tono especial que seguidamente lo identificarán con la protección al máximo (cosa que así es). Los niños necesitan la voz de la madre. A través de la palabra, de las frases que va construyendo (de cariño, de advertencia o, incluso, para reprender) van levantando su mundo. No nos olvidemos. Esto actúa de manera inconsciente y se va pegando día a día, mes a mes, año tras año en cada una de sus células. Es a través de la voz (también los abrazos, los besos, las caricias, el tiempo, en definitiva…) como vamos levantando la personalidad del pequeño para hacer de él o ella un adulto estable emocionalmente.

En este acto de intimidad nocturno madre-hijo, el pequeño va percibiendo la cadencia rítmica de la madre en un relato de principio a fin que pone orden no solo a lo que sucede dentro del cuento sino también a su alrededor. La gran mayoría de los cuentos son así. Comienzan con un conflicto o un viaje que arrastra al protagonista hacia la búsqueda para terminar con un final, más o menos, feliz. El que la madre (o el padre) vaya narrando un conflicto que se desenreda conforme avanza la lectura va haciendo que el pequeño vaya tomando confianza en las posibilidades. Por eso, necesita que se le repita el mismo cuento una y otra vez: para asegurarse del final feliz, de la resolución de los problemas, en definitiva.

2.- Se incentiva la intimidad y el roce mamá (o papá) pequeño

Vivimos en un mundo desnaturalizado en el que el trabajo ocupa la mayor parte de nuestro tiempo. Las prisas por estirar las horas o la angustia por el exceso de responsabilidades no son los mejores ingredientes que necesita el alma de un niño. En el mundo occidental contemporáneo está todo reglado. Un desbarajuste en la agenda se paga siempre con la familia: con el tiempo robado a los pequeños. Pero este mínimo gesto hace que el niño se sienta seguro, que vaya absorbiendo la idea de que papá o mamá tiene unos minutos siempre para él o para ella. Y hago hincapié en la palabra siempre porque es aquí donde el niño va cimentando su personalidad. Y tampoco es cuestión de torturarnos si un día (o una temporada) no se puede. Hay que explicar al pequeño la excepcionalidad y retomar la costumbre en cuanto se pueda. De este modo vamos también levantando su confianza en los padres a pesar de los problemas diarios.

3.- Con la literatura infantil descubrimos juntos el mundo

Y con cualquier tipo de literatura se descubre el mundo. Porque las palabras que están en los libros van abriendo el abanico de las posibilidades. E insisto en el término posibilidades porque es aquí donde radica la diferencia entre una persona libre y otra esclava de los condicionantes sociales o de los miedos propios. Cuando me refiero a ellas no es solo en el campo de la acción pura y dura sino también en el de los sentimientos. La envidia, el rencor, el odio o la maldad aparecen en buena parte de los cuentos infantiles a la par que sentimientos nobles como la generosidad, la entrega, el amor, la bondad, la valentía y el arrojo. Con las peripecias de los protagonistas de los cuentos les vamos indicando a nuestros niños caminos que sí deben seguir. Al tiempo vamos nombrando sentimientos y virtudes que deben conocer cuanto antes para llegar a ser adultos felices y completos.

4.- Los cuentos para niños ayudan a ampliar el vocabulario de tu hijo

Al hilo de lo anterior, en buena parte de la literatura infantil aparecen palabras desconocidas para el pequeño o vocablos que ya no se usan. Al ampliar su repertorio lingüístico hacemos que se vayan abriendo a un mundo de posibilidades (vuelvo, lo sé). Ponemos en sus manos y en su boca términos que le van ayudar (en ese momento y en el futuro) a expresarse con mayor claridad. Y ese es el único camino que tiene el ser humano para su propio conocimiento.

5.- La literatura infantil incentiva la imaginación del niño

Aparecen castillos, aventuras, monstruos, cuevas, pueblos lejanos, islas con tesoros, mares congelados, selvas peligrosas, sueños imposibles que se hacen posibles o cualquier avatar que no se da en su mundo cotidiano. Eso va haciendo, como una gota de agua que cae constante en la piedra, que se vaya construyendo y levantando su imaginación. Y pongo aquí y ahora que la imaginación no solo “sirve” al ser humano como evasión. Son las piezas que alimentan un espíritu creativo y crítico. Si no somos capaces de ver (en nuestra mente) algo que aún no existe o que no está delante de nuestros ojos, malamente vamos a poder dar solución a problemas complejos en el futuro. La falta de imaginación es uno de los mayores lastres de la incultura porque crea seres aborregados que no pueden ver más allá de lo que se les dice, de lo establecido o políticamente correcto. Los  individuos imaginadores son los que crean los nuevos mundos con sus posibilidades aún mejores. Son los constructores de grandes retos. Sin imaginación (paso previo a la creación) no es posible ningún cambio.

6.- Ayudamos a nuestros hijos a encontrar su lugar en el mundo

A la par que le vamos mostrando las aventuras de los cuentos infantiles, estamos dando la mano a nuestros hijos para que se posicionen en el mundo. Si se identifican con el protagonista (generalmente un ser noble o valiente), le ayudamos a que haga suyo ese valor emocional o esa virtud espiritual. En definitiva, le vamos dando herramientas anímicas para hacer personas valiosas desde una corta edad.

7.- Los cuentos infantiles con moraleja desarrollan su concepto ético

Los libros para niños clásicos (o contemporáneos) que llevan implícita una moraleja (una enseñanza), además, van a ayudarles a distinguir el bien del mal, lo positivo de lo negativo, lo que es correcto (más allá de costumbres impuestas) y lo que no está permitido (desde el interior de uno mismo). Las moralejas, cuando son aún pequeños, que luego hay que explicarlas o adaptarlas de otra manera, van a ir minando el egoísmo de los pequeños ayudándoles a que se abran al mundo.

8.- La literatura ayuda a los pequeños a enfrentarse a sus miedos

Las narraciones infantiles que presentan a personajes en una encrucijada o en un viaje valiente por cambiar su estar en el mundo ayudan a tus hijos a hacer cara a los terrores. Si, mediante la lectura, el niño puede llegar a identificarse con el héroe protagonista, éste se va a convertir en un referente de conducta. Eso es, si tal o cual personaje ha sido capaz de salir indemne de cualquier avatar o circunstancia adversa con imaginación, astucia, esfuerzo o carácter, yo (niño) también puedo hacerlo en un futuro. No olvidemos que los pequeños saben de su vulnerabilidad. Reconocen que necesitan el cuidado de los adultos, pero también es fácil inculcarles desde muy pequeños que, aún siendo niños, deben ir formándose para un futuro en libertad y consecuente con ello.

9.-  Se les inculca el afán por saber leer

Un niño que escucha leer quiere saber leer. Es así casi en el 99% de los casos (que siempre tenemos las excepciones). Conforme van descubriendo esos mundos nuevos y extraños para él se va regando la semilla de un futuro lector. Y decir lector es alimentar un espíritu crítico, bueno y libre. La lectura y los libros abren tanto a los niños como a los adultos las puertas de las posibilidades. Una de ellas (aunque creo que muchas, pero quiero ser sensata) conduce hacia el camino de la felicidad.

10.- Se motiva el placer de la lectura por ellos mismos

Y una cosa lleva a la otra… Si quieren saber leer, luego quieren leer los cuentos por ellos mismos. Buscarán cualquier ocasión para sumergirse en esas aventuras y, además, algunos habrá, incluso, que lo hagan como un acto de individualismo. Con ese gesto estarán, por tanto, potenciando su autoestima, su diferenciación como persona distinta a la de los padres. Y eso, ni que decir tiene, ayuda a su independencia. Con eso no te quiero decir que el niño se olvide de su familia o se aparte de ella. Ni mucho menos. Simplemente que tomará conciencia de ser una persona única a una temprana edad. Creo honestamente que, tal como va la realidad actual, y una prueba de ello son las problemáticas asociadas a algunos millenials, cuanto antes sepan que son seres irrepetibles, va a ser mejor para ellos. Antes construiremos personas con fortalezas, las mismas que las sociedades de cualquier tipo han necesitado siempre.

¡Ah! Y por último… este se pasa en un plis plás… Tú empiezas leyendo un libro infantil a los tres años y cuando te has querido dar cuenta tu hijo ya sabe leer y ese encuentro nocturno se acabó. Así que aprovecha y vive el momento. Es lo que me ha pasado con mi niña que he querido hacerme un selfie leyendo mi último libro y me ha respondido: “No me trates como bebé que yo ya sé leer, mamá, sin vocalizar. Y tú lo sabes de sobra”. Me ha rematado la conversación con un comentario de texto. Con eso te lo digo todo.

Por Candela Vizcaíno

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Puedes leer esto de madrugada o al amanecer. Da igual la hora. Y la estación. Hoy (ahora que estás leyendo) voy a hacerte una confesión: el origen de El Bosque de las Respuestas. Empiezo por el principio.

Creo en el poder que da el amor de la familia. Creo en la fuerza del trabajo con esfuerzo. Creo en la liberación de la bondad. Soy corazón salvaje que hila de forma extraña con el espíritu de los tiempos. En el origen de El Bosque de las Respuestas está mi única hija llamada Dora. Su nombre significa regalo en griego y esa aventura para otro día y otra hora. Y hay un bosque auténtico situado en Euskadi, al norte de España, un lugar donde el arte, la magia y el viento se aúnan. Y hay una meta y un esfuerzo. Porque también en eso creo.  Nada hay de bueno en la vida que no lleve la huella del esfuerzo y de la generosidad. Esta es nuestra mayor aventura. Quien así se embarca cada mañana puede conjurar el miedo cobarde, que no es al fin de la vida, sino al cambio.

El Bosque de las Respuestas fue, en un principio, un regalo para mi hija, para todos los niños que lo rodean (de su familia, de su colegio, de su grupo de deporte, del barrio y del pueblo) pero también para los mayores. Porque también creo que las preguntas que nacen en nuestro interior solo nosotros podemos resolverlas. Por eso, hay que abandonar lo conocido (nuestra casa, como la princesa de El Bosque de las Respuestas) y adentrarse en lo desconocido (el camino, el bosque, nuestra propia aventura) para llegar a conocernos.

Creo también en el poder de la palabra. De no ser así no me dedicaría al noble y bello oficio de la escritura. Y cuando digo poder me refiero al de la transformación. Y cuando digo cambio me refiero al aquel que nos hace seres únicos, bellos, grandes y divinos. Creo en la responsabilidad de los mayores para con los pequeños. Estamos obligados a dejarles un mundo mejor. Y la única manera es educarlos para que encuentren la verdad dentro de sí mismos, sin egoísmos y dotándoles de fortalezas espirituales. Reconozco la complicación, pero no por ello debemos tirar la toalla.

Y en esto creo. Por eso la princesa de El Bosque de las Respuestas hace preguntas y sale ella sola con muy poca compañía, la justa para darle la mano y animarla en su camino. Por eso, ella se embarca en su propia aventura para descubrir la verdad que solo puede anidar en el interior de ella misma. Como todas las grandes verdades. Como todos los grandes descubrimientos de la personalidad.

Decía un escritor de la talla de Miguel Delibes que un creador tiene solo tres o cuatro temas que le importan o le embargan. Y que todo su obra gira en torno a este puñado de líneas. Asiento con el maestro. No creo que mi vida o mis escritos vayan a ir más allá de aquellos caminos que he puesto al principio. Lo demás habrá que dejarlo a la musa, al esfuerzo diario y al más o menos talento.

Bosque 2

¿Cómo surgió El Bosque de las Respuestas?

Fue un regalo para mi hija y para sus compañeros de clase, como he anotado un poco más adelante. Fue su historia para el Día del Protagonista en el colegio. La semilla fueron sus preguntas. Ella quería tener un corazón fuerte y valiente. Creía que no lo tenía. Ahora sabe que lo tiene.

Creía que no lo tenía porque tenía miedo. Al cambio. Al desastre. A que su mundo se desmoronara por completo. Y razón u hechos no le faltaban. Con apenas 5 años había visto morir y consumirse por la enfermedad a su padre. A su alrededor giraba familia y amigos sin “un lugar concreto” en su vida. Se pegaba a mí pidiendo ese corazón valiente. ¡Buena petición para una pequeña de cinco años!

¿Y cómo decirle que con solo hacer esa pregunta ya era y es una auténtica valiente? ¿Y cómo decirle que era una princesa de verdad que podía conseguir por ella misma todo aquello que se proponga en la vida? Ya te he dicho que solo tengo palabras. Y las palabras engendran literatura, cuentos y mitos que nos ayudan a entender el mundo y entendernos a nosotros mismos. Por eso la poesía y los cuentos (a la luz de la lumbre o en la pantalla del ordenador) nunca desparecerán. No hagas caso de los que anuncian catástrofes. Algo te querrán vender. La literatura y el arte es consustancial con el hombre. Mientras sigamos sobre la tierra seguirán con nosotros. Eso sí, transformados y adaptados a los tiempos.

Y con esos datos en la mano me puse a construir una historia para ella y para todos los niños que, como ella, albergan una pregunta en su corazón. Y con su sonrisa y su estímulo seguiré escribiendo muchos más para todos los niños que tengan una aventura o un esfuerzo que superar. Cada uno será distinto. He empezado con Dora porque es mi hija, porque es mi regalo, porque es mi niña. Pero en mi corazón caben muchos más niños.

Un año antes, con apenas cuatro años cumplidos Dora, una niña delgada y fuerte, subió ella sola hasta el Bosque Pintado de Oma, en Euskadi. Fue un esfuerzo bastante grande porque el camino es largo y agotador pero la ilusión y la meta por ver tal maravilla (un bosque con extraños símbolos que parece hablar) pudo más que su fragilidad aparente. Cuando le decía que ella era fuerte (como tantos otros niños que se creen débiles) siempre le recordaba su hazaña a la hora de subir hasta tal bosque y la recompensa de felicidad que en él encontró.

Con todos estos datos me puse a escribir esta historia. De ella salieron un puñado de ejemplares que fueron regalo para los niños de su familia y para los de su clase. No iba con las ilustraciones de un mayor (las de Angelino Carracedo, en la edición de Aedea Libros). Entre mis párrafos y mis palabras insertamos dibujos escolares de Dora. Esa edición tuvo su finalidad en su momento.

Un año más tarde Angelino Carracedo me instó a hacer otra con sus ilustraciones y dirigidas a todos los niños que quisieran embarcarse en la maravillosa aventura de buscar la verdad dentro de sus corazones. Llevábamos mucho tiempo hablando de organizar una editorial y nos pareció que qué mejor que El Bosque de las Respuestas como el primer título.

Una cosa llevó a la otra y ya que estábamos con la edición del libro y la organización de la editorial, me puso a montar un portal con parte de mis escritos. Es este que lees.  Y este es el camino que ando recorriendo ahora. No sé a dónde me llevará porque la vida es un bosque de sorpresas, pero ando cada día con la ilusión de escribir nuevas historias con niños distintos, con preguntas diferentes, con aventuras diferentes.

Bosque 1

¿Cómo son los cuentos infantiles que me gustan para nuestros niños?

Adelanto que no me gustan las historias clásicas de princesas que esperan a que un bello mocito les resuelva sus problemas. Adelanto que prefiero los libros que narran aventuras de niños valientes que se adentran en aventuras infinitas y desconocidas y que vuelven siendo mejores, un ejemplo para todos los que les rodean. Adelanto que voy a apoyar a los niños, pero sobre todo a las niñas que aún en la Europa del siglo XXI necesitan que se les muestre el camino de la fortaleza y belleza que anida dentro de ellas. No hay que renunciar a los clásicos. Simplemente debemos servirnos para construir nuestro mundo, uno nuevo. Adelanto que soy corazón salvaje y que mis historias tendrán ese trasfondo poético al que no puedo ni quiero renunciar, pero que, a la par, me impide escribir aquello que se espera. No es novedad. Es que, como han dicho otros antes que yo, los escritores tenemos unos cuantos hilos. Más allá no podemos crear sin impostura. Y eso no va conmigo.

Seguimos príncipe, seguimos princesa.

Por Candela Vizcaíno

 

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Un repaso a los cuentos infantiles tradicionales y propongo otros nuevos donde el empoderamiento femenino es el eje principal. 

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Puedes leer esto de madrugada o al amanecer. Da igual la hora. Y la estación. Hoy (ahora que estás leyendo) voy a hacerte una confesión: el origen de El Bosque de las Respuestas. Empiezo por el principio.

Creo en el poder que da el amor de la familia. Creo en la fuerza del trabajo con esfuerzo. Creo en la liberación de la bondad. Soy corazón salvaje que hila de forma extraña con el espíritu de los tiempos. En el origen de El Bosque de las Respuestas está mi única hija llamada Dora. Su nombre significa regalo en griego y esa aventura para otro día y otra hora. Y hay un bosque auténtico situado en Euskadi, al norte de España, un lugar donde el arte, la magia y el viento se aúnan. Y hay una meta y un esfuerzo. Porque también en eso creo.  Nada hay de bueno en la vida que no lleve la huella del esfuerzo y de la generosidad. Esta es nuestra mayor aventura. Quien así se embarca cada mañana puede conjurar el miedo cobarde, que no es al fin de la vida, sino al cambio.

El Bosque de las Respuestas fue, en un principio, un regalo para mi hija, para todos los niños que lo rodean (de su familia, de su colegio, de su grupo de deporte, del barrio y del pueblo) pero también para los mayores. Porque también creo que las preguntas que nacen en nuestro interior solo nosotros podemos resolverlas. Por eso, hay que abandonar lo conocido (nuestra casa, como la princesa de El Bosque de las Respuestas) y adentrarse en lo desconocido (el camino, el bosque, nuestra propia aventura) para llegar a conocernos.

Creo también en el poder de la palabra. De no ser así no me dedicaría al noble y bello oficio de la escritura. Y cuando digo poder me refiero al de la transformación. Y cuando digo cambio me refiero al aquel que nos hace seres únicos, bellos, grandes y divinos. Creo en la responsabilidad de los mayores para con los pequeños. Estamos obligados a dejarles un mundo mejor. Y la única manera es educarlos para que encuentren la verdad dentro de sí mismos, sin egoísmos y dotándoles de fortalezas espirituales. Reconozco la complicación, pero no por ello debemos tirar la toalla.

Y en esto creo. Por eso la princesa de El Bosque de las Respuestas hace preguntas y sale ella sola con muy poca compañía, la justa para darle la mano y animarla en su camino. Por eso, ella se embarca en su propia aventura para descubrir la verdad que solo puede anidar en el interior de ella misma. Como todas las grandes verdades. Como todos los grandes descubrimientos de la personalidad.

Decía un escritor de la talla de Miguel Delibes que un creador tiene solo tres o cuatro temas que le importan o le embargan. Y que todo su obra gira en torno a este puñado de líneas. Asiento con el maestro. No creo que mi vida o mis escritos vayan a ir más allá de aquellos caminos que he puesto al principio. Lo demás habrá que dejarlo a la musa, al esfuerzo diario y al más o menos talento.

Bosque 2

¿Cómo surgió El Bosque de las Respuestas?

Fue un regalo para mi hija y para sus compañeros de clase, como he anotado un poco más adelante. Fue su historia para el Día del Protagonista en el colegio. La semilla fueron sus preguntas. Ella quería tener un corazón fuerte y valiente. Creía que no lo tenía. Ahora sabe que lo tiene.

Creía que no lo tenía porque tenía miedo. Al cambio. Al desastre. A que su mundo se desmoronara por completo. Y razón u hechos no le faltaban. Con apenas 5 años había visto morir y consumirse por la enfermedad a su padre. A su alrededor giraba familia y amigos sin “un lugar concreto” en su vida. Se pegaba a mí pidiendo ese corazón valiente. ¡Buena petición para una pequeña de cinco años!

¿Y cómo decirle que con solo hacer esa pregunta ya era y es una auténtica valiente? ¿Y cómo decirle que era una princesa de verdad que podía conseguir por ella misma todo aquello que se proponga en la vida? Ya te he dicho que solo tengo palabras. Y las palabras engendran literatura, cuentos y mitos que nos ayudan a entender el mundo y entendernos a nosotros mismos. Por eso la poesía y los cuentos (a la luz de la lumbre o en la pantalla del ordenador) nunca desparecerán. No hagas caso de los que anuncian catástrofes. Algo te querrán vender. La literatura y el arte es consustancial con el hombre. Mientras sigamos sobre la tierra seguirán con nosotros. Eso sí, transformados y adaptados a los tiempos.

Y con esos datos en la mano me puse a construir una historia para ella y para todos los niños que, como ella, albergan una pregunta en su corazón. Y con su sonrisa y su estímulo seguiré escribiendo muchos más para todos los niños que tengan una aventura o un esfuerzo que superar. Cada uno será distinto. He empezado con Dora porque es mi hija, porque es mi regalo, porque es mi niña. Pero en mi corazón caben muchos más niños.

Un año antes, con apenas cuatro años cumplidos Dora, una niña delgada y fuerte, subió ella sola hasta el Bosque Pintado de Oma, en Euskadi. Fue un esfuerzo bastante grande porque el camino es largo y agotador pero la ilusión y la meta por ver tal maravilla (un bosque con extraños símbolos que parece hablar) pudo más que su fragilidad aparente. Cuando le decía que ella era fuerte (como tantos otros niños que se creen débiles) siempre le recordaba su hazaña a la hora de subir hasta tal bosque y la recompensa de felicidad que en él encontró.

Con todos estos datos me puse a escribir esta historia. De ella salieron un puñado de ejemplares que fueron regalo para los niños de su familia y para los de su clase. No iba con las ilustraciones de un mayor (las de Angelino Carracedo, en la edición de Aedea Libros). Entre mis párrafos y mis palabras insertamos dibujos escolares de Dora. Esa edición tuvo su finalidad en su momento.

Un año más tarde Angelino Carracedo me instó a hacer otra con sus ilustraciones y dirigidas a todos los niños que quisieran embarcarse en la maravillosa aventura de buscar la verdad dentro de sus corazones. Llevábamos mucho tiempo hablando de organizar una editorial y nos pareció que qué mejor que El Bosque de las Respuestas como el primer título.

Una cosa llevó a la otra y ya que estábamos con la edición del libro y la organización de la editorial, me puso a montar un portal con parte de mis escritos. Es este que lees.  Y este es el camino que ando recorriendo ahora. No sé a dónde me llevará porque la vida es un bosque de sorpresas, pero ando cada día con la ilusión de escribir nuevas historias con niños distintos, con preguntas diferentes, con aventuras diferentes.

Bosque 1

¿Cómo son los cuentos infantiles que me gustan para nuestros niños?

Adelanto que no me gustan las historias clásicas de princesas que esperan a que un bello mocito les resuelva sus problemas. Adelanto que prefiero los libros que narran aventuras de niños valientes que se adentran en aventuras infinitas y desconocidas y que vuelven siendo mejores, un ejemplo para todos los que les rodean. Adelanto que voy a apoyar a los niños, pero sobre todo a las niñas que aún en la Europa del siglo XXI necesitan que se les muestre el camino de la fortaleza y belleza que anida dentro de ellas. No hay que renunciar a los clásicos. Simplemente debemos servirnos para construir nuestro mundo, uno nuevo. Adelanto que soy corazón salvaje y que mis historias tendrán ese trasfondo poético al que no puedo ni quiero renunciar, pero que, a la par, me impide escribir aquello que se espera. No es novedad. Es que, como han dicho otros antes que yo, los escritores tenemos unos cuantos hilos. Más allá no podemos crear sin impostura. Y eso no va conmigo.

Seguimos príncipe, seguimos princesa.

Por Candela Vizcaíno

 

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Sé que me estoy metiendo en camisas de once varas. Pero no todos los relatos para niños tradicionales aportan una cosmovisión “adecuada” a los parámetros contemporáneos. Por decirlo con palabras amables. Y eso sin ánimo de hacer saltar por los aires la literatura clásica. Pero en buena parte de estas fábulas infantiles se ensalzan unos estereotipos poco “educativos” para nuestros niños, y no digamos ya para las niñas. Sin ánimo de hacer un alegato feminista, cuentos tradicionales como La Cenicienta o La Bella Durmiente presentan un estereotipo de mujer sumisa en espera de ser salvada que no es precisamente lo más saludable para nuestras hijas.

¿Quiero decir con esto que no debemos leer y hacer leer estos libros a nuestros niños? Sí, por supuesto, pero mostrando otras opciones y, en cierto modo, explicando que el tipo masculino del príncipe salvador no es el mejor de todos (ni siquiera es una opción) tal como nos explica Laura Vélez en este fantástico artículo sobre Los 10 cuentos de princesas que tu hija no debe leer. En verdad, no oculto mi preferencia por la literatura infantil en la que el empoderamiento femenino es el tema. Me gustan las princesas, como la de El Bosque de las Respuestas, que se salvan ellas solitas, que son aventureras y que no necesitan ningún príncipe que las bese para poder seguir su camino.

Bosque 1

Aún así, de la literatura tradicional podemos sacar fantásticos ejemplos de libros infantiles clásicos que sí muestran a héroes en su búsqueda y realización personal con tal éxito que van a ser un modelo para nuestros hijos. Son atrevidos, valientes e inteligentes y son esos valores o virtudes las que debemos potenciar en nuestros hijos (ya sean niños o niñas). La sumisión, la espera o la falta de libertad no es precisamente lo que queremos para nuestros niños vástagos. Y hago  hincapié en nuestras hijas porque buena parte de los roles que se les da en estos cuentos de princesas son, sencillamente, inasumibles.

Sin embargo, algunos de estos cuentos infantiles clásicos no tienen desperdicio y deberían también formar parte de las obras de cabecera de algunos adultos descarriados. ¡Nunca es tarde si el aprendizaje es bueno! Hoy te traigo estos cinco: 

traje nuevo rey

 

1.- El traje nuevo del emperador (o del rey, en otras versiones)

Argumento

Es uno de mis libros infantiles favoritos y no oculto mi preferencia. Me gustó desde que era niña (¡cosas de tener un corazón salvaje!). El cuento es muy corto y narra la humillación de un rey vanidoso engañado por unos astutos comerciantes. El rey, presumido y bastante tonto, encarga un vestido de lujo (de hilos de seda, oro y plata) a unos engañabobos que se hacen pasar por sastres. Piden mucho dinero para hacerse con los materiales necesarios para un traje tan magnífico y hacen como que se ponen a trabajar.  Realizan los movimientos de cortar, coser y pegar a la par que dicen: “quien no vea nuestro traje es que es tonto”. Y, como nadie quiere pasar por tal, todos y cada uno de ellos se callan la boca. Son políticamente correctos.

Llega el día de estrenar el traje y se lo hacen probar al rey diciendo “quien no vea nuestro traje es que es tonto”. Y el monarca que, tampoco tiene criterio, se hace vestir con esa prenda inexistente. Todos los de alrededor hacen como si verdaderamente fuera una vestimenta hermosa y única a la par que alaban el trabajo ficticio de los embusteros.

Y así se comportan todos los adultos de la corte e, incluso, el pueblo que asiste al desfile posterior con el rey (desnudo) luciendo un lujoso e  inexistente traje. La farsa acaba cuando un niño pequeño e inocente que no tenía que demostrar absolutamente nada ni hacerse pasar por alguien inteligente suelta la frase más concienzuda que es (no podía ser de otra manera) la de la verdad de los hechos: “El rey está desnudo”.

Moraleja

Y con el vocerío infantil señalando la desnudez del rey comienza el murmullo de aceptación por parte de todos los allí congregados: que el rey estaba en bolas. Que había sido engañado y que ningún adulto de alrededor se atrevió a decir lo que veían sus ojos por miedo a ser apartado del grupo. El que era puro de corazón, limpio de mente y se conducía por “su verdad” sin tener en cuenta los convencionalismos sociales no es que no fuera tonto es que demostró ser el más inteligente y, a la par, el más valiente.

Es uno de los cuentos infantiles clásicos más instructivos porque enseña a los niños a conducirse según su propio criterio y no a lo que digan los demás.

Libre Tortuga 001

2.- La Liebre y la Tortuga

No sé si es el segundo o el primero, pero es otro de mis cuentos favoritos. Una liebre y una tortuga se miden en velocidad  por medio de una carrera. La liebre, vanidosa y arrogante, comienza dando ventaja a la pobre tortuga que es lenta como ella sola. Así, la liebre se deja confiar en sus fuerzas y agilidad y, en lugar de correr al instante y ganar la competición inmediatamente, se pone a fardar sobre sus posibilidades dando ventaja a la humilde tortuga. En una de estas se echa una siesta y se queda dormida. La tortuga, casi sin hablar, si alardear, con constancia y humildad se dispone, paso tras paso, con muchísimo esfuerzo (porque no estaba genéticamente dotada para ganar) a recorrer todos los metros de la carrera. Y, poco a poco, pasito a pasito, alcanza la meta antes que la arrogante (y veloz) liebre que está tan tranquila durmiendo bajo un árbol.

Moraleja

No creo que sea una sola sino varias a la vez. ¿Qué es eso de burlarse de las pocas habilidades del otro? Que tú eres veloz o ágil, pues enhorabuena y saca partido de tus virtudes con la mayor humildad posible.  Quien así se conduce solo demuestra arrogancia y este vicio (que no defecto) nos impide progresar. Sin embargo, la sencilla tortuga, sin apenas posibilidades de conseguir el objetivo, con constancia, esfuerzo y valentía (porque aceptó un reto en el que se encontraba en desventaja) ganó la carrera.

Uno de los cuentos infantiles que hay que leer o hacer que lean para enseñarles a los niños el valor de la humildad, el trabajo bien hecho y la valentía a la hora de afrontar lo difícil. Imposible no es una opción. Recuerda. La tortuga ganó la carrera a pesar de que la liebre era más veloz.

PatitoFeo 001

3.- El patito feo

Argumento

El patito feo que resultó ser un hermoso cisne es otro de mis cuentos favoritos porque muestra el poder de la transformación y la belleza inherente al distinto. El pobre patito feo está totalmente acomplejado porque era distinto a sus hermanos, porque no nadaba como ellos, no era ágil y tampoco mostraba belleza. Apartado del grupo, malvive como puede alrededor de la charca enfrentándose a otros animales que le reprochan su “diferencia”. Duro fue el invierno, pero el pobre patito feo pudo sobrevivir a todos los rigores sociales y de la naturaleza. Un buen día de primavera (símbolo universal del renacer, recordemos) se acerca al lago transparente y, por casualidad, se mira en el reflejo del lago ¡Sorpresa! ¿Qué ven sus ojos? Pues que él no es un pato (y por tanto no puede medirse en belleza con ellos) sino un hermoso cisne de cuello largo, tan guapo y resultón que todos se acercan para admirar su porte y garbo.

Moraleja

¿Quiénes somos en realidad? ¿Cómo nos tenemos que medir? Somos seres únicos, distintos y diferentes a los demás. Jamás nos podrán decir del poder hermoso que anida en nuestro interior. El pato feo fue tan valiente que se apartó del grupo y se enfrentó a otros animales. Su recompensa fue la transformación en un ser bello, pero no solo por fuera ¡eh!  que también fue por dentro, donde reside la auténtica belleza.

Sastrecillo Valiente 001

4.- El sastrecillo valiente

Argumento

Lo que este humilde costurero hizo con su vida es creer en sí mismo y todo lo demás son tonterías. Este es uno de los cuentos infantiles que más se adaptan a ese espíritu emprendedor que nuestros niños tienen que dominar si no quieren quedarse rezagados en un futuro incierto. Un sastre pobre, fanfarrón, imaginativo (como El gato con botas del que hablaré en otro momento) sale de su humilde rincón pueblerino en busca de fortuna. Llega a ser rey puesto que, con muchísimos recursos intelectuales, logra convencer a todos que es un fantástico guerrero aunque, en verdad, no llega a entablar batalla alguna con nadie. Se las apaña para ganar una apuesta con un gigante haciendo trapas, vence a unicornios, jabalíes salvajes y hasta a forzudos simplemente con maña, imaginación y espíritu de empresa.

Moraleja

Y es que la historia del sastrecillo valiente es la de un triunfador que llega lejos simplemente confiando en sí mismo hasta extremos insospechados. Y ese poder que anima en su interior es el que le permite llegar a ser rey (otro símbolo universal del poder que reside en nuestro interior) a pesar de ser un humilde sastrecillo.

MataHabas 001

5.- La mata de habas

Argumento

Es el cuento de la bondad, el de la recompensa por hacer lo que es debido. El protagonista del cuento para niños La mata de habas, a pesar de tener el apoyo del mismísimo San Pedro, se deja engañar en varias ocasiones. Confía demasiado en sus vecinos que se mofan y se aprovechan del buen corazón del muchacho. Pero, la divinidad, que estaba de su parte, le echa una mano para que él se dé cuenta de que le estaban robando y timando.  

Moraleja

La bondad siempre tiene su recompensa.

Y con esta sencilla y corta frase (creo que una de las mejores para nuestros niños) dejamos el repaso de los cuentos clásicos por hoy. Otro día más.

Por Candela Vizcaíno

 

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Un repaso a los cuentos infantiles tradicionales y propongo otros nuevos donde el empoderamiento femenino es el eje principal. 

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Sé que me estoy metiendo en camisas de once varas. Pero no todos los relatos para niños tradicionales aportan una cosmovisión “adecuada” a los parámetros contemporáneos. Por decirlo con palabras amables. Y eso sin ánimo de hacer saltar por los aires la literatura clásica. Pero en buena parte de estas fábulas infantiles se ensalzan unos estereotipos poco “educativos” para nuestros niños, y no digamos ya para las niñas. Sin ánimo de hacer un alegato feminista, cuentos tradicionales como La Cenicienta o La Bella Durmiente presentan un estereotipo de mujer sumisa en espera de ser salvada que no es precisamente lo más saludable para nuestras hijas.

¿Quiero decir con esto que no debemos leer y hacer leer estos libros a nuestros niños? Sí, por supuesto, pero mostrando otras opciones y, en cierto modo, explicando que el tipo masculino del príncipe salvador no es el mejor de todos (ni siquiera es una opción) tal como nos explica Laura Vélez en este fantástico artículo sobre Los 10 cuentos de princesas que tu hija no debe leer. En verdad, no oculto mi preferencia por la literatura infantil en la que el empoderamiento femenino es el tema. Me gustan las princesas, como la de El Bosque de las Respuestas, que se salvan ellas solitas, que son aventureras y que no necesitan ningún príncipe que las bese para poder seguir su camino.

Bosque 1

Aún así, de la literatura tradicional podemos sacar fantásticos ejemplos de libros infantiles clásicos que sí muestran a héroes en su búsqueda y realización personal con tal éxito que van a ser un modelo para nuestros hijos. Son atrevidos, valientes e inteligentes y son esos valores o virtudes las que debemos potenciar en nuestros hijos (ya sean niños o niñas). La sumisión, la espera o la falta de libertad no es precisamente lo que queremos para nuestros niños vástagos. Y hago  hincapié en nuestras hijas porque buena parte de los roles que se les da en estos cuentos de princesas son, sencillamente, inasumibles.

Sin embargo, algunos de estos cuentos infantiles clásicos no tienen desperdicio y deberían también formar parte de las obras de cabecera de algunos adultos descarriados. ¡Nunca es tarde si el aprendizaje es bueno! Hoy te traigo estos cinco: 

traje nuevo rey

 

1.- El traje nuevo del emperador (o del rey, en otras versiones)

Argumento

Es uno de mis libros infantiles favoritos y no oculto mi preferencia. Me gustó desde que era niña (¡cosas de tener un corazón salvaje!). El cuento es muy corto y narra la humillación de un rey vanidoso engañado por unos astutos comerciantes. El rey, presumido y bastante tonto, encarga un vestido de lujo (de hilos de seda, oro y plata) a unos engañabobos que se hacen pasar por sastres. Piden mucho dinero para hacerse con los materiales necesarios para un traje tan magnífico y hacen como que se ponen a trabajar.  Realizan los movimientos de cortar, coser y pegar a la par que dicen: “quien no vea nuestro traje es que es tonto”. Y, como nadie quiere pasar por tal, todos y cada uno de ellos se callan la boca. Son políticamente correctos.

Llega el día de estrenar el traje y se lo hacen probar al rey diciendo “quien no vea nuestro traje es que es tonto”. Y el monarca que, tampoco tiene criterio, se hace vestir con esa prenda inexistente. Todos los de alrededor hacen como si verdaderamente fuera una vestimenta hermosa y única a la par que alaban el trabajo ficticio de los embusteros.

Y así se comportan todos los adultos de la corte e, incluso, el pueblo que asiste al desfile posterior con el rey (desnudo) luciendo un lujoso e  inexistente traje. La farsa acaba cuando un niño pequeño e inocente que no tenía que demostrar absolutamente nada ni hacerse pasar por alguien inteligente suelta la frase más concienzuda que es (no podía ser de otra manera) la de la verdad de los hechos: “El rey está desnudo”.

Moraleja

Y con el vocerío infantil señalando la desnudez del rey comienza el murmullo de aceptación por parte de todos los allí congregados: que el rey estaba en bolas. Que había sido engañado y que ningún adulto de alrededor se atrevió a decir lo que veían sus ojos por miedo a ser apartado del grupo. El que era puro de corazón, limpio de mente y se conducía por “su verdad” sin tener en cuenta los convencionalismos sociales no es que no fuera tonto es que demostró ser el más inteligente y, a la par, el más valiente.

Es uno de los cuentos infantiles clásicos más instructivos porque enseña a los niños a conducirse según su propio criterio y no a lo que digan los demás.

Libre Tortuga 001

2.- La Liebre y la Tortuga

No sé si es el segundo o el primero, pero es otro de mis cuentos favoritos. Una liebre y una tortuga se miden en velocidad  por medio de una carrera. La liebre, vanidosa y arrogante, comienza dando ventaja a la pobre tortuga que es lenta como ella sola. Así, la liebre se deja confiar en sus fuerzas y agilidad y, en lugar de correr al instante y ganar la competición inmediatamente, se pone a fardar sobre sus posibilidades dando ventaja a la humilde tortuga. En una de estas se echa una siesta y se queda dormida. La tortuga, casi sin hablar, si alardear, con constancia y humildad se dispone, paso tras paso, con muchísimo esfuerzo (porque no estaba genéticamente dotada para ganar) a recorrer todos los metros de la carrera. Y, poco a poco, pasito a pasito, alcanza la meta antes que la arrogante (y veloz) liebre que está tan tranquila durmiendo bajo un árbol.

Moraleja

No creo que sea una sola sino varias a la vez. ¿Qué es eso de burlarse de las pocas habilidades del otro? Que tú eres veloz o ágil, pues enhorabuena y saca partido de tus virtudes con la mayor humildad posible.  Quien así se conduce solo demuestra arrogancia y este vicio (que no defecto) nos impide progresar. Sin embargo, la sencilla tortuga, sin apenas posibilidades de conseguir el objetivo, con constancia, esfuerzo y valentía (porque aceptó un reto en el que se encontraba en desventaja) ganó la carrera.

Uno de los cuentos infantiles que hay que leer o hacer que lean para enseñarles a los niños el valor de la humildad, el trabajo bien hecho y la valentía a la hora de afrontar lo difícil. Imposible no es una opción. Recuerda. La tortuga ganó la carrera a pesar de que la liebre era más veloz.

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3.- El patito feo

Argumento

El patito feo que resultó ser un hermoso cisne es otro de mis cuentos favoritos porque muestra el poder de la transformación y la belleza inherente al distinto. El pobre patito feo está totalmente acomplejado porque era distinto a sus hermanos, porque no nadaba como ellos, no era ágil y tampoco mostraba belleza. Apartado del grupo, malvive como puede alrededor de la charca enfrentándose a otros animales que le reprochan su “diferencia”. Duro fue el invierno, pero el pobre patito feo pudo sobrevivir a todos los rigores sociales y de la naturaleza. Un buen día de primavera (símbolo universal del renacer, recordemos) se acerca al lago transparente y, por casualidad, se mira en el reflejo del lago ¡Sorpresa! ¿Qué ven sus ojos? Pues que él no es un pato (y por tanto no puede medirse en belleza con ellos) sino un hermoso cisne de cuello largo, tan guapo y resultón que todos se acercan para admirar su porte y garbo.

Moraleja

¿Quiénes somos en realidad? ¿Cómo nos tenemos que medir? Somos seres únicos, distintos y diferentes a los demás. Jamás nos podrán decir del poder hermoso que anida en nuestro interior. El pato feo fue tan valiente que se apartó del grupo y se enfrentó a otros animales. Su recompensa fue la transformación en un ser bello, pero no solo por fuera ¡eh!  que también fue por dentro, donde reside la auténtica belleza.

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4.- El sastrecillo valiente

Argumento

Lo que este humilde costurero hizo con su vida es creer en sí mismo y todo lo demás son tonterías. Este es uno de los cuentos infantiles que más se adaptan a ese espíritu emprendedor que nuestros niños tienen que dominar si no quieren quedarse rezagados en un futuro incierto. Un sastre pobre, fanfarrón, imaginativo (como El gato con botas del que hablaré en otro momento) sale de su humilde rincón pueblerino en busca de fortuna. Llega a ser rey puesto que, con muchísimos recursos intelectuales, logra convencer a todos que es un fantástico guerrero aunque, en verdad, no llega a entablar batalla alguna con nadie. Se las apaña para ganar una apuesta con un gigante haciendo trapas, vence a unicornios, jabalíes salvajes y hasta a forzudos simplemente con maña, imaginación y espíritu de empresa.

Moraleja

Y es que la historia del sastrecillo valiente es la de un triunfador que llega lejos simplemente confiando en sí mismo hasta extremos insospechados. Y ese poder que anima en su interior es el que le permite llegar a ser rey (otro símbolo universal del poder que reside en nuestro interior) a pesar de ser un humilde sastrecillo.

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5.- La mata de habas

Argumento

Es el cuento de la bondad, el de la recompensa por hacer lo que es debido. El protagonista del cuento para niños La mata de habas, a pesar de tener el apoyo del mismísimo San Pedro, se deja engañar en varias ocasiones. Confía demasiado en sus vecinos que se mofan y se aprovechan del buen corazón del muchacho. Pero, la divinidad, que estaba de su parte, le echa una mano para que él se dé cuenta de que le estaban robando y timando.  

Moraleja

La bondad siempre tiene su recompensa.

Y con esta sencilla y corta frase (creo que una de las mejores para nuestros niños) dejamos el repaso de los cuentos clásicos por hoy. Otro día más.

Por Candela Vizcaíno

 

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