Teatro simbolista | características y obras

Teatro simbolista

Teatro simbolista

Candela Vizcaíno

 

En los años de cambio desde el siglo XIX al XX los movimientos estéticos se suceden con frenesí unos tras otros. El realismo literario había desembocado en el naturalismo y a esta corriente comienza a superponerse todos y cada uno de los grupos de vanguardia, desde el dadaísmo hasta el incipiente surrealismo. Con cada nuevo manifiesto se niega el anterior y así sucede hasta bien entrada la década de los treinta del siglo XX. El teatro simbolista no es ajeno a esta tendencia reaccionando contra el modelo impuesto por André Antoine (1859-1943), uno de los principales impulsores del naturalismo en teatro junto con el imprescindible Constantin Stanislavski (1863-1938).  

Características del teatro simbolista 

1.- Una de las características del simbolismo (movimiento circunscrito especialmente a la poesía) es la evasión de la realidad. Y era de tal magnitud que los poetas, escritores y creadores que se autoadjudicaron esta etiqueta renegaban, en su totalidad, de la vida y el modelo impuesto por la burguesía. El asunto llegó tan a mayores que no aceptaron ningún tipo de mecenazgo eligiendo una vida bohemia (a veces de escasez extrema) antes de ensuciarse (bajo su punto de vista) en el barro de la cotidianidad, del trabajo y de las cuitas mundanas. 

2. Dicho esto, es fácil entender que la cosmovisión del simbolismo es la del espíritu, la de lo etéreo, la del alma que divaga por espacios ajenos a la naturaleza y a la realidad imperante de las nuevas populosas ciudades. El simbolista es un idealista que vive en su torre de marfil y su fin último es dedicarse a los dones de la poesía pura. 

3.- Esta casi ideología tuvo sus grandes adeptos en esos años de cambio de siglo cuando las transformaciones a todos los niveles sumían a la población y a los artistas en el vértigo de la historia. Es más, a través de Juan Ramón Jiménez, esta estética está en la base de la primera de las etapas de la Generación del 27 y su rehabilitación del gongorismo. Sin embargo, su idealismo utópico y elitista (que todo hay que decirlo), no permitió a los simbolistas mucho recorrido más allá de los grandes nombres de la poesía francesa: Verlaine o Rimbaud. 

4.- El teatro simbolista bebe, por tanto, de esta estética y reniega de los modelos (casi contemporáneos o inmediatamente anteriores) en los que se quería aportar realismo extremo y detalles de todo tipo. 

5.- Por tanto, buscan la imaginación, el mito, los símbolos, los mundos posibles alejados de la realidad cotidiana. 

6.- Se centran en el lenguaje poético y llegan, incluso, a escenificar poemas. 

7.- En el escenario cobran protagonismo la luz y sus juegos. También se recurre a la música, especialmente de compositores afines. Nombres imprescindibles del movimiento son Wagner y Debussy. 

8.- La narración deja de tener importancia y se prioriza la búsqueda de estados anímicos, de emociones o de sensaciones siempre jugando con ese lenguaje poético conjugado con la música y los efectos luminosos. 

9.- En general, se persigue el lirismo, la poesía y la descripción de los estados del alma. 

10.- La espiritualización es tan extrema que el teatro simbolista se caracteriza por su elitismo. Al renegar de la narración, únicamente era comprensible para un público motivado. Eso no quita para que llevaran a escena títulos clásicos e, incluso, algunas  obras de William Shakespeare cuya adaptación se estilizaba en extremo. 

Representantes y escenógrafos 

Otra característica del teatro simbolista es su gusto por la teoría, algo que tendrá en común con las vanguardias artísticas que llegarán inmediatamente después. Ese afán por investigar los más ocultos recovecos del alma suponía que sus creadores se perdieran en la idealización más absoluta. Dentro del movimiento hay que tener presente estos nombres: 

1.- Adolphe Appia (1862-1928)  

Fue un teórico admirador de la obra de Wagner que se desempeñó como director. En sus escritos propaga la importancia de esta figura ya que es el coordinador de todos los implicados en la obra. Esta idea (la del director como figura central en una obra de teatro) sigue siendo aceptada al día de hoy. Realizó importantes escenografías utilizando distintos niveles en el escenario con plataformas y buscando siempre el efecto escultórico a través del juego de luces. Consiguió crear con la iluminación (aunada con la música) distintos tipos de espacios literarios persiguiendo el lirismo y la poesía. Abogaba por un teatro que influyera en los estados de ánimo del espectador en detrimento de la narración o de la trama.  

2.- Edward Gordon Craig (1872-1966)  

Adapta las obras de Shakespeare al espíritu simbolista consiguiendo sonadas representaciones como el Hamlet estrenado en el Teatro del Arte de Moscú. La escenografía para esta puesta en escena fue muy novedosa ya que utilizó distintos paneles móviles en sinergia con los juegos de luces que daba profundidad y aspecto místico al escenario. Tenía preferencia por las máscaras de la escena tradicional como las del teatro Nô japonés que son eminentemente simbólicas.  

En 1911 publica Del arte del teatro donde expone su concepción de estas obras como arte total en el que se conjugan la literatura, la voz, la luz y la música para crear un todo. La palabra (protagonista hasta entonces) pasa a ser considerada un elemento más. La acción estaría encaminada, no ya a la narración, sino al lirismo, a la poesía y a la creación de emociones y/o fuertes sentimientos. Las obras que llevó a escena tenían tintes patéticos, dramáticos o provenían de los mitos de la literatura griega o romana.  

3.-  Paul Fort (1872-1960)  

Se opone al teatro naturalista de André Antoine (1872-1960). Funda el Théatre d´Art que estará activo desde 1890 hasta 1892. Aquí se llevaron a escena la Salomé de Oscar Wilde, obras de Verlaine, Shelley o Materlinck.  

4.- Lugné Poe (1869-1940) 

Era discípulo de André Antoine y pronto trabajó con Paul Fort. Al cerrarse el Théatre d´ Art funda en 1893 el Théatre de l´Oeuvre. Es aquí donde se estrena una de las primeras obras del surrealismo Ubu Roi de Alfred Jarry y, posteriormente, acogería obras del absurdo o de tintes dadaístas. 

Obras del teatro simbolista

  • La Venecia salvada de Hofmannsthal 
  • Salomé de Oscar Wilde
  • Mención aparte merece Ubu Roi (estrenada el 10 de diciembre de 1896) y considerada uno de los más importantes antecedentes del teatro surrealista, aunque tiene características del simbolismo. Fue una puesta en escena escandalosa con un lenguaje considerado obsceno en la época. 
  • Pelléas et Melisande de Maeterlinck, ambientada en el mito clásico homónimo. 

El teatro simbolista, en definitiva, pretende aunar todas las artes y para ello se preocupa por realizar delicadas puestas en escena mediante el juego y la combinación de luces y de música. Es altamente metafórico, lírico, poético y subjetivo. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

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