Teatro expresionista | características y obras

Teatro expresionista

Teatro expresionista

Candela Vizcaíno

  

Nada más empezar hay que tener en cuenta que en la primera década del siglo XX se van sucediendo, uno tras otro, los llamados movimientos de vanguardia (desde el fauvismo al surrealismo). El teatro expresionista, a igual que en el resto de las manifestaciones literarias o plásticas de esta tendencia, entra dentro de estos auténticos terremotos estilísticos que se sucedían sin parar. Y tenemos que continuar anotando que el expresionismo (en general) busca reflejar lo interior a través de lo exterior. En este sentido, recordemos que la idea de inconsciente según Freud llevaba ya décadas en liza poniendo de relieve la importancia de lo oculto, oscuro e irracional para los actos de la mente consciente. Con carácter general, se vuelve a estudiar los símbolos universales presentes en el mundo de los sueños y también en el arte. Anoto, además, que el expresionismo literario (como el plástico) es un arte del dolor que se empeña en remover todo aquello que atenaza a la raza humana. Con esta definición tenemos que entender el drama expresionista.  

Características el teatro expresionista 

1.- Nace contra el naturalismo en teatro iniciado por André Antoine (1859-1943) y llevado a su cenit por la figura de Constantin Stanislavski (1893-1938). Por tanto, reniegan de los detalles y de las descripciones realistas de esta corriente artística. 

2.- El arte para los expresionistas tiene como finalidad la renovación de la sociedad y con esta función entienden el teatro. 

3.- Reniegan de la estructura dramática anterior y apuestan por la libertad tanto en lo formal como en lo temático. 

4.- A igual que el teatro simbolista, tienen preferencia por la poesía en detrimento de la narración y la trama. Buscan desarrollar sensaciones y emociones en el espectador. 

5.- El monólogo lírico se hace protagonista. 

6.- Usan un lenguaje denso, dinámico y culto. 

7.- Los temas se sustentan en los mitos, en el idealismo, en la mística incluso. Por primera vez, se llevan a escena temáticas pacifistas y en contra de la autoridad. El espíritu rebelde, como en todas las vanguardias, se ceba con la generación anterior rechazándola con violencia y negándola. 

8.- También tienen cabida las realidades subjetivas dando entrada al mundo de los sueños. Hay una mezcla de realidad, fantasía y onirismo en la misma obra. 

9.- Los personajes están tratados de forma general o estereotipada. Y tanto es así que, a veces, los protagonistas de las obras no llevan nombre. Actúan, por tanto, como prototipos. 

10.- En los escenarios se buscan los juegos de luces y de color con un carácter subjetivo. La música se hace simbólica y todo sobre el escenario se aparta de la realidad para dejar que fluya la imaginación y las emociones. 

11.- A pesar de su vanguardismo se recurre a la figura del coro clásico, el mismo de la literatura griega y romana. 

12.- En líneas generales, el teatro expresionista es reconcentrado, intelectual e, incluso, frío adelantándose a los modelos de la abstracción de tan difícil comprensión para el público en general. 

Obras del teatro expresionista y sus creadores

Son pocas y reducidas. Aún así los títulos imprescindibles son:

  • Woyzeck de George Büchner (1813-1837), obra incompleta y considera la precursora del expresionismo alemán.
  • Camino de Damasco de August Strindberg (1849-1912) cuyo autor está encasillado como uno de los mejores dramaturgos suecos y antecedente del teatro de la crueldad de Artaud.
  • El despertar de la primavera (1891) de Frank Wedekind (1864-1918). Su puesta en escena fue un auténtico escándalo ya que trataba la homosexualidad en la juventud, tema tabú en la época.
  • El mendigo de Reinhard Sorge (1892-1916) estrenada en 1917.
  • Especial mención merece Leopold Jessner (1878-1945), director maestro en las puestas en escena de carácter abstracto que triunfó con una versión de Guillermo Tell. 
  • Otro nombre imprescindible del teatro expresionista es Jacques Copeau (1879-1949) que en 1913 creó en París (por entonces ombligo del mundo) el Théatre du Vieux Colombier. Fue, además, maestro de los más importantes directores de la época. 

En definitiva, el teatro expresionista hay que entenderlo en su formato de vanguardia y de rechazo de la tradición anterior. Su afán de lirismo y subjetivismo se agotó rápidamente con obras místicas centradas en la representación de emociones diversas de difícil seguimiento por el público de la época e, incluso, por el cultivado de hoy en día. Está en línea con los movimientos artísticos de las primeras décadas del siglo XX que pretenden innovar de forma radical. Son dramas que reniegan del naturalismo precedente y su afán por retratar fielmente la realidad. Y casi ninguna de sus obras se han mantenido en el canon. Sí consiguió dejar una importante huella Max Reinhart (1873-1943). Aunque no se identificó con ninguna tendencia, cosechó éxitos con sus puestas en escenas de algunas obras de William Shakespeare (Sueños de una noche de verano o Hamlet por poner dos ejemplos). Trabajó, primero, en Berlín y en la década de los treinta emigró a Estados Unidos. Fue el fundador en 1920 del Festival de Salzburgo. Llevó a los escenarios algunas obras del teatro expresionista con notable acierto y acogida por parte del público. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla 

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